Notas de la autora: espero que este capítulo os guste porque me costó mucho escribirlo. Me trababa constantemente y, si no fuera por la insistencia de cierta personilla, quizá aún no habría terminado de escribir. Es el capítulo final (snif, snif) y me da hasta pena terminarlo.
Si encuentráis algo en cursiva, es porque se supone que hablan en español.
Sin más introducción, aquí lo tenéis. El último capítulo de este fic. Espero de verdad que os guste y me dejéis muchos reviews (mensaje subliminal)
a todas aquellas personas que siguieron este fic
CAPÍTULO 14: POR SIEMPRE TÚ.
Era todo tan luminoso que le dañaba las pupilas. Volvió a cerrar los ojos aprisionando las lágrimas que se habían formado por el golpe de luz.
Cuando el olor floral le inundó las fosas nasales, el pasado regresó agitando lo más hondo de su ser. Ignorando el dolor en todo su cuerpo lanzó las cobijas al suelo y se levantó aprisa. Sintió una alarma estallar en algún lugar del pasillo de aquel hospital y supuso que no tardarían en llegar para intentar que recuperara su posición en la cama.
Se lanzó a la puerta de la habitación y, cuando por fin consiguió abrirla, las fuerzas le fallaron, el dolor volvió en agudas punzadas y las rodillas se le flexionaron involuntariamente provocando que cayera al suelo sobre sus manos y rodillas.
Levantó la vista, aún sin incorporarse, y se olvidó de latir y respirar.
No había nadie.
Nadie.
No esperaba algún tipo de reconocimiento especial o alabanzas por parte del mundo pero si esperaba que hubiese alguien. Alguien que esperase a que despertara. Y sabía perfectamente quienes había esperado encontrar allí
Y, entonces, la realidad le asestó un golpe mudo que le devolvió el entendimiento, hizo que ensordeciera y le sacudió las entrañas.
No había nadie.
Nadie.
¿Qué había hecho?
Cayó inconsciente antes de darse cuenta de que estaba siendo tumbada de nuevo en su cama.
·°¤°·
'No te puedes ir'
'No puedes'
'Tú también no'
'No te mueras, por favor'
Las voces le atravesaban los tímpanos. Oía, pero no escuchaba. No era capaz. La desolación no le dejaba hacer otra cosa más que tratar de ahogarse en su propio sufrimiento. ¿Qué había hecho? Era…
'No nos dejes solos,…
… enana'
Entonces el corazón le dio un vuelco y pareció que la sangre circulaba de nuevo devolviéndole la vida. Lenta y dolorosa, pero volvía.
Abrió los ojos.
Y allí estaban ellos. Sonriendo como hacía mucho tiempo que nadie le sonreía. Se olvidó del dolor que aún acechaba todos sus músculos y articulaciones. Se incorporó tan rápido que se le nubló la mente, pero ellos no desaparecieron. Seguían ahí. Esperando por ella. Sonrió. Seguían ahí. Seguían viviendo.
Y, entonces, se derrumbó.
Lloró.
Escondiendo la cara entre las manos, lloró todo aquello que se había guardado dentro desde los doce años. Lloró los chantajes a los que había sido sometida, la muerte de sus padres, el suplicio que le supuso la culpa, el perder el apoyo de sus hermanos, su desaparición…
Sintió como alguno de ellos se sentaba a su lado y la abrazaba y escondió la cara en su pecho, abrazándolo tan fuerte que casi le hacía daño. Asegurándose de que no era un sueño. De que de verdad estaba ahí. De que no podía escapar.
El muchacho le acarició la espalda y el pelo, despacio. Intentando reconfortarla.
.-.Tranquila, enana- su voz sonó rota por el llanto cuando habló. -Ya pasó todo. Se acabó- se separó un poco, ante las reticencias de ella, y, agarrándola por el mentón, le sostuvo la mirada fija en la suya. Ella pudo ver que sí estaba llorando, después de todo. Al igual que el resto de sus hermanos, que se mantenían pegados a su cama. Volvió a mirar a Nathaniel. -Nos has salvado a todos. Venciste, pequeña.
Volvió a esconder la cabeza en su pecho.
.-.Estamos muy orgullosos de ti- su llanto se intensificó al escucharlo decir aquello. -Ibas a dejarte morir sólo por nosotros- hizo una pausa y ella lo escuchó suspirar, tratando de controlar el tono de su voz y sus lágrimas. Finalmente continuó: -gracias.
.-.Nunca volváis a dejarme sola- sollozó desde su cuello. Pero todos la oyeron igualmente.
.-.Nunca, pequeña- prometieron.
Y ella no pudo más que sollozar intensamente y abandonarse, poco a poco, al estupor y al sueño. Estaba muy cansada. Estaba harta de pelear. Tan cansada…
·°¤°·
Era entrada la madrugada cuando despertó. Sus dos hermanos mayores descansaban tirados en aquellos sofás que tenían pinta tan incómoda. Los miró y sonrió. Tan iguales y a la vez tan distintos. Igual que los demás.
Se sentía perfectamente recuperada. Supuso que su condición especial habría ayudado a ello. Se levantó despacio, sin hacer ruido. Quería estirar las piernas y estaba segura de que, si los despertaba, no la dejarían levantarse. Abrió la puerta con cuidado y salio lentamente, mirando de no encontrar a nadie que la hiciese volver a la cama. El pasillo estaba desierto.
