N/T: ¡Hola! No tengo ninguna excusa por la tardanza.


La Sabiduría de la Edad


La escena debajo no era lo que la ex-shinigami habría pensado ver alguna vez.

Orihime e Ichigo prácticamente estaban gritándose el uno al otro, con ira no menos, mientras que un Sado aturdido observaba impotente. Las palabras de la discusión derivaban hacia arriba y una sombría sensación seguía su estela.

Hace demasiado tiempo que el evento había sido barrido debajo de la alfombra y ahora Orihime estaba sintiendo el dolor de ese día. Aunque al parecer, desde ese momento, los sentimientos de Ichigo habían cambiado también. El dolor que estaba escrito muy claramente en todo su rostro mientras Orihime lo dejaba parado en el medio de la acera hablaba enormemente de sus sentimientos.

Sado se acercó a Ichigo, pero el primer par de veces que trató de hablar con el joven vizard fue ignorado. Pronto, el gran hombre simplemente colocó su mano en el hombro de su mejor amigo para ofrecer su apoyo. Ichigo no dijo nada pero las emociones que cursaban a través de él eran evidentes en todas las inmediaciones.

Paso mucho tiempo antes de que Ichigo comenzara a alejarse de del sitio donde la sanadora lo había dejado. Sus pasos eran lentos y pesados; la desesperación se aferraba a su forma.

La ex-shinigami estaba contenta de ver que Sado siguió al joven a casa. Ichigo y Orihime necesitaban desesperadamente hablar con alguien. Ichigo encontraría consuelo en ya sea su mejor amigo o su padre, eso era seguro. Orihime, sin embargo, no tenía a nadie esperándola. La decisión de a cuál héroe de la guerra ayudar era más fácil de hacer.

Además, Orihime necesitaba a otra mujer para hablar.


Incluso a pesar de que se había jurado que no lloraría más por su rechazo, Orihime no pudo detener las lágrimas de rodar por sus mejillas. Se quitó el traje que había usado esa noche y se puso una remera y una camiseta.

¿Por qué tuvo que pasar esto?

Ella estaba haciéndolo tan bien. Bueno, no tan bien pero había estado mejorando. Al menos estaba haciendo el esfuerzo.

Luego Ichigo había llegado y la miró como si hubiera hecho algo malo. ¿Por qué le importaba de todas maneras? ¿Qué importaba si ella estaba o no estaba saliendo con alguien? Él ya le había demostrado que no la amaba. Si él no tenía sentimientos por ella, ¿entonces por qué la cuestionó como hizo o se molestó con Masaru-san?

Desafortunadamente, no tenía respuestas para cualquiera de las preguntas que su mente seguía haciendo. Todo lo que sabía era que dolía como la primera vez.

Continuó sollozando en el pañuelo que sostenía. Toda la diversión que había tenido ese día fue completamente olvidada cuando la horrible pelea con Ichigo pasó por su mente.

Ella... peleando con alguien.

No sólo alguien... el hombre que amaba.

Un nuevo lote de lágrimas se derramó de sus ojos ante el pensamiento. ¡Nunca había discutido con nadie así en su vida! Las cosas hirientes que le había dicho a Ichigo... ¿cómo pudo hace una cosa así? Incluso si estaba lastimada como lo estaba, no debería haber dicho las cosas que dijo. Su hermano no la crió para actuar así. Ichigo probablemente nunca la perdonaría por las palabras mordaces que le había lanzado. Aunque nunca serían amantes, todavía quería que siguieran siendo amigos. Perderlo completamente sería devastador para ella y ahora que había sido tan grosera con él que probablemente ya estaba pensando en cómo terminar su amistad.

Un suave rasguño en su puerta que de alguna manera se hizo escuchar a través del fuerte llanto en el que ella todavía estaba. Arrastró su forma acurrucada sobre sus pies y caminó hacia la puerta. Nadie era visible a través de la mirilla, pero el rascado continuo. Armándose de valor para un posible ataque, abrió la puerta con cuidado para encontrar a nadie allí. Hasta que escuchó el suave maullido debajo de ella.

El gato negro era reconocible al instante y se hizo a un lado para permitirle entrar. Una vez que la puerta estuvo cerrada, Orihime se dio vuelta para ver el pelaje desvanecerse mientras lo reemplazaban miembros humanos. Un tonificado y bronceado cuerpo femenino desnudo rápidamente fue tomando forma.

