Los personajes no me pertenecen, son obra de mi más admirada sensei Rumiko Takahashi la cual hizo que mi mente quedara tan traumada que tuve que ir a dar a un consultorio y por lo tanto mi siquiatra me recomendó desahogarme en algo, por lo que no tuve más opción que sacar las ideas que se quedaron en mi mente al no ver el tan ansiado final que muchas de nosotras (os) deseamos (Ranma y Akane casados y diciéndose lo enamorados que están uno del otro finalizando con un apasionado beso.)

-los personajes hablan-

"Los personajes piensan"

:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:- Cambio de escena

Notas de la autora.

(La opinión de Akane irónica)

Capitulo Catorce.

Querido diario: Mí mañana empezó despacio, hoy entregaría los exámenes al doctor, no sabía lo que me esperaba, lo único era que temía, temía saber el que tal vez me quedara así para siempre, el saber que sería una carga para Ranma, aunque en realidad toda la noche había pensado en eso llegando a una sola conclusión, lo mejor sería terminar nuestro compromiso. No quería pasar toda la vida con una persona que no me amaba, que lo que lo unía a mi fuese el remordimiento y la lastima así que esta misma tarde anunciaría mi decisión, sin embargo no esperaba las vueltas que da la vida, es increíble como al despertar inicias con planes siempre pensando en el mañana fuese para bien o para mal, y conforme transcurre el día cambian en totalidad las cosas dejando todo eso a la deriva, aferrándote a una tabla, la que jamás te imaginarías.

Flash Back: El cielo se empezó a colorear en distintas tonalidades que pasaban desde el oro llegando al azul anunciando el inicio de un nuevo día, la joven Tendo despertó ante el alboroto de la planta inferior, se había terminado por dormir casi al amanecer por lo que un dolor de cabeza le aquejo al instante, con suavidad retiro las sabanas y lentamente poso los pies en el suelo alfombrado, con las manos extendidas tanteo lo que la rodeaba para no golpearse, despacio llegó hasta la orilla de su escritorio palpando la ropa que su hermana ya había colocado sobre el respaldo de su silla, sonrió para sus adentros mientras giraba despacio para dirigirse a la puerta y tratar de llegar al baño, lentamente abrió la puerta y con una mano en la pared prosiguió, palpo una puerta que reconocía como la de su hermana, entonces supo que justo al frente se encontraba el baño, entro dejando su ropa encima de la taza, lo había logrado lentamente se había comenzado a independizar.

Media hora después salía del baño, había peleado con el jabón y se había equivocado colocándose primero el acondicionador antes que el champo, además de haber estado a punto de caer por pisar sobre el tapete, sin embargo estaba segura de que por lo menos llevaba la ropa puesta correctamente, sentía que llevaba una falda holgada a la rodilla, una blusa que se abotonaba al frente sin mangas y unas sandalias de piso, agradecía que su pelo estuviera corto, así no batallaba en recogerlo o hacerle algo, solo se lo cepillo con un peine que se encontró, con lentitud salió del baño colocando una mano al costado para guiarse a las escaleras, en eso sintió una mano que tomaba la suya provocando el intenso latido de su corazón.

-Oayu Akane, no creo que debas bajar así.- Le contesto Ranma mientras observaba el cabello aún con jabón de su prometida y su falda que se encontraba al revés. Sin esperar respuesta la encamino de vuelta al baño.

-Déjame baka, puedo yo sola, además ¿Por qué no puedo bajar? No creo que mi falda este sucia o algo por el estilo, Kasumi me la dejo anoche en una silla.- Le contesto mientras alzaba la barbilla en posición desafiante, aquello no pudo más que arrancarle una sonrisa tierna, con suavidad le limpio una gota de espuma que reposaba en su mejilla y lentamente bajo el rostro hasta quedar a la altura del de ella.

