Hola, hola, queridas. ¿Que tal el fin de semana?

Aquí os dejo un nuevo capitulo. Al escribirlo he visto que me iba a quedar muy largo, por lo que lo voy a dividir en dos partes, y esta es la primera. La siguiente espero tenerla para la próxima semana.

Espero que os guste y que la disfrutéis :) muchos besos y abrazos.


BPOV

Tras unos días de reposo en cama y al cuidado de mi madre, me encontraba mucho mejor. Había hecho caso a Carlisle y había seguido sus indicaciones al pie de la letra.

La mayoría de las tardes, Edward venía a verme cuando salía del hospital. No habíamos hablado todavía de nada, pero en estos días nos habíamos vuelto a acercar de nuevo y estábamos dando pequeños pasos.

El día de ayer mi madre volvió a la casa con mi padre, por lo que de nuevo tenía el apartamento para mi sola. No es que no agradecería el que me hubiera estado cuidando, pero al estar ella aquí, había impedido que pudiera hablar con Edward con total libertad.

El día que le dije que le quería, lo dije en serio. Ese día pasamos varias horas sentados solo abrazados el uno al otro. Yo no había querido decir nada por miedo a romper la comodidad que habíamos creado a nuestro alrededor, y él, en cierta manera, parecía sentir lo mismo.

Ni siquiera cuando mi madre entro en la casa nos molestamos en movernos, y ella no nos dijo nada tampoco, no era la primera vez que nos veía asi. Pasó derecha a mi cuarto y no salió hasta que Edward estaba por irse.

Tenía muchas ganas de poder besarlo, pero todavía no podía, solo me quedaba aguantar unos días más hasta que el peligro pasara; no quería que por una imprudencia se contagiara él también.

Estos días que tuve de reposo intente ponerme al día con todos los trabajos que tenía pendientes de la universidad. Había hablado con Cindy y me había mandado los apuntes de los días que había faltado.

También aproveche para llamar por teléfono a Lauren y preguntar por su salud. Al enterarse de que yo me encontraba enferma también se preocupó y se disculpó cientos de veces. Me había dicho que ella no se había enterado de que tenía la enfermedad hasta días después cuando empezó a sentirse mal. Pero como la había dicho, nada había sido su culpa. Solo fueron infortunios.

Y si lo miraba por el lado bueno, ese infortunio, hizo que Edward y yo no acercáramos otra vez. De no haber sido así no estaba segura de que alguno de los dos hubiera dado el paso de hablar con el otro.

El timbre de la casa sonó. Mire el reloj y vi que eran las cinco de la tarde, eso significaba que Edward ya estaba aquí. Dejando todos los apuntes a un lado corrí a abrir la puerta.

-Hola.

-Hola amor- en menos de cinco segundos me vi envuelta en sus fuertes brazos. Por supuesto que le correspondí, apretándolo contra mí- ¿Qué tal has estado?

-Mejor- me hice a un lado para que pasara y pudiéramos sentarnos a conversar.

-Mira- levanto una bolsa que traía y que no había visto hasta que él no la alzo- traje la cena. Mama hizo sopa de marisco, y como sé que te encanta traje para que cenáramos los dos.

Arrebatándole la bolsa, la abrí para ver que lo que decía era cierto. En dos recipientes estaba la mejor sopa que había probado en mi vida.

Aunque es cierto que me encontraba mucho mejor, todavía no podía comer muchos alimentos sólidos y con textura, por lo que mayormente comía sopas y purés, que es lo que menos me molestaba en la garganta al tragar.

-Voy a guardarla en la nevera, ¿quieres algo de beber?.

-No gracias- Vi como caminaba hasta el sofá y se sentaba quitándose los zapatos. Seguramente que estaría cansado. Anoche había estado de guardia y esta mañana había tenido que trabajar, por lo que prácticamente no había parado.

Guarde la sopa en la nevera y cogí un refresco para mí y otro para él por si lo quería más tarde. Conociéndolo como lo conocía, tardaría menos de una hora en quedarse dormido. Le pasaba siempre que tenía guardia.

-¿Qué tal estuvo la guardia?- hable entrando en el salón.

-Bastante tranquila, la verdad- me abrió los abrazos y me senté encima de él acurrucándome todo lo que podía- te eche de menos- un beso fue plantado en mi cabeza con extrema suavidad.

-Yo también-admití en un susurro.

Desde que nos habíamos vuelto a ver, había ciertas cosas que habían cambiado.

