Los personajes son de Stephanie Meyer a excepción de algunos son míos.

La historia es mía y solo mía, no permito plagio.

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Bueno aqui esta el capitulo catorce, y mi tobillo mejoro ya esta como nuevo, gracias a todas por la preocupación, se los agradezco en serio. Y como podrán notar hoy eh actualizado aun mas rápido que las veces anteriores, es que me puse feliz al ver que tenía mas reviews y eso como que actúa de alguna forma de inspiración xD Espero les guste, de mi para ustedes.

FAVOR DE LEER NOTA AL FINAL.

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Capitulo 14 Cerdos policíacos

Bella Pov

-¿Que?.- jadee quedándome congelada.-¿Qué son?

-Bueno.- Edward echo una mirada sobre su hombro.- Dos son blancos y uno de color...

-No me refería a eso estúpido.- espete golpeándolo ligeramente en el pecho.- Su uniforme, descríbemelo.

-Son... son como los que salen en las películas.- Rodee los ojos y lo mire exasperada. ¿De verdad? Edward levanto los brazos.- Yo no se de esto.

Lo empuje y no fue hasta que vi a la señora esperándome delante de la caja registradora que recordé que le debía el cambio. Me sonroje y después de murmurar una disculpa la despache.

Como quien no quiere la cosa, ladee ligeramente la cabeza para tratar de ubicar a las policías, mientras me hacía tonta con la caja registradora. Los tres venían directo hacia mí. Que no se sienten en la barra, que no se sienten en la barra, que no... Mierda. Discretamente hice una mueca, no tendrías tanta suerte Bella Swan.

Eche una ojeada rápida a sus uniformes, los dos hombres blancos que Edward ya había mencionado, vestían el típico uniforme de los azules. Pero el poco alivio que pude haber sentido se esfumo cuando vi al tercer policía, el hombre de color que rondaría entre los veinte y muchos y treinta y pocos. El uniforme de este también era el de los típicos azules solo que ligeramente diferente. Mientras que los otros dos, vestían unas camisas azul obscuro de manga corta y formales, con un pantalón de vestir negro y sus respectivas armas a la vista colgadas de sus cinturones, el otro vestía una camisa de un azul mas claro y manga larga, una chaqueta negra que ocultaba el arma que se asomaba solo un poco en su cintura. Podría apostar mi mano izquierda a que este ocupaba un puesto mas alto en el departamento de Seattle, no demasiado, pero si para preocuparme un poco.

-¿Y bien?.- Pregunto Edward a mi lado.

-No creo que me reconozcan.- susurre dándole una mirada a los policías que estaban distraídamente platicando ajenos a nosotros.- Pero tu mantente alejado.

-¿Y dejarte aquí sola con ellos?.

-¿Que pretendes? ¿Quedarte aquí?

-Eso mismo estaba pensando.- Negué furtivamente con la cabeza.

-Hay mas posibilidades de que te identifiquen a ti Edward, eres una figura publica, tu mismo lo dijiste ayer.- mi rostro se sonrojo al recordar lo que paso después. Control.- Actúa normalmente, o al menos como se supone que debería hacerlo Anthony, ellos son policías y están entrenados para fijarse en todos los detalles, o al menos uno de ellos debería estarlo.

-¿A que te refieres?

-¿Ves al que lleva chaqueta y corbata?.- Edward asintió.- El es el de mayor rango entre los tres.

-¿Como lo sabes?.- pregunto.

-Edward, este es mi trabajo.- sonreí y le di un ligero empujón para que se marchara a atender las mesas.

Respire profundamente para calmarme, podía sentir la mirada de Edward en mí a pesar de que ya se hubiese marchado. Me fue inevitable sonreír, Edward era Edward.

-Oye, dulzura ¿Puedes atendernos?- Grito uno de ellos. Dulzura tu hermana idiota. Force una sonrisa y me acerque hasta ellos.

