¿Hoo-laa?¿Hay alguien al otro lado? No las aburriré ahorita con mis palabrerías xD. Por favor lean el final, les deje una nota.

Halo de Beyoncé fue mi gran inspiración, y vaya que la necesité.

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Halo

It's like I've been awakened
Every rule I had you breaking
It's the risk that I'm taking…

Hit me like a ray of sun
Burning through my darkest night
You're the only one that I want
Think I'm addicted to your light
I swore I'd never fall again
But this don't even feel like falling
Gravity can't begin
To pull me back to the ground again...

.

Es como si hubiera sido despertado,
cada regla que hice que rompieras,
es el riesgo que estoy corriendo…

Golpéame como un rayo de sol,
ardiendo durante mi noche más oscura,
tú eres a la única que deseo,
creo que soy adicto a tu luz,
juré que nunca volvería a caer,
pero esto ni siquiera se siente como caerse,
la gravedad no puede empezar
a empujarme de vuelta hacia el suelo…

.

Lavender lo tenía exhausto, con los labios irritados y un serio dolor lumbar lo acompañaba todos los días, eso era causado porque ella vivía guindada a su cuello, no sabía que ocurría con él, los novios disfrutaban de eso, pero a Ron empezaba a irritarle, todavía se debatía en sí era porque él nunca había tenido novia antes o era por, bueno, Lavender.

Sentado en la sala común, esperaba a Harry que había sido llamado por Dumbledore, estaba masajeando su cuello, lo sentía rígido. Miraba a su novia sentada a la par de él en los sillones, sumergida hasta las narices en esos artículos de quinta que escribe Skeeter. Leía ávidamente, este era el único momento de paz que tenía.

-¿Te haz enterado ya que Dean y Ginny pelearon otra vez? -Dijo la aludida rubia mientras hojeaba distraída su copia de Corazón de Bruja.

Ron rodó los ojos, ahora tendría que aguantar la sesión de cotilleos. -No me hables de ese imbécil. -Dijo con fastidio el pelirrojo.

-Aww mi Ro-Ro. -Lavender irguió su cabeza de la revista para verlo sonriente. -Es un imbécil sólo porque sale con tu hermana, pero ya puedes volver a ser su amigo, al parecer Ginny fue quien lo dejó, fuentes dicen que ella está interesada en otro. -Ella agrandó los ojos al pronunciar "Otro".

Ron chasqueó la lengua para quitarle importancia, enredarse en chismorreos con Lavender era como tentar una avispa, si no la matas al primer golpe, te sigue hasta picarte.

-Sabes, Hannah Abbott escuchó a Bulstrode hablando con Greengrass el otro día, dicen que Parkinson se encuentra en depresión. ¿A ti te parece? -Lavender dejó olvidada la revista y miraba expectante a Ron por cualquier señal de responderle.

Eso si llamó la atención de él, había visto a Parkinson cambiada, hace cinco días tuvo su ronda nocturna con ella y se presentó con los ojos llorosos. -No me doy cuenta y ni me interesa. -Dijo Ron con el tono más indiferente que pudo.

-Al parecer Malfoy la abandonó, no se les ha visto "juntos" desde hace un buen tiempo. -Lavender no podía con toda la información contenida, era como una olla a presión, ella tenía el deber de poner al corriente a todo el alumnado.

-Lavender por favor, si por lo general todo lo referente a Parkinson me estresa, incluir a Malfoy en la ecuación sólo lo hace peor. No me interesa la vida de ese hurón. Harry me tiene hasta la coronilla con sus ideas. -Dijo Ron bastante exasperado. La rubia lo miraba con ojos brillosos.

«Maldición»

-¿Cuáles ideas Ro-Ro? -Dijo la chica sacando la vena cotilla. Ron se maldecía internamente, había prometido no decir nada acerca de las suposiciones de Harry acerca de que Malfoy podría ser un Mortífago infiltrado a favor de Quién-Tú-Sabes.

-Nada Lavender, cosas de quidditch, no entenderías. -Se zafó el muchacho, la chica entrecerró los ojos.

-Malfoy ya no es El Buscador de Slytherin desde hace meses. -Sentenció ella.

Joder, había olvidado con quién hablaba, obvio, su queridísima novia estaba en todo, y eso precisamente había sido uno de los detonantes para Harry. Malfoy ignorándolos, Malfoy taciturno y por último, Malfoy desaprovechando la oportunidad de botar a Harry de su escoba "por accidente" en algún partido. -Claro por eso mismo, Harry piensa que se trata de algún plan en contra de Gryffindor. -Dijo presuroso.

