Tú y yo

Consecuencias


Le había dado vueltas al asunto demasiadas veces. Ya no había nada más que esperar.

Desde el momento en el que se dió cuenta que la única forma que tenía de volver a ser feliz junto a su familia, era cumpliendo su promesa, buscar a su hermana era lo único que tenía sentido para él.

Y eso había hecho. Había buscado a Hermione por todos los medios imaginables. Había seguido pistas falsas que no lo conducían a ningún lado, había dado con personas que ni siquiera daban con las características. Había sufrido una desilusión tras otra, y aún así, nunca había bajado los brazos. Nunca se dió por vencido y cada vez que una búsqueda llegaba a su fin, empezaba de nuevo con las energías renovadas, aún cuando la decepción fuera demasiado grande, y el dolor insoportable.

Incluso la vez que creyó haberla encontrado en Escocia. Se mudaron allí con la certeza de que por fin se resolvía el acertijo, conoció a Jane, una muchacha que se correspondía con las características de Hermione, y en cuanto la vió creyó que era ella, aunque después comprendió que lo que sintió era el anhelo de que fuera ella. Se presentó y se cayeron muy bien, y Harry hizo lo que había ido a hacer, decir la verdad. Sólo que las consecuencias no fueron las que él esperaba. Todo terminó muy mal, pero sobretodo, Harry comprendió que se había equivocado. Que había cometido un error y que a raíz de eso, había lastimado a otras personas.

Ése día perdió las ganas de seguir luchando.

Lo que él no sabía era que el destino está escrito, y que estaba en su destino encontrar a su hermana, aunque sólo sea por simple casualidad.

Pero ahora las cosas eran totalmente diferentes. Ahora no se trataba de una pista falsa, ni de la persona equivocada. Ahora era ella, Hermione. Su hermana. De eso no había dudas. Y sí, ya se sabía la verdad. Ya no había más secretos para nadie. Ni busquedas infructuosas, ni nuevos comienzos.

Las cartas estaban echadas sólo que la mano no era favorable.

De todos los escenarios posibles, éste era realmente el peor. Harry sabía que a Hermione le iba a resultar difícil entender la verdad, por eso había decidido que lo mejor era acercarse a ella y conseguir su confianza, antes de revelarle nada. Lo que nunca se hubiera esperado es que Hermione lo rechazara completamente. Que no fuera capaz siquiera de querer hablar con él, de dejarle que le explique como eran las cosas.

Ya había pasado demasiado tiempo, Hermione no cambiaría de opinión. Ahora sólo quedaba una cosa por hacer.


Sirius trataba de distraerse limpiando la casa. Estaba demasiado preocupado desde la última vez que vio a Hermione. Era consciente de que las cosas no habían salido bien, ni estaban en camino a mejorar. Hermione estaba demasiado cegada y por ello Harry estaba sufriendo demasiado. Más de lo que nunca lo vió.

No se había percatado de que sus cavilaciones lo habían llevado a asomarse a la ventana.

- ¿Qué es tan interesante? - Preguntó Harry. Éste se encontraba a los pies de la escalera, y por la campera de cuero que llevaba puesta, Sirius dedujo que iba a salir.

- Eh... Harry, me tomaste por sorpresa... Nada, sólo... creo que va a llover. - Dió unos pasos hacía adelante separándose de la ventana y preguntó - ¿Piensas salir?

- Si.

- ¿Puedo preguntar adónde vas? No creo que sea una buena idea sobretodo si vas a salir con la motocicleta.

- Puedes preguntar pero no obtendrás respuesta. - Su tono de voz era cortante. Sirius quiso reprenderlo pero concluyó que era mejor que se expresara de ese modo a tener que volver a presenciar sus largos silencios.

- De acuerdo, estás en tu derecho. De todas formas, ¿Quién soy yo para que tengas que decirme todo, no?.

Harry hizo como que no lo escucho y se puso a buscar las llaves. Sirius suspiró resignado.

