RAKUEN

Cap 13: Muerte

El bosque se veía terriblemente lúgubre a pesar de que los primeros rayos del sol hubieran comenzado a alumbrarlo todo minutos atrás, Izayoi estaba pálida, sudando, con la piel terriblemente fría, síntomas del shock al cual acababa de entrar a causa de la inmensidad del dolor que sentía, Inumaru por su parte estaba fuera de si.

Inumaru.- ¡NECESITO A WAZUKA EN ESTE INSTANTE!

Saya.- Pe, pe, pero amo, Wazuka está siendo atendida, si se esfuerza, la perderemos.

Inumaru.- Wazuka es mi mejor rastreadora, y necesito que alguien busque alguna medicina para Izayoi.

Myoga.- Amo, todos, todos estamos preocupados por Izayoi Sama, pe, pero, Wazuka está incapacitada en este momento.

Inumaru.- Entonces hagan que alguien encuentre una cura para mi hembra, si algo le pasa, les juro que…

Saya.- Amo, no diga tonterías, el dolor lo ciega, tranquilícese, haremos algo, lo prometo.

Inumaru.- Dejen de parlotear ustedes dos y salgan a buscar una cura, movilicen a todas las tropas, no me importa lo que hagan, solo encuentren un remedio ahora.

-General, no será necesario que busque por todos lados.

Myoga.- ¿Quién está ahí?

-Eso es lo de menos, tengo la cura para la señora Izayoi.

Mientras tanto, en las cuevas, Konoye y Azumi habían encontrado refugio y protección momentaneas.

¡ERES UN MALDITO INUTIL!

El sonido del viento solo apoyó a la youkai de la luna plateada, con un silbido veloz, la mejilla derecha de su acompañante no tardó en rasgarse ligeramente para dejar brotar una gota de sangre, aun así, el sujeto seguía impávido observando y escuchando a su señora.

¿Por qué no lo detuviste? ¿eh? ¡RESPONDE!

Mi señora…

MI SEÑORA NADA, pudiste haber detenido a ese desgraciado para que la viera sufrir, pudiste haberme dado el privilegio de verlo partirse en dos del dolor de ver sufriendo a esa pestilente humana malnacida, pero no, NO, EN LUGAR DE ESO ME SACASTE DE AHÍ, ¿QUÉ DEMONIOS ESTABAS PENSANDO?

Un golpe más, esta vez sobre uno de los brazos cuya piel no tardó mucho en mostrar tener la misma suerte que la mejilla de Konoye.

Era peligroso para usted el que permaneciéramos en el lugar.

Peligroso dices, ¡así que era peligroso quedarse a ver el espectáculo que con tanto esfuerzo preparé!... ¡PATRAÑAS!

Sus soldados acabaron con el clan Hirata, después de un tiempo de esquivar mis armas mientras peleaba con Inumaru, comenzaron a atacarme entre todos, algunos habían comenzado a subir con intenciones de matarla y…

¿Y QUÉ?... Konoye, ¿de verdad piensas que necesito de alguien que me proteja y defienda? ¿eh?

Mi deber es defenderla.

TÚ DEBER ES COMPLACERME PEDAZO DE INSENZATO… eres mi amante, no mi guardaespaldas, que te quede claro.

Aun así, era peligroso para usted permanecer ahí, Azumi Sama, Inumaru la hubiera…

¡AL DIABLO CON INUMARU!

Estaba histérica, al tiempo que decía aquella frase había tomado uno de los platos del lugar para lanzárselos a su infeliz acompañante.

¡Y AL DIABLO CONTIGO TAMBIÉN!

Ahora había sido un juego de té.

¿QUIÉN DEMONIOS TE DIJO QUE NECESITABA DE TU PROTECCIÓN? ¡YO NO NECESITO DE NADIE! ¿ME ENTENDISTE? ¡DE NADIE!