Caminó por el largo corredor de mármol y penumbra. El suelo le devolvía el contacto helado y sólo la luna alumbraba sus pasos descalzos. Notaba el frío que se colaba entre los pliegues de su camisón sanitario haciéndola caer en la cuenta de que eso era lo único que llevaba encima: el camisón. Gracias a Merlín no le habían puesto uno de aquellos especiales abiertos por detrás. Alguien le dirigió una mirada traviesa y una sonrisa tras la ventana. Devolvió la sonrisa, asintiendo con la cabeza, y siguió adelante.
La sala de espera de familiares estaba abarrotada, pero todos dormían. Pudo distinguir entre el tumulto al resto de sus hermanos, a Granger y a varios de los Weasley, entre ellos los dos más jóvenes. Sabía que no estaban allí por ella. Al menos, no sólo por ella. Se acercó a la más pequeña y agitó su hombro despacio.
.-.Weasley- susurró, con cuidado de no despertar al resto. La muchacha pareció sorprendida al principio, pero, tras levantarse sobresaltada, la miró fijamente a los ojos y le sonrió.
.-.Gracias- la morena quedó perpleja y la miró exigiendo algún tipo de explicación, pero esta nunca llegó. -¿Tienes frío?- preguntó, al verla abrazarse a sí misma y frotar sus brazos con las manos.
.-.La verdad es que sí, un poco- era ahora la pelirroja la que esperaba una explicación. -Bueno, no quería despertar a mis hermanos, así que ni si quiera me paré a coger una túnica o algo así.
.-.Toma la mía- Ginny le tendió su propia capa, dejando a la vista su atuendo muggle. La morena se dio cuenta de que no llevaba el uniforme.
.-.¿Cuánto llevo durmiendo?- preguntó, de pronto.
.-.Casi tres días- contestó ella, mientras comenzaba a andar pasillo alante. -Lo cierto es que todos están extrañados de que hayas despertado anteayer, tan pronto, pero supongo que tener un poder como el tuyo tiene sus ventajas. Al contrario que Harry, que sigue inconsciente. La verdad es que hasta los medimagos están empezando a preocuparse.
.-.¿Potter?- preguntó, aunque era evidente que hablaba de él. -¿Está también él aquí?- 'pregunta estúpida', pensó nada más formularla. Ya sabía que él estaba allí.
.-.Ajá- asintió la pelirroja. -Aún no sabemos exactamente lo que pasó. Cuando llegamos sólo tus hermanos estaban conscientes. Tú y Harry habíais perdido el sentido, y el resto, incluyendo a Voldermort, estaban muertos- la morena escuchó atenta, sin detener su paseo. -Tus hermanos nos han contado casi toda la historia, aunque hay cosas que no sabían explicar. Pero Dumbledore ya tiene sus teorías.
.-.¿Ah, sí?- preguntó, interesada. -¿Y puedo saber cuáles son?
.-.No lo entendí todo, pero la parte que logré coger decía algo así como que tú debías fusionar tu esencia con la de alguno de ellos dos y ese sería el vencedor. Dumbledore estaba muy contento de que hubieses escogido a Harry. En realidad todos lo estamos. Felices y agradecidos. Sabías que podías perder a tus hermanos y, aún así escogiste salvarnos.
La chica Sena pensó que no tenían porqué estar tan contentos, pero no lo dijo. No tenía tanta confianza con la Weasley como para contarle las dudas que había tenido y que no había sido capaz de decidirse. Al menos, no conscientemente.
.-.Hemos llegado- la voz de la pelirroja la sacó de sus recuerdos. Estaban delante de la puerta de una habitación. -No hay nadie dentro, puedes estar tranquila. Hay tantas flores y regalos que casi no cabe nadie más- supo exactamente dónde estaban. Miro a la muchacha a su lado.
.-.Weasley…- empezó.
.-.¿Acaso no era para llegar aquí para lo que me despertaste?- preguntó la otra, divertida. Ella no dijo nada. Sólo enfrentó la puerta y asió el picaporte con fuerza, decidiéndose si entrar o no. Giró la perilla.
.-.Tercera ventana a la derecha desde mi habitación- murmuró antes de empujar la madera para entrar. La pelirroja no entendió muy bien pero aún así se fue para dejar a la otra muchacha sola.
La habitación la recibió tan oscura como el resto del edificio. Sólo la luz nocturna se colaba por la ventana, dando de lleno en la cama en la que reposaba un muchacho extremadamente pálido.
Se acercó en silencio, con cuidado de no tirar ninguno de los jarrones. Según lo que le había dicho la Weasley, dudaba que el muchacho fuera a despertar por mucho ruido que ella hiciera, pero aún así no quería tentar la suerte.
Nada alteraba el orden allí a excepción de las docenas de flores y regalos de agradecimiento. Todo tan inmóvil en la penumbra. Todo tan… muerto. Y, si no fuera por el débil movimiento de su pecho, habría jurado que también el moreno lo estaba. Tocó su mano casi con timidez. Estaba tan frío como el resto de la habitación. La respiración del muchacho era lenta y pesada, forzada, como si le doliera el sólo hecho de atrapar el aire dentro de su cuerpo.
Se descubrió a sí misma llorando. Después de todo, aquel chico era el único que la había apoyado incluso cuando ella se había convertido en el ser más cretino sobre la faz de la tierra. Una manera muy especial y cínica de apoyo, cierto, pero apoyo, al fin y al cabo.
