Capitulo 13
-Jacob no me pidas eso-.
-Vamos Bella, es una fiesta. Será divertido. Va Emmet, Rose que ha invitado a Jasper por lo que Alice también estará…-.
-Y Edward, también estará el por si no lo recuerdas-.
-Creía que eso ya estaba superado-.
-Estoy en ello. Pero intentar olvidarle viéndole no es la mejor táctica-.
-Algún día te volverás a cruzar con el-.
-Y ese día quiero estar segura de que verle no me afectara en ningún sentido-.
-Viviste con el cosas muy fuertes. Dudo que algún día puedas verle como si fuese una persona cualquiera en la faz de la tierra-.
-Quiero verle sin la necesidad de recordar las cosas malas. Tener un buen recuerdo de lo nuestro, de lo que fue. No quiero verle y pensar en todo lo que paso hace 3 meses, que es lo que sucederá si te acompaño. ¿Por qué nos vas con Leah? ¿Ha pasado algo?-.
-Las cosas con ella van genial, mejor de lo que yo me podía imaginar incluso. Es por eso…-.
-Vale, ya lo entiendo. Va demasiado bien siendo anónimo que te da miedo sobreexponerla de esa manera justo ahora-.
-Exacto. Tú… tú irías en condición de amiga, no hablarías, no… no nada. Simplemente estaría tu presencia. Y si fuese posible entrarías por una puerta donde no te viese nadie y nos veríamos entro-.
-Jake, yo…-.
-Bella, es un gran favor, lo se. Pero sabes que recurro a ti como ultima opción, porque confió en ti y es algo realmente importante para mi carrera. Es un esponsor con demasiado peso en el equipo y la "estrella" tiene que hacer acto de presencia. Que tú salgas conmigo a Leah no le molestaría, pero otra persona… la puedes entender-.
-Lo entiendo. Lo haré. Pero lo hago por ti amigo- dije extendiéndole la mano mientras el paso de ella y me giro en el aire.
-Eres la mejor-.
-Ya había escuchado eso antes- dije cogiendo el botellón de cerveza vació y echándolo a la basura. –Creo que me tengo que ir ya. Tengo que buscar el vestido, los zapatos, el bolso…-.
-Nada. Mañana a primera hora tienes en tu casa el vestuario perfecto. Yo me encargo. Es lo menos que puedo hacer-.
-Así da gusto hacer favores- dije dándole un cariñoso abrazo mientras sonaba el timbre. Fui hasta la puerta y después de comprobar que era la visita esperada abrí con una gran sonrisa. –Hola Leah- la salude con otro abrazo.
-Hola Bella- me respondió ella. Conocí a Leah pocos días después de la boda y fue todo lo que me esperaba de ella, una chica sencilla y risueña, completamente colada por Jake pero con millones de dudas que pronto soluciono.
-Hola preciosa- le dio la bienvenida Jake con un beso. –Lo hace ella- le dijo señalándome.
-¿En serio?- dijo sorprendida. –Muchas gracias Bella. La verdad es que me quedo mucho… más tranquila-.
-No hay de que. Pero espero que por lo menos el vestido sea bonito-.
-Yo me encargo de escogerlo- dijo Leah riéndose.
-Te llamo mañana para decirte la hora. Y gracias de nuevo Bella- grito mientras yo salía de la puerta despidiéndome con la mano. Desde hacia tiempo las gafas de sol habían desaparecido de mi vestuario, si me veían o me reconocían pues perfecto, desde luego no tenia porque darle explicaciones a nadie desde hace ya algún tiempo, y la gente de que verdad me importaba, sabia que Jake era solo uno de mis mejores amigos, así que todo estaba arreglado. Mi mentalidad cambio drásticamente desde el día de la boda, las palabras de Edward pusieron una pared de ladrillos en mi corazón y mi mente complicada de destruir. Seguía siendo la misma Bella con la gente que me importaba, con el resto, cualquiera que intentaba acercarse a mi, se encontraba con una mujer fuerte incapaz de doblegarse ante nadie, dejando las cosas muy claras. Solo mis amigos y mi padre seguían compartiendo a la misma Bella.
