Muchas gracias por los reviews, en serio, son muy motivadores.

Con respecto a los comentarios sobre la actitud de Katherine, es cierto que choca mucho ver a Katherine siendo amable; pero también es verdad que no siempre se ha portado como una bitch. Ejemplo claro de ello: las dos veces que se preocupó realmente por la vida de Damon. Recuerdo su preocupación por hacer las paces con él cuando creía que moriría por el veneno de hombro lobo; o cuando no dudó en avisar a Stefan cuando se enteró de que si Damon mataba a Klaus, sus híbridos le matarían. Yo nunca he considerado a Katherine una mala persona, es difícil de tratar y es muy rastrera a veces, pero suele tener motivos para ello. El hecho de que se disculpe con Elena lo achaco a una necesidad de buscar la paz interior. Ella sabe que debe huir de Klaus y no sabe si vivirá mucho para contarlo, por eso necesita hacer las paces con las personas que más han sufrido las consecuencias de sus actos, de ahí que se despida de Damon y que intente reconciliarse en cierto modo con Elena. Yo lo veo viable, a lo mejor es producto de mi incapacidad de ver el mal en las personas, del creer que todos tienen un motivo por el cual hacen lo que hacen.

Como prometí, esta capítulo es algo más extenso. Disfrutadlo ;)


0000


Cuando una nueva víctima aparece, Stefan va a liberar a Damon. La sorpresa de él es inmediata al ver las paredes de la celda cubiertas de la sangre del propio Damon, formando los cuatro signos que conoce y algunas otras figuras de intentos de crear signos nuevos. Damon está tirado en el suelo, sin apenas fuerzas debido a la cantidad de sangre perdida, luchando con sus últimas fuerzas por seguir dibujando. Stefan corre hacia él y lo agarra para que no siga hiriéndose más.

-No los recuerdo –murmura Damon-. ¿Por qué no los recuerdo?

-¿Recordar el qué, Damon? –pregunta su hermano preocupado.

-Los signos –responde Damon con los ojos ausentes-. Me faltan dos. No los recuerdo...

-Te ayudaré a recordarlos –promete Stefan.

Tras asegurarse de que su hermano no continúe hiriéndose, Stefan va a buscar unas bolsas de sangre para alimentarle. Cuando está de regreso se cruza con Elena, quien se dirige a la puerta de la celda.

-Elena –la llama él acelerando el paso para detenerla.

-Quiero ver a Damon –dice ella-. Ha aparecido otra víctima, ya no hay motivo para que siga ahí.

-Puede que no sea buena idea que lo veas ahora –aconseja Stefan.

-¿Por qué? No estarás todavía con la tontería de que es peligroso, ¿no?

-No es eso... Damon no está bien. No quiero que lo veas así.

-¿Así cómo, Stefan? –pregunta ella preocupada y a la vez furiosa con este.

-No puedo dejarte que lo veas –continúa él ignorándola-, aún no.

-¿De qué va todo esto, Stefan?

-Sé que estás enfadada, pero...

-¿Pero qué? –interrumpe ella-. No puedes impedirme que lo vea.

-Damon no quiere verte –miente él intentando convencerla así.

-Estás mintiendo –le acusa Elena-. ¿Cómo no iba a querer verme?

-Haré que te llame más tarde –promete Stefan-. Ahora debes irte.

Stefan intentaba impedir por todos los medios que Elena viese a su hermano en ese estado. Damon no era él mismo, este asunto lo estaba volviendo loco y Stefan quería pretejerlo como fuese posible. Nadie debía saber el estado actual de su hermano. No lo entenderían, podrían pesar que realmente está formando parte de toda esta loca trama. Stefan no podía permitir eso. Y si eso implicaba mentir a Elena, hacer que le odio, debía hacerlo: por Damon.

-Vete al infierno, Stefan –le responde ella antes de continuar caminando hacia Damon.

Stefan se mueve a velocidad vampírica y la empotra contra la pared.

-He dicho: largo –ordena él con los ojos encendidos en una cólera que Elena solo había visto en su época de destripador.

Elena, algo temerosa, decide aceptar la invitación de Stefan y se va.

Una vez que la joven ha abandonado la casa, Stefan regresa con Damon para darle sangre. Cuando llega allí, su hermano ya no está. Stefan estaba tan preocupado por alimentarlo que no se había acordado de cerrar la puerta tras él. Estaba confuso, pero la pregunta ahora era: ¿dónde estaba Damon?

