Hola a todos y todas, lamento la tardanza de este cap. He estado bien ocupada en mi vida cotidiana y no he tenido mucho tiempo para poder escribir esta historia. Como siempre agradezco su paciencia y sus lecturas, muchas gracias a quienes me dejan reviews y PM's y también a mis queridos lectores silenciosos.

El capítulo de hoy responderá a varias dudas que sé que se han formulado en sus mentes desde capítulos anteriores, muajajaja, es una lástima que no pueda ver sus caras de certeza al leer :( pero mejor así u.u, también está el diario de June que en el cap anterior no escribió pero ahora si tuvo tiempo de sobra, el de Shun fue más corto, el pobre...bueno, ya leerán la razón de lo corto de su diario y ahora si los dejo leer.

Los personajes pertenecen a Masami Kurumada quien tiene todo el derecho y libertad de lucrar con ellos como se le antoje, yo sólo los meto en guiones truculentos de mi fantasiosa cabeza por amor a escribir lo que se me da la gana u.u no lucro con ellos, pero adoro que ustedes disfruten de mis historias, los quiero *-*

Y vivieron felices…

Por Mel-Gothic de Cáncer.

En este momento siento mariposas en el estómago, aún no me creo todo lo que ha pasado. Cuando salí de la consulta de Shun, lo único que tenía en claro era que jamás volvería a verlo, no después de que él me rechazara y rompiera nuestro compromiso. Lo amo tanto, que cuando dijo que no podía casarse con una mentirosa sentí mi frágil vida normal desmoronarse por completo, la única solución que contemplaba era la de desaparecer para siempre y por eso escapé de la mansión Kido, sin importarme el dolor en mi estómago por el golpe que me había dado unos días antes, o la herida en mi frente que desapareció de la noche a la mañana, porque estoy segura que ayer la tenía, pero hoy al mirarme en el espejo ya no se encontraba.

Huí sin pensar demasiado las cosas, y al verme sola en esta enorme ciudad me di cuenta que de verdad estaba desvalida, no sabía a dónde ir, y fui a parar a un templo shinto, porque en esos lugares me siento tranquila en medio de la naturaleza que los rodea. Pero nunca imaginé que ese sería el inicio de una oscura pesadilla en donde un espíritu aparentemente maligno comenzó a perseguirme. Quiere que sea suya, es lo que me dijeron los sacerdotes shinto que me ayudaron y me protegieron, pero casarme no es garantía de que me deje en paz.

¿Por qué desea llevarme con él? ¿Por qué aniquila todo lo que yo amo? Es lo que me he preguntado desde entonces. Al parecer la señorita Saori si sabía de la existencia de ese ser, sospecho que todas aquellas actitudes de preocupación hacia mi persona durante estos años que he vivido a su lado no son producto de la supuesta hermandad que dice tener por mí, aunque tampoco soy tan ingrata para creer que no me tiene afecto. Esta mañana desperté muy agotada, intenté recordar lo que sucedió anoche, después de que el sauce llorón me liberó de sus ramas, cuando la niebla asesina se marchó, pero no lo consigo, aunque sí recuerdo lo que soñé bajo ese árbol; vi a mis padres, a un niño misterioso que se convertiría en mi hermano, y también, una mujer que me guió hasta mi guardián, llevaba espigas entre sus manos, dijo que yo era su hija, pero jamás en mi vida la había visto.

Aún así, me alegro que ese árbol maravilloso me proteja, desde que lo vi por primera vez me sentí segura abrazando su corteza, no digo que con otros árboles y plantas no me haya pasado algo así, pero con él la conexión es diferente, muy fuerte, y Shun parece percatarse de ello, porque luego de que me dijo que nos casaríamos, me llevó ante él, y le pidió mi mano en matrimonio, como si le pidiera autorización a mi propio padre. Una suave brisa meció sus ramas y tuve la corazonada de que él estaba muy feliz, aunque me asombró de que estuviera intacto, porque estoy segura que esa niebla infernal de anoche le hizo daño e intentó secarlo ¿Cómo pudo regenerarse tan rápido? No lo sé, seguramente debe tratarse de un milagro.

Luego de bajar de la colina, Shun y yo nos dirigimos al registro civil donde nos esperaban su amigo Yukio y mi amiga Haruko. Ninguno nos preguntó la razón del adelanto de nuestra boda, pese a que la señorita Saori planificó que las tres serían realizadas el mismo día. Shun hizo valer todo el peso del prestigioso apellido Kido para que nuestra boda pudiera realizarse, ya que cuando se casan personas de distintas nacionalidades, no es llegar y hacerlo, hay varios trámites que resolver y aunque llevo varios años viviendo en Tokio, aún no obtengo la nacionalidad japonesa, pero no hubo problemas con ello, aunque sí con nuestra ropa. Al vernos llegar vestidos con jeans, jersey y tennis, Yukio y Haruko pusieron cara de espanto, nos regañaron, dijeron que éramos los novios peor vestidos de la historia, pero era demasiado temprano para ir de compras, así que nuestros testigos intercambiaron la ropa con nosotros, realmente todo salió demasiado improvisado, en castigo por ello, nos sacaron fotografías del momento antes y el momento después de casarnos.

Al salir del registro civil, me sentí extraña, ya no seré más June Robinson, desde ahora en adelante soy parte de la familia Kido. Pensé en mis padres, en ese recuerdo que me enseñó el sauce, y sin querer, unas cuantas lágrimas surcaron mis mejillas. Shun lo notó, y amablemente me dijo como leyendo mis pensamientos, que aunque él no lleve mi apellido de soltera, también considera mi familia como la suya, y que siempre respetará y querrá a mis padres y honrará sus memorias, como si fueran los suyos, escucharlo decir aquello, me llenó de alegría, pero contuve mi llanto, porque creo que demasiadas lágrimas el día de nuestra boda podrían augurar malos presagios.

