Lo mejor de los sábados en la mañana, era que siempre podía dormir hasta tarde, y hoy, el día del baile de Navidad, realmente esperaba poder dormir un poco más. Pero como me había pasado los últimos días, Alisson y Shantal me despertaron con sus quejas.
—Eres una imbécil, Shantal —Escuché que gritaba Alisson, resople, ya íbamos a comenzar de nuevo.
Hace dos días, Adele Marks había enviado una lechuza al colegio dando la orden de que a ninguna de sus hijas se les permitiera quedarse en navidad. Cuando el profesor Slughorn se lo comunicó a Alisson, esta supo inmediatamente que su gemela le había contado a su madre sus planes de quedarse a acompañarme en esas fechas. Y desde entonces, cada mañana, se gritaban por todo.
Corrí el dosel verde para ver la escena que se desarrollaba en la habitación.
—¿Y ahora que pasa, Al? —Pregunté con la voz débil por el sueño.
—Pasa, que el minúsculo cerebro de Shantal no logra entender que el vestido que envió mamá es mío y no de ella, y por su culpa sé ah roto —Explicó mi amiga enfurecida.
—Mamá ni siquiera te dio permiso de ir —Replicaba la otra con voz chillona, tirando del pedazo de tela azul que se había vuelto el vestido.
—Basta —Exclamé cuando Alisson se preparaba para debatir—. ¿Cómo sabes que es tuyo, Al? —Pregunté con calma, ella me fulminó con la mirada antes de arrojarme una nota donde, efectivamente, confirmaba sus palabras—. Bien, ahora te lo pediré amablemente, Shantal. Dale el vestido a tu hermana, por favor.
—No se lo des —Intervino Nicole, saliendo del baño.
—Tu no te metas —Espeté molesta.
—Si tú puedes, yo también —Debatió ella, se volvió a Shantal y repitió—. No se lo des.
—De acuerdo, no tengo tiempo para esto —Tomé mi varita del buró y apunté a Shantal que miró sus manos aterrada y un segundo después lo soltó—. Listo.
—¿Que me hiciste loca? —Chilló la chica sobándose las palmas de ambas manos.
—Se lo diremos a Slughorn —Amenazó Nicole.
—Como quieras —Interrumpió Alisson, sonriendo por haberle ganado a su superficial hermana— Pero te recuerdo que nosotras somos las encargadas del baile de hoy, así que si le dices, ni te molestes en arreglarte porque no podrás entrar, ni tu ni tus amigas.
Sonreí ante la mueca de furia de Nicole y me puse en pie. Fui hasta Alisson, le quité el vestido y lo repare.
—Ahora, intenta no gritarle a Shantal mientras me meto a bañar —Me devolvió una sonrisa que tome como un "No hay problema" y me fui al baño.
Mas tarde estábamos sentadas en la mesa de Slytherin, contándole a Lily nuestra aventura de la mañana.
—Al, deberías dejar de pelear con tu hermana —Ahí mi Lily, siempre arruinando la diversión.
—Lo hare, el día en que logré utilizar su cabeza y no la de Nicole —Contestó Alisson, me reí con ella pero Lily no nos acompaño, preferí cambiar de tema antes de que comenzaran a pelear ellas también.
—¿Y ya me revelaran quienes son los personajes secretos con los que irán al baile? —Pregunté casualmente.
Ese era el día del baile, pero mia amigas aún no se dignaban a contarme quien sería su pareja. De Lily no tenía ninguna pista. De Alisson sabía que tenía que ir con un chico Slytherin que sus padres consideraron buen candidato, por ser sangre pura, pero tampoco nos había dicho el nombre. En cuanto terminé mi pregunta ambas bajaron sus miradas al plato, incomodas.
—Vamos, ¿Qué tan malo puede ser? —Insistí.
—Malísimo —Dijeron al unísono.
—Bueno, es que no todos pueden ser perfectos como mi Reg —Bromeé para relajar el ambiente, Lily me enseño su lengua y Al solo siguió viendo el plato de flan de calabaza.
—Bien, yo debo ir con Antonin —Confesó Alisson, mi mandíbula cayó al suelo mientras los ojos de Lily volaban hasta Dolohov.
—Pero es un mortifago —Dije sin querer, ambas me miraron confundidas, corregí—. Será un mortifago.
—¿Cómo lo sabes? —Cuestionó Al.
—Eso es una acusación grave, Ingrid —Dijo Lily, rodé los ojos.
—Vamos, todos sabemos, y los que no es porque no lo quieren ver, que tanto Dolohov como el resto de sus amigos se uniran a Quien-tu-sabes, en cuanto pongan un pie fuera del colegio.
—Sev esta en ese grupo —Chilló Lily, escandalizada.
—Y eso te dice que... —Indagé en un intento porque dejara de defenderlo.
—Que estas equivocada —Afirmó ella con aplomó.
—¿Eso crees? —Contesté incredula, asintió. Exasperada decidí terminar de una vez con todo esto—. Te lo probaré, llamalo.
—¿Que?
—Anda, llamalo, dile que venga —La reté, se pusó en pie buscando la mirada de ojos negros.
Cuando el verde y el negro se encontraron, ella hizo una seña para que se acercara y él se paró de inmediato y casí echo a correr a donde estabamos desayunando.
—¿Que planeas? —Cuestionó Alisson en voz baja.
—Ya veras.
—Hola Lily, ¿Que pasa? —Preguntó en cuanto llegó y se sentó a un lado de mi amiga.
—Hola Sev, anda Ingrid, veras que no.
La ignore y le hable directamente a él por primera vez.
—¿Sabes, Snape? Mi primo, Lucius, estaba conversando el otro día conmigo, hablabamos de lo que hará despues de que salga de Hogwarts, tu sabes, es su ultimo año —Sus labios se volvieron una fina linea, intenté saber que pensaba pero su expresión era indecifrable.
—No, no sabía, pero no veo en que me incumbe —Respondió al fin, su voz era totalmente fría, como lo era en él presente y solo cambiaba para dirigirse a Lily.
