Capitulo 14

El día después del escape de Draco los titulares de El Diario El Profeta decían:

Joven Malfoy presuntamente secuestrado.

Angustiados Padres ruegan por su hijo.

Después declaraban que la preocupada familia Malfoy estaba dispuesta a pagar cualquier suma de dinero si su preciado hijo regresaba sin daños, rogando a los secuestradores que le contactaran con sus demandas. Lucius pedía también a la comunidad que se acercara ante cualquier pista de donde se encontraba su hijo. Una enorme recompensa era ofrecida. Además en el artículo estaba la última foto escolar de Draco y debajo de ella una fotografía de Lucius luciendo preocupado, sosteniendo a una llorosa Narcissa Malfoy.

"¿Puedes creer esta porquería?" Harry gruño, lanzando el periódico a la mesa.

"Seah" Ron concordó. "¿Quién querría secuestrar al hurón?"

Harry suspiró, apretándose el Puente de la nariz. Anoche prácticamente había irrumpido en las habitaciones de Snape demandando que acompañara a Harry en una búsqueda por el Slytherin. El Gryffindor había parado de despotricar sus frustraciones solo cuando notó que Snape parecía como si estuviera a punto de reventársele una vena.

"No sea imprudente, Sr. Potter," Snape le advirtió, clavando uno de sus largos dedos en el pecho de Harry. "¿Dónde sugiere que busquemos al Sr. Malfoy?" dijo con una mueca desdeñosa, inclinándose hacia el adolescente.

Eso había terminado por romper las ilusiones de Harry. No tenían ni la más remota idea de por donde comenzar. Solamente quería hacer algo para eliminar el miedo de que Lucius hubiera matado a su nuevo amigo.

Snape había suavizado su voz cuando noto que Harry parecía al borde del llanto; horrorizado ante la idea de tener que reconfortar al niño-que-vivió. "Mantendré mis oídos y ojos abiertos, Sr. Potter. Tengo algunas conexiones y quizás pueda averiguar algo. Si lo logro, se lo haré saber." terminó, más que aliviado al ver que Potter había recobrado el control de sus emociones ante su promesa.

Snape había estado realmente sorprendido y luego conmovido por la sinceridad de la preocupación de Harry hacia Draco. Quizás había estado equivocado al querer separarlos. Ciertamente sería mejor para Draco seguir a Potter en vez de al Señor Oscuro o a su padre. Tal vez, solo tal vez, podía poner a un lado su desagrado por el hijo de James. Tal como Draco no era Lucius, Potter no era James tampoco. Severus decidió que por lo menos necesitaba considerarlo más seriamente mientras echaba al muchacho para poder contactarse con sus personas que había mencionado.

Harry volvió de sus recuerdos mirando a sus dos amigos que estaban releyendo el artículo que describía como Draco había desaparecido sin dejar rastros, de la casa de su familia en Wiltshire, donde había estado recuperándose de una enfermedad.

"Tengo que decirles algo," Harry dijo llamando la atención de sus dos amigos y comenzó a informales de lo que realmente había estado pasando. Como Draco había querido huir de su abusivo padre, y de que realmente no había tratado de suicidarse. Incluso les conto de lo mucho el rubio había cambiado y de cómo él y el Slytherin habían comenzado una amistad. Le quitó importancia a sus sentimientos hacia el muchacho de ojos grises y se guardó para sí mismo el hecho de que se habían besado.

"¿Aún tienes el libro?" Hermione preguntó cuando Harry terminó su historia, un poco decepcionada de que su amigo de tantos años no les hubiera explicado todo esto antes.

"¿Amigos? ¿De Malfoy?" Ron preguntó, aún sorprendido por ese pedazo de información e impidiendo que Harry pudiera aclararle a su amiga bruja que aún tenía el libro.

"Ron," Hermione le reprendió. "Para de interrumpir."

Harry subió con los dos hacia el dormitorio y les mostró el libro que había estado escondido en su baúl. "¿Para que lo quieres?" preguntó.

