๑۩۞۩๑ REVELACIÓN ๑۩۞۩๑

-La sangre… es el vino de los vampiros. Mejora con los años.-Aro dijo esquivando otra patada.-Recuerdo, oh sí, recuerdo los viejos días, bellos, imponentes, los atardeceres excelsos, casi me hacían desear estar vivo.-Soltó una breve risotada esquivando un puño furioso.-Oh no, no se compara a esta Italia. De verdad que no, y quiero ser muy preciso en ello. He tenido tiempo de mirarla de cerca, mientras estaban desmantelando este espacio sacro, no me ha tomado más de un minuto… quizá exagero.

-Usted mató a Esme.-Espetó Bella intentando alcanzarlo desesperadamente, sin embargo, aquel vampiro antiguo era rápido en demasía. –El culpable.

Él ladeó la cabeza y siguió riendo.

-Isabella puedes dejar los formalismos a un lado. ¿No acaso existe la confianza?, al fin y al cabo nos une parte de nuestra sangre…Y no, Esme ya estaba muerta, llevaba así varios milenios. Mentalmente quizá… le haya dado sólo la palmadita que necesitaba para…

Se escuchó un sonido brusco y hueco, incluso algunos lobos y vampiros ajenos a aquella pelea voltearon sorprendidos, la castaña mantenía su puño fijo en la mejilla de Aro.

-Ah…-Susurró él, pese a la fuerza del impacto su cara permaneció inmutable. .
En un parpadeo Bella fue despedida hacia una pared de la cúspide provocando la ruptura de la misma.

-Sí, la suerte es malcriada. No te acostumbres al sabor de la misma.-Caminó hacia ella y la tomó del cuello.-Supongamos, mi querida Isabella. Supongamos que has probado la inexistencia. ¿Cómo habrías de sentirte?.- La vampiresa pataleó intentando deshacerse de su mano firme.- "Antes bien, como está escrito: Cosas que ojo no vio, ni oído oyó, ni han subido en corazón de hombre. Son las que Dios ha preparado para los que le aman". ¿Lo recuerdas?.-El tono de su voz parecía melancólico.-Como amabas esas tonteras, tu madre por otro lado conocía la verdad, pero le encantaba tu ilusión al escuchar todo eso. ¿Cuál es la verdad?.-Apretó su cuello produciendo grietas casi imperceptibles.-La verdad es que nada es.-Golpeó su rostro.-Quien escribe eso vio nada en realidad, escuchó la misma cosa, y sintió el vacío de la misma en su corazón. Entonces, nada se convierte en todo porque si existe sólo lo primero ¿en qué habría de basar su vida? Y sí, también las esperanzas, y los sueños, y las emociones. Sé lo que piensas, lo veo en tus ojos. Que es un sinsentido, la realidad es la realidad, los sueños son los sueños, algo no puede ser las dos cosas al mismo tiempo. Una cosa, nunca puede ser lo contrario a su naturaleza. O no debería. Sé bien que me comprendes.-Su monólogo se extendía e intermitentemente propinaba golpes a la castaña que mantenía una mueca de cólera evidente.-Lo sé porque miras igual que ella.

Bella apretó la mandíbula, su odio crecía cuando lo escuchaba nombrar a Esme.

-Los demás son unos inútiles, parece que es más fácil despertar a un antiguo antes de encontrar a una escuincla bastarda.

-Te mataré.-Sentenció con dificultad, cada vez que Aro azotaba sus nudillos en ella sentía la mente muy turbia.

-No hay cuidado, ya lo he estado.-La soltó por fin, su largas vestimentas le daban un porte solemne.-Dos veces y una por tu culpa, así que habrá que hacer justicia. Por la mano del hombre, es decir, del vampiro.

Bella supo que significaba, había caído de rodillas pero se repuso finalmente.

-Amén.-Murmuro.

De la calma total de sus rostros al caos reptante en ella hubo una diferencia casi nula.
Ambos mostraron los colmillos y gruñeron agudamente, cuales felinos, ella intentó golpear de nueva cuenta su rostro pero sus reflejos fallaron al no poder hacerlo y recibó, en cambio, una patada en el abdomen, no sintió cosa alguna pero escuchó con claridad el chasquido de su piel al romperse.