En ciertos aspectos nos conocíamos muy bien y sabíamos cómo iba a actuar el uno o el otro, pero en algunas ocasiones, parecíamos dos desconocidos que no sabían que hacer alrededor del otro. Parecíamos una pareja adolescente en usos primeros días de enamorados. Con miedo a que decir o hacer.

Nosotros habíamos pasado por mucho a lo largo de nuestra relación. Y no iba a permitir que silencios incomodos se instalaran entre los dos.

-Ahora que no está mi madre y por fin estamos solos- comencé diciendo con algo de titubeo- creo que es un buen momento para que tengamos la charla que tenemos pendiente- me volví para poder ver su cara y así estar frente a frente cuando habláramos.

Vi como sus ojos se oscurecían y apartaba la mirada. Pareció pensar algo durante unos minutos pero finalmente hablo.

-Sí, creo que es lo mejor- sentí sus manos en mis caderas. No había sido consciente de que las tuviera allí hasta que no hizo más fuerte su agarre, impidiendo que me levantara- ¿Quién de los dos empieza?.

-Yo misma.

-Está bien-asintió y se acomodó mejor en el sillón, pero sin soltar su agarre en torno a mí.

-Primero quiero pedirte perdón por cómo te trate en el hospital. Sé que me comporte como una idiota y no pensé en lo que decía. Estaba muy dolida y te culpe a ti por algo que no era tu culpa, ni siquiera era mi culpa. El culpable fue el hombre que impacto contra el coche.

-Los dos actuamos mal. Yo también tenía que haber entendido que no estabas pasando por un buen momento y haberme quedado a tu lado- con una de sus manos acaricio mi mejilla. Fue un suave contacto y no queriendo perderlo, me apoye en su mano- en vez de hacer lo que debía, me deje llevar por mi tristeza. Y si, el culpable es el hombre que choco contigo, y ya está pagando por lo que hizo.

-Sí, está pagando por lo que hizo pero eso no nos va a devolver a nuestro bebé-En un acto inconsciente lleve una de mis manos a mi vientre. Al ver mi gesto, lo imito, tapando mi mano con la suya. Así nos quedamos largo rato, sin decir nada más. Los dos con la mirada perdida y con lágrimas involuntarias cayendo por nuestros rostros- Tú hiciste lo que fue mejor para ti. Y eso fue irte a otro lugar. Tampoco es que yo te pusiera las cosas fáciles. No dejaba que me visitaras y no dejaba que te acercaras a mí. Fui una completa idiota, y por comportarme así, casi te pierdo a ti también.

-Como dices, yo hice lo mejor para mí y fue irme. Lo mejor para ti era estar sola y que no te recordaran constantemente la perdida que acababas de sufrir.

-¿Me perdonas? Sé que no me lo merezco y que me comporte como una inmadura y como una cría pero de verdad que no era yo misma. Estuve en terapia con Jared durante unas semanas para superar lo ocurrido- apenas se había escuchado lo que había salido de mi boca, pero Edward parecía muy alerta de todo lo que decía o hacía, ya que me oyó.

-Claro que te perdono, mi amor. Como te dije, los dos somos culpables de lo que ha pasado. Solo nos dejamos llevar por nuestro temperamento-Asentí, porque sus palabras eran muy ciertas. Los dos teníamos mucho carácter, y chocábamos en muchas ocasiones en cuanto hacer nuestra voluntad, pero eso nos hacia también una mejor pareja- Sé que estuviste con Jared en terapia, las pocas veces que hablaba con mi madre me lo decía. A parte de que fue una de las cosas que habíamos hablado con Carlisle, solo que habíamos pensado que podía ser Jasper en vez de su tío.

Había algo de lo que quería hablar con él pero no sabía cómo sacar el tema.

Antes de la fiesta de Ina, Christian me había dicho que la razón por la que Edward había estado tan raro era porque me iba a pedir que me casara con él, no porque tuviera una amante. Y aunque confiaba en Christian quería que fuera el mismo Edward le que me dijera la verdad.

-Hay algo que quiero preguntarte.

-Claro, dime.

-Aquel día en el hospital, te acuse de tener una amante- mire nuestras manos que seguían enlazadas en mi vientre- pero sé que eso es mentira. Segundos después de que las dije me arrepentí, solo que no lo reconocía ante nadie.

¿A dónde quieres llegar con esto amor?.

