Cap 14

Noté como Clary retrocedía, como asustada, no comprendí que dijo pero su mente rebosaba de arañas. Henry se dio cuenta de lo que tenía en mis manos, tomó la mano de Clarissa y la mía y comenzó a caminar lo más rápido que podía en dirección al castillo.

Alguien me jalaba pero no podía sabía quien era. Mi mente estaba nublada. No le tenía fobia a las arañas, a las arañas comunes que abundaban en el mundo muggle. Las acromántulas no eran ese tipo de arañas, eran enormes. Grandes. Con demasiados colmillos. Jamás había visto una de gran tamaño, pero pensar que estaría cerca... no podía evitar el escalofrío.

Al no reconocer quien o que me jalaba, me solté de inmediato y corrí hacia el extremo contrario, sin saber qué era lo que estaba haciendo.

Sentí miedo que provenía de Clary, era mucho miedo. Henry me soltó y corrió tras ella, entonces yo comencé a sentirlo también.

-Clarissa, tranquila, soy yo.- le repetía Henry cuando la alcanzó y abrazó para evitar que se adentrara aún más.

Las tenazas de una enorme araña me rodearon. Seguí forcejeando. Tenía que liberarme. No quería ser devorada por sus grandes colmillos. Alcancé mi varita y dije lo primero que se me vino a la cabeza. Expelliarmus. Cualquier cosa que había estado aprisionándome, ya no estaba. Seguí corriendo... hasta que un tronco me hizo caer.

Henry cayó al suelo a causa de un expelliarmus, buscó su varita que había perdido durante la caída. Corrí hacia Clary, cayó debido a un tronco en su camino. Le apliqué el remedio muggle más usado en aquellos casos de crisis nerviosas y poco tiempo: una cachetada que la hiciera volver en sí. Jamás había dado una antes y no me gustaba nada.

- Pero... ¿qué..? -algo golpeó mi mejilla. Mi mano se puso sobre ella automáticamente. Miré a mi alrededor de nuevo. Todo era aún más oscuro, pero Kailen estaba frente a mí. La miré como atontada, aún sobando donde había recibido el golpe. Me levanté con dificultad.- Gracias.

Di un paso y algo me tomó de mi mano libre. Fui jalada y arrastrada varios metros. Ese algo se detuvo. Mi miedo volvió de nuevo.

Después de que ella reaccionó, algo la jaló, me asusté como jamás me había asustado. De pronto Henry pasó corriendo a mi lado haciéndome tambalear, la luz de su varita cada vez era más grande permitiendo ver mejor. Había una enorme araña jalando a Clarissa, no pude evitar gritar. Henry comenzó a lanzar hechizos pero no funcionaban. Temblando fui a ayudarlo.

Lo primero que vi fueron varios puntos rojos cerca de mi rostro. Cuando pude acostumbrarme a la oscuridad, me di cuenta de que eran ojos. Traté de retroceder, pero aquella cosa me tenía bien agarrada. Se acercó aún más a mi. Quise gritar, pero nada salió de mi garganta.

- Prefería una presa más grande... -dijo con una voz escalofriante. Y mordió mi brazo izquierdo.

La criatura mordió el brazo de Clarissa, ella gritó. Henry intentó prender la araña en llamas pero solo logró hacerlo con una pata. Logramos dañarle unos ojos, al ver que no la soltaba, comencé a lanzarle piedras y lo que encontrara a mi camino tratando de llamar su atención. Henry seguía lanzando hechizos pero parecían no hacerle gran cosa.

Un grito llegó a mis oídos. Había cerrado los ojos y no podía ver de dónde provenía... hasta que me di cuenta de que venía de mi boca. Poco a poco fui disminuyendo el tono de mi voz. Cada vez me quedaba con menos fuerzas y ya no podía luchar contra el monstruo que me quería matar, y que tal vez lo iba a lograr.

