Oyasumi-nasai!!!!

Al fin he logrado terminar la conti de este fic. Estaba sin inspiración pero hoy me ha llegado al fin y he logrado acabar.

Gracias por esperarme y sin más les dejo la conti.

PD: Pasen por mi nuevo fic El error de amarte, les aseguro que no se arrepentirán ^^


Capitulo 14: Código.

Ya habían transcurrido dos semanas desde la llegada de la madre de Naruto a sus vidas. Si bien, al principio odiaba a la pobre Hinata, ahora no se separaba de ella mientras estaba en la casa. Se habían vuelto muy amigas y casi cómplices en cuanto a Naruto se tratase. Como el rubio era muy desordenado lo pasaban regañando día tras día, y a él no le hacía mucha gracia.

Después de desayunar, Hinata se sentó un rato en el sillón de su apartamento. Tenía muchas cosas en la mente, y casi todas se trataban de lo mismo: las pruebas de su madre.

Hace unos días atrás Neji le había comentado sobre lo de una auditoria que llevaría acabo en la empresa para encontrar todos los fallos en el menor tiempo posible y hacerse cargo de repararlos. Eso la tenía muy preocupada, la empresa estaba en inminente riesgo.

-Será mejor que deje de pensar en todas estas cosas – Dijo dando un suspiro. Se levantó y caminó hacia la puerta para salir, y justo antes de hacerlo oyó una melodía, como una canción de cuna.

Se acercó al estante y se dio cuenta de que la cajita de música que hace años perteneció a su madre, de pronto se había encendido sola.

-Que extraño... - Dijo mirando el objeto. Cerró la tapa y se la quedó mirando un buen rato más. Esa melodía la hacía dormir bien cuando niña, le encantaba oírla, pero hacía tiempo que no la escuchaba -. Mamá... te extraño mucho...


-Aquí están los resultados de la necropsia, la exhumación y todo lo que necesites – Decía Sasuke pasándole varias carpetas a Sakura. Ya habían salido los resultados y fueron tal cual lo había predicho Naruto y Sai -. Oye, tu novio es bastante bueno para esto.

-Claro que lo es, es un genio – Dijo Sakura mientras lo miraba con el ceño fruncido. Estaba molesta con él otra vez, el muy... idiota también tenía sus cosas con Karin ¿No se suponía que eso no era ético? Y aún así no tenía derecho de reclamar nada, ella estaba con otra persona.

-Bueno, ya sólo nos queda encontrar al tipo ese para refundirlo en la cárcel.

-Creo que hay que empezar por la facultad de medicina ¿No crees? Si les vende los órganos a ellos seguramente tengan algún tipo de información.

-Pero no será fácil sacarles algo, saben bien que eso es ilegal – Dijo Sasuke mientras se sentaba sobre el escritorio -. Creo que sería bueno ir personalmente.

-Estoy de acuerdo, mientras yo me encargo del juicio, nos vemos otro día – La pelirrosa salió de la oficina. Dio un suspiro al estar al otro lado de la puerta.

-Hola Sakura – La saludó Tenten quien acababa de llegar.

-¿Que hay Tenten? - Le preguntó la ojijade con una sonrisa.

-Me encuentro muy bien, gracias por preguntar – Respondió la castaña con una enorme sonrisa de oreja a oreja. Sakura la miró extrañada.

-¿Tenten? - Dijo con un tono pícaro -. ¿Que cosas no me has contado?

-¿Yo? No, nada ¿Por que lo dices?

-Vamos no seas así, cuéntame – Pedía Sakura.

-De verdad no tengo nada que contar, ah por cierto, mañana planeo hacer una reunión en mi casa, con mis amigas, quería saber si quieres ir.

-Claro, no sabes lo que me aburro sola en casa.

-¿Que no estás acompañada de Sai?

-No... ha estado muy ocupado estos días, Sasuke le pidió que ayudara con los entrenamientos en la academia y a Kakashi en un caso que tiene que ver con uno de aquí.

-Ah, ya veo, que mal – Dijo Tenten.


Un disparo llegó justo en el centro de una figura humana hecha de cartón. La joven se quitó los lentes y los tapa oídos y sonrió felizmente.

-Por fin lo he dominado – Decía emocionada. Al fin después de tanto practicar había conseguido hacer un tiro perfecto.

-Vaya, has mejorado mucho Ino-chan – Se oyó una voz atrás de ella, la cual la hizo temblar.

-H-hola Sai – Saludó un poco nerviosa. Sai ya llevaba algunos días yendo a la academia a supervisar los entrenamientos, y cada vez que lo veía se ponía igual de tensa, pero a la vez feliz. Lo único malo de ese chico perfecto era que tenía novia, y no era cualquier novia, era Sakura Haruno, su peor enemiga.

-Bueno, me da gusto que me hayas hecho caso – El pelinegro le sonrió y ella también a él.

-"No vas a ganarme Sakura" - Pensó Ino mientras volvía a su entrenamiento.


Lugar: Suna, brigada de homicidios.

Gaara estaba ordenando algunos informes sentado en su escritorio. Luego de eso salió de su oficina. Se veía muy diferente a como lo estaba hace dos semanas atrás. Sonreía sin motivo aparente, y todas las chicas que habían en el lugar se derretían con eso.

-Hola hermano – Lo saludó Kankuro – Parece que las fans se han vuelto más locas, nada más ve como te miran – Dijo observando las caras de esas chicas.

-Si, me da igual ¿Tienes lo del caso de los hermanos?

-Ah si – Kankuro le entregó una de las tantas carpetas que traía en sus manos – aquí sale toda la información relacionada con el caso, igual que los expedientes médicos y todo eso.

-Gracias – Dijo Gaara recibiendo todo en sus manos. En ese momento volteó y vio como Matsuri ordenaba torpemente unos papeles. Estaba muy nerviosa mientras lo miraba de reojo. El pelirrojo sonrió ante este comportamiento de la chica.

Se acercó a ella para ayudarla a recoger algunas de las carpetas que sin querer había dejado caer al piso.

-L-lo siento señor Gaara – Dijo muy sonrojada. Aunque cuando estaban a solas sólo lo llamaba Gaara, ante los demás tenía que disimular, era demasiado tímida.

-No te preocupes – Le sonrió él. Recogió la última carpeta y aprovechó de acercarse a su oído para susurrarle – Nos vemos esta noche.

