¡Hola de nuevo chicas! Sé que tardé demasiado y de nuevo pido una disculpa, últimamente he sacado mis fics a tiros y tirones, je, ando bloqueada. Pero bueno espero que lo disfruten.
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CAPÍTULO 14
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—Inu…InuYasha…—lo llamó nerviosa— ¿Qué…haces?—Kagome amplió su mirada al sentir como las manos de su novio recorrieron su caderas, luego su abdomen hasta llegar a sus pechos. —Detente…—susurró al notar la brusquedad con la que InuYasha comenzaba a acariciarla, tomó las gruesas manos que apretaban sus senos e intentó alejarse.— ¡Basta! Me lastimas—alzó la voz.
InuYasha la tomó de los hombros y la giró con violencia hacia él.
— ¿Por qué no puedo tocarte? Eres mi novia—Volvió a tomarla de la cintura y de nuevo comenzó a besarle el cuello, estaba desesperado, necesitaba sentirla.
Kagome logró empujarlo.
— ¿Por qué? Porque es demasiado pronto, apenas llevamos una semana de novios y ya hemos peleado dos veces y no te vi el fin de semana pasado y esta semana no te vi ni el jueves ni el viernes ¿Por qué quieres que lo hagamos? —Reclamó.
—Porque eres mi novia, deseo estar contigo ¿Está mal que desee tener relaciones con mi novia?
Suspiró cansina, no era que ella no quisiera tener relaciones, varias veces imaginó hacerlo con él, pero sentía que este no era su momento; estaba confundida y además, se sentía demasiado forzada la situación, ni siquiera era romántica, eso sin contar que su madre y su abuelo no tardaban en llegar a casa.
—No, InuYasha, es que este no es el momento, ni tampoco es el lugar—dijo de manera suave.
— ¿Por qué no? —preguntó suplicante.
— ¡Porque estamos en la cocina! mi hermano está en casa y además ¿Traes contigo protección? —
— ¿Protección? —un punto para ella.
—Sí, un condón—
—No lo necesitamos, además no se siente igual—
—Eso no es cierto y lo sabes ¿Qué haríamos si salgo embarazada? —
InuYasha no quiso pensar en eso.
—Mejor di que sigues siendo fiel al idiota de Bankotsu—Contestó molesto.
Kagome retrocedió un par de pasos y lo miró consternada y con preocupación ¿Acaso la había descubierto? No, imposible.
— ¡Eso no tiene nada que ver! —Se defendió.
— ¡Tiene mucho que ver! —
—Sólo quieres pelear conmigo ¿Cuál es tu problema? —Ahora estaba demasiado molesta
— ¡Qué tú sigues sintiendo algo por él! —
Kagome lo miró ceñuda.
— ¿Sólo porque te pido que vayamos más despacio? Se supone que somos novios, si sientes algo por mí ¿Por qué no esperas el momento? Además deberíamos arreglar primero nuestros problemas—
—Sí, un problema llamado Bankotsu—dijo con desdén.
—Disculpen—la voz de un niño los interrumpió—hermana, sus gritos se escuchan hasta mi habitación y necesito estudiar ¿Pueden ser más discretos en temas sexuales? Recuerda que soy muy pequeño para escuchar esas pláticas—
La pareja miró al pequeño y se sintieron muy avergonzados.
—Lo siento Souta, ya me iba—Contestó InuYasha.
— ¡InuYasha! —Gritó al muchacho, quien salió por la puerta de la cocina y ni siquiera se molestó en mirarla. Las mejillas de Kagome se tiñeron de rojo por el coraje.
...
InuYasha agradeció internamente la intromisión de su cuñado, de lo contrario, la pelea hubiera sido peor.
El chico suspiró angustiado, lo más seguro es que ella estaría demasiado molesta, pero había otro sentimiento que lo aquejaba, era el sentir que aún le debía fidelidad a Kikyo, así que sacó su celular y le envió un mensaje a la susodicha en donde le decía:
"Necesito hablar con alguien, te necesito"
La joven leyó el mensaje, parecía urgente. Era sábado, apenas si eran la seis de la tarde, por lo que él debería estar pasando el fin de semana paseando con su novia, pero en lugar de eso le enviaba un mensaje, así que pronto dedujo que de nuevo ellos habían peleado. Sin meditarlo ni un momento más le marcó al muchacho.