Orihime agarró su bata de baño y la colocó alrededor de los hombros ahora humanos de Yoruichi.

"Gracias, aunque mi desnudez parece molestar a los humanos más que a nadie más." dijo Yoruichi mientras se sentaba junto al lado de la mesa de la sanadora.

Orihime observó a la ex-shinigami con una expresión confundida. "¿Qué estás haciendo aquí Yoruichi-san? No te he visto desde... entonces." dijo finalmente. Yoruichi simplemente arqueó una ceja ante la pregunta de la joven. "Lo siento, eso sonó grosero, ¿no? Parece que estoy haciendo eso más a menudo en estos días." dijo en casi un susurro y limpió una lágrima perdida que cayó de sus ojos rojos hinchados.

"Ven y siéntate conmigo Inoue."

Orihime se sentó rígidamente junto a la mujer que le enseñó primero cómo usar sus poderes. Mordió el interior de su labio mientras se obligaba a concentrarse en ella y no en el desastre de sus emociones.

"Para responder a tu pregunta, vine a verte porque he estado ocupada desde la derrota de Aizen y justo ahora acabo de terminar todo y fui capaz de hacer el viaje. He estado revisando con Urahara quien me dijo que las cosas han estado un poco tranquilas por aquí, así que no estaba preocupada. Al parecer ese no era el caso."

Orihime volvió sus ojos abiertos de par en par hacia Yoruichi.

"Sí, en mi camino aquí me encontré en tu pequeña pelea con Ichigo."

Orihime enterró su rostro sonrojado en las telas que todavía tenía desintegrándose en sus manos. ¡Estaba tan avergonzada! No sólo había dicho esas cosas horribles al hombre que amaba, Yoruichi, por la que tenía un gran respeto, escuchó su vergonzosa situación. Orihime quería empacar todo y mudarse muy lejos, posiblemente convertirse en un ermitaño, así podría enfrentar la vergüenza y el bochorno que sentía.

"Inoue, ¿recuerdas que yo también estaba en la batalla, verdad? Te escuché decirle tus sentimientos la primera vez."

Ella no pudo contener el jadeo que escapó de sus labios.

Eso era cierto. Yoruichi había estado allí. Urahara también.

Oh kami... para un secreto que mantuvo oculto por largo tiempo, muchas personas ahora parecían saber su vergüenza. Todos la vieron besar a Ichigo y revelar sus sentimientos por él. Todos sabían que había sido hecha a un lado, ignorada como si no valiera la pena el tiempo.

¿Por qué le seguían pasando esas cosas a ella?

"Inoue, por favor deja de llorar." dijo Yoruichi en una voz sorprendentemente suave.

"L-l-l-lo siento Yoruichi-san. E-es sólo que estoy tan avergonzada de mis acciones."

Yoruichi rió. "¿Por qué? Demonios, esperaba que golpearas al niño tonto."

"¡Yoruichi-san!"

"¿Qué? ¡Se lo merece! ¿De verdad no te ha dicho una sola cosa de ese día?" preguntó Yoruichi con asombro. Orihime negó con su cabeza. "Entonces deberías patear su trasero."

"Nunca podría..."

"Sí lo sé." dijo Yoruichi con un mohín. "Eres demasiado buena para hacer eso. Estaba contenta de ver que tienes agallas debajo de todo eso." dijo con un gesto hacia el pecho de Orihime.

Un rubor descendió en el rostro de la sanadora. "No es que tenga agallas. Simplemente creo que es más fácil ser buena con las personas y tratar a todos con respeto."

"No, no es más fácil. En realidad es más difícil. Esa es otra cosa que prueba cuán fuerte eres." dijo con una sonrisa.

Orihime agachó su cabeza. "No soy fuerte."

"¿Por qué dices eso?"

"Si fuera fuerte, no estaría llorando ahora mismo. No habría dicho esas cosas duras a Ichigo-kun sólo porque estoy herida."

"¿Qué? ¿Entonces te vas a rendir porque estás actuando como haría una mujer normal?"

Orihime levantó la mirada hacia el rostro severo de Yoruichi. "¿Lo siento?"

