Hola :) Quería agradecerles a todos los que se toman un rato de su tiempo para leer y para dejar sus reviews, en serio significa muchísimo para mí. Sin más vueltas, les dejo el capítulo. Espero que les guste!
Capítulo catorce: Por favor, recuérdame cuando el sol esté
Punto de vista de Blaine
El viernes al mediodía me encontraba en la inmobiliaria, devolviendo la llave de la casa que había compartido con Kurt. Esa semana había pasado en un suspiro, y el momento de decir "adiós" se acercaba cada vez más.
Había momentos en los que sólo quería abrazarlo, sentir su presencia entre mis brazos, como si de pronto se fuera a desvanecer, como si hubiese sido simplemente una alucinación, o un sueño largo, muy largo.
Tenía miedo, pero no por nuestra relación, porque sabía que lo que nosotros teníamos iba mucho más allá de la distancia y del tiempo. Tenía miedo de vivir un año separado de él, sin sus besos, sus abrazos, sus caricias, y, sobre todo, sin la persona con la que podía hablar, y que sabía que me iba a ayudar, y no me iba a juzgar. Tenía miedo de estar sin lo que amaba más que nada ni nadie en el mundo, sin Kurt.
También me daba terror no estar para él en algún momento en el que me necesitara. No era paranoia, pero después de lo que me había contado, no me podía quedar tranquilo y pretender que nada realmente había ocurrido, porque no era así, y más sabiendo que la bestia que le había hecho tanto daño estaba suelto en algún lugar de Ohio.
Nunca había sentido la necesidad de proteger a alguien de esa manera, de hacer todo lo posible para ver a alguien seguro, feliz, y seguía sin entender el porqué de mi repentino temor. Tenía un mal presentimiento, que me llegaba a atormentar al punto de no dejarme dormir.
Por otro lado, había decidido no hacer nada respecto a mi madre y Grant, porque sabía que no me iban a responder todas las preguntas que tenía para hacerles, no me iban a proporcionar la información que tanto quería saber. Para ellos yo era una broma, ninguno de los dos me tomaba en serio, y esta vez no iba a ser diferente. Si pretendía saber algo, iba a tener que averiguarlo por mi cuenta, y no sabía exactamente cómo, pero de alguna forma iba a tener que proceder.
Al mismo tiempo, no sabía qué hacer respecto a Cooper, porque, si bien era una persona "centrada" (cuando quería serlo, claro), no medía mucho las palabras a la hora de hablar; y además, siendo sincero, no sabía cómo decírselo, pero contra mi propia voluntad, había llegado a la conclusión de que lo haría al volver del viaje.
Por el momento, sólo quería disfrutar de la compañía de Kurt.
La realidad me golpeó con brusquedad al levantarme el sábado por la mañana. El domingo volveríamos a nuestros respectivos hogares, que se encontraban a más de una hora y media de viaje.
Ese sábado fui despertado por un mensaje de Kurt. Era extraño no despertarme con su presencia a mí alrededor, y no sabía que iba a hacer durante todos esos fríos días de invierno que tarde o temprano iban a llegar.
Luché contra el dolor que invadió mi pecho ante ese pensamiento, y me incorporé para leer el mensaje.
"¿Nos encontramos en la playa en media hora? Ya te extraño. Te quiero- K"
Sonreí tímidamente antes de darme una ducha rápida, vestirme y salir hacia el punto de encuentro.
Estacioné el auto y me dirigí a un montón de grandes y altas rocas, ubicadas en uno de sus extremos de la playa, a pocos metros del muelle. Ahí solíamos encontrarnos, debido a la inmensidad del lugar. Fue cuestión de tiempo antes de que encontrara a Kurt, sentado sobre una de aquellas rocas.
Al verme, sonrió, acción que fue imitada por mí.
Me acerqué hacia donde se encontraba y deposité un pequeño beso en sus labios, tomé su mano y nos dirigimos hacia la orilla, mientras hablábamos animadamente.
