En el camino, ninguno de los dos dice nada. Dietfried no puede dejar de verla. Quiere tomar su mano, pero no se atreve. Al llegar a casa, Violet se baja primero del coche y se adelanta a la alcoba. Dietfried simplemente la sigue. Ella toma su ropa para dormir del armario y se dispone a irse a otra habitación. Él intenta detenerla. No quiere que su madre se preocupe por su relación. Ella se suelta enojada y le dice: "No se atreva a tocarme de nuevo". Él le grita: "Eres mi esposa". Ella lo mira enojada: "Soy la mujer que odia". Enojado por toda la confusión armada por Rose Hill, la lleva contra la pared y le dice con desesperación: "Si, Violet Evergarden, te odio. Te llevaste a mi hermano y ahora, te llevas mi tranquilidad. Te odio por quitarme mis pensamientos y aparecer en mis sueños. Te odio por acelerar mi corazón y darme una ansiedad que hasta ahora desconocía. Te odio por hacerme feliz mientras mi madre agoniza. Te odio por alimentar mi temor a ser dejado atrás. Mi padre, mi hermano y ahora mi madre. Todos los que amo se van antes. No quiero amarte y luego verte partir". Ella le pregunta de nuevo: "¿Qué siente por mí?". Él le dice acercándose a su rostro para besarla: "Un odio que me hace quererte solo para mí y que crecerá si me dejas". Seguidamente, se besan lentamente. En medio de pausas, él le dice: "Violet, quédate mi lado". Luego, él besa el cuello de la chica y desabrocha su vestido. Cae al suelo, por la gravedad. Tras besarla nuevamente y acariciar sus curvas, él levanta a la chica, la contramina a la pared y la penetra con desesperación. Ella sujeta los cabellos del chico con nerviosismo, mientras jadea en su oído. Al cabo de un rato, ambos terminan extasiados. Ella lo abraza y le dice: "No me iré a ningún lado". Ella también tiene miedo de los sentimientos que están creciendo, ya que es posible que muera de un día a otro, al igual que el Mayor. Sin embargo, ese miedo no le impedirá vivir la vida que el Mayor le dio. Ella quiere que él también disfrute esa vida a su lado.
Han pasado varias semanas desde el baile. Violet comprende mejor los sentimientos de su esposo. De alguna manera, entiende que sus sentimientos son correspondidos. Las palabras no son su fuerte. Sin embargo, sabe que es importante para él, la calidez con la cual se aproxima a ella, el nerviosismo de sus latidos y su mirada perdida mientras se encuentran en la intimidad. Después del incidente, él dejo de frecuentar a Rose Hill. Ella estaba molesta porque después de que se comprometió con Violet, él optó por que solo fueran amigos que se vieran para compartir unos tragos y una que otra confesión. Por su parte, él comprende que es una presencia cada vez más importante en el corazón de su esposa y eso, le agrada y lo hace sentirse feliz.
En el trabajo de Violet las cosas se han complicado por la ausencia de Cattleya, quien se encuentra en licencia de maternidad. Violet llega un poco más tarde de lo usual. Dietfried entiende la situación, ya que él está pasando por una situación similar. Con tal de pasar tiempo en la ciudad y mantenerse al lado de su madre, en sus últimos momentos, ha aceptado más responsabilidades administrativas. En un día ajetreado, el mundo de Dietfried se puso de cabeza cuando llegó uno de sus oficiales le entregó un reporte en donde Claudia le avisaba que Violet estaba en el hospital y debía ir de inmediato. Ella tuvo un accidente.
Inquieto por perderla también a ella, se fue de inmediato al lugar indicado. Claudia lo recibió. Dietfried le preguntó sobre qué había pasado y cuál era su diagnóstico. Él solamente le dijo que según le informó la policía. Un automóvil con los frenos descompuestos se estrelló en una de las aceras de la ciudad. Violet se involucró en el incidente para salvar a una niña desprevenida. Se desmayó y no ha recuperado la conciencia aún.
Al cabo de un rato, el médico pregunta por la persona responsable de la chica. Dietfried le informa que es su esposo. Él le avisa que ella no tiene heridas físicas graves. Ella se desmayó por la conmoción. En su estado de embarazo es normal que estos incidentes le afecten más de lo normal. Además, les dice que, por suerte, el feto no corre peligro, pero tiene un esguince en el pie. Hace un momento recuperó la conciencia y pueden llevarla a casa. Es recomendable que guarde reposo por unas semanas. Dietfried le pregunta al doctor: "¿Ella está embarazada?". Él solo se ríe, asume que no lo sabían y le dice: "Felicidades por ser padre". Seguidamente, los lleva a la habitación compartida en donde la chica guarda reposo. Ella se prepara para marcharse. Ella se sorprende al ver a su jefe y a su esposo. Les pide disculpas por los inconvenientes. Claudia se acerca a ella y le dice que es bueno que esté bien. Además, le indica que deberá tomarse unos días, pero antes de eso deberá hablar largo y tendido con su esposo. Le da una palmadita en la cabeza y se marcha. Dietfried le agradece sus atenciones y se sienta frente a la chica. Sin rodeos, él le pregunta: "¿Desde hace cuánto tiempo estás embarazada?". Ella sonríe, toca su vientre y le dice: "El doctor me ha dicho que tengo menos de dos meses". Él toma su mano y le dice: "Debes prometerme que vas a ser más cuidadosa". Ella frente su frente y le dice: "No debe preocuparse. Los cuidaré debidamente". Él se sorprende con el gesto de su joven esposa. Ríe con mayor tranquilidad. La abraza y le dice: "Gracias por darme esta alegría, antes de que mamá muera".
Violet y Dietfried llegan a casa. Su suegra se preocupa al verla con el pie vendado, pero se tranquila al escuchar que no es algo serio. Solo debe guardar reposo por unos días. Además, le comentan que, en unos meses, será abuela. Ella se emociona con la noticia.