—Ah claro que te incumbe, porque hablábamos de El Señor Tenebroso —Continué sin rodeos. No dijo nada así que continué ante la mirada sorprendida de mis amigas—. Porque, Lucius me dijo, que tú sigues sus ideales.
—Mentira —Gritó Lily. De nuevo la ignoré y seguí viendo a Snape con una sonrisita de satisfacción—. Díselo Sev, dile que tu no tienes nada que ver con El-que-no-debe-ser-nombrado.
—El Señor Tenebroso tiene ideas que a todos atraen, no quiere decir que por eso me uniré a él, si es lo que estás insinuando —Debatió él.
—Por supuesto, concuerdo —Acepté—. Tiene ideas que son contagiosas, su propósito sin duda genera admiración, pero, ¿Me negaras que si te busca e intenta reclutarte lo aceptarías sin dudar?
Alisson estaba boquiabierta y nos miraba, a Snape y a mí, por turnos como quien mira un partido de tenis. Lily, en cambio, se concentraba solo en él, esperando su respuesta con los ojos abiertos y las manos apretadas firmemente en un puño sobre su falda. Por su parte, Snape había entendido que mis intenciones solo eran provocar conflictos con Lily, a quien ahora evitaba mirar.
—No —Contestó al fin. Mi sonrisa creció por mi rostro mientras Lily se ponía en pie.
—¿No te unirías a él, Sev? ¿O no lo niegas? —Snape me miró colérico por haber provocado una disputa, eso fue suficiente respuesta para Lily, quien se fue sin decir más. Él la miro partir y después se volvió hacía mi.
—¿Crees que ganas algo con todo esto? Lily se molestara unos días, después volverá a hablarme porque soy su mejor amigo, en cambio, tu...
—¿Yo, que? —Interrumpí desafiante.
—Te recuerdo que no soy él unico que se unirá a él —Contestó simplemente y miró hacía atrás, seguí su mirada para encontrarme con que Dolohov conversaba animadamente con Regulus. Un hondo vació se produjo en mi interior—. Yo que tu iría planeando mi despedida.
—¿Por qué no te vas Quejicus? —Exigió Alisson al notar mi estado. Snape me dirigió una última mirada de despreció mezclada con satisfacción y se fue. —Ey Ingrid, no le hagas caso, solo está intentando hacerte sentir mal —Intentó hacerme sentir mejor, pero fue en vano, él daño ya estaba echó y ya había sembrado en mí la duda.
—Lo sé —Dije simplemente y termine mi desayuno.
En silencio nos fuimos a la biblioteca donde segura estaba Lily, teníamos que encontrarla para comenzar los preparativos para él baile. Y efectivamente, ahí, enterrada en un libro de Transformaciones y con las orejas más rojas que su cabello, estaba mi amiga.
—Hola pelirroja —Saludé al sentarme junto a ella.
—¡Ingrid! —Chilló soltando su libro y colgándose de mi cuello.
—¿Qué? —Contesté asustada. Me soltó y se mordió él labio—. ¿Qué? —Insistí.
—Hice algo tonto —Confesó al fin, la tome de las manos.
—¿Qué?
—AcepteiralbaileconPotter —Respondió atropelladamente.
—No entendí —Dije, pero al parecer Alisson sí, porque chilló:
—¡Genial! —Y la abrazó.
—¡No! Solo lo hice en venganza por lo de Sev —Explicó Lily, yo seguía sin entender.
—Pues estoy segura de que funcionara, eres un genio —Continuó Alisson, en verdad yo aún no entendía.
—No debí —Se lamentó la pelirroja, ya me estaba cansando de no entender.
—Todo saldrá genial —La animó Alisson, ahora si estaba exasperada.
—¡Pero es Potter, Al! —Exclamó Lily, y sí, al fin entendí.
—¡Ah! —Grité emocionada—. ¡Excelente Lily! ¡Debo ir a verlo, debe de estar saltando de gusto! —Continué y salí corriendo antes de que me pudieran detener.
Iba dando saltitos por él pasillo cuando los escuché en un aula vacía.
—¡Aceptó Canuto, me dijo que sí! —Gritaba James emocionado.
Me detuve en seco. Claro, como no lo pensé, al primero al que se lo diría sería a Sirius y yo no tenía cara para presentarme frente a él, no después de todo lo que había ocurrido hace solo unas semanas. Me recargué en una pared a pensar.
"Después de todo tu solo fuiste sincera" Exclamó una voz en mi cabeza que me hizo sobresaltarme, hace meses que no las escuchaba. "Pero lo lastimó" Debatió la otra voz que no extrañaba. "No fue intencional" "Aún así lo hizo" "¿Que pretendías, que finjiera amarlo cuando en realidad quería a su hermano?" "No, pero no estuvo para nada bien que lo evitara todo este tiempo" "¿Para que hablarle si solo lo iba a ilusionar mas?" "¿Y tu que te crees? ¿Que ella es él centro del universo? Si hubieran hablado bien él podría haberse buscado otra y punto, no iba a vivir toda la vida enamorado de ella"
Salí de mi trance, esa voz tenía razón, no sabía de donde venía, si era porque me estaba volviendo loca o simplemente era mi conciencia, pero tenía razón. Yo había actuado con la estupidez y él orgullo como guía.
—¿Por qué creí que él nunca podría olvidarme, si seguía con él? ¡Yo no era la única que él podía querer! No entiendo como pude pensar eso.
—No se trata de que él no pudiera olvidarte, si no que tu no podrías haberlo hecho.
—¡Pero yo no lo amaba! ¡No como a Reg!
—¿En serio? ¿Se lo has preguntado alguna vez a tu corazón?
Esa pregunta me sobresaltó mucho más que él echó de darme cuenta de que mi discusión mental, había dejado de serlo, había comenzado a expresar con palabras lo que pensaba, y que alguien había comenzado a responderme. Porque siempre había considerado a Reg como él único al que podía querer, como él único que podía amar, pero nunca me había detenido a analizar lo que me sucedía con Sirius.