Junto a Yukio y Haruko fuimos a tomar desayuno y a celebrar a un kaitenzushi, que son esos restaurantes donde el sushi pasa por unas correas transportadoras como si fuera un tren de sushi, es la primera vez que visito uno, con mis amigas de la universidad y la señorita Saori solemos visitar otro tipo de lugares, más occidentales, pero a Shun se le hizo divertido ver como yo seguía con la mirada todos los platos de sushi girando una y otra vez, y me prometió que vendríamos a cenar los dos solos en otra oportunidad. Luego llegó mi amiga Midori, quien no pudo asistir porque tenía que trabajar, pidió la mañana libre y por eso pudo alcanzarnos para comer sushi los cinco.

Estar sentada junto a todos ellos, riendo, y haciendo un brindis por nuestra felicidad, se me hizo como una ilusión. Yukio, Haruko y Midori no saben nada de la verdadera vida que Shun y yo hemos tenido, desconocen que protegemos una diosa viviente, que entrenamos más allá de nuestros límites desafiando a la muerte desde que teníamos siete y ocho años respectivamente, y sólo ahora, se han enterado que ambos somos huérfanos, y que en el caso de Shun, fue adoptado por la Fundación Graude. Pero ellos son nuestros mejores amigos de esta época en que intentamos comportarnos como personas normales, y tener una vida que jamás pensamos que tendríamos, una en donde hemos logrado nivelar nuestros estudios, donde podemos hacer cosas triviales, como tomar un autobús para viajar, ver una película en el cine, tener una cita, e incluso, trabajar en algo común, y hasta dormir horas extras sin el temor de la amenaza de una guerra, o de que moriremos en cualquier momento por no ser lo suficientemente fuertes.

Quiero atesorar dentro de mi cada momento como este, por sencillo que sea, estar rodeada de gente importante para Shun y para mí, deseo tener muchos recuerdos de nuestros amigos sonrientes, y ya no de muertes, de torturas, de abandonos y largas esperas, hoy, celebré mi boda con aquellas amables personas que nos dieron su amistad en esta vida normal, aceptándonos con nuestras virtudes y defectos como cualquier hombre y mujer de nuestra edad, y no por ser un caballero o amazona de Athena, por eso acepté que Yukio y mis amigas nos fotografiaran todo lo que quisieran, y les pedí que nos enviaran esas fotografías a mi correo electrónico. Cuando se los dije, Shun sostuvo mi mano con fuerza, noté en su mirada la misma emoción que sé que proyectaba la mía, y su amplia sonrisa me indicaba que él sentía lo mismo que yo en ese momento, y eso me hace amarlo mucho más, nuestra complicidad pese a todos los problemas, sigue manteniéndose intacta.

Antes de regresar a la mansión, nuestros amigos nos obsequiaron un sobre con dinero. Era mucho, iba a rechazarlo, pero Shun cogió el sobre, y haciendo esas inclinaciones de la clásica cortesía japonesa, lo terminó aceptando, yo hice lo mismo, más por inercia, me parecía mal abusar de la generosidad de nuestros testigos e invitados. Pero cuando tomamos el taxi para regresar a la mansión, Shun me explicó que en las bodas japonesas, es costumbre que los invitados obsequien dinero a los novios, todos deben hacerlo, y dependiendo del vínculo que tengan con los novios, la cantidad de dinero debe ser mayor. También me dijo que la cifra del dinero que se obsequia siempre debe ser impar y no par, porque desde ahora en adelante somos una familia, un solo ser, si nos regalaran cifras pares, simbolizaría que cada uno toma su parte y puede marcharse, pero el matrimonio es visto como un equipo, y por tanto, se entiende que la cifra impar es para nuestro hogar. Antes de llegar a nuestro destino, hicimos una parada para retirar los trajes ceremoniales de nuestra boda shinto, y pasamos al templo de Hatsuko, Shun decidió que nos casaríamos en ese lugar y no en el templo que la señorita Saori nos indicó, ya que no quiere que otros sacerdotes se enteren de mi particular situación, por ello, estuvo hablando con el sacerdote a solas por un período de tiempo que me pareció interminable, pero al salir, el anciano me sonrió con amabilidad y nos felicitó por nuestra unión.

Estaba atardeciendo cuando bajamos del taxi en la entrada da la mansión, al ingresar a la sala principal Seiya y Hyoga salieron a nuestro encuentro preocupados, al igual que la señorita Saori. Shun dijo que tenía algo importante que comunicar y que necesitaba que todos se reunieran. Así, en cuestión de minutos, Tatsumi, Shaina, Marín, Shiryu, Shunrei, y todos los demás habitantes de la mansión estaban reunidos con la mirada expectante sobre mi esposo, y él, armándose de valor, anunció que esta mañana habíamos contraído matrimonio en el registro civil. Por un instante todos se quedaron helados, mirándonos fijamente, Seiya fue el primero en romper el silencio regañándonos por no haberle dejado festejar la despedida de soltero que estaba preparando para Shun, pero después de eso se acercó a felicitarnos, todos los demás lo siguieron, la señorita Saori en cambio se enfadó con nosotros, nos gritó que éramos unos irresponsables y que por nuestra imprudencia pagaríamos las consecuencias, estaba realmente molesta, y Shaina, quién tampoco nos había felicitado se paró frente a mí y me dio una fuerte bofetada diciendo que era una malagradecida con Athena después que ella me había tratado con tanta deferencia.