Un cojín rasgado, provocando que cientos de plumas volaran por los aires, el futón de Konoye, una mesa para comer, el dueño de la cueva no soportó más, tomó aire mientras cerraba los ojos, finalmente se inclinó por escasos segundos frente a su furiosa amante.

Le ruego me disculpe, le prometo que enmendaré el error cometido.

Acto seguido, salió de la habitación esquivando una botella de saque, la cual, intentaba liberar la frustración de la lanzadora al estrellarse contra uno de los muros de piedra y romperse en mil pedazos.

La compañía de Inumaru había comenzado a desplazarse por los bosques, en una improvisada camilla hecha con ramas, hojas, y algunas telas de la ropa del mismísimo General Perro, era transportada una joven humana de cabellos oscuros y ojos de cielo, los cuales, estaban cerrados a causa de la fatiga, había dejado de sudar poco a poco, su temperatura se había reestablecido y el color comenzaba a regresar a su piel, parecía ser que no habría más pérdidas que lamentar.

Le agradezco mucho por su ayuda Hisako San

Comentaba el Inu no Taisho a una pulga hembra que, a juzgar por su apariencia, era muchos años más joven que Myoga, quien no le quitaba los ojos de encima, Hisako tenía los cabellos castaños, recogidos en un elegante moño atrás de la cabeza, estaba vestida a la usanza de los youkais curanderos de las aldeas del norte e iba sentada sobre una de las hombreras del general.

Hisako.- No es nada Inumaru Sama, no es nada

Myoga.- ¿Nada dices? Acabas de salvar la vida de nuestra señora, eres una heroína.

Inumaru.- Es verdad, Hisako San ha salvado la vida de mi hembra, merece algo más que mi agradecimiento.

Hisako.- Oh no, no, no podría aceptar otra cosa General, no podría hacerlo, me conformo con saber que arruiné los planes de la señora Azumi.

Myoga.- ¿Trabajabas para esa bruja de Azumi?

Hisako.- Yo no, mis padres trabajaban para el amo Eichi como espías, sin embargo, a la muerte de ese anciano, la señora Azumi corrió a casi todos, pocos se quedaron con ella, mis padres quisieron dejarme a mi a su servicio… pero esa youkai insinuó que ni yo ni mis ancestros ni toda mi familia junta eran dignas de servirla por ser simples pulgas, mencionó algo de una pulga muy molesta que antes servía al General.

Myoga.- ¿Pulga Molesta?

Hisako.- Si, además de que, comentó que era una pulga inútil, mal avenida, chismosa, cobarde, escurridiza, chupasangre…

Myoga.- ¡ESA MALDITA BRUJA!

Inumaru.- Myoga, compórtate, no es un secreto que nunca fuiste del agrado de Azumi.

Myoga.- Pero amo, esto es el colmo, hablaba de mi a mis espaldas.

Hisako.- ¿Entonces, se refería a usted?

Inumaru.- Eso es lo de menos, ¿cómo sabías que hierbas utilizar?

Hisako.- Porque no era la primera vez que la señora Azumi lo fabricaba, Eichi Sama encomendó a mis padres buscar una cura la primera vez que la señora utilizó aquel veneno para acabar con algunas de las sirvientas de palacio, así que, la fórmula de la cura, se podría decir que es información de familia.

Inumaru.- Ya veo, pero, me preocupa el daño que el veneno haya causado a…

Hisako.- No se preocupe general, el cachorro está bien, el veneno no pudo alcanzar a afectarlo puesto que, si observa, nunca avanzó más allá de sus extremidades, por el tiempo a que estuvo expuesta al veneno, solamente estará algo débil para moverse o sujetar las cosas por un par de días, se lo puedo asegurar, la señora Izayoi despertará apenas decaiga el sol.

Inumaru.- Eso espero Hisako San, no sabría que hacer si le hubiera pasado algo más grave.