— ¿Qué sucede InuYasha? —preguntó con preocupación.
— ¿Puedo verte? No me gustaría hablar por teléfono—InuYasha habló con tono triste.
— ¿Es urgente? Estoy en casa con mis padres y…
—Por favor.
— ¿En dónde estás? Yo te busco.
—En el parque, cerca de tu casa.
—Voy para allá —Kikyo tomó un suéter y salió corriendo, estaba a un par de cuadras de su casa. Cuando llegó lo vio recargado en un árbol; se acercó a él y colocó su mano sobre el hombro y lo llamó suavemente.
—InuYasha…
Él volteó y la miró contento, ella estaba parada frente a él y lo miraba con preocupación, así que sin evitar el impulso e importándole poco el que las personas lo miraran la abrazó fuertemente.
—¿Sucedió algo malo? —Preguntó al sentir la manera en que la abrazaba, como si este se sujetara a una tabla de salvación.
—Volví a pelear con Kagome.
Ella se tensó al escuchar su nombre, le molestaba saber que ella siempre era el tema de conversación entre ellos, mas esto ya no le sorprendía.
—¿Por qué fue esta vez? —preguntó serena.
—Ella…creo que ella aún siente algo por él —
—¿A quién te refieres? —ella sabía el nombre, sólo quería que InuYasha lo dijera.
—A Bankotsu.
— ¿Por qué no la dejas?
—Temo que nuestra amistad de tanto tiempo termine.
—Eso debiste pensarlo antes de ser su novio.
—Lo sé, pero no puedo terminar con ella.
Kikyo se soltó del abrazo de InuYasha y lo miró severamente, ella acababa de darse cuenta de que InuYasha era un chico inmaduro que no sabía lo que quería.
—Entonces no te quejes— Ella se dio la media vuelta, ya bastante fastidiada. Lo que menos deseaba era terminar como Tsubaki. Kikyo se consideraba bonita, inteligente y orgullosa ¿Por qué debía pelear por un hombre?
InuYasha se percató de su error y cuando ella estaba a punto de marcharse la tomó suavemente de la mano.
— ¿Por qué te molestas?
Ella volteó y lo miró.
— ¿Cómo te atreves a preguntarme eso? —alzó la voz.
—Kikyo, nunca te prometí nada, tú sabías mi situación y además tú me aceptaste.
Ella se soltó de la mano de InuYasha y suavizó su semblante, él tenía razón, ella propuso esos términos.
—Tú me reemplazaste con ella— Por fin Kikyo le reclamaba.
—Y te pido perdón por eso, pero entiende que a ella la conocí antes que a ti.
Kikyo tuvo que cambiar su estrategia antes de que él la dejara.
—Ya veo—bajó la mirada e hizo una larga pausa—. A ella la conociste primero, sin embargo, fue a mí a quien le pediste ser tu novia.
—Es verdad, sólo ten un poco de paciencia ¿Quieres?
— ¿Vas a dejarla?
—Sólo espera a que encuentre la manera de que ella no salga lastimada; la estimo y mucho.
—Seré paciente —Ella cerró los ojos y espero a que él la besara suavemente.
—Te prometo que esto terminará pronto, seré sincero con ella…sólo…sólo dame un poco de tiempo—le susurró sin separarse de aquellos suaves y dulces labios.
Ella aceptó aquella promesa y se lo demostró besándolo con mayor ímpetu.
Lo que ambos chicos no sabían, era que cierto moreno de ojos azules vivía también cerca de ese parque.
...
Bankotsu y Kyokotsu salieron a la tienda de conveniencia que estaba frente al pequeño jardín que quedaba en su colonia.
—Gracias por traerme los apuntes. —dio un sorbo a su soda.
—Ni lo menciones, algún día tendrás tú la oportunidad de hacer algo por mí —
El chico de la larga trenza sonrió agradecido con su compañero, llevaba un año de conocerlo y lo trataba como a un hermano.
—En lo que quieras… yo te ayudo —ambos chicos rieron torpemente.
Estaban a punto de retirarse del local cuando de repente una cabellera plateada llamó la atención de Kyokotsu.
—Por cierto… ¿Qué vas a hacer o qué quieres hacer? —Preguntó el amigo del moreno.
Bankotsu lo miró con seriedad, más bien un poco desconcertado.
—Me refiero… ¿Quieres que le dé una paliza al imbécil ese? — Kyokotsu señaló a una pareja.