-¿Que puedo ofrecerles?.- pregunte atragantandome con las palabras.

-Tres cafés, uno cargado, uno negro y el otro con leche.- asentí y lo anote en una pequeña libreta.

-¿Algo mas?

-Tres Sándwiches, dos muffins y un brownie... y tu numero.-Para evitar que un improperio saliera de mi boca, me mordí la lengua tan fuerte que de inmediato sentí el sabor metálico de la sangre.

Entregue la orden a Jacob en la cocina y pase al baño para enjuagarme la boca.

-¿Que te paso?.- pregunto Edward alarmado, viendo la sangre diluida en el agua mientras se iba por el drenaje.

-Un pequeño accidente.

-Pero...

-Me mordí la lengua para no insultarlos ¿De acuerdo?.- interrumpí antes de que comenzara con su diarrea verbal.

-¿Te dijeron algo?.- pregunto tenso.- Si es así, pueden despedirse de sus empleos...

-Edward, no puedes hacer eso.

-Tal vez no ahora, pero cuando esto...

-Detente. Solo detente.- Suspire cansada.- Ellos no me dijeron nada malo ¿Bien? Solo se comportaron como... hombres y esta bien, porque estoy acostumbrada a lidiar con ellos ¿Recuerdas que trabajo rodeada de ellos? A lo que no estoy acostumbrada es a que me manden y que yo tenga que obedecer obedientemente... Es algo mas de orgullo.- admití en voz baja.

-Bueno, eso puedo entenderlo. Así es como me siento yo, atendiendo a este montón de gente, cuando son ellos los que deberían servirme.

-Supongo que si.- Me sentí avergonzada de ser comparada con la actitud de Edward, yo que lo había criticado tanto y ahora eme aquí portándome como él. Pero bueno a él no le habían gritado dulzura.

-Tranquila.- Llevo una de sus grandes manos hasta mí mejilla y acuno mi rostro. Mis ojos se abrieron al máximo y verifique que no hubiera nadie espiándonos, pero no me aleje.- Todo esta bien.

-Se supone que soy yo la que debo de decirte eso.- murmure en voz baja y el sonrío.

-No se si recuerdas, pero el primer día de toda esta locura prometí que iba a ayudarte.

-Lo recuerdo perfectamente, fue antes de que me volvieras a llamar perra.- susurre.

-Y tu me llamaste idiota.- me reí. Empece a ponerme un poco nerviosa por la forma en como me estaba mirando, mordí mi labio inferior y este gesto capto toda la atención de Edward ya que de inmediato llevo su vista hacia mi boca. ¿Que rayos me estaba pasando? me pregunte al sentir como mi estomago se revolvía. Él empezó a inclinarse hacia adelante lentamente, mirando mi reacción atentamente y dándome tiempo de que me alejara. Pero... ¿Quería alejarme? Dios, la respuesta debería ser si, absolutamente si y mas después de lo que paso ayer ¿Entonces por que no me aleje?

Sus labios apenas rozaron los míos de forma tentativa cuando la puerta del baño fue abierta. Era demasiado tarde para si quiera pensar en alejarnos rápido y aparentar como si nada hubiese pasado ante el intruso. Pude sentir como el cuerpo de Edward se quedaba congelado al instante, sin moverse un centímetro incluso podía apostar que no estaba respirando. En cambio yo, obligue a mi cerebro a trabajar al tope, buscando la manera se salir de esta.

-¡Anthony, revisa bien mi ojo!.- Edward me miro confundido, pero gracias a dios éste le daba la espalda a la puerta y al intruso, por lo que no pudieron verlo.- ¿Aun sigue ahí, la basurita?- El rostro del cobrizo se ilumino de entendimiento.

-No Marie, parece que ya te la quite.- respondió. Eche un vistazo por encima de su hombro y descubrí que era Jacob quien nos estaba viendo.

-Oh, hola Jacob.- salude con fingida sorpresa.