El camino prosiguió en silencio, fue así que llegaron al castillo ya entrada la mañana. El día fue agitado para la servidumbre del palacio, con los refuerzos que Inumaru había llamado para que lo apoyaran en batalla y en la protección del palacio había demasiados youkais a los cuales alimentar y refrescar luego de lo ocurrido la noche anterior, aun así, la servidumbre se las arregló para atender a los aliados de Inumaru, este por su parte, con la esperanza de aligerar la carga de trabajo de su gente, había ordenado que por ese día no se le atendiera ni a él ni a su hembra, ya se encargaría él mismo, después de todo, había aprendido algunas cuantas cosas a lo largo de aquellos 5 años en que había vivido lejos de una familia y de una hembra que lo atendiera.

El día pasó sin mucha novedad, Izayoi había despertado finalmente, pero, tal y como hubiera diagnosticado y previsto Hisako San, sus brazos y piernas no le respondían como era debido.

La semana pasó tranquilamente para todos, Izayoi había comenzado a caminar al fin, en cuanto a los "invitados" que el General Perro convocara una semana atrás, los que habían regresado a sus poblados de origen eran portadores del mensaje de que el Inu no Taisho había ofrecido una recompensa por aquel que le entregara las cabezas de Azumi y Konoye, los cuales ya no se encontraban en las cuevas, después de la discusión y aprovechando la confusión reinante en el castillo de Inumaru, ambos habían huido a otro lugar para evitar que se les diera caza con rapidez.

Por otra parte, en el castillo Toriyama, los sirvientes y guerreros de Yoshitake se mantenían en constante entrenamiento para prepararse para la guerra, la respuesta a su confirmación había llegado relativamente rápido, apenas la noche anterior, eso solo significaba una cosa, la guerra sería inminente dentro de dos lunas según la notificación, había que estar preparados.

Esa noche, el joven Takemaru había optado por dar informes a su señor al respecto de la situación tanto en la pequeña villa del castillo como en el pueblo, estaba nervioso mientras caminaba por los pasillos del castillo, a lo largo de esos casi dos meses, su amo había estado más hosco y huraño que a la muerte de su esposa, se irritaba con facilidad y el peso del mundo se veía reflejado en sus ojos, ¿Dónde había quedado el hombre que alguna vez los guiara con serenidad y sabiduría?

Adelante.

Setsuna ingresó a la habitación intentando no hacer ruido, los dolores de cabeza de Toriyama San se habían vuelto tan fuertes, que ya casi no soportaba el ruido y había optado por mantenerse encerrado en sus habitaciones, tenía un mes que había quedado estrictamente prohibido hacer ruido en el pasillo y el patio colindantes con aquella habitación.

Lamento molestarlo a estas horas de la noche, señor, sin embargo, me parece que es necesario notificarle sobre el movimiento dentro del castillo.

Se más específico Takemaru San.

Verá, varios de los sirvientes han desertado desde que se…

Quiero cifras Takemaru.

Si señor, hoy se reportaron 15 bajas dentro de la servidumbre y 3 en cuanto a los guerreros.

O sea que en total, nos han abandonado 18 personas.

Así es señor, pensamos que mañana se irán más.

Está bien.

¿Está, bien?

No te mentiré, Takemaru, pero todos los que se queden, seguramente morirán, ¿Cuánto se informó afuera sobre la notificación?

Que los Fudozawa ya estaban enterados de la confirmación y que, tardarían alrededor de 2 lunas en llegar aquí.

¿Se comentó porque 2 lunas y no 1?

No señor.

Entonces yo te lo diré, Fudozawa San está reclutando gente de su villa y de sus tierras además de gente de todos los poblados circundantes, eso significa que aun cuando los sirvientes lucharan, cada hombre estará peleando contra 3 o 4.

¿Tantos vendrán?

Es inevitable, los Fudozawa no son conocidos por su caridad Takemaru San.

Entonces…

No informes aun, espera a la próxima luna, aun hay cosas por hacer, después de eso puedes informar de la situación, si lo haces, exige que salgan de aquí mujeres y niños, será demasiado con lamentar la pérdida de todos los varones de la villa como para también lamentar violaciones y ventas de niños esclavos.