-Malcriada, te lo dije, la fortuna a veces se cierne, otras veces…-Su codo lo dirigió a la espalda de Bella todavía encorvada por el puntapié anterior con éxito.-Llamo al poder que tienes en ti Isabella, me refiero claro, a mi propia sangre que has maldecido por corromperte. No me hagas este pasatiempo tedioso, hija mía.-Se burló con un gesto arrogante. Arremetió contra ella con su palma abierta en su mandíbula.-Es una lástima que hayas heredado los ojos de tu madre.-Miró como ella caía en el extremo de la habitación.-Los míos son mucho más hermosos, y de la fuerza…-En un momento recorrió los metros necesarios para levantarla y embestirla una y otra vez.- De imaginar lo que pudiese haber sido, tu sangre desperdiciada, tu llama reprimida. Se nota que no te eduqué yo. Esa Ventrum escurridiza. ¿Puedes creer que Marcus no imaginó que Renee era quien…?.-Sus uñas se clavaron en su cuello.-Marcus, el inútil como decía, al menos ya se está haciendo cargo de ella.

Bella abrió los ojos con horrorosa sorpresa, no soportaría que algo le sucediera a Reneé.

- Reneé, ,después ese William Black, todos aquellos con los que hayas tenido un vínculo. Los amputaré de ti, desearás haberte extinguido como Esme... Jacob, bueno, él al menos ya hizo su parte-Volvió a apretarle, de las finas líneas escurría un líquido obscuro. Bella sintió arder su pecho, como si algo se dispersara desde el centro de él, hasta sus extremidades, quiso regurgitar. Aquellas últimas semanas eran efímeras, todo ocurría con demasiada prisa.
Solía entregarse a los hechos, no tenía sentido negar la realidad, apenas pudo aceptar lo que era, lo que había recordado, resumía los momentos de soledad, aquello parecido a la miseria, todo aquello en lo que creía saber era incorrecto y todo lo que creía tener ya se había ido.

Debía encontrar la verdad entonces y recuperar lo que le pertenecía, no permitiría que cualquiera rompiese su voluntad. Así que intentó golpear con su rodilla la barbilla de Aro, apretó los puños cuando vio su fallo.

-Dulce criatura, me enternece tu facilidad con la que deseas seguir aquí, no he de matarte, no temas niña mía. Primero…-Le dio un cabezazo enterrándola en el suelo, el mármol blanco no resistió aquel impacto naturalmente.-Primero lo más importante. No es mi estilo…-Decía mientras caminaba, la morena veía el techo que rompió minutos antes, no había notado el mediodía, brillante, doloroso, rayos de luz se filtraban quemando su piel.-La inconsciencia es un estado majestuoso. Como el profeta que escribió y lo definió bien. Dime Isabella. ¿Has oído realmente algo? ¿Visto algo?. Son esas cosas las que atormentaban mi existencia. No hay diferencia al final.

Escuchó los pasos del vampiro alejarse, recostada con la mirada fija en lo que acababa de llamar él, lo único cierto, en la nada. ¿Cómo es que se podía sentir de aquella manera? O incluso, ¿Cómo podía sentir incluso?. Sería acaso que Esme la hubiera educado con esmero por un ideal retorcido y desconocido para ella. Nunca lo sabría. Retendría las memorias añejas por algo similar a la melancolía, recordar como leían delante del crepúsculo, pintaban los lagos con determinación, conservaría cada elemento de ellas, la risa de esas vivencias, la desventura de su niñez también. De repente tuvo noción del roce familiar en su mejillas, gimoteo con ironía, en otros tiempos se reprendería por estar llorando, lo consideraría una ridiculez, ahora sólo se entregaría a la naturaleza .

-¿Sabes por qué los Éden fueron tan repudiados?.-Preguntó finalmente él al detenerse, cortando el hilado de sus ideas.-Porque aman.-Rió al pronuncias las últimas silabas- Incluso los Angriel guardan cierta decencia pero ustedes… Me sorprende en medida, qué empresa más loable has logrado… Eres El pequeño juguete de aquella niña.- Bella se extrañó..-Y por niña me refiero a ti Isabella, ella no lo parece, pienso que es un excelente ejemplar, además, ha domado a un vampiro y no cualquiera. Admirable mujer, una lástima…

Alice.-Susurró, la visión borrosa que mantenía antes logro desaparecer, sus sentidos aún estaban confundidos, con fortuna no lo suficiente para no comprender.
El calor que había sentido antes era el miedo. Temor a que todo quedara perdido.