"Inoue, cualquier mujer normal habría hecho la misma cosa que tú hiciste. Probablemente peor a decir verdad. Deja de castigarte por eso."

"P-p-pero... es que..." ella no pudo continuar hablando mientras los sollozos estaban brotando de su pecho. ¿Cómo es que Yoruichi no podía regañarla por la manera en que actuó? Había sido tan horrible, pero todavía dolía tanto. Cuando estalló en llanto otra vez, sintió unos brazos reconfortantes deslizarse alrededor de ella. Enterró su rostro en el hombro de Yoruichi mientras las lágrimas se derramaban por su rostro.

Yoruichi suspiró mientras acariciaba la cabeza de la amable mujer. Había escuchado todo lo que fue dicho entre ellos dos. Ichigo había estado tratando de decirle a Inoue algo, pero ella no estaba en condiciones de escuchar sus palabras en ese momento. ¿Cómo demonios iba a tranquilizar a esta niña y lograr que escuchara lo que Ichigo tenía que decir?


"Estás en casa temprano onii-chan. Pensé que llegarías hasta mucho más tarde." dijo Yuzu cuando vio la forma de Ichigo subiendo lentamente las escaleras hacia su habitación. "Ya he guardado la cena, pero puedo recalentarla ¿si quieres?"

"No gracias Yuzu." respondió en voz baja lentamente. "Sólo voy a ir a acostarme."

Ella observó con una sensación de hundimiento como su forma deprimida subir las escaleras lentamente. Nunca se dio vuelta para verla cuando habló, pero ella pudo sentir la desesperación filtrándose. El chasquido de la puerta fue el único otro sonido desde su dirección.

"¿Qué podría haber pasado?" susurró ella con preocupación.

Isshin colocó una mano reconfortante en el hombro de su hija. "Olvídate de tu hermano Yuzu. Estará bien. Por qué no terminas tu tarea, ¿de acuerdo?"

Ella dirigió una mirada dudosa a su padre, pero caminó de vuelta a la sala de estar para continuar sus estudios.


Ichigo se acostó en su cama completamente vestido. Incluso la energía para cambiarse en su pijama lo dejó. Sabía que Chado escuchó todo pero estaba feliz de que su gran amigo no lo presionara por respuestas mientras lo seguía a casa. En realidad, debería estar contento de que Chado lo siguiera; en el estado en el que estaba ahora, no estaba seguro si habría conseguido que no lo mataran si era atacado.

Se acabó.

Perdió cualquier oportunidad que pudiera haber tenido con ella.

La ira hacia su propia estúpida decisión no era suficiente para aplastar la soledad y desesperación que estaba sintiendo. Mantuvo silencio sobre su confesión con el fin de ganar tiempo para descubrir cómo se sentía por ella. Le había llevado casi un año ver todas las señales que se reusó a reconocer antes y al hacerlo, permitió que ella se sintiera rechazada.

No, no rechazada... ignorada.

Ella estaba herida.

Él había sido el que la lastimó.

Maldición... después de todo lo que le había prometido... prometido a sí mismo, seguía siendo el que al final la lastimó.

Ichigo aplasto las palmas de sus manos contra sus ojos cuando el dolor fluyó a través de él de nuevo. ¿Así era como ella se sintió cuando se dio cuenta de que se había confesado a él y él no había respondido? ¿Este dolor del rechazo estaba en algún lugar cercano a cómo se sentía ella?

Sus brazos cayeron laxos a sus costados una vez más. No había nada que pudiera hacer. Ella ya había tomado su decisión y se alejó de él.

Y no tenía a nadie a quien culpar más que a sí mismo.

¿Por qué? ¿Por qué tuvo que esperar tanto tiempo? ¿Por qué no dijo algo cuando se dio cuenta de cuánto quería estar cerca de ella? Había perdido tanto tiempo negando las emociones que sentía porque eran nuevas y no sabía cómo manejarlas. El tiempo que perdió estando celoso del otro chico cuando sabía desde el inicio que ella sólo estaba siendo amable con él. Su amor había sido para él, y por sus palabras, ella se sentía de esa manera desde hace un tiempo. Sin embargo dudo... y ahora había perdido todo.

Un golpe en la puerta vino suavemente pero lo ignoró. No quería compañía y no estaba preparado para ser cortés, incluso con su familia.