Sé que ella tiene razón, por eso no pude contestarle, no tenía moral para hacerlo. Shun intervino en ese momento, diciendo que no era mi culpa, y quién había tomado la decisión de adelantar la boda fue él. Pero no iba a permitir que mi esposo cargara con toda la responsabilidad, así que algo avergonzada me atreví a decirles que aunque estamos casados ante la ley, aún no hemos consumado nuestra unión porque esperamos la bendición de Athena. Shaina pareció enfadarse aún más, y se me vino encima para golpearme nuevamente, pero la señorita Saori la detuvo, su semblante que parecía estar lleno de indignación cambió por completa pasividad, y hasta me pareció verla sonreír. Corrió hacia nosotros, felicitó a Shun, y luego me dio un sofocante abrazo, y acarició la mejilla donde Shaina me golpeó ordenándole que me pidiera disculpas, cosa que ella no hizo, pero no le guardo rencor por ello, porque sé que no me he comportado de manera correcta delante de Athena.

En ese instante, sentí un tenue dolor en mi estómago y Shun recordó que tenía orden de hacer reposo absoluto por cinco días y que no lo cumplí, junto a la señorita Saori, me regañaron por haber escapado por la ventana de mi habitación, y me mandaron a la cama, ahora, estoy recostada esperándolo, porque prometió que cenaríamos juntos, Marín me ha estado acompañando en silencio mientras actualizo mi diario, creo que teme que escape por la ventana otra vez y no cumpla con el reposo que me indicaron, y mi esposo hace horas que está hablando con la señorita Saori en su despacho.

"Esposo", eso suena tan lindo, hasta ayer, tenía la certeza de que lo había perdido para siempre por mis imprudencias. Cuando me dijo que nos casáramos de inmediato, sólo pensaba en que ese era mi mayor anhelo, y al fin se ha cumplido, pero toda esta dicha no logra alejar de mi cabeza el hecho de que ese espíritu misterioso me persigue, quiero que deje de seguirme ¿Por qué me eligió? Quería hablar con Athena sobre ello, pero Shun me dijo que él abordaría el tema de inmediato mientras yo continúo con el reposo, espero que la señorita Saori no esté tan furiosa por desobedecerle, y nos termine dando su bendición, aunque finalmente nos recibió con amabilidad, sé que nunca podrá perdonarme el hecho de que me casé por el registro civil sin ella presente.

Diario de June, Tokio, 18 de Marzo.

El secreto de Athena.

- No te enfades con Shaina, hasta a mí me provoca ciertos celos que Athena te haya mimado tanto todos estos años, te casaste por tu propia cuenta, después de que ella se ha preocupado tanto, ustedes han sido bastante groseros con esa actitud- Marín al ver que June había terminado de escribir su diario, y lo dejó a un lado para poder beber un poco de agua, se atrevió a decir lo que estaba pensando.

- Lo siento, pero, estos días que estuve vagando por la ciudad me sucedieron un par de cosas que contribuyeron a adelantar la boda, al menos, ante la ley- June sacó uno de los medicamentos que Shun le ordenó que tomara, y tras ingerirlo, lo acompañó con el agua del vaso que estaba en su mesa de noche.

- ¿Qué fue lo que te sucedió? Espero que sea una buena excusa, debes entender que el trato especial que te ha dado Athena todo este tiempo ha sido motivo de muchas habladurías entre las amazonas del Santuario, sobre todo las más ancianas que ya están retiradas y ahora son sacerdotisas. Ya ha sido una gran sorpresa el hecho de que puedas ser la esposa oficial de un Caballero y no una concubina como dicta la tradición, si se enteran de lo que ustedes hicieron serán más dolores de cabeza para Shaina, quién es la líder de todas nosotras en este momento, ella es quién más te ha defendido de todos los comentarios, es lógico que se enfade de esa manera- la amazona de Águila estaba preocupada por aquella situación, pero cuando habló hace años con Saori respecto a la vida de June, la diosa le dijo tajantemente que todo lo que concernía a la amazona de Camaleón era asunto suyo y de nadie más.

- Lo sé, y lo siento Marín, el adelanto de nuestra boda fue porque un espíritu me está persiguiendo, y destruye todo a su paso con tal de poseerme- dijo esta vez June angustiada.

-¿Qué?- la amazona de Águila no podía creer lo que su amiga le estaba confesando- ¿Un espíritu te persigue? No comprendo.

- El día que me encontraron herida en la habitación de Shun, tuve una pesadilla de un hombre muy parecido a él que me violaba. Cuando escapé de la mansión, ese hombre empezó a perseguirme, estuve refugiada en dos templos shinto, podía sentir su energía a mí alrededor, buscándome, y en las mañanas aparecían muchos pájaros muertos, hasta que cerca de la casa que Shun compró para que viviéramos, vi una bruma oscura y de ella, salió la voz de ese hombre diciendo que quería llevarme con él, los sacerdotes shinto que me ayudaron, dijeron que existía una posibilidad de que me dejara tranquila si me casaba, por eso Shun adelantó la ceremonia civil- explicó June mientras su piel se erizaba de temor al recordar todo lo sucedido, pero Marín al escucharla no supo qué decir, la noche anterior, al igual que todos los demás en la mansión, sintió el cosmos de June expandirse de una forma abrupta pero Athena les ordenó no hablar de ese tema con ella cuando regresara, y la amazona de Águila se vio obligada a guardar silencio.

- Me crees ¿verdad Marín?- dijo June angustiada al ver que su amiga no emitía ningún comentario ante su confidencia. Pero la amazona de Águila intuía que la razón por la que Saori era tan considerada con June, al extremo de parecer mejores amigas, no era por mero capricho, había algo más, y al parecer era en extremo delicado si la diosa ordenó no hablar del tema con la amazona de Camaleón.

- Lo que me dices es difícil de creer, sé que no mientes, pero tal vez todo esto no haya sido más que un estrés agudo por lo de la boda, estás alucinando- contestó tratando de restarle importancia al asunto.