Hacia ya 9 meses que Edward salio de mi vida, y 3 desde la ultima vez que le vi. 3 desde que destrozo lo poco que quedaba de mi vida sin el. Lo consiguió con apenas unas cuantas frases, que con o sin intención, hicieron que me derrumbase durante unas horas y me volviese extremadamente fuerte en otras pocas. Ahora lo único que sabia de el era por revistas, nuestros amigos en común desde aquel día también habían cotado toda comunicación con el, algo que no sabia si me alegraba o entristecía de sobremanera.
En este tiempo una de las pocas buenas noticias que legaban a mi vida venía de la mano del trabajo. Había pasado de ser una don nadie a una de las periodistas mas serias y con mayor credibilidad del periódico, dejando a un lado el apodo de 2novia de", algo con lo que me alegraba. Era mi triunfo. Mio y solo mío. Caí en la cama rendida como un bebe esperado, no con muchas ansias lo que me depararía el día siguiente.
Eran las 8 de la tarde, la despensa de tila de mi casa bajaba como la espuma, pero no parecía tener efecto en mi ya que mis nervios solo aumentaban. El vestido rojo de un solo tirante que me llegaba a la mitad de los muslos era algo por lo que tendría que pagar muy caro la pareja, pero los tacones de vértigo, tendrían que suplicarme de rodillas que no les torturase, lo tenia claro. El coche llego con puntualidad y me dejo en la puerta donde se podía entrar sin ser visto, gracias al cielo Jake lo consiguió. Dentro un río de gente andaba y reía con su inseparable copa de champán en la mano. Apenas llevaban 30 minutos de fiesta y la mitad no se mantenían en pie. Una enorme carpa cubría el patio central del edificio, dando una iluminación morada de ensueño, mientras la orquesta, con potentes focos tocaba alguna pieza de jazz hasta que la nohe se animase. Me dirigí a la parte derecha de la barra, lugar donde había quedado con Jacob en 10 minutos. Desde allí me dedique a observar el sitio con un poco mas de profundidad. Me di cuenta de que no todo estaba cubierto, una pequeña parte estaba expuesta al cielo de la noche, permitiendo disfrutar de aquella maravilla de temperatura.
-¿Disculpe, desea algo?- gire mi cabeza para encontrarme a una joven camarera detrás de la barra ofreciéndome algún aperitivo.
-No gracias- le conteste y volví a girar mi mirada. Reconocí a la mayoría de las personas distinguiéndolos por trabajo. Toda clase alta estaba concentrada allí, para que su nombre estuviese relacionado con esa marca, la cual, probablemente, diera millones a su negocio. Caros trajes y lujosos vestidos se repartían por todo el lugar, y yo solo deseaba que aquello terminase cuanto antes.
-Impresionante- se escucho la voz de Jacob a mis espaldas. Me gire para verle impecable con su traje con pajarita con los brazos abiertos. Ante la situación solo pude corresponderle al abrazo. Lo necesitaba, en aquel lugar me sentía completamente desubicada.
-Puedo decir lo mismo de ti- dije colocándole la pajarita correctamente. –Pero pienso matar a tu novia, y a ti si has tenido algo que ver con este vestuario para mí-.
-Vamos Bella, estas increíble-.
-Si no termino con un pie roto o un tobillo torcido esta noche a lo mejor me planteo darte en algún momento de la vida la razón-.
-Me parece que voy a tener que hacer meritos para ser perdonado-.
-Ni lo dudes- dije mientras veía a sus espaldas como entraban nuestros amigos a la fiesta. Alce mi brazo para que nos vieran. Gracias a Rose apenas tardaron. –Hola chicos- dije saludando uno por uno.
-Estoy orgullosa de ti Bella. Mírate, te has peinado y maquillado tu sola, y bien- dijo mientras el resto tenían que aguantar la risa.
-Vaya Alice gracias, es algo que se hacer sola desde hace tiempo pero siempre es bueno que te recompensen cosas así-.
-No lo digo por eso. Fíjate, has utilizado sobras de ojos y que además pegan con el color del vestido. Esta es mi amiga-.