Y para Isabelle Swan, "todo" significaba Alice Brandon.

Aro no sintió su piel quebrarse, dado que tenía tanto tiempo sin sentir algo, tampoco sintió sorpresa, cuando su espalda quebró una inmensa columna barroca invaluable.

Bella tenía en brazos el cuerpo de la pelirroja, apenas latente en su pecho, su corazón tintineaba con debilidad. Mantenía los ojos cerrados, pese a su semblante impasible, en el interior de su mente suplicaba como nunca antes, apretó la mandíbula.
Pasaron algunos segundos que los sintió como una eternidad.

Finalmente la risa de Aro hizo que abriese los ojos levemente miró a Alice y con cuidado dejó su cuerpo en el suelo mientras besaba los labios fríos.

-Mala suerte Isabe…-El vampiro no pudo terminar la oración. El asombro que no sintió antes ahora se desbordaba de él, cada golpe de la castaña crujía, incluso ahora podía decir que parecía doler. Bella lo levantó con una sola mano y sus nudillos impactaron la mejilla , Aro literalmente voló de nueva cuenta por los aires, se incorporó con dificultad después de estrellarse.

Vio con incredulidad que ella se acercaba, los ojos cada vez más oscuros y las facciones filosas le daban un toque espectral.

-¡Vaya! Ahora se pone interesa…-Recibió otro golpe, uno tras otro, tan fuerte que hacían eco en las paredes del recinto, la sonrisa burlona del antiguo se había extinguido.

-Si lo piensas, ésos son golpes de suerte.- Volvió a colocar un puñetazo en el abdomen, con la intención de volver a repetir la hazaña se movió con rapidez pero Aro estaba listo, esquivo el golpe y se defendió con un codazo estruendoso, sin embargo Bella no se dobló con tanta facilidad.

-Muy ingeniosa.

Bella golpeaba a Aro y de inmediato éste le pagaba con algún daño similar, los movimientos ligeros, pero poderosos se duplicaban, resultaba en una lucha increíble, épica, los dos vampiros estaban en igualdad de condiciones, Bella buscaba un punto débil en la defensa de Aro, pero resultaba casi perfecta, fue entonces que vio el lado flaco de él, al responder con algún golpe, Aro impulsaba su cuerpo muy adelante, quebrando por momentos su guardia. Sonrió y lanzó un gancho que fue copiado, Bella rápidamente lanzó una patada al costado de Aro lanzándolo de nueva cuenta lejos, en su paso más columnas se derrumbaron, la castaña sentía poder, sentía fuerza y quizá, de verdad, un poco de suerte.

El sentimiento desapareció cuando miró los ojos de Aro que estaban completamente negros, y su mandíbula desencajada aullaba sin cesar, Bella retrocedió un paso.

-Sin huídas.-Aro gritó y le pegó en el pecho, estaba su figura dando espasmos ante la presión que resistía su cuerpo, tomó entre sus dedos largos la cabeza de Bella y le azotó varias veces en el frío y duro piso.-Sin huidas, sin huidas.-Repetía con locura.-Volteó a la vampiresa y recargó su rodilla en el omóplato de ella, tiró con fuerza y dislocó su hombro. –Ella debió de haberlo aceptado, debió de haberme aceptado, hubiéramos sido aún más poderosos juntos y no lo hizo. –Tomó el otro brazo.- Y cuando se fue… Yo debí de haberla matado, yo voy a extinguir hasta el último instante de su esencia.

Un gran perro negro lo embistió, Aro estaba debilitado por el frenesí y por los golpes de Bella.

Isabella se incorporó con esfuerzo, atónita.
La sombra del can se deformó hasta convertirse en la de un hombre.

-El orgullo de los ventrum es su peor o mejor fuerza.-Susurró.-No es un efecto muy duradero… sólo lo suficiente para acabar con la pelea.

-Jacob.-Su voz era quebrada.- ¿Qué significa…?

-Oh, hola Bells.- La sonrisa era como de costumbre radiante.- Significa…-Se acercó a ella y se agachó.- Significa que todo va a estar bien.