"Quizás hay un hechizo de algún tipo que pueda ayudarnos a encontrar a Malfoy. Asumo que nos dijiste todo esto para que pudiéramos ayudarte," contestó con una sonrisa. Hermione también estaba curiosa de ver los hechizos en él, aunque al mismo tiempo un escalofrió de ansiedad la recorrió por lo que su amigo de lentes les había contado brevemente sobre ellos. La muchacha no podía resistirse ante la posibilidad de tener nueva información de un libro, y se obligó a dejar a un lado sus temores.

Harry estaba aliviado de ver que Hermione quería ayudar y ambos miraron a Ron que estaba sentado de piernas cruzadas sobre la cama de Harry.

El pelirrojo levantó sus manos. "Está bien," dijo malhumorado. "Pero no estoy haciendo esto por Malfoy. Solamente quiero molestarle por tener que salvar su trasero."

"Bien, entonces, "Hermione sonrió, saltando hacia la cama a un lado de Ron y dándole una abrazo. "Veamos que podemos hacer. Pasame el libro.

XXX

Draco terminó sus labores y se limpio el sudor de su frente. Estaba más que seguro que nadie nunca reconocería a este nuevo Draco Malfoy. Su rostro bronceado por pasar tanto tiempo afuera, y más músculos también por hacer labores manuales de todo tipo. E incluso las disfrutaba.

Su apariencia había sido alterada también. Cassandra había temido que la policía estuviera buscando al menor de edad que les había informado, sin palabras, que no quería ser encontrado. La chica había teñido los rubios mechones de un caoba oscuro, para que pudiera mimetizarse mejor con el grupo.

Draco no había estado muy feliz por tener que renuncias a su más grande vanidad y aún miraba con pesadumbre a su propio reflejo, tímidamente tirándolo por si crecía, cabello más oscuro tras sus orejas. Con la adición de sus económicas ropas muggles no se veía para nada como antes y estaba seguro que incluso si se encontraba frente a frente con su padre, el hombre hubiera pasado junto al él, ignorando el parecido.

Desde que había sido rescatado por los gitanos a mediados de Octubre, había sido aceptado de todo corazón por la familia como uno más de ellos. De hecho, cuando habían conocido a otros como ellos, muggles que viajaban de acá para allá, siempre había sido presentado como su primo mudo. Al principio había estaba molesto por tener que pretender estar relacionado a esta gente pobre, y un muggle. Lentamente, sin embargo, comenzó a aceptar y después, amarlos a todos. Con frecuencia deseaba realmente ser su primo y sabía que si nunca quería regresar a su propio mundo podría ser feliz viviendo su vida con esta gente.

Granny lo amaba con todo el Corazón y, como había prometido, hizo lo que pudo con sus limitados talentos para ayudarlo con su don.

Después de que inicialmente se había burlado de las habilidades que podía tener la mujer para enseñarle algo, Draco se había sorprendido al descubrir cómo sus enseñanzas realmente le habían ayudado. Ahora podía invocar su magia en un segundo sin tener que hacer todos los ejercicios de concentración que había hecho antes cundo tenía el libro y podía influenciar pequeños objetos con el poder de su magia, moviendo pinceles y levantando pequeñas rocas con solo desearlo.

Le enseño a controlar los arranques de magia que le habían estado pasando seguidamente cuando sus emociones se descontrolaban. Granny le había ayudado a darse cuenta que esta falla en sus talentos era la que le había dado la habilidad de usar la magia sin varita en primer lugar, algo que sabía era muy difícil de lograr incluso por magos mayores y más experimentados. También había practicado secretamente todos los hechizos que recordaba del libro empastado en cuero y estaba complacido con lo que podía hacer, aun si eran bastante sencillos.

La anciana también le enseño adivinación, mucho mejor que Trelawney , y aprendió a leer el tarot acertadamente.

"Recuerda que el pasado es una cosa fija" La anciana le había dicho un día. "El futuro está siempre cambiando, por eso nunca le digo a alguien que va a morir, aun que sea eso lo que vea en las cartas. Es solamente una posibilidad dentro de diez mil. Nuestro don puedo ayudarlos a caminar por un diferente camino y prevenirles del peligro en él. No estamos atados al destino, podemos cambiar lo que está por venir." Draco se había sentido bastante optimista por su propio futuro después de todo.