Nos quedamos en silencio por un par de largos minutos, simplemente mirando el mar a nuestros pies.
Kurt estiró su brazo para escribir algo en la arena. Meses atrás, hubiese llegado a pensar que era algo "cursi", pero en ese momento me pareció adorable. Giré mi cabeza para ver lo que escribía, y no me pude contener las ganas de estirar mi cuello para llegar a plantar un dulce y suave beso en su mejilla.
Un "K&B", seguido por un corazón, yacía sobre la húmeda superficie.
Pero fue cuestión de segundos, antes de que el agua del mar alcanzara el mensaje y lo borrara casi en su totalidad. Y entonces fue cuando no pude dejar de preguntarme a mí mismo si todo en la vida era así, porque millones de personas alguna vez habían escrito el nombre de la persona que amaban, pero siempre llegó una ola, la lluvia, o algo similar, y lo había borrado, sin incluso dejar rastros de que alguna vez fue escrito, en primer lugar. Era cruel y doloroso pensar de esa manera, pero la vida, definitivamente era así, era una perfecta metáfora. Me era imposible no estar paranoico pensando que eso también nos podía pasar a nosotros, tarde o temprano, como ya le había sucedido a otro montón de gente, pero sabía muy dentro de mí que yo no me iba a rendir con él, y que, por más que lo intente, iba a necesitar vivir dos mil vidas más para simplemente borrar el recuerdo más mínimo referido a él de mi mente, y podía incluso no ser suficiente.
Fue en ese momento, mientras estaba sentado sobre aquella manta, con él recostado entre mis piernas, con su espalda apoyada contra mi pecho, al mismo tiempo en que yo lo abrazaba por la cintura, cuando juré que éramos infinitos.
Apreté mi agarre con más fuerza, apoyé mi cabeza en el hueco de su cuello y aspiré, sintiendo su perfume envolverme, y librándome de todo tipo de preocupación.
El domingo a la mañana llegó. Ya era hora de volver a nuestras respectivas casas. Miré por última vez a Kurt, durmiendo tranquilizadoramente sobre mi pecho, y sonreí. Era un año, un simple año e iba a poder despertar todos los días de esa manera.
Ninguno de los dos había armado los bolsos, porque eso hubiese significado que todo lo que ocurría era real y no una pesadilla. No estábamos preparados para despedirnos.
Nos íbamos a ver sólo los viernes por la noche y los fines de semana en mi casa, según lo habíamos planeado. Cooper no había tenido problemas con aquello, pero Kurt pensaba en alguna manera para convencer a Burt.
Contra mi propia voluntad, desperté a Kurt, dando pequeños besos en su frente y mejillas. Preparé su desayuno y se lo llevé a la habitación, colocándolo entre nosotros luego de volver a meterme dentro de la cama, sentándome con la espalda apoyada sobre el respaldo.
Luego de terminar de desayunar, nos quedamos en silencio, mirándonos, hasta que de repente, las palabras empezaron a salir de mi boca atropelladamente:
-No me fui y ya siento que te extraño- solté, avergonzado, pero Kurt en vez de responder, me envolvió fuertemente con sus brazos
-Va a ser un infierno no tenerte a mi lado, amor, pero nosotros podemos hacerlo, es un año- dijo el castaño
-Sé que sí, pero no sé que voy a hacer sin tí a mi lado...no puedo decirte adiós, ni podría aguantar que tú alguna vez me lo dijeras
-Nunca te diré adiós, Blaine- susurró en mi oído, antes de acercar su rostro al mío y juntar nuestros labios en un beso dulce y suave. Luego de unos minutos, el celular de Kurt vibró sobre la mesita de luz, pero el simplemente lo ignoró, hasta que volvió a repetirse. Se separó con un gruñido de mí y, al ver el nombre de Finn en los mensajes, supo que tenía que revisarlos. Su hermano mayor le había escrito para avisarle que había tenido que volver el día anterior a la noche a su casa, en tren, por el cumpleaños de Rachel. Kurt, aparentemente estaba enterado, pero se había olvidado, y se golpeó suavemente la frente con la mano al darse cuenta de lo distraído que había estado últimamente. Y la realidad lo golpeó bruscamente una vez más, tendría que salir para su casa en tres horas y aún no se había duchado o acomodado las cosas dentro de las valijas.
