Nada me pertenece, los personajes son de Stephanie Meyer y la historia es de Drotuno, yo solo la traduzco.
Y, ¿quién más podría ser mi Beta? Solo ella me soporta :P Gracias a Erica Castelo por seguir conmigo.
CAPÍTULO 14
CARLISLE
"¡Estúpido hijo de puta!"
Me preparé para recibir el golpe. Me sujetaban, así que no había forma de que pudiera protegerme. Gruñí, apretando mis dientes contra el fuerte puñetazo. Al parecer, mi buen amigo, cuyo primo había matado frente al hotel en Moscú, necesitaba algo de revancha. Su rostro era un desastre amoratado, magullado e hinchado por nuestro último encuentro.
"Te ves bien. Deberías modelar con esa cara jodida," lo provoqué, moviendo mi peso contra el hombre que me sujetaba. Lo que no podían ver era lo que estaba ocultando en mis manos.
Otro puñetazo—esta vez, en el estómago. Me doblé, gimiendo y riéndome entre dientes al mismo tiempo, porque acababa de darme oportunidad más que suficiente para sujetar el arma que había fabricado de mi cuchara. La doblé unas cuantas veces para adelante y para atrás, y la parte de la cuchara ya no estaba, dejando un lindo pedazo de metal puntiagudo y retorcido, no muy diferente de una punta usada en las peleas de prisión.
Con mis dos manos rodeando el mango de la cuchara, me lancé hacia adelante, golpeando con fuerza. Le di al pendejo con todo en el estómago, para luego darle de nuevo en el cuello. Sonriendo ante el hecho de que había dejado el mango de la cuchara dentro de su carne y cuando el intenso aroma metálico de sangre saturó mi celda, empujé al cabrón hacia atrás.
Fue una herida fatal. Se desangró por la yugular antes de que lograra salir de mi celda. Sus amigos me dejaron caer, pero era demasiado tarde; se desplomó en el suelo, agarrando su cuello. En cuestión de segundos, tenía a dos hombres sobre mí, pateándome, golpeándome y empujándome contra la pared.
"¡Basta!" Gritó una voz, provocando que los hombres me soltaran.
Por un momento la habitación se oscureció, ya que los pendejos habían logrado darme unas cuantas patadas en la cabeza. Mi estómago dolía, los dedos de mi mano izquierda los sentía rotos, y los amarres de plástico que ataban mis muñecas me habían cortado aún más mientras peleaba. Aun así, me impulsé para sentarme, mirando furioso a mi captor.
"A la mierda con las luces, Yury," dije jadeando. "Sé que eres tú, estúpido hijo de puta. Puedes dejar de ocultarte."
Su risa fue suave, pero no duró mucho. Caminó más allá de la luz al mismo tiempo que varios hombres sacaron arrastrando el cuerpo ensangrentado. La puerta de la celda se cerró con fuerza, pero un guardia se quedó dentro con un rifle automático.
"Impresionante, Carlisle," Yury dijo con voz cansina, señalando con su pulgar detrás de él. "Me libraste de la molestia de hacer esa mierda yo mismo. Había ordenado que no te tocaran."
Asentí. "Entonces, joder, de nada."
Sonrió, y también cayó rápidamente. "Tal vez te subestimé. Sabes quién soy, mataste a uno de mis hombres…"
"Tal vez," admití, haciendo una mueca cuando el dolor se disparó por mi cabeza y mis costillas. "O quizás necesitas mejores hombres. Puedes agradecerle a uno de ellos por revelar tu nombre."
Sonrió con suficiencia, pero no dijo nada por el momento. "Es hora de llamar a tu hijo, Carlisle. ¿Qué tanta confianza tienes en él? ¿Apostarías tu vida por él?"
No le respondí, solo miré fijamente su rostro. Se veía muy confiado, como si supiera la respuesta a todos los enigmas cósmicos. Confiaba en mi hijo—y lo que es más, en su equipo—con mi vida.
"Ha tenido tiempo suficiente para hacer lo que le pedí. Supongo que averiguaremos si podemos matarte o no, ¿eh?" Yury propuso.
Solté un resoplido, rodé mis ojos y le hice un gesto con mi mano para que lo hiciera. Estaba muy seguro que si Edward tenía lo que este cabrón quería, no solo se lo daría… o al menos, eso esperaba.
Yury sacó su móvil, y noté que era uno diferente al de la última vez. Me pregunté por un segundo si eso estaba provocando que Alice hiciera algunas rabietas tratando de rastrear las llamadas. Lo puso en altavoz, dejándolo sonar.
"¡Cullen!" Mi hijo contestó, y sonaba jodidamente encabronado.
"Ah, joven Cullen. Espero encontrarte exitoso en tu progreso." Sonrió en mi dirección, pero no le di nada.
"Que te jodan. Quiero hablar con mi padre antes de que te diga una mierda. Ahora. En este puto momento," demandó Edward, sonando un poco más controlado que la última vez que habíamos hablado.
Yury asintió, caminando hacia mí y tendiéndome el teléfono. "Muy bien. Carlisle, dile hola a tu hijo."
"Edward," declaré, y mi cabeza latió dolorosamente una vez más, lo que me hizo preguntarme qué tan malditamente duro me habían pateado esos cabrones.
"¿Estás bien, papá?"