-¿Estas bien?.- pregunto intercalando la mirada entre Edward y yo.

-Si, es solo que se me metió al ojo una basurita y le pedí a mi hermano que me ayudara.- Y para darle mas credibilidad al asunto me incline en el lavabo y me limpie el ojo con agua. Suerte para mí que hoy no usaba ni un gramo de maquillaje.

-Debes tener mas cuidado.- Observe la expresión de Jacob atentamente, entrando a modo policía y para mi gran alivio el en verdad se veía sincero, no había visto ni sospechado nada.

-Lo tendré.- Y echándole una ultima mirada a Edward abandone el baño.

¿Que jodida mierda acababa de pasar?

Ƹ̴Ӂ̴Ʒ

-¡Oye, Marie! ¿Puedes pasarme un plato, que esta debajo de la barra? Es blanco y de porcelana, tiene algunas rosas azules como decoración en el margen.- Grito Jacob.

Habían pasado solo quince minutos desde la escena del baño, pero al parecer y gracias a Dios, Jacob había olvidado el asunto y me estaba tratando como si nada pasara. Ojala y yo pudiera hacer lo mismo.

No había podido ver de nuevo a los ojos a Edward, a pesar de que intento en varias ocasiones encontrase con mi mirada, yo le rehuía, encontrando siempre la manera de fingir distraerme con cualquier cosa. Si, sabía que estaba actuando como una chiquilla infantil. Después de todo no es como si él me hubiese obligado. Al contrario, me dio el tiempo suficiente para yo rechazarlo, para quitarme y yo no lo hice.

Justo como ahora, que estaba entrando a la barra y yo de inmediato me agache para buscar el plato de Jacob, justo enfrente de donde estaban aun los policías ¿Acaso se habrían propuesto comer al paso de una tortuga? Vale, puede que estaba exagerando, después de todo solo llevaban cerca de veinte minutos, que era mas o menos lo que Emmett y yo acostumbrábamos a tardar. Pero estos veinte minutos me sabían eternos.

-Bien, supongamos esto.- dijo uno de ellos, con la voz algo distorsionada seguramente por hablar con la boca llena de comida. Hice una mueca de repugnancia, aprovechando que estaba bajo la barra y no me podían ver.- Si llega a suceder un apocalipsis zombie...- rodee los ojos.- ¿A quien pondrías en tu equipo?

-A Megan Fox.- volví a rodar los ojos, los hombres solo pensaban con sus penes. Escuche como los tres se reían y luego hacían una ligera pausa.

-No, no, me refiero a policías. Ya sabes... - Sentí como alguien se puso a lado mío, uniéndose en mi escondite. Me gire para ver a Edward sentado a lado.

-¿Te estas escondiendo de mí?- pregunto molesto.

Le hice un gesto para que se callara y me dejara seguir escuchando la conversación estúpida de los policías, cualquier cosa para evitar responderle.

-¿Policías de verdad?.- No escuche respuesta, por lo que supuse que uno de ellos había asentido.- Umm... no lo se, quizás Benjamín Carter.

Fruncí el ceño. Yo sabía quien era Benjamín Carter, un marine que recientemente le habían otorgado un premio en la casa blanca, mientras yo estuve en Rusia. Solo una vez había tenido el gusto de platicar con él y podía decir que ademas de ser un excelente marine, era muy apuesto. Tenía, si no mal recordaba, treinta y dos años, una esposa y un hijo recién nacido.

-¿Benjamín Carter? ¿En serio?.- silbo bajito.- Es bueno pero yo tengo a un personaje mejor... Isabella Swan.

Tuve que morderme la mano, para evitar soltar un grito de dolor provocado al golpearme con un estante que estaba justo debajo de la barra, cuando escuche mi nombre. Fue en el lugar exacto donde tenía el chichón de la caída.

