Fue la lengua entrando a su boca la que le hizo despertar de su aturdimiento.
Lo empuja lentamente y respira agitada. No es que le desagrade, pero simplemente...
-Jamás me habías besado así.- Fue intenso, muy intenso.
-Es porque jamás había tenido tanto temor de perderte.
Tamiko le sujeta el rostro entre las manos con cariño y siente temor.
-¿Qué es lo que ha pasado? Y no me mientas, se que ha pasado algo, haz tardado en llegar a mi.
¿A ella? Shino sonríe levemente, son lindas palabras. Pero parece que ella no se ha dado cuenta de lo que ha dicho.
Le acaricia el rostro, la pega a su pecho, le susurra que la quiere una y otra vez, demasiadas que son irreales. Y al terminar le dice nuevamente que la ama.
Ella se estremece se agita. Él la separa un poco. Esta llorando. Eso no es lo que quería él. Preocupado la toma en sus brazos, le dice que lo siente mucho y ella niega con la cabeza.
-Te amo, Shino, yo también te amo.- Se aferra a su cuerpo y solloza contra su abrigo. Si él lo ha repetido es porque no lo duda.
-¿Y no es eso algo bueno? ¿Porque lloras?
Tamiko comienza a reír y se alza de puntas cuando le jada del cuello y le besa suavemente en los labios.
-Lloro porque soy muy feliz.
-No lo entiendo.
Ella vuelve a reír por su falta de comprensión y lo abraza de nuevo. Aun tiene mucho que aprender sobre los sentimientos y ella quiere enseñarle.
-Tardaste mucho.- Susurra con los ojos cerrados como si pudiera quedarse dormida de pie solo por estar abrazándolo.
Shino suspira y la jala hacia la cama. Se sienta uno al lado del otro y él le toma las manos. No quiere hacerlo pero debe contarle las cosas.
Pero Tamiko no se muestra enojada cuando lo hace, ni resentida siquiera. Él esperaba otra cosa, pues él mismo se había molestado por lo que les hizo Saori. Pero no ella.
No su esposa.
Ahora eran verdaderos esposos, con un hogar, con felicidad, con amor.
Continua relatando cada cosa y la única vez que Tamiko le interrumpe es para decir lo terriblemente buena que es su madre. Shino le sonríe por ello y continúa. Al terminar Tamiko le sonríe completamente y se abraza a él.
No entiende su reacción pero de cualquier forma le gusta y le corresponde el gesto.
-No puedo comprenderte muchas veces.
-Me amas, sólo eso importa.
-¿Me dirás porque estas feliz?
-Porque...Dios mío, Shino, te dijeron que me fui, creíste que te abandone y me seguiste esperando, porque deseabas que volviera, pensabas perdonarme y amarme. Yo, te he esperado por tanto tiempo, me han insultado y burlado de mi, pero te espere.
-Eso a mi no me hace feliz.
-Me refiero a que...yo te espere, tú hiciste lo mismo conmigo. A pesar de las pruebas en nuestra contra, de las personas, de los rumores y las obligaciones, esperábamos al otro. Porque nos amamos. Confiamos ciegamente. ¿No te hace feliz el saber que superamos este obstáculo? Saber que nada ha podido separarnos, que a pesar del tiempo o la distancia, de todo lo que decía que nos habíamos engañado uno al otro; seguimos amándonos. Si otra persona lo hubiera hecho, si otra pareja pasara por esto....-Suspiro y sonrío una vez más. Era tan perfectamente feliz.- Pero nosotros somos diferentes. Diferentes cada uno de los demás, y diferentes como pareja de las otras....Y esto va a funcionar, lo se. Confía en mi.
-Siempre he confiado en ti Tamiko.
-Gracias.... ¿Como esta tu madre?- Pregunta preocupada. Ama a Shino y no quiere opacar el momento con recuerdos tristes, pero teme por la salud de la mujer.- He dejado alguna medicina y debe durarle una semana más.