"¿Ichigo?" preguntó su padre mientras entraba lentamente.

Ignoró a su padre y en su lugar rodó sobre su costado enfrentando la pared.

Isshin sabía que algo malo había pasado con Ichigo, pero no estaba enteramente seguro de qué. Escaneó su cuerpo rápidamente, pero no encontró heridas que indicaran que había ocurrido una pelea. Isshin revisó el reiatsu de su hijo y sintió la discordia fluir a través de él. También sintió el reiatsu de Sado... así como el de Orihime. Teniendo en cuenta la postura de derrota de su hijo, su actitud retirada, y la presencia del reiatsu de ella, tenía una idea bastante buena de lo que paso.

A pesar de que estaba siendo ignorado, Isshin entró en la oscurecida habitación de su hijo y se sentó en la silla de su escritorio. Ichigo ni siquiera reconoció su presencia, pero eso estaba bien por ahora. Necesitaba tiempo para decidir cómo abordar esto. Lo más cercano que Isshin había llegado a hablar sobre algo serio con su hijo fue la mañana que confrontó a Ichigo por las duchas frías que había estado tomando de vuelta en Junio. Sin embargo esa vez, había sido capaz de burlarse de su hijo como de costumbre así que no era difícil de hacer.

El humor no sería apreciado, o necesitado, esta vez.

Cuando sus ojos se ajustaron a la oscuridad miró alrededor de la habitación de su hijo. Aunque despertaba a su hijo la mayoría de las mañanas con un ataque de algún tipo, casi nunca miraba las cosas que tenía Ichigo. Atrás quedaron los dibujos que hacia cuando era un niño que solía colgar en sus paredes. Ahora fueron reemplazados con carteles de bandas de rock. Los libros que se alineaban en los pequeños estantes que tenía ya no eran novelas infantiles; materiales de escuela y sorprendentemente Shakespeare estaban colocados en su lugar. En algún lugar entre todas las cosas normales que pasaban en sus vidas, su hijo se había convertido en un hombre joven. Un hombre que ahora necesitaba orientación en un área donde con la que no estaba familiarizado.

Isshin había permitido que Urahara guiara a su hijo en su camino como shinigami. No quería perderse esta oportunidad también.

"Sé que nunca has escuchado esto, pero la semana antes de que se lo proponer a tu madre nos metimos en una gran discusión. En ese momento, honestamente no sabía si seriamos capaces de hacer las paces de nuevo."

Ichigo no dijo nada pero Isshin vio su cabeza moverse una fracción de centímetro y supo que tenía su atención.

"En realidad ni siquiera recuerdo por qué fue ahora. Demonios, fue hace tanto tiempo y probablemente fue por algo insignificante. Si tuviera que adivinar, diría que fueron mis celos lo que lo comenzó." Isshin se recostó en la silla e inclinó su cabeza para mirar al techo mientras recordaba a su bella esposa.

"Ella era tan maravillosa... los hombres la miraban o se acercaban a ella. Y tu madre, siendo la persona amable que era, siempre escucharía lo que ellos estuvieran diciendo. Ahora no tengas una idea equivocada; si estaban coqueteando con ella, siempre los rechazaba amablemente, pero sabes cómo son la mayoría de los chicos... serían sutiles con ella. Conversaban alguna maldita tontería sabiendo muy bien que ellos estaban tratando de estar en su presencia y mirarla. Me molestaba todo el tiempo."

Isshin escuchó la cama crujir y por el rabillo del ojo, vio a Ichigo ahora acostado sobre su espalda. No estaba mirándolo pero era un buen comienzo.

"Antes de que nos casáramos me ponía celoso todo el tiempo. Usualmente ella sólo se reía o decía que era lindo cómo la quería para mí mismo pero... también; sé que esto será una sorpresa para ti, pero tu papá puede ser un idiota a veces."

Escuchó a Ichigo resoplar y aunque sonrió un poco, no se giró para ver a su hijo.

