El invierno volvió a caer en la aldea, cubriendo todo de blanco sin ninguna piedad. La pelirrosa miró por la ventana de su habitación algo somnolienta, ya llevaba varios días así, despertando más temprano de lo habitual y colocándose en la ventana para mirar el paisaje. Casi siempre su mente está en blanco en estas situaciones pero hoy en particular su mente viajaba mucho más allá del horizonte que lograba apreciar. Ya habían pasado casi dos años en donde no veía al pelinegro, sólo faltaban unos pocos meses para que se cumplieran los 2 años, y muy pocas noticias habían de él. ¿Dónde estará ahora?, ¿estará bien?, ¿volverá pronto?, esas eran las preguntas que casi siempre se hacía y que lamentablemente nunca tenía respuesta.
Cuando su despertador comenzó a sonar Sakura se acercó a el para apagarlo, se fue a la ducha y después de unos minutos bajó a desayunar y en eso salió de la casa y comenzó tu día laboral.
Últimamente la situación en el hospital había empeorado un poco más, por un lado fue por el clima tan frío que había y por el otro era que seguían llegando niños aparentemente enfermos pero que no tenían absolutamente nada y eso seguía preocupando aún más a la pelirrosa. Cuando la hora del almuerzo llegó Sakura se juntó con Shizune para ir a almorzar, hablaron de cosas cotidianas y pasaron un muy buen rato juntas.
Cuando al fin término con su trabajo pudo salir del hospital muy rendida.
—¡Sakura-chan! — un grito muy conocido se escuchó por la calle llegando a oídos de ella.
Sakura giro y vio a su amigo rubio corriendo desesperadamente hasta que la alcanzo y se escondió tras su espalda.
—Naruto, ¿Qué pasa? —preguntó extrañada al ver al héroe de la guerra escondiéndose detrás de ella, pero el chico no alcanzo a responder ya que segundos después muchas mujeres mayores y menores aparecieron por la calle buscando a cierto muchacho.
—Sakura-chan ayúdame... —pidió él en un susurro con voz implorante.
—¡Naruto-senpai! — gritaban las mujeres algo desesperadas al no ver al chico.
—Por el amor del cielo Naruto, eres un ninja puedes irte sin ser visto cuando quieras. —dijo la pelirrosa al sentir que el muchacho trataba de esconderse más en ella, pero eso ya era imposible ya que su cuerpo era más grande que el de la Sakura.
—¡ahí esta! —gritaron las fans y corrieron hacia ellos, Naruto sintió frio por la espalda, quería salir de allí.
—Hey tu chica, ¿Qué haces con Naruto-senpai? —preguntó una de las admiradoras frente a Sakura.
—No sé de qué me hablas. —Sakura se giró y volvió a su camino, las mujeres quedaron impresionadas al no ver a su ídolo, solo estaba la chica de pelo rosado caminando... ¿Dónde estaba Naruto?
—pss...pss... — un molesto sonido de boca la llamaba unas cuadras mas allá, ella planeaba ignorarlo pero fue tan insistente que tuvo que detenerse e ir a ver que quería.
—¿Que pasa Naruto? —Preguntó Sakura un poco molesta ya que estaba cansada y solo quería llegar a casa a descansar.
—Sakura-chan sácame de aquí. —pidió el chico oculto entre las sombras de un callejón.
—Puedes salir cuando quieras Naruto, ya te dije que eres un ninja—Lo miro dudosa y cansada.
—Lo sé pero igual es complicado, donde vaya hay alguien para seguirme...
—¿Acaso no querías ser popular? —preguntó cruzándose de brazos—ahora lo eres.
—Sí, o sea no...Ahh es complicado, no sé cómo Sasuke aguantaba esto. —al decir esto Naruto de inmediato se arrepintió y miro expectante a su amiga, pero se sorprendió al no ver ningún cambio de expresión en su rostro. —Sakura-chan ¿Estas bien? —preguntó el chico confundiendo a la pelirrosa.
—¿Por qué lo preguntas?
—ehhh... mmm por nada.
—Como sea, vamos, te acompañare a tu casa para que no te acosen más.