Comprendo señor.

¿Es todo?

Si señor.

Entonces retírate por favor, y has que me manden algunos tés calmantes, ya no aguanto la cabeza.

Como lo ordene, Toriyama San.

La entrevista terminó, Takemaru se sentía confundido y angustiado, era imposible que ganaran, necesitarían un milagro para sobrevivir a aquella guerra, pero de sobra sabía que no contarían con el apoyo de ningún poblado, nadie, salvo aquellos que, como él, habían convivido con la princesa Izayoi, estaba dispuesto a arriesgarse a una lucha de la que posiblemente no saliera con vida, solo para defender a Toriyama San, nadie fuera de Palacio quería tener relación alguna con el padre de una paria, lo que le sorprendía es que nadie tampoco los hubiera atacado.

Supongo que, estamos viviendo la quietud antes de la tormenta.

Nadie lo escuchó, estaba solo en la habitación que Toriyama San destinara para su uso personal, como Jefe de los Ejércitos ya no podía seguir viviendo con los demás solteros huérfanos del castillo, era una lástima que no tuviera con quien compartir aquella habitación tan grande como una casa de la aldea… era una verdadera lástima que ella se hubiera entregado a un youkai.

El tiempo seguía corriendo, Inumaru había dicho que hasta que no se le notificara del paradero exacto de Azumi y Konoye, él no saldría de palacio, después del secuestro de Izayoi, el miedo lo corroía, no volvería a dejar a su gente hasta no estar bien seguro de donde se encontraba su víctima, lo que le preocupaba era lo que haría con Izayoi, ¿Dónde podía dejarla para que estuviera segura?

Pronto pasaron dos semanas más, aunque Izayoi se las ingeniaba para tratar de distraer al General y a los sirvientes, la tensión que se vivía dentro de palacio era sofocante, todos los días, cuando el sol tocaba el cenit, el General Perro se dedicaba a las notificaciones de las comunidades cercanas acerca del paradero de sus nuevas presas, parecía que eran escurridizos, se habían estado moviendo de un lado a otro para no dar tiempo al general o a su gente de darles caza… lo cual era alarmante, cambiando de ubicación así, podían terminar dando el último golpe por la espalda, Inumaru no estaba dispuesto a que lo sorprendieran una vez más. La princesa, mientras tanto, había comenzado a sentirse cada vez más cansada, al grado de que fue necesario contratar a dos escoltas humanos para acompañarla a casa de su padre el día anterior; ya de por si era difícil para ella desplazarse por el castillo de Inumaru como para además, hacer el viaje a través del bosque ella sola, ahí Takemaru San le confesó lo que había sucedido recientemente, serían atacados en una luna, tal vez en luna y media, y sería arrasados, aun así, a pesar de saber que solo les esperaba el final, Takemaru volvió a negarse a recibir la ayuda de los guerreros de Inumaru o de cualquier otro youkai.

Pasaron pocos días después de la visita, Izayoi e Inumaru se encontraban dormidos en su alcoba pues apenas estaba amaneciendo, en ese momento, uno de los guardias irrumpió abruptamente en los aposentos de los dueños de aquel castillo.

Amo, venga rápido, es una emergencia.

¿Qué sucede?

Es sobre Azumi, señor, pero necesitamos que se apresure a bajar.

Izayoi seguía dormida, era tal el cansancio que sentía, que ni siquiera se había despertado del todo. El youkai de cabellos plateados y ojos de oro se levantó y se vistió lo más rápido que pudo, bajó casi volando hasta la puerta de entrada, y ahí, frente a él, había aproximadamente 20 youkais humanoides de piel verdoza, ojos turquesa y sin absolutamente nada de pelo encima, eran todos bajitos en comparación con Inumaru, a quien le llegaban apenas al hombro, al frente de estos , el que parecía ser el jefe llevaba una cesta entre las manos, cuando Inumaru se acercó, los youkais recién llegados se inclinaron ante él mientras el que traía consigo la cesta hacía una pequeña reverencia a la par que ofrecía a Inumaru la cesta.

