Creo que, sinceramente, este es uno de los capítulos más tiernos que he escrito nunca, y mira que yo soy extremadamente cursi a la hora de redactar algo... así que pueden hacerse una idea.

¡Disfrútenlo! :D


Capítulo 14: Caricias.

Toma aire varias veces, consciente de que ahora nada la separa de Jade, ya que Cat ha ido, junto con Robbie, a presentar su número de ensayo. Siente su cuerpo tensarse cuando, sin previo aviso o causa justificada, Jade se levanta y se cambia de asiento, poniéndose junto a su lado. La medio latina se pega en su asiento, sintiendo como se vuelve más y más pequeña, escondiéndose en el lado contrario. ¿Si se cambia de sitio, será tan obvio para los demás? Aunque quizá no lo ven raro... al fin y al cabo, saben que no se llevan muy bien, contrario al último tiempo donde parecían estar pegadas con chicle.

"Al menos, yo a Jade"- Se recuerda.

Intenta no demostrar su incomodidad, o como su corazón ha subido sin pedir consentimiento a su garganta, latiendo frenético.

"Respira. Respira. Solo respira."- Se dice, ahogándose entre palabras y pensamientos.

Pero de nada sirve respirar cuando Jade alza su mano y la junta con la de Tori, haciendo que esta abra su boca, tanto que teme que su quijada caiga al suelo, desprendiéndose de su cara como si de un anime gore se tratara y todo se llenase de sangre segundos después. ¿Por qué está desvariando tanto?

Quiere resistirse, apartar la mano de la de Jade, porque realmente quema y hormiguea allá donde Jade la toca, pero no puede, su cuerpo no se lo permite, simplemente la retiene contra su voluntad en ese gesto que tanto la agita y la hunde, todo a la par.

-¿Qué haces?- Pregunta, su voz extrañamente aguda y agitada.

"Tengo que alejarme"- Se exige, pero nada funciona. Siente como si hubiesen usado pegamento y ahora sus manos estuviesen unidas sin forma de ser separadas.

"Eso son tonterías"- Se sacude a sí misma, y es que esos eran los pensamientos tan idílicos de niña enamorada que tenía cuando Jade la estaba cobijando entre sus brazos, con suaves caricias y palabras bonitas susurradas en su oído.

Jade no contesta, no dice nada, es más, ni siquiera la está mirando. Tiene su mirada fija en la actuación de Cat, tanto que si no fuese porque sus manos siguen unidas -una encima de la otra- cualquiera diría que la pelinegra está atrapada en el ensayo de su mejor amiga de pelo pastel.

-Jade, por favor.- Su tono ya es suplicante, y es que no sabe qué hacer. Se siente atrapada en una maraña de la que no puede salir, ni avanzar ni retroceder, atascada en el mismo bucle, girando y girando sin realmente ir a ninguna parte.

De nuevo, de respuesta solo recibe el silencio, acompañado de fondo por las palabras de Cat, pero ahora, Jade se dedica a acariciar su mano con caricias suaves, pasando su pulgar por toda la mano de la medio latina, quien no puede evitar ir hacia atrás en el tiempo y verse a las dos tumbadas en su cama, con sus ojos cerradas y simplemente disfrutando de las caricias de las otras.

-Vega... déjame hacer esto un poco más. Solo un poco más.- Y ella, no sabe si porque su corazón aún es débil ante Jade West, o porque el tono de la pelinegra suena tan lastimero que dan ganas de abrazarla, olvidando todo lo que ha pasado -que no hará eso, porque... no puede permitírselo- que se deja hacer. Deja que las caricias de Jade la vuelvan débil de nuevo, sintiéndose viva y en casa desde que toda esta locura empezó.