Naruto al escuchar su propuesta sonrió y se alegró bastante para soltar su típico Dattebayo. Los dos salieron del escondite y caminaron por la aldea, en menos de un segundo las chicas se pusieron expectantes de que el oji azul estaba cerca y quisieron acercarse, pero al ver el aire amenazante de Sakura ninguna se acercó. Llegaron al fin a la casa del rubio y Naruto soltó un suspiro de alivio por haber podido caminar tranquilo hasta su residencia por unos minutos.
—Gracias Sakura-chan, no sé qué haría sin ti. —dijo el rubio muy contento.
—Como digas, nos vemos. —Sakura se alejó del muchacho con un movimiento de mano.
Cuando ya estuvo sola nuevamente pudo sentir como el sentimiento de nostalgia aparecía en su ser, las palabras de Naruto la habían afectado, con solo haber nombrado a Sasuke su corazón dio un vuelco y una incertidumbre se presentó ante ella, ¿Volvería pronto? Eso era lo que siempre se preguntaba. ¿Acaso volverá? Esa era la pregunta que temía hacérsela pero aun así su mente jugaba con ella y siempre le respondía un "no volverá"
—Sakura-san. —una voz tierna la saco de sus pensamientos.
—Hinata—La nombró un poco asombrada por la repentina aparición de la muchacha. —¿Cómo estás? —Dijo de inmediato tratando de que la oji perla no se diera cuenta de su sorpresa.
—¿Muy bien y tú? —Sonrió la muchacha muy dulcemente.
—Bien también, aunque un poco cansada. —Se encogió de hombros la pelirrosa y luego soltó un largo suspiro para después transformarlo en una sonrisa.
—Aunque dices eso te ves muy feliz Sakura-san —Dijo Hinata también con una gran sonrisa en el rostro.
—Ya te dije que sacaras el San, tenemos la misma edad Hinata. —La regaño Sakura con el ceño levemente fruncido pero al ver la timida actitud de la chica después relajo la expresión. —Si trabajas en lo que te gusta siempre estarás feliz.
La chica Hyūga bajo un poco la cabeza avergonzada, era verdad que las dos llevaban la misma edad pero aun así simplemente no podía sacarle el respeto, la habían educado de aquella manera tan estricta que cambiar de un día para otro se le hacía de demasiado difícil.
—Bueno, Hinata nos vemos luego. —Sakura se despidió y después de una leve reverencia de la chica la pelirrosa pudo caminar al fin a su casa.
(…)
Haruno miro por la ventana de su habitación y pudo sentir en el aire las vibras del próximo evento que se celebraría en la aldea, aún faltaban unos pocos días pero la gente ya sabía lo que se venía y por eso ya iban preparando sus hogares. Después de la última nevada, que fue hace unos tres días, no había vuelto a caer más nieve en la aldea pero no por eso dejaba de hacer frio, la temperatura era cada vez más baja y eso obligaba a la gente a ponerse un poco más de abrigo. Sakura sintió como una corriente de aire entraba por su ventana abierta y le revolvía el cabello despertándola por completo, un poco entumecida la cerro y se fue a arreglar… otro día de labor muy largo la esperaba.
(…)
—Sakura. —La voz de su amiga la hizo girar y vio a Ino que cargaba en sus brazos una bolsa de papel con muchas cosas dentro.
—Ino—Le devolvió el saludo la pelirrosa mientras esperaba que la rubia se acercara. —¿Y esas cosas? —Preguntó curiosa al verla tan cargada.
—Esto es para el Festival Rinne —Respondió ella con una sonrisa y algo de emoción en el rostro.
—¿Darás regalos? —Elevo una ceja la pelirrosa algo incrédula.
—Claro, siempre lo hago…bueno casi siempre…—Se defendió un poco incomoda.
—No eras tú la que decía que siempre te tienen que dar regalos a ti y tú nunca a los demás ¿Eh?
—Cállate ¡frentona! Todos podemos cambiar…
—Claro, claro—Sakura elevo las manos al frente de ella para restarle importancia al asunto, pero había disfrutado ver avergonzada a Ino, se aguantó la risa como pudo.
—Y tú me tienes que dar un regalo ¿Entendido? —Demando la rubia.
—Pero no puedes obligar a nadie con eso. —Haruno se cruzó de brazos.
—Yo te daré uno y tú me darás uno, ese es el trato.
Sakura suspiro levemente pero con una sonrisa en el rostro, era increíble lo demandante que podía ser su amiga, aun así acepto y con ello un sonrisa se dibujó en la cara de la rubia.