Entró al baño para vestirse, y al salir, me comentó que aún tenía cosas por hacer en su departamento, y que volvería en menos de dos horas.
Me abrazó con fuerza, con más fuerza que nunca; me depositó un beso en la mejilla, y me susurró un "Te amo" en el oído, que fue respondido por mí con un "Te amo más". Sonrió, y salió de la habitación.
Una hora después, yo ya había terminado de guardar todo dentro de los bolsos, y fui a ayudar a Cooper y a Emily son sus cosas, para poder pensar en algo más que en Kurt. Una hora, una simple hora había pasado y ya lo extrañaba, incluso sabiendo que al cabo de sesenta minutos lo vería nuevamente, para pasar un último rato juntos antes de tener que tomar rumbos completamente diferentes. Sabía que no era una despedida, pero un dolor extraño me invadía en pecho, casi anunciando que algo malo se avecinaba… podía sentir que tenía que ver con Kurt...y no me equivoqué.
Dos horas y media pasaron desde que el castaño se había ido a armar los bolsos.
Pronto se transformaron en tres horas.
Tres horas y media.
Era casi la hora de dejar el apartamento y Kurt aún no había vuelto.
No lo quería molestar, pensé que probablemente estaba ocupado, y que por eso no había regresado, pero no podía quedarme en el lugar dando vueltas, sin saber si le había pasado algo, o si necesitaba mi ayuda para terminar alguna de las cosas. Sin pensarlo dos veces, me dirigí al departamento de Kurt.
Y en ese preciso momento fue cuando comenzó mi peor pesadilla.
Toqué el timbre, pero nadie abrió, aunque luego de unos segundos me percaté de que la puerta estaba apenas abierta. Entré, y llamé a Kurt en un suave grito, pero no obtuve respuesta alguna por parte del castaño. Ni en la cocina, ni en su habitación, ni en el baño había rastros de él. Bajé nuevamente, y me quedé sentado por un par de segundos en el sofá, intentando no perder la poca cordura que me quedaba, y queriendo pensar que había salido a comprar algo de último momento, o que se encontraba en la recepción terminando de arreglar su salida del hotel. Pero algo me gritaba en mi interior que no era así.
Me encaminé hacia la recepción, y no, tampoco estaba allí.
Desesperado, llamé a su celular. Una vez, dos veces, cinco veces, diez. En todas las ocasiones me había atendido el contestador. Estaba apagado. No entendía nada ¿por qué lo había apagado, si a la mañana temprano, estando conmigo le había mandado mensajes a Finn?
Volví a entrar y me percaté de que las valijas de Kurt no estaban. Subí los escalones de dos en dos, y al abrir el armario, sentí como todo daba vueltas a mí alrededor, y mis ojos se nublaban. Los placares estaban completamente vacíos, al igual que sus cajones...pero arriba de la cama, había una remera gris de cuello en V con botones alrededor de este. Era de él, recordé haberlo visto usándola, y tenía su característico perfume, ese que tanto me hechizaba.
Bajé con la remera en la mano, intentando tranquilizarme. Me senté apoyando la cabeza sobre mis rodillas, sosteniendo la remera y aspirando su perfume, intentando tranquilizarme, pero no podía. No entendía lo que pasaba, y no sabía qué hacer.