-¿Podrías explicarme cómo exactamente entra Malfoy en todo esto?

-¡Exacto! Eso mismo le digo a Harry, ¿Lo ves? -Dijo entre risas nerviosas Ron. Ella lo miraba de hito en hito. Ron miraba desesperado la entrada a la sala común, esperaba que llegara Harry o Hermione, ¿Dónde se había metido ella?. -¿Sabes si Hermione está en su habitación?. -Le preguntó. Lavender salió del trance, abrió sus ojos y sonrió maliciosa.

-¿Tú sabes si Granger está saliendo con alguién? -Le soltó.

-¿¡Qué!? -Ron se levantó de un salto del sillón. -¡Claro que no! ¿De dónde sacas eso? Quiero decir, es ridículo. ¿Hermione saliendo con alguien? -Bufó- ¡Por favor!. -Se sentó otra vez a la par de ella, miró a la chica, bueno, se dejó llevar por los hilos, la avispa lo había picado, y seguiría haciéndolo, porque tenía ya la espinita atravesada. -Lavender, dime que te hace pensar que Hermione pueda estar saliendo con alguien. -Ron apretó los dientes, escucharlo de su boca sonaba peor.

Ella sonrió con suficiencia. -¿Olvidas acaso que comparto habitación con ella? Veo cosas Ro-Ro. Tiene esa mirada, ya sabes.

-No, no lo se, ¿Cuál mirada? -Por Merlín, ¿De verdad era tan despistado?.

Ella rodó los ojos. -Por favor Ro-Ro, tú no puedes verlo, eres un chico, pero yo sé de estas cosas, Parvati lo ha notado también, y ella me comentó que hace unos días recibido una lechuza, ¡Por Morgana! ¿Puedes creerlo? En los años que lleva aquí, nunca había recibido una.

-¿Una lechuza? -Dijo incrédulo y sin comprender como el hecho de que Hermione recibiera correo tuviera algo que ver con "estar saliendo con alguien".

-Sí, una lechuza, una del castillo, con un paquete interesante, el libro de Miranda Goshawk que encomendó Flitwick. Ella le dijo que había sido Pince. Obvio eso no la convenció, Parvati tiene una agudeza casi igualada a la mía. -Dijo sonriente.

-Ya me perdí. -Dijo Ron suspirando.

-¿No lo ves Ro-Ro? -Dijo la muchacha ya emocionada por el rumbo que estaban tomando las cosas. -Alguién le envió a Granger ese libro, no fue Pince, nosotras fuimos a preguntar, sigue la lista de espera.

-¿Por qué Hermione mentiría diciendo que Pince le envió algo si no es así? -Inquirió el pelirrojo.

-¡Exactamente! -Chilló Lavender. -Mis deducciones no me engañan, le he dado vueltas al asunto, creando hipótesis y dedicando mi tiempo en observar a Hermione. Y todo me lleva a lo mismo. ¡Se está viendo con alguien!. -La muchacha no cabía en si misma, siempre era gratificante compartir con otra persona que no fuera Parvati su "pasión" por la buena información.

Ron por otro lado, se había quedado mudo, ¿Sería posible que en verdad Hermione se estuviera viendo con alguien? ¡Ridículo! Pensó, él lo sabría. Aunque, últimamente no ha estado pendiente de ella, con toda su relación con Lavender. Necesitaba llegar al fondo de todo.

-Suponiendo que sea verdad ese disparate que asumes. -la chica le dedicó un sonrisa jactanciosa. -¿Crees que se trate de ese mal nacido de McLaggen? -Dijo Ron rechinando los dientes para evitar soltar un improperio peor a ese mandril cerebro de maní de Cormac.

Lavender entrecerró los ojos. -No lo sé, en un principio lo pensé. -Dijo ésta solemne. -Pero McLaggen es Gryffindor también, así que cualquier tipo de relación entre ellos no duraría mucho entre las sombras, y ninguna de sus chicas ha pasado desadvertida. -Ron arrugó la frente al escuchar la palabra chicas, imaginarse a Hermione siendo una más de ese estúpido de McLaggen le provocaba un enorme malestar. -Por lo que creo, estoy casi segura que es alguien de otra casa. -Finalizó la chica.

-¿¡De otra casa!? Eso es absurdo. Hermione no se relaciona con las otras casas.

-Eso no lo sabemos, por ahí escuché que Anthony Goldstein el prefecto de Ravenclaw le dijo a Padma que le ayudara a conseguir una cita con Hermione por medio de Parvati. Al parecer lleva desde el año pasado con el ojo puesto en ella. -Dijo Lavender, Ron hizo las manos en puños.