—Bueno entonces—Dijo Sakura para colocarse de acuerdo en verse en la celebración, pero una cabellera azul oscura apareció en su campo de visión a la distancia. —¿Hinata? —La nombro llamando la atención de Ino que de inmediato se volteó.
—¿Qué hace hay parada mirando la tienda sin moverse? —Preguntó Ino extrañada y Sakura movió la cabeza en negativa aunque su compañera no la vio ya que estaban las dos mirando a la chica Hyūga.
—No lo sé… pero ¿Y si vamos a comer juntas? —Sugirió la pelirrosa.
—¿Eh? No puedo, tengo que volver al negocio y además preparar estos regalos, nos vemos después Sakura.
Ino se fue por su camino y la pelirrosa ya queriendo apagar sus dudas se acercó a Hinata provocando que esta se asustara por la tan repentina aparición de la chica.
—Lo siento Hinata no quise asustarte. —Sakura se disculpó por tan repentina aparición.
—No…no importa Sakura-san. —Respondió ella tímidamente con una sonrisa.
—Oh Hinata ¿Te gustaría ir a almorzar?
—¿Eh…?—Hinata se sorprendió por la invitación y no supo que responder.
—¡Vamos! —La animo Sakura. —Hace tiempo que no compartimos.
—Bu…bueno. —La chica Hyūga asintió. — Esta bien, vamos.
—Genial.
Las dos chicas comenzaron a caminar a un restaurant que no estaba muy lejos de su ubicación, por el camino conversaron acerca del trabajo de Sakura y de las responsabilidades que se le vendría a Hinata por su clan. Al llegar al recinto las dos se sentaron en una mesa que era solo para dos personas y al lado de una ventana, pidieron algo calentito para entibiar su cuerpo y estuvieron en un ambiente tranquilo y relajado, hasta que Sakura quiso preguntar algo que lo tenía como dudad durante mucho tiempo.
—¿Y vas a dar regalos en el festival Rinne? —Interrogo Sakura de manera sutil para ver si lograba llegar a lo que quería saber o mejor dicho quería confirmar.
—Bueno, si lo hare. —Dijo Hinata sin percatarse de las verdaderas intenciones de Sakura.
—Qué bueno, y si no es mucha intromisión ¿A quién?
La chica de cabello azulado oscuro se colocó un poco nerviosa y Sakura lo pudo notar, quizás estaba poniéndose muy incómoda y era entendible, tampoco quería abusar de su confianza así que, si no decía nada mas no la obligaría.
—Bu…bueno a mi padre, a mi hermana…a Na…—La chica miro para abajo avergonzada y no dijo nada más, pero los ojos de Sakura brillaron.
—Es genial Hinata—Dijo la ojijade y luego miro la hora en el reloj de la pared—Bueno Hinata te tengo que dejar, tengo que volver al hospital. —Sakura se levantó y dejo el dinero de su pedido en la mesa, Hinata se la imito de inmediato para despedirla. —Nos vemos luego…y Hinata, sea lo que sea que le des a él le va a gustar así que esfuérzate. —Sonrió la pelirrosa dejando algo desconcertada a la Hyūga ya que no sabía a qué se refería con aquellas palabras. —Adiós. —Se despidió y salió del restaurant para seguir con lo suyo.
Los días pasaron y el festival esperado por la gente llego, las ventas ya estaban listas en la aldea y todos compraban cosas para sus seres queridos, Sakura que había tomado unos días de descanso del trabajo decidió salir a ver que podía comprar ya que sinceramente no había tenido tiempo para ver los regalos que haría. Poniéndose su abrigo se dirigió al centro y comenzó a mirar los puestos, lo principal era el regalo de la rubia ya que se lo había exigido y sin mentir Sakura tenía curiosidad de que le regalaría Ino a ella, así que sabiendo que no la desilusionaría busco lo mejor que pudo, pero en vez de encontrar algún regalo vio a su amigo rubio que estaba rodeado por muchas chicas y junto a Konohamaru cargaban muchos presentes.
—Vaya… sí que se volvió popular.