No es necesario que se inclinen.

Como si le hubiese hablado a la pared, ninguno se incorporó.

¿Y que es lo que me traen en esta cesta?

La cabeza de la youkai que andaba cazando, Inu no Taisho.

Azumi…

Con manos firmes, destapó la cesta frente a él, en ella se encontraba la cabeza de la que alguna vez fuera su esposa, más pálida que la última vez que la viera, con una sonrisa macabra en los labios y los párpados cerrados, impidiendo así que sus ojos de granate se asomaran si quiera un poco.

¿Cómo sucedió?

Dijo el general mientras mandaba a traer algunos cojines y tomaba la cesta de entre las manos del youkai que se la ofreciese.

Finalmente, los recién llegados tomaron asiento en medio del silencio, pareciera que nadie tuviera permiso de respirar en ese momento, el general lo notó y observó fijamente al jefe.

Verá General, mi nombre es Hogai, esta que ve aquí es mi gente, lamentablemente, faltan más de la mitad en este momento… murieron envenenados.

¿Fue ella?

Ella y su acompañante, al cual no pudimos dar caza General.

Ya veo, dígame, ¿Qué sucedió exactamente?

Pues verá General, esta hembra ingresó a nuestro pueblo hace ya 3 noches, mi pueblo vive cerca del mar…

¿Tan lejos fueron a dar esos dos?

Así es General, tenían hambre, al parecer no habían comido en varios días, así que nos robaron la pesca de aquella jornada, una de mis hijas, Mio, tuvo la infortunada idea de ir por algo de pescado para saciar el hambre de una de sus mascotas… no volvió, y a sus hermanas se les hizo muy extraño, cuando fuimos, encontramos que ya no había pesca y mi hija había sido decapitada…

Lo lamento.

Y nosotros más, en todo caso, fue Kishi, el gato-youkai de mi hija, quien los encontró a esta hembra y a otro que, por lo que se, también está buscando.

Konoye, tiene una fuerte deuda conmigo…

Entiendo, como le decía, los encontramos a ambos, el tal Konoye mató a Kishi e hirió de gravedad a mi hembra, en cuanto a esta que ve en el cesto, esa se encargó de envenenar a algunos de los miembros de mi familia, nosotros no pudimos evitar desencadenar toda nuestra ira, General, así que comenzamos a pelear con ellos, los separamos, en algún momento el otro youkai se nos escapó, cuando vimos que estaba por rescatar a esta hembra, la decapitamos, tiene esa sonrisa en el rostro, porque acababa de envenenar a cerca de 5 de mis mejores guerreros…

¿Cómo la decapitaron entonces?

Con esto, General.

Hogai sacó de entre sus ropas una especie de boomerang de madera, a primera vista, parecía inofensivo además de pequeño, sin embargo, con un tiro certero, el General quedó impresionado por la destrucción causada por aquella pequeña arma, tenía cuchillas escondidas en las caras internas del mismo, con un buen cálculo era posible cortar cualquier cosa que tocaran aquellas caras, como había pasado con Azumi.

¿Qué pasó con Konoye?

No sabemos hace cuanto que se dio cuenta de que la decapitamos, él solo tomó el cuerpo y huyó, todo lo que quedó, fue esto, estábamos pensando seriamente en incinerarla, pero el rumor de que usted estaba buscando a dos sujetos con estas características nos había llegado hacía poco, así que optamos por venir a entregársela.

Se los agradezco, Maya, Natsumi y Hiro se encargarán de darles la recompensa por esta youkai.

Se lo agradecemos General, aunque nos gustaría saber si en lugar de joyas y telas preciosas, pudiera darnos guerreros.