- ¡No Marín!, todo fue verdad, en serio- intentó convencerla June angustiada- por favor, créeme-

- Será mejor que descanses- aconsejó Marín, y salió de la habitación de la amazona de Camaleón con el pecho oprimido- Athena sabe algo sobre ti, pero no ha querido decirle a nadie, por eso te apartó del Santuario y de Isla Andrómeda, todo esto es demasiado extraño, y la primera vez que escapas de la mansión completamente sola, pasa algo como esto, espero no sea nada malo, lo único que puedo hacer es bajarle el perfil a este asunto para no desobedecer a Athena, perdóname June, pero no puedo ayudarte ni alimentar tus inquietudes, porque ni yo misma sé cuáles son las intenciones de nuestra diosa sobre ti.

- Marín no me cree- June, quién confiaba en la amazona de Águila desde siempre, se sintió completamente solitaria ante su actitud, y entristecida, lloró en silencio. No sólo se había ganado el desprecio de Shaina por el adelanto de su boda por el civil, ahora, Marín también había dejado de creer en ella.

Mientras tanto en el despacho de Saori, Shun intentaba aclarar los hechos recientes con la diosa. Gracias a eso, finalmente encontró las respuestas que necesitaba saber sobre el espíritu que perseguía a su esposa y la razón de la explosión de su cosmos mucho más allá de los límites, pero la verdad en lugar de tranquilizarlo, sólo logró transformar la alegría de su boda en una terrible sensación de amargura.

Tras entrar con Saori, esta tomó asiento en la enorme silla de cuero de su escritorio. Su expresión era severa, y apenas él se acomodó en la silla frente a ella, fue directamente al grano.

- Antes de que empieces, quiero decirte que una enfermera de la clínica estuvo aquí esta mañana, pidió hablar conmigo, y dijo que la habías acosado, que intentaste tomarla por la fuerza hace unos días atrás, y que al rechazarte la golpeaste-

- ¿Qué?- Shun no podía creer lo que estaba escuchando, las cosas no habían sido de esa manera, la enfermera era quién lo acosaba, quién quería tomarlo por la fuerza, el sólo se dejó llevar por su desesperación, y aunque sabía que actuó mal, intentó pedirle disculpas, y luego la descubrió clavándole alfileres a un fetiche de June para hacerle daño.

- Hablamos mucho, de hecho vino con su abogado, tenía fotografías de las partes de su cuerpo que terminaron lastimadas por tu culpa, querían demandarte por acoso sexual y también a nuestra fundación si no tomábamos cartas en el asunto- Saori se cruzó de brazos preocupada.

- Todo eso es mentira, tienes que creerme, ella…- intentó excusarse Shun.

- Sé que dices la verdad, pude percibir en ella la misma energía de odio que estaba en el fetiche de June. Descuida, borré su memoria y la de su abogado, de hecho, la despedí de la clínica- dijo con determinación la diosa.

- ¿La despediste?- Shun estaba sorprendido.

- Esa mujer no está enamorada de ti, está obsesionada, y eso no es sano para su mente, por eso le borré la memoria, pero ella me rebeló algo interesante, cuando la agrediste, le dijiste que una "mortal" como ella era muy poca cosa para ti-

- Así es, no sé qué me sucedió, estaba triste por romper con June, y luego aparece esa mujer a molestarme- Shun bajó la mirada apesadumbrado recordando nuevamente ese penoso incidente.

- ¿Te sentiste raro en ese momento?- preguntó Saori.

- ¡Claro que me sentí raro, yo no soy así!-

- Ya veo, entonces mis temores son ciertos y todo esto ha sido obra de Hades- suspiró con tristeza- ¿Qué es lo que pretende?- pensó para sí misma.

- Dime algo que no sepa- contestó Shun poniendo mala cara, ya que las palabras de Saori sólo le confirmaban lo que ya presentía, y se atrevió a ir mucho más lejos en aquella conversación- Una bruma asesina atacó a June anoche, estoy seguro que su cosmos se expandió de golpe por eso, también unos sacerdotes shinto la protegieron durante estos últimos días y le advirtieron que un espíritu extranjero la está acechando, quiere poseerla en cuerpo y alma, y una forma de salvarla es que pierda su virginidad bajo la bendición del matrimonio en nombre de un poderoso dios, hablé con uno de los sacerdotes shinto después de casarnos por el registro civil, ese espíritu atacó el templo, y varias aves se sacrificaron por June ¿Qué está sucediendo Saori? Estoy seguro que sabes la razón por la que Hades está buscando a mi esposa, por algo la has sobreprotegido todos estos años, me dijiste que él apenas tiene poder para controlar el inframundo, pero por lo visto, ya puede salir de él y hacer lo que se le antoja.

Saori cerró los ojos por unos instantes, estaba apesadumbrada, debía guardar silencio por el bien de su amazona, lo que ocultaba era algo importante y a la vez doloroso tanto para para el Caballero de Andrómeda como para ella.

- Por favor, dime la verdad, no puedo soportarlo más, June está en peligro, soy su esposo, sabes que siempre la he amado- desesperado, Shun se puso de pie, caminó hasta la diosa, y se arrodilló delante de ella para suplicarle que le dijera lo que estaba pasando.

- Está bien Shun, pero lo que te diga no puede salir de esta habitación, nadie puede saberlo, porque le prometí a los dioses en el Olimpo que guardaría el secreto hasta que sea la hora indicada para rebelarlo, ni siquiera puede saberlo June ¿Lo prometes?- contestó Saori al divisar una profunda tristeza en la mirada de su caballero.