Y, aunque aún no estaba dispuesta a admitir el porqué, no quería verlo morir.
Entonces, como un rayo revelador, la respuesta apareció ante sus narices y supo exactamente lo que tenía que hacer. Entrelazó sus dedos con los de él y respiró hondo antes de empezar.
·°¤°·
No sabía lo que había querido decirle con aquello, pero no tenía nada mejor que hacer y todo el mundo dormía así que…
Llegó hasta la habitación de la morena antes de darse cuenta. Dio la vuelta casi de inmediato y desanduvo el camino, vacilante. Una… dos… tres… cuatro… ¿había dicho la tercera o la cuarta?. Miró a través del cristal y no vio nada así que volvió atrás. Alcanzó la ventana y miró hacia fuera. No encontró nada especial. Quizá lo único que había querido con aquello era quitársela de encima.
Pero entonces lo vio. Recostado contra un árbol al principio del jardín del hospital. El primer impulso fue correr hacia la puerta, pero no estaba segura de saber llegar hasta allí desde la entrada principal, así que buscó el modo de abrir la ventana. Sacó la varita e intentó conjurar una de aquellas escaleras que McGonaggall había intentado enseñarles a hacer aparecer, pero ¡no recordaba el maldito hechizo!
Miró hacia abajo. Sólo eran dos pisos así que… Sacó las piernas y se dejó colgar por las manos. Tenía que saltar, pero le había parecido más fácil desde el suelo firme del pasillo. Bueno, a la de una, a la de dos… ¡tres!. Cerró los ojos esperando el golpe, pero nunca llegó. Volvió a abrirlos y descubrió que algo, o alguien, la había recogido antes de que se estrellara contra el suelo. Los orbes grises le devolvieron la sonrisa casi al instante.
.-.Hola- dijo, aún en brazos de él.
Él no respondió. La dejó en el suelo y, sujetándole la cara entre sus manos, la besó. Era un beso urgente, pasional, lleno de lujuria y deseo. Pero, sobretodo, lleno de necesidad. Necesidad de ella.
Lo sintió bajar las manos hacia su cadera, acercándola a él, y pasó sus brazos sobre su cabeza, apoyándose en sus hombros, jugando con el pelo rubio en su nuca.
El muchacho se separó un poco, respirando agitado.
.-.Hola- murmuró entonces. Sonrió y ella le correspondió. Volvió a besarla, la abrazó más fuerte y la elevó en el aire. Cuando quiso dar cuenta de su situación, el rubio la había conducido de nuevo dentro del edificio y se dirigía hacia una habitación vacía.
.-.¿Qué haces?- preguntó, al borde del horror, separándose de él.
.-.Creía que era evidente- la cogió por la manga de la camiseta que llevaba y tiró de ella hacia dentro de la habitación, cerrándola a golpe de varita.
.-.¡¿Estás loco?!. Estamos en San Mugo.
.-.Eso sólo lo hace más emocionante- la petulancia con que impregnó cada palabra desquició a la pelirroja. Estaba casi segura de lo que el muchacho quería de ella pero, de lo que no estaba segura, era de que ella estuviese preparada para ello.
.-.¡Déjame salir!- pidió, tratando de abrir la puerta. Le había dado su túnica a Sena y con ella su varita. -Draco, por favor. ¡¡Mi madre está ahí fuera!!
.-.No me importa, Ginny- se acercó a ella de nuevo y la atrajo hacia sí. -Hace mucho que no me importa nada que no seas tú.
Y, con esa última declaración, volvió a besarla. Un beso sobrio y reclamante. La besó con la seguridad del que sabe que va a ser bien recibido. Y ella ya no opuso resistencia . No después de lo que él le había dicho.
No se dio cuenta de que habían perdido las camisetas hasta que lo vio tumbarse sobre ella y sintió la piel del chico sobre la suya propia. Aprisionando su cuerpo con su propio peso. En una cárcel de la que ella no quería escapar.
Las caricias y los besos se volvieron cada vez más atrevidos y ansiosos. Las palabras delirantes volaban por la habitación enganchadas en la ropa que ellos dejaban caer, sin contemplaciones, en el suelo. Los susurros se volvieron pronto en suspiros y débiles gemidos de necesidad. Él la miró a los ojos y ella supo lo que iba a pasar. Asintió casi de forma imperceptible y él sonrió con tanta ternura que ella quiso tener algo con lo que inmortalizar aquella imagen.
.-.Te amo, pequeña- y, diciendo aquello, ambos fueron uno.
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Un quejido se escapó de sus labios sin que pudiera hacer nada por evitarlo. El dolor ascendía por su brazo con una inusitada velocidad y le retorcía las entrañas. No recordaba haber sentido nunca tanto dolor.
La vista se le nublaba y pronto su respiración se hizo demasiado rápida y descompasada. Notaba sus pensamientos ralentizados pero, aún así, una idea permanecía clara en su mente: no debía soltarlo.
Sintió como si algo se moviese de repente a su lado, bruscamente. El dolor aumentó aún más y, con un grito agudo y desgarrador, perdió el sentido cayendo al suelo.
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Despertó de golpe al sentir el grito.