El ímpetu también le abandonaba, pero no estaría segura de que por ello sentía sus extremidades débiles, y el tono de su voz apenas era audible. Jacob puso una mano sobre su frente. Bella apretó el puño y lo lanzó errante hacía él, fallando naturalmente.

Jacob tomó su mano.

-No voy a esperar que me perdones. Por lo que he hecho, o por lo que voy a hacer. Sólo quiero hacerte saber… Yo voy a estar agradecido por todo lo que hiciste por mí.

Él ablandó el agarre y Bella no quiso golpearle de nuevo.

-Han sido muchas mentiras, voy a ser rápido, no tenemos mucho tiempo, he de decirte las más grandes aunque de verdad sé que no lo entiendes… Cuando escuché tu pasado, cuando supe quién estaba detrás de ti no pude pensar más que en devolverte el favor.

La castaña intentó levantarse.

-Y no te importó matar a tantos en el proceso de esta redención que necesitabas más tú que yo.

Jacob alzó una ceja.

-Éso no tiene algún significado para mí. El pasado quedó pagado hace mucho tiempo.

-Y tampoco te importó matar a…

-Lo vas a entender algún día.-Jacob se paró, su cuerpo casi marchito le pareció grande.- Estás peleando con todos tus demonios, descubriste quién eres, aún mejor, descubriste quién quieres ser.-Sus manos se convirtieron en garras.- Ahora tienes personas que lucharían por ti, a tu lado, te has ganado el respeto de los vampiros por tu naturaleza real, tienes la eternidad y a…-Sus ojos cobre parecieron vidriosos.-Ahora, tengo que decirte la mentira más grande.

Los escombros cayeron y Bella desvió su mirada, Aro se levantaba con lentitud y parecía más enojado.

-Sí, estoy imprimado…. Pero no de Rosalie. A ella la vimos por primera vez juntos aquella ocasión en Forks, mi sangre se ancló a otra muy diferente. La vi y todo cambió, lo que me mantuvo en mi existencia no fue fuerza alguna más que ella, ni siquiera habría sido mi voluntad.

-¿Qué?.- Bella sacudió la cabeza. Aro estaba de pie, su ropa se había desgarrado por completo dando una vista de su cuerpo roto.

-He hecho ésto por alguien a quien le deseo la más pura felicidad, estoy seguro de haberlo logrado. . . Así que todo ha valido la pena.- Su cuerpo se tensaba haciéndolo más grande, y los rasgos bestiales empezaron a aparecer en el rostro del moreno.-Si yo puedo decir que he amado a alguna persona, diría que te amo Bella. –Sonrió con una expresión melancólica y satisfecha.- Adiós.-Sus mandíbulas eran más afiladas que las de Jasper o algún otro hombre lobo, una estela de vapor lo rodeaba.- -Nosotros los Angriel sometemos la vida y la muerte por la familia.-Su voz sonaba sepulcral, muy profunda, como si una bestia hablara antes de bramar, el calor alrededor de él era mucho más intenso, el mármol cedía a sus pies, parecía derretirse.-Por... siempre... amigos... Akiak.-Finalizó en un tono sin cuerpo. Se abalanzó con un rugido a Aro que intentaba zafarse del agarre, atravesó el gran ventanal paralelo por donde había entrado Isabella una hora antes, la vista del mar era inmenso, una cumbre rocosa estaba debajo de ellos.

-¡Jacob!.-Gritó con desesperación, se movió con pesadez, la luz del sol era penetrante. Vio con terror los dos cuerpos en llamas que caían en la pendiente, nunca tocaron las orillas de la arena brillante, sólo la ceniza negra y maloliente acompañó una ráfaga triste.

-¡Abajo! ¡Están abajo!.-

-¡Defiendan las puertas de los pisos inferiores! No los dejen subir.-Jasper tenía heridas en su piel, Edward curaba las más graves.-Déjalo, nos necesitan.-Volvió a su forma lobuna y corrió junto con su hermano.

Bella parpadeó.
Miró alrededor, los cuerpos desmembrados de tantos vampiros la impresionaron un poco, ninguna baja real de parte de los licántropos. Caminó casi arrastrándose y abrazó a Alice.

Volvió a besar los gélidos labios sin vida de su amada.


NDA: Tán tán.
Último capítulo al fin.

Muchas gracias.