-Mi madre despertó. Te extraña mucho.- Contesta y ve como su esposa se impresiona y seguido de unos segundos recupera aquella maravillosa sonrisa.
-¿Entonces todo esta bien ahora? ¿Podemos quedarnos aquí a disfrutar de la luna de miel que nunca tuvimos?
-Podemos.
-¿Y podemos salir a cenar?- Prueba, tantea, antes de llegar a su deseo.
-Si.
-¿A pasear?
-Si.
-¿Y podemos consumar nuestro matrimonio?- Hay un incomodo silencio. Shino no responde y Tamiko se tensa en sus brazos. Recargada contra su pecho percibe su respiración ligeramente más aprisa que antes. Pero el abrigo le impide saber si su corazón también se ha agitado.- Ninguno habla y Tamiko se vuelve un poco más paranoica.- ¿Shino?
-¿Que?
-¿Me has escuchado?
-Lo he hecho.
-¿Y me darás una respuesta?
-Si.
-¿Si me la darás o si lo consumaremos?
-Ambas.
-Oh.
Nuevamente silencio es roto después de largos segundos. Pero ahora por Shino.
-¿Quieres hacerlo ahora?
-No lo se... ¿tú quieres?- Él se encoge de hombros y Tamiko se muerde el labio.- Esta casa es un poco vieja y las paredes...No...no parece un buen lugar para...-Carraspea ligeramente su garganta y sus mejillas se sonrojan. Tiene el impulso de apartarse de él y al mismo tiempo de esconder el rostro entre su pecho.
-Bien. Buscaremos un lugar entonces.
-¿Tienes que decirlo así? Me haces sentir como una jovencita de dieciséis planeándolo con su novio.
-Lo siento.
-Continúas haciéndolo.
-...Entonces ¿que hacemos ahora?
-Dormir si estas cansado. También pudo bajar por algo para que comas.
-No tengo hambre.
-Ah.
-Pero podemos dormir.
-Bien. Esto se ha puesto incomodo.- Se levanta y gatea sobre la cama. Shino se para y camina hacia el otro lado. Tamiko se mete entre las sabanas y mira a Shino quitarse su primer abrigo. Después coloca cuidadosamente sus lentes sobre la mesita de noche.
-Tú lo has puesto incomodo.- Arroja el abrigo sobre una silla y abre el segundo. Ve como Tamiko no deja de observarlo y eso le satisface. Ella sacude levemente su cabeza para que él no lo note aunque si lo hace. El segundo abrigo acompaña al primero y alza los brazos para quitarse la camisa negra y la de maya juntas.
-Yo quería...saber...tu opinión.- Shino es lo suficiente maldito como para sonreír cuando ve que le cuesta hablar. Si él pudiera comprender lo hermoso que es su cuerpo entendería porque a cualquier chica le quitaría la respiración. Su piel era tan blanca, probablemente por la falta de sol. Pero simplemente hermosa, además de tan cuidada, tan suave y sin cicatrices. La luna...oh, de verdad que aquella aldea era perfecta para los amantes. Bajo su luz la piel de ella parecía algo azulada por ser también muy pálida, pero Shino tenia un aspecto plateado que acompañado de sus ojos y su cabello lo hacen...
¿Es que acaso no ve lo que siente? ¿Porque no va simplemente y la besa?
Él se sienta a quitarse las sandalias y se abre los pantalones. Se para de nuevo y los deja caer. Toma el elástico de su ropa interior y...
-¿Piensas dormir desnudo?- Gimió sin poder evitarlo. Trato de no parecer tan asustada o sorprendida pero no lo logro.
-Suelo hacerlo cuando estoy cansado.-Tamiko desvía la mirada y siente la cama removerse. Esta sonrojada y tiene a Shino desnudo al lado.- ¿Nunca has visto a un hombre desnudo?