- ¿June no puede saberlo?...- Shun pensó por unos segundos que tendría que volver a esconderle otro secreto a su esposa, no le agradaba la idea, pero si con eso lograría saber lo que estaba pasando con ella, entonces era un riesgo que tenía que tomar- Lo prometo.

Saori acarició la pálida frente de su caballero con preocupación, no sabía cómo reaccionaría ante lo que estaba sucediendo, sacando fuerzas para explicar la cruda realidad, respiró profundamente y comenzó a hablar recordando la reunión con Zeus y los demás dioses, donde logró conseguir una paz transitoria.

- Hace ya casi quince años, cuando conseguí detener el ciclo de guerras santas, los dioses accedieron a negociar, aunque no de forma muy amable. Siempre han pensado que los humanos son una de sus peores creaciones y que deben ser destruidos, pero también concordaron en que ellos no pueden vivir sin ser adorados por seres inferiores. Mi propuesta de paz tardó mucho en ser aceptada, Poseidón me apoyó en ese entonces y aunque no me lo esperaba, también Artemisa fue de gran ayuda, pero Zeus dijo que habíamos cometido un grave error al destruir el cuerpo de Hades, el inframundo estaba en caos, y temían que los titanes escaparan de su prisión, por ello, las moiras regeneraron su alma, y también lograron rescatar su cuerpo, el cual como ya te dije, se encuentra en estado vegetal en un hospital privado de Alemania, pero el inframundo ya no posee un rey que lo gobierne, al menos no si carece de un cuerpo físico, y cuando los seres vivos mueren, es ahí donde van sus almas- Saori miró por el ventanal de su despacho los últimos rayos del sol que se colaban entre los abetos del bosque tras la mansión y continuó hablando.

- Nos enfrentamos a Hades para vencerlo, para que la eterna guerra con él terminara de una vez por todas, él nos advirtió que todo su reino desaparecería junto con él, pero en ese entonces pensé que sólo lo decía para intimidarnos y salvarse, jamás imagine cuan ciertas eran sus palabras. El inframundo fue controlado por las moiras durante un tiempo, pero esa no es su tarea, ellas rigen sobre el destino, y por eso a cambio de lograr la paz, mi padre Zeus me exigió tomar responsabilidad sobre ese asunto, y para poder lograr la tregua me pidió que le entregara un sucesor para Hades-

- ¿Un sucesor? Eso quiere decir que yo…- el mundo de Shun se desmoronó por completo, sabía que era el cuerpo de repuesto de Hades, si Saori debía entregar a alguien, estaba seguro que ese alguien era él, pero la diosa bajó la mirada y tomó su mano la cual sintió temblorosa.

- El espíritu de Hades habló en esa asamblea, dijo que ya que lo habías expulsado de tu cuerpo, no te molestaras en sacrificarte y regresar al inframundo, porque ya no eres puro, el sólo hecho de doblegarte a un dios como ofrenda, hizo que perdieras tu pureza ante él- explicó la diosa.

- ¡No! No, eso no puede ser, si yo no puedo ser su sucesor, entonces ¿A quién entregaste en mi lugar?- los ojos de Shun se llenaron de lágrimas en ese momento, sintió su cuerpo completamente débil ante aquella noticia, se tambaleó un poco, pero Saori logró sostenerlo.

- ¡Shun! ¿Estás bien?- dijo preocupada.

- Dime que no es verdad, dime que no entregaste a June- pero el silencio de la diosa le dejó en claro cuál era la situación-¿Por qué tenía que ser ella?- el caballero de Andrómeda rompió en un llanto silencioso, mientras Saori lo miraba también con lágrimas cálidas que resbalaban por sus pálidas mejillas.

- Shun, ella es el habitáculo de Perséfone, y como dice la mitología, es la esposa de Hades, por tanto es la segunda sucesora al trono del inframundo-

Al escuchar las palabras de su diosa, Shun sintió como si le hubiesen atravesado una lanza en su oprimido pecho, conocía a la perfección el mito de Perséfone, y sólo entonces, comprendió que quizás el sueño que tuvo en el cual Hades violaba a June usando su cuerpo, podía no ser un sueño, y quizás se trataba de un recuerdo de su pasado en la mitología.

- ¿Cómo eso es posible? ¿Cómo June pudo ser elegida para tener un destino tan horrible? ¿Quién le entregó ese destino tan cruel?- preguntó con una mescla de tristeza y una furia que estaba tratando de controlar a toda costa.

- Shun…- Saori tenía que darle una explicación, sabía que eso sería lo más terrible de decirle toda la verdad, pero a esas alturas tenía que hacerlo- quien escoge al habitáculo de Perséfone en todas las encarnaciones, es el habitáculo de Hades, el hombre del corazón más puro en el mundo es quien elige para él a la mujer del alma más noble, y al recibir su primer beso de amor, Perséfone despierta en su cuerpo para unirse a él y ser raptada por el verdadero cuerpo de Hades cuando él lo decida.

- Entonces, yo elegí a June para Hades…todo esto es por mi culpa- Shun a esas alturas estaba destrozado, y continuó llorando con amargura. Su deseo de año nuevo era formar una familia con la mujer que amaba, esperó mucho para hallar el valor de decirle lo que sentía, superó junto con ella todos los problemas de pareja que se presentaban, pero ahora, su futuro parecía volverse incierto y lo peor de todo es que perdería a su esposa para siempre.

- Pero Shun, no debes temer, porque no hay certeza de que Zeus me pida enviarla al inframundo- trató de decir Saori para poder consolarlo, ella jamás permitiría que tocaran a sus caballeros y amazonas, y por ello negoció otras opciones.

