Capítulo 14
Que más quisiera – Banda el Recodo
Que mas quisiera
corazón
que tu boquita
me perteneciera
Y lo vio ahí… Estaba segura de haber visto ese diseño antes, en algún lado. Pero a simple vista, resultaba hermoso y perfecto. Se acercó sumamente emocionada, y de inmediato Amelia cerró la puerta del cuarto, con ella dentro.
Malfoy estaba más que complacido, muy feliz. Él, convencido por Ginny, había decido encargarse de la vestimenta de su huésped. Le había estado dando vueltas al asunto por un rato, hasta que, sin saber porque, aceptó la propuesta de la pelirroja. Pero luego se volvió algo difícil, porque ni él era muy bueno diseñando cosas de mujeres ni Granger aceptaría ponerse un vestido de otro diseñador. Miró montonales de revistas, y centenares de escaparates. No era que no tuviera buen gusto, en lo absoluto.
Nada nunca en la vida había representado un sacrifico para Draco Malfoy. Desde Hermione Granger había llegado a su enorme casa, él no hacía otra cosa más que pensar en ella, noche y día, sin darse cuenta y otras veces a conciencia. Llevaba ya una semana viviendo para ella, complaciéndole cualquier capricho, no importaba lo que le costara. Le había gustado tanto verla sonreír cuando llegó temprano a casa para cenar con ella, que se prometió a si mismo hacer todo lo posible porque no dejara de sonreír nunca (fuera para él o no, aunque de ser posible, que tan solo fuera para y a cause de él).
Que más quisiera
corazón
que fuera mío tu calor
y tu boquita
me
perteneciera
Que todo el tiempo junto a ti
fuera yo tuyo y tú
de mí
sin separarnos
que más quisiera
Nunca se había puesto a pensar en las palabras de Harry, con respecto a mantenerla en su casa. ¿Qué no ya todos suponían que la reina de la moda escondía algo? ¿Algo que también él escondía? La revelación de la mezcla de los eventos trajo más conmoción de la que ellos esperaban. Al parecer, eso a Harry no le molestaba. Draco sabía bien cual era realmente la única preocupación de Hermione: ¿Por qué Ron había desistido de repente en su hostigamiento y en sus deseos de venganza?
Le sacaba de sus cabales ponerse a pensar en eso. No cabía duda: Weasley estaba tramando, y esta completamente seguro que sería precisamente esta noche la que él había elegido para vengarse. Era eso, o Draco se había vuelto paranoico. Lo cierto es que Harry tampoco por alto eso. Y ambos decidieron hacer todo lo que estuviera al alcance para proteger a la muchacha de las intenciones del pelirrojo.
Harry desconocía completamente al que fuera su mejor amigo. ¿Cómo había sido posible que cambiara de sentimientos tan rápido? ¿Qué lo había motivado a volverse así? Cierto, el mundo en el ahora se movían era frívolo; pero ellos nunca se dejaron envolver. Ron Weasley si.
Aún con eso, Draco era lo suficientemente hábil para alejar de su mente todas sus tribulaciones cuando estaba frente a ella. El tiempo que pasaba junto a ella se le hacía demasiado corto, y consideraba que si se ponía a pensar en otras cosas lo despreciaría aún más. Odiaba que sus lugares de trabajo quedaran tan lejos el uno del otro; que tuvieran que sentarse tan separados en el comedor a la hora de cenar, por ejemplo; que su despacho quedara tan lejos de la sala de estar que a Hermione tanto le gustaba y donde ella solía quedarse ahí en sus escasos ratos libres. Era verdad.
Pero al mismo tiempo, no sabía porque no podía decirle que se sentaran más cerca el uno del otro; que ella podía pasar su tiempo con él en el despacho, o viceversa. Podía maldecirse a él mismo todo lo que quisiera, pero cuando estaba con ella, muy a penas y lograba recordar los modales, la razón y la cordura. Ya le había pasado una vez. Solo una. Pero alguien se había interpuesto en su camino…
Que mas quisiera
corazón
que aceptes esta decisión
para adorarnos
la vida
entera
Pues no hay
momento en que no quiera
estar
contigo
Mi corazón se encuentra
ya bien decidido
que tu me
aceptes
Que mas quisiera
El ya se había arreglado desde hace rato. Por primera vez logró hacerse bien el nudo de la corbata, y eso lo lleno de orgullo. Sonrió infantil. Hermione aún no salía del cuarto; se estaba impacientando. Se fue a la sala que tanto gustaba a Hermione. Tendría que distraerse con algo, y pronto, o no contendría las ganas de abrir esa maldita puerta y ver que había hecho con lo que él le había dado. De repente se quedó ausente. ¿Qué era lo que acaba de pensar? Se quedó sorprendido, atónito. Volvió a recordar las palabras de Harry, una por una.
- Deja que pasen los días, Malfoy. Te aseguró que hasta hará que se te quite esa neurótica costumbre de gritarle al despertador – dio otro trago. Draco continuó riendo.
No supo que hacer: no sabía si maldecir, gritar, golpear, reír o que hacer. Era cierto, ya no le gritaba al despertador, pero era solo por que él se despertaba antes de que el artefacto sonara, y así no se pusiera a gritar él y despertar de nueva cuenta a Hermione. Lo único malo era que luego le volvía a dar sueño, mientras trabajaba.
Volvió al hilo de sus pensamientos. Luego, el miedo dejó de recorrer sus venas, y en su lugar, se instaló una emoción que él no supo describir con claridad. Harry lo había hecho a conciencia, sus palabras habían sido premeditadas.