—¿Cómo puedo preguntárselo? —Pregunté a mi acompañante.
—Sucede Ingrid, que cuando te quedas sin la persona que quieres, tu corazón la extraña, sufres; pero tú tienes alguien que esta contigo después de todo. Tu mente esta acostumbrada a enviar ayuda a tu cuerpo cuando le pasa algo, y ese alguien tu mente lo toma como medicina para él dolor en tu corazón; por lo que cuando se aleja, tu mente lo reclama y entonces no lo puedes dejar ir.
—¿Sugieres que mi medicina es Reg?
—Así es.
—No, yo lo quiero.
—Eso cree tu mente, pero tienes que darte cuenta, que debajo de toda la medicina y curaciones que tiene tu corazón ahí otro nombre escrito en su superficie.
—¿Por qué nunca lo eh visto?
—Porque nunca lo has querido ver.
A lo lejos se seguían escuchando los gritos de James y Sirius.
—¿Debo ir?
—Hazlo.
—Gracias, Albus.
—De nada —Contestó Dumbledore sonriendo, lo abrace y me eché a correr rumbó a aquella aula.
Sin tocar entre emocionada, enfoqué mi mirada en James y corrí a sus brazos. Creo que demasiado fuerte ya que ambos caímos al suelo.
—¡Felicidades! —Exclamé con una sonrisa de oreja a oreja—. Pero ahora me debes tres.
—¿Por qué? —Cuestionó igualmente emocionado.
—Porque gracias a mí se enfadó con Quejicus y te por eso te dijo que sí —Expliqué rápidamente.
—¡Rayos, a este paso no terminare de pagarte nunca! —Fingió lamentarse, nos pusimos de pie y entonces me vi obligada a mirar a Sirius que se había convertido en una estatua tras un pupitre rojo.
—Hola Sirius —Saludé sin mucha convicción, él silencio se sembró en la escena, luché por combatirlo—. ¿Qué hacían?
—Planeando una broma genial, si no quieres meterte en problemas es mejor que no sepas nada —Respondió James, aún muy feliz.
—Oh no, James Potter, no se te ocurra hacer nada que arruine esta noche porque te juro que lo que te haga Lily no será nada en comparación con lo que se me ocurrirá —Amenace, esta vez en serio.
—No te preocupes, no será para hoy —Contestó con un brillo maquiavélico en la mirada, decidí que no quería saber.
—De acuerdo —Acepté.
—Esteee, iré a buscar a Remus para restregarle la noticia en la cara —Comentó James y se fue del lugar.
—Y ¿Cómo estas? —Pregunté, recordando él momento en la enfermería de hace dos semanas.
—¿Qué se te ofrece? —Soltó de golpe, sin mirarme. Me quede de piedra y sin saber que decir.
—Quería hablar contigo, ¿No puedo? —Ya sentía que era mala idea haber ido.
—Sí, perdón, es solo que me sorprende que aún quieras hablar conmigo —Ahora si estaba desconcertada.
—¿Por qué?
—Pues porque yo solo causo problemas en tu relación, y pensé que querías estar bien con Regulus.
—Tiene que entender que tengo amigos.
—Pero tú sabes bien que yo no te veo como mi amiga únicamente
—Ni yo a ti, pero no me gusta que estemos así, como si fuera nuestra culpa —Sí, lo dije por fin.
—No te entiendo, Ingrid —Confesó mirando él pupitre con curiosidad—. Me dices que quieres a Regulus, que me aleje, lo hago porque quiero que estés bien y ahora vienes y me dices esto. No te entiendo —Repitió.
—Yo tampoco lo entiendo aún, pero sé que para entenderlo debo estar contigo —Murmuré, sus ojos se abrieron con sorpresa así que me apresure a aclarar—. Me refiero a hablarte y a saber que estas bien.
—Si tú quieres —Contestó mirando él suelo.
—Creo que es lo que debo hacer —Me sonrió y al fin sus ojos subieron hacía los míos, fue solo un segundo pero bastaron para obligarme a sentir algo diferente, una punzada en él corazón que me hizo tambalearme y tropezar.
—¿Estas bien? —Preguntó nervioso.
—Sí, bueno me voy, nos vemos mas tarde —Y salí corriendo, de nuevo huyendo de lo que sentía, de nuevo mi mente me había traicionado y había ido a buscar mi medicina.
Así, mientras caminaba, nerviosa, hacía las mazmorras, me di cuenta de cuanta razón tenía Albus y sobretodo de lo cobarde que había sido al no querer afrontar mis problemas y, sobretodo, mis sentimientos.
—Ey, ¿A dónde, con tanta prisa? —Me llamó Alisson cuando, distraída, pase por su lado sin detenerme; medio pasillo mas adelante mi mente procesó su voz y volví sobre mis pasos para encontrarme con mis amigas.
—Lo siento, estaba... buscándolas —Mentí.
—De acuerdo, pues vamos entonces que él Gran Salón no se arreglará solo —Comentó Lily.
Claro que no fue una tarea sencilla, para empezar tuvimos que desalojar él lugar, ya que los estudiantes, a esa hora, acostumbraban hacer sus deberes ahí. Una vez vacío nos pusimos a la tarea de transformar él Salón en un presentable escenario para un baile. Yo era, y sigo siendo, un verdadero desastre para los hechizos de ese tipo, sin embargo, Alisson y Lily parecían todas unas expertas.
Movían su varita por todos lados, conjurando escarcha, nieve, muérdagos, luces que flotaban por su cuenta, globos con pequeños arboles de navidad dentro que bailaban al ritmo de la musica que emitían los faroles y delicados angelitos con arpas que volaban por el lugar dejando detrás de si estelas multicolores.