Pueden quedarse hasta que la servidumbre comience sus labores, los que deseen irse con ustedes, pueden hacerlo, siempre que vayan como iguales, no como esclavos.

Así se hará General, necesitamos protegernos, proteger a nuestras familias, y en estos momentos no podremos hacerlo sin ayuda.

Inumaru se incorporó entonces para poder despedirse de todos, estaba preocupado por Izayoi, así que, luego de algunas palabras más de agradecimiento y lamentación por los muertos, Inu no Taisho dejó a los visitantes en la estancia, la cabeza de Azumi entre tanto, fue depositada en una urna especial, la cual sepultaron con numerosos sellos, aunque estaba muerta, era factible que su aura tan negativa hiciera estragos después, lo mejor era asegurarse de que su poder estaba sellado en algún lugar seguro y que su alma no volvería siquiera a renacer…

Notas de la autora:

Bueno, me costó trabajo, mucho trabajo poderlos terminar pero aquí está finalmente n.n, no muy largo, tampoco muy corto, en fin, espero poder retomar el ritmo anterior o más rápido aun con la entrega de los demás capítulos, después de todo, la meta es terminar antes del lunes 14 de Agosto.

Ahora bien, mil y un disculpas a todas y todos por la espera, pero en fin, lo prometido es deuda y aquí está finalmente el capítulo 13, espero que haya sido de su agrado, en cuanto a lo de Azumi, si, yo se que merecía morir lenta y dolorosamente, angustiada de ser posible, pero pues no siempre se puede :P, como sea, quiero agradecer infinitamente a Lady Indomitus (gracias por el comentario, espero que la rapida muerte de Azumi no te moleste n.nUuy, estoy consciente de que pude haberla matado de un modo más sádico a como maltrató a Izayoi San, pero en fin, ya está muerta, sellada y enterrada xD), Athen-maiden (- gracias, no creí que ese cap tan movido me fuera a quedar del todo bien, después de todo no se mucho de tácticas militares n.n el General ayudó mucho en esta ocasión a esta humilde escritora, jeje, y bueno, ya nos libramos de la amenaza de Azumi, es verdad, pero aun quedan dos amenazas sueltas, los Fudozawa y otro youkai que tendrá que ver con Konoye en los próximos caps ;) así que trataré de apurarme para que no se lo pierdan), a Yuna Lime (Gracias por la felicitación n.n y pues, efectivamente, vienen más problemas como ya mencioné un poco más arriba, aunque no es porque me guste crearlos, simple y sencillamente así es la vida misma, estamos rodeados de problemas, cuando terminamos uno no s surge otro, eso le da bastante sabor al caldo en mi opinión :P además, basándome en los pocos datos que se da de esta pareja tan singular en la serie y en la película, no tengo mucha opción más que ponerles varias zancadillas a Izayoi e Inumaru, en todo caso, espero que este capítulo cuyo finla ya estuvo menos cardiaco que el cap anterior haya sido de tu agrado n.n), y a kaamenchan (Tienes mucha razón en preguntarte porque el odio de Azumi hacia los humanos y yo debería haber contestado dicha interrogante hace tiempo puesto que muchos se hacen esa misma pregunta, y pues bueno, Azumi es de esas personas racistas hasta la médula, si fuera humana, habría sido nazi o habría pertenecido a los Cucuxclan de perdida, pero como no lo es, es más fácil odiar a esas "criaturas inferiores" llamadas humanos, digo, esas cosas pasan hasta en las mejores familias, y pues n.n gracias, que bueno que te guste el fic, en cuanto a Inuyasha kun, no os preocupeis, nacerá sano y salvo… aunque seguirlo exponiendo al peligro es tan tentador…), a todas muchas, muchísimas gracias por sus comentarios y mil disculpas por la espera.

Para finalizar y retomando la costumbre, quiero dedicar este capítulo a mis amigas Normita Religiosa y Reni :P, un cap loco pero tranquilón, igual que ustedes amigas, espero que algún día lo lleguen a leer.

SARABA