-¿Eh? S-seguro – Respondió la castaña, con una voz muy baja y muy avergonzada. Él se puso de pie y entró a su oficina.


Temari se encontraba un tanto distraída. Desde que había conocido al odioso tipo ese en Konoha, y por extraño que pareciese, no dejaba de pensar en él.

-¿Como era que se llamaba? - Se preguntó haciéndose la boba, pues se acordaba perfectamente del nombre.

-¿Quien? - Oyó la voz de su hermano menor a sus espaldas, lo que la hizo dar un pequeño salto del susto.

-¿Eh? ¿Que pasó Gaara?

-Acabo de preguntarte de quien estabas hablando – Dijo Gaara observándola seriamente. Si ella podía siempre adivinar lo que a él le pasaba, también con él era igual. Podía darse cuenta de inmediato si algo le sucedía a su hermana, y también cuando no quería hablar de eso.

-No es nada – Dijo Temari tosiendo falsamente –. Más importante ¿Ya está resuelto el caso de los hermanos? - Preguntó cambiando olímpicamente de tema. Gaara sólo arqueó una ceja, después de todo, si él se guardaba algunos "secretitos" era justo que su hermana también tuviera los suyos.

-Si, aquí en esta carpeta está toda la información del caso, estaba por pasártela – Respondió el pelirrojo, mientras se sentaba tranquilamente en su escritorio. Temari recibió la carpeta y se levantó dispuesta a salir.

-Entonces nos vemos después – Dijo la rubia.

-Oye Temari ¿Podrías llamar a Matsuri? Es que tengo algo que pedirle – Comentó Gaara con total normalidad. Temari sólo asintió sin sospechar nada.


Lugar: Konoha.

Hora: 9:00 AM

-¿Vas a la facultad de medicina hijo? - Preguntó Kushina mientras veía a Naruto ponerse su ropa habitual, algo formal pero no demasiado elegante.

-Así es mamá – Respondió el rubio -. Es el momento de atrapar a un muy sucio criminal, así que debo irme, nos vemos en la tarde.

-De acuerdo Naruto – Se despidió la mujer mientras su hijo salía del departamento. Sonrió un poco nostálgica -. Pensar que así mismo fue la última vez que te vi con vida Minato.

Caminó hasta uno de los estantes del lugar, en donde Naruto acomodaba un montón de libros, casi todos novelas detectivescas, pero también tenía historias de caballeros heroicos y muchas otras cosas. Había una copa dorada que decía: primer lugar en deportes. Seguramente de cuando iba a la escuela. Junto a ella había una foto del rubio y abrazada a él se encontraba Hinata, se notaba que esta fotografía era bastante reciente. Y finalmente al lado izquierdo de la copa había una foto de un hombre rubio muy parecido a Naruto, sosteniendo a un pequeño niño rubio en sus brazos. Ambos tenían una brillante sonrisa.

-Minato... Naruto es igual a ti, y estoy segura de que él logrará esclarecer los hechos que llevaron a tu muerte... porque por eso él se volvió un detective... sólo por ti... - Dijo Kushina con algunas lágrimas en sus ojos. Sin duda la muerte de su esposo había sido lo que más marcó su vida y la de su hijo, y a pesar de haber pasado tantos años aún lo amaba.

Sonrió y dejó la foto en su lugar.


Naruto y Hinata ya habían llegado a la comisaría. Ambos se miraban coquetamente, haciéndose guiños y ese tipo de cosas. Pero en cuanto Sasuke entró a la oficina en donde se encontraban se sentaron tan rectos que parecían dos estatuas, además de verse sospechosamente nerviosos para los ojos del Uchiha, aunque de todos modos lo dejó pasar.

Sasuke carraspeó – Naruto, Hinata, es hora de ir a la universidad de Konoha y desenmascarar al fin todo este teatro.

-¡Así se habla Sasuke! - Gritó Naruto con emoción, mientras que Hinata sólo lo observaba con una sonrisa.

-Respecto a eso ¿De verdad crees que nos sea fácil sacarles la información sobre Mizuki? - Preguntó la ojiperla.

-Sobre eso... tengo un favor que pedirte Hinata – Dijo Sasuke haciendo una especie de plegaria, mientras Naruto y Hinata lo observaban como si estuviesen viendo un bicho raro.


Mientras tanto, en el departamento de Karin acababa de entrar Tayuya. Como eran tan amigas ella tenía las llaves y entraba cuando quería sin avisar. Pero esta vez un sonido extraño perturbaba sus oídos, algo así como gemidos que provenían de la habitación de la pelirroja.

-Oh-no-puede-ser – Dijo Tayuya, pronunciando cada palabra como si fuese un robot. Primero le dieron escalofríos de sólo pensar lo que estaría haciendo Karin ahí adentro, pero después una enorme curiosidad la invadió -. ¿Con quien se estará acostando esta pu** de Karin? - Se preguntó.

Comenzó a caminar sigilosamente hasta el cuarto, pero se llevó un enorme susto al ver a su amiga abrir la puerta de golpe. Tan sólo llevaba puesta una bata que no cubría más allá de sus rodillas. Karin le dio con la puerta en las narices a Tayuya tirándola al suelo.

-¡Jodida imbécil fijate por donde andas! - Gritó la chica en el suelo sobando su nariz.

-¿Tayuya? ¿Que haces ahí en el suelo? - Preguntó Karin, sin extrañarse si quiera un poco porque ella estuviese en su casa.

-Eso da igual ¿Con quien estás? - Tayuya pareció olvidarse por completo del dolor de su nariz, era más importante el chisme. Se levantó y abrió más la puerta para observar a la persona del otro lado que en ese momento se abrochaba uno a uno los botones de la camisa. Si no lo hubiese visto no lo habría creído. Se quedó con la boca abierta.

-Hola Tayuya – La saludó Itachi con una sonrisa, haciendo que la chica abriera más la boca de la sorpresa. Karin sólo la miró con fastidio.


Hanabi estaba con su novio muy a gusto sentada sobre el césped de la facultad. Estaban en hora de descanso antes de entrar a sus siguientes clases, que por supuesto estaban separadas.

La ojiperla estaba a punto de besarlo cuando vio algo que le llamó la atención de sobremanera.