Sakura siguió su camino no queriendo interferir en la escena ya que todavía le faltaban muchas compras por hacer. Cuando ya se había rendido por no encontrar nada ve a Hinata siendo de una tienda con algo entre los brazos, sin duda quiso ir a saludarla y se acercó a ella con un trote leve ya que no estaba muy lejos.
—Hinata. —Pronuncio su nombre y llamo la atención de la Hyūga.
—Oh, Sakura-San. —Dijo Hinata al ver a la pelirrosa llegar a su lado.
—Hmm ¿tejes algo? —Sakura observo el lugar de donde salía su amiga—¡Que sorpresa! —Añadió esta con una sonrisa, provocando que los nerviosismos de Hinata comenzaran a aparecer.
—Estoy haciendo una bufanda. —Comento la ojiperla con un suave tono de voz.
—Hmm— Sakura se colocó su mano en el mentón y ladeo levemente la cabeza mientras comenzaba a observarla por todos los ángulos de su rostro.
—¿Q…qué pasa? —Preguntó Hinata nerviosa al sentir que la miraba mucho.
—¡Esfuérzate! ¿Sí? —La pelirrosa coloco animadamente sus manos en los hombros de la chica y sonrió alegremente.
—¿Eh?
—Es un presente para él ¿No? —Dijo Sakura al ver la confusión en el rostro de la ojiperla y esta al escucharla bajo la mirada y se sonrojo, ¿Cómo sabia Sakura-san de aquello? ¿Acaso era tan notorio?, pensó la ojiperla cohibida. —Vamos a comer algo ¿Te parece? —Invito nuevamente Sakura y Hinata asintió.
—Se ha vuelto muy popular últimamente. —Explico Sakura mientras comían en el mismo restaurant de la otra vez.
—¿Ah, sí?
—Incluso viajan desde otras aldeas, solo para venir a tomarse fotos con él. —Siguió diciendo Sakura mientras veía la actitud de la ojiperla.
—Oh…—Soltó Hinata un poco desanimada.
—Deja de decir "Oh" —La regaño Sakura al ver lo fácilmente que ella se bajoneaba. — Apúrate y termina esa bufanda. — agregó.
—E…esta bien. —Respondió la chica como niña pequeña.
—Ah… vamos, ten más confianza. —Se quejó Sakura al ver a su compañera de mesa tan desanimada. — Se más valiente.
—E… esta bien. —Asintió Hinata y Sakura supo de inmediato que ya habían hablado mucho de aquello, forzarla no era bueno así que decidió cambiarle de tema y de quejarse del regalo que tenía que buscarle a Ino y que no encontraba.
Después de unas sugerencias de parte de Hinata y al finalizar la comida Sakura se despidió de su amiga y volvió a caminar por la aldea para comprar lo que necesitaba, luego de observar por varios puestos su vista se detuvo en un lindo collar blanco con forma de pétalo, Sakura no quiso pensar más y lo compro, definitivamente le gustaría a la rubia y si no, al menos hizo el esfuerzo de darle algo. "Trato es trato" dijo irónicamente guardando el collar y volviendo a casa.
La noche fue algo fría, a pesar de las mantas que tenía para pasar el frio la pelirrosa llego a tiritar varias veces, cuando ya se rindió de no poder encontrar el calor se levantó y fue a la cocina a prepararse algo caliente. Teniendo su café listo volvió a su habitación y se acercó a la ventana para mirar la aldea mientras dejaba que su taza entibiara sus manos. Normalmente se tomaría el café rápidamente para ir a dormir, pero como ahora tenía unos días libres por el asunto del festival quiso desplazar un poco las horas de descanso. "Ya es el festival ¿eh?" dijo su subconsciente mientras observaba todas las calles iluminadas, era una vista preciosa y sería mucho más cuando callera nuevamente la nieve y cubriera todo de blanco, pero para eso había que esperar unos días más.
Su mente en ese momento viajo mucho más allá de su ventana y trato de imaginarse lo que podría pasar en los siguientes días, quizás Hinata al fin terminara su regalo y se lo entregara a Naruto como una muestra de su amor por él, al pensar en eso la pelirrosa sonrió, al saber que su amigo tenia a una chica tan buena enamorada de su persona la hacía sentir feliz ya que no imaginaba a alguien mejor para Naruto.