La mejor habilidad con la que le había ayudado, según Draco, era la habilidad de sanar, o el don de 'posar la manos' como Granny lo llamaba.

Draco no tenía idea que podía hacerlo. Se entero por accidente cuando Granny y él habían estado caminando por una de los pueblos que solían frecuentar para trabajar o abastecerse.

Granny lo había separado del camino a un pequeño parque por el que habían estado caminando y se habían arrodillado frente a un pequeño pájaro. Había sido atacado por un gato y aún así seguía con vida, no iba a sobrevivir mucho más. Granny levantó al pequeño animal y llamó a Draco para que pusiera sus manos sobre el pájaro junto con las suyas.

"Concéntrate Malachi, usa tu mente y conviértete en uno con esta pequeña criatura. Cuando puedas sentir donde está herido el animal piensa en sanarle. Ve en tu mente como las heridas cicatrizan y como los huesos se arreglan"

Draco había obedecido, sintiéndose algo tonto, pero no quería ser descortés con la mujer que tanto admiraba, y si se atrevía a decirlo, quería. En cosa de minutos, el pajarito agito sus alas y comenzó a luchar contra el agarre de ambos pares de manos. Abriendo sus ojos, se asombró de ver que la pequeña criatura salía volando.

Granny rio jovialmente cuando sintió con su talentos empáticos la confusión e impresión que emanaban del chico. Eran esos mismos talentos los que la habían guiado hacia el dolor del ave.

"Tienes el don de sanar," le informo feliz. "Estas lleno de sorpresas, Malachi. Realmente eres un ángel."

Draco había abrazado a la ciega mujer, sintiéndose feliz y emocionado por el incidente.

Draco aprendió algo de todos. Sean era una figura paterna para el rubio y una mirada desaprobatoria de su parte bastaba para causarle tanta culpa que el muchacho hacia todo en su poder para no tener que verla nuevamente.

Sean era duro, pero justo, esperaba que Draco completara sus deberes y responsabilidades como cualquier miembro de la familia. El anciano le elogiaba y animaba por sus intentos fallidos, de los cuales había muchos, y nunca levantó la mano contra él incluso cuando Draco le desafiaba. Nunca había necesitado hacerlo, esos tristes ojos quedaron dentro de la conciencia de Draco e inmediatamente se sintia avergonzado.

Elizabeth le enseño el valor de preocuparse por los otros. Algo que siempre le habían inculcado para creer que era una debilidad. La callada mujer siempre pensaba en los demás, comprándoles cosas que necesitaban, como un buen par de botas para él incluso antes de que pudiera decir nada. Siempre estaba haciendo cosas por el resto, tejiendo mitones, cocinando, manteniendo la casa en orden para que nunca sintieran que les faltaba algo.

Draco con frecuencia se preguntaba si ella tenía alguna clase de habilidades empáticas como su suegra y simplemente no se había dado cuenta. Siempre parecía saber lo que los otros estaban sintiendo y qué hacer si estaban tristes o molestos. Había ayudado a Draco durante unas cuantas noches solitarias cuando recién había llegado con ellos. Extrañaba el mundo mágico, sintiéndose completamente perdido entre muggles, pero demasiado temeroso de volver. También extrañaba a una persona en particular. Siempre estaba allí para sentarse con el dándole fuerzas o simplemente pasarle un pañuelo.

William y George trataban a Draco como a un hermano y con frecuencia lo molestaban amigablemente, haciéndolo enojar y al siguiente momento estaba feliz. Los tres compartían mucho tiempo juntos, los dos hombres hablando y Draco sin decir palabra aún. Quería hacerlo, pero tenía miedo. Sentía que si hablaba, sabrían que no era mudo y que los había estado engañando. Temeroso de que lo echaran por ello. Pero más que eso tenía miedo de que los defraudaría.

William era el que encontraba los extraños trabajos que hacían, una vez que su yeso había sido removido finalmente en una clínica gratuita, Draco había sido pintor de casas, ayudante en un autobús, conserje, ayudante de establos y muchos otras cosas para poner de su parte en las financias del hogar. De esta manera había aprendido mucho de las vidas y las invenciones de los muggles. Esto al principio le causo confusión con lo que le habían enseñado como un mago sangre pura y lo que aprendía ahora como un muchacho muggle. Eventualmente decidió aceptar sus propias experiencias y descartar los hechos que le había ofrecido el punto de vista de su padre, dejando a un lado los últimos vestigios del retorcido y prejuicioso pensamiento.