También había otros ruidos a mi alrededor. Supuse, en los pocos momentos de lucidez que me quedaban, que eran mis amigos tratando de ayudar. Tal vez si Nick estuviera aquí, podría ayudarnos. Abrí mi boca para gritar de nuevo. El dolor era insoportable.

- Ayuda... ayuda... -dijo una voz susurrante y escalofriante que supuse era mía.

Me estaba empezando a desesperar, no lográbamos mucho y el tiempo pasaba. No sé en qué momento me puse a gritar hacia afuera de mi mente, noté que lo hacía porque Henry cerró los ojos un momento. Intenté encontrar alguna mente conocida pero no reconocía alguna, de todos modos intentaba meterle a quien fuera en la cabeza que necesitábamos ayuda.

Henry se acercó lo suficiente para abrazar a Clarissa, le encajó la varita en un ojo a la acromántula y la incendió, logrando alejarla pero sin lograr que se fuera. Corrí a revisar la herida.

De alguna manera, fui liberada. No recuerdo mucho, en realidad. Seguí con los ojos cerrados. Estaban demasiado pesados como para poder abrirlos. Mucho movimiento a mi alrededor, pero ya no sentía aquellos colmillos haciendo presión en mi brazo. Mi respiración se normalizó.

- Ayuda... ayuda... -seguí repitiendo, pero al no escuchar a alguien que me respondiera, supuse que no era español exactamente lo que estaba hablando.

-Estarás bien...-dije mientras cubría su brazo con mi suéter, apretado para parar la hemorragia. Henry trataba de alejar a la araña, pero ésta no desistía. De pronto cayó a mi lado Henry y la araña se acercaba peligrosamente a los tres. Un par de destellos ocurrieron y la araña retrocedió un poco haciendo un sonido estremecedor.

La presión que hicieron en mi brazo provocó una punzada de dolor que recorrió todo mi cuerpo. Abrí los ojos de golpe. Todo eran destellos, no hay formas definidas por ningún lado. Pero una enorme luz me cegó y tuve que cerrar los ojos de nuevo. Me mordí el labio inferior, el dolor seguía sin irse.

Nick, acompañado de Collins, alejaban a la acromántula con varios hechizos. Limpié como pude la herida y la cubrí de nuevo, estaba muy asustada, temblaba un poco. Henry intentaba alumbrar lo mejor posible y se mantenía alerta por si algo más aparecía.

Sentí que me estaba asfixiando. Sentía que había muchas personas a mi alrededor, que me apretaban y que el aire se estaba acabando. Me sentía atrapada. Comencé a moverme de la desesperación, aunque no tan rápido como deseaba. Quería correr, quería escapar... tal vez morir era la mejor opción.

Mi primo lanzaba conjuro tras conjuro, en compañía de Collins. Se había quedado cerca después de abandonarnos en el lago. Vio que corrimos hacia el bosque y nos siguió, con su amigo pegado a sus talones. Aunque tal vez era tarde para su aparición.

Clarissa intentaba moverse, Henry la mantuvo quieta. Miré como Collins y Nick lograron alejar a la acromántula, me hice a un lado en cuanto nos alcanzaron.

-Ferula.-dijo Collins tras descubrir el brazo de Clary, una especie de soporte reacomodó el brazo y lo inmovilizó. Usó otro hechizo para limpiar lo mejor que pudo la herida y de nuevo la cubrió.

No estoy muy segura de lo que pasó después. Dejé que mi cuerpo se relajara y traté de poner mi mente en blanco. Todo era, y sería, mejor así. Creo que me había desmayado.

Nick la cargó y la llevó con la señora Pomfrey. Collins nos hizo caminar a Henry y a mí con ellos, seguí temblando cuando llegamos a la enfermería y no soltaba la mano de Henry, él miraba preocupado a Clarissa.

Dejarme llevar no había sido lo mejor. En mi inconsciencia, varias pesadillas llenaron mi mente. Bueno, no eran pesadillas en sí. Sólo destellos, generalmente de color verde. Y voces, o eso creo que eran. No les encontraba sentido alguno. Cuando tuve más conciencia de mi alrededor, pude abrir lentamente los ojos.