—Ojala el idiota se diera cuenta…—Se lamentó Sakura al saber lo idiota que podía llegar a ser el rubio, ¿Es que acaso viene en otro mundo que no se da cuenta de los claros y ya declarados sentimientos de Hinata?, ¿O simplemente se hacia el idiota?... la verdad la pelirrosa ya no sabía que pensar respecto al tema, pero de lo que si estaba convencida era que apoyaría en lo que fuera a Hinata, ya que quería ver feliz a su amigo, se lo merecía y también ver contenta a Hinata, ella igual se lo merecía.
—Se verían tan bien juntos…—Susurro aquello muy bajo como deseando que no se escuchara aun sabiendo que no había nadie en la habitación.
Su vista seguía en la calle pero cuando volvió a mirar a su habitación en el velador vio la foto del equipo 7 y sonrió apenada, hace ya un tiempo que no veía la foto de forma tan triste, pero ya había pasado tanto tiempo que ya creía que la ausencia del pelinegro seria para siempre. Lo más lamentable era que no sabía nada de él, si estaba bien o no, en que parte estaba, si había conocido a más gente… Cielo esa última opción sí que la asustaba. "¿Y si Sasuke-kun ya conoció a alguien que le interesase?", pensó afligida y experimento un nuevo sentimiento de inseguridad. Si aquello pasara ella no podía reprocharle nada, nunca paso algo entre los dos y jamás le prometió que volvería por ella o algo por el estilo, solo dijo un te veré pronto en la despedida y eso fue hace ya casi dos años.
—Sasuke-kun, espero que tú también disfrutes del festival donde quiera que estés. —Dijo eso y luego dejo la taza ya vacía en el velador junto a la foto y luego se fue a acostar ya con el cuerpo calentito mientras trataba de ahogar la tristeza que sentía en el momento.
Al otro día Sakura se juntó sin arreglo con Naruto, Shikamaru, Chōji e Ino en el puesto de Ramen y se sentaron todos juntos en un ambiente tranquilo y amistoso, al principio se habían encontrado en la calle, Naruto los invito a todos ya que estaba de muy buen ánimo.
—Fue buena idea de venir a comer Ramen. —Dijo Naruto mientras esperaba su porción, o mejor dicho sus porciones.
—La idea era ir a comer algo, no específicamente Ramen—Shikamaru habló con una leve flojera en su voz.
—Ya estamos aquí, hay que aprovechar ya que Naruto paga. —Dijo riéndose feliz Chōji al saber que comerá gratis.
Los cinco empezaron a comer a su ritmo mientras hablaban de cosas cotidianas.
—Llego la temporada donde te satisfaces de Ramen. —Hablo Naruto con un tono enamorado mientras miraba su porción.
—Tu solo comes Ramen en todo el año. — Sermoneo Sakura al rubio ya que sabía de su insano amor por aquel platillo.
—Realmente te gusta el Ramen ¿no? —Dijo Ino dejando su vaso de agua a un lado y agarrando unos palillos para comenzar a comer.
—Sí, me encanta. —Sonrió Naruto y luego de dirigió al dueño del local. —Dame cinco más de Gyoza.
—Enseguida.
—¿Cinco más? No puedo comer tanto. — Dijo Chōji dándose por satisfecho sorprendiendo a los presentes.
—Entonces no comas más. —Le soltó Shikamaru restándole importancia y volviendo a su ración mientras provocaba leves sonrisas de sus compañeros.
Sakura viendo que la conversación por ahora había acabado decidió comer algo de su plato pero la voz y la acción de Naruto que estaba a su lado le llamo la atención.
—Gracias por la…—Naruto no finalizo su agradecimiento y miro la bufanda azul con líneas blancas que llevaba puesta para quitársela de inmediato. —No debo ensuciar esto.
La curiosidad de la pelirrosa apareció y quiso saber por qué le era tan importante aquella prenda.
—Oye, linda bufanda. —Comentó mientras observaba la expresión del rubio mientras la guardaba, tenía un semblante de nostálgico con algo de alegría, cosa que la alarmo. Iba a decir más respecto a eso pero la voz de Ino que se alzó en el ambiente la detuvo.
—Oh, ¡Hinata! —Dijo la rubia y todos voltearon a ver a la ojiperla que estaba parada a poca distancia de ellos, miró curiosa a sus compañeros y traía consigo un paquete de regalo muy lindo entre sus brazos. — Si no has comido, acompáñanos. —Sugirió Ino
—Yo invito esta noche. —Añadió Naruto y Sakura supo de inmediato que esta era una oportunidad para ellos.