Levanté la cabeza, queriendo tomar aire, cuando vi un papel que volaba desde arriba de la mesa hacia el piso, aterrizando a pocos centímetros de mí. Me sobresalté y la respiración se me cortó por un segundo al notar que estaba completamente cubierto con la letra de Kurt.
Cegado por el miedo, me acerqué y levanté el ligero papel. No había llegado a la mitad de la "carta", cuando me dejé caer sobre mis rodillas, apretando con fuerza la hoja, rogando despertar de la pesadilla en la que me encontraba. Miraba a todos lados, pidiendo por favor que saliera alguien de cualquier lado y me diga que era un chiste, uno de muy mal gusto, porque no podía ser verdad. Sabía que tenía que terminar de leerla, pero no podía. Sentía como la garganta se me cerraba, no dejando pasar el aire, pero poco me importaba. Me odiaba, me odiaba con todas las fibras de mi cuerpo, porque no podía haber sido más idiota.
Mis lágrimas caían con fuerza sobre el papel, dejando leves marcas. Llegó un punto en el que todo se hizo borroso a mí alrededor. Mis ojos no daban más de tanto llorar, y sentía como si mi corazón hubiese sido estrujado con fuerza. Y continué leyendo, hasta el final, terminando con la carta apoyada con brusquedad sobre mi pecho, antes de levantarme y agarrar todo lo que veía en el camino, revoleándolo con fuerza al piso, o contra las paredes. Sabía que así no arreglaba nada, pero ¿Qué me importaba? ¿Qué sentido tenía?
¿En verdad había sido un error?
Blaine,
Sé que no puedo pedir que me perdones, porque no creo que yo mismo me pueda perdonar. Me odio, me odio demasiado por lo que hice, y no soy quién para esperar que tú no lo hagas.
No puedo seguir con esto, créeme que no.
Quiero que te olvides de todo lo relacionado conmigo, que hagas de cuenta que yo no existí, de que nunca nos conocimos.
Esto fue un error, Blaine, lo nuestro fue un error. No quiero que me busques, no quiero que me llames, quiero que sigas con tu vida.
No intentes buscar explicaciones, por favor, simplemente haz de cuenta que lo "nuestro" nunca existió, porque es mejor así.
Para cuando finalmente hayas encontrado esta carta, yo voy a estar lejos, muy lejos, pero quiero que sepas que voy a estar bien.
No intentes volver a saber de mí, este es el final para lo que alguna vez fue un "nosotros".
Por favor, Blaine, solo prométeme que me recordarás cuando el sol esté.
-Kurt.
Cada segundo que siguió a ese momento, lo sentí como un enorme disparo en la cabeza. No sé cuánto tiempo pasó hasta que Cooper me encontró, tirado en el piso, con las manos apretando con fuerza ambos costados de mi cabeza, llorando a más no poder. Sentí como se agachaba a mi lado y me tomaba de los hombros, pero yo no podía reaccionar.
Caí en un golpe seco al suelo, y para cuando pude volver en sí, ya me encontraba en el asiento trasero de el auto, en rumbo a mi casa.
La cabeza me iba a estallar, no entendía nada.
Entonces fue cuando recordé las olas, cómo se llevaban todo a su paso, sin dejar rastros de nada, de lo que alguna vez había estado allí, sólo invisibles marcas. Kurt se había ido, llevándose consigo nuestro futuro, nuestra felicidad, todo lo que habíamos construido en ese par de meses. Se había llevado una parte de mí, dejando solamente las cicatrices de lo que podíamos haber sido y mi dolor.
¿Cómo es que alguien te dice que te ama y a las horas te deja una carta como esa, diciéndote que había sido todo un error, y que me tenía que olvidar de todo lo que había pasado? ¿Cómo es que alguien puede olvidar a alguien así? ¿Cómo, si Kurt era todo lo que alguna vez había soñado, si era él al que había estado buscando desde siempre?
Además, ¿qué era lo que había pasado? ¿Qué era lo que le había hecho, que lo había llevado a tomar una decisión de ese estilo?