No podía ser bueno
No era normal sentir aquellos sonidos aunque estuvieran en un hospital. Trató de levantarse y, en ese momento, fue consciente de la presencia a su lado. Sonrió recordando lo que había pasado apenas hacía un rato pero, antes de que pudiese perderse en cavilaciones, la agitación en el pasillo la conmovió: tampoco aquello podía ser bueno.
Agitó el hombro del muchacho que la abrazaba debajo de la sábana. Él abrió los ojos adormilado y no le hizo falta preguntar qué pasaba. Se sentó de golpe en la cama y la miró fijamente un segundo antes de levantarse y tratar de recuperar sus ropas.
.-.Vístete- ordenó, lanzándole su ropa interior por encima de la cama, y la sintió obedecer. -Tenemos que averiguar que ha pasado- la miró y vio en ella un atisbo de… ¿enojo?.
Se acercó despacio, abrochándose el cinturón, y la miró. La abrazó vestido aún sólo con el pantalón, impidiendo que ella terminara de ponerse la camiseta.
.-.Lo siento, Gin.
.-.¿De qué hablas?- preguntó ella, tratando de deshacerse del abrazo.
.-.Hubiera querido que todo esto fuera más romántico para ti- la miró a los ojos -pero te necesitaba conmigo esta noche.
Ella sonrió y lo besó.
.-.Ha sido muy romántico- confesó. -No niego que no me hubiera parecido mal que aparecieras con rosas, me invitaras a una cena a la luz de las velas y pudiéramos dormir juntos durante toda la noche, pero… ha estado bien, de verdad- sonrió de nuevo. -Has estado aquí. Has sido tú y nadie más. Y es eso lo que lo hace especial y romántico. Aunque- dejó escapar una risita pícara -espero que, cuando todo se normalice, sepas compensarme.
Él también sonrió y la besó de vuelta antes de soltarla y terminar ambos de vestirse.
Salió el rubio delante, para vigilar que nadie se diera cuenta de que estaban allí juntos pero, nada más echar un vistazo, supo que nadie iba a notar si estaban allí o a quince kilómetros de distancia. Le hizo un gesto para que se acercara y la cogió de la mano antes de salir al pasillo cerrando la puerta tras ellos.
Fuera había todo un caos. Enfermeras y medimagos corriendo a través del pasillo. Las luces se habían encendido en una claridad que dañaba a sus ojos, acostumbrados a la penumbra. Una muchacha joven tropezó con ellos y dejó caer una batea en la que traía lo que parecían pociones curativas. La pelirroja se agachó para ayudarle a recoger y, cuando la vio marchar, cayó en la cuenta de algo: todos corrían en la dirección que estaba la habitación de Harry.
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Despertó en el momento justo en el que la muchacha cayó.
Se sentía extrañamente renovado. Se incorporó en la cama. Tan enérgico como si no hubiese pasado nada. Se inclinó por fuera del borde de la cama, en busca de lo que fuera que hubiese caído.
.-.¡Sena!- exclamó al encontrarla. Se levantó de un salto y recogió a la chica del suelo, dejándola en la cama. Cuando los profesionales entraron, lo primero que hicieron fue lanzar una exclamación al ver al muchacho consciente y de pie. Pasada la sorpresa inicial, se acercaron a la cama donde yacía la muchacha y procedieron a hacerles a ambos los exámenes pertinentes.
Él se encontraba increíblemente perfecto.
Ella tardó dos días en volver a despertar.
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.-.¡¡Sira¡Llegamos tardeeeeeeee!
.-.Ay, ya, Ginny- respondió una voz desde el baño. -Estoy segura de que tú queridito novio te esperará igual.
.-.¡Por supuesto que lo hará!- exclamó ella, casi ofendida. -Pero ese no es el punto, sino que hace ya veinte minutos que deberíamos estar abajo.
.-.Está bien, está bien- pronunció saliendo del baño. -Vámonos- la pelirroja iba a decir que ya era hora, pero se quedó con las palabras en la garganta al ver lo bonita que se veía su amiga. La morena lucía una minifalda vaquera ajustada, complementada por un top de tirantes rojo y unas sandalias planas del mismo color.
.-.Wow- susurró. -Estás que rompes, nena- ambas estallaron en carcajadas. -Aunque tengo curiosidad por ver cómo haces para sentarte en el pasto con esa minifalda.
.-.Tú también estás wow, Gin- contestó, ignorando el último comentario de su amiga.
La aludida hizo un gesto teatral, batiendo las pestañas con exageración, y sonrió. Ella llevaba un pantalón pirata negro y una camiseta sin tirantes de rayas negras y blancas que le llegaba hasta debajo de la cadera, todo ello ajustado, marcando su figura. Terminando el conjunto, unas sandalias de tacón y tiras que se enrollaban subiendo por la pierna.
.-.Lo sé- y desapareció rumbo a la sala común.
Siguió a su amiga escaleras abaja, a través del retrato, rumbo al jardín. Los gritos de júbilo se escuchaban aún con las enormes puertas de roble cerradas. Debían de ser las últimas en bajar. Bueno… no podía reprocharlo ya que, técnicamente, había sido su culpa.
.-.Hola- el saludo las sorprendió ya que, hasta ese momento, habrían jurado que estaban solas en el pasillo.
.-.Hola- respondieron las Gryffindor al unísono. Se hizo un silencio incómodo, a pesar de todo lo que había quedado por decir.
.-.Parece que ahí fuera se lo están pasando en grande- anotó la pelirroja.
.-.Eso parece- concedió la Sly.