Mirando furioso en dirección a Yury, le dije, "Sí, hijo, pero no te atrevas a darle a estos hijos de puta ninguna maldita cosa. ¿Está claro?"
"Papá, voy a hacer lo que tenga que hacer a fin de sacarte de ahí. Necesito que aguantes," Edward juró por la línea, y mientras escuchaba un tono algo sarcástico en su voz, no permití que nada se mostrara en mi cara.
Yury me arrebató el teléfono, poniéndose de pie y empezando a caminar de un lado al otro. "No tan rápido, Edward. Dime tu progreso."
"Tengo lo que quieres, pero este intercambio se hará a mi manera. Y me importa una mierda dónde estés o de dónde vengas. Vas a hacer este intercambio en la mina Mayak en Norlisk."
Observé a Yury cuando no respondió de inmediato. Se veía jodidamente nervioso cuando habló a continuación. "Eso no es posible, Cullen. Eso no es bueno para mí."
"Créeme cuando te digo que George Stefan está fuera de la puta carrera en la que me pusiste. Tengo el control de este pequeño pueblo, y él pronto será… removido totalmente de la ecuación. Ahora… tengo las carcasas de misil y el uranio. Quiero ver a mi padre antes de que recibas una mierda. En las rejas del frente, al amanecer."
No podía evitar que mis cejas se elevaran si lo intentara. George Stefan. Resoplé suavemente para mí mismo, sacudiendo la cabeza. Yury estaba jugando un puto juego muy peligroso. Sabía a maldita ciencia cierta que George Stefan no estaba detrás de mi secuestro. Ese no era su estilo. Sabía que si estaban buscando el trabajo de Alexander Gunter, entonces, había mucho dinero involucrado… o era algo personal. Sabía que George Stefan traficaba con armas por toda Europa, el Medio Oriente, y los Estados Unidos, y sabía que Yury respondía a alguien más cuando dejaba mi celda. Había un jugador en todo esto que no podía descifrar. Si tuviera que adivinar, entonces tal vez Gunter tenía un pariente, tal vez un hijo, que quería venganza.
Yury finalmente le dio una respuesta a Edward. "Está bien, pero quiero poder ver las dos cajas desde el camino."
"Puedo hacer eso," Edward respondió enseguida, pero le había enseñado tan bien que lo más probable es que estaba preparando una trampa.
"Al amanecer," Yury declaró con los dientes apretados, pero colgó y luego se giró hacia mí, lívido. "¿Cómo lo sabe él? ¡¿Cómo?!" Me gritó en la cara.
"¿Saber qué?" Pregunté, comprendiendo ahora que cualquiera que hayan sido los planes de Yury, acababan de salir volando por la puñetera ventana.
"¿Cómo sabe Edward sobre Stefan? ¿Cómo podría saberlo?" Siseó, inclinándose hacia mí para darme una bofetada en el rostro.
Gimiendo por el dolor en mi cabeza más que por el golpe, apreté los ojos con fuerza para contener las lágrimas. "Querías que hiciera su trabajo, entonces que no te sorprenda cuando supere tu trasero. Créeme, no soy el único al que has subestimado."
Sacó una vez más su teléfono, hablando enojado y rápidamente. "Aborta Mayak, Stefan. No puedes ir ahí. Todo se jodió. Recógeme ahora. Tengo que salir de aquí."
Yury se volvió otra vez hacia mí y escupió profanidades en mi rostro en inglés y ruso. Con cada palabra, golpeó y golpeó. Me hice una bola en el suelo sucio a fin de protegerme, pero los dos saltamos cuando la puerta de mi celda se abrió de golpe.
Yury se alejó de mí, mirando al hombre al fondo de la habitación. Con los ojos entrecerrados, pude ver que era mi verdadero secuestrador… y la copia exacta de su padre: Alexander Gunter.
"Aléjate de él, Yury," ordenó el hombre. "Te lo dije, lo quiero vivo al menos hasta que lo intercambiemos. Ahora, ve a limpiarte y prepárate para encontrarte con su hijo. Necesito terminar con esta mierda."
Yury retrocedió saliendo de la habitación, pero el otro hombre se quedó, acercándose. Llevaba ropa casual, pero costosa.
"Debo disculparme por mi primo. Tiende a… apasionarse," dijo el hombre despacio, sonriendo un poco con suficiencia.
Fruncí el ceño al escuchar la palabra primo. En toda mi investigación, en todas las revisiones de antecedentes de Alice, no había surgido nadie de mi pasado. Hubiese reconocido el apellido Gunter.
"Ah, puedo ver que estás un poco confundido. Soy Vladimir Stahl. Me rehúso a usar el apellido de mi padre. Viene con una mala reputación, como puedes ver." Colocó la mano en su pecho, pero continuó. "Estoy seguro que lo recuerdas, ya que fuiste tú quien lo mató y robó su trabajo de St. Petersburgo."
"No robé nada," gruñí, volviéndome a levantar. "Y tu padre era un claro peligro para la sociedad. Fue un trabajo para mí. Ni más. Ni menos."