Hechizaban platos y copas para que sirvieran por si solas, quitaron las mesas y pusieron algunas alrededor de un círculo enmarcado por una luz azul, donde iba la pista de baile que estaba aprendiendo a elaborar. Porque no creerán que mientras ellas trabajaban yo no hacía nada. Era la encargada de la fabricación de una pista de baile decente y un escenario para la banda que los papás de Alisson habían conseguido solo para tocar esa noche; cosa que no era nada sencilla ya que se debían de seguir ciertos pasos que se me estaban volviendo una pesadilla.
Al final, con un poco de ayuda de Lily debería decir, logré aprender el hechizo y todo estuvo listo para la gran noche. Solo faltaba la banda que aún no sabíamos cuál era, arreglarnos y esperar a que llegaran todos los demas. Agotadas, terminamos el último detalle y miramos nuestra obra, más perfecto no podría haber quedado.
—Estupendo —Exclamó Lily, emocionada.
—Fantástico —Continuó Alisson.
—Es tarde —Agregué mirando el reloj, pasaban de las cinco. Ambas me miraron amenazantes, así que añadí—. Claro, claro, lindísimo.
—Bueno, vamos a arreglarnos y nos vemos aquí en una hora, de prisa que llegaran los demas —Apresuró Lily.
Alisson y yo asentimos y nos fuimos rumbo a las mazmorras, al llegar ahí tuvimos la fortuna de que ni Nicole ni sus amigas habían llegado aún. Habíamos llegado al trato que yo arreglaría su tunica si ella se hacía cargo del montón de cabello que tenía y lograba que por una vez quedara en su lugar. Así que después de hacerle un par de cortes en lo largo y en las inmensas mangas negras del suyo con mi varita, y de enfundarme dentro del mío, verde; Alisson me sentó frente al espejo del baño y me miro con concentración.
—¿Que hare contigo? —Se preguntó mas ella misma que para mí. Guarde silencio para no interrumpir su concentración—. Ya sé.
Veinte minutos mas tarde, mi cabello estaba perfectamente enrulado, amarrado en una media coleta y con algunos mechones sueltos que caían sobre mi rostro con naturalidad. Por esa gran hazaña se ganó un enorme abrazo de oso.
—Te quedo genial, amiga.
—Gracias, gracias, muchas gracias —Respondió bromeando mientras hacía pequeñas reverencias.
Le di un ligero golpe en el brazo, me ignoró y volvió su atención a su reflejo, en el que se concentró hasta que terminó formando una corona con dos mechones de cabello alrededor de su cabeza y lo demas lleno de pequeños brillos que cuando se ponía bajo la luz hacían parecer que su corona era de verdad.
—Bueno, ahora vamos que Lily nos debe estar esperando.
—Claro —Ambas tomamos nuestras tunicas, nos cubrimos con ellas y prácticamente volamos hasta donde la pelirroja nos estaba esperando.
A las siete con veinte, fue cuando la señorita se dignó a aparecer, pero su tardanza se vió reflejada en su aspecto. Al igual que Alisson, se había dejado el cabello suelto, pero llevaba algunos mechones rizados y una ligera diadema en la parte trasera de la cabeza, verde, a juego con sus ojos. Su tunica era color lila, abierto por la espalda y de tirantes sencillos que rodeaban su cuello. La sombra morada de sus ojos, los hacía ver mucho más brillantes en la obscuridad de aquel pasillo. Confieso que cuando la vi me quite un peso de encima ya que al ser las dos pelirrojas creía que ella también llevaría vestido verde.
—¿Listas? —Preguntó nerviosamente en cuanto nos vio.
—Te ves genial —Confirmamos Alisson y yo al mismo tiempo. Al instante sus mejillas tomaron la misma coloración de su cabello.
—Gracias, ustedes también —Respondió apenada.
—Y ahora solo faltan nuestras impuntuales parejas —Comenté para que las mejillas de Lily volvieran a encenderse.
—Jamas me atrevería a llegar tarde a una cita con la pelirroja —Puntualizó James, apareciendo a un lado de mi amiga y tomándola de la mano hasta hacerla girar sobre sus pies y darle la cara—. Y, menos aún, cuando se ve tan hermosa.
Parecía increíble que ambos no se hubieran puesto de acuerdo, si no fuera porque sabía que solo unas horas antes Lily le había dado el sí, habría supuesto que el dije esmeralda que llevaba James en su saco negro, lo había comprado junto con la perla que tenía la corona de Lily. Por lo demas se le veía muy apuesto.
—Gracias —Murmuró Lily extremadamente apenada. Alisson rompió en carcajadas.
—Lo siento —Se disculpó, aún conteniendo la risa—. Nunca me imagine este momento antes.
—Adelántense —Pedí cuando otras parejas comenzaron a llegar a la escena—. yo y Alisson esperaremos aquí.
—Pero...
—Vamos, Evans —Prácticamente ordenó James, tomándola del brazo y obligándola a caminar, altanero, hasta el Salón.
No quise decir nada cuando Lily me miró suplicante, ya despues nos contaría como le había ido en su emocionante noche con James. Por su parte, Alisson necesitaba mas apoyo, porque cuando dos figuras envueltas en tunicas negras y bien arreglados se aparecieron en el pasillo, sentí su mano apretar la mía fuertemente demostrando así su nerviosismo.
Regulus, a mis ojos, se veía mejor que nunca, simplemente por el hecho de haber depositado un beso en mis labios al llegar a mi lado, su perfume me embargo e inundo todo pensamiento que no fuera el de no separarme de él.
—Sin duda tengo a la pareja más linda de toda la noche —Susurró en mi oído, y ese simple comentario y una sonrisa tonta por mi parte, me hicieron sorda a los comentarios de Dolohov, que piropeaba a Al, pero sin el mismo tacto que mi novio—. ¿Vamos, Antonin?
—Por supuesto —Contestó el otro con su ronca voz, le sonreí tranquilizadoramente a Alisson y avancé hacía el Salón del brazo de Reg.