La señora Pomfrey puso a dormir un rato a Clarissa mientras le atendía el brazo, Henry y yo solo teníamos unos cuantos raspones y rasguños, tuvimos que esperar fuera de la enfermería mientras la curaban. Nick permaneció con ella por si despertaba, Collins se mantuvo extrañamente callado, al parecer conocía la prudencia.

Había mucha luz. Tuve que cerrarlos de nuevo. Me lastimaba demasiado.

- ¿Por... qué... hay tan... ta luz...? -logré decir, a quien fuera que estuviera a mi alrededor.

-Estuviste en oscuridad un buen rato querida. Ahora descansa.-dijo la señora Pomfrey mientras terminaba de vendar el brazo recompuesto casi en su totalidad. Había dicho que tendría que pasar un par de noches allí y que tendría que dejar descansando el brazo lo suficiente para que terminara de sanar perfectamente por sí mismo.

Así que estoy en la enfermería. Esa había sido la voz de la señora Pomfrey. Me acomodé un poco entre el puñado de sábanas y almohadas. Suspiré aliviada. Estaba en un lugar menos... peligroso.

Después de un rato de espera entramos a verla. Iba atrás de Henry, en parte me sentía culpable porque yo les había dicho que había algo allí y los había llevado. Nos sentamos en la cama junto a la suya.

Sentí que la cama se sumía un poco. Iba a tratar de abrir los ojos de nuevo. Tenía que acostumbrarme a la luz. Fui separándolos poco a poco. Las formas comenzaron a definirse después de controlar el exceso de luz del alrededor. Nick, Henry y Kailen estaban ahí, hasta Collins que creí que había huido en cuanto me dejaron en la enfermería. Traté de sonreírles.

Henry suspiró aliviado cuando la vio abrir los ojos y sonreír un poco. Collins estaba parado frente a una ventana, volteando ocasionalmente. Sonreí un poco, suspiré.

- Quiten esas caras... no es mi funeral... -logré pronunciar. Seguí acomodándome en la cama.

-¿Cómo te sientes?-dijo Henry observándola, empecé a jugar con mi cabello esperando a la respuesta.

- ¿Te digo la verdad o lo que quieres oír? -lo miré y quise reír, pero sentí una punzada en el brazo.

-Prefiero la verdad.- sonrió un poco, todos sabíamos que le debía doler.

- Te lo diré en una frase muggle que he escuchado mucho de mi tío: siento que me arrolló un camión -en serio quería reírme. Sólo logré una pequeña risita.

Reí un poco, era de esas frases comunes que me hacían reir. Henry sonrió un poco más, le dio una bolsita con dulces que habíamos juntado.

- Gracias. Me ayudarán estos dulces si me dan algún brebaje asqueroso -miré a Nick, estaba un poco alejado de la cama.- Suéltalo, primo. Ya sé que me quieres regañar.

Vi a Nick, agarré una rana de chocolate de Clarissa y comencé a comerlo, mirando el suelo. Henry miró a Nick y luego a Clary.

Nunca había visto a Nícolas tan enojado. Dijo tantas cosas que ni siquiera puedo recordarlas. A veces gritaba, y cuando se daba cuenta, bajaba la voz drásticamente. Pero el color rojo de su rostro jamás bajo de tono. Sí, estaba terriblemente furioso. Abrí los ojos sorprendida.

- ¿Y TUS PADRES? ¿NO PENSASTE EN ELLOS CUANDO SE TE OCURRIÓ LA MARAVILLOSA IDEA DE METERTE AL BOSQUE PROHIBIDO? ¡VAN A ESTAR MUY PREOCUPADOS! Y... Y... -se trabó inesperadamente. Se acercó a mi cama y me miró directo a los ojos.- ¿Y YO QUÉ? ¿NO PENSASTE EN MI TAMBIÉN?