- Oye Harry... sólo no hagas nada estúpido. Sé que las cosas se ven difíciles ahora pero-

- ¿Pero qué? - Lo cortó - ¿Qué, eh? ¿Me vas a decir que luego todo estará bien? ¿Qué Hermione va a venir corriendo a buscarme y que me pedirá perdón por no creerme y que vendrá con nosotros? ¿Qué traeremos a mamá aquí? ¿Qué todos seremos felices juntos? ¿Qué? ¿Qué Sirius? Dime, ¿Qué es lo que pasará?

En los ojos de Harry podía vislumbrar las lágrimas acumuladas que pugnaban por salir y que éste, de obstinado, se encargaba de reprimir. Pudo ver toda la rabia y el dolor acumulados en su alma y se sintió completamente incapaz de ayudarlo. Por primera vez en su vida no sabía cuál era el próximo paso que debía dar. Y no supo que decir.

- Nada. Eso es lo que pasará, nada. - Siguió Harry. - Las cosas van a seguir tan mal como siempre. Incluso peor. Se acabó Sirius. Esto se acabó.

Tomó las llaves de un cajón y dió un portazo al salir. Sirius no pudo más que contemplarlo irse. Ver a su ahijado en esa situación lo hizo darse cuenta de la realidad.

Las cosas estaban demasiado mal. Esta vez no podía simplemente embarcarse en una nueva pista confiando de que ésa sí era la correcta. Ya no podía decirle a Harry que pronto la encontrarían. Que abrazaría a su hermana. Que todo estaría bien. Ya no.

Harry tenía razón, ya no había nada que pudiera decirle que le sirviera, entonces, comprendió, que fuese lo que fuese que Harry se decidiera a hacer, no debía ser nada bueno.

Un estremecimiento le recorrió la espalda.

Estaba tan centrado en no causarle más molestias a Harry, que no se había percatado de que éste había dejado de creer que todo mejoraría. Lo había descuidado en el último momento, en el momento más importante.

"Tengo que hacer algo, tengo que hacer algo" se repetía una y otra vez mientras daba vueltas por la casa, y como por arte de magia, la respuesta llegó a él.


Hermione se hallaba acurrucada en un rincón del sillón y miraba de reojo a Ginny quien daba vueltas por el living. No sabía cómo, pero Ginny había logrado permanecer en su casa más tiempo de lo que ella estaba dispuesta a permitir en un principio.

Después de que se hubiera aparecido para pedirle perdón, ella ya no se había ido de su lado. Por más que la ignorara todo el tiempo, no respondiera sus preguntas, la tratara mal y hasta la invitara, nada amablemente, a abandonar el lugar, Ginny no daba muestras de querer irse. Sencillamente, se había instalado allí. Y es que sí, se podría decir que vivía alli, porque salvo para ir al colegio, no salía de esa casa.

Decidió hacer un intento más.

- Creo haberte dicho que no te quiero aquí. - Su voz sonó monótona, como siempre últimamente. No es que pusiera demasiado énfasis en nada, ni siquiera en querer librarse de Ginny. Ginny, por su parte, notaba esto y a la vez, se sentía completamente impotente.

- Creo haberlo oído - respondió con una sonrisa resignada. Hermione desvió la vista y la fijó en un punto del entramado del sillón. Ginny suspiró.

Esto estaba costando demasiado. Hermione no quería despertar.

Lentamente se fue acercando a ella y se sentó en el piso a su lado.

- Nunca creí que diría esto pero... ya no sé que hacer... - bajó la cabeza resignada. Hermione la miró unos instantes antes de hablar.

- ¿Eso quiere decir que vas a dejarme en paz? - Aunque ella nunca fuera a admitirlo, Ginny pudo percibir un poco de miedo en su voz, lo que la hizo sonreir.

- No, eso nunca.

Hermione suspiró, un gesto demasiado delator pero Ginny no quiso hacerselo notar, por fin le estaba hablando y no quería arruinar la oportunidad.