"Mi padre era un genio, y yo quería continuar su trabajo. Necesito demostrarle a todos que solo hizo lo que ellos le pidieron. Fui a su casa a hablar con él, pero estaba muerto. ¡Su diario había desaparecido! ¡Todo había desaparecido! Hice pedazos el lugar buscando su trabajo, pero lo incendié accidentalmente," Vladimir suspiró, sacudiendo su cabeza. "Me llevó mucho tiempo averiguar quién pidió su muerte y quién lo había matado. El hombre que te pagó tuvo una muerte espantosa. Sin embargo, mi primo se estaba abriendo camino a la cima en Norilsk cuando me di cuenta que el asesino de mi padre pagaba su maldito sueldo."
Sonriendo con suficiencia, encogí un hombro. "No se la hubiera vendido."
"No, pero pude conseguir que vinieras al país. Eso era todo lo que necesitaba. Y conocía tu historia, sabía lo que solías ser, de modo que confié en que tu hijo o tu antiguo equipo me ayudarían a ganarle a ese traicionero, Stefan," dijo con una mueca de desdén.
Me eché a reír, con fuerza, aunque terminó con un gemido por el dolor. "¿Contrataste a George Stefan para encontrar el trabajo de tu padre? Déjame adivinar en qué resultó eso… Encontró un mejor comprador que pagaba más por él. Joder, apuesto a que te dejó esperando."
Eso pareció encabronar a Vladimir. Me encaró. "Tienes maldita razón, me traicionó. ¡Va a vender el trabajo de mi padre a los putos norcoreanos!"
Sonriendo, sacudí mi cabeza. "Por supuesto que lo hará… le pagarán tres veces más de lo que tú vas a pagarle."
Los dos levantamos la vista cuando el sonido de gritos llegó a nuestros oídos, incluso a través de la gruesa puerta. El siguiente sonido que escuché me hizo sonreír: ráfagas de balas… muchas.
Vladimir corrió hacia la puerta, abriéndola, pero luego se volvió hacia el guardia, dándole una orden en ruso. El guardia nos dejó rápidamente, preparando su arma cuando salió huyendo de la habitación.
"¿Quién pudo haberme encontrado?" Vladimir me preguntó, sacando una pistola.
Me reí por lo bajo, porque podría jurar que sentí el familiar rugido de aspas de helicóptero en la distancia. "Bueno, o tu primo te traicionó… o mi hijo está aquí. De cualquier forma, tal parece que tu pequeño juego de mierda terminó."
~oOo~
BELLA
"Oh Dios mío," murmuró Kurt, pisando hasta el fondo el acelerador del Humvee. "Edward va a patearme el trasero."
Mickey y yo soltamos un resoplido, pero negué, diciendo, "No, no lo hará. Yo di la orden, Kurt."
"Tal vez el niño bonito nos patee el trasero a todos," Mickey añadió, haciendo una pequeña mueca. "Perdimos a George Stefan."
"Sin ofender, pero Stefan no es mi prioridad. Carlisle lo es," declaré con firmeza, revisando mis armas, municiones, y mi auricular. "Él era la prioridad de esta misión desde el principio. Sé que dijimos que evitaríamos que se vendieran esas bombas, y lo hicimos, pero esta es la razón por la que vinimos aquí, por la que nos rompimos el trasero las últimas… ¿qué? Casi tres semanas."
El Humvee se quedó en silencio cuando terminé de hablar, pero asintieron de acuerdo, y podía jurar que escuché a Edward murmurar algo también, pero no pude descifrarlo bien.
"Ahora, Alice… dime lo que puedes ver. Envíamelo," le ordené por la radio.
"Está bien, está bien, está bien… ya lo tienes," respondió al instante. "Las imágenes de satélite muestran movimiento, y mucho. Por lo que puedo ver, hay una estructura de algún tipo al frente, luego una entrada a lo que parecen ser túneles de mina. En este momento Igor está buscando mapas viejos de este lugar. No ha estado activo por al menos unos veinte años o algo así."
"Voy a despegar, dulzura," Edward habló por la línea.
"Entendido," murmuré en respuesta, estudiando todo lo que Alice me estaba enviando.
"Yo me detendría aquí," Emmett declaró, mirando los alrededores. "Esa pequeña colina nos ocultará, pero apaga las putas luces."
Nos quedamos a oscuras, Y Kurt derrapó en la tierra hasta detenerse, diciendo, "Alice, tú eres nuestros ojos y oídos. Voy a ir con ellos."
"Sí, sí, sí," repitió, pero podía escuchar a todas mis chicas trabajando en el fondo.
Los cuatros nos quedamos ocultos, mirando más allá de la pequeña colina. Había una construcción tipo bodega, junto con la entrada de la mina hacia la derecha. Todo se veía en ruinas y escalofriante… y en movimiento.
"Maldita sea, vamos a tener putos problemas para entrar ahí," murmuró Emmett, mirando a través de las gafas de visión nocturna. "Miren. Ese edificio está abierto, son dos plantas, y hay hombres por todas jodidas partes."
"¿Saben?" Mickey refunfuñó, sacudiendo la cabeza. "Joder, estoy harta de jugar a las escondidas. ¿No podemos solo entrar con todo?"
"Sí," respondió Edward por la radio. "Tan pronto como los alcance, entraremos con todo. Boris los cubrirá con la ametralladora desde el helicóptero. Voy a volar bajo y dentro del lugar, ¿entendido?"