Se nublaron mis ojos. Él se arrodilló y puso la cabeza cerca de mi brazo sano. La ocultó entre las sábanas. Estaba llorando, seguro, pero jamás lo iba a admitir. Le puse mi mano sobre su cabeza y sonreí.

En cuanto Nícolas comenzó a gritar Collins se retiró a esperarlo fuera de la enfermería, dejándonos allí. Henry me hizo un gesto diciéndome que saliéramos también, se levantó y caminó hacia la puerta.

-Nick...fue mi culpa...yo los metí...así que...no te enojes con ella, ella lo hizo por ser buena y no la supimos cuidar.- tomé a Henry de la mano y lo lleve fuera de la enfermería.

Vi salir a mis amigos. Y me permití llorar. Él se levantó con los ojos llorosos también y me abrazó. Estuvimos bastante tiempo así. Cuando nos soltamos, me limpié las lágrimas con las sábanas, Nick con las mangas de su suéter.

- Sabes que yo siempre pienso en ustedes. Tú, mis tíos, la abuela, mis padres, mis amigos, siempre los tengo presente. Kailen tampoco tiene la culpa. Yo pude haberme negado, pero no lo hice. Quería ayudar -comencé a toser un poco. Siguió sin decir palabra.- No le digas nada, ¿quieres? Escríbeles a mis padres, diles que estoy bien. Ya falta poco para salir así que no es necesario que vengan. Y dile a mis amigos que entren de nuevo, ¿si?

- Sigo enojado contigo todavía, prima -asintió y se dispuso a salir.

- Yo también te quiero, primo -sonreí. Él sólo ladeó la cabeza pero salió sonriendo.

Dejé a Henry y Collins en la entrada de la enfermería. Fui al baño, un lugar a donde iba cuando no quería a mi amigo haciéndome preguntas o hablándome. Pasé un buen rato allí pensando, haciendo magia.

Henry entró solo. Fruncí el ceño, extrañada.

- ¿Y Kailen?

-En el baño...-se sentó en la cama de junto.

- Hmm... -miré la sábana y cerré los ojos fuertemente. Haría algo con la esperanza de que escuchara. ¡Señorita Kailen! ¡Más le vale que ponga su presencia en este habitación! ¡Quiero a mis dos amigos conmigo! Grité dentro de mi mente. Funcionara o no, me había dado dolor de cabeza.- Ella no tuvo la culpa...

-Si tratas de llamarla, las primeras veces te dará dolor de cabeza.- Henry lo dedujo de su cara, él mismo ya lo había hecho.

Escuché como un susurro a Clarissa llamándome, supuse que si no iba tarde o temprano me lo reclamaría. Suspiré y salí del baño, caminé lentamente hacia la enfermería comiendo un paquete de galletas.

- Si hubiera sabido eso antes, mejor te hubiera pedido que le hablaras en mi lugar -me puse la mano sobre la cabeza. La sentí muy pesada de repente.

Henry le dijo a la señora Pomfrey quien le dio algo sabor cereza para el dolor de cabeza. En vez de ir directamente a la enfermería, me fui por un camino más largo en lo que terminaba mi primer paquete de galletas, cuando comencé otro ya fui.

Sabía rico. Cuando la señora Pomfrey se fue, me recosté en la cama. Me había dado mucho sueño.

- Si no llega Kailen, me voy a quedar dormida y cuando despierte, le gritaré tan fuerte como lo hizo Nick conmigo.

Henry rió un poco. -Tal vez deberías hacerlo sin que duermas antes.-sonrió.

- Tal vez... pero esta niña se esta tardando... -sacudí poquito la cabeza, para que no me volviera el dolor.

Entré lentamente a la enfermería, me senté junto a Henry mientras mordía una galleta, ambos me miraron.

- ¿Por qué tardaste tanto? -la fulminé con la mirada. Extrañamente, el dolor de cabeza volvió pero en menor intensidad.

-Estaba algo lejos...-dije mientras daba otra mordida a la galleta.