-¿Bella?.- Pregunto Edward bajito. Por su tono sabia que estaba asustado y preocupado, pero lo silencie con un gesto de mi mano. Ahora lo mas importante era enterarme de lo que dijeran.

-¿Quien es Isabella Swan?

-¿Es que eres idiota, Josh?

-¡Oye! Solo llevo dos meses trabajando. Literalmente soy nuevo.

-Aun así, no tienes disculpa. Es Isabella Swan, trabaja en New York o al menos eso creo, ya que dicen que la mandan a misiones fuera del país. La han visto luchar contra hombres que le doblan el tamaño sin ningún problema, prácticamente es la mujer maravilla.- El tono de admiración en su voz realmente me sorprendió, parecía como si estuviera hablando de su ídolo musical. Era algo extraño y perturbador escuchar hablar sobre mí de esa forma, en alguien que nunca antes eh visto.

-Espera un momento... ¡Claro! ¡La agente Swan! Ya lo recordé.- exclamo el otro.

-No se porque hacen tanto barbullo con esa mujer.- Espeto el tercero, que hasta ahorita no había notado que se había mantenido en silencio durante toda la conversación. Lo identifique rápidamente por la voz, ligeramente mas ronca, como el del rango mayor, el hombre de color.

-¿Como que por que, jefe? ¡Es Isabella Swan!.- contesto uno de ellos, confirmando mis sospechas.

-La ramera Swan, querrás decir.- se mofo el jefe. Mi mandíbula cayo hasta él piso al escucharlo hablar. ¿Como se atreve? - ¡Por favor, muchachos! ¿No me digan que ustedes creen en esas ridiculeces? Esa mujer es solo una trepadora, que solo sabe abrir las piernas para que la asciendan ¿Qué ha vencido a hombres que le doblan el tamaño? Se los folla, mas bien. Todo lo que cuentan y dicen de ella, no son mas que fanfarronerías para hacernos creer esa mierda del poder femenino. ¿Cuando, ustedes creerán que ella es algo mas que un coñito dulce?

-Bueno, puede estar en mi cama cuando quiera.

¡Dulce, tu puta madre en algodón de azúcar!... ¡Control! Oficialmente mi cuerpo estaba temblando de pura ira, y esta solo tenía un objetivo. Me enterré las uñas en las palmas de mis manos. Estaba tratando muy duro, de enfocarme en contar mis respiraciones ya no podía permitirme perderlo. ¿Pero que mierda?! No trabaje tan duro, ni pase por tanto, para que un idiota que ni siquiera sabe como luzco venga a decirme que soy una prostituta ¿Que me los follaba? No tendría tanta suerte ¡Bastardo!

Control, maldita sea. Control.

Cuando sentí que mi cuerpo se relajo un poco me atreví a abrir los ojos. Busque con la mirada a Edward, pero no estaba por ningún lado. ¿Y el escucho todo? ¡No! ¿Donde esta?

-¿Marie?.- levante la mirada para ver a Jacob observándome con el ceño fruncido.

-¿Si?

-¿Que se supone que estas haciendo ahí?.- Jacob me tendió la mano y yo la acepte de buena gana para levantarme, cuidando de no golpearme la cabeza... de nuevo. Escanee el lugar con la mirada, en busca de una mata cobriza pero no lo encontré.

-Estaba buscando tu uhmmm... el plato, si el plato.- El moreno me miro raro, mientras se inclinaba un poco y cogía un plato de un estante, estaba a plena vista.- Creo que necesito lentes.- force una sonrisa.

Jacob sonrío.- Supongo que sí, ahora tengo que servir el pedido.

-Eh... Jacob.- Lo llame antes de que se marchase.- ¿Has visto a Anthony?

-No, lo siento. La ultima vez fue en el baño- Asentí confundida y Jacob se marcho.

