Disclaimer: Todo le pertenece a S. Meyer. Fanfiction sin ánimos de lucro.
Pairings: EdwardxBella/JacobxBella/AlicexJasper/RosaliexEmmett
Aclaraciones que aparecieron en los Reviews: Charlie y Reneé NO están separados. Emmet es hermano de Bella. Y ella se fue a vivir sola a Forks, en un departamento de la propiedad Swan. Recuerden que es un AU.
Otra aclaración, si se cambian los puntos de vista, será notificado al inicio del capítulo. Ahora si los dejo con el siguiente capítulo. Muchas gracias.
Gracias por los comentarios recibidos. Me alegro que les guste la historia, cada uno de ustedes me alegra la vida!
Capítulo XIV: Por efecto dominó.
Bella POV
Estaba bailando con mi propio Dios Heleno. Acababa de besarlo, queriéndole expresarle lo que significaba para mí, quería que él se olvidase de sus estúpido temores. Intenté hablar con él, luego del beso, pero no me dejó y se alejó de mí unos momentos. Quedé embobada con la situación, le daba una y mil veces vueltas en mi cabeza. Sentí unos brazos rodearme la cintura y sonreí, girándome para verlo. Pero no era mi ángel de cabello broncíneo quien me abrazaba, en su lugar había un rubio con mirada lasciva.
- Hola belleza, me llamo James. Veo que te encuentras sola, estoy dispuesto a darte toda la compañía que necesites, la que sea.
El tal James no se apartaba de mí, estaba muy entretenido lamiendo mi cuello. Me causó asco, tenía ganas de vomitar.
- No gracias, estoy acompañada – le dije intentando sonar firme, pero tenía la voz quebrada.
- Vamos dulzura, será muy poco tiempo, y lo disfrutarás – comenzó a arrastrarme-. O al menos yo si lo disfrutaré.
Me llevó hasta el jardín de la casa. El aire frío me golpeó la cara, pero no aliviaba la horrible sensación que tenía. Intentaba soltarme a toda costa, pero él tenía más fuerza. Me aprisionó entre su cuerpo y la pared. Estaba inmovilizada del miedo, del asco. Sentí las manos de James recorrer mi mandíbula, bajando por cada una de mis curvas. Lamía cada parte expuesta. Recorría cada parte de mi cuerpo y cada vez me sentía más sucia. Sin embargo, no podía moverme, aunque lo desease.
De golpe, el peso de su cuerpo ya no estaba contra el mío. Alcé la vista, antes clavada en el piso, para encontrarme con unos ojos cafés y muy preocupados. Vi que James salía corriendo, incluso noté un poco de sangre en su ropa. Volví a mirar a Jake, me había salvado de aquel hombre. Me largué a llorar, dándome cuenta de que por poco, no había sido abusada.
- Oh, Jake, fue tan horrible – dije entre sollozos.
- Shh, Bella. Debes calmarte – me contestó.
Mi amigo me abrazó y acunó sobre su pecho por varios minutos, hasta que conseguí controlarme. Sin embargo, los temblores y sollozos salían de mi cuerpo, involuntariamente. Sin haberlo notado, Jake se había aproximado demasiado a mí, tanto que nuestros labios se rozaban. Deseaba poder decirle que no quería ese beso. Pero nada pude hacer. Apoyó suavemente sus labios contra los míos, en un beso cargado de amor y cariño. Me desconcertó por un momento su actitud. ¿Acaso mi mejor amigo, el amigo de toda la vida, estaba enamorado de mí? No. No podía ser cierto. Tampoco podía ser cierto, ni racional, que le estuviera correspondiendo el beso. Un suspiro me hizo volver a la realidad, separándome abruptamente de Jacob.
- Edward – susurré.
Allí estaba mi ángel. En sus ojos se reflejaba la rabia, la ira, la decepción. Pero sobre todas las cosas, reflejaba tristeza y dolor. Me maldije por haber dañado a un ángel como él, no se lo merecía, por más mujeriego que fuera. Edward era distinto conmigo.
Me desperté desorientada. Había sido una noche muy larga y dura. Seguramente era aún muy temprano para levantarse. Emmett y Jacob, ni estarían despiertos. Me dediqué a quedarme un rato en la cama. Sin embargo, una respiración acompasada me hizo dudar del lugar en el que me encontraba. Me giré sobre mí misma, para toparme con mi ángel, durmiendo profundamente. Detrás de él, había una mesita de noche con un reloj. Eran cerca de las diez de la mañana. Si no me iba ya, mi hermano se iba a preocupar. Además debía aclarar los tanto con Jacob, no deseaba que se estuviera imaginando cosas que no eran.
Intenté moverme lentamente, para que Edward no se levantara. Pero fue en vano. No había conseguido destaparme, que sus ojos esmeraldas se clavaron en los mío, primero con confusión y luego con un sentimiento que no pude descifrar.
- ¿Ya te ibas? – preguntó burlonamente.
- Si, debo de estar en casa, si no quiero que mi hermano se preocupe… - contesté sinceramente.
Me observó unos instantes y bufó.
- Seguramente tienes que ver a Jacob – dijo irónico.
Se levanto rápidamente de la cama y se encaminó al baño a cambiarse. Me di cuenta que llevaba las ropas de la noche anterior, como yo. Le miré con el ceño fruncido y él se detuvo.
- ¿Qué sucede? – masculló.