- ¿Qué?-

- Perséfone es una diosa inestable, puede ser dulce y llena de vida como la primavera o fría y sin sentimientos como la diosa de los infiernos. Nunca fue feliz con Hades, y poco a poco su resplandor se fue extinguiendo al vivir junto a él al punto de jamás volver a sonreír, aunque tuvo por amante a Adonis, él prefería estar con Afrodita, y también, fue "seducida" por mi padre Zeus, su propio padre, su corazón terminó pisoteado por tantos hombres en la mitología, sin poder decidir sobre lo que ella deseaba para sí misma, que guarda un rencor profundo contra Hades y contra el Olimpo, y todos los dioses le temen porque no saben cuál de las dos diosas se encuentra dentro de su habitáculo, puede ser la primavera o puede ser la diosa infernal. En el pasado, uno de los habitáculos de Perséfone utilizó su poder, negándole la primavera al mundo, el invierno duró demasiado, castigando a dioses y humanos por igual, y su madre, Démeter, no tuvo el poder suficiente para oponerse a ella, por eso el secreto de June no puede revelarse ni para ella misma, si quién duerme dentro de su cuerpo es la diosa de los infiernos, y despierta, volverá a sumergir al mundo entero en un invierno eterno que terminará extinguiendo toda la vida en el planeta.

- Eso quiere decir que ¿June no tiene que irse al inframundo? Ella no sería capaz de hacer algo semejante, lo sé, la conozco- Shun detuvo su llanto, ya que las palabras de Saori sembraban en él una luz de esperanza.

- Ella es la última opción, los dioses no quieren que Perséfone despierte, ni que Hades se acerque a ella, por eso cuando me dijiste que querías traer a June a vivir a la mansión, acepté gustosa, de esa manera la he mantenido controlada todos estos años con mi propio cosmos, pero anoche imagino que presionada por Hades, logró abrir los ojos por unos breves instantes y luego volvió a adormecerse- explicó la diosa mientras Shun se recuperaba de su pena.

- Si June es la última opción, entonces eso quiere decir que hay otras ¿verdad? ¿Cuáles son?- quiso saber esta vez con un tono de preocupación en su voz.

- Una de ellas es que nazca otro ser humano con el corazón puro-

- Pero eso es difícil, algo así no aparece todo el tiempo- contestó Shun angustiado nuevamente- y de suceder ¿Entregarás un bebé al inframundo?

- Tú no eres el único ser con el corazón puro sobre la faz de la tierra, siempre hay esperanza en cada rincón de este enorme planeta, y nacen niños por doquier, visité Star Hill apenas descendí del Olimpo, y he continuado haciéndolo estos últimos años, ya que los dioses me dieron el plazo de quince años para encontrar un nuevo gobernante para el inframundo, ese es el tiempo que las moiras pueden sostenerlo junto al espíritu de Hades, y en mi última visita, vi en las estrellas que el bebé que esperamos ya fue engendrado y nacerá a finales de este año, justo cuando se vencerá el plazo de la tregua, en cuanto nazca, las moiras lo criarán en el inframundo y cuando sea adulto se convertirá en el habitáculo de Hades- Saori vió que su respuesta no convencía al caballero de Andrómeda.

- Pero un bebé criado en el inframundo puede ser peligroso, Hades podría educarlo para llevar a cabo una nueva guerra- dijo preocupado por ese nuevo ser, que tenía al igual que él, su destino sellado desde su nacimiento.

- La moiras serán quienes lo educarán, no Hades- dijo Saori con tranquilidad- ellas son las señoras del destino, hasta Zeus acata sus designios, y Hades con mayor razón, cuando te dije que no te preocuparas por el futuro, y que te centraras en ser feliz con June, hablaba en serio, lamento que hayas tenido que enterarte de todo esto, no pensé que Hades intentaría raptar a June antes de que fuera tu esposa, menos que tratara de despertar a Perséfone, por eso les dije que pensaran mejor la idea de casarse y que no tuvieran relaciones sexuales antes de que yo los bendijera, Shun, pese a que lo rechazaste, él puede entrar y salir de tu cuerpo cuando lo desea, mientras no haya un nuevo habitáculo hará lo que se le antoje, él fue quién alejó a la enfermera de ti cuando te estaba acosando, y él controló a esa enfermera para que usara un muñeco vudú para dañar a June y así despertar a Perséfone.

- ¿Puede entrar y salir de mi cuerpo cuando quiere? Entonces, quién provocó las calenturas sobre June y sobre mí-

- Fue él, si le quita la virginidad aunque sea con tu cuerpo, le pertenecerá para siempre, es lo que he tratado de evitar, por otro lado como los dioses no quieren que Perséfone despierte su existencia la mantienen en secreto, incluso Démeter cree que es lo correcto y aunque sabe de que el nuevo cuerpo de su hija ya fue elegido, se niega a conocerla en persona, pero debes estar tranquilo, Hades sólo puede tomar tu cuerpo cuando pasas por momentos emocionales inestables, como tu tristeza por la ausencia de Ikki, el haber roto tu compromiso con June, o el acoso de esa enfermera, debes confiar en mí, te prometo que nadie arruinará tu felicidad, ni te quitará a tu familia- Saori tomó las manos de Shun entre las suyas y las acarició con ternura- Bendeciré su boda el veintiuno de marzo como lo desean, ese día inicia la primavera y es una buena fecha para que se unan, y respecto a lo del templo, pueden casarse donde quieran, siento haber sido tan molesta con los preparativos de las ceremonias, también puedes dormir junto a June esta noche, esos amuletos que cuelgan de sus muñecas los protegen, no sólo por la oración shinto que está en ellos, también es por la fuerza del amor que ustedes se profesan, pero nada de sexo jovencito, es la regla primordial.