"Entendido," Emmett canturreó con una sonrisa en su rostro. Giró su arma poniéndola al frente, preparándola con un vistazo en nuestra dirección, y seguimos su ejemplo. "Mickey, Bella, tomen el flanco derecho hacia la entrada de la mina. Kurt y yo tomaremos el izquierdo para despejar ese punto ciego. Eso le dará suficiente espacio a Eddie para que entre ahí y limpie la casa."
El ruido sordo de las aspas del helicóptero se acercaba. Todos miramos detrás de nosotros, viendo solo las luces rojas intermitentes del helicóptero de Edward. Pasó retumbando por encima de nosotros, girándose velozmente de costado de manera que Boris pudiera abrir fuego. Tan pronto como se escuchó la primera ráfaga de balas, saltamos por encima de la cresta y bajamos corriendo la colina, separándonos como Emmett nos había sugerido.
"Dispara a matar, dulzura," ordenó Edward. "Me importa una mierda. Si se mueve, dispara."
Me quise reír al escuchar esa orden, pero entre más cerca corríamos hacia el pozo de la mina, eran más los hombres que podía ver usando el viejo edificio en ruinas como protección. Mickey y yo usamos un muro de concreto caído para cubrirnos a fin de despejar la entrada de la mina. El ruido de la ametralladora en el helicóptero era casi ensordecedor, sin mencionar el helicóptero en sí. Edward estaba levantando polvo, escombro, y caos porque estaba volando bajo.
Unos cinco hombres salieron corriendo de la mina, disparando a ciegas en nuestra dirección, pero Mickey y yo los derribamos. Al echarnos a correr agachadas, nos acercamos.
"Mierda, eso es escalofriante," Mickey gruñó, girándose para cuidar nuestras espaldas. "Alice… ¿tienes algo de este túnel?"
"¡No es muy profundo!" Gritó en respuesta por nuestros auriculares. "Al parecer, es por eso que está cerrado. Colapsó a poco más de medio kilómetro hacia adentro, y como no produjo…"
"¡Alice!" Las dos le gritamos.
"¡Está bien, está bien, está bien! Hay una intersección a unas cincuenta yardas justo al entrar. El túnel derecho termina donde se ve el derrumbe. El izquierdo no está tan largo, pero si le creo al infrarrojo, entonces hay fuentes de calor en esa dirección."
"Entonces para allá es a dónde vamos," le dije a Mickey, que asintió de acuerdo, pero las dos nos giramos al escuchar el siseo de un lanzacohetes.
"¡Edward!" Grité, viendo con miedo y fascinación cómo se elevó de golpe, evadiendo el misil apuntando en su dirección.
Hubo otro disparo y otro, pero Edward maniobró velozmente, volando bajo, alto y por encima del edificio en ruinas mientras Boris prácticamente demolía ese segundo piso. De hecho, varias vigas podridas colapsaron bajo el fuego. El lado izquierdo cayó al suelo en una nube de polvo.
"¿Emmett? ¿Kurt? ¡Repórtense! ¡Ahora!" Dije con brusquedad, haciendo todo lo que podía por escuchar por encima de todo el ruido.
"¡Hombre caído!" Emmett avisó. "¡Kurt! Háblame, hombre…"
"¡Estoy bien!" Kurt gruñó, para mi gran alivio. "¡Es solo mi pierna! ¡Ve!"
Edward voló de nuevo por encima del edificio, pero fue Boris el que dijo, "Yo lo cubriré, Emmett. ¡Elimina ese segundo piso!"
No tuve que ver a Emmett para saber lo que venía a continuación. Nuestros enemigos no eran los únicos con lanzacohetes. El siseo y la brillante cola del misil hicieron que agarrara a Mickey para agacharla.
El sonido no era parecido a nada que hubiese escuchado en mi vida. Hubo una explosión, seguida por el estruendoso crujido del segundo piso cayendo al nivel inferior. A esas alturas, el edificio estaba prácticamente destruido, y los guardias empezaron a esparcirse. Edward viró para perseguir un camión que salió disparado por la parte de atrás del edificio.
"¡Emmett! ¡Lleva a Kurt al camión, luego sigue a las chicas!" Edward ordenó.
"Entendido," Em gruñó en respuesta.
"¡Maldición, puedo caminar, Emmett!" Kurt alegó. "Jesús, ¿podrías bajarme? ¡Solo vete!"
Sacudí mi cabeza, volviéndome hacia Mickey. "Quiero entrar a esa mina."
"Sí, definitivamente," concordó.
Las dos nos asomamos por encima de nuestro refugio, encontrando que las cosas se habían tranquilizado un poco. Ella saltó primero y yo la seguí. Hubo poca resistencia antes de que lográramos entrar a la boca de ese túnel. Una vez dentro, caminamos más lento, usando los rocosos muros disparejos como protección. No era mucho, pero apenas estaba iluminado por algunas tenues bombillas cada pocas yardas.
El piso de la mina estaba ocupado principalmente por viejas vías oxidadas de tren que parecía que no habían sido usadas desde el principio de los tiempos. Estaban casi sumergidas en agua a cada lado de las vías, y el aire estaba frío, húmedo y nauseabundo.