-¿Y Patil hablo con su hermana? -Preguntó Ron ya empezando a exasperarse.

-Claro, ellas se cuentan todo. Y obviamente nosotras le expusimos el caso a Hermione. Ella sólo sonrío y dimos por hecho que había rechazado la idea. Pero ahora… -Lavender dejó la frase en el aire pero no importaba, el cerebro de Ron llenaba los espacio a una velocidad vehemente.

«Pero ahora, Hermione pudo haber cambiado de opinión y aceptar verse con ese fastidioso Ravenclaw o peor, con ese idiota de McLaggen»

«Pero ahora, Hermione podría estar en estos momentos con alguien»

«Pero ahora, él estaba con Lavender ¡su novia! en este sillón pero no puede dejar de pensar en Hermione»

Las cosas han cambiado entre ellos, están más distantes que nunca, pero ella no se ha mostrado enojada con él, eso lo desconcierta. Le pediría ser su acompañante a la fiesta de Slughorn, eso es lo que haría, para tenerla cerca y evitar que la cucaracha de McLaggen o alguien más vaya con ella. Su último día en Hogwarts antes de las vacaciones. ¡Por Merlín! ¡Las vacaciones! Él junto a Harry la habían invitado a La Madriguera, pero ella nos les respondió, le preguntaría en cuanto la viera.

-¿Sucede algo Ro-Ro? -Lavender casi le provoca un infarto al pelirrojo al éste darse cuenta de la proximidad de la chica que lo miraba expectante con sus ojos azules abiertos de par en par.

-¡Merlín, Lav! Vaya susto me haz pegado. -Ron se agarraba el pecho, el corazón le latía muy deprisa, tal como si hubiese sido pillado haciendo algo malo.

«Sólo pensabas en Hermione tonto» se decía, pero por más que lo consideraba, sentía que los pensamientos ligados a su cercana amiga, implicaban algo más.

-¿En qué? -Preguntó la chica al momento que saltaba a su regazo y enredaba sus largos dedos en los cabellos rojos de su novio.

-Las vacaciones navideñas están a la vuelta de la esquina. -Dijo tratando de esquivar la conversación, otro punzazo en el pecho, la situación de Hermione con un posible admirador lo descolocaba.

Los ojos de Lavender brillaron como luceros. -Es cierto Ro-Ro, creo que llegó el momento de formalizar nuestra relación. -Dijo la muchacha.

Ron se sintió palidecer. -¿Qué quieres decir con eso?. -Le preguntó con vos estrangulada. Lavender le sonrió ampliamente y Ron supo que nada bueno le esperaba.

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Era la primera vez que Hermione se encontraba en la biblioteca fingiendo estudiar, tenia su pergamino y diccionario de Runas extendidos en la mesa pero su mente está en La Sala de los Menesteres y en ese beso, todavía todo era demasiado surreal, no se había visto otra vez con Malfoy, él tampoco la ha buscado, pero se a topado con su mirada innumerables veces, en las pocas clases que comparten y en el Gran Comedor.

¿Qué pasará cuando lo tenga de frente otra vez?, recordó el beso por tercera vez en esa hora, y las sensaciones volvieron a ella estrepitosamente, explotando en su cabeza como esos fuegos artificiales que tanto le gustan a su madre, estallando uno tras otro, poniéndole la piel de gallina, cerró los ojos y se dejó llevar en ese remolino de colores y sabores que representaba Malfoy, su piel tan blanca, sus dedos largos recorriendo su rostro tan delicadamente, sus ojos con las pupilas tan dilatada que sólo dejaban ver un pequeño aro color plata alrededor, cuando vio su boca, sus labios parecían rígidos, pero el contacto con ellos le hizo saber que estaba equivocada, eran suaves, calientes, sus dedos olían a menta junto con su boca, el olor de su colonia la embriagó, se encontró pensando en ese momento en lo mucho que deseaba pasar sus dedos por su pelo, hasta llegar a la parte de atrás de su nuca, y cómo olvidar la humedad de su lengua entrando vertiginosamente en su boca. Un jadeo involuntario salido de su boca la hizo abrir los ojos rápidamente.

Sólo para toparse con él recostado elegantemente en una de las estanterías cercana a su mesa, viéndola fijamente, dio un respingo nerviosa y él sonrió. Ella fijó su atención en el color marfil de su piel fina que hacia contraste con su lustrosa túnica negra y esmeralda. Su mirada absorbió pulgada a pulgada de él. La orgullosa posición de su cuerpo, su altiva barbilla, sus ojos pocos cooperativos, no dejando ver nunca un ápice de sus pensamientos, el arco elegante de sus pómulos para caer de nuevo a su boca. Su dulce y severa boca.