—Le dijeron algo que lo hizo feliz y quiere celebrar. —Volvió a hablar Ino.
—P…pero…—Hinata bajo la mirada.
—Oye, no seas tímida. Ven y siéntate aquí. —Sakura se paró de su puesto dejándole para que la ojijade se sentará al lado de Naruto, definitivamente esta sí que era una buena oportunidad para que ellos dos pasaran tiempo juntos, además así Hinata podría darle su regalo al rubio.
—Acompáñanos, Hinata—Apoyo Naruto con inocencia ya que no sabía los motivos de Sakura y menos los de Hinata.
Sakura observo como la invitada (Hinata) pensaba en la propuesta hasta que finalmente decidió aceptarlo. "Bien, esto va en un buen camino", se emocionó la pelirrosa al ver como la chica Hyūga caminaba hacia ellos.
—Naruto-senpai. —Esa desconocida voz interrumpió los pasos de la peliazul provocando que se quedara estática en su lugar, Sakura expectante miro de donde provenía la voz y ni se dio cuenta cuando tres chicas, un poco menores que ellos se acercaban a Naruto ignorando todo lo demás.
—Oh, son ustedes. —Dijo Naruto girándose para ver a las muchachas, Sakura de inmediato dirigió su vista a Hinata y vio que ella ya comenzaba a dudar… mal, esto iba mal…—Gracias por los regalos el otro día.
La Hyūga tratando de ignorar ese mal sentimiento que se posaba en su pecho camino hasta sentarse en el asiento que la había ofrecido Sakura anterior mente y se entristeció mas al ver a Naruto pararse para ir a hablar con sus admiradoras.
—Pidan lo que quieran, es mi invitación por los regalos. —Dijo el rubio amablemente mientras las chicas le agradecían.
La pelirrosa miraba la situación decepcionada, ¿Es que acaso el mundo estaba en contra de que ellos dos compartieran un momento?
—Hinata, pide lo que quieras también. —Ofreció el portador de Kurama a la chica y en ese momento una de sus fans le tomo por el brazo cortándole el paso.
—Ven acá senpai. —Dijo la de cabellos claros mientras las demás le decían que comieran juntos.
Sakura sintió ganas de golpearlas para que se fueran pero la acción de Hinata la desconcertó, ella se paró para irse sin decir nada.
—¿Hinata? —Fue lo único que dijo y todos miraron a la chica de cabello azul que de marchaba.
—¿Qué pasó? —Preguntó Naruto mientras Sakura se levantaba para seguirla.
—Lo siento, en realidad estoy muy llena. —Dijo Hinata aunque la pelirrosa supo de inmediato que era una mentira y no la culpaba ya que sabía que se sentía muy feo que otras chicas se acercaran a la persona que te gusta.
—Hinata—La volvió a llamar la pelirrosa pero ella ya se marchaba sin querer detenerse, se sintió triste por eso y miro de inmediato a Naruto tratando de buscar una manera para arreglar el problema. —¿Por qué no la llevas a casa? —Le pregunto al "culpable" para que se diera cuenta de algo.
—¿Llevar a Hinata hasta su casa? —Preguntó algo incrédulo. —¿Por qué?
Todas las esperanzas de Sakura de que Naruto entendiera se fueron.
—No de debes dejar que una joven camine sola de noche…—Respondió lo primero que se le ocurrió.
—¿Ah? —Se sorprendió el rubio. —Hinata es muy fuerte, nadie en la aldea se metería con ella.
Con eso las ganas de golpear a su amigo aparecieron y lo hubiera hecho pero le repentina huida de Hinata tomo su atención.
—Oye… ¡Hinata! —La llamo inútilmente y luego se giró al rubio con el ceño fruncido. —Oh… ¡eres tan idiota!
Y después de eso se fue tras la chica dejando atrás a un desconcertado Naruto que no entendía nada de lo que pasaba.
Después de unos segundos detrás de la Hyūga, Sakura al fin la alcanzo y logro que caminaran tranquilamente juntas, no dijo nada por unos minutos pero al sentir que su amiga se deprimía cada vez más decidió al fin hablar.