Seguimos el consejo de Alice y nos quedamos de lado izquierdo cuando finalmente llegamos a la intersección. Estaba aún más oscuro al bajar por ese túnel, pero continuamos, y el sonido de las balas y las aspas del helicóptero empezó a sonar sordo y apagado entre más avanzábamos. Estaba a punto de pensar que habíamos tomado la dirección equivocada cuando comenzamos a toparnos con puertas de metal. Las primeras estaban abiertas o ni siquiera unidas a sus bisagras, pero dimos vuelta en una esquina, y una luz débil brilló adelante. Junto con ella se escuchó el sonido de voces amortiguadas.
Mickey y yo nos movimos más rápido, deteniéndonos justo detrás de la puerta. Mickey usó una pequeña cámara para echar un vistazo adentro. Había dos formas, una claramente sosteniendo un arma hacia la cabeza del otro. Miré más de cerca y sacudí mi cabeza, mirando al preocupado rostro de Mickey. No podíamos hablar, pero con señales, hicimos un plan rápidamente.
Ella se quedó recargada contra el muro del túnel. Dejando mi Sig con ella, saqué mi nueve milímetros. Confiaba en ella, apuntaba mejor con ella, y esta mierda iba a ser complicada. Agarrando mi arma con mis dos manos, entré lentamente por la puerta.
Mi corazón se rompió en mil pedazos al contemplar la vista frente a mí. Carlisle era un desastre. Era obvio que había sido golpeado. Estaba sucio, y moretones cubrían casi cada centímetro de su rostro. Sus manos estaban atadas con amarres de plástico, así como sus tobillos, lo que significaba que el hombre con el arma apuntando a la sien de mi padrino básicamente lo estaba sosteniendo… y usando como un maldito escudo. Luché por mantener mi postura firme, cuando todo lo que quería hacer era correr hacia él. Mi temperamento se encendió, mi labio se retorció, y mi estómago se revolvió con los recuerdos de mi propia captura, pero mis manos estaban firmes al apuntar mi arma.
"Voy a matar a ese hijo de puta," murmuré, principalmente para mí misma, pero todos me escucharon.
Traté de ignorar la explosión de voces en mi oído, la más fuerte siendo la de Edward, que demandaba un informe. Mickey lo puso al tanto tan bajito como pudo, pero yo me centré en el hombre controlando la situación.
"No te acerques más, o le disparo," el hombre amenazó. Su acento era definitivamente ruso.
Ignorando al bastardo, me centré en la persona más importante en la habitación. "Carlisle, ¿estás bien?"
Trató de asentir, pero su captor apretó su garganta, tirando de él de manera que el cuerpo de Carlisle lo protegiera aún más. Podría haberle disparado, pero su rostro estaba tan cerca al de mi suegro que no quise arriesgarme todavía. Tenía que hacer que este tipo cometiera un error.
"Lo dejaré ir cuando me den lo que prometieron. Quiero el trabajo de mi padre," dijo con una mueca de desdén, tirando del percutor de su arma.
Asentí en señal de que lo había escuchado, pero decidí seguir el camino de la honestidad. "No es posible, Vladimir," le dije suavemente. "No lo traemos con nosotros."
"¡Entonces él se muere!"
"Miente, dulzura. Detenlo," murmuró Edward por el auricular.
"Podemos conseguirlo, pero tendrás que dejarlo ir primero," le dije a Vladimir.
Negó, pero sus ojos se agrandaron cuando se dio cuenta que no era la única con un arma apuntando en su dirección.
Mickey entró lentamente a la celda débilmente iluminada, su arma apuntando hacia ellos dos. Sin embargo, ella empezó a moverse detrás de mí hacia la izquierda, lo que puso nervioso a Vladimir porque no podía decidir a quién vigilar.
Observé la entera situación y di un paso hacia el frente, clavando la mirada en Carlisle por un momento. Era tan parecido a Edward que sabía lo que estaba a punto de hacer, así que me preparé para ello, tirando del percutor de mi arma. Él forcejeó en los brazos de Vladimir, lanzando un fuerte codazo hacia el estómago del hombre, lo que me dio solo un vistazo de mi enemigo. Ni siquiera tuve que pensarlo. Disparé tres tiros, y Mickey disparó dos veces. Le dimos a Vladimir en el hombro, el brazo, y finalmente, la cabeza y el pecho. Él y Carlisle cayeron al suelo. Mickey corrió hacia Vladimir para checar su pulso, pero yo no podía llegar con mi padrino lo bastante rápido.
"Carlisle," apenas logré decir en voz alta, pero eso fue suficiente para poner en acción a todos los que podían escucharme por el auricular.
"Bella, voy en camino a pie hacia ti," Edward declaró, su voz sonando asustada, pero enojada al mismo tiempo.
Emmett asomó su cabeza por la puerta, solo para ver cómo estábamos, y luego murmuró algo sobre encontrar a Edward en el túnel.
La respiración de Carlisle era pesada, pero sus ojos se abrieron para ver los míos.
"Aguanta," le dije, sacando el cuchillo que Edward había amarrado antes a mi tobillo. "Voy a cortar esto, ¿de acuerdo?"
Asintió débilmente, pero una sonrisa engreída curveó sus labios. "Sabía que vendrías."
Las lágrimas se acumularon en mis ojos al mismo tiempo que me sorbí la nariz soltando una carcajada. "¿Estás bromeando?"
Soltó un resoplido, pero su gemido lleno de dolor cuando corté los amarres de sus piernas y muñecas hizo que su risa desapareciera. El ver su piel rasgada por esas ataduras hizo que me tragara un sollozo.