- Prometí que aquí me quedaría y eso es lo que pienso hacer hasta que me pidas lo contrario.

- Llevo días pidiéndotelo - Para sorpresa de ambas, Hermione no dijo aquello a los gritos ni exigiendo nada.

"Bien Ginny, vamos bien. Estamos avanzando"

- Lo haré cuando me lo pidas de verdad.

Hermione sólo desvió la mirada incapaz de acotar algo que no la dejara en evidencia.

Transcurrieron unos minutos antes de que volvieran a romper el silencio.

- Entonces explícame por que no te entiendo.

- No sé cómo... ayudarte con... Harry. - Hermione se tensó - De eso hablo - señaló Ginny - No sé cómo... hacer para que puedas aceptar lo que esta pasando.

Al percibir el silencio de su amiga continuó.

- No creas que no entiendo tu dolor, lo hago, y puedo ver en tus ojos que es demasiado intenso como para superarlo así como así. Pero... no creo que esto que haces sea la solución Herm.

Hermione reaccionó.

- Esto que hago. ¿Y qué se supone que hago?

- Nada.

- ¿Qué?- Hermione la miró con escepticismo.

- Nada. No haces nada. Ni siquiera lo intentas.

- !Eso es mentira!

- No, no lo es y no lo niegues.

En los últimos días Ginny había desarrollado la capacidad de expresar sus más profundas convicciones de una manera contundente sin necesidad de alzar la voz. Incluso, a veces, un simple susurro podía ser más efectivo que los gritos de Hermione.

- Desde el momento en el que te enteraste de la verdad, lo único que has hecho es encerrarte en esta casa y hacer como si nada hubiese pasado. Lo único que haces es dormir, no quieres enfrentar la realidad.

- Tú no sabes lo que dices.- Intentó defenderse Hermione.

- ¿No? A ver, díme, ¿Cuántas veces has salido de aquí a un lugar que no sea Hogwarts? - La desafió. Hermione volvió a centrarse en el sillón. - ¿Y con cuántas personas has hablado desde entonces, sin contar los gritos que diriges hacía mí? - Silencio - Si por lo menos expresaras tu furia queriendo golpear a alguien, si gritaras o lloraras a mares, estaría bien, pero no haces nada. No quieres aceptar lo que está pasando. Piensas que sólo con no nombrarlo y hacer como si no existiera, las cosas van a desaparecer. Que podrás deshacer tu pasado, pero lamentablemente Herm, eso no funciona así. Puede que sirva durante algún tiempo pero, ¿Qué harás cuando Jane vuelva? ¿Será todo como antes? ¿La abrazarás y será como si Harry nunca hubiese existido? Piensalo Hermione, ¿Es así como quieres vivir?

Hermione dudo de si responder. Quería decirle a Ginny que no se metiera, que ése no era asunto suyo. Que no sabía lo que decía, que estaba equivocada. Pero no podía porque no era verdad. Ginny tenía razón. No quería solucionar el problema, sólo eliminarlo.

- Yo... - Ginny la miró intrigada. Hermione pensó bien las palabras que iba a usar. - Yo... no lo sé... Simplemente no lo sé Gin... Es demasiado doloroso...- Las lágrimas se iban acumulando en sus ojos. - No es que no quiera enfrentarlo es sólo que... no puedo. Lo lamento mucho por Harry, porque sé que esto es difícil para él también pero... yo no puedo ayudarlo ahora... Lo siento.

Ginny la miró desanimada.

- Yo también lo siento. Por los dos. Pero ya no sé que más hacer, no sé como ayudarte, yo insisto en que debes enfrentar la situación. Es la única forma de empezar a sanar... Quizás, deberías hablar con Jane y pedirle explicaciones...

Hermione meditó su repuesta antes de darla.

- Creo que eso podría servir.

Ginny iba a felicitarla por su decisión pero se escuchó el sonido del timbre, provocando que las dos se quedaran extrañadas.