"Sabes, cuánto más pienso en ello, estoy bastante seguro de que esta era la razón por la que peleábamos todo el tiempo. Sí... estaba este chico con el que ella trabajaba, no recuerdo su nombre, pero habían sido amigos antes de que yo la conociera. Siempre era demasiado amable con ella si me preguntas." dijo la última parte con un ceño fruncido mientras cruzaba sus brazos sobre su pecho. "De todas maneras, este tipo hizo algo en ese momento que me molesto más que de costumbre. Creo que lo amenace o... demonios no recuerdo, pero en realidad pude haber golpeado al tipo. Masaki se molestó tanto conmigo. Ella se quedó allí con los brazos cruzados dándome esta mirada. No sé si recuerdas, pero tu madre tenía una mirada de muerte."

Ichigo dejó escapar una pequeña risa e Isshin se volvió para sonreírle esta vez.

"Bueno, las palabras comenzaron a intercambiarse y estoy bastante seguro de que la acusé de querer que ese tipo se acercara a ella o algo por el estilo. Para el momento en que todo terminó, Masaki se marchó y no hablamos el uno al otro por días."

Ichigo giró su cabeza un poco para observar a su padre mientras hablaba. Aunque nunca había escuchado nada de esto de ninguno de sus padres, sabía que era verdad. No había manera de que pudiera estar fingiendo el dolor que estaba escrito en su rostro y que enlazaba sus palabras.

"Claro que estuve enojado el primer día, de mal humor el segundo día, pero al tercer día sin ninguna palabra de ella comencé a preocuparme. No dormí nada esa noche. La conversación estaba reproduciéndose en mi cabeza una y otra vez. Todo lo que ella había dicho, cada gesto que hacía a ese tipo... me di cuenta de que lo había arruinado. Ella sólo estaba siendo su habitual yo amigable y deje que mis malditos celos se salieran de control. Lo peor de todo, sabía que la había lastimado al no confiar en ella y creerle. Traté de llamarla al cuarto día y ella ignoró todas mis llamadas y mensajes. Creí que nunca me perdonaría. Pensé que habíamos terminado."

"Cómo..." comenzó Ichigo tentativamente "¿Cómo conseguiste que te perdonara?"

"Hice lo que cualquier hombre que se respete habría hecho por su mujer... Rogué."

"¿Huh?"

Isshin rió. "Ichigo hijo mío, somos hombres. Más que eso, somos peleadores. Está en nuestra naturaleza ser más temerarios de lo usual y la violencia es una cosa común para nosotros. Así es como resolvemos nuestros problemas. La cosa es, que con nuestras mujeres no podemos ser así. La forma en que piensan es totalmente diferente a la de nosotros y ni siquiera esperes saber qué están pensando, porque puedo decirte ahora mismo que no va a pasar." sonrió mientras miraba a su hijo.

"Tuve que preguntarme cuánto significaba ella para mí. La respuesta llegó fácil e inmediatamente. Sabía que la lastime, pero también sabía que tenía que hacer lo que sea para recuperarla. Cuando ella no tomó mis llamadas fui a su apartamento y me pare en la puerta con una docena de rosas y espere a que ella hablara conmigo."

"¿Cuánto tiempo tomó para que te dejara entrar?" preguntó Ichigo ahora con una pequeña sonrisa de las suyas. Aunque en su mayoría recordaba la naturaleza cálida de su madre y su rostro sonriente, recordaba que ella podía ser terca cuando quería.

"Cuatro horas."

Ichigo se rió abiertamente ante esto y se sentó en la cama mientras su padre continuaba hablando.

"Sí, ríete. ¿Mencione que estaba lloviendo ese día?" Isshin miró medio alegremente la diversión de su hijo a su costa. "Sin embargo no me iba a ir. Porque irme podría significar el fin para nosotros y no podía arriesgarme a eso. La amo demasiado. Así que me trague mi orgullo y espere en esa puerta hasta que finalmente abrió. Ella sólo negó con su cabeza mientras se hacía a un lado y me dejaba entrar. Hablamos mucho tiempo ese día; solucionamos muchas de las preguntas que ni siquiera sabíamos que teníamos. Esa es la cosa importante Ichigo, ambos hablamos y ambos escuchamos. No puede ser de un sólo lado, tiene que ser todo o nada. Hacer algo menos es un insulto a tu pareja."

Ichigo mantuvo su cabeza abajo mientras permitía que las palabras de su padre rodaran en su mente.

Isshin vio que sus palabras estaban llegando a su hijo y decidió que había hecho suficiente. Se estiró mientras se levantaba de la silla y dejaba a su hijo con una pieza más de consejo.