Carlisle luchó por alcanzar mi rostro. "¡No, cariño! Estoy bien. Solo estoy un poco maltratado. ¿Me escuchaste?"
Asentí, pasando saliva con dificultad. "Solo… aguanta un poco. Edward y Emmett vienen en camino. Te sacaremos de aquí y te llevaremos a un lugar seguro."
"Lo sé," susurró en respuesta con una pequeña sonrisa, pero sus ojos miraron detrás de mí cuando una sarta de maldiciones llenó la habitación.
Edward corrió, cayendo de rodillas junto a nosotros. Besó mi sien y colocó una mano en el pecho de su papá. "¿Están bien?" Preguntó, aunque sus ojos se desviaron rápidamente hacia el cuerpo de Vladimir, que Mickey había apartado.
"Sí. Tenemos que sacarlo de aquí, cariño," le susurré a Edward, que ya estaba asintiendo.
"Está bien." Asintió, mirando alrededor de la habitación. "¡Emmett! Trae tu trasero aquí. Vamos a cargarlo de vuelta al helicóptero."
"Claro, Ed," Emmett respondió en voz baja.
Edward iba a levantar a su papá, cuando Carlisle lo detuvo.
"Gracias, hijo," susurró, colocando una mano en el hombro de mi esposo.
Edward asintió solemnemente, diciendo, "Tú lo hubieras hecho por mí. Ahora, vamos a sacarte de este puñetero agujero."
~oOo~
EDWARD
Emmett se acercó a mi lado, pero yo me incliné hacia mi papá, preguntando, "¿Estás herido, papá? ¿Puedes caminar?"
Asintió, incorporándose, pero pude ver que estaba débil. Echándole un vistazo rápido a Emmett, ayudamos a papá a ponerse de pie, pero puso sus brazos alrededor de nuestros hombros. Una vez que supimos que podría caminar con nosotros, avanzamos hacia la puerta.
"¿Armados?" Preguntó Mickey, mirando el cuerpo de Vladimir Stahl sin ninguna emoción en su rostro.
"Solo como precaución," le respondí, haciendo un gesto con mi barbilla para que ella y Bella nos condujeran a la salida. "La mayoría de estos cabrones están muertos. Incluso el coche que intentó irse fue eliminado." Cuando entramos al túnel de la mina, añadí, "Y tengan cuidado con ese edificio. Está inestable."
"Muy bien," Bella añadió, echándole un vistazo a mi papá antes de seguir a Mickey.
Tuve que morderme el labio inferior a fin de no correr hacia ella. Podía ver su preocupación, su pánico solo bajo la superficie. Y sabía a qué se debía: mi papá se veía como la mierda. Su rostro estaba amoratado, golpeado, sus labios rotos. Sus dos muñecas estaban cortadas y sangrientas por haber estado atadas, y estaba jodidamente sucio. Me alegró que las chicas le hubiesen disparado a ese hijo de puta antes de que pudiera ponerle las manos encima. Pero sabía que tendría que calmarla una vez que llegáramos a un lugar seguro; sus recuerdos podrían enviarla en un ataque de pánico, aun cuando mi papá estaba bien.
Mi papá trastabilló una vez que llegamos al túnel principal, y Emmett y yo nos detuvimos para revisarlo.
"¿Papá?" Le pregunté, inclinando su cabeza en mi dirección. "Quédate conmigo. Permanece despierto," le ordené, viendo el maldito chichón en su sien. "Solo por si acaso, ¿está bien?"
"Estoy bien, estoy bien," murmuró, asintiendo un poco.
Llegamos a la salida de la mina, y las chicas hicieron una inspección rápida, pero todo parecía estar tranquilo. Había aterrizado a solo unas yardas de dónde Kurt había estacionado el Humvee. Mi papá trastabilló un par de veces más antes de que llegáramos al helicóptero, y tuve que reírme al ver a Boris, que joder, realmente había probado de sobra su lealtad.
Tenía a alguien atado y amordazado, pero le estaba echando un vistazo a la pierna de Kurt mientras estaba sentado en la orilla del compartimiento de carga. El miembro más joven de nuestro equipo estaba sudando la gota gorda, pero se veía bien. Lo había visto caer cuando estaba en el aire, pero la actitud de Kurt por la radio había sido animosa, por decir lo menos.
"Dennos algo de espacio," gruñí.
Boris levantó la vista, siseando una sarta de maldiciones en ruso al ver a mi papá. "Por amor de Dios, Cullen," al fin dijo en inglés. "¿Te enfrentaste a todos, bastardo?"
"Tal vez," mi papá dijo con una débil sonrisa.
"Lo juro, él y Edward son tan parecidos…" Bella murmuró, su voz apagándose.
Resoplé una risita. "Él fue una influencia terrible, dulzura."
Bella se rio un poco, pero ayudó a Kurt a hacerse a un lado mientras le preguntaba si estaba bien.
"Sí, sí… solo es un rozón en la pierna, Bells," explicó, tocando la rasgadura en sus cargos donde estaba aplicada descuidadamente una venda. "Solo me alegra que no fuera una puta bala más grande."
"O cinco centímetros más a la izquierda, idiota," Mickey le dijo en broma con una carcajada. "Me alegra que estés bien."