-Christian me dijo que habías estado raro porque me ibas a pedir que me casara contigo- respire profundo y lo solté de golpe, sin anestesia. Mire sus ojos, que mostraban asombro y traición- no te molestes con él. Me lo dijo porque no quería ir a la fiesta de Ina, ya que suponía que tú irías y bueno entre las cosas que hablamos me dijo eso.

Estuvo callado, sin decir anda, durante lo que me parecieron horas, pero solo habían sido unos minutos.

-Sí, es verdad. Te iba a pedir que te casaras conmigo. Estaba preparándote una sorpresa, y por eso llegaba tarde a casa y recibía llamadas que contestaba sin que me oyeras- Solo asentí, ya que no sabía que decir.

Por un mal entendido había estado a punto de perder a la persona que más amaba en el mundo. A la persona que me complementaba.

Si solo le hubiera dado una oportunidad de que me explicara todo, nos hubiésemos ahorrado muchas penas y tristezas. Y lo más importante, no habríamos estado tanto tiempo separados.

Pero lo mejor que podíamos hacer ahora, al menos para mí, era mirar hacia adelante y dejar el pasado atrás. Teníamos que enfocarnos en el presente.

-Que tonta fui- me lamente con pesar- por algo que era magnifico para los dos, como un compromiso, pude perderte.

-Eso ya no importa amor, ahora tenemos que olvidar el pasado y mirar el presente- al oírle decir eso me eche a reír, provocando que me mirara extrañado.

-Es que- pause para tomar aire y calmarme unos segundos- eso mismo que acabas de decir es lo que había pensado yo.

-Bueno, como ves seguimos igual que antes. En la misma sintonía- solo asentí con la cabeza y me apoye en su pecho, para escuchar el latido de su corazón.

Al ver que eran las ocho de la tarde, me levante para calentar la cena y que comiéramos algo, mientras seguíamos hablando.

Saque de la nevera la sopa que había traído antes y la calenté en el micro; también cogí algo de fiambre que tenía para Edward y para mí un zumo.

Parte de la cena la hicimos en silencio, solo mirándonos el uno al otro.

Pero fue Edward el que rompió el silencio con una pregunta que me había estado esperando durante varios días, sobre todo durante esta tarde.

-¿Por qué refugiarte en Jacob? ¿Qué hizo para ganarse tu confianza de nuevo?.

-Jacob me daba lo que ninguno de los demás me ofrecía. Paz. Tranquilidad. No me molestaba con preguntas innecesarias. Entendía que no quería hablar de lo ocurrido, que quería sobreponerme a lo que había pasado. No estaba encima de mí todo el tiempo preguntándome y recordándome lo que había perdido.

-Supongo que todos los demás solo querían protegerte, asegurarse que estabas bien.

-Sí, así es. Y se lo agradezco mucho, no creas lo contrario, pero llego un punto donde me agobiaba que estuvieran tan al pendiente de mí. Que no me dejaran salir casi sola por miedo a que hiciera algo irracional, que no contestara el teléfono cuando me llamaban a cada hora…- asintió entendiendo a lo que me refería.

-¿Cómo fue que te encontraste con Jacob? ¿Él se puso en contacto contigo?.

Mire su rostro por unos segundos, intentando descifrar que es lo que quería averiguar.

-¿Qué es lo que quieres saber de verdad Edward?.

-Bueno veras, sé que no está bien lo que hice pero- cayo cerrando los ojos con fuerza-pero como no sabía nada de ti, y mi madre había dejado de contestar a las preguntas que la hacía sobre ti, contrate un investigador privado. Me entrego unas fotos donde salías con Jacob riéndote, y en otras él te tenía abrazada. Ese día me volví loco, salí a un bar a beber y regrese completamente borracho. Pensé que habías vuelto con él, que erais de nuevo pareja.

Mire su rostro, el cual estaba desfigurado por el dolor.

Podía entender que pensara eso, ya que no era diferente a lo que habían pensado todos, pero viniendo de él me dolía más. Dolía que desconfiara de mí de esa manera. Y dolía porque en ningún momento se me había pasado por la cabeza serle infiel. Al igual que estaba segura de que él no me engañaría a mí. Los dos nos amábamos a pesar de todo y solo habíamos cometido errores, equivocaciones, pero habían sido por dolor, no por falta de amor.

-¿Me estas preguntando si en algún momento se me paso por la cabeza el volver con Jacob?.