-Porque aún tienes jabón en tú cabezota, además de traer la falda al revés.- Le contesto ahogando una carcajada al ver el rubor que rápidamente coloreo sus preciosas mejillas, con humildad se dejo guiar de nuevo al baño para después cerrar las puertas en las narices del joven, quince minutos después salía con el pelo húmedo del cual caían aún gotas y pegado a las mejillas, la falda había sido colocada al derecho dejando ver su tonalidad acua que resaltaba lo precioso de sus piernas aún y cuando no era entallada.

-¿Mejor?- Cuestiono con la mirada brillante debido a la furia que la embargaba en su interior, la realidad es que se veía hermosa pero de pensarlo a decirlo había un gran trecho para él, aún no era capaz de dejar hablar a sus sentimientos, lo mismo le había ocurrido el día anterior provocando la rabia con que ahora lo miraba su preciosa iinazuke.

-Mejor, pero espérame.- Le dijo haciéndola a un lado para pasar al interior del baño y recoger una toalla, fue entonces cuando se percato de la ropa tirada en una esquina, el sostén de encaje rosa pálido le provoco un gran sonrojo, sin embargo la imagen de su dueña usándolo fue lo que casi le provoca una hemorragia nasal, con lentitud y sintiendo que sus terminales nerviosas estallaban lo envolvió entre las demás prendas para después dejarlo en el bote de la ropa sucia, no permitiría que otro se topara con aquella prenda de satén tan preciada para ciertos libidinosos, minutos después se encontraba de nuevo frente a su joven iinazuke tratando de no pensar en cómo se le vería aquel vestuario, una ligera gota de sangre resbalo por su nariz aumentando su sonrojo, rezo internamente que nadie lo viera en aquellas condiciones porque no estaba para cuestionamientos.

-A ver, necesitamos que se te seque el pelo para que no pesques un resfriado a la hora de irnos.- Le dijo mientras se secaba la nariz y colocaba la toalla sobre la cabeza de la menor de las Tendo, con cuidado masajeo el cabello tratando de quitar todo rastro de humedad, instantes después observaba con orgullo el cabello enmarañado sobre el rostro de ella ya seco de cualquier líquido.

-Perfecta.- Le dijo mientras colocaba la toalla sobre su hombro. –No me digas.- Le dijo sombríamente la heredera sintiendo que una ven le palpitaba en la sien.

-Bueno, tal vez necesitas que te peinen.- Le dijo mientras se rascaba la mejilla. –Está bien, espera.- Le grito ya desde el cuarto de esta, de inmediato tomo un cepillo para después correr hacía donde la había dejado. Instantes después cepillaba con cuidado su cabello maravillándose de lo suave que era, parecían hebras de ceda entre sus dedos.

-Mmm, Akane… yo… yo quería disculparme de lo de ayer.- Le murmuro sintiendo un nuevo sonrojo colorearle las mejillas, parecía que la timidez no lo dejaría nunca, sin embargo reconocía que había hecho todo mal y había estropeado los grandes avances de ambos al negar que la quería, porque la quería, eso era algo que sabía desde hacía dos años que casi la había perdido en aquel monte, y ahora cuando había pensado que moriría después del ataque del guerrero dragón.

-Disculparte… ¿De qué? De decir que no me amabas… descuida Ranma, eso era algo que yo ya sabía desde hacía mucho.- Le contesto la joven mientras se apartaba lentamente del muchacho con las manos extendidas, sabía muy bien que había sonado agria, adolorida, sin embargo no lo podía evitar, aun le dolía, le dolía y mucho el que no la amara, sin embargo era lo mejor, con eso podría evitar que se quedara con ella, lo aprovecharía al máximo para alejarlo para siempre, no quería ni necesitaba su compasión ni mucho menos la lástima.