-Que detalle- dije continuando con la ironía del momento.
-Esto si que es una fiesta en condiciones- dijo Emmet alzando una ceja mientras observaba el panorama. –Me apuesto el cuello que el 90% están hablando de negocios mientras beben champán. ¿Qué clase de gente ha venido aquí? ¿Los amigos de mi abuelo disfrazados de jovenzuelos?-.
-Si- dijo Jake riéndose y haciendo que chocase con el los puños.
-Perdón, ¿pueden juntarse para una foto?- dijo un reportero vestid con un traje, visiblemente usado con cámara en mano. Me recordó tanto a aquel momento de hace un año donde éramos Alice y yo la que ocupábamos ese lugar que fue inevitable que un escalofrío recorriese mi espalda.
-Claro- se limito a decir Jake mientras me cogia por la cintura y Emmet se colocaba a mi otro lado y el chico inmortalizaba la foto.
-¿Podría hacerle unas preguntas señor Black? Con esto termino, lo prometo- mire a Alice para compartir una mirada cómplice, al chico se le notaba poca madera, no debería llevar mucho tiempo es esto.
-Por supuesto chico. Dispara-. Deje de prestar atención a la entrevista, aunque me seguían llegando preguntas y respuestas y me hacia bastante gracia ciertas respuestas de Jake.
-¿Y quien es su acompañante? ¿No es la ex de Edward Cullen?- aquello me hizo paralizarme, y di gracias de que mi bebida había sido depositada segundos antes en la barra. ¿Aquella historia estaba predestinada a perseguirme para siempre? Si, la respuesta me jugaba un brazo, lamentablemente era si. Mire al chico que no apartaba su mirada de Jake, cuyo gesto pasó a uno mucho más rudo en cuestión de milésimas de segundo. Se podía apreciar sin ningún esfuerzo que el chico estaba temblando de pies a cabeza de puro nervio.
-Es una buena amiga. Gracias- término dándole la mano al joven reportero y dándole la espalda para continuar la conversación con nosotros. –No saben donde parar para quedar bien- dijo tomándose un chupito de una sola vez. -¿Bailas?-.
-Vamos- dije terminándome yo también mi bebida mientras era arrastrada a la pista de baile, donde la música empezaba ser más comercial y mas movida. Jake se limito a cogerme de la mano y la cintura mientras nos movíamos torpemente al compás del sonido.
-Siento eso. Te he metido donde no querías-.
-Déjalo Jake. Sabia a lo que venia. Si no era ese chico quien lo preguntase hubiese sido el siguiente. No te preocupes, ya no me sienta tan mal como hace meses-.
-¿Piensas hablar con el y dejar las cosas claras?-.
-El ya lo dejo todo cristalino la ultima vez-.
-¿Y cuando se lo vas a dejar tú igual de claro?-.
-Cuando pueda, y cuando quiera. Creo que me he ganado ese derecho-.
-Desde luego-.
-¿Y tu? ¿Qué tal con Matilde?- pregunte mientras a el se le dibujaba una sonrisa en la cara.
-Bien. Hemos quedado en vernos una vez al mes, o viene ella o voy yo. Poco a poco, ya sabes. Es una buena mujer, no puedo decir lo mismo de mi padre. Todo es un poco caótico, pero cada cosa empieza a ponerse en su lugar-.
-Me alegro Jake, de verdad que me alegro muchísimo. Te lo mereces, y ella también-.
-Algún día tendrás que venir conmigo. No para de preguntarme por ti la caíste realmente bien-.
-Ella a mi también. Estar encantada de hacerla una visita… cuando venga- intente aclararle. No creí necesario hacerme sufrir mas yendo a Forks. No ahora.
-Señor Black-nos interrumpió un señor que aprecia conocer a Jacob. –Le reclaman- se limito a decir.
-Ahora vuelvo- dijo besándome la mano y colocándose el traje mientras desaparecía entre la gente.
-¿Me dejas bailar contigo?- me dijo una voz antes de que pudiese darme la vuelta para irme. Mis pies se paralizaron y mi corazón aumento su velocidad de manera automática. Esa voz siempre conseguía lo mismo en mí. –Bella- me dijo cuando conseguí moverme y volver a perderme en esas esmeraldas.
