Ya he vuelto de mis vacaciones en París dispuesta a continuar con mis historias, aquí os dejo un nuevo capítulo ^^

Los personajes no me pertenecen, son de la magnífica Stephenie Meyer, a mí solo me pertenece la historia.

Egipto
(1960-1968)

Mi familia volvió a reunirse, Carlisle y Esme volvieron de la isla, y Rosalie y Emmett regresaron de su luna de miel. No le contamos a nadie nuestro encuentro con los licántropos, para que estuvieran seguros lo mejor era que nadie supiera de ellos aunque fuera nuestra propia famila.

-¿Y bien?¿Qué haremos ahora?-preguntó Carlisle.-¿Alguna propuesta?

-Estaría bien pasar más de dos años en un lugar, solo por poder relajarnos un poco.-comentó Emmett.

-La verdad es que sí, me podría poder disfrutar algo más de nuestros hogares. Es muy frustrante que en cuanto terminamos de acomodarnos ya tengamos que irnos.-se quejó Esme.

-Pero sabéis la dificultad de eso, tendríamos que irnos a algún lugar prácticamente deshabitado donde la población no se fijara en nosotros, o donde no la hubiera, claro.-recordó Carlisle.

-Pues como no nos vayamos a un desierto.-contestó Rosalie.

-Luz del sol, ¿crees que sea buena idea, Alice?-le preguntó Jasper a su compañera que tenía la mirada perdida al igual que sus pensamientos.-¿Alice?

-¿Perdón?-volvió ella al mundo.

-¿Adónde te gustaría ir a ti?-preguntó Carlisle.

-Al pasado.-respondió.

-Eso nos gustaría a todos.-suspiró Rosalie.

-Yo estoy hablando en serio.-repuso Alice.-Ir 5000 años atrás en el tiempo.-explicó sacando un libro de historia de su mochila y nos lo mostró.

El libro era un grueso tomo en el que unas letras doradas llenaban la portada con la palabra "Egipto".

-Me gusta la idea.-admití.

-Si a Alice le gusta, a mi también.-respondió Jasper.

-¿Por qué no? Un poco de cultura no ha matado nunca a nadie.-se rió Rosalie y Emmett la acompañó.

-No seremos el primer aquelarre en Egipto, podría visitar a algunos amigos. Me parece bien.-aprobó Carlisle.-¿Cuándo queréis salir?

-Cuanto antes.-contestó Alice.-Tenemos tanto por ver, tanta historia por conocer, un idioma por aprender. La escritura jeroglífica es apasionante, ¿creeis que podremos aprenderla?-se emocionó Alice.

-Alice, me aburres. ¿Qué hay en Egipto para comer?-preguntó Emmett.

-Estarás en África, Emmett, hay comida de sobra, incluso para ti.-se carcajeó Esme.

-Vámonos entonces, ¿no?-propuse.

-Vámonos.-aceptaron todos.

Egipto es un lugar diferente a cualquier otro, hay tantas cosas por conocer, es una incógnita, está rodeado de misterios. Alice tenía razón, había tanto por aprender.

Carlisle se encontró con unos viejos amigos, los tenía prácticamente en todo el mundo. Amun y Kebi eran una pareja muy antigua, él conocía la lengua jeroglífica, ella no lo sé, no hablaba nunca. También les acompañaba un chico, era bastante joven a mi entender, pero parecía que tenía un gran valor para Amun.

Amun y su aquelarre nos mostraron la grandeza de Egipto, aquella gran civilización. Es más Amun, a mi entender, era parte de aquella historia, o por lo menos la conocía realmente bien:

-Egipto no es solo la cuna de la vida humana, también la vampírica. Estos jeroglíficos también hablan de gente como nosotros. Como Akasha, puede que solo sean leyendas, pero su historia viene tallada aquí como la de tantos otros. Akasha se convirtió en reina de Kemet en el año 4000 a.C. Al casarse con Enkil. Poco tiempo después fueron asesinados. Cuenta la leyenda que un espíritu, Amel, enfurecido por las atrocidades cometidas por los reyes, se introdujo en el cuerpo de Akasha, dándole la inmortalidad y la sed eterna. Ella convirtió a Enkil, y así nació el mito. Finalmente acabaron por convertirse en estatuas con el paso de los años.-finalizó el relato.

-¿Es cierta esa historia?-preguntó Alice.

-No lo puedo saber, niña. Pero lo que sí es cierto es que la conversión en estatuas no me suena extraño para nada, ¿habéis visto el rostro de los Vulturis últimamente? Es como si se estuvieran petrificando, quizá algún día solo sean una leyenda como Akasha y Enkil. O eso es lo que desean muchos.

Carlisle y Amun se pasaron horas hablando sobre sus antiguos "amigos" Los Vulturis. Había oído hablar de esa familia por Carlisle, pero también por Kevin y Michael. Y realmente ya no sabía si quería seguir escuchando sobre ellos. Así que me alejé de la conversación. Me encontré con Benjamin, el joven que seguía a Amun.

-¿Tú también estás cansado de escuchar historias de reyes que se creen poderosos y aún no lo han demostrado?-bromeó el chico cuando me vio acercarme.

-Un poco.-admití yo.-¿Qué tal es la vida en el desierto?

-Depende del momento.-respondió.

-¿De qué momento exactamente?

-Bueno, no es el momento, supongo que es la compañía.-se corrigió.

-Entonces hay una chica.-adiviné yo.

-Todas las buenas historias son alrededor de una chica.-se rió Benjamin.-Se llama Tia, la he visto algunas veces al sur, mientras cazábamos. Es tan hermosa, quizá abandone a Amun y me vaya con ella. Pero quiero pensarlo antes de precipitarme.-reflexionó.-Y tú, ¿qué? He hecho cuentas, y por lo que veo eres el solitario de tu familia. ¿No hay nadie que te alegre la existencia?

-Supongo que la mía aún no es una buena historia.-admití yo un poco triste.

-Tranquilo, todas las historias deben ser buenas en algún momento.-repuso él.

-¿Por qué?

-Porque si no, no merecería la pena contarlas.