Hermione sintió el pulso del deseo llegando como un latido, la recorrió completa haciendo que la sangre se le reagrupara en las venas.

Draco le sonrió de medio lado de manera dulce y con un gesto casi imperceptible de su cabeza le indicó que lo siguiera, él se irguió lentamente y en una última agitación de su túnica salió del salón. Ella se puso de pie sin pensar, guardó sus cosas un tanto nerviosa dentro de su bolso, las manos le temblaban levemente, y su corazón latía acelerado. Cerró su bolso de un solo envión y el sonido chillón del cierre del zipper le dio un vuelco en el corazón. Se iba a ver con Draco Malfoy y no podía estar más ansiosa. Colgó su mochila en su hombro derecho y salió a paso apresurado.

Lo primero que hizo Hermione al salir de la biblioteca fue ver en ambas direcciones para comprobar que ningún estudiante chismoso la viera ir detrás de Malfoy, el pasillo estaba vacío, la mayoría estaba en clases, o descansando en sus respectivas salas comunes, miró el ondear de una túnica por el rabillo del ojo a unos pocos metros de donde estaba, se encaminó hacia él, que estaba por doblar un recodo para adentrarse a uno de los pasillos más desolados de esa planta.

El tramo se le hacía interminable, volteaba a ver hacia atrás de tanto en tanto, para cerciorarse que nadie la veía o siguiera, en una de esas le pareció vislumbrar a alguien, pero se encontraba a una distancia demasiado lejana para saber quien es, sólo su cabello corto un poco desordenado le hizo saber que es un muchacho. Dio la vuelta, y se detuvo un instante, ¿Se dirigía acaso a la misma dirección de ella? Antes de que pudiera formular algún otro pensamiento, unos brazos la rodearon desde atrás y se encontraba repentinamente enredada entre ellos. Su corazón se detuvo un instante, sabía bien quien era, y lo tenía pegado a su cuerpo con sus manos rodeando suavemente su cintura. Él puso su mano sobre la de ella y le acarició los nudillos con ternura. Lo escuchó tomar un aliento agudo y sorprendido. Pero no horrorizado. Ninguno se alejó. Ni quitó la mano. Ella le permitió sostenerla, y darle la vuelta, para que quedaran frente a frente, lo bastante cerca para respirarse el uno al otro.

-Hermione. -Susurró él despacito, con su aliento golpeándole las pestañas. Ella lo miró sorprendida. Había dicho su nombre, no Granger. Algo pulsó en ella como la sangre embravecida, y ya no sabía si era el deseo o los nervios, o si simplemente uno enardecía al otro, y eso no importaba, porque ambos lo deseaban, podía sentirlo, en su piel, en la forma que la sostenía contra su cuerpo, como si quisiera fusionarse con ella. Los ojos de él eran enormes y grises, con las pupilas dilatadas, y sus labios estaban abiertos soltando el aliento como si fuera a decir algo, pero antes de que pudiera hablar ella lo besó.

Draco no lo podía creer, sólo Merlín sabía cuanto había deseado volverla a besar desde el mismísimo instante que alejó sus labios de ella ese día en La Sala de los Menesteres, hoy no había soportado más su lejanía y decidió ir a buscarla, pensó en pedirle ir a la sala otra vez, no importaba que fuera sólo a charlar, aunque guardada secretamente la esperanza que acabara ese día con sus labios pegados y robando un poco del aliento de ella en su boca para poder subsistir otra semana más. Pero antes de que él pudiera pronunciar palabras, éstas murieron en los hermosos labios que ahora lo besan tímidamente pero puede sentir la llama oculta del deseo detrás de sus pequeños besos contenidos. Hermione tiene sus manos en su pecho y puede sentir las vibraciones en toda su piel al tenerla tan cerca.

La muchacha esta vez fue atractivamente flexible, entregándose por completo al beso, un largo y lento beso. Draco no podía dejar de estremecerse, las sensaciones eran demasiadas intensas para soportarlas, sus labios eran tersos, y cálidos bajo los de él, y se encontró pasando los dedos sobre su cara, en las curvas de sus pómulos bañados de pecas como una capa de oro, en el martilleo del pulso en su garganta, sobre la suave piel detrás de su cuello. Draco subió su mano y ahuecó la cabeza de Hermione dulcemente. Tomó cada pizca de control que tenía el tocarla amablemente y no simplemente aplastarla contra sí; y cuando ella alzó los brazos y los enredó en la nuca de él, suspirando en su boca, tuvo que callar un jadeo y por un momento se quedó muy quieto o hubieran estado en el suelo.