-Adiós- dije intentándole esquivar, pero su brazo fue mas rápido y consiguió aferrarse al mío impidiéndome continuar.
-No te vayas-.
-Suéltame- dije entre dientes.
-No hasta que hablemos-.
-O me sueltas o armo aquí un escándalo Edward-.
-No lo harás. No lo soportas-.
-Edward no quiero hablar contigo. Déjame en paz-.
-Pero yo lo necesito. Ven- dijo sin soltar mi brazo y arrastrándome delicadamente hasta la parte del patio que no estaba cubierto detrás se un seto de por lo menos 2 metros y medio de alto. –Siéntate por favor- me dijo señalándome el banco.
-¿Ahora pides las cosas por favor? Dije irónicamente.
-Por favor- dijo sentándose el mientras yo le imitaba aunque poniéndome en el extremo mas alejado posible de el. –No como- dijo notando la lejanía.
-¿Vas a hablar?-.
-¿Qué nos estamos haciendo Bella?-.
-No se de que hablas. Yo no me he hecho nada a mi misma-.
-Lo se, fui yo y mi estupidez la que nos tiene en esta situación-.
-¿Entonces que mas tienes que hablar? ¿Quieres hacerme saber algo mas de lo que piensas sobre mi desconocido a estas alturas?-.
-No Bella, lo de la boda ni siquiera lo pensaba, ni lo pienso ni fue mi idea sobre ti jamás. Lo siento. Es que no soporto la idea de darme cuenta de que ya no te tengo a mi lado-.
-No intentes hacerme culpable de eso Edward. Por favor, eso no- dije sin poder evitar que pequeñas lágrimas empezasen a escaparse de mis ojos.
-Se que la culpa es solo mía. Que he sido demasiado egoísta. Que estaba demasiado cegado por algo que empiezo a entender no vale la pena, y que en el camino he perdido lo único que he querido de verdad en la vida- dijo secándome las lágrimas. Estaba vez si se lo permití. Vi en su mirada y en sus palabras que hablaba en serio, y llevaba esperando eso demasiado tiempo.
-¿Qué esperas de todo esto?-.
-¿Quieres que sea sincero?-.
-Siempre-.
-Que vuelvas a mi lado. Aunque se que sea imposible-.
-No hay nada imposible. Pero si cosas difíciles. Esa… esa seria una de ellas-.
-Difícil-.
-Muy difícil- dije mientras ambos soltábamos pequeñas risitas. No se como pero estábamos a menos de un palmo de distancia. -¿Cuándo has cambiado? ¿Cuándo te has dado cuenta de estas cosas?-.
-El tiempo. Me he visto de repente manejado por un grupo de personas que no conozco y que planifican mi vida sin interesarse por lo que yo realmente quiero. Me he despertado todas las mañanas solo, y por más que buscaba con mis manos tu presencia, nunca estabas. Jamás he empezado peor los días en mi vida. Y no quiero eso mas. Y eso lo digo yo, sin que nadie me diga nada-.
-Me alegra escucharlo. Yo… tú sabes que yo te sigo queriendo como el primer día, o mas, pero las cosas no pueden volver como antes de un día a otro, entiéndelo…-.
-Claro que lo entiendo. Además, tengo que solucionar primero unas cosas antes de volver contigo de algún tipo de manera-.
-¿Sabes que no solo tienes que solucionar eso verdad?.-
-Todos os merecéis una disculpa, pero tu la que mas-.
-Me alegra volver a encontrarme con mi Edward-.
-Tuyo siempre- dijo acariciándome la mejilla. Note como mi móvil vibraba y vi que Jake se preguntaba donde estaba.
-Tengo que volver, están preocupados por donde estoy-.
-Claro- dijo levantándose y cogiendome de la mano. –No se te olvide esto por favor-.
-No se me va a olvidar jamás, tranquilo- dije poniéndome de puntillas y dándole un pequeño beso en los labios. Aquello pareció que fue como volver a nacer.