.-.Y¿no vas a salir?- preguntó la morena, tratando de ver hacia dónde las llevaba aquella charla insustancial.
.-.Bueno, no tengo mucho en común con nadie de ahí afuera- fue todo lo que dijo. Pero la chica entendió.
.-.¿Bromeas? Compartes la mitad del ADN con seis personas de esa fiesta. Quizá con ocho. Además me tienes a mi y a Ginny¿verdad, Gin?- le dio un codazo disimulado a la pelirroja, que no había estado muy atenta.
.-.¿Eh?- soltó. -¡Ah! Ah, si, claro.
.-.Si, Weasley- murmuró ella, -ya veo que casi no puedes hablar de la emoción. Da igual. En realidad no pensaba ir. Solo estaba paseando.
Las dos Gryffindor quedaron calladas ante esta confesión. La pelirroja analizaba la situación: a ella le no le importaba mucho si la otra iba o no, pero parecía que a su amiga sí.
.-.También está- suspiró -el pequeño detalle de que esta fiesta no ocurriría si no fuera por ti. Ya sabes- continuó al ver la cara de confusión de la otra -por aquello de que nos has salvado a todos y todo ese asunto- hizo un gesto con la mano para darle un aspecto más trivial y la morena sonrió.
.-.Eso no fue sólo mi culpa- rezó, sonriendo.
.-.Además, sería una buena fiesta de…
.-.Está bien- interrumpió la chica, sabiendo lo que la otra iba a decir. -Prometo alcanzaros más tarde. Aún tengo algo que hacer.
Las otras dos asintieron y salieron al jardín.
El jardín era un bullicio de alumnos, sin ningún profesor a la vista, con mesas de comida y bebida (algunas de un color extraño y con un sospechoso aroma etílico) y risas. Risas por todas partes.
Había acabado el curso y la guerra. Muchos, entre ellos su hermano Ron, Harry, Hermione y su recién recuperado novio, Draco, habían terminado también el colegio y aquella fiesta suponía la celebración de su graduación.
Se descubrió a sí misma buscando con la vista una cabellera rubia por entre todas esas personas. Pronto lo vio dirigiéndose directamente hacia ella. Al llegar a su altura se detuvo y sonrió mirándola intensamente. Tanto que ella sentía que se iba a sonrojar.
.-.Hola- murmuró, por fin.
.-.Hola- el tono tímido de ella sólo le hizo sonreír más. ¿Cómo demonios hacía para parecer tan impasible después de lo que había sucedido la última vez que se habían visto?
.-.Te estaba buscando. Necesito hablar contigo.
.-.Pues adelante- él la miró como preguntándole si estaba segura de que ese era el mejor lugar. -Nadie nos va a prestar atención- aclaró ella.
.-.Sólo quería saber si habías pensado en lo que pasó entre nosotros y cómo nos deja eso.
Al diablo sus esfuerzos. Ahí estaba el maldito sonrojo que la delataba.
.-.Bueno- se mordió un labio y él sólo hizo su sonrisa más amplia. -Supongo que si. Aunque no sé que quieres decir con cómo nos deja eso.
.-.Quiero decir que cómo estamos- ella no comprendía aún. Él decidió ser más directo. -¿Puedo decir que eres mi novia, Gin?.
Ella pareció sorprendida pero no cohibida.
.-.No creo que el saber que puedas decirlo vaya a significar que lo hagas- apuntó, mordazmente. Y él entendió a lo que se refería.
.-.No esta vez. Ya no me importa lo que digan los demás. Ya no me importa lo que nadie piense de mi. Y ya no me importa que nadie sepa que estoy contigo porque he estado demasiado cerca de perderte como para jugar con esto otra vez.
La pelirroja tan sólo se le quedó mirando, estupefacta, ante ese espontáneo alarde de sinceridad.
.-.Pues- empezó, después de un minuto, -entonces si. Supongo que podemos decir que somos novios.
Él sonrió y ella, que esperaba que la besara, se quedó con las ganas.
.-.¡Draco!- protestó, al ver que él se alejaba entre la gente.
Lo siguió haciéndose hueco entre la multitud y lo alcanzó justo a tiempo de ver como se acercaba a Zabinni. El muchacho se giró al notar que alguien le tocaba el hombro y no le dio tiempo a saber qué ocurría cuando estaba en el suelo sangrando por la boca y un corro de gente se había formado alrededor de ellos dos.
El rubio lo levantó agarrándolo por el cuello de la camisa que vestía el moreno y levantó esta vez la varita, en lugar del puño, apretándola contra el cuello de su compañero de casa.
.-.Nunca- empezó, impregnando con furia cada palabra -vuelvas a acercarte a ella. No la toques. No la mires. Ni si quiera la pienses. Eres el ser más despreciable sobre la faz de la tierra y no te mereces ni una de sus lágrimas. Te lo advierto- su voz se había convertido en un susurro iracundo, -si te veo a menos de diez metros de distancia de ella, te mataré.
Y no era una amenaza, era una promesa.
.-.¡Draco!- chilló la pelirroja, acercándose al rubio y amarrándolo por el brazo para que lo soltara. El Sly lo soltó, no sin antes dedicarle otra mirada amenazante, y miró a la pelirroja.
.-.Llevo más de un mes queriendo hacer esto- y en realidad parecía aliviado. Suspiró y continuó -desde que me enteré de que él te había… te había…
.-.No tenías que haberle pegado- reprochó ella, interrumpiéndolo premeditadamente. Aquel no era un día para recordar una experiencia como esa.