Ya que por lo general trabajaba con William y George, se había ganado más de una mirada extraña cuando había comenzado a trabajar en el mundo muggle y le habían ayudado a ocultar su torpeza cuando tenía problemas con ciertas cosas. Los dos hombres habían pensado que la familia de Malachi no lo había educado y más de una vez George le había preguntado de qué planeta venía para no saber usar un teléfono o un baño pagado. Draco ahora pasaba desapercibido como un muggle y usaba diversos aparatos. Incluso se sorprendía usualmente con el ingenio y la tecnología muggle.

El trabajo favorito de Draco había sido trabajar en el establo con los caballos, y frecuentemente ayudaba a William con sus propios percherons mestizos. Su padre había tenido caballos en la mansión, por supuesto, pero su caballo siempre había estado listo y esperándole para cuando iba a cabalgar. Nunca había tenido que hacer nada con el animal y se dio cuenta de que disfrutaba cepillar a las grandes y gentiles criaturas, sentir el calor de sus cuerpos en las frías mañanas de invierno contra sus manos congeladas mientras pasaba el cepillo por su pelaje. La alegría que sentía de los animales cuando llegaba con su comida o el complacido sentimiento de un trabajo bien hecho, valía para Draco más de lo que jamás imaginó.

Draco se veía a sí mismo en los ricos, arrogantes y altaneros muggles que iban a cabalgar y tomar lecciones. Ahora sabía lo que era estar en el otro lado de la moneda. Ciertamente sentía que ahora una nueva apreciación por la familia Wesley. Si alguna vez volvía, se disculparía con Ron por todos los desagradables comentarios que había hecho sobre la falta de riqueza de su familia.

George le había presentado a Draco la parte mágica del mundo de muggle. La primera vez que George se había acercado con una mirada traviesa, preguntado si quería aprender magia, el rubio casi se había desmayado. Había resultado que el alegre hombre se había referido a ligereza de manos, trucos e ilusiones. Aunque no fuera verdadera magia, Draco estaba fascinado por los trucos que George hacía, lo que dejaba al antes Slytherin reflexionando por días hasta que George terminaba su tormento y le mostraba el simple método que usaba, riendo por cómo había engañado a su pequeño primo. Draco aprendía rápido y los dos habían trabajado como artistas callejeros de vez en cuando si no encontraban otros trabajos que hacer.

Encontró un Nuevo pasatiempo con la ayuda de William. Draco había observado con curiosidad como un día cortaba un pedazo de madera una y otra vez. Pronto el pequeño pedazo de madera se transformo en un pequeño perro y Draco sonrió feliz cuando el hombre se lo dio con una sonrisa, preguntando si le gustaría aprender a tallar.

Draco tenía unos cuantos dedos cortados, que Elizabeth curaba pacientemente, regañando a su hijo mayor por permitir que Malachi se lastimara. Eventualmente aprendió a hacerlo, aunque cuando había mostrado sus primeros intentos de arte folclórica a la familia, adivinaban equivocadamente, para pesar del ahora moreno.

Draco lentamente se volvía mejor con el cuchillo y la madera. Ahora trabajaba en el regalo de navidad para Granny. Estaba tallando a toda la familia, pieza por pieza. William le ayudaba de vez en cuando y había estado sorprendido con la atención a los detalles que le daba su ahora adoptado primo. Draco quería estar seguro de que la invidente mujer pudiera distinguir a cada persona con el tacto, como si pudiera verlos.

"Tienes que tallarte a ti mismo también," William le había dicho, mirando como Draco trabajaba en una de las figuras. "Eres familia también."

Draco se había sentido conmovido y ahora trabajaba en si mismo después de terminar la muñeca de Cassandra.

Draco averiguó pronto que Cassandra tenía un espíritu criminal y se imaginó que hubiera logrado ser una excelente Slytherin. Notando lo ágil que Draco era con sus dedos, pronto lo presentóo al arte del bolsilleo. Siempre le advertía que debía ir tras aquellos que parecían tener dinero de sobra, comparando lo que hacían con la historia de Robín Hood.