El camino se le hízo tan largo como la última vez. Por un lado, eso lo fastidiaba, pero por el otro, lo agradecía porque le daba más tiempo. Tiempo para meditar como iba a hacer lo que tenía que hacer. Pero como todo, el tiempo se termina y el momento de enfrentar las consecuencias llega.

Entró al edificio y se encaminó derecho hacía el lugar que buscaba. Ni siquiera se detuvo a informar que estaba ahí. Su objetivo era simple y claro: debía hablar con su madre.

Sus pasos eran apresurados y su respiración agitada producto de los nervios y la angustia que sentía. Atravesó los pasillos con rapidez y ni siquiera se detuvo cuando la enfermera Chang, con quién había tenido un altercado la última vez que la vió, le habló.

- Sr. Potter, buenas tardes... ¿Puedo ayu... ¿Adónde va? -

Lo último fue un gritito desesperado pero a él no le importó. Siguió adelante y sólo se desvió para entrar a la única habitación que conocía en toda la clínica: la habitación de Lily Evans.

Había estado demasiadas veces ahí, más de las que hubiese querido, pero menos de las que hubiese deseado. A pesar de todo él amaba a su madre y la perdonaba por todo.

Por primera vez, Lily no le daba la espalda, al contrario, estaba de frente y levantó la mirada anhelante al sentir el sonido de la puerta.

Una inmensa alegría asaltó el corazón de Harry al ver que su madre tenía un semblante distinto en su cara. Lucía feliz y lo estaba. Sus ojos relucían. Por un momento quiso creer que su madre estaba feliz de verlo. Pero Harry había aprendido a no hacerse ilusiones vanas, y en seguida borró la sonrisa de su rostro. La felicidad de su madre no se debía a él, nunca sería por él. La única razón para que ella mostrara signos de vida tenía nombre, y ese era Hermione.

"Hermione" pensó. "Debes hacerlo Harry, ya es hora."

Respiró profundo y se adentró dos pasos en la habitación, no era tan valiente después de todo.

- Mamá... ¿Cómo te sientes?

- Bien... ahora lo puedo decir...- Lily iluminaba la habitación con su sonrisa. Harry quiso morir en ese instante. Se odiaba por lo que tenía que hacer.

- Bien... - Otro suspiro. - Mamá... yo...

- ¿Está afuera? Hazla pasar Harry, ya quiero verla.

A Harry no le hizo falta hablar. La mueca de dolor en su rostro le dijo a Lily todo lo que necesitaba saber. Y esa mueca fue aún peor al comprender que le había roto el corazón a su madre, una vez más.

- Me has...fallado...de nuevo...

- No quise que esto pasara... yo... quería devolvertela...yo - Harry dejó escapar su llanto al mismo tiempo que se acercaba a su madre y le tomaba las manos. - Juro que yo-

- No jures más. Tú no sabes lo que eso significa.

- !No! Yo... la quería aquí, con nosotros, se suponía que debía salir todo bien - Harry se aferraba a ella desesperado.

- !Suéltame! !Déjame! !No me toques! - Gritaba todo esto al mismo tiempo que se paraba de la cama, logrando asi, separarse lo máximo posible de él. - !Aléjate de mi, Harry! ¿Es que acaso no lo entiendes?

- No, no me alejes, por favor, yo, yo... te necesito mamá, no me dejes. - Volvió a acercarse a ella, e intentó abrazarla.

- Pero yo no te quiero.

Esas palabras fueron un puñal en su corazón. No hizo falta que nadie lo sujetara, ni que utilizaran la fuerza con él. El rechazo de su madre tuvo la fuerza suficiente como para alejarlo. Se alejó de ella por inercia, mientras la contemplaba derrotado.

- No te quiero. No soporto...tenerte cerca. Cada vez que te acercas a mi, lo único que consigues es lastimarme más y más... ¿Es que no lo entiendes? No has logrado cumplir ninguna de tus promesas. Lo único que necesitaba es tener a mi hija otra vez a mi lado... Creo que ya es demasiado tarde... vete Harry...