.-.Tal vez- aceptó. -Pero no hay duda de que él se lo merecía. Además, no te imaginas lo a gusto que me he quedado-. Ella no pudo más que sonreír al ver la cara de satisfacción que ponía el rubio. Este la atrapó de las muñecas y la atrajo hacía si pegándola a él. -Estás muy guapa hoy- y la besó. Y el resto del mundo dejó de existir…
. cof- … menos un estúpido con tos. -¡Cof, cof!- decidieron ignorarlo. -¡COF, COF!
.-.¿¡QUÉ TRIPA SE TE HA RO- se giró y quiso que la tierra se la tragase -to?- terminó en un susurro.
Allí estaba él, que parecía mucho más alto de lo normal. O tal vez era que ella se sentía más pequeña de lo que era.
.-.Virginia. Julianne. ¡Weasley!- exclamó, respirando con dificultad y haciendo una pausa entre cada palabra (N/A: sé que ese no es su nombre, pero es el que a mi me gusta ;P).
.-.¡Ron!- respondió ella, y dejó escapar una risita estúpidamente culpable. -Yo… Él… Nosotros… Quiero decir…- pero se dio cuenta de que no sabía qué era lo que quería decir, y lanzó su último recurso. -¡¡Por favor!!- imploró juntando las manos bajo su mentón y rezando por que funcionara. El pelirrojo aún no contestaba. -¡Vamos, Ron! Yo lo quiero. Él me quiere (más le vale, después de lo que me ha hecho pasar, que así sea). Nosotros…
.-.Estamos juntos, Weasley- completó Draco. La muchedumbre estalló en susurros. -Y creo que tu hermana ya está lo bastante mayorcita como para decidir con quien estar y con quien no.
El pelirrojo miró a su hermana, que seguía con su pose teatral, pestañeando tan velozmente como era capaz y sonriendo de una manera que pretendía ser inocente e infantil pero que la hacía ver como si estuviera a punto de vomitar. Y no dudaba que así fuera.
.-.Ron, por favor- pidió una vez más. -Sabes que voy a hacer lo que quiera digas lo que digas pero me haría muy feliz que me apoyaras.
.-.¡Oh, está bien!- exclamó al fin el colorín, rompiendo el silencio que había mantenido hasta el momento. -A los demás no les va a gustar esto, pero supongo que aceptamos hurón como animal de compañía. (N/A: alguien se acuerda del anuncio del Scartergories, o como se escriba??)
.-.¡Cómo te quiero, hermanito!- exclamó lanzándose a sus brazos.
.-.Sí, sí. Pero te advierto que voy a vigilaros y, si te hace daño…
.-.Ya, ya- interrumpió ella. -Lo atraparéis, lo torturaréis y luego lo mataréis. Y yo estaré sentada en la primera fila comiendo palomitas y disfrutando de ello.
.-.¡Pues eso!- exclamó segundos después. ¿Dónde escondía la dulce Ginny esa versión sádica de si misma?. En ese momento, Ron decidió que evitaría por todos los medios hacer enfadar a su hermana.
La pelirroja se separó de él, le dio un beso en la mejilla y, agarrando al Sly de la mano, se alejó entre la multitud.
.-.¿Puedo saber a dónde me llevas?- preguntó el rubio, soltándose del agarre.
.-.Estamos buscando a Sira.
.-.¿Estamos?- inquirió él, escéptico, alzando una ceja.
.-.Sí, estamos. Y- añadió -cuanto antes la encontremos, antes nos pararemos. Así que deja de protestar y búscala- le sacó la lengua y él la atrajo hacia sí mismo.
.-.Si vuelves a hacer eso- murmuró contra sus labios -me veré obligado a mordértela- ella soltó una carcajada.
.-.Ya te dije un día, que, las serpientes como tú, envenenan.
Él lanzó una exclamación, ofendido.
.-.Pues tendrás que conseguir un buen antídoto, porque voy a envenenarte cada vez más, día a día, hasta que yo sea parte de ti igual que tú eres parte de mi.
Ella quedó impresionada por aquello. No reconocía a aquel muchacho frente a ella. Él nunca había sido así. Cierto, seguía siendo el mismo chico frío de siempre, con sus ataques de petulancia y sus aires soberbios, pero también tenía aquellos momentos, donde dejaba caer un comentario como aquel, que, quizá no tenía mucho de especial, pero a ella le resultaba taaaan dulce, que se lo comería.
Iba a contestarle que lo que le había dicho era muy bonito, a su manera, cuando el muchacho volvió a hablar.
.-.Allí está tu amiga- dijo con dejadez. Y era cierto. Detrás de un Hufflepuff de quinto estaba la morena, hablando con los hermanos Sena.
La pelirroja dudó un momento y finalmente se decidió a ir donde estaba su amiga arrastrando al muchacho con ella. Sonrió al pensar que ya le agradecería aquello más tarde.
.-.Hola- saludó, aún con una tremenda sonrisa. Miró al rubio y le dio un codazo. Él refunfuñó pero, finalmente, saludó. -Hay que hacer algo con esta fiesta- apuntó de pronto.
.-.De hecho- empezó Isaías -de eso estábamos hablando. ¿Alguna sugerencia?.
La muchacha sonrió.