- Quisiera gritarte, pero como mi dolor de cabeza regresó, ya no le encuentro gracia. Creo que mejor dormiré un rato. Si ven a Nick, le dicen que no venga a interrumpirme, por favor -me acomodé lo mejor posible en la cama. El brazo herido no ayudaba en mucho.

-Ok, descansa.-Me levanté y caminé hacia la puerta.

-¿Quieres que te ponga una almohada bajo el brazo? para que lo tengas más cómodo.-le dijo Henry mientras se levantaba. Lo esperé recargada en el marco de la entrada.

- ¡Oh, gracias! Sería muy amable de tu parte -sonreí un poco adormilada.

Henry le acomodó una almohada y con cuidado recargó en ella su brazo.-Descansa.-le sonrió un poco para después camina.

Asentí un poco. Ladeé mi cabeza y antes de verlos marchar, cerré los ojos para quedarme dormida. Ya no había peligro.

Fuimos al Gran Comedor para cenar, fuimos con Nick y le comentó Henry que Clary estaba durmiendo para que no la fuera a despertar.

No supe cuánto tiempo estuve dormida, pero cuando abrí los ojos estaba atardeciendo. ¡Qué bueno que ya no había exámenes! Me acomodé en la cama, cuidando no mover el brazo. Me seguía doliendo, a pesar de todo lo que había hecho la señora Pomfrey. Yo siempre creí que la magia lo solucionaba todo... Bueno, no todo en realidad, pero sí la mayoría de los problemas.

Henry me mantuvo ocupada, jugando ajedrez mágico, haciendo hechizos, sabía que era su manera de evitar que siguiese pensando que era mi culpa o que siguiera con mi actitud medio depresiva. Agradecí su atención haciéndole caso a lo que proponía, ya más tarde quisimos ir a ver si ya había despertado Clarissa.

Miré alrededor. Hasta ese momento me daba cuenta de lo que había pasado. Había corrido con mucho suerte, si mis amigos no hubieran estado ahí para ayudarme, si Nick no hubiera llegado a tiempo, hasta agradecía que Collins también hubiera estado ahí...

Derramé algunas lágrimas mientras miraba la sábana blanca que me cubría. Sí, había jugado con mi suerte. No debía volver a hacerlo. Ni mis padres ni nadie se merecían pasar por un dolor tan grande por mis imprudencias. Miré por la ventana y agradecí estar sola en aquella habitación, así podía recriminarme sin testigos lo tonta que había sido.

Fui arrastrada y empujada todo el camino hasta la enfermería, quería pero no quería ir a ver a nuestra amiga, pero Henry se empeñaba en que lo hiciéramos. Supuse que es lo que los amigos hacían, visitar a sus amigos heridos, pero yo recordaba que también a veces es mejor estar solo, aunque en mi experiencia no había habido nadie que pudiera ir a visitarme. Finalmente entramos en la enfermería, con Henry tomando mi mano, parecía que Clarissa ya llevaba tiempo despierta.

Varios minutos después, la puerta se abrió de repente. Volteé. Eran Kailen y Henry. Sonreí y me limpié rápido las lágrimas. Me recargué en la almohada.

Nos sentamos en la cama de a lado, Henry le sonrió, le preguntó que cómo seguía y le dio un postre que sabía que le gustaba y que reservó de la cena. Yo jugueteaba con mi cabello como solía hacer.

- Estoy mejor, gracias -cuando vi lo que Henry tenía en las manos, abrí la boca sorprendida.- ¡No es cierto! ¿Pastelillo de chocolate? ¿Para mí? ¡Gracias! -lo tomé con la mano sana y le di un mordisco.- ¿Y cómo están ustedes?

-Supuse que te gustaría.-dijo Henry con una sonrisa.-Estamos bien.

- ¡Pero claro que me gusta! -dije con un poco de pastelillo en la boca. Miré a Kailen.- ¿Estás bien, Kailen?

Sonreí un poco sin dejar de jugar mi cabello y asentí. Henry me miró de reojo.