Bankotsu reconoció a InuYasha, quien estaba besando apasionadamente a una chica y supuso que se trataba de Kagome.
— ¡Vaya! Será divertido—El moreno caminó hacia la pareja con la intención de incomodarlos, tiró la soda en el pequeño contenedor de basura, mientras que su amigo lo seguía en silencio, a la expectativa de lo que el moreno estaba por hacer. Sin que aquella pareja se percataran de su presencia, Bankotsu se paró junto a ellos y colocó un brazo alrededor del cuello de cada uno.
— ¡Qué agradable sorpresa Higura…!—el moreno no pudo terminar de decir lo que tenía en mente para molestarlos, pues cuando aquellos voltearon a verlo, descubrió que no se trataba de Kagome — ¡Woo! —los soltó como si de brasas ardientes se tratara, miró impresionado a aquel par y en su rostro apareció una sonrisa de oreja a oreja. — ¿Sabes? Siempre creí que ellas tenían cierto parecido, pero no creí que fueras tan tonto como para confundirlas—Se burló. — ¿Tú qué dices Kyokotsu? ¿Acaso Kagome y Kikyo te parecen iguales? ¿O InuYasha es un idiota? —Miró al otro chico.
Kyokotsu guardó silencio por un segundo mientras articulaba aquella información, pues al igual que Bankotsu también estaba demasiado sorprendido.
—No… no se parecen, más bien este tipo es un idiota —contestó el más alto de los tres, mostrando aquellos dientes afilados, disfrutando de aquella situación.
InuYasha y Kikyo enmudecieron. Él apretaba impotente sus puños y ella estaba más pálida de lo acostumbrado.
— ¿No dicen nada? —estaba disfrutando de ese momento—bien, los dejo. —alzó los hombros y se dio media vuelta y comenzó a alejarse.
Kikyo se aferró al brazo de InuYasha, quien se armó de valor para hablar.
— ¡Bankotsu! —InuYasha llamó al moreno, quien se detuvo y lo miró de soslayo—Aun cuando le cuentes, ella no te creerá—Sentenció molesto.
El muchacho de larga trenza volteó y con una sonrisa en la cara lo miró retador.
— ¿Quieres comprobarlo? —Se acercó aún más a InuYasha, quedando a pocos centímetros de su cara, el platinado sólo guardó silencio mientras lo miraba de manera asesina—Veo que no— Bankotsu dio un par de palmadas en el hombro de InuYasha y se alejó de ellos de manera tranquila, con una sonrisa cínica en sus labios. —Esto será divertido.
Kyokotsu no desaprovechó la oportunidad de tener a InuYasha frente a él y le propinó certero puñetazo en el estómago.
— ¡InuYasha! — Gritó Kikyo muy asustada y luego se llevó ambas manos para cubrir su boca al ver como su pareja se arrodillaba sofocado.
Bankotsu volteó al escuchar aquel escándalo y sólo se limitó a sonreír triunfal.
—Esto es por meterte con mis amigos y esta —le dio una patada en la cara y guardó silencio brevemente, como si estuviera pensando qué le diría después—…bueno, esta es por gusto, idiota.
Ambos jóvenes retomaron su camino hacia la casa del moreno, olvidándose por completo que iban a la tienda.
— ¡Rayos, Kyokotsu! —el de larga trenza golpeó su frente con la palma de la mano—Jakotsu se cabreará al enterarse de que molestamos a ese tipo.
—¿Por qué se tiene que molestar? —el otro muchacho cuestionó confundido.
—Prometí que dejaría en paz a Kagome y a su novio ¿Crees que esto cuente como molestar? —preguntó fingiendo aflicción.
—Pues… ella no era Kagome y tú no lo molestaste, fui yo el que le dio su merecido—Kyokotsu rió fuertemente, mientras daba una última mirada a aquella pareja.
...
...
La semana inició; Kagome estaba sorprendida, InuYasha tenía un gran moretón junto al labio.
— ¿Qué… te sucedió? —llevó su mano hacia aquel hematoma para tocarlo, pero él la detuvo.
—Nada—
— ¿Nada? InuYaha ¿Quién te golpeó? —ella rogó en su interior que no fuera quien ella creía.
—Nadie que conozcas—le miró severo.
Ella entendió la indirecta y guardó silencio, ya se enteraría después.