"¿Cuánto significa ella para ti Ichigo? Responde esa pregunta y sabrás en cuál dirección ir."

Cruzó la habitación y salió antes de que el tranquilo 'gracias papá' de Ichigo llegara a sus oídos. Simplemente sonrió para sí mismo y dejó a su hijo con sus pensamientos.


Orihime suspiró con pesadez mientras sacaba los zapatos de su casillero. El día había sido difícil, pero había logrado atravesarlo de alguna manera. Tal vez debería haber saltado un día más de escuela, pero faltar el lunes era todo lo que podía permitirse. Después de que Yoruichi dejó su apartamento, había sido forzada a pensar en muchas cosas, enfrentarse a muchas inseguridades que todavía poseía. Cedió a sus emociones y se saltó la escuela un día para tratar y descubrir qué debería hacer. Había habido una reunión del club de artesanía después de la escuela hoy, así que no pudo quedarse en casa e ignorar el mundo.

Aunque lo había visto en el momento en que entró al salón de clase, Orihime se aseguró de que todavía estaba rodeada de todas sus amigas, así que incluso si él quisiera, Ichigo no tendría la oportunidad de hablar con ella. Todavía había mucho que necesitaba resolver antes de que se sintiera confiada como para hablar con él.

Extrañaba a Tatsuki. Aunque estaba segura de que su mejor amiga querría darle una paliza si sabía todo lo que estaba pasando, aun así la quería cerca para animarla. Se estaba haciendo cada vez más difícil salir de esos pensamientos depresivos.

"¡Orihime-chan!"

Se dio vuelta para ver a Masaru corriendo hacia ella. Otra punzada se disparó a través de su corazón. Ella era la razón por la que Ichigo estaba tan enojado con él. Masaru era una persona tan amable; él no debería tener que tratar con el desorden rodeándola.

"Oh, me alegra haberte alcanzado." jadeó.

"Umm... ¿pasa algo malo Masaru-san?"

Una mirada cruzó su rostro brevemente antes de que la ahuyentara. "Bueno, necesito hablar contigo. No apareciste ayer y me preocupe un poco. Me prometí a mí mismo que si no aparecías hoy iba a tratar de contactarte."

"De-acuerdo." dijo ella lentamente. "¿Qué pasa Masaru-san?" un horrible pensamiento surgió en su mente. "¡Oh no! Por favor dime que Ichigo-kun no te dijo algo."

"No, no, nada de eso. Es... umm... tengo algo que decirte. Y quería ser capaz de decirte por mí mismo antes de que lo escucharas de alguien más."

La tristeza llenó sus ojos y eso sólo sirvió para aumentar sus temores. Sus hombros se desplomaron cuando suspiró con pesadez.

"Me estoy mudando." susurró él.

"¿Qué?"

"Dije que me estoy mudando." afirmó con claridad esta vez.

Los ojos sorprendidos de Orihime se clavaron en los de él. "¿Cuándo?" preguntó ella sin aliento.

Una sonrisa muy triste adornó sus características. "Sólo he estado en la escuela esta semana para retirarme oficialmente... y decir adiós a todos."

"P-pero esto es un poco repentino, ¿no?"

"En realidad no. Mis padres me dijeron hace tres meses que papá podía tener una promoción. No era oficial, pero había una buena posibilidad de que la consiguiera. La promoción lleva su trabajo de supervisor... a América. Después de un mes y nunca escuché nada sobre ello, asumí que no la consiguió." Masaru dejó caer su forma cansada en la banca junto a ellos. "Me dijeron después de que llegue a casa del concierto. Obtuvo la promoción y tenemos que irnos esta semana."

Orihime caminó para sentarse junto a él. "¿Pero dónde vivirás? ¿Qué hay de tus hermanas?"

Masaru sonrió ante la preocupación en su voz a pesar de la situación deprimente en la que se encontraba. "Bueno, dos de mis hermanas ya están casadas y las otras dos están en la universidad. Una de ellas pasa a estar en la universidad en América. Mamá dijo que siempre supo que papá iba a conseguir la promoción, así que ya había estado buscando casas en línea. Ya habían planeado todo."