- No... mamá...

- No quiero volver a verte.

Sabía que la situación se tornaría difícil, pero jamás se imaginó que terminaría así.

"Ahora sí, ya no queda nada..."

Sintió unas manos que lo tomaban por los hombros, pero no se giró para averiguar de quién eran, ya no tenía sentido.

- Harry, es mejor que salgamos... - El Dr. Slughorn. - No debes hacerte esto...

Harry no tenía la capacidad de tomar decisiones en ese momento, así que se dejó arrastrar por el hombre. Éste lo sacó sin ningún esfuerzo de la habitación y una vez fuera lo tomó de la cara y lo examinó. El muchacho tenía la mirada desencajada, completamente perdida. Eso asustó al doctor.

- Harry... muchacho, escuchame, ¿Te sientes bien? - lo zarandeó un poco pero no consiguió nada. - Harry, respóndeme.

Harry reaccionó unos instantes después, pero en lugar de responderle al doctor lo que hizo fue correr con todas sus fuerzas lejos de allí.

- !Harry! !Harry!


Ginny abrió la puerta pero fue Hermione la que habló.

- Sirius... ¿Q-qué haces aquí?

El semblante de Sirius era terrible, se notaba que estaba agobiado.

- He venido porque es imperiosamente necesario que hable contigo Hermione.

Hermione se acercó rápidamente a él, con gesto preocupado.

- ¿Le ha sucedido algo a Harry?

Sirius no pudo evitar esbosar una leve sonrisa al comprobar que Hermione sí quería a Harry.

- No, tranquila, él está bien... al menos por ahora - La seriedad volvió a enmarcar su rostro.

- ¿Por qué mejor no pasan a la sala? Ahí estarán más cómodos- Sugirió Ginny.

- S-sí, sí, claro, pasa Sirius.

- Gracias.

Ginny no pudo evitar darse cuenta de los nervios de Hermione, y agradeció la visita de Sirius, sabía que él la ayudaría a entender, o eso esperaba. Hermione volvió a ocupar el mismo lugar en el sillón. Mientras que Sirius se acomodó frente a ella.

- Voy a dejarlos solos, si me necesitan...

- ¿Qué dices Ginny? Quédate aquí, tú ya sabes todo y has sido de gran ayuda para mi. - Fue la respuesta de Hermione, que por cierto, Ginny no esperaba, por lo que, no pudo evitar sentirse feliz, ante el cambio operado en su amiga, y sólo fue capaz de sentarse a su lado. Hermione le hizo una señal de asentimiento. - Ahora si, puedes hablar.

Sirius se restregó las manos con nerviosismo. No sabía si lo que iba a hacer a continuación era lo correcto pero era necesario. Hermione debía abrir los ojos de una buena vez.

- Sinceramente Hermione, creo que estás siendo egoísta. - Hermione abrió los ojos sorprendida, realmente no se esperaba eso. Ginny al contrario, daba la razón a Sirius. - No me malentiendas por favor.

- ¿Qué quieres que haga? Llegas a decirme que estoy siendo egoísta y quieres que... No lo comprendo. ¿Sabes lo difícil que es todo esto para mi?. - Le recriminó.

- Claro que sé que es difícil para ti, sé que todo esto te hace sufrir mucho, pero debes darte cuenta de algo: no eres la única que sufre.

- !Eso lo sé!- Se defendió.

- Pues, no se nota. Lo siento Hermione, pero no creo que te hayas puesto a pensar en alguien más que tú ultimamente.

Hermione lo miró furiosa. ¿Cómo podía llegar así a su casa a decirle estas cosas, después de todo lo que le había pasado?.

Miró a Ginny a su lado buscando un poco de ayuda pero no encontró lo que esperaba.

- ¿Tú crees lo mismo que él?