Inclinó su cabeza hacia delante de modo que sus frentes se tocaron, Draco sonrió en su boca. Hermione no pudo evitar hacerlo también al sentir su sonrisa. Ambos con los ojos cerrados todavía, ella con las manos en su cuello y él con los dedos sumergidos dentro de sus rizos castaños, ya no se besaban, simplemente disfrutaban de sus cercanía que los envolvía como una manta en noche fría.

-Tenía que verte. -Le susurró él. Ella abrió los ojos y miró que él aún los tenía cerrados, como sí así le fuera más fácil hablar. -Lo siento Hermione, sé que debí esperarte, pero… -Draco dejó la oración suspendida y ella se sintió atravesada por sus palabras, otra vez, ahí estaba, Hermione, nunca había escuchado su nombre ser placenteramente paladeado como en ese momento.

Estaban lo bastante cerca como para reanudar el beso y él la sujetaba con fuerza. -Necesitaba verte a la luz de día para poder sentir que esto es real. -Le dijo al momento que abría sus ojos y la miraba.

Hermione rebuscó en su mente algo que decir, y oyó el carraspeo de alguien detrás de ellos, eso la hizo separarse de él cómo si su cuerpo le quemara. Apretó los ojos fuerte antes de abrirlos temerosos. Vio a Draco dedicándole una mirada furibunda al visitante inoportuno.

-Lo siento por interrumpir tan agradable conversación; pero, Draco, Snape te busca. -Dijo el joven.

-Maldita sea Nott. -Musitó éste con evidente tono molesto.

Hermione volvió su cuerpo y se encontró con Theodore sonriéndole de lo más campante. Ella le devolvió la sonrisa pero un poco más reservada. Claro, él era el chico que venía atrás de ella. Por Merlín, había presenciado una escena demasiado comprometedora, aunque no se veía sorprendido, o si lo estaba, lo disimulaba demasiado bien, ¡Que el suelo se abriera y se la tragara ahora mismo por favor!. Ya empezaba a sentir el calor inundándole el rostro. Acomodó nerviosa un mechón de su cabello detrás de la oreja.

-Yo tengo que prepararme para mi próxima clase. -Dijo ella bajito. Volvió a ver a Draco y este tenía una mirada de ojos cristalinos. Ella inclinó la cabeza a manera de despedida hacia Nott.

E inconscientemente, ella movió su mano gesticulando apasionadamente un adiós para Draco, pero él la cogió. Y ella jadeó como si hubiera puesto sus manos en su cuerpo desnudo. Su mano pequeña, que se miraba como una palomita dentro de las enormes de él, se quedó inmóvil. Él la levantó hasta su boca, su mejilla, besando la piel de ella, pasando sus labios a través de sus nudillos, hacia su muñeca, depositó un beso en ella, y Hermione luchó contra el impulso de arrojarse nuevamente a sus brazos.

-Nos vemos Hermione. -Dijo él, ella asintió y totalmente muda hizo su camino hacia su siguiente clase.

Draco escuchó a Theo suspirar tras suyo, mientras él miraba como ella se alejaba.

-¿Es tu corazón el que hace todo este ruido? -Le dijo Nott risueño.

-Vete a la mierda Theo. Vamos con Snape. -Dijo Draco dando un último vistazo a esa hermosa cabellera de rizos castaños que se alejaban de él por el largo pasillo.

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Hermione apenas logró poner atención a la profesora Vector, la ansiedad la estaba matando. No dejaba de pensar en él. ¿Qué pasaba con ella? ¿Desde cuando actuaba así? ¿Qué hubiera pasado si en lugar de Nott, los hubiera encontrado otra persona? No quería ni imaginar eso. Pero al tenerlo tan cerca de ella y escuchar su nombre salir de sus labios, sólo podía pensar en besarlo. Todo esto es tan mal, es Draco Malfoy de quien hablamos.

Pero no podía negar que ese beso despertó todas fibras de su cuerpo; cada vez se sentía entrar en un camino sin retorno, o cómo caer, una dulce caía. ¿Se sentirá él de la misma manera?