El decorado que habíamos echó dejo sorprendido a más de uno, pero mientras nuestros acompañantes la admiraban con los ojos como platos, los míos volaron hasta una pareja que se abrazaba en una mesa y esperaba a que todos llegaran, con las manos juntas. Sirius y Nicole, de nuevo, que alguien me diga que eso que veo no es verdad.
Hace dos días, Adele Marks había enviado una lechuza al colegio dando la orden de que a ninguna de sus hijas se les permitiera quedarse en navidad. Cuando el profesor Slughorn se lo comunicó a Alisson, esta supo inmediatamente que su gemela le había contado a su madre sus planes de quedarse a acompañarme en esas fechas. Y desde entonces, cada mañana, se gritaban por todo.
Corrí el dosel verde para ver la escena que se desarrollaba en la habitación.
—¿Y ahora que pasa, Al? —Pregunté con la voz débil por el sueño.
—Pasa, que el minúsculo cerebro de Shantal no logra entender que el vestido que envió mamá es mío y no de ella, y por su culpa sé ah roto —Explicó mi amiga enfurecida.
—Mamá ni siquiera te dio permiso de ir —Replicaba la otra con voz chillona, tirando del pedazo de tela azul que se había vuelto el vestido.
—Basta —Exclamé cuando Alisson se preparaba para debatir—. ¿Cómo sabes que es tuyo, Al? —Pregunté con calma, ella me fulminó con la mirada antes de arrojarme una nota donde, efectivamente, confirmaba sus palabras—. Bien, ahora te lo pediré amablemente, Shantal. Dale el vestido a tu hermana, por favor.
—No se lo des —Intervino Nicole, saliendo del baño.
—Tu no te metas —Espeté molesta.
—Si tú puedes, yo también —Debatió ella, se volvió a Shantal y repitió—. No se lo des.
—De acuerdo, no tengo tiempo para esto —Tomé mi varita del buró y apunté a Shantal que miró sus manos aterrada y un segundo después lo soltó—. Listo.
—¿Que me hiciste loca? —Chilló la chica sobándose las palmas de ambas manos.
—Se lo diremos a Slughorn —Amenazó Nicole.
—Como quieras —Interrumpió Alisson, sonriendo por haberle ganado a su superficial hermana— Pero te recuerdo que nosotras somos las encargadas del baile de hoy, así que si le dices, ni te molestes en arreglarte porque no podrás entrar, ni tu ni tus amigas.
Sonreí ante la mueca de furia de Nicole y me puse en pie. Fui hasta Alisson, le quité el vestido y lo repare.
—Ahora, intenta no gritarle a Shantal mientras me meto a bañar —Me devolvió una sonrisa que tome como un "No hay problema" y me fui al baño.
Mas tarde estábamos sentadas en la mesa de Slytherin, contándole a Lily nuestra aventura de la mañana.
—Al, deberías dejar de pelear con tu hermana —Hay mi Lily, siempre arruinando la diversión.
—Lo hare, el día en que logré utilizar su cabeza y no la de Nicole —Contestó Alisson, me reí con ella pero Lily no nos acompaño, preferí cambiar de tema antes de que comenzaran a pelear ellas también.
—¿Y ya me revelaran quienes son los personajes secretos con los que irán al baile? —Pregunté casualmente.
Ese era el día del baile, pero mia amigas aún no se dignaban a contarme quien sería su pareja. De Lily no tenía ninguna pista. De Alisson sabía que tenía que ir con un chico Slytherin que sus padres consideraron buen candidato, por ser sangre pura, pero tampoco nos había dicho el nombre. En cuanto terminé mi pregunta ambas bajaron sus miradas al plato, incomodas.
—Vamos, ¿Qué tan malo puede ser? —Insistí.
—Malísimo —Dijeron al unísono.
—Bueno, es que no todos pueden ser perfectos como mi Reg —Bromeé para relajar el ambiente, Lily me enseño su lengua y Al solo siguió viendo el plato de flan de calabaza.
—Bien, yo debo ir con Antonin —Confesó Alisson, mi mandíbula cayó al suelo mientras los ojos de Lily volaban hasta Dolohov.
—Pero es un mortifago —Dije sin querer, ambas me miraron confundidas, corregí—. Será un mortifago.
—¿Cómo lo sabes? —Cuestionó Al.
—Eso es una acusación grave, Ingrid —Dijo Lily, rodé los ojos.
—Vamos, todos sabemos, y los que no es porque no lo quieren ver, que tanto Dolohov como el resto de sus amigos se uniran a Quien-tu-sabes, en cuanto pongan un pie fuera del colegio.
—Sev esta en ese grupo —Chilló Lily, escandalizada.
—Y eso te dice que... —Indagé en un intento porque dejara de defenderlo.
—Que estas equivocada —Afirmó ella con aplomó.
—¿Eso crees? —Contesté incredula, asintió. Exasperada decidí terminar de una vez con todo esto—. Te lo probaré, llamalo.
—¿Que?
—Anda, llamalo, dile que venga —La reté, se pusó en pie buscando la mirada de ojos negros.
Cuando el verde y el negro se encontraron, ella hizo una seña para que se acercara y él se paró de inmediato y casí echo a correr a donde estabamos desayunando.
—¿Que planeas? —Cuestionó Alisson en voz baja.
—Ya veras.
—Hola Lily, ¿Que pasa? —Preguntó en cuanto llegó y se sentó a un lado de mi amiga.
—Hola Sev, anda Ingrid, veras que no.
La ignore y le hable directamente a él por primera vez.
—¿Sabes, Snape? Mi primo, Lucius, estaba conversando el otro día conmigo, hablabamos de lo que hará despues de que salga de Hogwarts, tu sabes, es su ultimo año —Sus labios se volvieron una fina linea, intenté saber que pensaba pero su expresión era indecifrable.
—No, no sabía, pero no veo en que me incumbe —Respondió al fin, su voz era totalmente fría, como lo era en él presente y solo cambiaba para dirigirse a Lily.
—Ah claro que te incumbe, porque hablábamos de El Señor Tenebroso —Continué sin rodeos. No dijo nada así que continué ante la mirada sorprendida de mis amigas—. Porque, Lucius me dijo, que tú sigues sus ideales.