Tal vez, el no escucho nada de lo que dijo ese cerdo. Tal vez el se fue mucho antes de que comenzara a hablar. Tal vez... Mis pensamientos fueron desechados a la basura cuando vi a Edward pasar con una charola que llevaba un par de tazas y fulminar con la mirada a los policías, tenía la quijada tensa y su aspecto era... peligroso. Sensualmente peligroso. Si las miradas matasen... en este momento yo estaría bailando sobre sus tumbas.

-¿Qué le hicieron a tu hermano?.- pregunto James poniéndose a mi lado. Parecía genuinamente entretenido mientras miraba a Edward.

-¿Por que?

-Me miro como si hubiese atropellado a su cachorrito y después me quito mi bandeja. No es que me queje, si él tiene tantas ganas de trabajar, por mí esta bien.

-¿Puedes cobrar por mí, James?.- pregunte.- Necesito hacer... algo.

-Claro preciosura.- me guiño un ojo y con una sonrisa se puso a atender a los clientes. Extrañamente no me disgustaba que el me llamase así, bien era un poco irritante, pero sabía que él era así, formaba parte de su extraña y relajada personalidad, casi me caía bien.

Perseguí a Edward por el lugar, cuidando de que el no hiciera nada. Hasta que este se detuvo y pude llevarlo a un lugar mas apartado.

-¿Que estas haciendo?.- susurre.

-¿Crees que puedo escuchar que te llamen de esa forma y quedarme de brazos cruzados?.- espeto con voz fría.

-¡Si! eso espero exactamente.- respondí mientras el me miraba furibundo.- ¿Crees que no tengo ganas de torcerle el cuello, al bastardo? ¿Que no me tienta el saber que traigo un arma, y usarla en él? ¡Pero no puedo! Ni tu tampoco. No podemos echar a perder esto Edward, si haces algo todo se ira al garete y nos descubrirán.

-No necesitamos un arma ni torcerle el cuello para vengarnos.- respondió con una sonrisa que no auguraba nada bueno.

-Edward... ¿Que hiciste?

-Algo que aprendí a hacer, accidentalmente, claro.- fruncí el ceño confundida y me gire a ver lo que Edward estaba mirando por sobre mi hombro.

Los tres cerdos policíacos, estaban levantándose de sus asientos después de pagarle a James -una verdadera suerte que lo haya dejado encargado a él, no podría soportar verle la cara a ninguno, sin pensar en quitarles unos cuantos dientes- acomodaron las sillas, como caballeros que obviamente no eran y se disponían a irse, cuando el jefe resbalo con algo en el piso y al tratar de agarrarse de algo, se llevo con él a los otros dos policías.

Alce las cejas y mire a Edward sorprendida.

-Puede que se me haya derramado un poco de chocolate y me haya olvidado limpiar... de nuevo.- Trate de mantener una expresión seria en mi rostro, pero me rendí a la sonrisa que lucho por aparecer.

-Eres increíble.- murmure.

-Ya me lo han dicho antes.- respondió de forma engreída.

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Y el nuevo capitulo esta aquí. Gracias por leer! y bueno en cuanto a la nota:

Una nueva historia esta en mi perfil, no se preocupen chicas no es mía, mía. Jajaja ya se que cuando inicio con una nueva historia me olvido de la que estaba haciendo y ya no le pongo tanta atención POR LO QUE NO PASARA ESTA VEZ.

La idea le pertenece a BellaNyxH y yo solo le estoy haciendo el favor de subirla a mi cuenta y escribir y corregir los capitulos.

ESTA HISTORIA SEGUIRÁ SIN FALTA ALGUNA, HASTA EL FINAL.

Así que las invito a pasarse por ahí para que vean que tal y yo le informare a BellaNyxH si es que la historia esta pegando para que continue.

La historia se llama: Incógnito por tu amor

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Ahora si! ¿Que les pareció el capitulo? ¿Reviews? Y ATENCIÓN próximo capitulo veremos un muuuy grande avance entre nuestra parejita. Para las que ya estan ansiosas de algo de acción ;)

DenisseR_Cullen.