A unos metros de ellos, se encontraban su hermana, su jefe y uno de sus compañeros. Le extrañó mucho verla por allí, se suponía que ella era policía ¿Entonces que hacía en un lugar como la universidad? Fue cuando cayó en cuenta.

-¿Habrá ocurrido algún crimen aquí? - Se preguntó creyendo que lo hacía en voz baja, pero Kei pudo oírla perfectamente.

-¿Por que lo dices Hana-chan? - Preguntó el intrigado pelirrojo, mientras rodeaba la cintura de su muñeca con ambos brazos.

-Bueno, mi hermana se encuentra aquí, ella es policía... así que debió pasar algo.

-¿Tu hermana? - Preguntó mientras observaba hacia el lugar en donde apuntaba la ojiperla. Sasori sonrió para sus adentros, así que esa era la tan famosa Hinata Hyuuga. Se veía bastante hermosa desde lejos, ya se podía imaginar como sería de cerca, pero más importante que eso, una fase importante de su plan con Itachi estaba por concretarse -. "Será todo un gusto sacarle información a esa oficial de policía... me gusta como hacemos las cosas en Akatsuki, sobre todo cuando debemos trabajar con mujeres así" - Pensó.

-¿Que sucede Kei-kun? - Le preguntó Hanabi al notarlo algo distraído. Kei le regaló una brillante sonrisa.

-Hana-chan ¿Por que no me la presentas? Es que me han pedido hacer un reporte de algún profesional y creo que sería muy original si fuese de una mujer policía – Mintió para convencer a Hanabi. Ella lo miró un tanto escéptica, y no es que no le creyera, es que su relación con su hermana no era la mejor de todas.

-De acuerdo, pero te advierto que no nos llevamos muy bien.

-Bueno, si tienes problemas con eso yo... - Fue interrumpido.

-Por ti haría cualquier cosa y lo sabes.

-Si, lo se – Volvió a sonreír.


Lugar: Suna, brigada de homicidios. Oficina de Gaara.

-B-basta Gaara, alguien podría entrar y no sería bueno que nos vieran – Decía una desarreglada Matsuri mientras su jefe le besaba el cuello, haciendo caso omiso a sus palabras. Estaba demasiado concentrado en su labor.

Gaara tomó una de las piernas de la castaña y la hizo rodear su propia cintura, mientras deslizaba esa misma mano por el muslo de la chica, la cual soltaba leves gemidos.

-G-Gaara – Volvió a decir la chica, pero ésta vez él la silenció besándola apasionadamente en los labios.

-No hables tanto Matsuri o ahí si nos descubrirán – Aseguró el pelirrojo mientras volvía a pasar su mano por el muslo de la chica y ella comenzaba a desabotonar su camisa, quitando también el nudo de la corbata.

En eso sintieron unos golpeteos en la puerta y ambos se separaron de inmediato. Matsuri comenzó a bajar un poco su corta falda que se había subido gracias a las caricias de Gaara. Estaba muy sonrojada porque casi los descubren.

-"Gracias a Dios han tocado la puerta" - Pensó.

-Pase – Dijo Gaara mientras se arreglaba el nudo de la corbata, con una no muy amigable voz. Y con justa razón, si había sido interrumpido en mitad de su "juego" favorito.

Por la puerta se vio entrar a un hombre alto y de tez morena. Gaara lo observó tratando de ocultar su fastidio.

-¿Que sucede Baki?

-Gaara, hay algo que deberías ver – Dijo Baki dejando unas cuantas fotografías sobre el escritorio de Gaara. El pelirrojo las miró un momento, sin hallarles ningún interés, pero de pronto vio a cierta persona que llamó su atención.

-Esta persona es... - Musitó aturdido mientras la castaña que aún seguía en el lugar lo veía algo preocupada.

-Así es... se trata de tu padre, ha aparecido al fin – Comunicó el hombre mientras que Matsuri se sorprendía y Gaara parecía no cambiar de expresión, aunque muy en el fondo un profundo dolor se clavaba en su pecho.


Naruto, Hinata y Sasuke estaban hablando con el conserje de la universidad, el cual veía con cierto sonrojo a la única oficial mujer.

-Y dígame... ¿Conoce a un hombre llamado Mizuki? - Preguntó Sasuke a lo que el hombre negó con la cabeza.

-No, no conozco a nadie con ese nombre.

-¿Y ha visto alguna vez a esta persona? - Preguntó Hinata mientras le enseñaba una fotografía del sospechoso, que si de verdad seguía vivo seguramente aún tendría el mismo rostro, ya que se comprobó que él no estuvo en su auto al momento del accidente.

-Mmm – El hombre la miró un momento – La verdad... me parece que si... ha venido algunas veces por aquí, pero siempre se entrevista con el decano, así que no he hablado mucho con él.

Los tres policías sonrieron satisfechos. Era hora de hablar con el decano. Aunque Hinata no se veía muy convencida del todo.

-Yo no se Sasuke, no soy buena en ese tipo de cosas – Decía la chica un poco nerviosa.

-Es verdad Sasuke, no quiero que Hinata hable con ese pervertido – Decía Naruto dejando todos sus celos salir a flote.

El decano de la Universidad era muy conocido por ser un pervertido, y cada vez que las mujeres hermosas iban a pedirle algo lo soltaba todo a manos llenas, es por eso que Sasuke le había pedido a Hinata que fuese ella quien hablara con él y así sacarle toda la información sobre Mizuki, pero la Hyuuga nunca había hecho algo como utilizar sus "dotes" para interrogar a un testigo.

-Naruto ¿No crees que este no es momento de ponerse celoso? - Preguntó el azabache mirando al rubio con cierto sarcásmo. Naruto sólo se enfureció más pero entendía que todo era por el bien del caso, y que sólo serían un par de preguntas y nada más.

-De acuerdo – Se rindió Naruto bajando los hombros. Hinata sintió decidida y se dirigió a la oficina del decano.

Cuando la ojiperla ya se había ido, su hermana menor se acercó a ellos, acompañada de su novio.

-Etto... disculpen... - Habló la joven para llamar su atención. Los dos al verla enseguida notaron su parecido con Hinata.

-Tú debes ser la hermana de Hinata – Dijo Sasuke mientras que Naruto hacía una cara como si fuese algo que no podía creer.

-¡¿Eres su hermana?! - Preguntó sorprendido el rubio. Hanabi simplemente asintió.