- Claro que él ya sabía porque ella estaba mi casa. Sólo venía confirmarlo – dijo, lentamente, y razonando todo cuanto pudo – Potter lo ha hecho otra vez – dijo, esta vez con un poco más de confianza.
Sonrió de nueva cuenta, infantil y esperanzado. Saltó del sillón donde estaba y caminó por toda la estancia, nervioso. Sólo entonces pudo reconocer la emoción que embargaba su pecho, sus venas y todo su cuerpo. Y recordó la brillante idea que le había pasado por la mente, unas noches atrás, cuando había comprado la revista donde Hermione salía en la portada. Ahora todo tenía sentido; sus acciones ahora le parecían claras. Ya lo había decidido desde antes, sólo que él no se había dado cuenta…
Que mas quisiera
corazón
que fuera mío tu calor
que tu boquita
me
perteneciera
Que todo el tiempo junto a ti
fuera yo tuyo y tú
de mí
sin separarnos
que más quisiera
La espera rayaba el límite de su paciencia. Ya no se conformaba con deambular por toda la habitación ahora le había dado por mover los dedos, frenético. Las ansias lo consumían. ¿Qué tal que si no le había gustado? ¿Qué tal si le habían fallado las medidas? ¿Y si Hermione terminaba por ponerse otra cosa?
- Esto es más de lo que puedo soportar razonablemente. Nadie puede tardarse tanto cambiándose de ropa – replicó, irritado, tal vez demasiado.
Ahora que le había hallado un sentido a todo, la espera le parecía infinita. Ya había maquilado en su mente mil planes que plantearle a la muchacha; mil situaciones respecto a una posible interferencia de cierta persona non grata esta noche; mil maneras distintas de hacerla sonreír.
- Quiero verte ya – susurró, derrotado, a sabiendas que lo único que podía hacer era esperar, por mucho que le doliera no tenerla cerca (más de lo ya estaban, porque en realidad, no eran más que unas habitaciones la distancia entre ellos).
Un ruido lo distrajo de su pesadumbre, devolviéndole calor a sus sentidos. Oyó a Amelia hablarle.
- ¿Señor Malfoy?
- Acá estoy, Amelia. ¿Qué sucede? – él había visto que Amelia se había quedado con Hermione en la habitación. Así que si ella estaba afuera, probablemente…
- ¿No sería más prudente que esperara en las escaleras? – inquirió con voz melodiosa la mujer – La señorita Hermione no tardará en bajar, señor.
Se le iluminó la vida, los ojos, y todo cuanto se le antojo una vez que Amelia hubo dicho eso. Salió de inmediato, y mientras Amelia regresaba a donde Hermione, Malfoy ya estaba al pie de las escaleras, impaciente.
Que mas quisiera
corazón
que aceptes esta decisión
para adorarnos
la vida
entera
Pues no hay
momento en que no quiera
estar
contigo
Mi corazón se encuentra
ya bien decidido
que tu me
aceptes
Que mas quisiera
No lo podía creer. Se había puesto el vestido que el le había dado. Se veía hermosa. Completamente bella, preciosa… No tenía una palabra exacta para describirla; muchas eran las que le pasaban por la mente, pero ninguna le llegaba a la altura. Ella le sonrió, desde arriba, altiva y algo sugestiva. Bajó con cautela, algo nerviosa. Si bien, no era la primera vez que le regalaban un vestido; pero la primera vez que Malfoy le daba uno. Y qué vestido. Estaba demasiado hermoso. Luego de repente se sentía flotar. Malfoy le acaba de besar tímidamente la mano derecha, como los caballeros de antes, como si ella fuera una princesa. Sonrió; él le devolvió la sonrisa.
- No encuentro ninguna palabra lo suficientemente digna de tu belleza – dijo él, sin soltarle la mano ni desviar la mirada.
- Gracias… – contestó, en el mismo tono que él – ¿Puedo saber quien lo ha hecho? – claro, Malfoy jamás se fijado nunca en el vestido, sino en ella. Él se sonrojó ligeramente, lo suficiente como para que ella lo notara.
- Primero dime que piensas de él – Hermione supuso que se refería al vestido.
- Me parece bastante adecuado, ¿sabes? Me queda a la medida; y el color va a la perfección con el catering y contigo – dijo, pagada de si – En serio me ha gustado muchísimo. Dime ya quien lo ha hecho; me parece familiar el estilo, pero no lo he visto en nadie…
- Lo hice yo – la interrumpió, mirando hasta entonces hacia otro lado que no fuera el rostro de ella – No es influencia de nadie; he estado echando un vistazo a tus bocetos, a lo que tenías pensado para hoy – caviló; ella no tenía que saber todo lo demás – Y eso es todo. ¿De verdad te gustó?
- ¿De verdad los has hecho tú? Es decir, ¿Ginny no te habrá ayudado verdad?
- No, ella solo me ha facilitado en la confección. De otro modo, no habría salido como esperaba – ella sonrió, emocionada. Tanto, que lo abrazó. Él se sorprendió.
- Muchas gracias; de verdad, seré la más bonita de todas esta noche – susurró. Ahí estaba de nuevo, la pinta infantil de Hermione, ese lado de ella que tanto le había hablado Harry.
- Oye, nadie puede ser más hermosa que tú esta noche – respondió él, divertido, correspondiendo el abrazo.
Al fondo del pasillo, entre la oscuridad, Amelia y el resto de la servidumbre, incluidos los vigilantes, miraban emocionados hacia las escaleras.
Pues
no hay
momento en que no quiera
estar contigo
Mi corazón se
encuentra
ya bien decidido
que tu me aceptes
Que mas
quisiera