—Mentira —Gritó Lily. De nuevo la ignoré y seguí viendo a Snape con una sonrisita de satisfacción—. Díselo Sev, dile que tu no tienes nada que ver con El-que-no-debe-ser-nombrado.
—El Señor Tenebroso tiene ideas que a todos atraen, no quiere decir que por eso me uniré a él, si es lo que estás insinuando —Debatió él.
—Por supuesto, concuerdo —Acepté—. Tiene ideas que son contagiosas, su propósito sin duda genera admiración, pero, ¿Me negaras que si te busca e intenta reclutarte lo aceptarías sin dudar?
Alisson estaba boquiabierta y nos miraba, a Snape y a mí, por turnos como quien mira un partido de tenis. Lily, en cambio, se concentraba solo en él, esperando su respuesta con los ojos abiertos y las manos apretadas firmemente en un puño sobre su falda. Por su parte, Snape había entendido que mis intenciones solo eran provocar conflictos con Lily, a quien ahora evitaba mirar.
—No —Contestó al fin. Mi sonrisa creció por mi rostro mientras Lily se ponía en pie.
—¿No te unirías a él, Sev? ¿O no lo niegas? —Snape me miró colérico por haber provocado una disputa, eso fue suficiente respuesta para Lily, quien se fue sin decir más. Él la miro partir y después se volvió hacía mi.
—¿Crees que ganas algo con todo esto? Lily se molestara unos días, después volverá a hablarme porque soy su mejor amigo, en cambio, tu...
—¿Yo, que? —Interrumpí desafiante.
—Te recuerdo que no soy él unico que se unirá a él —Contestó simplemente y miró hacía atrás, seguí su mirada para encontrarme con que Dolohov conversaba animadamente con Regulus. Un hondo vació se produjo en mi interior—. Yo que tu iría planeando mi despedida.
—¿Por qué no te vas Quejicus? —Exigió Alisson al notar mi estado. Snape me dirigió una última mirada de despreció mezclada con satisfacción y se fue. —Ey Ingrid, no le hagas caso, solo está intentando hacerte sentir mal —Intentó hacerme sentir mejor, pero fue en vano, él daño ya estaba echó y ya había sembrado en mí la duda.
—Lo sé —Dije simplemente y termine mi desayuno.
En silencio nos fuimos a la biblioteca donde segura estaba Lily, teníamos que encontrarla para comenzar los preparativos para él baile. Y efectivamente, ahí, enterrada en un libro de Transformaciones y con las orejas más rojas que su cabello, estaba mi amiga.
—Hola pelirroja —Saludé al sentarme junto a ella.
—¡Ingrid! —Chilló soltando su libro y colgándose de mi cuello.
—¿Qué? —Contesté asustada. Me soltó y se mordió él labio—. ¿Qué? —Insistí.
—Hice algo tonto —Confesó al fin, la tome de las manos.
—¿Qué?
—AcepteiralbaileconPotter —Respondió atropelladamente.
—No entendí —Dije, pero al parecer Alisson sí, porque chilló:
—¡Genial! —Y la abrazó.
—¡No! Solo lo hice en venganza por lo de Sev —Explicó Lily, yo seguía sin entender.
—Pues estoy segura de que funcionara, eres un genio —Continuó Alisson, en verdad yo aún no entendía.
—No debí —Se lamentó la pelirroja, ya me estaba cansando de no entender.
—Todo saldrá genial —La animó Alisson, ahora si estaba exasperada.
—¡Pero es Potter, Al! —Exclamó Lily, y sí, al fin entendí.
—¡Ah! —Grité emocionada—. ¡Excelente Lily! ¡Debo ir a verlo, debe de estar saltando de gusto! —Continué y salí corriendo antes de que me pudieran detener.
Iba dando saltitos por él pasillo cuando los escuché en un aula vacía.
—¡Aceptó Canuto, me dijo que sí! —Gritaba James emocionado.
Me detuve en seco. Claro, como no lo pensé, al primero al que se lo diría sería a Sirius y yo no tenía cara para presentarme frente a él, no después de todo lo que había ocurrido hace solo unas semanas. Me recargué en una pared a pensar.
"Después de todo tu solo fuiste sincera" Exclamó una voz en mi cabeza que me hizo sobresaltarme, hace meses que no las escuchaba. "Pero lo lastimó" Debatió la otra voz que no extrañaba. "No fue intencional" "Aún así lo hizo" "¿Que pretendías, que finjiera amarlo cuando en realidad quería a su hermano?" "No, pero no estuvo para nada bien que lo evitara todo este tiempo" "¿Para que hablarle si solo lo iba a ilusionar mas?" "¿Y tu que te crees? ¿Que ella es él centro del universo? Si hubieran hablado bien él podría haberse buscado otra y punto, no iba a vivir toda la vida enamorado de ella"
Salí de mi trance, esa voz tenía razón, no sabía de donde venía, si era porque me estaba volviendo loca o simplemente era mi conciencia, pero tenía razón. Yo había actuado con la estupidez y él orgullo como guía.
—¿Por qué creí que él nunca podría olvidarme, si seguía con él? ¡Yo no era la única que él podía querer! No entiendo como pude pensar eso.
—No se trata de que él no pudiera olvidarte, si no que tu no podrías haberlo hecho.
—¡Pero yo no lo amaba! ¡No como a Reg!
—¿En serio? ¿Se lo has preguntado alguna vez a tu corazón?
Esa pregunta me sobresaltó mucho más que él echó de darme cuenta de que mi discusión mental, había dejado de serlo, había comenzado a expresar con palabras lo que pensaba, y que alguien había comenzado a responderme. Porque siempre había considerado a Reg como él único al que podía querer, como él único que podía amar, pero nunca me había detenido a analizar lo que me sucedía con Sirius.
—¿Cómo puedo preguntárselo? —Pregunté a mi acompañante.