-Quería hablar con mi hermana pero se ha ido – Dijo la ojiperla mientras tomaba la mano del pelirrojo.

Sasuke se le quedó viendo detenidamente, al igual que Naruto, pero sólo el Uchiha notó algo sospechoso en él.

-Es un gusto conocerlos oficiales, mi nombre es Kei – Dijo elegantemente el chico con una sonrisa. Sasuke lo siguió mirando escéptico, pero no emitió palabra alguna -. Soy el novio de Hanabi - "Así que ellos son Uzumaki Naruto el famoso detective que nos tiene en la mira y Uchiha Sasuke, el querido hermano de Itachi... debo tener cuidado"

-Mucho gusto, soy Naruto – Se presentó el rubio con su habitual alegría. También sentía algo extraño al estar el presencia de ese tipo, pero no era tan perceptivo como Sasuke.

-Sasuke – Fue todo lo que dijo el azabache, mirándolo casi despectivamente - "Hay algo... no se que es... pero algo en este hombre me da muy mala espina..."


-Pf, otro día problemático – Dijo Shikamaru mientras apagaba un cigarrillo con la zuela del zapato. Estaba en mitad de la calle, con su expresión aburrida como siempre.

De pronto un hombre robusto y de cabello castaño claro se acercó a él. Venía comiendo un paquete de papas fritas y al verlo Shikamaru le hizo un gesto de saludo con la mano.

-Hola Chouji – Dijo el pelinegro - ¿Que sucede?

-Nada, lamentablemente la información era errada – Respondió Chouji. Shikamaru sólo bufó.

-Que porquería, será mejor seguir investigando, esos tipos definitivamente planean algo.

-¿Y que se supone que debamos hacer Shikamaru? Sólo somos simples abogados, creo que nos estamos metiendo en algo demasiado turbio... - Chouji hubiera seguido hablando de no ser la perturbadora mirada que le lanzó su amigo.

-Sabes que no descansaré hasta atrapar al hombre que asesinó a Asuma y a Souko – Dijo Shikamaru muy enfadado.

-Lo se... - Respondió el castaño bajando la mirada.


Hinata regresaba de haber hablado con el decano. Naruto y Sasuke la miraban expectantes, y ella al parase frente a los dos suspiró hondamente, mostrándoles un papel en sus manos.

-Jamás volveré a interrogar a un pervertido – Advirtió mirando a Sasuke muy enfadada – En fin, aquí está la dirección, no me costó mucho sacársela ya que el pobre tipo no tenía ni idea que se estaba metiendo en asuntos ilegales.

-Bien hecho Hinata, eres increíble – La felicitó el rubio mientras le daba un abrazo -. Por cierto tu hermanita estuvo por aquí con su novio y dijo que querían hablar contigo de algo... creo que una entrevista... no se.

-¿Hanabi-chan? - Repitió Hinata casi sin creer que su hermana quisiera hablar con ella. De pronto se preocupó, tal vez había sucedido algo con su padre de nuevo. De pronto se detuvo al percatarse de una de las palabras usadas por su rubio -. ¿Dijiste su novio? - Preguntó mientras parpadeaba.

-Ajá, querían hablarte.

-"Así que Hanabi-chan tiene novio" - Pensó con una sonrisa -. "Sólo espero que sea un buen chico y que la trate bien"


-¿Desde cuando te estás tirando a ese papasote de Itachi? - Preguntó Tayuya riendo divertida, mientras que Karin se tomaba tranquilamente una taza de té sentada sobre el sofá.

-Mira Tayuya, no me gusta cuando preguntas las cosas de ese modo – Le respondió la pelirroja. Tayuya sólo frunció el ceño y se cruzó de brazos.

-No me vengas con esa porquería y responde – Le dijo la ruda chica. Karin suspiró.

-De acuerdo, hace dos semanas que tenemos... "algo" por así decirlo, aunque también estoy saliendo con su hermano menor.

-¡¿Como?! ¿Te estás tirando a los dos hermanos a la misma vez?

-¡Tayuya! - Era suficiente soportar ese vocabulario tan poco refinado de su amiga, para que además se estuviese yendo de bocazas por ahí. En todo caso tenía razón y eso la avergonzaba en parte. Estaba saliendo con los dos y no sabía cual le gustaba más.

-Sólo dime si con el comisario-san también te has acostado – Dijo con una sonrisa Tayuya, suavizando su forma de hablar.

-Un par de veces nada más – Respondió al fin Karin –. Se que esto era sólo un juego y me estaban pagando muy bien por él... pero realmente no quiero hacerle daño a ninguno de los dos.

-Uy ¿Y que vas a hacer?

-No lo se.


Lugar: Suna, fuente de sodas de la ciudad.

-¿Tu padre Gaara? - Preguntó Matsuri mientras observaba al pelirrojo beber una soda. Su expresión no demostraba ni tristeza ni felicidad, y el que estuviera así de serio la preocupaba bastante.

-Hace tiempo se largó con algunos documentos importantes de la familia y se robó algo de dinero – Dijo Gaara dejando de beber – Lo he estado buscando por años, bueno hasta que lo he encontrado...

-¿Te duele mucho verdad? - Gaara frunció el ceño. No le gustaba que alguien a parte de su hermana supiera lo que en verdad estaba sintiendo, pero a pesar del poco tiempo que llevaba saliendo con ella, la castaña parecía poder adivinar todos sus sentimientos tan sólo con ver la expresión de su rostro.

-No, sólo es cuestión de dinero – Mintió, pero obviamente sabía que Matsuri no le había creído nada.

-Ya veo – La chica fingió creerle, pero en el fondo sabía lo mal que su amado mentía.

-Creo que es hora de regresar a la oficina, así que pediré la cuenta – Dijo el pelirrojo mientras hacía una seña con su mano. Matsuri sólo asintió con la cabeza -. Esta noche en tu departamento, no lo olvides – Le sonrió, haciendo que ella enseguida se pusiera nerviosa.

A pesar de haber estado ya muchas veces con él simplemente no podía dejar de avergonzarse cada vez que él le regalaba una de sus perfectas sonrisas, y en las noches cuando estaban juntos no podía evitar suspirar su nombre cada vez que lo sentía apoderarse de su cuerpo.

-Claro... no lo olvidaré – Respondió sonrojada.


Lugar: Konoha, afueras de la comisaría.