A Draco no le gustaba robar. Estaba seguro que todos sus ancestros estarían retorciéndose en sus tumbas al ver a un Malfoy reduciéndose a un ladronzuelo, y la muchacha pareció entender sus dudas. "Es solamente durante los malos tiempo," le explicó "Tenemos que comer y cuando no hay trabajo… bueno se hace lo que se puede para proveer para tus seres queridos" Después de eso, ya no parecía como un asunto tan grande, especialmente cuando el muchacho aprendió lo que significaban los malos tiempos, después de no haber comido en dos o tres días.

Draco se había dado cuenta de que tenía un adquirido gusto por la comida muggle. Los perros calientes eran sus favoritos junto con los sándwiches calientes que William era famoso por preparar. Los dulces que tenían también eran buenos, a pesar de que no saltaban ni cambiaban de sabor y se había transformado en un adicto a la Coca-Cola. Granny había tenido que delimitar cuanto el chico podía tomar. Eso había sido después de consumirse seis botellas seguidas y tener un ataque híper energizante tan grande que ni siquiera George había podido seguirle el ritmo.

Ahora faltaban tres días para navidad y finalmente habían llegado a Londres. El viaje de noventa millas les había tomado más de lo normal debido a que paraban a trabajar a los distintos pueblos y ciudades del camino; a veces quedándose más de una semana hasta que tenían suficiente dinero como para continuar el viaje.

Draco estaba esperando con ansias pasar su primera navidad con su nueva familia, ahora que entendía lo que una verdadera familia significaba. Aun sentía un puñalazo de tristeza, extrañando las fiestas que su madre solía hacer y toda la emoción que traía las vacaciones con sus amigos. Ciertamente no extrañaba a su padre, pero su madre y él siempre habían pasado tiempo juntos cuando iba a casa. Como tratando de compensar todos aquellas otras veces en las cuales le había ignorado.

Draco se preguntó lo que Harry estaba haciendo y espero que todos estuvieran bien. Finalmente se había dado cuenta lo que Harry, Dumbledore y otros habían querido decir cuando hablaban de darle un lugar a las brujas y magos nacidos de muggle en Hogwarts.

Pensando en Granny, que había vivido toda su larga vida sin saber que era una bruja y que aun así aprendió a usar la magia por su cuenta, hacía sentir a Draco bastante estúpido por sus anteriores convicciones. No tenía idea de porque no había recibido su carta de Hogwarts cuando era joven. Probablemente nunca lo sabría, pero deseaba de todo corazón que hubiera podido ir y aprendido a usar sus poderes incluso mejor de lo que ya hacía.

'Probablemente no hubiera tenido una vida tan dura si hubiera esta allí. Habría conocido gente que la habría apoyado cuando su familia la desheredó.' Había sentido una enorme conexión con Granny cuando ella le había contado como su familia la había echado a las calles a sus tiernos diez años, temerosos de que hubiera sido poseída por el demonio. Había descubierto violentamente que a su propio padre no le importaba mucho más que eso.

Sin embargo, Granny nunca se quejaba, había trabajado duro, conocido a un hombre excepcional del que se enamoró, Dios tenga su alma en la gloria. Había tenido un maravilloso hijo, una nuera, nietos, y una bisnieta. Y tenía, decía ella, a Malachi, su atesorado ángel. Draco estaba tan conmovido por la gentileza, fe y amor de la anciana, que había caído en sus rodillas frente a ella, llorado con su cabeza enterrada en su regazo.

Ese había sido el verdadero punto de quiebre para Draco, tomando la decisión de volver al mundo mágico y pelear en el lado de la luz contra el Señor Oscuro y su padre, para que todos pudieran aprender pacíficamente en Hogwarts. Estaba reflexionando como hacerlo sin alertar a su padre antes de que pudiera llegar a la seguridad de la escuela y Dumbledore, cuando recibió una inesperada ayuda al día siguiente.

William, George, Cassandra y Draco habían ido a la ciudad para hacer compras navideñas de último minuto. Cada uno había logrado ahorrar una pequeña cantidad de dinero para la ocasión de sus muchos trabajos. Se separaron en una calle llena de tiendas, acordando reunirse fuera de la tienda de mascotas en dos horas.