Nos sentamos con mi papá en la orilla de compartimiento de carga. Las chicas le hicieron una revisión preliminar. Le dieron una botella de agua, limpiaron su rostro un poco, y revisaron sus muñecas. Necesitaba una puñetera comida caliente y una ducha, y sabía que no era muy factible—no todavía, de todos modos. Boris le hizo unas cuantas preguntas, y pareció estar complacido con las respuestas, pero revisó sus ojos de todos modos.
"Tenemos que sacarte de aquí," le dijo.
"Exactamente," estuve de acuerdo, girándome hacia Emmett. "Tenemos que volver a Mayak. Al menos ahí, puede descansar en la oficina de Sergei hasta el amanecer. De ahí, regresaremos a la casa de Irina." Me alejé un poco con él. "Quiero asegurarme de que esté en condiciones de volver a Alaska, y quiero hablar con El, ver qué quiere hacer con la mierda de Gunter. La quiero lejos de mi jodida vista."
Emmett sonrió con suficiencia, pero asintió. "Voy a manejar el Humvee de regreso y te encontraré ahí."
Asentí, viendo una vez más a mi padre y luego a mi chica, que estaba limpiando el rostro de mi papá tanto como podía con un trapo y agua de una botella. Por último, mi mirada se posó en el prisionero de Boris.
"¿Boris?" Lo llamé, señalando al hombre que casi había olvidado. Cuando apartó la vista de mi papá, le pregunté, "¿Quién demonios es este?"
Boris sonrió. "Saluda a Yury Spektor. Pensé que querrías conocerlo, considerando que es el principal responsable de esta mierda. Lo atrapé tratando de escabullirse hacia la carretera principal."
"Quisiste decir, el cabrón responsable que queda con vida," Mickey añadió. "Vladimir Stahl… bueno, no sobrevivió exactamente."
Mi papá miró a Yury con ojos entrecerrados. Antes de que cualquiera de nosotros pudiera moverse, le arrebató a Mickey su arma de su cintura y tiró del gatillo, que le dio al tipo en el muslo.
"¿Lo necesitas para algo?" Mi papá dijo con voz ronca, mirándome. "Este fue el pendejo que te habló."
"Eso pensé," le dije, acercándome y colocando mi mano en el hombro de mi papá. "¿Él te hizo esta mierda?" Gruñí, haciendo un gesto hacia su rostro.
"En parte. Me hice cargo del otro," respondió.
Asentí, sin entender a qué se refería, pero estaba seguro que nos diría todo cuando comiera algo y descansara un poco.
Di unos golpecitos en mi auricular. "Hola, ¿El?"
"¿Lo tienes?" Fue la respuesta que recibí.
"Diez –cuatro," le dije con una sonrisa. "Ha tenido mejor momentos, pero está bien. Misión cumplida."
"¡Bueno, maldita sea!" Eleazar se rio, sobre todo cuando los gritos de celebración de Alec, Jasper, y Felix se unieron.
"Una pregunta, El," le dije.
"Adelante."
"Tengo a un hombre llamado Yury Spektor aquí. Si vas a encontrar a George Stefan, puede que puedas usar a este pendejo por información. ¿Lo quieres?"
"No lo necesitarás," Boris habló. "Yo encontraré a Stefan… con o sin este hijo de puta. Entraré encubierto."
"Todavía no," mi papá declaró, y Boris asintió de acuerdo.
"Perfecto," dije con una mueca de desdén, caminando hacia el hombre que ahora lloriqueaba por su pierna sangrando. Lo levanté bruscamente, alejándolo a rastras del helicóptero. Estrellándolo contra el muro más cercano, le quité la mordaza. "Te dije desde el maldito principio que no jodieras conmigo. Maldición, te dije que mataría si le ponías una mano encima a mi padre. Y te dije que no tenías maldita idea lo mucho que desearías no haber jodido conmigo. ¿Lo recuerdas?" Le pregunté.
Yury asintió, tragándose la bilis, el miedo y el dolor. Sus ojos estaban amplios, pero borrosos por las lágrimas.
"¿Qué me detiene de hacerte exactamente la misma mierda que le hiciste a él? ¿Eh?" Murmuré bajito para que solo él me escuchara. "¿Qué me detiene de ponerte una bala en la cabeza justo ahora?"
Sacudió su cabeza.
"Me subestimaste, a mi equipo, y a mi padre," le dije portando una sonrisa malvada cuando lo forcé a mirar hacia el helicóptero. "¿Ves a esas chicas? ¿Hermosas, verdad?" Le pregunté en un susurró. Cuando asintió, me acerqué a su oído. "Ellas dos mataron a tu primo, Vladimir. Pusieron como… no sé… cinco o seis balas en su cuerpo. Probablemente fue mejor de lo que merecía, pero ni siquiera parpadearon al hacerlo. Estaba muerto antes de que llegara al suelo. Y ahora… se pudrirá en ese agujero gigante detrás de nosotros." Incliné mi cabeza hacia él, evaluándolo. "¿Traicionaste a tu propia familia, tu propia sangre y carne? ¿Sabes lo jodido que es esa mierda?"
Yury al menos tuvo la decencia de verse avergonzado. Las lágrimas se derramaron por su rostro, mezclándose con sudor y tierra. "Necesitaba el dinero," dijo con voz ronca, y recordé cada puta llamada. Sin duda, él era el cabrón que me había llamado todas las veces.