Sakura había sido llamada por Sasuke a la comisaría, le dijo que ya le tenía la dirección del sujeto por teléfono y partió rápidamente. Esperaba que Sai estuviera para poder hablar un poco, pero él seguía ocupado en otros asuntos.

-Que pena -Suspiró cuando el agente Rock Lee le comunicó la situación de su novio. Enseguida entró a la oficina de Sasuke sin golpear y lo encontró hablando por teléfono en un tono que le pareció era bastante meloso.

Sasuke le dirigió una mirada a la pelirrosa – Espérame un minuto – Dijo a la persona con quien hablaba -. Que bueno que ya legaste Sakura, siéntate mientras termino de hablar.

La pelirrosa obedeció y se sentó, sin quitar su vista de encima de Sasuke.

-Entonces nos encontramos mañana en la noche Karin – Finalizó el azabache, haciendo que los oídos de Sakura se alarmasen al instante al oír dicho nombre -. Ahora si Sakura.

-¿Hablabas con tu novia? - Preguntó ésta olvidando por completo la verdadera razón por la cual estaba en ese lugar. No podía evitar sentir una pequeña punzada en el pecho, el saber que él estaba con alguien la deprimía y le dolía.

-No, Karin no es mi novia – Respondió con toda calma el Uchiha -. Aunque no descarto la posibilidad.

Al oír esas palabras y de la forma en que Sasuke lo dijo, con una descarada sonrisa en los labios, una descarada y sexy sonrisa, Sakura sintió un enorme dolor que crecía en su interior.

-"¿Por que me siento así? No debería importarme, yo tengo novio... ¿Por que tiene que dolerme tanto? ¿Es que acaso soy una maldita masoquista? ¿No tengo amor propio? " - Pensaba la fiscal Haruno envuelta en el mar de dudas de su propia mente - "Soy una estúpida... haga lo que haga te sigo amando Sasuke Uchiha"

-Bueno ¿Venías por esto cierto? - Preguntó Sasuke sacando el papel del cajón de su escritorio, enseguida Sakura lo recibió y se retiró rápidamente, pero antes de que pudiera salir sintió como la mano de Sasuke la jalaba, haciendo que quedara pegada al cuerpo de él.

-¿Que crees que estás haciendo?

-Ya no aguanto más esta situación – Le susurró en la comisura de los labios -. Sakura... yo... yo te... - Pero otra vez no alcanzó a terminar su frase, ya que la puerta comenzó a sonar -. Pase – Indicó.

Era Naruto el que acababa de entrar, con la expresión de optimismo en su rostro. Sasuke y Sakura se separaron rápidamente al verlo y ella estaba un tanto sonrojada, mientras que él pudo controlarlo a la perfección.

-Hey Sakura-chan ¿Que tal, ya te han dado lo que necesitabas?

-Si, gracias por preocuparte Naruto... - Sakura aún estaba un poco desconcertada por lo acontecido hace unos minutos y simplemente salió de la oficina dejando a los dos chicos solos. Naruto la vio alejarse y miró a Sasuke de reojo.

-No puedo entender como has dejado ir a una chica como Sakura-chan – Dijo sin rodeos -. Se veía muy enamorada de ti, pero tú desperdiciaste tu tiempo.

-Hmp, cállate Naruto. Si tú no hubieses llegado justo ahora tal vez otra sería la historia – Se quejó el azabache, realmente estaba molesto ¿Por que cada vez que quería decirla a Sakura lo que sentía algo o alguien lo interrumpía?

-¿Ibas a decirle algo? - Preguntó el rubio incrédulo.

-Lárgate, me duele la cabeza.

-Sasuke... si de verdad quieres a Sakura-chan... dicelo antes de que sea demasiado tarde, no cometas el error que yo también casi cometo – Le aconsejó Naruto seriamente. Sasuke sabía cuanta razón tenía su amigo, pero para él ya era demasiado tarde, ya Sakura no lo amaba, lo despreciaba y debía entender que aunque fuese ahora a confesarle sus sentimientos lo más probable es que ella lo rechazara.

-Naruto, te equivocas... a Sakura ya la perdí – Dijo resignado, bajando la cabeza mientras una gran tristeza lo invadía.

-Claro, si todo el tiempo no has hecho más que herirla, entiendo si Sakura-chan te cambiase por Sai, pero si yo fuera tú no me rendiría, al menos no aún – Con estas palabras Naruto abandonó la oficina, dejando sólo a su amigo con sus pensamientos enredados.


Hinata suspiró. Estaba frente a la mansión Hyuuga. No sabía que quería decirle su hermana y estaba preocupada que fuese algo de su padre. No se sentía preparada para regresar a verle aún después de la última vez que hablaron, pero quería comprobar el buen estado de su padre.

Tocó el timbre, ya que desde hace años ella ya no podía entrar a esa casa de la forma en que lo hacía antes.

-¿Si quien busca? - Preguntó una voz por el intercomunicador.

-Si... etto soy Hinata y vengo a ver a mi hermana ¿Se encuentra? - Preguntó algo dudosa y nerviosa. La imponente casa donde vivió toda su niñez ahora le parecía un lugar extraño y ajeno.

-Enseguida señorita – Respondió cordialmente la empleada. Luego de eso las enormes puertas de la mansión se abrieron de par en par. Hinata entró aún un poco ofuscada.


Sakura ya había hecho lo suyo con la demanda y lo de levantar los cargos. En cualquier momento la llamarían para presentarse en el juicio, aunque con las pruebas reunidas por Naruto y Sai ya todo estaba más que resuelto.

Se sentó sobre una banca en el parque pensando en él, en ese tipo que aún amaba a pesar de todo lo que hacía por olvidarlo.

-Soy una estúpida – Se recriminó.

-¡Si, estúpida y masoquista! - Aportó su inner. Sakura se sonrió, ya se estaba volviendo loca. Se levantó y decidió irse a su casa.

-Creo que tomaré una ducha bien helada – Se dijo a sí misma.

Desde un punto del parque, alguien la observaba con curiosidad. Estaba usando unos lentes oscuros para no ser reconocido.

-Así que ella es la fiscal Haruno... - Dijo para sí -. Será lindo acabar con su vida.


Tenten estaba poniendo en orden una serie de documentos antes de irse a casa. Se trataba de archivar algunos casos ya viejos que se estaban acumulando. Era molesto tener que trabajar entre tantos papeles, pero así era en un lugar donde lo vital estaba en ellos.