Levanté una ceja y terminé mi postre.- Hmm... sabes que no fue culpa tuya lo que pasó, ¿verdad?

Asentí, era lo que querían escuchar, seguí jugueteando con mi cabello, sonreí otro poco.-Lo sé.- Me pareció que Henry suspiraba, luego me dio un golpecito en la cabeza y lo miré feo.

- Yo te seguí porque quería ayudar. Pude haberme negado fácilmente, pero no lo hice. Todo es mi culpa... pero no volveré a hacerlo. Así que no te preocupes -sonreí a medias.

Henry suspiró de nuevo.-Aquí todos somos culpables y a la vez ninguno lo somos, así que ninguna de las dos se debe estarse conflictuando por esto.-Lo miré, odiaba cuando usaba ese tono de voz porque generalmente era cierto o casi verdad lo que decía cuando lo usaba.

Fue inevitable. Me reí. Solté varias carcajadas al escuchar hablar a Henry. Comencé a toser entre cada risa.

Henry sonrió al escucharla reír, yo me sentí intimidada, no sé porqué. Comencé de nuevo a jugar con mi cabello, en realidad me sentía torpe, suspiré y sonreí un poco.

- Perdón... perdón... -como pude, me controlé.- Es que jamás había escuchado ese tono autoritario en ti. Perdón, perdón, no era mi intención.

Henry rió un poco.-Es raro que lo use, mi hermanita y esta niña suelen hacerlo.- Me revolvió el cabello, le di un manazo.

-Tengo nombre Henry.- Me molestaba que me dijeran "niña" o algo así, miré la ventana y noté en el reflejo que ya me había despeinado más de lo normal y dejé mi cabello en paz. Henry rió un poco, sabía que me molesta.

- Kailen tiende a que uno se comporté así -sonreí.- Pero tienes razón, Henry. Pero ya pasó. Olvidemos eso y disfrutemos lo que nos queda en el colegio.

Cuando Clary dijo eso me cayó como un balde de agua fría la realidad, nos quedaban muy pocos días de colegio, pronto regresaríamos todos a nuestras casas. Miré el suelo, me habían dado hasta ganas de llorar de solo pensar que había que irnos.

-Sí, disfrutemos estos días.- dijo Henry con una sonrisa.

- Espero que pueda disfrutar con esta cosa inservible -traté de levantar mi brazo. Me dolió demasiado e hice un gesto de dolor.- Creo que no...

-Ya encontraremos algo que hacer. Imaginemos que te rompiste el brazo y traes yeso como los muggles, el dolor irá pasando y mejorarás, ya verás. Encontraremos qué hacer.- dijo Henry sonriendo aún, creo que la quería hacer sentir mejor.

- Al paso que voy, creo que tendré un yeso al estilo muggle. Pero haremos algo, aunque sea sentarnos un rato en el lugar de siempre.

-La señora Pomfrey dijo que no era necesario nada de eso, que era cosa de tiempo, si acaso había que tenerlo más quieto.-dije en voz algo baja mientras trataba de no tocar mi cabello.

- Pero el veneno de acromántula es muy peligroso -dijo una voz desde la puerta. No la habíamos escuchado. Era Nick. Caminó hacia nosotros.- Debajo de la venda, quedará una cicatriz. Y tendrá que tenerlo inmovilizado mucho tiempo.

Miré a Nick y de nuevo miré al suelo, no pude evitar jugar de nuevo con mi cabello.

-Lo que importa es que está y estará bien.-dijo Henry.

- No tan bien... -me miró. Y reconocí la mirada. Era algo malo.

- ¿Qué pasará con mi brazo? ¿El veneno llegó más allá? Sería extraño, me siento mejor... -me separé del respaldo de la cama.

- Nada malo pasa con tu cuerpo...

- Entonces, ¿qué es? -trataba de descifrar algo en su expresión.