.-.Podríamos empezar por ponerle ritmo- agitó su varita al aire y, al segundo, la música se escuchaba en cada rincón del jardín, sin salir de ningún sitio en particular.
.-.Mmm… ¡buena idea!- exclamó uno de sus hermanos, apareciendo detrás del muchacho. -Y, ya que hemos conseguido deshacernos de los profesores… No preguntes, Sira- se interrumpió al ver que la muchacha iba a protestar. -Créeme. No lo quieres saber-. Sonrió de nuevo. -Como decía. Ya que nos hemos deshecho de la vigilancia, se me ocurren algunas maneras de alegrar esto un poco más.
Fue él quien agitó ahora la varita haciendo aparecer en cada esquina una larga mesa llena de todo tipo de licores y refrescos…
.-.¿Quién se apunta?- todos rieron, encantados. Se dirigieron en grupo a una de las mesas y, uno por uno, se sirvieron una copa. La pelirroja se sorprendió al ver aparecer a su hermano con Hermione y Harry, y servir una copa de licor para cada uno. Y se sorprendió más, aún, al ver que no le intentaba regañar al verla beber.
Sonrió. A todos les estaba haciendo falta una celebración.
.-.¿Alguien sabe dónde está mi hermana?- preguntó el mellizo de la chica.
.-.¿TÚ hermana?- cuestionaron sus otros hermanos al unísono. Él sólo sonrió y Sira decidió intervenir.
.-.Nos la encontramos cuando bajábamos para aquí. Prometió venir más tarde- aseguró. Se calló un segundo para luego añadir: -Dijo que aún tenía algo que hacer.
Y, en ese momento, al menor de los Sena se le iluminó la cara mirando hacia algún punto justo detrás del grupo.
.-.Hola- saludó. Todos se giraron a ver quien era el recién llegado.
.-.Hola- saludó ella. Porque era ella. -Tengo algo para ti- dijo, mirando directamente a Sira.
.-.¡Aidé!- exclamó. -Creí que era la del cumpleaños la que recibía regalos- sonrió con malicia.
.-.¿Es tu cumpleaños?- preguntó la pelirroja. -¿Cómo no lo dijiste?- acusó a su amiga morena, -le hubiéramos hecho algo distinto.
.-.Es igual, Weasley. Hace años que no lo celebro, así que… -Sira sabía que la muchacha la odiaría por haberlo dicho, pero, en vez de decirle nada, sólo se encogió de hombros.
.-.Bueno, pues… ¡felicidades!- exclamó. Se acercó a ella y la besó en ambas mejillas, pillándola por sorpresa. Sonrió. Esa pelirroja le caía bien.
.-.Gracias. ¡Ya puedes salir!- gritó hacia algún sitio cuando por fin se soltaron. Todos la miraron un poco extrañados por su actitud. ¿Con quién hablaba? Pero, entonces, de detrás de uno de los rosales cercanos, apareció la respuesta.
.-.¡Mami!- exclamó la pequeña, corriendo a arrojarse a los brazos de Sira. La muchacha sólo dejó escapar una exclamación de emoción y la abrazó tan fuerte que la niña se quejó. -Mami, me hases daño.
.-.¡Merlín, mi pequeña¡No sabes cuánto te he echado de menos!- sonrió y no pudo evitar las lágrimas. -Cariño- le dijo, separándose un poco de ella, aun agachada a su altura y sin soltarla del todo, -aquí tienes que hablar en inglés, como te enseñó la abuelita, ellos no te entenderán sino. Esta es Adrienne- dijo, dirigiéndose al resto del grupo. -Es mi hija.
Aguantó la respiración esperando la reacción del resto. Muchos aún creían que era algo que había inventado para hacer más daño a Zabinni. Se creo un silencio momentáneo y luego todos, uno a uno, fueron sonriendo y saludando a la pequeña. Presentándose a ella y sorprendiéndose cuando ella los iba besando uno por uno diciendo en su infantil inglés 'Yo zoy Addien, encantada'
La morena se giró hacia su amiga.
.-.Ayer hablé con tu madre y esta mañana me la ha traído para darte la sorpresa- respondió ella a la pregunta sin formular. Entonces, la morena se soltó de la niña y abrazó fuertemente a la otra chica, sin evitar llorar esta vez. -Yo también te he echado mucho de menos- volvió a responderle sin que la otra hubiese dicho nada.
Notó como alguien le tocaba el hombro y se separaron para ver que quería.
.-.¿Me la prestas?- le preguntó Leroy a su hermana cuando levantaron la vista.
.-.Claro- sonrió y comprendió. Sus hermanos siempre habían sido un libro abierto para ella. -Es toda tuya. Y prometo no chivarme, pero ya sabes que…
.-.Lo sé- contestó antes de que ella terminara. Y, entonces, atrajo a Sira hacia él y la besó. La morena abrió los ojos con sorpresa, pero pronto se encontró a sí misma respondiéndole, en medio de los silbidos y gritos de júbilos del resto del grupo.
La chica Sena se alejó un poco de ella y se dirigió hacia Harry, que reía alegremente ante la escena. Aún le quedaba algo por resolver y no iba a dejar que él diera de nuevo el primer paso, así que, aprovechando la distracción de sus hermanos, se acercó a él.
.-.Tú y yo- empezó, -tenemos algo sin resolver.
