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-En su tristeza-

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—¡Gaara por favor, tu conociste a Sakura-chan todo este tiempo, habla con ella, Hinata ya antes le dijo que no paso nada entre nosotros, ese bebé no puede ser mío, es imposible.

Me dice Naruto desesperado, tira de sus cabellos como si quisiera arrancarlos, camina de un lado para el otro en su oficina, es menos elegante que la mía.

—¿Y si fuese tuyo? —le preguntó con seriedad.

Naruto se enfada y patea la papelera regando todos los papeles en el piso —¡¿cómo demonios va a ser mío si nunca la he tocado?!.

—¿Y si fuese tuyo? —quiero obligarle a confesar, porque toda esta historia me parece muy rara.

Naruto aprieta los dientes y gruñe —¡No es mío!, si lo fuese yo no lo negaría, pero es imposible que sea mío.

Pienso un momento antes de decirle lo que pienso —quizás no lo recuerdas.

Él me mira como si me hubiera vuelto loco y yo le digo, —Creo que si reconoces a ese bebé aunque no sea tuyo, todo este drama abra terminado, quedaras ante ella como un hombre responsable, después quizás puedes intentar reconquistarla.

Naruto se detiene un momento y dice con tristeza, —quedare como que traicione a Sakura-chan, no la haré sufrir con una mentira.

—Tal vez lo mejor es que la dejes en paz, no la puedes obligar a creerte.

Naruto me mira y tras pensar un momento me dice algo que me deja sin palabras, —Tú la quieres para ti, ¡eh!, Gaara, nunca te la dejare.

Por un momento todo mi mundo cae ante mis pies, pero él me sonríe y me deja confundido, ¿estaba bromeando?, ¿cómo puede bromear en un momento como este?

—Si fueses otro hombre yo pensaría eso, pero sé que sólo quieres ayudarme, aunque parece que no sabes nada de mujeres.

Él sabe menos que yo, porque en su lugar jamás hubiera dejado que otra chica se quedara en mi apartamento si ya estoy comprometido con otra. Eso hasta yo lo veo peligroso.

—Sólo te daba ideas, pero siempre puedes solucionar tus propios problemas. —le digo poniéndome de pie para irme.

Él vuelve a insistir con involucrarme, —Sakura-chan no me quiere ver, pero a ti si te atenderá, hazme ese favor, dile que mis planes con ella no los cambiara nadie.

Sé que no hay forma de irme de aquí sin que tenga que aceptar hacer lo que me pide.

—Está bien, pero no te prometo nada.

Mis palabras lo llenan de esperanzas y me da un fuerte abrazo, que mal me siento al escucharlo decir que soy de los mejores amigos que tiene. Si él supiera que he estado deseando todo este tiempo que algo los separe.

Ahora ocurre esto y me siento culpable.

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Llevo tres días en Konoha, tarde mucho en poder conseguir ver a Sakura, porque no sabía que decirle, es decir, sé lo que debo decirle, pero eso significaría perder toda oportunidad con ella.

Tiene un puesto privilegiado en el hospital de Konoha, pero se está tomando unos días libres, comprensible, no debe soportar que la miren con lastima.

—Hola. —me saluda ella.

Acepto mi visita en su apartamento, se ve muy guapa con ese suéter rojo, resalta el tono de su piel y el color de sus ojos, aunque me sonríe veo una profunda tristeza en ellos, eso no me gusta. Después de saludarme cortésmente nos sentamos en el sofá y me trae una taza de té.

—¿Cómo estás? —le pregunto con preocupación.

—Supongo que ya sabes lo de Naruto.

—Sí.

Pasa un mechón de cabello rosado tras su ojera y me dice.

—Que ironías, después de casi acostarme contigo andaba con unos remordimientos terribles, hasta me creí una zorra, a ustedes los hombres no les importa acostarse con alguien sin amor, yo no pude.

No puedo defenderme ante ese comentario, porque a mi mente llega todas las veces que he pagado por sexo, ¿realmente Naruto es inocente?.

—Entonces Naruto me lleva con Hinata, ella parecía sincera, dijo que Naruto se había sentido mal y por eso lo acompaño hasta su casa, se quedo dormida cuidándolo, según fue su forma de cerrar el siclo, renunciar definitivamente a él.

Hace una pausa y luego continúa, —me pareció creíble, así que me decido a regresar a mi hogar y a continuar con Naruto, pero resulta que Hinata está embarazada, —hace otra pausa y gruñe apretando los puños, —podría perdonar una traición si Naruto reconociera que fue algo del momento, pero no que tenga un bebé, ¡maldición eso no lo puedo perdonar!

—Entiendo.

—No creo que lo entiendas, me resulta insoportable la idea de que otra mujer lleve en su vientre un hijo de Naruto, odio la idea, pero lo mejor es que ellos se casen y yo me vaya de la aldea.

Y esta es mi oportunidad para decirle que se venga conmigo a Suna, pero no puedo.

Toca mi brazo y me dice —Quiero irme contigo a Sunagakure, por favor devuélveme mí puesto de trabajo.

Me paso una mano por la cabeza, angustiado, ¿qué hago?.

Si yo fuese Naruto no tendría esta oportunidad de llevármela conmigo.