—Él no pude ser más estúpido—Suspiro la pelirrosa—Ibas a darle la bufanda ¿cierto? —Hinata asintió ante la pregunta. — Tú puedes hacerlo Hinata. Ten confianza. —Procuro en animarla.
—Gracias, pero ¿Por qué procuras en alentarme tanto? —Quiso saber la Hyūga al notar tanto apoyo de parte de Sakura.
—¿Eh?, Bueno…—La pelirrosa bajo la mirada y su mente de inmediato viajo al recuerdo de cierto pelinegro y luego de unos largos segundos volvió a mirar a la chica. — Debemos apoyarnos mutuamente— Respondió y le sonrió tratando de que el sentimiento de soledad no la embriagara.
—¿Apoyarnos mutuamente?
—Así es…—Dio una risa nerviosa colocando sus manos tras de su cabeza. — Bueno Hinata nos vemos luego, aun debo de hacer algo.
—Claro, buenas noches Sakura-san.
—Nos vemos. —Sakura se dio la vuelta para devolverse en sus pasos e ir nuevamente al restaurant ya que no la había dado el regalo a Ino.
—Sakura-san. —La llamo Hinata y Sakura se detuvo. —G…gracias.
—No hay de qué. —Sonrió la pelirrosa volviendo a tomar sus pasos mientras sentía como Hinata se iba a casa.
Cuando llego al lugar de antes vio que las admiradoras de Naruto ya no estaban y eso la tranquilizo, ya que no estaba de humor para verlas y así recordar como arruinaron toda esta noche. Se dirigió a Ino que aún estaba en el lugar e ignoro olímpicamente a Naruto cuando le quiso preguntar algo, ahora no quería hablar con él, no era el momento.
—Ino, ten, aquí está el presente. —La pelirrosa saco de su bolsillo el collar que estaba en una bolsita de papel rojo y se lo entrego. A la rubia se le iluminaron los ojos ya que pensó que Sakura no le daría nada.
—Oh, aquí está el tuyo. —Ino le entrego un sobre blanco completamente sellado lo que le llamo la atención a la pelirrosa. —Ten cuidado al abrirlo.
—De acuerdo…—Tomo el sobre misterioso y lo guardo en el bolsillo, ya no sentía ánimos de nada. —Bueno, me iré a casa, buena noches.
Todos se despidieron y Naruto espero hasta la última despedida para tratar de hablar con ella.
—Ahora no Naruto, buenas noches. —Solo eso dijo ella y se fue dejando aún más confundido al rubio pero no le importó, ojala se diera cuenta luego de los sentimientos de Hinata, pero ella no podía decirle nada ya que era la peliazul la que debía moverse.
Llego a casa antes de que la nieve volviera a caer en el lugar, esta mañana había nevado un poco y se había despertado con espectáculo hermoso en la ventana, pero ahora no pensaba en aquello, solo quería recostarse en su cama y dormir para olvidarse de todo, pero a pesar del esfuerzo que hizo no lo logro.
—Maldición…—Se quejó al ver que su reloj marcaban las 3 de la mañana y aun no dormía nada. Ya cansada del inútil esfuerzo por alcanzar a Morfeo se levantó y en eso vio el sobre blanco que le había obsequiado Ino. Lo tomo con algo de timidez ya que le parecía un regalo muy peculiar y recordando las palabras de su amiga lo abrió con cuidado, cuando vio su contenido sus ojos se abrieron como platos para luego formar una gesto de ternura en su rostro.
—Sasuke-kun…—Dijo sintiendo un nudo en la garganta.
El regalo de Ino consistía simplemente en una foto donde aparecía Sasuke y Sakura paseando tranquilamente por la aldea (antes de que él se volviera a ir de esta), no se lograban ver los dos de frente pero si se apreciaba la silueta de los dos al caminar y lo más importante, el rostro del pelinegro se veía claramente, era sereno y no mostraba ninguna emoción en él, pero lo que conmociono a la pelirrosa fue que en la fotografía la miraba a ella mientras Sakura le hablaba de algún tema. Se quedó mirando el regalo por unos minutos hasta que una lágrima salió de sus ojos sintiendo de nuevo el sentimiento de esperanza forjándose en ella.
—Gracias Ino…—Coloco la foto al lado del cuadro del equipo 7 y se le quedo observando con una sonrisa.