— ¿Sucede algo InuYasha? —preguntó Kagome al verlo tan distraído.
—No, no pasa nada—y tomó la mano de su novia.
—Lo que pasó el otro día…
—Es mi culpa, no debí presionarte—respondió InuYasha.
—Es sólo que…
—Hoy no quiero discutir—él la interrumpió. —Hoy no.
—No tenemos por qué hacerlo, pero nos hace falta hablar… yo creo que antes de dar el siguiente paso deberíamos arreglar nuestros problemas.
—No, no tenemos problemas, sólo tenemos un… —Iba a mencionar de nuevo a Bankotsu, aunque en realidad él negaba su verdadero problema.
El timbre de clases sonó.
— ¿Sabes qué? Ahora no tengo tiempo— y cada quien regreso a su salón, lo cual hizo suspirar de alivio a Kagome, ella sabía perfectamente que InuYasha le reprocharía nuevamente lo de Bankotsu, pero por otro lado, ella sintió tremenda nostalgia, él nunca le había dicho esas palabras cuando eran sólo amigos.
—Fue un error darle celos a InuYasha, Sango me lo advirtió—pensó—ahora él me reclamará cada vez que pueda—reflexionó con tristeza y después se corrigió ella misma—, aunque lo que yo siento por Bankotsu sea sólo compañerismo... lo que sucedió…le he sido infiel a InuYasha. —Pensó llena de culpa.
Ella caminó hacia su salón de clases y al pasar por el salón de al lado volteó hacia la ventana y Sango le hizo una seña para que se acercara.
—Préstame tu libro de mate—
Kagome abrió su mochila para buscar el libro y al encontrarlo se lo entregó, después buscó a Bankotsu con la mirada, se inclinó hacia un lado para poder tener mejor vista y tanto Sango como Kyokotsu lo notaron.
—Su castigo termina mañana—Sango comentó.
— ¿Eh? —La colegiala se sintió descubierta.
—Bankotsu, llega hasta mañana, está castigado por pelear ¿recuerdas? —Su amiga la miró un tanto curiosa— ¿Hay algo que debo saber? —
—No—contestó sin titubear.
—Mientes Kagome, te conozco y has estado ocultando algo.
—Sango…yo…
—Te advertí que te anduvieras con cuidado respecto a él—regañó.
—No es lo que crees, sólo necesito saber algo—trató de explicarse angustiada.
— ¿En serio? —cuestionó incrédula, ella había observado atentamente a Kagome desde que empezó a salir "falsamente" con Bankotsu y había notado ciertos detalles que la hacían pensar que el moreno no le era tan indiferente. — ¿Me acompañas al centro comercial? Debo comprar algunos víveres que me encargó papá.
—Sí, me encantaría, hace tiempo que no salimos—aceptó extrañada de que la invitara a ella y no a Miroku; intuyó que se acercaba un interrogatorio. —Pero sigo castigada en deportes, debo limpiar todo el equipo y el lugar, así que saldré un poco tarde.
—Bien, te espero, entonces ya quedamos—Sango se despidió y entró a su salón.
—Tengo que hablar con él, pedirle que olvide lo que sucedió en el taller—pensó—, él tiene novia—se sintió mal por su compañera, además de que temía a la reacción de InuYasha si se enteraba de lo que sucedió con Bankotsu.
—Por cierto…Yura no se encuentra ¿Acaso ella y Bankotsu…?—sintió cierta molestia en el pecho—no, no me interesa, ellos pueden hacer lo que les venga en gana, él es novio de ella no mío—de repente un fuerte cosquilleo recorrió su abdomen al recordar las manos de InuYasha sobre sus pechos, cerró los ojos e imaginó a Bankotsu recorriendo los exuberantes senos de Yura. Abrió los ojos y contrajo molesta su entrecejo— ¿Por qué pienso en ellos? —se preguntó.
...
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Bankotsu se levantó de la cama y camino hacia el baño que estaba en su habitación, antes de entrar dirigió su mirada hacia la chica que aún estaba recostada en esa misma cama.
— ¿Qué no piensas ir a la escuela?
—No, pienso quedarme contigo.
—No creo que eso sea posible.
— ¿No? Vi cuando Jakotsu salía—Yura se levantó, se cubrió con la sábana y empujó a Bankotsu hacia un lado para entrar al baño y abrió la regadera— ¿No deseas que nos quedemos todo el día haciéndolo?