-Ufff – Suspiró ya cansada.

-Se ve que te está costando – Oyó una voz masculina a sus espaldas. Se dio la vuelta y sonrió al reconocer a su amigo.

-Neji ¿Que te trae por aquí? - Preguntó la castaña.

-Tú – Dijo él mientras le ofrecía una botella de agua mineral a la chica, la cual la recibió con una sonrisa.

-Que gracioso, pero ya en serio ¿Venías a ver a Hinata cierto?

-No, ya te lo he dicho Tenten, vine a verte a ti, quiero charlar un rato nada más.

-De acuerdo, nada más termino aquí y nos vamos ¿Te parece?

-Si quieres te ayudo – Dijo el importante empresario, comportándose como un adolescente enamorado. Tenten simplemente asintió perdida en sus ojos perlados.


-¿De eso se trataba? - Preguntó Hinata a su hermana menor mientras daba un largo suspiro de alivio. Le alegraba saber que su padre estaba muy bien.

-Ajá, es que no sabes, mi novio es muy responsable con los trabajos y es por eso que te lo pido de favor hermana ¿Podrías ayudarlo?

-Claro que si, además me muero por conocerlo – Respondió con una sonrisa la Hyuuga mayor. Le agradaba que a estas alturas y a pesar de todo, si pudiese tener una relación normal de hermanas.

-En cuanto a papá, quería decirte que siempre si aceptó el tratamiento.

-¿En serio?

-Ajá, una semana después de que tú viniste dijo que si lo haría así que ha mejorado mucho, pero de todos modos es mejor que no se entere que viniste – Dijo Hanabi bajando la mirada, haciendo entristecer un poco a su hermana – Y otra cosa... tal vez haya dejado pasar mucho tiempo pero... Hinata... quisiera que volviéramos a ser las de antes...

-Sabes que estoy muy dispuesta – Respondió Hinata. Hanabi sólo le sonrió. En eso Hinata vio la hora y notó que iban a ser las nueve -. Cielos, que tarde, quedé de cenar con mi suegra y mi novio así que tengo que irme.

-¿Tienes novio Hinata? - Le preguntó la intrigada chica. Hinata sólo asintió sonriendo.

-Si, se llama Naruto y es un poco bobo, pero lo amo.

-Ah, si, hoy lo vi en la universidad. Era bastante guapo la verdad, creo que ambas tenemos muy buen gusto.

-Si tú lo dices.

Las dos hermanas salieron del cuarto y pasaron por el pasillo. De pronto Hinata desvió su atención hacia una puerta en particular. Aquella habitación era la que su madre solía utilizar cada vez que le daba por hacer sus cosas. Cuando ella murió todo se guardó ahí bajo llave. Su padre estaba tan afectado que no dejaba a nadie entrar, así que Hinata jamás supo lo que había en ese lugar.

-No puedes entrar ahí Hinata, está cerrado – Le dijo Hanabi notando como su hermana no quitaba la vista de la puerta, pero Hinata no le hizo caso.

-Aprendí un truco muy útil hace tiempo para abrir las puertas.

-P-pero Hinata...

-Necesito ver las cosas de mamá – La interrumpió Hinata sacando una fina alambre de su cartera. (billetera, monedero, etc)


Sakura acababa de salir de la ducha y llevaba sólo una toalla cubriendo su cuerpo. Caminaba por el oscuro pasillo hacia su habitación, pero a mitad del camino oyó un extraño ruido.

-¿Que será eso? - Se preguntó un poco asustada -. No será un ladró ¿O si?

Comenzó a caminar sigilosamente por el pasillo. Ella no era policía así que no sabía mucho sobre defensa personal, y aunque le decían que pegaba duro eso no importaba si el ladrón tenía un arma. Tomó lo primero que encontró, lo cual era un bate de béisbol que Sai se había dejado un día en su casa y volvió a avanzar hacia su cuarto.

Abrió lentamente la puerta mientras ésta rechinaba y acercó su mano a la pared hasta dar con el interruptor de la luz. La encendió con rapidez y entró al cuarto levantando el bate en sus manos.

-¡¿Quien anda ahí?! - Gritó al instante, pero se quedó callada al ver a esa persona. La ventana estaba abierta y la cortina se movía con el viento, al igual que el cabello negro de Sasuke Uchiha.

-Sakura, tranquila – Dijo el azabache alzando sus manos, más la expresión desencajada de Sakura le causó un tanto de gracia y no pudo evitar reírse.

-¿Que estás haciendo en mi casa, en mi cuarto, y a esta hora? - Interrogó la chica aún sosteniendo el bate de béisbol a la altura de su cabeza.

-Vine a hablar contigo, pero no pensé encontrarte en paños menores – Respondió aún manteniendo la sonrisa, aunque estaba algo feliz por haber sorprendido así. Sakura bajó ambas manos poniéndose muy sonrojada y dejó caer el bate al suelo.

-¿Y no podías entrar por la puerta como la gente normal? - Volvió a preguntar, con el ceño levemente fruncido, pero no alcanzó ni a reaccionar cuando sintió como Sasuke la tomaba por la cintura.

-No pensé que quisieras abrirme, así que me las ingenié para trepar tu balcón – Respondió mordáz. Sakura trató de alejarlo empujándolo, pero él tenía demasiada fuerza.

-Suéltame Sasuke ¿A que has venido? Si es a burlarte de mi te aclaro que... - Pero no hubo oportunidad de terminar su frase cuando ya sus labios habían sido aprisionados por los de Sasuke. Otra vez la había besado de esa manera tan apasionada, tan suya, que la volvía loca. Sabía que estaba haciendo algo malo al corresponderle, pero no podía resistirse, era como un elixir que la atraía más y más, y que calmaba su sed.


En el bar de Orochimaru, las chicas que trabajaban ahí estaban haciendo su labor mientras los clientes se babeaban viéndolas.

Los Akatsuki tenían una pequeña reunión en una mesa del lugar.

-¿Ya la has conocido? - Preguntó Hidan a un sonriente Sasori, quien asintió de inmediato.

-Es una mujer preciosa, aunque sólo la vi de lejos, pero he conseguido que Hanabi-chan me arregle una cita con ella – Dijo satisfecho porque todo estaba resultando como querían.