-Lo siento pero me tengo que ir, tengo hambre, además se me hace tarde para ir con el doctor.- Le murmuro cabizbaja esperando que no notara las intensas lagrimas que se acumulaban en sus ojos, el nudo en la garganta le impidió murmurar alguna otra frase, lo mejor sería irse de ahí antes de romper en llanto, ya era suficiente humillación el saber que le tenía compasión como para que ahora le tuviera lastima por un amor no correspondido. Al parecer todos se habían equivocado pensó cínicamente, Ranma no la quería, tal vez la estimaba y la apreciaba como una amiga, así como apreciaba a Ukio, pero nada más, cuando al fin iba a llegar al pie de la escalera una mano la detuvo.

-Te ayudo, aún tenemos que platicar.- Le murmuro mientras la guiaba despacio hacía las escaleras. Fin del Flash Back.

Sin embargo ya no lo deje explicarse, no quería escuchar de su viva voz que no me amaba, o peor aún, que aceptaba nuestro compromiso y que nos casáramos lo antes posible, eso me lastimaría más por sabría perfectamente que no era por amor sino por obligación y culpa, así que opte por la salida del cobarde, huir. Le pedí a mi hermana Kasumi que me acompañara con el doctor si esperar a que el dijera algo como "vamos" o "te acompaño", y así llegamos al consultorio.

Flash Back: Dos jóvenes caminaba silenciosas una tomada de la mano de la otra, con suavidad llegaron a un modesto consultorio esperando a que el doctor les abriera. El joven médico de coleta y lentes redondos salió, de inmediato se le empañaron los cristales de sus anteojos y una sonrisa tonta se formó en su agraciado rostro.

-Oayu doctor, mi hermanita y yo venimos a la consulta ya con el resultado de los análisis.- Le dijo con su típica sonrisa amable la mayor de las Tendo haciendo una ligera reverencia, al momento el doctor empezó a reír mientras se rascaba la cabeza.

-Jejeje, buenos días Kasumi, un gusto el que hayas venido, pero pasen.- Les dijo abriendo la puerta, después se golpeo con ella el cerrarla y querer entrar. La joven artista marcial escuchaba el alboroto con una enorme gota de sudor en la frente y pensando el por qué no le había dicho a Nabiki que la acompañara, aunque el recordar la paga de dicho favor fue lo que le contesto a su pregunta, el estruendo de utensilios caer a un lado de donde se encontraba le dijo que tal vez eso hubiera sido mejor que arriesgar su vida.

-Mmm, onee-chan ¿por qué no vas a comprar todo lo de la comida? mientras tanto el doctor revisará mis exámenes para ahorrar tiempo.- Le murmuro la jovencita escuchando el sonido de algo seco al caer, después el sonido de madera al golpearse, intuía que el doctor había caído.

-Tienes razón hermanita, entonces te dejo con el amable doctor. Ahorita nos vemos doctor, espero que no sea nada malo lo que tenga Akane.- Les dijo mientras salía del consultorio amablemente la mayor de las Tendo, minutos después y ya todo en aparente normalidad el joven doctor analizaba las hojas con el resultado que había mandado pedir de la resonancia magnética. Tras varias anotaciones y verificar una y otra vez las hojas miro con cierta tristeza a la joven frente de sí.

-Bien Akane.- Comenzó a decirle con tristeza en la voz. –Ya analice las anotaciones que hizo el doctor que te reviso… además de haber revisado las imágenes de la resonancia.- Le murmuro mientras trataba de encontrar las palabras correctas para el resultado que iba a darle.

-Al parecer el golpe afecto un área del cerebro muy sensible provocando una inflamación y un pequeño derrame el cual obstruye una parte de tú cerebro que reacciona con los neurotransmisores de la retina…-Le contesto mientras comenzaba a sentir la pena embargándole, conocía a aquella jovencita desde que esta era una niña y siempre la había apreciado por lo que decirle aquello le resultaba realmente difícil y doloroso.

-Es por ello que no puedes ver… sin embargo al parecer el pequeño coagulo está a punto de desprenderse con lo cual provocaría que obstruyera la oxigenación de tu cerebro conllevando… conllevando a… a una embolia.- Le comento ya casi en un susurro, sintió una opresión en el pecho al verla palidecer, parecía tan pequeña y frágil además de sola, debería de estar alguien con ella apoyándola sin embargo la única que la había acompañado había tenido que salir debido a su debilidad, por primera vez en mucho tiempo se maldijo en silencio, había apartado al único apoyo que la chica tenía en ese momento.