Todo estaba bien, todo estaba más que bien entre nosotros. Estábamos cada día más unidos; todos los días aprendíamos algo nuevo del otro, ya sea un miedo, un secreto, o algún detalle que podía pasar desapercibido para los ojos del resto del mundo, pero nunca para los nuestros, porque yo lo conocía más a Kurt que a mí mismo, y sabía que a él le pasaba exactamente igual...y por eso era que algo de todo lo que estaba sucediendo no me terminaba de cerrar del todo.
Lo peor de todo, es que no lo odiaba, no lo podía odiar, y sabía que nunca lo haría.
Cuatro horas atrás me había dicho que nunca me dejaría, que nunca me diría adiós, y que nosotros podríamos superar el año que se avecinaba. Definitivamente no entendía nada.
El resto del viaje fue eterno. No tenía fuerza ni siquiera para mantenerme sentado. Me estiré sobre los asientos, mientras apoyaba la cabeza contra la ventana, mirando el paisaje a medida que avanzábamos. El clima reflejaba exactamente como me sentía en ese momento. La lluvia caía con fuerza sobre el concreto, y por la cantidad era incluso difícil ver a la distancia. Las nubes eran completamente negras, e incluso hubo alguno que otro relámpago o trueno. Me dí vuelta, recostándome, y me cubrí con un buzo, por el repentino frío que me invadió el cuerpo, y volví a perderme en mis pensamientos. Me sentía vacío, perdido.
Al llegar a la casa que compartía con mi hermano, me arrastré escaleras arriba. Revolee con brusquedad el bolso, provocando un gran estruendo, y me tiré en la cama con la misma fuerza, enterrando la cabeza en la almohada, dejando a las lágrimas correr con facilidad. No sabía qué hacer, estaba desesperado por respuestas...se sentía como si me hubiesen arrebatado una parte de mí, una parte de mi vida...sin Kurt no era nada.
Lo había dejado convertirse en la razón de mi felicidad, en el motivo de mi sonrisa, sin dudarlo siquiera. Le había confesado todo sobre mí, incluso cosas de las cuales no me sentía orgulloso, y él las aceptó, no me juzgó en ningún momento y me juró una y otra vez que él me quería incluso con mis defectos, y yo juré una y otra vez que eso era amor, que lo nuestro era amor, del verdadero...Lo había arriesgado todo por él, y sentía que era mi merecido, que eso era lo que obtenía por dar todo por una persona.
Pero él no era simplemente "una persona", él no era alguien más, y aunque no entendía todo lo que pasaba, sabía que no me arrepentía en lo más mínimo por haber confiado en Kurt de la manera en que lo hice, porque esos meses con él habían sido los mejores meses de mi vida, y creía, sabía, y confiaba en que había una rebuscada explicación detrás de todo lo que ocurría.
No sé cuánto tiempo pasé con la cabeza enterrada en la almohada, cada segundo parecía ser un año.
Giré el almohadón, completamente empapado, y dirigí mi vista al techo, como si este hubiese tenido todas las respuestas que deseaba obtener.
Quería gritar, quería correr hasta donde estaba, quería tenerlo a mi lado.
Fue cuestión de minutos, aparentemente, hasta que alguien tocó la puerta de mi habitación. Era Cooper. Intenté decirle que se vaya, que quería estar sólo, pero la voz no salió. En su lugar salió un sonido imposible de ser oído, entrecortado, seco.
Asomó la cabeza, y al ver en la situación en la que me encontraba, no dudó dos veces antes de entrar.