Y, cuando el chico iba a preguntar de qué se trataba, se vio atrapado por la muchacha en un beso cálido y cariñoso que le hizo sonreír.
Todo volvieron a silbar, llamando la atención de sus hermanos.
.-.Ni se os ocurra- advirtió Sira, aún abrazada a su nueva pareja, a los chicos.
.-.¡¡Pero está pervirtiéndola!!- exclamó alguno de ellos, y ella sólo pudo soltar una carcajada. -Es nuestra hermanita y él la está besando… y abrazando… acariciando… y
.-.¡¡QUITA TUS MANOS DEL CULO DE MI HERMANA, POTTER!!- gritaron todos al unísono.
.-.¡Auch!- uno por uno, fueron golpeados por su hermana, que se había separado del chico al escucharlos gritar.
.-.¿QUÉ DEMONIOS OS PASA?- exclamó indignada.
.-.¿Cómo que qué nos pasa¡te estaba tocando!- dijo Isaías, como si fuera algo obvio. -¡Auch¡No me vuelvas a pegar! Tú eres aún muy pequeña y no sabes…
.-.¿Aún crees que no me sé defender?- preguntó, sonriendo. Su hermano la miró boqueando. Se había quedado sin nada que decir. -¡Está bien!- admitió al final. -Pero como te haga algo… indigno…
La muchacha se carcajeó. No podía creer que sus hermanos fueran tan idiotas.
.-.¿Cómo era el discurso, Weasley?- la muchacha la miró sorprendida de que ella la hubiera escuchado y sonrió.
.-.Lo atraparéis, lo torturaréis y luego lo mataréis- recitaron las dos a la vez. Y, acto seguido, todos se carcajearon. Todos, menos aquel grupo de hermanos mayores celosos de quien se estaban burlando y los dos chicos implicados en la escena. Harry y Draco tragaron con esfuerzo y se miraron uno al otro: ellos no estaban tan seguros de que sólo fuese una broma.
Después de aquello, todos disfrutaron riendo, jugando, bebiendo (una vez que la pequeña niña de Sira se había ido de vuelta con su abuela) y bailando, como hacía mucho que no disfrutaban.
La pelirroja miró a su alrededor y sonrió complacida. Parecía que por fin todos iban a poder ser felices.
Su amiga había encontrado por fin alguien que merecía la pena y que, en ese momento, la volvía a besar haciéndole sonreír.
El resto de los hermanos Sena se divertían de lo lindo tramando algo, seguramente, junto con sus propios hermanos que habían llegado hacía un rato, llamados por Ron, según ellos por un asunto de extrema urgencia. Rodó los ojos al recordar lo azorado que se había puesto Ron al verse descubierto. Algunos de los chicos estaban cogidos de la mano de alguna muchacha que habían mantenido en secreto hasta entonces, otros parecían la cabecilla de lo que quiera que estuvieran tramando. Entre ese grupo se encontraban, por su puesto, sus hermanos, Fred y George. Alguno de ellos dijo algo y todos rieron.
Su hermano Ron y Hermione estaban felizmente agarrados de la mano mientras se miraban diciéndose cosas que ella estaba segura de que no quería saber.
Harry abrazaba a Aidé, mirándola de vez en cuando, como temiendo no encontrarla a su lado cuando lo hiciera. Pero ella respondía a su abrazo y sonreía como nadie la había visto sonreír en mucho tiempo.
Y allí estaba él. Miró hacia Draco, que se servía una nueva copa a unos metros de ella y reía de algo que le estaba contando Harry.
Desde luego, si aquellos dos no sólo podían soportarse, sino que actuaban como si fuesen amigos de toda la vida, eso tenía que significar algo.
Volvió a sonreír y se acercó a su novio, abrazándolo por detrás y apoyando la barbilla en su hombro. Él se echó un poco hacia atrás y le dio un beso en la frente.
.-.¿Dónde estabas?- preguntó. Su voz arrastraba las palabras más que de costumbre, dándoles un acento etílico. En realidad, sonrió al pensar, las voces de todos empezaban a tener ya ese acento.
.-.Por ahí, pensando- respondió, cerrando los ojos.
.-.¿Pensando?- le preguntó Harry. -Ginny, hoy no es para pensar¡¡es para disfrutar!!- exclamó girándose para besar a su, ahora, novia.
.-.De hecho pensaba precisamente en eso. En lo feliz que me siento y que, creo, nos sentimos todos por fin.
.-.Creo que tienes razón. ¡Aprovechémonos de la fiesta!- y, con este grito de guerra, cogió a la morena de la mano y se la llevó con el resto del grupo, bailando.
El rubio hizo ademán de ir también con los demás, pero ella lo detuvo agarrándolo de la camisa y trayéndolo hacia ella. Se abrazó a su cintura y él respondió al abrazo.
.-.Te quiero- murmuró contra su cuello. Él sonrió. Era la primera vez que ella se lo decía abiertamente.
.-.Yo también- respondió besándola.
.-.Espero que esto dure para siempre- habló de nuevo ella, sin dejar de mirarlo fijamente. -¿Me prometes que estarás?- él asintió sonriendo y la arrastró hacia el resto del grupo. Ella lo detuvo justo cuando llegaban con los demás y lo volvió a mirar fijamente, perdiéndose en sus ojos grises. -Draco¿por siempre… conmigo?- terminó dudosa.
.-.Por siempre tú- y se perdieron en un cálido beso.
FIN
Azazel Black