-Sí, eso mismo estoy preguntado. Pero ahora que lo pienso con detenimiento, vi la actitud de Jacob el día de la fiesta de Ina-lo mire extrañada, ya que no sabía a qué se refería- cuando estabais en la casa cenando. Vi cómo se comportaba con esa chica y con el niño, y se ve que los adora. Los ve cómo te veía, como te veo yo a ti. Como el centro de mi universo.

-Sí, Rachel es alguien magnifica. Y el niño es adorable, se parece mucho a Jacob.

-¿Cómo puedes ser amiga de ella? fue con ella quien te engaño Jacob.

Eso ya me lo habían preguntado más veces y en ningún caso tuve que justificarme, pero creo que con Edward si tenía que hacerlo. Fue él quien estuvo conmigo desde el principio, y él fue el que me enseño lo que es el amor verdadero y a quererme a mí misma, tal como soy.

-Veras-comencé levantándome de la comodidad que me ofrecían sus brazos. Necesitaba moverme para poder expresar lo que quería decir con claridad- el día que me encontré con Jake salía de una de mis terapias con Jared. Estaba esperando a que mi madre me fuera a buscar, ya que todavía no era capaz de coger el coche en ese entonces. Al verlo me sorprendí mucho, sobre todo al ver que llevaba al niño en brazos. Nos saludamos, como viejos amigos y el ver que mi madre tardaba en llegar fuimos a una cafetería y a tomar algo. Hablamos un poco de todo, y tras preguntarme si estaba esperándote a ti, le conté lo que había pasado. Pese a que tú lo odies, él se puso de tu lado. Te defendió diciendo que era imposible que tuvieras una amante. Pero como yo no quería hacer caso y no quería hablar de eso, comenzamos a hablar de lo que fue nuestro noviazgo. En ese momento comprendí muchas cosas. Cosas que el día que lo encontré con Rachel no entendí. Pero en lo que los dos estuvimos de acuerdo, era que estando separados como pareja éramos más felices. Él tenía su pequeña familia y yo te tenía a ti. Y todo lo que me llevo a estar contigo no puedo considerarlo como algo malo. A parte de que ella en realidad no tenía ni tiene la culpa de nada.

Se quedó callado mirando hacia el suelo. No sabía que pasaba por su mente. Seguramente que estaría pensando las cosas con calma, como hacia siempre. Eso es algo que me gustaba mucho de él y de lo que tenía que aprender, pensar antes de decir las cosas.

-Creo que le debo una disculpa a Jacob. No solo por lo ocurrido en la fiesta sino por todo-Solo asentí porque estaba de acuerdo con él- una pregunta más- acepte con la cabeza para que hablara- el día que te llevamos al hospital, cuando te dijo Carlisle que tenías que ir en la ambulancia, dijiste que te recordaba al bebé, ¿Por qué? Que tiene la ambulancia que te hace recordarlo.

Al igual que la pregunta sobre Jacob me la había esperado, esta no, y no sabía cómo iba a poder explicarle lo que había sentido. Había sido algo muy raro ya que había estado más inconsciente que consciente pero intentaría que me comprendida e intentaría explicarme lo mejor posible.

Tomando aire comencé.

-Como recordaras ese día estaba en casa de tu hermana pasando la tarde con ella y con la niña- asintió agarrándome la mano- tu hermana había estado llamándome durante un rato pero yo estaba tan metida en mis pensamientos que no la había escacado. Tras preguntarme que me pasaba y que la dijera lo que creía, ella solo se rio, y eso me molesto tanto que me fui. Dio muchas vueltas por el pueblo sin ningún rumbo fijo hasta que llegue a un semáforo en rojo, al pararme mire al asiento del copiloto y vi el sobre donde estaba el resultado de la prueba de embarazo. Pensaba en cómo te lo tomarías y en lo feliz que te pondrías, pensaba en miles de cosas. Cuando el semáforo cambio arranque y en el momento menos pensado sentí un golpe fuerte de mi lado del coche. Estuve desorientada por varios minutos hasta que sentí las sirenas de la ambulancia; en el momento en que las sentí solo quería que se dieran prisa para que pudieran salvar al bebe, pero no pude verlas llegar ya que me desmaye. Al recobrar el conocimiento escuche como los médicos decían que estaba teniendo un aborto, yo solo quería hablar, moverme, pedirles que hicieran todo lo posible para que salvaran al bebé, pero no salían palabras de mi boca. Durante minutos escuche como hablaban entre ellos y escuche decir algo como que no habían podido hacer nada, que había mucho sangrado, tras eso volví a perderme en el limbo de la oscuridad, y ya no recuerdo más hasta que desperté en el hospital, lo demás a lo sabes.

