Día 14: Skip
La primera vez que Taeyeon posa sus ojos en ella, eran tan temprano en la mañana que le da la impresión de ser de mentira; caminaba por el campus de la universidad un frío viernes, con un mullido abrigo y una taza de café para llevar, estaba esperando a su amiga Gibwoon.
En un banco destinado a las zonas verdes de descanso estaba pensando en lo mucho que odiaba este proyecto de arte que le hacía tener que encontrarse con sus amigas muy temprano y regresar a casa a la puesta de sol; sin previo aviso le ve pasar frente a sus ojos como una alucinación.
Su figura alta y estilizada, el cabello le caía por los hombros en una media coleta de la cual se desprendían mechones rebeldes, su cuello y hombros quedaban al descubierto gracias a una cómoda y amplia camiseta de cuello bajo del cual se asomaba en encanto coqueto la sutil silueta del sujetador negro que traía encima. Sus piernas bronceadas y tonificadas por el ejercicio se mostraban a todo su esplendor por el short deportivo y estilizado que modelaba y finalmente unas zapatillas cómodas para el ejercicio terminaban su conjunto.
Choi Minjung.
Esa era el nombre de la chica que le robaba los suspiros cada vez que observaba con atención y nerviosismo al equipo de atletismo femenino; las Águilas Brillantes, eran conocidas en la ciudad como un equipo promesa y siempre se referían a ellas como trabajadoras, dedicadas y risueñas. Un grupo de jóvenes en forma concentradas en el deporte y que poco a poco se han armado de una buena racha logrando varias medallas de oro en competencias locales.
Entrenaban todos los días a horas muy tempranas en la mañana antes de iniciar las clases y culminaban el día de igual forma, ella se sentía incluso apenada de su contextura tan frágil en comparación a aquellas chicas que derrochaban salud y buenos modales.
Taeyeon suspira una vez más y sigue con la mirada el recorrido que la chica hacía, un pequeño circuito de pocos metros a lo largo de la zona verde del lado oeste del campus; perdida en la atrayente visión no se percata de que Gibwoon ya se encontraba a su lado, así que la rubia decide traerle de regreso al mundo real posando una mano sobre sus ojos.
—Hey, Tae. —Capta la atención de la más pequeña y la castaña se sobresalta al no saberse sola.
—Unnie —Parpadea varias veces y fija la mirada en la recién llegada.
—¿Bonita, no? —Sigue la mirada de la chica y se da cuenta que Gibwoon también observaba a Minjung entrenar.
—Es hermosa. —Habla sin pensar suspirando de cuenta nueva y se gana una carcajada entre burlona y divertida por parte de la mayor.
—¡Oh! Mi pequeña Taebaby sigue perdidamente enamorada de Ming. —Acto seguida la rubia le abraza por encima de los hombros y despeina su cabello.
—¡Unnie! —Se queja la pequeña y se levanta tratando de huir de sus ataques, haciendo caso omiso al creciente sonrojo que comenzaba a formarse en sus mejillas.
—¡Sí, está bien, está bien! —Gibwoon alza las manos a modo de disculpa y son de paz. —¿Nos vamos ya? —Si fuese por ella permanecería horas en aquel banco solo para dejar que su adorable amiga pudiese robar miradas atontadas de la atleta, pero sus calificaciones en esa asignatura pendían de un hilo por lo que no podía darse tal lujo.
—Un segundo. —Se aleja momentos para adentrarse en el mismo local donde había comprado su café y regresa momentos después con una botella de agua. Le pide prestado un pedazo de papel y resaltadores de distintos colores y así como habían llegado se alejan del lugar sin darse cuenta como una acalorada Minjung detiene sus pasos en el mismo banco que había estado ocupando segundos atrás mientras sonreía con dulzura a modo de agradecimiento.
Allí dispuesto en el banco estaba la botella de agua fría que Taeyeon había comprado, la cual ahora se encontraba adornada con un pequeño cartel en el cual podía apreciar su nombre decorado con serpentinas, globos y un pequeño corazón al final además de un diminuto mensaje en el reducido espacio sobrante.
¡Minjung-unnie, fighting!