- Yo no te culpo por eso. Has creado un escudo de protección a tu alrededor para no sufrir, has estado negando la verdad desde que te enteraste, y una de las consecuencias de ese escudo, es que te haz aislado. Eres incapaz de ver lo que sucede a tu alrededor. No te das cuenta de que en esta historia no eres la única víctima.

- Ninguno de nosotros es capaz siquiera de llegar a dudar que sufres, es lógico, despertar de una mentira es algo muy duro de afrontar. Tienes derecho de llorar, gritar, patalear y todo lo que se te ocurra para expresar tu ira. Lo que no puedes hacer es no enfrentar los hechos, porque quizás ahora no, pero un día te arrepentirás y no podrás remediarlo.

Hermione lo escuchaba tratando de mantener la serenidad, por primera vez estaba empezando a aceptar que el problema existía.

- Sé que enterarte de que no eres quien crees, es un golpe devastador, pero... ¿Qué crees que sintió Harry cuando perdió todo lo que él era?. - Hermione lo miró directo a los ojos y le mantuvo la mirada.

- ¿A qué te refieres?

- Hermione, a pesar de que Harry era muy chico cuando todo sucedió, él es tu gemelo, la conexión entre ambos es mucho mas fuerte... son una persona dividida en dos cuerpos. Esa conexión es algo único y a ustedes se las quitaron. Para ti debió ser traumático al principio, pero en algún momento debiste olvidar. - Hermione reflexionó sobre eso. - En cambio, Harry vive con ello cada día de su vida. Tú siempre estuviste presente para él. Nunca dejaste de existir. Eres una presencia constante. Si a eso le sumas que él, en el transcurso, perdió a sus padres... la situación empeora aún más.

Sirius tomó aire y acomodó las ideas en su cabeza, antes de seguir.

- A ti te han creado una vida perfecta, haz tenido una familia feliz, una madre que siempre te ha amado, una historia digna de recordar, buenos amigos... Pero para Harry... la vida sólo le ha traído dolores. Él ha sufrido cada día de su vida desde el momento en que tú ya no volviste. Ha sido un duro golpe tras otro y, juro, que nunca vi a nadie resistir a la tempestad como él. Pero Harry no es invencible Hermione. Él ya no es capaz de resistir tanto sufrimiento, sobretodo después de que Lily volviera a rechazarlo.

- ¿De qué hablas? - Preguntó intrigada.

- Harry se ha mantenido a flote todo este tiempo debido a una promesa. Le prometió a su madre que te encontraría y te llevaría con ella, al lugar del que nunca debieron haberte quitado.

- ¿De veras hizo eso? - Preguntó Ginny. Sirius asintió.

- Sí. Era un niño cuando lo hizo pero nunca faltó a su palabra. Te buscó durante años Hermione, y al final te encontró. Nunca en mi vida he visto tan feliz a Harry como el momento en el que encontró tu foto en el periódico. La fecha más triste de su vida por fín le traía alegría. Cuando se decidió a contarte todo, lo hizo con la certeza de que por fin las cosas empezarían a arreglarse.

Sirius se detuvo porque el nudo que tenía en la garganta no le permitía respirar. Se puso de pie y dió unos pasos por la sala antes de continuar.

- ¿Sabes qué es lo más meritorio de todo? Que él ni siquiera busca su felicidad con esto. No... Él lo único que quiere es ver sonreír otra vez a Lily, aún si ella nunca logra aceptarlo a su lado de nuevo.

Hizo una breve pausa y concluyó.

- Cuando todo empezaba a encaminarse, las cosas sólo empeoraron y aunque me duela decírtelo, tú eres en gran parte responsable de ello. Sé que no es tu intención, pero con la actitud que has adoptado sólo has conseguido lastimar a tu hermano, y es la persona que menos se lo merece en el mundo.

Ambas chicas lloraban. El discurso de Sirius, pese a ser muy duro, era cierto. Hermione era una victima, pero Harry lo era aún más, no se había querido dar cuenta de eso.

- Soy una estúpida... No quise ver las cosas como son, es mucho mas fácil hacerse la víctima.