- No te entiendo, Edward – murmuré demasiado bajo.
Instantáneamente, Edward se encontraba a mi lado mirándome fijamente. Me alzó la cabeza con una mano, para que lo viera a los ojos.
-¿Qué no entiendes, Bella? – preguntó con su voz aterciopelada.
- Por qué de un momento para otro, eres cálido y dulce. Y luego eres frío como un témpano – comenté en voz baja, sin apartar la mirada de él.
Me deshice de su mano y me encaminé a la puerta. Antes de salí, volví a girarme para mirarlo. Edward seguía estático, tal cual lo había dejado. Suspiré levemente y salí de la casa. Gracias a Dios, no me topé con nadie en el trayecto hacia el garaje. Me subí a mi monovolumen y salí lo más rápido que pude. Las calles estaban vacías, por lo que llegué más rápido a mi casa. Estaba todo en completo silencio. Me saqué las sandalias para no hacer ruido, y me dispuse a subir las escaleras hasta mi cuarto.
- ¿Bella? – me llamó alguien desde la cocina
Genial, pensé. Lo que me faltaba.
- Si, soy yo – contesté-. ¿Qué sucede, Jacob?
Jake había salido de la cocina y estaba al pie de la escalera mirándome.
- ¿Por qué recién vuelves de la casa de Cullen? – cuestionó con la ceja alzada.
- No. Volví anoche de la casa de Alice – me negaba a nombrar a Edward-. Sólo salí a caminar.
¡Estúpida Bella! ¡Sabes que no puedes mentir!
- Bella, no puedes mentir, lo sabes. Aún estás con la ropa de ayer, te delata – contestó-. Pero de acuerdo, no soy tu hermano para decirte nada…
Suspiré aliviada, pero sabía que eso no iba a quedarse allí. Debía hablar con él.
- Jake, ¿querrías salir a caminar? – pregunté.
- Claro, Bella. Cuando quieras – contestó con una gran sonrisa, haciendo que yo también sonriera.
- Ok. Me cambio y vamos.
- De acuerdo.
Subí a mi habitación con extremo cuidado. Me quité toda la ropa de la noche anterior, y la cambié por un jean gastado, una remera y un par de zapatillas. Fui al baño a quitarme el maquillaje y cepillarme los dientes. Cuando terminé bajé y me encontré con Jake sentado en el porche. Salí y cerré la puerta. Le hice un gesto para comenzar a caminar. La leve brisa de la mañana me aclaraba las ideas. Quería comenzar a hablar, pero Jacob lo hizo primero.
- No me agrada ese Cullen, para ti.
- Debo preguntar, ¿por qué? – cuestioné levemente enfadada.
- Porque no. Te mira como si quisiera comerte, como si quisiera hacerte suya – dijo con una mueca de disgusto.
- Es mi amigo, no te pido que lo seas también – repliqué ácidamente.
Jake se paró en seco.
- Yo no creo que sea simplemente un amigo – comentó mordaz-. Anoche se estuvieron besando, los vi.
Me sonrojé totalmente. Tragué en seco para intentar deshacer el nudo de mi garganta.
- Entonces, ¿quién es el adecuado para mí? – pregunté intentando desviar el tema. Aparentemente funcionó.
Jake frunció los labios.
- Tal vez alguien cercano… Alguien que te conozca desde hace un tiempo - dijo dudando-. Tal vez, yo – continuó en un murmullo bajo.
Lo miré por un tiempo indefinido. Mi idea era reprocharle el beso de la noche anterior, pero verlo allí, con las mejillas sonrojadas, explicando que me amaba. Estaba confundida. Edward, como le había dicho, era más frío que un témpano cuando quería, tenía esos constantes cambios de humor conmigo. Jake, no. Siempre fue igual conmigo. Sobreprotector, amigable, cálido, reconfortante. Lo miré a los ojos, esperaba una respuesta. ¿Qué más podría hacer yo? Era cierto. A Edward lo conocía desde hacía poco tiempo, y bien había notado que era un casanovas. ¿Qué me podía esperar a mí si yo estaba con él? ¿Qué me engañara día tras día?
- Jake… yo… - comencé dudando. Inhalé fuertemente-. Nunca dije que tú no podría ser una buena persona para mí, y…
Jacob me miró sonriente y me abrazó efusivamente.
- Una prueba no más, Jake. Nada seguro – le sentencié firmemente.
Jacob me besó con cariño y yo le correspondí. ¿Cuánto daño podría causar esta elección? Al hacerla, no sabía que iba a ser terrible. Realmente el amor te da el poder de destruir. Y no solo una vida sería infeliz, sino muchas caerían en la volteada. Como por efecto dominó.
Lamento que el capítulo haya sido corto, pero es como un regalo. Actualicé antes de los 100 (porque se quejaban xD)
Puse quién era el rubio misterioso. La verdad es que me encanta un James malo, aunque a mi parecer, es sexy. La verdadera trama de la historia acaba de comenzar. ¿Qué pasará cuando Eddie se entere lo de Bella y Jacob? ¿Cómo reaccionará Eddie, Alice, y Emmett? ¿Eddie se quedará de brazos cruzados, peleará por su amor, o se buscará conquistas de una noche?
Espero que les haya gustado el capítulo, a pesar que es corto.
Tomates, críticas, rosas. Por el go.
PD: Antes de los 105 no actualizo (no es mucho, ustedes pueden! :P), lalalala xD