—No, ya no tengo condones y para ser honesto, me da flojera ir a comprar. —En realidad poco le importaba Jakotsu, sólo que no le apetecía pasar el resto del día con ella.
—No necesitas condones, al natural se siente mejor, que importa si quedo embarazada. Yo te amo.
—Por favor Yura, apenas si nos toleramos, apenas si yo te tolero—mencionó serio mientras se paraba frente a ella.
— ¿Cómo dices eso? ¡Acabo de ofrecerte mi vir…!—
Bankotsu la miró con severidad, la hizo callar con aquella mirada y después sonrió de manera burlona.
—Vamos Yura, parece diálogo sacado de un manga barato de hentai, "toma mi virginidad, toma mi virginidad" —remedó— ¿Sabes? No soy un espadachín legendario, pero a la edad que yo comencé, la mayoría de las chicas eran vírgenes y algunas otras no, así que créeme, sé distinguirlas.
—Yo no me entregué a tu hermano, si es lo que me estas reclamando.
—¡Qué más da! pero tú tienes de virgen lo que yo de santo—se burló.
—Eres cruel—respondió la chica con tristeza.
—No, no lo soy y no me hubiera importado si lo eres o no, simplemente no me gusta que siempre estés tratando de verme la cara de idiota, Yura. —replicó molesto.
— ¡Eres un idiota! ¡Te odio!
—Tal vez—contestó. Salió del baño y se colocó los pantalones, cuando de repente Yura lo abrazó de la cintura.
—Pero ya eres mío.
—¿Eso crees?
—Ya lo verás—sonrió sensualmente, mientras sus manos acariciaban la morena espalda desnuda del muchacho.
...
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La hora del almuerzo llegó; en una mesa estaban solamente Sango, Miroku y Kagome. Los primeros dos no paraban de decirse cuanto se gustaban y Kagome sólo se limitaba a ignorarlos y a preguntarse en dónde estaba InuYasha.
Por otro lado, Kikyo tuvo lo que restaba del fin de semana para pensar y armarse de valor, llegando a la conclusión de que ella era valiosa y no podía permitirse el ser sólo una amiga con derechos; no, ella valía mucho más que eso y tenía que hacérselo saber a su ex novio.
La joven se había dedicado toda la mañana a ignorar a Inuyasha, quien simplemente estaba extrañado con aquella actitud. Cuando el timbre que anunciaba el almuerzo sonó, ella tomó su bento y salió rápidamente del salón, InuYasha ni siquiera alcanzó a hablarle, tenía que disimular ante sus compañeros y no podía llamarla sin atraer la atención de los demás. Kikyo subió a la terraza para evitar encontrarse con su ex novio, pero poco le duró el gusto, InuYasha la había seguido hasta aquel lugar.
—Kikyo…—la llamó, mas ella no quiso voltear a verlo.
Ella estaba recargada en la barandilla, observando todo desde la altura.
—No entiendo lo que pasa ¿Por qué estas evitándome? —la tomó de la mano, pero ella se soltó con brusquedad.
—Yo sí. Sé que no la vas a dejar, pero créeme cuando te digo que ya no quiero seguir así—Lo miró directamente a los ojos.
—Yo… te dije que voy a hacerlo, sólo dame tiempo… lo prometí—La miró con ternura, la tomó de la nuca y se acercó lentamente a ella y le susurró en los labios. —Yo te amo a ti—
Kikyo no soportó aquellas palabras que la derretían y se acercó a besarlo con suavidad.
El fin del receso había llegado. Kagome fue al baño antes de entrar a su salón, mientras que Sango acompañaba a Miroku en el patio, pues aprovechaban cada minuto que podían estar juntos; iban abrazados y sin saber el por qué, Sango levantó la mirada hacia la terraza y allí vio una pareja besándose, sin duda alguna era InuYasha y esa que él besaba no era Kagome.
Miroku sintió que su novia se detuvo abruptamente y volteó a verla extrañado, ella tenía un expresión molesta, buscó lo que ella estaba mirando y suspiró cansado.
—¿Es esa Kikyo? —preguntó molesta.
—Yo… no sé, no alcanzo a ver—el muchacho no quería meterse en ese embrollo.
—¡No te hagas el tonto Miroku, no eres miope!—le reprendió molesta y caminó más aprisa para llegar a la terraza, pero Miroku le agarró la mano para evitar que ella interviniera.