Mi corazón se paralizó al ver que llevaba un papel en una mano. Era una carta. Era ESA carta. Pero eso no era todo, en su mano izquierda sostenía otra cosa, que no llegaba a visualizar, porque estaba detrás de su espalda. No llegué a preguntar, cuando comenzó:
-Cuando te encontré, la tenías apretada con fuerza sobre tu pecho- dijo, señalando la carta con la cabeza- aunque te parezca raro, no, no la leí, porque quería saber por tí qué era lo que te había pasado- sacó su otra mano de detrás de su espalda y me enseñó lo que llevaba- al mismo tiempo, te aferrabas a esta remera como si hubiese sido tu ancla. Ya sé que tiene que ver con Kurt- dijo, y mi corazón dio un vuelco al escuchar su nombre. Un sollozo se escapó de mis labios- ¿pero qué fue exactamente? ¿Qué pasó?
-Él…-murmuré, mi voz sonaba rasposa, quebrada debido al llanto- terminó conmigo-dije, tardando una eternidad en cada una de las palabras, sin poder creerlo aún.
Una mueca de asombro invadió las facciones de Cooper.
-¿Por qué?- murmuró
-No lo sé- dije, agarrando mi cara nuevamente con fuerza
-¿No te lo dijo?¿Cómo no le preguntaste?-preguntó, aún sorprendido
-¡No me lo dijo, Cooper!-grité, sabía que no me tenía que desquitar con él, pero ya no soportaba la situación- No me lo dijo, y no se lo pude preguntar, porque terminó conmigo por carta-dije haciendo una mueca, intentando señalar el pedazo de papel- y porque no sé nada de él desde entonces. No responde mis llamadas, no sé donde está, y me dejó muy en claro que no quiere que lo busque, ni que intente encontrar respuestas- dije, aún en voz muy alta. El temblor en ella en cada palabra era muy obvio, estaba destrozado, y se podía notar a kilómetros de distancia.
Se acercó, dejó la carta y la remera de Kurt sobre mi cama y me abrazó con fuerza. Apoyé mi cabeza sobre su hombro y sentí cómo las lágrimas seguían cayendo, mojando su remera, pero no pareció notarlo, o al menos no le importó.
-Sé que lo van a arreglar, hermanito- dijo suavemente
-No sé qué hacer, Coop-susurré, desesperado
-No te rindas
-No lo haré, no me rendiré, pero no sé por dónde comenzar. No me responde al celular, y me aclaró en la carta que iba a estar lejos, así que probablemente ni siquiera esté en su casa- tomé aire, y luego de un par de segundos agregué- además, no sé su dirección exacta, y no creo que quiera que vaya, no quería que lo busque...no podría soportar de nuevo que me diga que lo nuestro fue un error, o que lo mejor sería que me olvide de él, que me olvide de todo...pero tampoco sé que hacer sin él.
-Creo que lo mejor va a ser darle un tiempo
-¿Pero qué se supone que voy a hacer mientras tanto? ¿Quedarme sentado, sin hacer nada?
-Blaine, dale su tiempo. No te digo que te quedes sentado, o que te olvides de él, porque sé que no lo harás; te digo que le des un tiempo para que se dé cuenta que, sea cual sea la razón que lo llevó a tomar esa decisión, no era la mejor. No te digo tampoco que vaya a venir a pedirte de rodillas que lo perdones, pero dale una, dos semanas. Si lo presionar va a ser peor, créeme.
-¿Y si no funciona? ¿Si en serio se olvida de mí? ¿Si sigue convencido de que fue un error?
-Blaine, yo vi cómo te miraba, vi cómo te sonreía, vi lo felices que eran juntos. Cuando se tiene un amor como el de ustedes, todo funciona.
Sin previo aviso, me dio una palmadita suave en el hombro, y salió de la habitación sin decir más. Sus palabras resonaban en mi cabeza, pero no sabía si tenía razón.
Limpié mis lágrimas con desgano, pero al cabo de unos segundos ya eran reemplazadas por otras nuevas. Abracé su remera con fuerza, como si hubiese sido él, y me perdí nuevamente en su aroma.
Solamente sabía algo, y era que lo amaba. Lo amaba más que a mi vida, y no lo iba a dejar ir.