-Yo...claro
-¿Aparte de los dibujos que hay en los libros de la academia? Ni siquiera cuentan como una fotografía.
-Umh.
-Eso significa que no..... ¿quieres verme?
-¿Yo?- Voltea a mirarlo. Esta acostado sobre su lado derecho cubierto hasta la cintura y la mira atentamente.- No. No hasta que...ummm
-¿Y yo puedo verte a ti?
-¿Quieres verme? Creo...que puedes pero....no quiero...
-No lo haremos, no te preocupes.
Tamiko asiente y él se sienta ella se alza. Le quita el vestido y ella lleva los brazos hacia atrás para deshacerse del sujetador. Las manos le tiemblan y cierra los ojos. Extiende la mano y la prenda cae al suelo. Manos juguetean en sus piernas y una tela es deslizada hasta salir de ellas. Dos segundos después tiene una mano en su intimidad. Ella suelta una exclamación y gira la cabeza un poco. Entreabre los ojos y mira hacia la ventana. Hace un poco de frío y su piel desnuda se eriza.
-Shino...´
No responde y la mano se mueve acariciando delicadamente.
-¿Quieres tocarme, Tamiko?
-Si.- Jadea ella sorprendiéndose por su propia respuesta. Shino sube hasta ella y le besa mientras toma una de sus manos y la dirige hacia su cuerpo.
-Shino...
-¿Si?
-Creo que me equivoque.
-¿Te arrepientes?
-Si.
-Esta bien.- El retira su mano pero ella le sujeta.- ¿Pasa algo?
-No -Toma aire, el cuerpo de su esposo se siente tan bien sobre el suyo calentando su fría piel.- Quiero decir...que me arrepiento de lo que te he pedido...Shino, quiero que me hagas el amor...ahora.
-Te amo.- Susurra sobre sus labios y se mueve por entre su cuello dejándole besos pequeños hasta llegar a sus senos.
-Te amo. Te amo. Te amo. Oh...-Su cuerpo se arquea involuntariamente cuando su ombligo es acariciado por una lengua juguetona y eso le manda un escalofrío tras otro cuando su cuerpo percibe tanto calor que es casi insoportable.
-Parece que encontré un punto erógeno.
-Ci...cierra la boca.- Hay uno más en su cadera y Shino no tarda en descubrirlo.
-¿Segura que quieres esto?- Pregunta, con la mirada fija en la entrepierna de Tamiko.
-¿Parezco estarlo?- No sabe si Shino ha reído o no, pero sintió el leve movimiento de su pecho como si lo hiciera. Luego de eso lo único que sintió fue la misma lengua en lugares más íntimos.- Shino...
-Eres tan sensual cuando susurras mi nombre.
-Shino...
Una succión y luego de eso luces tras sus parpados. El cuerpo le es más ligero una corriente pasa por todo él. Grita. Convulsiona. Gime y solloza. Su espalda regresa a la cama sin saber cuando volvió a arquearse. Su cuerpo tiembla pierde la noción del tiempo. Respira agitada y entre su mirada empañada ve una figura. Siente un ligero beso en sus labios pero su cerebro aun no puede responder. Sus piernas son abiertas gentilmente y ella apenas lo siente. Poco a poco regresa a la realidad y Shino esta sobre ella. Besándole el cuello y acariciándola más apasionadamente de lo que imaginaba seria.
-Tamiko.
-Márcame Shino. Márcame como tuya.
Shino le obedece. Interiormente se burla de si mismo. Años siendo el pacifico y serio de la aldea, del clan, conocido por su frialdad. Y en un par de minutos todo se derrumba. La muerde y la acaricia. Se vuelve apasionado sin saber como. La jala y le respira en la boca. Están jadeando. Sus labios se sonrojan en cada beso y muy pronto la tiene gimiendo, serpenteando en la cama.
Separa más sus piernas y entra lentamente. Ella le rasguña la espalda y lanza un pequeño grito que calla al morder su labio. Se queda quieto y espera.