- No pienses así, es difícil ver el dolor de los demás cuando el nuestro es demasiado grande. Lo importante es abrir los ojos a tiempo. - Le dijo Ginny.

- Creo que ya es hora. Ya no puedo retrasarlo más.

- ¿Qué piensas hacer?

Lo miró con serenidad y dijo con determinación:

- ¿Me llevarías con Harry?


En esos momentos la tormenta que arreciaba la ciudad podía considerarse una extensión de la tormenta que se desataba en el interior del corazón de Harry. Su vida comenzaba a carecer de sentido. Había luchado toda su vida para alcanzar un objetivo y a último momento, éste se le escapaba. Era el fin, ya no había más nada que hacer.

Tomó la autopista a demasiada velocidad. Su visibilidad era escasa pero eso no le importó. Lo único que necesitaba era sentir el frío de la lluvia al impactar en su cuerpo y la sensación del viento al atravesarlo. Era lo único que lo hacía sentir vivo. La única sensación que, en otros momentos, lograba despejarlo de todos sus problemas. Pero esta vez no iba a funcionar. La realidad estaba demasiado presente como para dejarla a un lado tan fácilmente.

Su visibilidad disminuyó aún más al dejar fluir su llanto. Ya no servía de nada hacerse el fuerte. No servía de nada mantener las apariencias. No servía de nada seguir luchando, porque ya no había nada por lo que luchar.

Cerró los ojos con fuerza para detener el llanto inútil. Los abrió pero una luz brillante lo encegueció.


Llegaron a casa de Sirius mucho más rápido de lo que se esperaba ya que fueron en auto. Hermione podía percibir que este estaba mucho más sereno desde el momento en que ella le pidió que la llevara con su hermano. Definitivamente se había sacado una carga de encima.

Sirius miró hacía el interior de la casa y comentó:

- Creo que aún no ha llegado. La lluvia lo habrá retrasado. Seguramente debamos esperarlo un rato, Harry es muy cuidadoso cuando sale con la moto. Entremos.

Hermione se sentía algo molesta. Tenía una sensación rara en el estómago, algo que atribuyó, lógicamente, a los nervios de enfrentarse a Harry después de haberlo rechazado. Sirius notó su malestar.

- ¿Te sientes bien?

- S-sí, sólo un poco nerviosa.

- Tranquila. Harry no te odia, se pondrá muy feliz de verte. Te lo aseguro. - Afirmó y le sujetó la mano dándole fuerzas. - Ven, bajemos de una vez.

Bajaron del auto y corrieron hacía el porche para evitar mojarse demasiado. En el momento en que Sirius se acercaba a abrir la puerta, el timbre del teléfono comenzó a sonar. El hombre se adentró rápidamente a él, una vez que consiguió abrir.

Hermione sintió una fuerte punzada en su pecho y se sujetó fuertemente al marco de la puerta.

- ¿Diga?... Sí, es aquí... - La expresión de la cara de Sirius se transformó a una de completo horror. Lentamente fue dejando caer la mano que sostenía el tubo. Observó a Hermione quien se encontraba arrodillada en el piso, con una mano sobre su pecho y el rostro cubierto en lágrimas.

Ella sólo pudo articular una palabra:

- Harry...


Hola! Sé que me tarde demasiado pero verdaderamente, tiempo es lo que no me sobra.

Si he tenido tiempo de escribir este capitulo es xq ayer x la mañana me cai de un colectivo x lo q estoy obligada a permanecer en casa, asi q en cierta medida, agradezco lo q m paso (jajaj, mentira, m duele demasiado el tobillo). Creo q x la misma razon, voy a tener tiempo para adelantar algun q otro capitulo mas... Sean pacientes...

Diganme q les parecio?

No sean muy duros... o si.

Quiero agradecer sinceramente a mis betas queridas: Melrose Cullen y HalliwellMB, por fin llego lo q me pedian, espero lo disfruten!

Besos a todos!

Val