La joven peli-azul escucho las palabras en silencio, había detectado la seriedad en la voz del doctor y cuando empezó a disminuir la voz y su seguridad supo que algo andaba mal, pero ni con ello estaba preparada para la cruel realidad de su condición, escuchó las palabras cada vez más lejanas sintiendo que caía en un pozo sin fin, no sabía qué hacer, el absorber la información y tratar de asimilarla le quitaban toda su capacidad de reacción, cuando al fin comprendió el significado y todo lo que la palabra embolia conllevaba se sintió empequeñecer, la soledad que la embargo soplo tan fuerte como el viento de una tormenta arrasando con todo, tras unos instantes en aquel pozo sin fin salió de su estupor solo para darse cuenta de que el doctor seguía hablando.

-… por lo que tendremos que realizarte una operación lo antes posible…- Aquellas palabras la volvieron a desconectar, le harían una operación y tendría que ser cuanto antes, pero ¿Cómo? ¿Cuándo había pasado aquello sin que ella se diera cuenta? Todavía no asimilaba la noticia ¿Y ahora tendrían que operarla? ¿Cómo se lo diría a su familia? ¿Qué reacción tendrían? Fue en ese instante cuando su mente se despejo quedando en blanco con una sola cosa en el ¿Y Ranma? ¿Cómo reaccionaría él? ¿Qué pasaría cuando se lo contase? ¿Se culparía? Eran tantas preguntas y todas sin respuesta, por un momento apreció que su miedo palidecía con solo imaginar el dolor de él, el dolor que le causaría aquella noticia, y aunque tratase de ocultárselo no podría, sintió el peso tan grande de aquella noticia en sus hombros que agradeció estar sentada porque si no caería al suelo en picada con su nueva realidad haciéndola añicos.

-¿Entonces estás de acuerdo? Le pregunto el doctor, pestañeo algunas veces tratando de comprender las palabras, nuevamente no le había prestado atención.

-Perdón ¿Qué me decía?- Pregunto con la mente en blanco.

-Qué si estás de acuerdo con la fecha de la operación, tienes que decirle a algún familiar que te acompañe, aunque tienes que primero consultarlo con tú familia, esta operación es muy complicada y riesgosa por lo que es mejor que todos estén enterados.- Le comento el doctor, realmente por primera vez se dio cuenta de lo frágil y delicada que era aquella jovencita, sentada frente a él en su escritorio parecía una pequeña figurilla de cristal a punto de romperse, se preguntó el porqué la vida era tan frágil y el motivo de tristeza que conllevaba aquella vocación, era realmente difícil decirle a una joven que apenas se abría como capullo a la vida que tal vez muy pronto su futuro se desvanecería, que tal vez muriera de una embolia o en una cama de quirófano, y más difícil era porque la vio desde pequeña, tan llena de fuerza y vitalidad, se sintió tan impotente y con ganas de agarrar algo hasta romperlo, sin embargo el desahogo de aquella frustración no traería el consuelo tan nacido.

-Lo siento Akane, en verdad lo siento, se lo difícil que es para ti, aunado a tener que dar la noticia a tú familia, lamento esto, lamento no poder hacer más, me siento tan impotente y atado de manos.- Le dijo en un susurro, en ese momento la pequeña mano de ella se poso sobre la suya.

-No se preocupe doctor, usted ya ha hecho mucho por mi y se lo agradezco, agradezco su compañía y apoyo.- Le murmuro mientras una cálida sonrisa se dibujaba en su rostro.

-Está bien la fecha, para pasado mañana, sin embargo hasta que no hable con mi familia le pido que este quede entre nosotros, tengo que hallar la forma de informárselos.- Le murmuro, minutos después escucharon como la puerta del consultorio era abierta y la cálida presencia de Kasumi inundaba el lugar.