-Bien hecho Sasori – Lo felicitó Itachi – Por cierto, dentro de tres días tenemos una reunión con el jefe.

-¿Al fin lo vamos a conocer? - Preguntó Kakuzu con seriedad.

-Así es, lo van a conocer – Respondió el Uchiha mientras alzaba su copa haciendo una señal con su mano. Al instante Karin se acercó a ellos trayendo una botella de vino en la mano.

-¿Beberás vino? - Preguntó Hidan.

-Si, pero ven Karin, siéntate conmigo – Dijo Itachi mirando a la pelirroja con una sonrisa socarrona.

-No puedo Itachi, tengo que atender a los demás clientes – Respondió ella mientras que ajustaba sus lentes, pero Itachi la jaló de la muñeca haciendo que quedara sentada justo sobre él.

-Yo soy tu cliente más importante ¿Lo olvidas?

-N-no pero...

-Así me gusta – La interrumpió Itachi – Chicos ¿Saben de Deidara?

-Dijo que estaba resolviendo el problema de la fiscal Haruno – Respondió Kakuzu mientras se servía una copa de vino.

-Oh, esa chica que se muere por Sasuke – Comentó Karin, a lo que Itachi la miró con curiosidad.

-No me comentaste nada de eso preciosa, creí que Sasuke sólo estaba saliendo contigo.

-No está saliendo con ella, pero soy mujer y me he dado cuenta que cada vez que ella me ve junto a Sasuke me fulmina con la mirada – Karin se abrazó a sí misma mientras sentía un leve escalofrío recorrer su cuerpo, y que de sólo pensar en la mirada de Sakura hacia su persona sentía que iba a morir.

-Mi hermano y la fiscal Haruno... vaya que interesante... - Murmuró Itachi riendo sorna.


Hinata había logrado entrar al cuarto de su madre. Estaba lleno de cosas de ella, sus vestidos, sus zapatos, e incluso sus diarios de vida.

Hinata tomó uno de ellos y tuvo la intensión de abrirlo, pero a la mera hora se arrepintió.

-Tal vez deba llevarme esto a casa – Se dijo pensativa. Hanabi la miraba con preocupación, no vaya a ser que llegara su padre y las descubriera en ese lugar.

-Hinata, por favor salgamos de aquí – Le rogó algo asustada, pero Hinata negó con la cabeza.

-No puedo, necesito ver las cosas de mamá, tal vez esta sea la única forma de hallar lo que tanto busco.

-¿De que estás hablando? Si papá nos ve aquí de seguro me mata – Ambas chicas hablaban casi susurrando para no ser oídas por nadie. Hinata siguió caminando hasta hallar una pequeña caja de color azul. La tomó entre sus manos y se dio cuenta de que estaba cerrada con llave.

-¿Que será esto? - Se preguntó invadida de curiosidad, pero cuando trató de abrirla con su llave maestra le fue imposible -. No puedo abrirla, rayos...

-Hinata vámonos – Volvió a pedir Hanabi. Esta vez Hinata asintió, pero logró guardarse uno de los diarios de su madre entre sus ropas. Luego ambas salieron del cuarto dejándolo tal y como estaba.

-"Tengo que saber que contenía esa caja" - Pensó decidida la Hyuuga.


Lugar: Suna.

Departamento de Matsuri.

Se podían oír los acalorados gemidos de la chica que veían desde su habitación, al mismo tiempo que pronunciaba el nombre de Gaara. Después de acabar su faena, ambos estaban exhaustos, pero él no podía quedarse toda la noche.

-¿Te vas tan temprano? - Preguntó la castaña viendo como el hombre con el que acababa de estar se comenzaba a abotonar la camisa. Ella estaba sobre la cama cubriéndose con la sábana blanca.

-Si, es que mañana debo levantarme temprano y tengo unos papeles en casa que no he terminado de revisar – Respondió el pelirrojo sin voltear a verla, hasta terminar de abotonar su ropa. Luego se montó sobre la cama y se guió directo hacia los labios de la chica para devorarlos una vez más – Si quieres mañana puedes quedarte en mi departamento.

-Claro – Respondió ella. Cuando Gaara se levantó oyeron como sonaba el timbre -. ¿Quien podrá ser a esta hora?

-Tal vez sea tu otro amante – Opinó Gaara frunciendo levemente el entrecejo, pero Matsuri comenzó a reír.

-¿Como crees? Yo no tengo a nadie más – Aseguró con una sonrisa divertida mientras se levantaba de la cama aún cubriendo su cuerpo con la sábana, y Gaara la tomó por la cintura.

-Eso espero, porque no me gustaría que después de mi viniese otro a estar contigo.

-No seas tonto, y suéltame que tengo que vestirme para abrir la puerta – Dijo Matsuri sonriendo, más antes de soltarla el pelirrojo la besó muy apasionadamente, sacándole un leve suspiro.


Realmente Sakura no sabía como había llegado a tal situación. Estaba prácticamente desnuda sobre su cama, dejando que Sasuke Uchiha hiciese lo que le plazca con su cuerpo. Su voluntad y su cordura se podían ir bien al carajo, ya nada le importaba en ese momento.

-Sasuke... - Susurró su nombre en ese momento, cuando él estaba besando su cuello sin ánimos de detenerse. Sakura recorría la espalda ya desprovista de ropa de Sasuke, y se deleitaba con cada beso que él le daba.

Sasuke estaba feliz, pero no olvidaba a lo que realmente había venido. No sólo a hacer suya a esa chica, sino a decirle lo que en verdad sentía por ella.

-Sakura... - Detuvo sus caricias por un momento, viendo fijamente los ojos jades de la chica - . Quiero que sepas que yo... yo...

Sakura sólo lo miraba expectante, no estaba segura de si lo que oiría sería bueno o malo, pero desde hace tiempo quería oír lo que él iba a decir.

-Demonios... - Masculló Sasuke enfadado consigo mismo ¿Como podía ser tan difícil? - Sakura yo...

-Sasuke, esto que estamos haciendo no está bien, mejor... vete de mi casa y... - La pelirrosa trató de levantarse, pero el azabache se lo impidió.

-No, esto no está mal, es lo que ambos deseábamos... no puedes negarlo ahora que me has correspondido – Acarició la mejilla de Sakura, la cual lo miraba atentamente -. Sakura yo te amo.