-Nunca te he dejado de amar Bella. Que eso te quede claro por favor-. Volvimos juntos a la carpa, pero manteniendo una cierta distancia. Cuando llegue a nuestro lugar, todos nuestros amigos estaban allí, pero mi sorpresa fue mayor cuando vi que Aro y Jane estaban haciéndoles compañía, aunque sus caras no mostraban demasiado placer en compartir el mismo aire.
-Hola- me limite a decir poniéndome al lado de Alice y Emmet.
-Cuanto tiempo Bella. ¿Cómo te va la vida?-.
-Bien. Gracias. ¿Qué hacen aquí?- le pregunte a Alice al oído.
-Dicen que quieren comunicarnos algo. ¿Que hacías con Edward?-.
-Hablar-.
-¡Que hacéis aquí?- pregunto Edward mirando extrañado a los dos invitados mas desagradables posibles en aquella reunión.
-Creímos adecuado decir a tus amigos ciertas cosas de tu vida. Al fin y al cabo son cosas que solo pasan una vez en la vida, o esperemos que solo pasen una vez- dijo Jane poniendo ojitos a Edward. Su expresión cambio a una de pánico pasando su mirada de ellos a mi de manera ininterrumpida.
-No, no es el momento. Vámonos-.
-Debiste de hacer caso a tus amigos Edward. Nadie que te prometa el cielo puede cumplir las expectativas si no es cumpliendo un precio muy alto. Y tú ahora eres casi como una propiedad mía. Si no quieres acabar en la mierda harás lo que yo diga, ¿entendido?-.
-¿Quién se cree que es para tratar a una persona así?- dijo Rose roja de furia.
-Su representante querida. Jane, di lo que venias a decir-.
-No lo hagas- dijo Edward entre dientes.
-Cariño, pero si es una buenísima noticia- dijo acariciándole la mejilla mientras el la apartaba con un gesto de claro asco. Extendió su mano izquierda mostrando un anillo de oro con una piedra roja en el centro. Se veía increíblemente cara la verdad. –Vuestro amigo y yo nos casamos en un mes. Estáis invitados a la boda- no pude apartar la mirada de aquel anillo mientras en mi cabeza sus palabras hacían eco continuamente. Mi vida no podía caer mas bajo, empezaba a tenerlo claro.
-¿Esto es lo que tenias que arreglar antes Edward?- dije mientras la Bella que había ido construyendo desde hace meses salía a flote a pesar de haberme mostrado débil momentos antes a solas con el.
-Bella, esto no es lo que parece. Yo no quiero…-.
-¿Tu no querías pedirle matrimonio? ¿Tú no querías que yo lo supiese? ¿Qué no querías Edward? Y vosotros- dije girándome a la familia feliz, -¿a que venís? ¿Me queréis de dama de honor para la boda? ¿Queréis un circo a la puerta de la iglesia? Tus déjame decirte una cosa, conmigo tu no puedes. Tus tonterías, artimañas y mentiras no valen conmigo-.
-Querida, yo te tengo donde quería desde un principio, fuera de su vida. Eras la única que podía mantenerle con los pies en la tierra-.
-Usted no me quito de ningún lado, yo me quite solita. Es peor que los virus, se extiende a su alrededor sin piedad, y yo no quería contaminarme. Que seáis muy felices- terminé de decir dándome la vuelta.
-Bella por favor no- dijo Edward de nuevo yendo detrás mía para frenarme. Esta vez fui yo la que pare y me enfrente a el.
-No Edward, me he cansado de esperar. Ya no mas Edward. Te lo dijimos. ¿Qué tenias que esperar? ¿Qué tenias que arreglar? Lo de Aro, lo de Jane, tu vida. ¿El que?-.
-Quería arreglar todo en general. No quiero casarme con ella, porque yo no la amo. Te amo a ti. Me obligo en un momento de debilidad a casarme con su sobrina para poder firmar para una película…-.
-¿Pero ves hasta que punto te ha controlado Edward? Una marioneta tiene mas vida que tu-.
-Lo se, y estoy intentando quitármelo de encima. Pero hay mil cosas que solucionar antes-.