Orihime sintió las lágrimas ardiendo en la parte trasera de sus ojos. Aunque nunca podría corresponder los sentimientos que Masaru tenía por ella, disfrutaba genuinamente su compañía. Él era una persona amable y divertida, y a ella siempre le gustaba estar cerca de él. Sin embargo, no sólo era eso. Orihime estaba segura, que con el tiempo, de verdad podría haberle gustado Masaru. Una vez que consiguiera olvidad a Ichigo.

Lentamente, deslizó su mano en la de él, y le dio un suave apretón. Él tenía que estar sintiéndose nervioso y asustado. Alejarse de repente, cambiando de escuela, dejando todo lo que conoces atrás... tenía que ser un pensamiento aterrador. Él necesitaba un amigo y ella quería hacer lo poco que pudiera.

"Todo va a funcionar. Ya lo veras." dijo ella con una sonrisa. "¡Harás nuevos amigos pronto! Especialmente si te unes al equipo de futbol en tu nueva escuela. ¡Oh y piensa en todas las cosas nuevas que serás capaz de experimentar! ¡Será una aventura!"

Masaru la miró, con la boca abierta por un momento antes de que estallara en carcajadas. Él sostuvo fuerte su mano mientras los temblores de sus carcajadas se calmaban.

"Gracias Orihime-chan. Necesitaba eso."

"¿Huh?"

"He estado tan deprimido por irme que ni siquiera he pensado en cómo lidiar con la mudanza." él regresó su cálida sonrisa y sus destellantes ojos verdes en ella. "Sin embargo hay una cosa que no estará allí... tú."

El rubor iluminó sus mejillas antes de que ella pudiera pensar en ello. "B-bueno, todavía podemos escribirnos."

"Sí." dijo él. La sonrisa todavía estaba en su rostro pero no llegó a sus ojos esta vez. "Tengo que irme. Hay más papeleo que tengo que llenar en la oficina para completar mi retiro."

"Oh," dijo ella, la tristeza ahora atada a su voz. "Entonces... ¿no volverás más?"

Masaru negó con su cabeza tristemente. "Dejamos Japón el jueves. Con todo lo que queda para empacar y enviar, me temo que este es el adiós."

Orihime sintió las lágrimas corriendo por su rostro pero antes de que pudiera limpiarlas, Masaru ya estaba pasando su pulgar por sus mejillas.

"No merezco ni una sola lágrima de ti."

"Sí lo haces. Eres un hombre maravilloso y voy a extrañarte." respondió ella.

Masaru miró sus hermosos ojos grises y sintió una punzada de dolor porque nunca sería el que ocupara su corazón.

"Orihime-chan, dime... ¿Kurosaki es la razón por la que no saldrías conmigo cuando te lo pedí?"

Sus ojos se abrieron de par en par una vez más y ella lo vio sonreír con tristeza en reconocimiento.

"Así lo pensé. Escucha, no sé qué paso entre ustedes recientemente, pero creo que necesitas darle otra oportunidad."

"Masaru-san... no es así de simple." dijo ella con vacilación.

"Estoy seguro de que no lo es, pero puedo ver que los dos se están lastimando. A pesar de que todavía se lanzan miradas de anhelo el uno al otro, ¿te niegas a resolver lo que te está molestando? Estás perdiéndote de tu felicidad."

"Pero..."

Él levantó una mano para detenerla. "No, ya he sobrepasado mis límites. No es mi lugar conocer tus problemas privados. Sólo quiero que seas feliz. Y por lo que he visto, creo que ambos quieren la misma cosa."

Dónde y qué había visto, ella no sabía, pero no estaba segura de que pudieran ser felices juntos de la manera que él estaba implicando. Sin embargo, ella le dio una sonrisa de agradecimiento. Esta era la última vez que lo vería y quería que fuera un momento feliz.

"Debo irme." dijo él en voz baja.

Ella tiró de su mano, deteniéndolo cuando se puso de pie. Él giró su cabeza hacia ella en confusión, pero ella sonrió con suavidad y se inclinó para besar su mejilla.

"Buena suerte Masaru-san."

Él le dio una sonrisa temblorosa y apretó su mano a cambio cuando sus palabras estaban ahora atoradas en su garganta.

Orihime lo observó caminar hacia la oficina y se enjugó las lágrimas que caían. De verdad deseaba que llegara bien a América y que encontrara a alguien que lo haga feliz. Había hecho tanto por ella animándola y haciéndola sentir querida aun a pesar de que no podía corresponder sus sentimientos. Lo extrañaría.