Saqué mi Glock, apuntando en medio de su frente. "Voy a darte la oportunidad de rectificar tu error. ¿Dónde iba a ocultarse Stefan? ¿Dónde iba a desaparecer?" Le pregunté, esperando darle al menos a El y a Boris una oportunidad de liquidar al tipo que tenía intenciones de vender unas putas armas realmente peligrosas a gente que no deberían tenerlas.
"No lo sé," susurró, temblando bajo mi mano en su garganta. "Pero va buscar venganza. Está cabreado. Estaba determinado a ganar cincuenta millones en esa venta."
Suspiré, sacudiendo mi cabeza. "¿Y tu parte por ayudarle?"
"Diez," dijo con un sollozo. "D-Diez millones."
Sonriendo con malicia, una vez más incliné mi cabeza hacia él. "Diez millones…" Reflexioné, tomando una respiración profunda y dejándola salir. "No importa que sea por un arma que esencialmente podría matar a millones de personas inocentes, ¿verdad? No importa que arrastraras a mi padre a esta mierda y casi lo mataras." Sacudí mi cabeza despacio, mirando la herida que mi padre le había hecho en la pierna. El cabrón se desangraría si lo dejara aquí en medio de la maldita nada. De pronto, ya no quería nada que ver con él.
Bajé mi arma, apreté su garganta, y lo estrellé con fuerza contra el muro detrás de él, y se desplomó al suelo. Me volví para ver a mi equipo. "El cabrón murió donde cayó," murmuré, principalmente para mí mismo, pero lo escuché moverse detrás de mí.
Sin pensarlo, me giré, tirando dos veces del gatillo. Yury cayó con dos agujeros en su pecho.
"Y esa es otra opción," Emmett canturreó, sacudiéndose las manos dramáticamente.
Regresé al helicóptero, diciendo, "Suban. Mickey, Boris, ustedes van con Emmett en el Humvee."
No se llevó mucho tiempo volver a Mayak, solo que esta vez, pude aterrizar en el techo del edificio de oficinas y centro de procesamiento. Tendría que encontrar combustible antes de regresar a la casa de Irina, pero Boris me aseguró que el área principal de Norilsk tenía lo que necesitaba, ya que tenían una pequeña pista de aterrizaje en la parte norte de la enorme propiedad.
Al salir el sol lentamente, brilló en la oficina de Maslov. Mi padre estaba descansando en una habitación a un lado—la oficina de alguien más—con mi esposa acurrucada en una silla junto a él como su ángel guardián. Boris estaba abajo en la entrada de la mina con Eleazar, explicando la situación a unos cuantos mineros. Podría haber jurado que escuché gritos de alegría.
Cogí la tableta frente a mí, conectándome a una videollamada. No pude evitar sonreír cuando el cansado rostro de Alice apareció en mi pantalla.
"¿Alguna vez duermes, duendecillo?" Le dije en broma, sintiéndome extraordinariamente cansado después de todo.
Sonrió. "Solo cuando mi familia está sana y salva," me dijo con una sonrisa triste y guiñándome un ojo. "Ella está esperando hablar contigo."
"Eso pensé. Ve por ella."
Cuando el rostro esperanzado y con lágrimas de Esme salió en la pantalla, sonreí otra vez. "Lo tengo, mamá."
Awwwww esa última parte me hizo un nudo en la garganta. ¿Se imaginan la reacción de Esme al saber que el hombre que ama está a salvo? Algo maltrecho el Poppy pero al menos ya está lejos de esos locos de Vladimir y Yury. ¿Qué les pareció la escena de acción? Sin duda, algo que gusta de este fic es la presencia de personajes femeninos tan fuertes como Bella y Mickey, ¿no creen? Ellas fueron quienes mataron a Vladimir y salvaron a Carlisle en ese momento. Ahora, ¿creen que los temores de Edward en cuanto a Bella sean ciertos? No olvidemos que ella sufrió de algo muy similar, ¿será que la haga recordar? Ya lo veremos. Espero que hayan disfrutado del capítulo, y espero que ahora que ya recibieron lo que querían no se olviden de decirme qué les pareció. Hagan de su costumbre el dejar un review cada que leen chicas, un gracias no cuesta nada, y si nos hace sentir, a autoras y traductoras que vale la pena dedicar tiempo para que ustedes puedan disfrutar ;)
Gracias a quienes dejaron su review en el capítulo anterior: Lunita Black27, Arleth393, Ali-Lu Kuran Hale, Roxy Morales, Kabum, villachicay, Jazmin Li, nancy, YessyVL13, niyus1205, LicetSalvatore, lauritacullenswan, AMELI2703, beakis, Josi, Belkely Herrera, May Cullen M, LalhizGarcia, dushakis, debynoe, Tecupi, Chonis22, paansaro cullen swan, EmDreams Hunter, lilibeth2013, Srher Evans, Shikara65, SandraSance, angelabarmtz, Rossmery, Pam Malfoy Black, Maribel, 6, Sei, paosierra, jgav28, Ericastelo, lagie, glow0718, Adriu, Pili, lizdayanna, rjnavajas, Sully YM, Cyn, Manligrez, Andrea Ojeda, tulgarita, danielaMc1, Mafer, bbluelilas y anónimos. Nos leemos en el próximo.