Caminaba hacia el ala norte del castillo en busca de la torre donde se impartía la clases de Adivinación en busca de Ron y Harry. Un mar de estudiantes iba en sentido contrario de ella, ya la clase había concluido, divisó la cabeza platina de Malfoy caminando distraídamente por ir hablando con Nott y un muchacho moreno de ojos verdes que Hermione identificó como uno de sus amigos, sino estaba mal, era el chico italiano; Zabinni. Los colores amenazaban con cubrirla otra vez al recordar la situación en la que ambos habían sido encontrados más temprano. Ninguno de ellos la había visto, pensó en hacer su camino de regreso pero se recriminó de inmediato, no podía seguir siendo una cobarde.

-¿Haz visto a Hermione?. -Escuchó ella dos tonos más alto del bullicio de estudiantes, esa voz demasiado melosa la conocía bien. Pudo ver a McLaggen preguntarle a Lavender que venía hablando afanadamente con Parvati. ¡Al diablo! No quería toparse con ese pesado. Hermione se escondió detrás de una de las enormes columnas del pasillo.

-Ella no lleva esta materia Cormac. -Dijo Parvati. Escuchó que él chasqueaba la lengua.

-Pequeña escurridiza. -Dijo él.

-Cormac, ven, quiero preguntarte algo. Hagámonos a un lado. -Dijo Lavender.

Hermione rezaba en silencio porque se fueran de ahí para poder salir detrás de esa columna que empezaba a sofocarla. Pero para mayor desgracia, escuchó como se arrimaban donde ella estaba, en acto reflejo ella se pego más a la pared.

-¿Qué quieres Brown, necesito encontrar a Hermione?. -Dijo Cormac. Hermione rodó los ojos.

-Sólo tomará un minuto, te lo prometo. Es de ella precisamente de quien quiero hablar. -Escuchó a Lavender, ella frunció el ceño extrañada. ¿De qué querría hablar Lavender con Cormac?

-Ya tiene mi absoluta atención. -Dijo el chico.

-¿Estás saliendo con Hermione? -Soltaron sin miramientos ambas chicas al unísono.

-¿Qué?. -Soltó Cormac sorprendido. Hermione también desde su lugar y se cubrió la boca inmediatamente. ¿Ella y Cormac? ¡Ridículo!

-Entonces eso te deja fuera de la lista. Te lo dije Parvati. -Dijo Lavender.

-A ver, a ver. Explícate. -Dijo Cormac en tono serio. Hubo una pausa que hizo pensar a Hermione que la habían cachado. -¿Acaso esta es la manera de Hermione de hacerme saber que quiere salir conmigo?. -La voz de McLaggen se hizo más pegajosa en cuanto dijo eso, ella hasta se lo podía imaginar con su risa boba en la cara. ¡En tus sueños McLaggen! Se decía en su fuero interno. -Sabía que no podía resistirse por mucho tiempo a mi encanto. -Hermione pudo escuchar una risita por parte de Parvati. Si hasta ella sabía que Cormac era un ridículo.

-Si, como sea. -Dijo Lavender. -Sólo eso necesitaba saber, pero déjame decirte que Hermione no…

-No te preocupes Brown. -La cortó McLaggen. -Ya está todo claro, ahora, permítanme señoritas, necesito buscar a mi Hermione. De seguro debe de estarme esperando con los brazos abiertos ahora mismo. -Hermione escuchó como los pasos de Cormac se alejaban.

-Hermione nos va a hechizar bien feo Lavender, cuando llegue este tonto a decirle, Merlín sabe que barrabasada. -Gimió Parvati. Hermione estaba de acuerdo.

-Yo no tengo culpa de la súper imaginación de este tarado. Mira que ni siquiera me dejó terminar de decirle que ella no tenía nada que ver. Bueno sigamos, ¿Quién es el siguiente en la lista?. -Pregunto Lavender.

Hermione escuchó el sonido de pergamino, aguzó el oído ¿Ahora que tenían entre manos estas dos locas?.

-mmm, según tu lista, el siguiente es Anthony Goldstein, después Ernie Mcmillan, ¿Es en serio? No sé tú pero éste está de más; Hermione ni siquiera habla con él. -Dijo Parvati.

-En eso te equivocas, según escuché, fue su compañera la semana pasada en la clase de Herbología. -Sentenció Lavender; Hermione abrió los ojos en sorpresa. ¿La estaban espiando?

-Sí tú lo dices. -Dijo la otra chica, hubo otro silencio, luego exclamó Parvati. -Lav, ¡Dean Thomas! ¡Harry Potter! ¡Neville Longbottom!, creo que estos nombres son innecesarios.

-Ese es tu problema Parvati. -Enfatizó Lavender. -Primera regla: Cubre todos los puntos de batalla y vencerás.

-Creí que eso sólo valía para ese juego muggle que nos enseño Colin en la clase de la profesora Charity. -Dijo extrañada Patil. -¿Cómo era? ¿Paballa caval?