Colgó su bolsa en su hombro y abrió la puerta para irse.

Ichigo estaba apoyado al lado del edificio, evidentemente esperándola. Su cabeza estaba baja, los flequillos escondían sus ojos, y sus brazos estaban cruzados sobre su pecho. Orihime rápidamente sintió su reiatsu, esperando encontrarlo hirviendo de rabia. Ella estaba sorprendida al no encontrar ninguna furia enlazándolo.

"Así que... ¿lo escogiste entonces?" preguntó con voz baja.

Ella ni siquiera pudo hablar para responderle. Impresionada hasta la medula, Orihime sólo pudo mirarlo sin habla. Ichigo no estaba mirándola, de lo contrario habría visto la expresión que ella llevaba.

Él la había visto.

Él la vio besar a Masaru.

Incluso si fue en la mejilla, ella sabía que él estaría molesto por eso. Por qué estaba molesto, todavía no lo entendía.

"Supongo que llegue demasiado tarde. Eso parece ser lo habitual en mi cuando se trata de ti."

¿Qué quiso decir con eso? Oh no... ¿Él pensaba que había escogido salir con Masaru? ¿Pero tarde? Eso no tenía ningún sentido.

"Sólo quiero que sepas Orihime, sólo quiero que seas feliz. Si él es quien te hace feliz... entonces... te deseo lo mejor."

Él estaba...

Pero no, él ignoró su confusión. Él no quería su amor... ¿verdad?

Él se apartó de la pared y comenzó a alejarse de ella.

Las palabras de Yoruichi de la otra noche vinieron corriendo de vuelta a ella.

"¿Estás tan segura de lo que él piensa y siente?" preguntó a la sanadora.

"¿Cómo podría no estarlo? ¡Él no dijo ni una palabra sobre ello desde que paso! ¡Eso fue en Diciembre!" dijo ella acaloradamente.

"Me di cuenta de eso Inoue, pero tú tampoco le preguntaste sobre ello, ¿o sí?"

"Bueno... no... pero..."

"No sigas asumiendo todo Inoue. Todo lo que estás haciendo es lastimarte a ti misma y a otros. ¿No estaba él tratando de decirte algo esta noche y tú no lo escuchaste?"

Orihime sintió los rastros calientes de las lágrimas ardiendo en sus mejillas una vez más. "No sé si puedo lidiar con escucharlo decirme no en mi cara. Después de todo... simplemente no sé si soy lo suficientemente fuerte para eso."

"Inoue, deja de dudar de ti misma. Y deja de dudar de él." dijo Yoruichi mientras se inclinaba hacia atrás con una mirada de sabiduría que sólo venía con la edad y experiencia. "Después de todo... ¿él no merece una oportunidad de ser escuchado?"

Orihime estiró una mano y agarró su muñeca, deteniéndolo.

Ichigo se volvió hacia ella, los ojos de chocolate abiertos de par en par con incredulidad, pero todavía cargados con dolor.

Orihime luchó consigo misma por un momento. La mirada de dolor en sus ojos le dio tal sorpresa. Nunca espero verlo allí. A pesar de que podía hacerle daño de nuevo, escogió escuchar el consejo de Yoruichi.

"Yo... él... él está dejando... el país." dijo dócilmente. El rostro de Ichigo exhibió su sorpresa y se volvió completamente para enfrentarla. Su mano todavía estaba enganchada a su muñeca.

"El trabajo de su padre los está mudando a América." Ella tomó la oportunidad de mirarlo directamente a los ojos mientras continuaba. "Sólo estaba diciendo adiós."

Ichigo buscó sus ojos con cuidado. Ella estaba asustada pero... kami por favor... ¿no era eso esperanza en sus ojos?

¿Podría él tener todavía una oportunidad? ¿De verdad podían resolver esto?

Él avanzó un paso más cerca de ella mientras sostenía su mirada.

"¿Podríamos hablar por favor, Orihime?" preguntó con esperanza.

Ella lamió sus repentinamente labios secos cuando vio un destello de esperanza encenderse a la vida en sus ojos.

¿Podría realmente estar equivocada con él? ¿Realmente podría haber una oportunidad para ella?

"De acuerdo."