-Akane ya estoy aquí ¡Doctor Toffú! Que hace bailando con Betty.- Se escucho que decía la mayor de las Tendo, media hora después y tras varios tropezones y caídas del Doctor por fin salieron en total silencio,

Sentía la brisa del medio día acariciando su rostro sin embargo poco o nada le importaba, todos su pensamientos se encontraban puestos en las palabras que le había dicho el Doctor, no sabía cómo les daría la noticia a la familia sin embargo lo que más le aterraba era el tener que decírselo a su prometido, conociéndolo se culparía de todo y ella era lo que menos deseaba, ahora más que nunca se sintió muy sola y triste, todos su sueños, anhelos y esperanzas de pasar toda una vida junto a el artista marcial se esfumaban frente a si como niebla al amanecer, miles de imágenes pasaron por su mente, en todas se veía con él a su lado protegiéndola, cada una desde el largo recorrido que iniciaron juntos hacía ya casi tres años, una lagrima recorrió su mejilla por lo que desvió el rostro tratando de que su hermana no lo notara, al momento sintió algo terso y pequeño rozándole la yema de los dedos.

-Jo jo jo jo Akane Tendo, he venido a cobrar tu afrenta por tratar de quererme arrancar el amor de mi Ranma-sama ¡Pagaras caro aquel beso que osaste robarle bajo tu embrujo a mi amor con tu sangre!- Escucho que le gritaba la artista gimnastica, al momento sintió un calambre en la parte donde había pasado el pétalo de la rosa negra.

-¡Corre Kasumi, los pétalos tienen tranquilizantes!- Le grito a su hermana.

-Pero hermanita, no te puedo dejar así, ven corramos juntas- Le dijo mientras la jalaba de la mano tratando de llevarla por caminos en donde no tropezara sin embargo fue inútil, un bombori se incrusto en una barda a su lado haciendo un gran hoyo e impidiéndoles el paso.

-¡Chica violenta no ir a ningún lado, ella pagar caro el besar a mi airén!- Grito la amazonas a modo de guerra, escuchando el estruendo lejano de la barda caer, por un momento sintió miedo por lo que aquellas mujeres podrían hacerle, sin embargo ella también era una artista marcial y tenía que proteger a su hermana que nada tenía que ver en aquello.

-¡Esta bien Kodachi y Shampoo sin embargo dejen ir a mi hermana que nada tiene que ver en sus locuras, la pelea es conmigo!- Le grito mientras se soltaba de la mano de su hermana.

-Onee-chan vete por favor- Le dijo en su susurro mientras daba un paso al frente. –Pero… Akane, tú no puedes sola con ellas y menos en la condición de ahora.- Le murmuro su hermana. –No te preocupes onee-chan, yo estaré bien, recuerda que también soy artista marcial ¡Así que vete!- Le grito lo último, era cierto que estaba en gran desventaja, siempre supo que ellas eran mejores contrincantes sin embargo no podía permitir que con sus locuras lastimaran a su hermana, en eso sintió una opresión en la cintura así como algo pegarse en su pecho cual vil lapa y restregársele.

-¡Mi amada diosa con alma de tigresa, yo Kuno Tatewaki de ahora dieciocho años te protegeré de esta bandada de ingenuas engatusadas por el brujo de Saotome!- Le grito a todo pulmón el ex-rayo azul de la escuela Furinkan, al momento sintió la sangre hervirle de rabia sin embargo nada pudo hacer porque el sonido seco de un golpe le devolvió la respiración y libertad.

-¡No estorbes hermano o a ti también te eliminare junto con esa chusma!- Le grito la rosa negra mientras veía a su hermano estampado en el suelo por el balón de gimnasia que le había lanzado, al momento saco sus clavas de las cuales salieron distintas puntas afiladas de metal.