- Lamento haber hecho las cosas a mi manera, aún así, te agradezco por todo- unas lágrimas de alivio cayeron esta vez por las mejillas de Shun y sostuvo las manos de la diosa con firmeza, demostrando con ese gesto que confiaba en ella- no le diré nada a June, haré como que nunca tuvimos esta conversación, pero, si algo malo sucede, sólo dímelo, y buscaré la forma de proteger a mi esposa como sea, no permitiré que Hades me la quite, y tampoco que haga lo que quiera conmigo-

Al salir del despacho de Saori, el corazón de Shun aún permanecía angustiado, no tenía valor para ver a June en ese momento, y decidió encerrarse en su habitación hasta sentirse lo suficientemente calmado para poder estar delante de ella sin romper en llanto. Jamás imaginó que incluso a pesar de haber expulsado a Hades de su cuerpo, seguiría encontrándose con él para toda su vida involucrando incluso a la mujer que amaba, haciendo con ello honor a la inscripción de ese viejo medallón que creyó era el único recuerdo de su madre "yours ever". Escribió todos sus sentimientos en su diario, y después de desahogarse, se puso su pijama, y entró con sigilo en la habitación de su esposa.

June estaba de pie cuidando sus plantas, hablando con ellas, ya que estaban todas decaídas por la ausencia de la joven durante esos días. Pero un fuerte carraspeo que hizo Shun al pasar, provocó que la amazona se volteara hacia él, como quién la hubiese sorprendido haciendo travesuras.

- Te dije que debías hacer reposo absoluto- comentó él notando que varias plantas que estaban decaídas cuando dejó a June en su habitación aquella tarde, ahora estaban llenas de vida.

- Es que tardaste mucho para la cena, pensé que irías a tu alcoba, y como nadie estaba mirándome, quise hablar con mis amigas, las pobres estaban muy débiles y fue por mi culpa- explicó sintiéndose responsable de ello.

- Pero si te pasa algo malo entonces se pondrán más tristes y débiles aún, mejor regresa a la cama ahora mismo ¿Comiste bien?- Shun se acercó a su esposa, tomó su mano y la condujo a su colchón.

- Una criada me trajo un poco de sopa, no debes preocuparte, ya me siento mucho mejor, no me duele el estómago, tú deberías ir por algo de cenar, tardaste mucho hablando con la señorita Saori ¿Te dijo algo sobre el espíritu que me está persiguiendo?- quiso saber negándose a recostarse, sentándose en su colchón encendiendo la luz de su lámpara de cristales de colores.

Shun pensó por unos instantes en qué respondería. Prometió a Saori que no revelaría el secreto de Perséfone a June, pero ella estaba intrigada respecto a ese espíritu misterioso que deseaba poseerla, y él tenía que dar una respuesta que sonara convincente, o de lo contrario su dulce esposa usaría todas sus técnicas de tortura con látigo incluido para que le dijera la verdad.

- Ese es uno de los problemas de casarse con una amazona- pensó, y entonces se atrevió a explicar lo más lógico que se le ocurrió en ese momento- Saori sospecha que puede tratarse de un íncubo.

- ¿Íncubo?- preguntó June extrañada de aquella palabra.

- Es un demonio masculino de la edad media en Europa que seducía mujeres a través de sueños para mantener relaciones sexuales con ellas- explicó Shun bastante incómodo, ya que la sola idea de imaginar a Hades utilizando a June de esa manera le provocaba una profunda sensación de miedo, en el fondo, el dios del inframundo no era muy diferente a ese tipo de demonio en cuanto a sus intenciones con su esposa- Pero no debes preocuparte por él, aquí en la mansión, bajo la protección del cosmos de Athena no te sucederá nada, y no volverá a molestarte cuando cumplamos con lo que nos dijo el sacerdote shinto.

- ¿Qué más te dijo la señorita Saori? Estuvieron conversando por horas- June parecía no muy convencida de la respuesta de su marido- Tendré que investigar por mi cuenta acerca de esos íncubos- pensó.

- Discutimos sobre los cambios a nuestra boda, Saori nos dará su bendición, y también nos permitió efectuar la ceremonia shinto en el templo del señor Murakami- cambió el tema Shun intuyendo que June dudaba de su historia del íncubo- Tendré que comunicarle a Saori sobre lo que le dije a June, si ella hace preguntas y Saori se contradice, estaremos perdidos.

- ¿En serio nos dará su bendición? Eso me alegra, de verdad temí que me repudiara por casarme sin ella presente- suspiró aliviada la amazona- Marín y Shaina están molestas conmigo por eso y no han querido hablarme desde que llegamos, y aunque Marín se ha mostrado un poco más amable, tiene una actitud muy cortante conmigo, me he sentido un poco sola sin ti, aún acompañada por mis plantas.

- June- Shun sintió pena por su esposa, notó la tristeza en su mirada, y le fue inevitable recordar el amargo secreto de quién era en verdad. Unas cuantas lágrimas resbalaron por sus mejillas, y estrechó a su amazona en un desprevenido abrazo, tratando de ocultar su propia tristeza- vamos a dormir, no volveré a dejarte sola nunca más, no importa lo que suceda, siempre te cuidaré y nos tendremos el uno al otro.

El caballero de Andrómeda empujó con suavidad a su esposa sobre el colchón, apagó la luz de la lámpara, y se acomodó junto a ella rodeándola en un cálido abrazo.

- Pero ¿Podemos dormir juntos sin haber recibido la bendición de Athena?- preguntó June inquieta- además, no has cenado aún.

- Saori me dio permiso para dormir aquí contigo, y con los amuletos no pasará nada. No digo que no te desee, pero desde que até el amuleto a mi muñeca he podido controlarme mucho mejor- Shun acercó su rostro al de June y la besó con ternura.

- ¿Estás llorando?- la amazona se percató de que el rostro de su esposo estaba humedecido y alarmada quiso indagar en lo que le sucedía.