Lavender ahogó una risa. -¡Es Batalla Naval Parvati! Y eso aplica para todo, aprende esto: "El amor es un campo de Batalla". -Finalizó jactanciosa.

-¡Wooaa! ¡Que profundo! -Dijo Parvati con un suspiro de admiración. -¡Espera! -Exclamó. - ¿Esa no es acaso la letra de una canción muggle?.

Hermione se tapaba la boca para evitar que una sonora carcajada escapara de su garganta.

-No lo creo. -Dijo la otra chica. -Sabes, anota a Colin en la lista también, debajo de Terry Boot.

El rasgar de una pluma sobre el pergamino hizo saber a Hermione que la chica seguía las instrucciones de la máster cotilla.

-Listo. -Dijo Parvati. -¿Crees que Colin sea la persona que le envió el libro a Hermione?.

La chica detrás de la columna de piedra se quedó sorprendida ante las palabras de Patil. Estas dos chismosas estaban investigando eso ¡Por Merlín! Si eso pasó hace casi una semana y ahora esto le dejaba claro que Parvati no se creyó que fue Pince. Podían investigar lo que quisieran, nunca darían con el nombre de Draco Malfoy, ella se había asegurado de proteger con un hechizo de ocultamiento el libro de miradas indiscretas.

-Puede ser, creo que tienen empatía, ya sabes, los dos son de descendencia muggle.

-Ok, ahora, démonos prisa Lav, llegaremos tarde a muestra próxima clase. -Apresuró Parvati, Hermione dio una exhalación de alivio al escuchar los pasos alejándose de ambas chicas, por fin podría salir de ahí, ya después se encargaría de ese par.

No había podido ver a Ron o Harry. Al salir detrás de la columna dedico una mirada a la puerta entreabierta del salón donde impartía clases la profesora Trelawney. ¿Podrían estar ahí los chicos aún? Se encaminó hacia allá.

-Profesora por favor necesito esa poción. ¿Cuán desesperada se necesita estar uno para poder tomarla? Que yo recuerde a Draco no le costó tanto. -Los nudillos de Hermione se quedaron paralizados en lo alto de la puerta que pensaba llamar.

-No la necesitas mi niña. -Escuchó decir a la mujer.

-Sí la necesito. Draco está diferente, se podría decir, mejor, quiero eso para mi también. -Hermione quería irse, no estaba bien escuchar una conversación ajena pudiéndola evitar, pero la voz quebrada de Parkinson la detenía y para que engañarse, también el nombre de Draco.

-Tú ya sabes lo que quieres. -Sentenció la profesora. Hermione decidió que ya era demasiado de escuchar conversaciones de manera clandestina por un día. Así que giró sobre sus talones decidida a hacer su camino de vuelta, cuando la puerta del salón se abrió de par en par, una arrebolada Pansy Parkinson con los ojos vidriosos, nariz roja y grandes lagrimones que bajaban por sus mejillas pálidas llenas de colorete, apareció por la puerta, frenó al ver a Hermione delante de ella.

-Acaso no te enseñaron tus padres muggles que es de mala educación escuchar detrás de las puertas Granger. -Dijo la pelinegra arrugando el cejo y limpiándose rápidamente las lágrimas.

Hermione se crispó de enojo y sorpresa, pero no le replicó nada a la chica porque sí había escuchado parte de su plática, y por otra parte, había dicho Granger, no Sangre Sucia o Rata de biblioteca.

Pansy le dedicó una última mirada a la profesora y salió del lugar agitando altaneramente su túnica de modo que el viento la hacia volar, Hermione notó el uniforme muy bien entallado de la chica, con la falda dos dedos arriba de sus rodillas, una parte de ella sintió pena al verla de esa manera, nunca había visto llorar a Parkinson, siempre pensó en ella como una especie de muñeca plástica sin sentimientos.

-Te estaba esperando querida. -La lúgubre voz de la profesora la hizo dar un respingo.

-¿A mi?. -Dijo incrédula. -Discúlpeme pero tengo clases, sólo necesitaba ver si mis amigos estaban aquí.

-No, estás aquí por una razón. Una fuerza te ha traído hasta aquí. -Dijo solemne la profesora, Hermione rodó los ojos.

-Oh, ya lo creo, tengo que agradecerle a mis piernas el haber soportado subir todas esas escaleras por nada. Discúlpeme, me tengo que retirar. -Dijo ella no soportando más las locuras de esa mujer.