—Sucede Ingrid, que cuando te quedas sin la persona que quieres, tu corazón la extraña, sufres; pero tú tienes alguien que esta contigo después de todo. Tu mente esta acostumbrada a enviar ayuda a tu cuerpo cuando le pasa algo, y ese alguien tu mente lo toma como medicina para él dolor en tu corazón; por lo que cuando se aleja, tu mente lo reclama y entonces no lo puedes dejar ir.
—¿Sugieres que mi medicina es Reg?
—Así es.
—No, yo lo quiero.
—Eso cree tu mente, pero tienes que darte cuenta, que debajo de toda la medicina y curaciones que tiene tu corazón ahí otro nombre escrito en su superficie.
—¿Por qué nunca lo he visto?
—Porque nunca lo has querido ver.
A lo lejos se seguían escuchando los gritos de James y Sirius.
—¿Debo ir?
—Hazlo.
—Gracias, Albus.
—De nada —Contestó Dumbledore sonriendo, lo abrace y me eché a correr rumbó a aquella aula.
Sin tocar entre emocionada, enfoqué mi mirada en James y corrí a sus brazos. Creo que demasiado fuerte ya que ambos caímos al suelo.
—¡Felicidades! —Exclamé con una sonrisa de oreja a oreja—. Pero ahora me debes tres.
—¿Por qué? —Cuestionó igualmente emocionado.
—Porque gracias a mí se enfadó con Quejicus y te por eso te dijo que sí —Expliqué rápidamente.
—¡Rayos, a este paso no terminare de pagarte nunca! —Fingió lamentarse, nos pusimos de pie y entonces me vi obligada a mirar a Sirius que se había convertido en una estatua tras un pupitre rojo.
—Hola Sirius —Saludé sin mucha convicción, él silencio se sembró en la escena, luché por combatirlo—. ¿Qué hacían?
—Planeando una broma genial, si no quieres meterte en problemas es mejor que no sepas nada —Respondió James, aún muy feliz.
—Oh no, James Potter, no se te ocurra hacer nada que arruine esta noche porque te juro que lo que te haga Lily no será nada en comparación con lo que se me ocurrirá —Amenace, esta vez en serio.
—No te preocupes, no será para hoy —Contestó con un brillo maquiavélico en la mirada, decidí que no quería saber.
—De acuerdo —Acepté.
—Esteem, iré a buscar a Remus para restregarle la noticia en la cara —Comentó James y se fue del lugar.
—Y ¿Cómo estas? —Pregunté, recordando él momento en la enfermería de hace dos semanas.
—¿Qué se te ofrece? —Soltó de golpe, sin mirarme. Me quede de piedra y sin saber que decir.
—Quería hablar contigo, ¿No puedo? —Ya sentía que era mala idea haber ido.
—Sí, perdón, es solo que me sorprende que aún quieras hablar conmigo —Ahora si estaba desconcertada.
—¿Por qué?
—Pues porque yo solo causo problemas en tu relación, y pensé que querías estar bien con Regulus.
—Tiene que entender que tengo amigos.
—Pero tú sabes bien que yo no te veo como mi amiga únicamente
—Ni yo a ti, pero no me gusta que estemos así, como si fuera nuestra culpa —Sí, lo dije por fin.
—No te entiendo, Ingrid —Confesó mirando él pupitre con curiosidad—. Me dices que quieres a Regulus, que me aleje, lo hago porque quiero que estés bien y ahora vienes y me dices esto. No te entiendo —Repitió.
—Yo tampoco lo entiendo aún, pero sé que para entenderlo debo estar contigo —Murmuré, sus ojos se abrieron con sorpresa así que me apresure a aclarar—. Me refiero a hablarte y a saber que estas bien.
—Si tú quieres —Contestó mirando él suelo.
—Creo que es lo que debo hacer —Me sonrió y al fin sus ojos subieron hacía los míos, fue solo un segundo pero bastaron para obligarme a sentir algo diferente, una punzada en él corazón que me hizo tambalearme y tropezar.
—¿Estas bien? —Preguntó nervioso.
—Sí, bueno me voy, nos vemos mas tarde —Y salí corriendo, de nuevo huyendo de lo que sentía, de nuevo mi mente me había traicionado y había ido a buscar mi medicina.
Así, mientras caminaba, nerviosa, hacía las mazmorras, me di cuenta de cuanta razón tenía Albus y sobretodo de lo cobarde que había sido al no querer afrontar mis problemas y, sobretodo, mis sentimientos.
—Ey, ¿A dónde, con tanta prisa? —Me llamó Alisson cuando, distraída, pase por su lado sin detenerme; medio pasillo mas adelante mi mente procesó su voz y volví sobre mis pasos para encontrarme con mis amigas.
—Lo siento, estaba... buscándolas —Mentí.
—De acuerdo, pues vamos entonces que él Gran Salón no se arreglará solo —Comentó Lily.
Claro que no fue una tarea sencilla, para empezar tuvimos que desalojar él lugar, ya que los estudiantes, a esa hora, acostumbraban hacer sus deberes ahí. Una vez vacío nos pusimos a la tarea de transformar él Salón en un presentable escenario para un baile. Yo era, y sigo siendo, un verdadero desastre para los hechizos de ese tipo, sin embargo, Alisson y Lily parecían todas unas expertas.
Movían su varita por todos lados, conjurando escarcha, nieve, muérdagos, luces que flotaban por su cuenta, globos con pequeños arboles de navidad dentro que bailaban al ritmo de la musica que emitían los faroles y delicados angelitos con arpas que volaban por el lugar dejando detrás de si estelas multicolores.
Hechizaban platos y copas para que sirvieran por si solas, quitaron las mesas y pusieron algunas alrededor de un círculo enmarcado por una luz azul, donde iba la pista de baile que estaba aprendiendo a elaborar. Porque no creerán que mientras ellas trabajaban yo no hacía nada. Era la encargada de la fabricación de una pista de baile decente y un escenario para la banda que los papás de Alisson habían conseguido solo para tocar esa noche; cosa que no era nada sencilla ya que se debían de seguir ciertos pasos que se me estaban volviendo una pesadilla.