-Sasuke... - Sakura dejó escapar una leve lágrima de felicidad al oír eso. Por el momento para ella, sólo existían en el mundo dos personas: Sakura Haruno y Sasuke Uchiha. Sólo dos cuerpos que ansiaban volverse uno -. Sasuke... -kun...

Sasuke sonrió y se acercó a los labios de la chica, besándola dulcemente, comenzando otra vez el recorrido de su piel con ambas manos.


Hinata iba en su auto. Ya se le hacía tarde para la cena con su suegra y su novio, así que pisó al acelerador. Al llegar al edificio lo primero que hizo fue apagar el coche, dejándolo estacionando en un lugar apto para ello. Luego se bajó pero notó como algo caía de entre sus ropas.

-El diario de mamá – Se dijo. Lo recogió y vio como un papel caía de él, una hoja pequeña y cuadrada. La levantó y se fijó en algo interesante.

-Es... un código binario – Murmuró al notar que la hoja llevaba escrito sólo los números 1 y 0 y que éstos se repetían muchas veces en distinto orden.


Matsuri finalmente había logrado ponerse algo de ropa para ir a abrir la puerta, mientras que Gaara salía de la habitación tras ella.

-En serio ¿Quien puede ser? - Volvió a preguntar la castaña mientras abría, y su sorpresa fue enorme al ver del otro lado a su mejor amiga, la cual se había ido al extranjero hace algunos años.

-Matsuri – Exclamó la joven. Tenía el cabello castaño y largo hasta la cintura, sus ojos eran marrones y tenía un cuerpo muy bien formado, esto lo notó Gaara cuando la chica saltó a abrazar a Matsuri.

-Sari ¿Pero que haces aquí? ¿Cuando has llegado? - Preguntaba Matsuri sorprendida y a la vez feliz de ver a su amiga tan querida de regreso. La chica se separó de ella y la miró con una sonrisa.

-Llegué hace unas horas, y he venido a quedarme en Japón ¿No es genial? - En eso notó al pelirrojo que estaba en el departamento de la castaña y se dio cuenta que de seguro había interrumpido algo –. Ah lo siento, no tenía idea que estabas con alguien, no debí venir sin avisar.

-No te preocupes, yo ya me iba – Dijo Gaara acercándose a la puerta. Tomó la mano de la chica y la besó caballerosamente -. Sabaku No Gaara para servirte – Miró a Matsuri, a la cual no le pareció nada apropiado su gesto, pero se contuvo, sabía que Gaara era muy educado. Sari por su lado se había sonrojado al ver la seductora sonrisa en el rostro del pelirrojo -. Bueno, tengo prisa así que me voy.

-Pasa Sari – Dijo Matsuri a su amiga, la cual asintió pasando con su maleta tras ella. Matsuri cerró un poco la puerta su espalda, quedando fuera de la vista de la chica.

-¿Que pasa? - Preguntó Gaara al ver la expresión de desagrado en el rostro de la castaña.

-¿Te ha gustado mi amiga?

-Claro que no, es linda pero vamos, es tu amiga, además acabo de conocerla – Respondió un tanto divertido y es que Matsuri se veía muy graciosa demostrando sus celos. En esa parte siempre era muy sincera, aunque no le gustaba que él se diera cuenta porque aún no formalizaban nada. Se acostaban juntos pero ni siquiera había hablado de noviazgo.

Matsuri lentamente cambió su semblante. Sonrió complacida – Bueno, nos vemos mañana.

-Hasta mañana – Dijo el chico mientras la tomaba por la cintura para luego darle un voraz beso de despedida. Sin querer la espalda de Matsuri chocó contra la puerta, haciendo que ésta se abriera y dándole un espectáculo en vivo a Sari, quien los veía asombrada.

-Hasta mañana Gaara – Después de despedirse, la castaña cerró la puerta y soltó un leve suspiro.

-Wow, que novio tan guapo tienes amiga, te envidio.

-No es mi novio, sólo salimos.

-Pues con ese beso tan apasionado hasta llegué a pensar que estaban casados, cielos...

-¿Nos viste? Ay que vergüenza – Dijo un poco sonrojada Matsuri.

-Pues tendrás que contarme que onda, porque no pienso quedarme con la curiosidad.

-De acuerdo Sari, pero eso será después de que me cuentes bien que ha pasado contigo y como es eso de que te vienes a Japón.

-Vale, pasando y pasando – Sonrió Sari.


La cena con Naruto y su madre había sido todo un éxito. Ahora Hinata se encontraba despidiéndose de Naruto en la puerta. Naruto se dio cuenta de que algo iba mal con su novia, y no dudó en preguntar.

-¿Sucede algo Hinata?

-No... bueno si... es que, verás... encontré algo hace rato.

-¿Algo? ¿A que te refieres?

-A esto – Respondió la ojiperla mientras le entregaba el papel al rubio. Naruto notó los dos números.

-Un código binario – Dijo sin ninguna duda - ¿Donde lo has encontrado?

-En un antiguo diario de vida de mamá. Naruto-kun... tal vez nos lleve a lo que estamos buscando ¿Que tal si este código tiene algo que ver con la pruebas?

-Tranquila, mañana encontraremos la respuesta, ahora descansa – Le dijo Naruto mientras la abrazaba, para darle un dulce beso en la frente.

-Hai – Respondió la chica -. Espero que mañana podamos saber que es.

-No te preocupes, te prometo que hallaremos esas pruebas.

-Lo se, confío plenamente en ti – Hinata abrazó a Naruto más fuerte, para así lograr reconfortarse con su calor. Ciertamente era la mejor medicina a todos sus males.

Continuara...

Avance: Sakura siente remordimientos por haber engañado a Sai y toma una drástica decisión. Hinata al fin conoce al novio de su hermanita, cayendo en la trampa de Akatsuki. Naruto descifra el código, encontrando algo muy interesante y Tenten celebra una especie de pijamada que juntará a dos personas insospechadas y en donde darán rienda suelta a todos los chismes, mientras Gaara comienza a jugar con fuego sin sospechar que saldrá quemado.

Próximo capitulo: Cosas de chicas.


Espero que les haya gustado, me rebané los sesos pensando en lo que iba a escribir.

Está bien, no lo hice pero aún así no se me ocurrían ideas.

Nos leemos en el siguiente capitulo, hasta pronto.

No se olviden visitar mis otros fics ^^

Bye!!!