-Esto tomará un momento nada más, entra mi niña, y te daré lo que necesitas. -Trelawney entró haciendo pequeños ruidos con su chal de cuentas en cada paso que daba. Hermione se quedó parada como estatua con los pies plantados en la entrada del salón, su subconsciente le gritaba ¡Vete! Pero su curiosidad era demasiada fuerte para permitirse hacerle caso. Entró.

La sala era igual a como la recordaba el día que la abandonó en tercer año, no había cambiado. Divisó a la profesora en su enorme mesa de madera, con una botella alargada en las manos, con un liquido dentro que se veía aceitoso y las hélices violáceas se remolineaban suavemente en el interior de esa sustancia incolora.

-Haz venido por eso. -Dijo la profesora poniendo en alto la botella.

Hermione arrugó el ceño. -Claro que no. -Dijo la chica. -Vine a buscar a mis amigos.

-Aún no lo sabes, pero es así, te vi hoy dentro de mi bola de cristal, vienes a buscar dirección, por eso te lo tenía preparado. La joven Parkinson lo deseaba pero esto es tuyo. -La profesora le extendió la botellita, y Hermione estrujó con fuerza la correa de su bolso, quería tomarlo, no sabía por qué, tal vez simple curiosidad, o por el hecho de que Parkinson había suplicado por el cuando a ella se lo están ofreciendo libremente, por cualquiera que fuere el motivo, sin darse cuenta, sus pies se movían en dirección de la profesora y sus dedos se cerraron en la botellita que se sentía fría a su tacto.

Ella la elevó y destapó el corcho, la acercó a su nariz, no tenía olor alguno, lo apresuró a su boca inconsciente.

-¡Espera!. -Oyó decir a la profesora. Hermione se detuvo de golpe, la miró. -Tengo una advertencia. -La chica alejó la botella rápidamente. -Es un camino sin regreso. Tómalo cuando estés lista.

Hermione miró a la profesora, parpadeó como saliendo de un trance. ¿Acaso en realidad pensaba beber esta cosa?. Lo miró de nuevo y decidió poner el corcho de nuevo en su lugar. -¿Qué es esto? ¿Qué es lo que hace? No lo quiero. -Dijo ésta extendiendo de regreso la botella.

-Pero la necesitas. -Sentenció la mujer. -No te diré nada de él, lo sabrás en su momento. Quédatelo mi niña, es tuyo. Cuando estés lista, tómatelo, sólo ten en cuenta lo que acabo de decirte. Es todo, puedes retirarte. -Finalizó.

Hermione salió arrastrando los pies del salón empuñando la botella y acercándola a su pecho. Por una extraña razón su corazón latía aceleradamente, podía sentir que tenía algo importante en sus manos.

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Lo siento, les debo una explicación de mi ausencia por casi un mes, pero es que tuve muchos problemas personales que me impidieron escribir, y también porque me senté a pensar largo y tendido, ¿A dónde va esta historia? Tal vez no todas sabrán que, este fic empezó como un OS, pero gracias al apoyo y porque aún tenía ideas que plantear decidí seguirlo y hacer una historia más extensa, el punto es que a como saben, la historia está ambientada en el sexto año, cuando estamos con Draco siendo un Mortífago y la llegada de Voldemort, ahora, ¿Qué pensaba hacer con esa parte de la historia? No podía obviarla por completo, si ya demasiado con que este fic no sigue nada del libro, sólo unas cuantas cosas, pero no me siento capaz de cambiar la historia de Rowling, con respecto a la guerra, además que no tengo idea de como hacer escenas de luchas, sería meterme a camisa de once varas. Así que pensé mucho, a como podrán ver, aquí menciono por primera vez a Voldemort y los Mortífagos, este es un punto de inflexión en la historia. Seguiré con mi visión hasta donde pueda, pero se vendrán cambios, espero que les gusté y sigan apoyando este proyecto que sigue en pie de lucha gracias a ustedes. Les quiero decir que no se preocupen, no abandonaré la historia, pero sí las actualizaciones vendrán un poco más retiradas de a como están acostumbradas, necesito terminar de replantearme todo el cuadro.

Ahora pasando a otra cosa. ¿Qué les pareció? ¡Otro beso entre nuestros tórtolos! Y Theo encontrándolos.. jaja aww no sé ustedes pero Theo me da ternura. Y que tal las chismosas de Lav y Parv buscando el meollo del asunto con nuestra pobre Herms.

¡Hermione ya tiene en su poder la poción! ¿La tomará? Ya saben que la idea fue de Doris, gracias linda, al fin pude incluirla en la historia.

Nos seguimos leyendo

Besos

Eli Feltson