Al final, con un poco de ayuda de Lily debería decir, logré aprender el hechizo y todo estuvo listo para la gran noche. Solo faltaba la banda que aún no sabíamos cuál era, arreglarnos y esperar a que llegaran todos los demas. Agotadas, terminamos el último detalle y miramos nuestra obra, más perfecto no podría haber quedado.
—Estupendo —Exclamó Lily, emocionada.
—Fantástico —Continuó Alisson.
—Es tarde —Agregué mirando el reloj, pasaban de las cinco. Ambas me miraron amenazantes, así que añadí—. Claro, claro, lindísimo.
—Bueno, vamos a arreglarnos y nos vemos aquí en una hora, de prisa que llegaran los demas —Apresuró Lily.
Alisson y yo asentimos y nos fuimos rumbo a las mazmorras, al llegar ahí tuvimos la fortuna de que ni Nicole ni sus amigas habían llegado aún. Habíamos llegado al trato que yo arreglaría su tunica si ella se hacía cargo del montón de cabello que tenía y lograba que por una vez quedara en su lugar. Así que después de hacerle un par de cortes en lo largo y en las inmensas mangas negras del suyo con mi varita, y de enfundarme dentro del mío, verde; Alisson me sentó frente al espejo del baño y me miro con concentración.
—¿Que hare contigo? —Se preguntó mas ella misma que para mí. Guarde silencio para no interrumpir su concentración—. Ya sé.
Veinte minutos mas tarde, mi cabello estaba perfectamente enrulado, amarrado en una media coleta y con algunos mechones sueltos que caían sobre mi rostro con naturalidad. Por esa gran hazaña se ganó un enorme abrazo de oso.
—Te quedo genial, amiga.
—Gracias, gracias, muchas gracias —Respondió bromeando mientras hacía pequeñas reverencias.
Le di un ligero golpe en el brazo, me ignoró y volvió su atención a su reflejo, en el que se concentró hasta que terminó formando una corona con dos mechones de cabello alrededor de su cabeza y lo demas lleno de pequeños brillos que cuando se ponía bajo la luz hacían parecer que su corona era de verdad.
—Bueno, ahora vamos que Lily nos debe estar esperando.
—Claro —Ambas tomamos nuestras tunicas, nos cubrimos con ellas y prácticamente volamos hasta donde la pelirroja nos estaba esperando.
A las siete con veinte, fue cuando la señorita se dignó a aparecer, pero su tardanza se vió reflejada en su aspecto. Al igual que Alisson, se había dejado el cabello suelto, pero llevaba algunos mechones rizados y una ligera diadema en la parte trasera de la cabeza, verde, a juego con sus ojos. Su tunica era color lila, abierto por la espalda y de tirantes sencillos que rodeaban su cuello. La sombra morada de sus ojos, los hacía ver mucho más brillantes en la obscuridad de aquel pasillo. Confieso que cuando la vi me quite un peso de encima ya que al ser las dos pelirrojas creía que ella también llevaría vestido verde.
—¿Listas? —Preguntó nerviosamente en cuanto nos vio.
—Te ves genial —Confirmamos Alisson y yo al mismo tiempo. Al instante sus mejillas tomaron la misma coloración de su cabello.
—Gracias, ustedes también —Respondió apenada.
—Y ahora solo faltan nuestras impuntuales parejas —Comenté para que las mejillas de Lily volvieran a encenderse.
—Jamas me atrevería a llegar tarde a una cita con la pelirroja —Puntualizó James, apareciendo a un lado de mi amiga y tomándola de la mano hasta hacerla girar sobre sus pies y darle la cara—. Y, menos aún, cuando se ve tan hermosa.
Parecía increíble que ambos no se hubieran puesto de acuerdo, si no fuera porque sabía que solo unas horas antes Lily le había dado el sí, habría supuesto que el dije esmeralda que llevaba James en su saco negro, lo había comprado junto con la perla que tenía la corona de Lily. Por lo demas se le veía muy apuesto.
—Gracias —Murmuró Lily extremadamente apenada. Alisson rompió en carcajadas.
—Lo siento —Se disculpó, aún conteniendo la risa—. Nunca me imagine este momento antes.
—Adelántense —Pedí cuando otras parejas comenzaron a llegar a la escena—. yo y Alisson esperaremos aquí.
—Pero...
—Vamos, Evans —Prácticamente ordenó James, tomándola del brazo y obligándola a caminar, altanero, hasta el Salón.
No quise decir nada cuando Lily me miró suplicante, ya despues nos contaría como le había ido en su emocionante noche con James. Por su parte, Alisson necesitaba mas apoyo, porque cuando dos figuras envueltas en tunicas negras y bien arreglados se aparecieron en el pasillo, sentí su mano apretar la mía fuertemente demostrando así su nerviosismo.
Regulus, a mis ojos, se veía mejor que nunca, simplemente por el hecho de haber depositado un beso en mis labios al llegar a mi lado, su perfume me embargo e inundo todo pensamiento que no fuera el de no separarme de él.
—Sin duda tengo a la pareja más linda de toda la noche —Susurró en mi oído, y ese simple comentario y una sonrisa tonta por mi parte, me hicieron sorda a los comentarios de Dolohov, que piropeaba a Al, pero sin el mismo tacto que mi novio—. ¿Vamos, Antonin?
—Por supuesto —Contestó el otro con su ronca voz, le sonreí tranquilizadoramente a Alisson y avancé hacía el Salón del brazo de Reg.
El decorado que habíamos echó dejo sorprendido a más de uno, pero mientras nuestros acompañantes la admiraban con los ojos como platos, los míos volaron hasta una pareja que se abrazaba en una mesa y esperaba a que todos llegaran, con las manos juntas. Sirius y Nicole, de nuevo, que alguien me diga que eso que veo no es verdad.