Me recosté en la cama donde estábamos. Miré a Clary y luego a las flores en la mesa de noche.-Los nervios, huesos y músculos fueron reconstruidos casi en su totalidad...el tiempo de recuperación total es largo...el dolor se irá pero puede volver si se le fuerza mucho...así que debe permanecer sin usar su brazo excesivamente un tiempo...-repetí monótonamente algunas de las palabras que había dicho la señora Pomfrey.

Nick vio un momento a Kailen pero regresó la mirada hacia mi.

- Exacto. El tiempo de recuperación es largo. Por lo tanto, el siguiente año no podrás entrar al equipo de Quidditch... -sentí una sensación extraña. Me tumbé de nuevo en la cama y desvié la mirada hacia otro lado.- ...ni ningún otro año. Tus padres no quieren arriesgarte, así que no permitirán que hagas más fuerza de la necesaria. Lo siento.

Seguí sin voltear. Derramé más lágrimas en silencio.

Me levanté por el otro lado de la cama y me senté en el suelo recargada en ella, cerré los ojos y apreté un poco los puños, dolía estar allí, en ese momento, ese lugar, rodeada de todos esos sentimientos y pensamientos, que junto con los míos eran demasiado. Sentía que algo se rompía en mi pecho, hasta el aire me faltaba y me daban ganas de gritar, nada que no hubiese pasado antes, pero ahora debía evitar salir corriendo de allí.

Henry no dijo nada, todo rastro de sonrisa se esfumó de su rostro. Él pensaba que era exagerado que ningún año pudiera practicarlo y pensaba que la ayudaría, cuando ya pudiera médicamente hacerlo, a entrar al equipo de su casa, sus padres no tendrías que enterarse si Nick los apoyaba con eso.

- ¿Pueden salir de aquí? -les dije sin poder voltear todavía.- Por favor...

Henry miró a Nick, me levanté.-Da igual lo que digan los demás...al final tú decides qué quieres Clary... y podrás hacer lo que quieras, puedes hacerlo...-salí de la enfermería, me recargué en la pared a esperar a Henry, sabía que me reprocharía si no lo hacía.

Apenas escuché lo que dijo Kailen. Cuando la puerta de la enfermería se cerró, tomé la almohada que estaba bajo mi brazo herido y la puse sobre mi cara apretándola. Grité y lloré de desesperación bastante tiempo.

En cuanto salieron de la enfermería Nick y Henry, les deseé buenas noches y corrí hacia otro lado.

Una decisión como la que habían tomado mis padres no la iba a aceptar. Sabía que aún no tenía edad suficiente como para imponerme, pero no era una tonta y podía decir lo que me hacía sentir su decisión. Me quité la almohada de la cara y la arrojé al suelo. Como pude y con un dolor atroz en mi brazo, me levanté de la cama.

Fui a la biblioteca, a un rincón donde solía estar solitario. En la biblioteca no había nada más que pensamientos de estudio o de amigos platicando, casi nunca nada que fuera estridente, era un buen lugar para vaciar mi mente. Pero esa noche, acurrucada en un sillón, lloré sin hacer ruido y sin moverme ni un poco, sin quererlo y sin hacer nada por evitarlo, al final me quedé dormida allí.

Pegué el oído en la puerta. Parecía que no había nadie haya afuera. Miré la cama por última vez y la ventana también. Era de noche, mejor aún. Salí. Sí, el pasillo estaba vacío. Con la mano sana, me fui recargando en la pared. Las mazmorras estaban un poco lejos, pero podría llegar.

Algo me despertó, un pensamiento doloroso y conocido que no debería estar allí. Salí de la biblioteca y la busqué. Me ardían los ojos y me sentía un poco adolorida por dormir en la misma posición unas horas. La alcancé y le puse una mano en el hombro del brazo bueno, ella no debía andar allí.

Llegaba mi varita en la mano buena y cuando sentí que alguien me agarraba el hombro, me volteé de inmediato y la puse frente a la persona o cosa que me había tocada. Era Kailen. Pero aun así, no la bajé.