-No quiero saber más adiós-.
-No espera. Bella, Bella vuelve- le escuche decir mientras salía por la puerta. Pedí un taxi rápidamente y me metí en el teniendo la sensación de que llevaba sin respirar varios minutos. Teclee un mensaje a mis amigos haciéndoles saber que estaba bien, que no se preocupasen y que les vería el lunes. Llegue a mi casa, y con calma me quite tanto el maquillaje como mi peinado, deje el vestido con cuidado en la silla, seguramente a mis oídos les dolería saber cuanto había costado y me tumbe en la cama. Reflexione durante horas sobre lo que había pasado, y me sorprendí al saber que en la última parte o me había venido abajo. Mi conclusión fue que no podía esperar otra cosa que viniese de Edward, algo que no terminase por destrozarme interiormente. Quizá, el saber, o querer creer en un primer momento que el había terminado por cambiar, si me hizo llorar. En algún momento, divagando sobre el y yo, termine durmiéndome.
Me desperté frotándome los ojos con el insistente sonido del teléfono resonando por toda la casa. A tropezones llegue al salón para cogerlo y acallar ese maldito ruido.
-¿Diga?- conteste mientras bostezaba. Me daba igual quien fuese en aquel momento.
-Bella soy yo-.
-¿Papa?- pregunte extrañada mirando alrededor esperando encontrármelo allí y descubrir que todo era una broma. -¿Dónde estas?-.
-En la oficina-.
-Papa, es domingo. ¿Qué pasa?-.
-Alguien pregunta por ti aquí abajo-.
-¿Qué? ¿Quién? Te juro que no he hecho anda papa- dije despertándome de repente.
-Ya lo se, no te buscan para nada malo, o eso creo. ¿Puedes bajar por favor?-.
-Si claro, en cinco minutos me tienes allí- dije colgando y corriendo por el pasillo para coger un pantalón de chándal y una sudadera. Cogi algo de dinero para desayunar abajo, las llaves y salí de mi casa con la misma prisa. Entre la comisaría buscando alguna cara conocida que no fueran las de siempre en el mismo lugar, pero no encontré a nadie.
-Bella- me llamo mi padre desde mi espalda.
-¿Papa que pasa? ¿Quién me busca?-.
-Están en mi despacho. Os dejo un tiempo solos ates de que se vayan- dijo cogiendome la mano para darme un beso en el dorso. Seguí el pasillo hasta el último despacho viendo sombras desde dentro. Toque y abrí la puerta encontrándome detrás de ella a dos verdaderas sorpresas.
-¿Esme? ¿Carlisle?- dije totalmente sorprendida mientras la puerta se cerraba sola detrás mía.
-Hola Bella- me saludaron los dos sin atreverse a acercarse. Fui yo quien tuvo que acercarse para saludarles con dos besos. A pesar de todo, ellos se habían portado conmigo de una manera inmejorable, y no merecían el trato que yo le pudiese dar a su hijo.
-¿Cómo estáis? ¿Qué hacen aquí? No entiendo nada- dije sentándome enfrente de ellos.
-Hemos tenido que acercarnos hasta aquí, y queríamos hacerte una visita- dijo Carlisle.
-¿Hasta aquí? ¿Qué os trae a la comisaría las lejana de su casa?-.
-Edward- se limito a decir Esme.
-¿Edward? ¿Como que Edward? Mirad, me acabo de levantar y no estoy muy lucida. ¿Podríais explicarme todo?- dije poniendo cara de disculpa.
-Ayer le detuvieron en esta calle por conducir ebrio. Nos llamaron hace unas horas, pero creímos conveniente que no le sentaría mal unas cuantas horas en cerrado. Antes de sacarle queríamos verte un rato, si no es mucha molestia- dijo Carlisle.
-Para nada, es un placer verles. ¿Han desayunado?-.
-No-.
-Entonces vamos a desayunar mientras hablamos- dije abriéndoles las puerta. Durante el camino ninguno de los tres abrimos la boca para nada. Ya en el bar pedimos nuestros desayunos correspondientes. –Y bueno- dije rompiendo el hielo, -¿Qué tal todo?-.
