Zatch Bell y los 4 Mundos
Renuncia
Zatch Bell (O en Japonés para los puristas: Konjiki no Gash Bell), pertenece a su respectivo autor: Makoto Raiku y a la editorial Shougakukan, como a sus respectivos productores como Toei Animation y Fuji TV.
Blood+ pertenece a Aniplex, Production I.G y a Junichi Fujisaku.
Full Metal Alchemist pertenece a Hiromu Arakawa, Aniplex y Bones.
Capítulo XIV
(Julia y Zatch)
Al regresar a la base del Escudo Rojo, Kiyomaro estaba muy preocupado. Ahora sabía que la verdadera meta de los caballeros de Diva era convertir a las personas en chirópteros. Quería salir corriendo por las calles alertando sobre el Pocky, pero sabía que nadie le creería. Sabía que si no acababa con Diva pronto... iba a ser imposible preservar la vida de algunos.
Julia y su tutor, el Dr. Collins estaban intrigados con los mamodos. Al igual que los chirópteros, eran criaturas jamás vistas en el mundo y querían saberlo todo sobre ellos. Sus investigaciones si se hacían públicas, los convertirían en grandes científicos merecedores de un Premio Nobel.
- Zatch – le dijo Julia – necesito analizarte. Estás cansado...
- Kiyomaro... - dijo Zatch – Voy a ir con Julia.
- Está bien Zatch.
Así fue como Zatch y Julia fueron hacia el laboratorio de investigaciones. Ahí Julia extrajo un poco de sangre de Zatch y le realizó algunos análisis médicos rutinarios. No notó nada fuera de lo común en nada... excepto en aquella sangre que acaba de extraer.
Fue entonces cuando colocó una muestra al microscopio electrónico y observó ciertas irregularidades con los glóbulos rojos. Entonces decidió llevar esas muestras de sangre a un secuenciador de ADN.
- Me pregunto... ¿que habrá en su código genético?
Al comienzo vió las típicas estructuras genéticas: Adenina, Guanina, Timina y Citosina. Sin embargo... al poco tiempo empezó a ver un 5º nucleótido, un nucleótido que aparentemente poseerían sólo los mamodos.
- ¿Zatch? - preguntó Julia - ¿Qué es para tí Kiyomaro?
- Kiyomaro... es para mí como un amigo. Su padre me salvó de la muerte en Inglaterra, pero me lo encargó... dijo que era un chico algo egoísta, pero creo que se equivocó. Kiyomaro tiene su genio... pero es un gran amigo.
- Vaya... - se sorprendió Julia - ¿Pero eres conciente de que no eres como él?
- No soy igual que Kiyomaro... yo soy un mamodo y aunque perdí mis recuerdos puedo sentir el abismo que separa a Kiyomaro y a mí.
- Gracias Zatch por tu respuesta – le contestó Julia – Llama a Kiyomaro y dile que quiero hablar con él a solas.
Zatch asintió y salió del laboratorio raudamente.
A los 10 minutos acudió Kiyomaro. Extrañado más que nada ya que no sabía que podía hablar Julia con él. Kiyomaro era bueno en las matemáticas... pero no así en la medicina. Como humano tenía un límite.
- Kiyomaro... Zatch no es un ser normal.
- Sé que es un mamodo... así que eso no es novedad.
Al oír esa respuesta, Julia cogió a Kiyomaro por la camisa.
- ¿Eres tonto¡Los mamodos no son seres normales! Observa el secuenciador de ADN,
Kiyomaro accedió con fastidio, pero al empezar a ver que existía un nucleótido desconocido en Zatch Bell se sorprendió.
- No sabemos que es lo que hace ese nucleótido... - dijo Julia, mirando a un lado – Pero haremos todo lo posible por descubrirlo.
Al oír eso, Kiyomaro salió. Entonces entró Collins
- ¿Dr. Collins?
- Julia... ¿Que está pasando?
- Es la investigación que desarrollo en mamodos. He descubierto un 5º nucleótido en desarrollo. No sé que hacer con esos apuntes.
- Julia... podemos ganar el Premio Nobel con esto. Esa sería nuestra oportunidad de perpetuarnos en la historia.
- ¡Y develar el secreto de los mamodos! - protestó Julia - ¡Profesor¡No se imagina lo que algunas personas harán con ellos!
- Siempre hay ese riesgo Julia – respondió burlón el Dr. Collins – Cuando se inventó la dinamita... se uso un tiempo para lo que debía ser usada, pero luego se usó para hacer la guerra. ¡Pero Alfred Nobel quedó grabado en los anales de historia!
- ¡No pueden develar el secreto! - dijo Kiyomaro entrando violentamente - ¡Sería nuestro fin!
- ¿Nuestro fin? - preguntó Julia.
- Si hacemos pública la existencia de los mamodos... se cumplirían los planes de ese monstruo de Amshel Goldsmith.
Al decir eso entro Joel y David.
- Será mejor que le hagas caso al chico, Julia – dijo David – Dice toda la verdad.
Joel asintió.