—Ese no es nuestro problema.
—¡Claro que sí! Está engañando a mi mejor amiga—Lo miró con reproche. —, no puedo dejar que Kagome los vea en cuanto salga por esa puerta—señaló la puerta que daba hacia la cafetería y luego se soltó del agarre de Miroku.
Miroku volvió a suspirar muy decepcionado, le advirtió a Inuyasha que fuera discreto y que le evitara problemas con Sango.
Sango regresó e interceptó a Kagome antes de que saliera de la cafetería.
—Eh… ¿Me acompañas al baño? —no se le ocurrió otra cosa.
Kagome aceptó sin sospechar nada.
...
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Las clases acabaron y Sango y Kagome fueron al centro comercial y al terminar las compras se sentaron en una mesa para tomar una soda.
Miroku aprovechó el que Sango estuviera de compras para hablar con Inuyasha, él debía saber lo que se le acercaba.
—Inuyasha, hay algo que debes saber…—le narró lo sucedido en la escuela.
—Debemos evitarlo—Inuyasha estaba nervioso.
—No puedes, ellas son amigas y aun si ella no le contara… pues, tarde o temprano se dará cuenta.
—¿Por qué lo dices? — El platinado sintió remordimiento por primera vez desde que inició su relación.
—Ella siente que has cambiado—Miroku se llevó un dedo a la barbilla—. Mi madre siempre le decía a mi padre que las mujeres tienen un sexto sentido para saber cuando las engañan—rió por lo bajo al darse cuenta de que su madre siempre tuvo razón.
—¡Llámala!
—¿Qué ganarías?
—Un poco de tiempo, soy yo quien debe hablar con ella ¡Llámala!
Miroku sacó su teléfono y le marcó a Sango.
...
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—¿Sucede algo? —Kagome notó muy distante a su amiga.
— ¿Eh?...no…no ¿Por qué preguntas? —cuestionó nerviosa.
—Sentí que deseabas hablar conmigo, me pareció extraño que me invitaras de compras en lugar de ir con tu novio—Sango la miró extrañada—no… no me mal entiendas, me da gusto salir después de tanto tiempo, sólo… sentí que había otra cosa.
Era verdad, Sango la había invitado a salir para ponerse al día, además de que sentía curiosidad por saber que pasaba entre su amiga y su compañero de clase, después de todo, tenían mucho tiempo que no platicaban.
—Kagome, dime una cosa ¿Lo amas? —preguntó.
— ¿A InuYasha? —lo pensó por un par de segundos, intentaba descifrar lo quería preguntar su amiga.
Sango asintió.
— ¿InuYasha te dijo algo? — sospechó que su novio se había quejado de ella.
La morena guardó silencio por un instante, miró con tristeza a su amiga, no sabía cómo decirle lo que había descubierto, no sabía si debía guardar silencio o no.
—No, sólo que los veo tan indiferentes…—Sango bajó la mirada, no podía decirle la verdad.
La joven suspiró.
—InuYasha y yo últimamente discutimos demasiado y siempre dice que es culpa de Bankotsu. Este sábado comenzó a tocarme… no sé cómo decírtelo…—se sonrojó—quería tener…tú sabes…
— ¿Relaciones? —Sango terminó la frase, su enojo aumentaba cada vez más.
—Sí—de nuevo se sonrojó—, pero sentí que no debía, no era el momento, además, la manera en la que me tocaba era burda, me sentí asustada.
—Y se molestó—afirmó. Imaginó que InuYasha había corrido a los brazos de Kikyo cuando su amiga se negó.
Kagome asintió.
—Y me acusó de seguir amando a Bankotsu, después sólo me gritó y se fue—suspiró angustiada—nos la hemos pasado peleando, casi no lo veo y cuando estamos juntos sólo peleamos.
— ¿Tú deseas tener relaciones con InuYasha o no?
—Sí, lo he deseado desde hace mucho tiempo, pero no en la cocina, ni con mi hermano en la casa, además, creí que lo mejor era resolver nuestros problemas, pero él no quiere hablar, no tiene tiempo o simplemente no quiere—comentó con tristeza—no quiero basar nuestro noviazgo en sólo tener sexo.
Sango puso mirada seria, estaba un poco nerviosa, no sabía por dónde empezar, pero debía decirle la verdad.