-¿Te ha dolido?
-¿Te ha dolido?.- Ella niega con la cabeza y se cubre el rostro. No le dolió, su cuerpo de ninja estaba acostumbrado al dolor. Eso solamente fue la sorpresa. Su cuerpo es invadido y se siente extraño. Es hasta cierto punto incomodo.- ¿Quieres que me detenga?
-¡Ni se te ocurra!- Se descubre el rostro y se inclina para besarlo.- Te amo.
-Y yo a ti.
Fue lo más amable y cariñoso que pudo, trató de mantener el control que le fue enseñado durante años, pero al cabo de que ambos tuvieran el orgasmo juntos perdió el miedo de lastimarla. Tamiko lo disfrutaba tanto como él, eso estaba bien, eran marido y mujer, se amaban. No podía importar nada más.
Paraban a recuperar el aliento cunado hacia falta y seguían en cuando Shino lo recuperaba. Hubo una vez en la que Tamiko pidió silenciosamente que aquello terminara. Estaba cansada y no sabia si podría satisfacerlo por más tiempo. Pero él no podía oírla si no lo decía y ella había perdido la capacidad de hablar.
Era imposible que el amanecer los sorprendiera, pero en una de aquellas ocasiones que Shino la cambiaba una vez más de posición la puerta fue tocada. Tamiko se mostró preocupada y Shino se levanto y abrió la puerta solo algunos centímetros, no se mostró, era para que la otra persona supiera que lo habían escuchado.
-Tamiko, se que estas bien así que no preguntare. Pero con tus gritos has despertado a Yoru y me ha...-Tosió un par de veces y continuo.- Apenas si puedo caminar ¿Comprendes? Y quiero descansar un momento.- Shino miro el reloj junto a Tamiko y eran cerca ya de las siete.- ¿Puedo poner algún pergamino aislante en tu puerta?
Tamiko abrió los ojos y se golpeo la frente con la palma, reprochándose el no haberlo hecho antes. Shino en cambio no tenía ningún problema porque unos desconocidos supieran lo que paso.
-Claro...lo siento.
-No hay problema, suerte.
Shino cerro la puerta y regreso a la cama a besarla una vez más. Tamiko sonrío repentinamente dentro del beso.
-Estoy pegajosa y con manchas de...será mejor que me de un baño. ¿Puedes cambiar las sabanas? Me apetece dormir en algo limpio. Te prometo que cuando vuelva, si me dejas dormir un par de horas, haremos lo que quieras.- Sonrío insinuante y dando un salto salio de la cama. Se coloco la camisa negra de Shino y salio por la puerta. Aparentemente aunque cansada, no le desagrada la idea de hacer eso cada día por el resto de su vida aun si terminaba casi desmayada de agotamiento.
Pervertida…y él también.
Shino miro hacia la cama, preguntándose como fue que su vida termino así.
Se suponía que debía estar casado con alguien totalmente diferente. Alguien más seria y obediente. No con alguien alegre e impredecible.
En realidad...ni siquiera debería estar enamorado.
Pero así son las cosas, algunas veces la vida da un giro totalmente inesperado y nos encontramos tomados de la mano con la persona que nunca esperamos conocer.
Tontamente enamorados y casados.
-¡Ah!- Tamiko abrió la puerta y lo miro como si hubiera recordado algo muy importante. Sus ojos brillaron al encontrarse con los de Shino.- Por cierto, te amo.- Volvió a cerrar la puerta.
Shino sonrío a solas.
El que las cosas no sean como las planeamos, el que sean totalmente inesperadas, no significa que serán malas, solo diferentes, y algunas veces, mejores.
Fin
Awww se termino *-* perdón por el lime, pero hace mucho no hago uno y no podia dar más. Falta el epilogo y esto termina T-T
¡Os adoro! Graciaspor acompañarme *-*
Mis mejores deseos.
NaraVillbs