Permaneció callado, sin decir nada. Solo abrazándome, y apretándome contra su costado. Parecía que hoy era el día de llorar ya que los dos seguíamos con lágrimas en nuestros rostros. Pero estas lágrimas se sentían liberadoras. Algo que no había compartido con nadie, solo con Jared, me había quitado un gran peso. Edward merecía saber todo lo recordaba sobre el accidente para así el tener algo más de claridad en la oscuridad de ese día.

El día de hoy había comenzado tranquilo, pero después de pasar más de la mitad de la tarde hablando y arreglando nuestros problemas, creo que nos merecíamos los dos un descanso.

-¿Te apetece ver una peli?- me seque las lágrimas mirándolo a los ojos y me levante del asiento.

-Sí, claro. ¿Cuál vemos?- se levantó para acercarse a mi lado, y juntos miramos las películas que tenía guardadas. Aquí en el apartamento no tenía muchas, ya que pocas veces veía alguna, y la mayoría de ellas las tenía en la casa de mis padres, pero había algunas que podríamos ver.

-¿Qué te parece Titanic?- me apetecía ver algo romántico, tapada con una mantita y algo caliente para beber, todo ello en compañía de Edward, era algo a lo que no iba a renunciar.

-¿Titanic?- su comisura izquierda se levantó en una media sonrisa, provocando que me entregaran unas ganas terribles de besarlo- bueno está bien, hoy Titanic, pero el próximo día elijo yo.

-Me parece justo.

Pusimos la película y nos sentamos en el sofá. Podía decir que era una de las que más veces había visto pero no me cansaba nunca de verla.

La historia de amor que contaba me fascinaba, y que Rose se enamorara de alguien de clase inferior a la suya, era apasionante, algo que en ese entonces no pasaba muy a menudo, por no decir nunca.

Como a mitad de la filmación me gire para ver a Edward pero estaba completamente dormido. Tenía una sonrisilla en sus labios, pero en general su rostro reflejaba confort y tranquilidad.

No quería despertarlo, pero la postura en la que tenía el cuello no era muy cómoda, y estaba segura de que mañana tendría un grave caso de torticolis.

-Edward, despierta- con suavidad lo llame, tocando su cara con la yema de mis dedos.

Poco a poco comenzó a abrir los ojos enfocándolos en los míos. Se estiro con ganas, con bostezo incluido, provocando que al alzar los brazos la camisa que llevaba se le saliera un poco de la parte del vientre.

Ese trocito de piel que se insinuaba y dejaba entrever la V que tenía marcada, hizo que ciertas partes que había tenido dormidas, despertaran de su letargo de casi cuatro meses y quisieran acción.

-Perdón por dormirme, pero estaba cansado.

-No te preocupes, estoy acostumbrada- le guiño ojo levantándome y recogiendo lo que habíamos dejado en la mesa.

-Lo mejor será que me vaya antes de que me vuelva a quedar dormido.

Al oírle decir eso una idea paso por mi mente.

-¿Por qué no te quedas a dormir aquí?

Pareció sorprendido por lo que había dicho.

Estaba segura de que no se lo esperaba para nada, ya que acabábamos de hablar algunas cosas que teníamos pendientes, y estaba firmemente convencida de que creía que era muy pronto para esto, pero era algo que quería, nadie me estaba obligando a hacerlo.

-¿Estas segura?.

-Sí, estoy segura. Si no lo estuviera no te lo hubiera pedido.

-Entonces sí, me quedo. Pero no tengo pijama- un brillo travieso atravesó sus ojos.

-No es la primera vez que dormimos juntos y que o haces en ropa interior, o desnudo. No voy a ver nada nuevo- tras decir eso le guiñe un ojo y me marche a la cocina, dejándolo con la boca abierta.


¿Que os ha parecido? ¿muy pesado, muy deprimente? espero vuestros comentarios.

Ahora quería decir a Lucy, una chica que dejo la semana pasada un comentario, que siento mucho que la historia no la guste ya, pero desde que comencé con ella tenia en mente hacer capítulos desde la perspectiva de Christian, acepto todos los comentarios, y reitero una vez mas que siento que no la guste la historia. Agradezco el que al menos haya dado una oportunidad para leerla.