-¡Ahora sigues tú!- Le gritó mientras se lanzaba dispuesta eliminar con aquella mujer que le había osado robar un beso al amor de su vida, sin embargo al momento el rayo azul se levanto con una gran marca del golpe sobre su cabeza y empuñando a su boken.

-¡No permitiré que oses tocar a mi amada Akane! si tengo que defenderla de mi impertinente hermanita lo haré.- Le grito el joven mientras se lanzaba hacía la rosa negra, sin embargo al momento una joven voluptuosa cayó sobre su cabeza dejándolo sin conocimiento.

-¡Chico tonto no meter, esto es entre nosotras y chica del mazo!- Le grito mientras le lanzaba distintas patadas a su contrincante ya en el suelo, al momento la chica de gimnasia se lanzo contra su enemiga tensando la cuerda y realizando espirales entorno a ella, de inmediato la atrapo antes de que pudiera reaccionar la joven heredera para después tensar la cuerda como si de una serpiente se tratara dispuesta a asfixiarla.

-¡Akane Tendo morirás por haberle arrebatado ese beso que me pertenecía a mi amado Ranma Sama!- Le grito disfrutando de ver como su contrincante caía poco a poco de rodillas con las manos pegadas a el cuerpo sellada por la cinta, poco a poco un color pálido se apodero de su rostro por la falta de aire.

La joven iinazuke sintió la cuerda tensarse, había tratado de caminar hacia algún lado para poder ubicarse sin embargo había tropezado, justo cuando se había terminado de levantar sintió el listón de la artista gimnastica enrollarse en todo su cuerpo apretándola cada vez más pegando sus brazos a los costados impidiéndole realizar cualquier movimiento, poco a poco la respiración se le hizo cada vez más dificultosa imposibilitándole llegar oxigeno a sus pulmones, se pregunto si acabaría así, a mano de aquel par de esquizofrénicas sin poder ver ni decirle todo lo que sentía al siempre dueño de sus sueños, le dolía, le dolía mucho el corazón pues por su siempre orgullo y temor había alejado tantas veces a aquel joven que siempre la había defendido y salvado de cualquier cosa aún y a costa de su propia seguridad, cada vez las fuerzas la abandonaban más y lentamente fue cayendo, una lagrima recorrió su mejilla y a su pensamiento llegaron un par de ojos azules como el mar embravecido, el último suspiro que salió de su boca fue para él… fue para… –Ranma…-

En ese momento que una ráfaga roja-azul paso tan rápido como un destello de luz reventando la cinta y desapareciendo con la joven peli-azul.

El aire soplo lleno de un aura tan abrasadora y aterrorizante que hizo estremecerse hasta la punta del cabello a las dos jóvenes las cuales no daban crédito a lo que estaban viendo, sobre ellas en una barda se encontraba el joven de la trenza con la mirada ardiente y tan atemorizante que parecía la de un demonio. Por primera vez las chicas le temieron, temieron al darse cuenta de que aquella vez sí se habían pasado pero sobre todo temieron ante la reacción de este, porque si algo sabían es que aquella mujer desmayada entre sus brazos era el motivo de que el chico siguiera ahí y de que siempre se arriesgara para salvarla de cualquier cosa y de cualquier persona, porque sabían que si alguien la lastimaba era lastimar lo que más quería, lo que más amaba, temieron por haberse metido con el tesoro más sagrado para él.

-¡Shimatta pero qué demonios pensaban hacerle a Akane par de locas!- Le grito con una voz tan aterradora que cimbraba al más grande de los valientes haciéndoles desear el no haber desatado la ira del artista marcial.

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Bien, después de tanto tiempo aquí me tienen con la continuación de este humilde fic, lamento la tardanza pero es que se me quemo el cargador y como tengo una laptop pues quedo muerta y sin pila, nuevamente mis disculpas y prometo ya no tardarme tanto en las actualizaciones, les dejo el capítulo que espero y sea de su agrado. Posdata: gracias a las que se tomaron la molestia de dejarme review, un placer y un honor que amablemente me lean, nos estamos leyendo y espero les siga gustando.