—Kagome…yo, debo decirte algo. —Sango estaba decidida a decirle lo que había visto, sin embargo cierto moreno se acercaba a ella—No voltees, pero Bankotsu viene hacia acá.
Kagome enrojeció furiosamente, sus laditos aumentaron de ritmo y sus manos comenzaron a temblar, bajó la mirada intentando disimular su nerviosismo. Se sorprendió así misma al notar los latidos acelerados de su corazón y ese revoloteó en su estómago — ¿Desde cuándo él me atemoriza tanto? —sintió el calor en sus mejillas, levantó la mirada y descubrió a su amiga observándola detenidamente.
Sango no pasó por alto aquel nerviosismo de la colegiala, la manera en que ella juagaba con sus manos y el intento por disimular, era todo muy sospechoso.
— ¡Lo sabía! Te gusta. —dijo Sango en voz baja.
Bankotsu pasó al lado de ellas y con un movimiento de cabeza saludó en silencio a Sango, pues la veía de frente y de Kagome sólo pudo ver su espalda encorvada, como si tratara de ocultarse, sin embargo no se detuvo y pasó de largo.
— ¿Por qué no lo saludas?
—Yo… no creo que deba, él ha de estar molesto por la pelea con InuYasha—comentó dudosa.
— ¿En serio? —Sonrió de manera socarrona— ¡Bankotsu! —llamó al muchacho.
El moreno volteó al escuchar su nombre, las miró detenidamente, Sango escondía una sonrisita traviesa, mientras que Kagome intentaba disimular y fingir indiferencia. Se acercó a la mesa.
—¿Qué sucede Sango? —preguntó extrañado de que ella lo llamara ¿Acaso Kagome le había contado algo de lo sucedido en el almacén? Buscó la mirada de Higurashi, pero ella se esforzaba por ignorarlo—Hola Higurashi ¿Cómo está el rostro de tu novio?
Ella volteó al escucharlo y sus miradas se cruzaron, mas no contestó el saludo.
Sango los observó a ambos.
—Eh…Bankotsu…—Sango quiso romper con aquel incomodo silencio—¿Ya te has puesto al corriente con las tareas?
—Sí, Kyokotsu me las ha estado llevando a la casa.
El silencio se hizo presente de nuevo.
—Bueno, si eso es todo lo que querías…—El moreno se vio interrumpido cuando el teléfono de Sango sonó.
—Disculpen…es Miroku—La colegiala se levantó y dejó solos a ambos chicos.
Kagome mantenía la mirada fija en su soda, no podía mirarlo a los ojos después de lo sucedido en el almacén.
—¿No crees que un simple hola es menos obvio que el tratar de ignorarme?
—No sé de que hablas.
—De lo que pasó en el almacén del taller. Tratas de disimular ante tu amiga, pero eres más obvia de lo que crees—Se sentó frente a ella.
—Olvida lo que pasó, fue un error.
Bankotsu suspiró. Iba a contestar, pero en eso Sango llegó muy agitada.
—Lo siento chicos, debo retirarme, es una emergencia—
—Te acompaño—Kagome se levantó apresurada.
—Lo siento Kag, pero debo ir sola, prometo que después nos ponemos al día—Tomó sus cosas y de reojo vio a Bankotsu—él puede acompañarte—señaló al muchacho y se retiró a toda prisa. La morena esperaba que Bankotsu sirviera de distracción para su amiga, pues Miroku le dijo que él e Inuyasha estaban cerca y que querían hablar con ella sin que Kagome se diera cuenta; sabía perfectamente el tema que Inuyasha quería tratar.
Continuará…
¿Qué les pareció chicas? Sinceramente ¿Quién ha estado en alguna de estas situaciones? Ya sea el de la amigovia o el de la novia engañada.
Ojala que les haya gustado. Quiero agradecerles a todas las que me apoyan con sus comentarios y aprovechar para mandarles un beso y ellas son: Marianux, CaMi-insuol, Crazy94, Marlene Vasquez, Sele de la Luna, Sasunaka doki, ElizabethCullenSntz, Orkidea16, KANAME, Lilith1939, ariadnek, Addicted-trancer, Aidee Gv, lady-darkness-chan, Micaela, mayraquintana123, miikaa, MagicsDreams, Earanel, miko77 (Por cierto habilita los mensajes privados para poder contestarte) pero especialmente, gracias AllySan.
Besos a todas.
Axter.