Draco estaba mirando en una tienda de electrónicos, mirando la exhibición en la ventana cuando notó dos idénticas cabezas pelirrojas. Fred y George Wesley estaban en la tienda, mirando los muchos artilugios. Los gemelos esperaban encontrar algo para su padre, que adoraba los aparatos muggles.

Draco estaba atónico en un comienzo y permaneció de pie mirando por la ventana antes de volver a sus sentidos y abrir la puerta. No estaba seguro de que estos dos le ayudarían, pero tenía que intentarlo. Tal vez, solo tal vez, estos dos bromistas podrían escabullirlo a Hogwarts para ver al viejo director.

Los gemelos encontraron un robot de juguete que operaba a baterías, con un montón de luces y ruidos. Sabían que su padre tendría un montón de diversión jugando con él antes de llevárselo para averiguar cómo funcionaba. Por supuesto que después de eso probablemente nunca funcionaria de nuevo sin intervención mágica, pero para entonces ya habrían hecho a su padre feliz. El par camino a un lado del muchacho que se les acercaba, sin siquiera darle una segunda mirada hasta que habló.

Draco no había hablado en tanto tiempo que su propia voz se escuchaba extraña en sus oídos. "Fred y George Weasley," los llamó. Tuvo que aclararse la garganta para hacer que su voz fuera audible.

Ambos se giraron al mismo tiempo, mirando curiosamente al muchacho. Fred fue el primero en dares cuenta quién era. "Draco Malfoy?" preguntó asombrado.

"No puede ser," George agrego, encorvándose para mirar a Draco, poniendo nervioso al joven. George enderezo la espalda y le miro sin dar crédito a sus ojos. "Bueno, ¡jodeme! ¿Dónde demonios haz estado?" preguntó. "Todos pensaron que te habían secuestrado o estabas muerto."

"Estoy vivo, y les explicare todo, pero necesito su ayuda," Draco comenzó a decir, yendo directo al punto. "¿Podrían reunirse conmigo en otro lugar más tarde?"

Los gemelos Weasley intercambiaron una mirada y se encogieron de hombres al mismo tiempo, "Claro, porque no," contestaron al uníoslo. Siendo dos años mayores que el Slytherin y ahora fuera de la escuela y manejando su propia tienda de bromas, no tenían muchas razones para interactuar con él, así que no estaban tan predispuestos a rechazar su petición como lo hubiera hecho su hermano menor. Se estaban aburriendo de todas maneras y encontrar al desaparecido Draco Malfoy de seguro les traería mucha emoción a su día. Fred se preguntó a sí mismo si podrían recolectar esa muy sustancial recompensa.

"Tengo algunas cosas que hacer ahora," Draco explicó. "Hay un bar al final de esta calle," dijo apuntando a su izquierda. "Nos veremos allí a las 7:00 pm. Está bien?"

"Claro," concordó Fred. "Pero, tu eres un menor. No te dejaran entrar."

Draco sonrió. El y George habían ayudado al dueño cuando un ladrón había querido robarse su cargamento de cervezas arrancando con el camión. Ambos habían estado buscando trabajo cuando el Slytherin había notado a un andrajoso hombre merodeando.

Draco había tirado de la manga de George para que notara como el hombre se metía al camión, mientras que el verdadero conductor bajaba al bar para poner todos los papeles en orden junto con las firmas antes de descargar. George había mirado a Draco como dándole una señal y ambos enfrentaron al hombre antes de que pudiera arrancar con el camión. El dueño había estado tan contento de no perder su pedido de licor del mes que no solamente le había dado trabajo a George, Draco muy joven como para tener un trabajo en el bar, sino que además les había dicho que nunca pagarían un trago ahí de por vida. El calvo dueño del bar había guiñado un ojo en ese momento, diciendo que dejaría que el joven Malachi tomara una cerveza cada vez que viniera, pero nada más que eso.

"Me dejara entrar, no se preocupen," Draco respondió, haciendo que los dos pelirrojos levantaran una ceja inquisitiva. Esto se estaba poniendo cada vez más interesante.