-No muy bien Bella. Edward esta… esta…-.
-Muy cambiado si, soy consciente-.
-No es el mismo desde que ese Aro entro en su vida…-.
-Lo se. Maneja su vida a su antojo. Ayer… Ayer nos vimos en una fiesta y bueno, esta peor de lo que imaginaba. Gracias- dije al camarero cuando nos trajo los desayunos.
-Desde que le dejaste todo ha ido a peor. No te estamos culpando, es o ultimo que haríamos. Comprendemos tu decisión, y hasta la compartimos, pero entiéndenos, es nuestro hijo-.
-No te preocupes Esme, es totalmente comprensible. Espero que pronto vuelva a ser el mismo. De todas formas tiene a otra chica en su vida, que seguro que le hace muy feliz-.
-¿Jane? Esa chica le da mas problemas que un dolor de muelas, pero el se lo ha buscado- dijo Carlisle.
-¿Saben que…?-.
-¿Qué se van a casar? Sabemos todo. En lo poco que no ha cambiado es que nos sigue confiando todo. Solo a cambiado en la visión de la cosas-.
-Ah-.
-Tú sigues siendo la única para el Bella. Eso no debería de dejar opción a duda-.
-Es complicado, eso es todo. Creo que todo lo que necesitamos todos es tiempo para que las cosas vuelvan a parecerse un poco a lo de antes, y a partir de ahí, comenzar de cero o con lo que tenga que ser-.
-Es lo mas sensato. Creo que Edward ha cumplido castigo suficiente, y no creo que la prensa tarde mucho en hacer acto de presencia- dijo Carlisle sacando su cartera.
-Os acompaño. Deja, invito yo-.
-De eso anda Bella. Invitamos nosotros- dijo Esme cogiendome la mano y acariciándomela. Volvimos a la comisaría con un paso algo más acelerado que la vez anterior.
-Es una lastima tener que habernos conocido en estas condiciones- dijo mi padre dándole la mano a Carlisle y Esme. Mientras esperábamos que el guardia trajese a Edward.
-Desde luego, pero espero que pronto nos volvamos a ver en otras distintas- le respondió Carlisle.
-Yo también lo deseo-.
-Hola- se escucho una voz ronca detrás de nosotros. Aquella voz no parecía la que alguna vez logro enamorarme.
-¿Cómo estas?- pregunto Esme acercándose a el y dándole un beso mientras el la abrazaba.
-Tengo la espalda rota. Gracias por llamarles Charlie-.
-Es mi deber. Debo de volver al trabajo. Ha sido un placer conocerles. Nos vemos luego- dijo mirándome y guiñándome un ojo mientras se iba de allí.
-Bueno, nosotros tenemos que irnos ya también. Bella, nos a sentado muy bien saber de ti- dijo Carlisle abrazándome mientras detrás de el lo recibía de Esme.
-Igualmente. Espero verles pronto de nuevo-.
-Edward, quédate aquí, vamos a por el coche y te avisamos cuando este fuera- dijeron sus padres saliendo de allí y dejándonos solos de nuevo.
-Me tratan como a un niño- dijo frotándose la nuca.
-Eres la persona de 25 años que mas se paree a uno. ¿Qué te paso por la cabeza para conducir borracho? ¿Estas loco? ¿Te quieres matar?-.
-Estoy seguro que sufriría menos que estando vivo-.
-Deja de decir tonterías. ¿Pensaste en la gente que te quiere?-.
-Si tu me quieres si, no deje de pensar en ella-.
-No sigas por ahí, ya tuve bastante ayer-.
-No quiero asarme. Lo que te dije ayer era todo verdad Bella. Te amo más que a mi vida joder-.
-Madura, crece y soluciona todo. De esa manera a lo mejor termino creyéndote-.
-Lo haré por ti-.
-Quiero que lo hagas por ti-.
-Pero lo hare por ti- me dijo mirando el móvil mientras sonaba y terminaba la llamada. –Me tengo que ir. Nos vemos pronto Bella. Te amo- dijo besándome la mejilla y saliendo por la puerta dejándome sola de nuevo.