- No te preocupes, son lágrimas de alegría, porque desde hoy ya eres mi esposa, y sé que no volveré a estar solo nunca más- Shun no mentía respecto a sus sentimientos, y ahora que estaban a solas, tenía el fuerte deseo de manifestarlo.

- Yo también estoy muy feliz, pensé que te había perdido para siempre y quería desaparecer de este mundo, pero ahora que estamos juntos te prometo que voy a cuidarte y seré una buena esposa para ti- June conmovida por la sensibilidad de su marido secó sus lágrimas con sus manos, y lo besó con la misma devoción que él le profesaba en cada una de sus caricias, por sencillas que fueran.

Aquella noche, mientras June dormía plácidamente entre los brazos del hombre a quién tanto amaba, las plantas de su habitación florecieron de forma acelerada, al abrirse cada botón, un suave perfume se expandía por cada rincón de ese lugar, emergían cientos de luces de colores y también aparecieron muchas esporas que flotaron por todos lados, y luego salieron por la ventana abierta de par en par rumbo al infinito, empujadas por una fresca brisa de primavera. Shun las contemplaba en silencio, nunca había visto algo semejante, su corazón se sentía pleno y sólo por ese momento se dejó llevar por el esplendor de aquel extraño fenómeno producido por el cosmos activo de la mujer adormecida entre sus brazos.

- June está muy feliz esta noche- dijo en voz baja para no despertar a su esposa- Pero ¿A quién le pertenece este cosmos verdaderamente?- su mirada se centró en el rostro de June quién sonreía entre sueños apoyada en su pecho- al final eso no tiene importancia, si es la diosa de la primavera o la diosa infernal, en cualquiera de los casos, está destinado que intentarán separarla de mí, ya sea Hades o el propio Zeus.

Dos entidades que representan a una sola diosa. Una de ellas es dulce y llena de vida, la otra, cruel y llena de odio, pensar que cualquiera de ellas está dentro del cuerpo de mi June me provoca un profundo dolor, cualquiera cree que ser el habitáculo de un dios es algo glamoroso, incluso del más perverso porque "debe tener sentimientos", lo poco y nada que recuerdo sobre Hades no fue glamoroso, estuve prisionero dentro de la nada, sin poder regresar a mi cuerpo, y él me obligaba a ver desde ese lugar cada batalla de mis amigos, cómo yo los lastimaba, como él lo hacía en mi nombre, no pude soportarlo, quería detenerlo pero me sentí débil e insignificante. Cuando un dios elige a alguien para que sea su habitáculo, quiere decir que pierdes para siempre la oportunidad de vivir por ti y para ti, incluso Saori lo sabe pero prefiere mantenerse en silencio respecto al hecho de que Athena decide por ella, y ahora mi esposa también forma parte de ese grupo selecto que no tiene el control de su propia vida, y yo elegí ese destino para ella.

Pero incluso de haberlo sabido un poco antes, ya no tenía solución, porque la primera vez que la besé no fue esa noche de Año Nuevo cuando le propuse matrimonio, sino que muchísimos años atrás, cuando la llevé en mis brazos al aeropuerto donde me esperaban para ir a luchar al Santuario. Se veía tan hermosa adormecida, proyectaba una paz tan grande, que aunque tenía trece años y no sabía bien qué era el amor y si realmente lo deseaba, me atreví a besar con timidez sus cándidos labios ya que ella era muy importante para mí, y si no regresaba nunca más a su lado, quería atesorar esa paz en su rostro para siempre a través de la calidez de ese beso. June nunca lo supo, así que para ella nuestro primer beso fue el de Año Nuevo.

Jamás creí que un simple beso de adolescente nos arruinaría la vida. Estaba tan desesperado por haberla perdido que encontrarla en el sauce me llenó de alegría, y aunque estaba realmente asombrado de su enorme cosmos y de las extrañas palabras que dijo antes de desmayarse, no quise darle demasiada importancia, pero en la medida que me explicó todo lo que le pasó desde que huyó de mi consulta, tuve la certeza de que Hades está tras de todo esto, pensé que sólo quería vengarse por haberlo rechazado de mi cuerpo, pero no era por eso, June le pertenece, ella es Perséfone, ¡Maldición! ¿Por qué? ¿Por qué tenía que ser ella? ¿Por qué tuve que arrastrarla a mi calvario? Maldito Hades, maldito Olimpo, maldita vida de Caballero…

Adelanté nuestra boda para protegerla, hoy era un día realmente feliz, incluso a pesar de que Ikki no está aquí conmigo. June…se veía tan linda y radiante al salir del registro civil tomada de mi brazo, nos divertimos tanto en el kaitenzushi, mirando girar una y otra vez la comida, festejando con nuestros amigos, incluso al hablar con el sacerdote shinto tenía la esperanza de que todo saldría bien. Sé que Athena hará lo posible para que ella no sea llevada al inframundo, pero sé cómo es Hades, y él no se detendrá hasta que me quite a mi esposa. Lo único que puedo hacer es esconder su secreto, esperar pacientemente a que nazca ese bebé con el corazón puro, y aferrarme con todo mi ser a que las cosas saldrán bien, June no debe enterarse de nada, sólo así puedo garantizar como su esposo que ella tendrá una vida tranquila, deseo con todo mi ser tener la fortaleza necesaria para poder protegerla y hacerla muy feliz, pase lo que pase.

Diario de Shun, Tokio, 18 de Marzo.


El próximo capítulo lo subiré en el mes de Junio, lo sé, es mucho tiempo, pero así como veo mi panorama tardaré mucho en poder seguir escribiendo, además debo dedicarle atención a mis otros fics así que estén atentos a Saint rockers y Paralelamente, por favor tengan paciencia. Nos leemos hasta entonces.