00000

Damon camina a duras penas por las calles de Mystic Falls. No está seguro de a dónde va, solo sabe que debe seguir caminando.

00000

Stefan, en un acto desesperado, llama a Elena al móvil.

-Elena –llama él desesperado.

-Stefan, ¿va todo bien? –pregunta ella preocupada.

-¿Está Damon contigo?

-No, me dijiste que me fuera y es lo que hice –responde aún mosqueada-. ¿De qué va todo esto, Stefan?

-No lo encuentro.

-¿Qué quieres decir con que no lo encuentras? –pregunta ella alarmada.

-Lo he perdido. No sé a dónde podía haber ido –confiesa él.

-¿Qué ha pasado? –pregunta Elena intentando averiguar así el lugar a donde Damon podría haber ido.

-Estaba intentando recordar –dice él más para sí mismo que para Elena.

Stefan permanece un tiempo en silencio, pensando en las palabras de su hermano.

-¿Stefan? –llama Elena-. ¿Stefan, qué pasa?

-Creo que ya sé a dónde puede haber ido –responde él finalmente.

-¿A dónde?

00000

Tras lo que parecieron horas andando, Damon logra llegar a su destino. No fue hasta que estuvo contemplando el gran edificio blanco derruido cuando se dio cuenta de a dónde había llegado.

-Bienvenido a casa, hermano –dice Stefan a sus espaldas.

Damon se gira para encararlo.

-¿Cómo has llegado hasta aquí? –pregunta Damon confuso.

-Querías recordar –responde Stefan-. Este fue nuestro hogar una vez. Creías que volviendo aquí podrías recordar.

-Pues no ha funcionado –dice Damon con voz apenada.

-Tal vez no lo hayas intentado lo suficiente. Prueba otra vez –le anima su hermano-. Demos un paseo por los alrededores. Tal vez así consigas recordar algo.

-Vale, pero antes, no tendrás un poco de sangre para mí, ¿no, Steff? –pide Damon con una mueca medio de dolor.

-Por suerte para ti, he salido de casa con provisiones –responde Stefan entregándole una bolsa de sangre.

Después de que Damon se bebiese la sangre en un tiempo récord, ambos hermanos ya estaban listos para dar una caminata por lo que un día fue su hogar.

00000

Tras haber dado varias vueltas al recinto, Damon se da por vencido.

-Vámonos de aquí, Steff . Aquí no hay nada que recordar.

-¿Estás seguro? –pregunta su hermano señalando un árbol cercano a ellos, el cual está pelado en algunas zonas con un cuchillo, formando los famosos signos que tantos quebraderos de cabeza le estaban provocando a Damon.

Los hermanos se aproximan al árbol con cautela, como si se tratase de una trampa o algún tipo de truco. Damon tiene que tocar la corteza del árbol para asegurarse de que es real.

-Lo hiciste tú –le explica Stefan-. Recuerdo que me mandabas a robar la navaja de padre y que nunca me dejabas jugar con ella.

-Porque eras muy pequeño –replica Damon, empezando a recordar aquellos momentos en los que él y su hermano Stefan paseaban por el bosque explorándolo.

-Sigues sin recordar los signos –dice Stefan al ver la cara de incredulidad de su hermano.

-No comprendo por qué no logro hacerlo.

-Tal vez no significasen nada para ti, puede que los vieses en algún sitio y decidiesen dibujarlos –intenta tranquilizar Stefan así a su hermano-. A muchos niños les da por algo durante un tiempo y luego se olvidan de ello.

-Tal vez –se limita a responder Damon.

-Volvamos a casa, Elena debe estar apunto de llamar a los equipos de búsqueda –dice Stefan divertido.

-¿Qué le has contado a ella? –pregunta Damon ahora más sereno y a la vez más relajado.

-Nada. Prácticamente la amenacé para que se fuera. Creo que va a ser difícil que me vuelva a hablar después de eso.

-Tranquilo, hermano, yo te cubro –se ofrece Damon.

00000

Cuando Stefan y Damon se reúnen con Elena, esta se lanza a los brazos de su novio.

-Ay, Elena. Me estás aplastando –se queja Damon sonriendo ante la bienvenida de su chica.

-Te aguantas –le responde ella antes de separarse un poco para comprobar que él está bien-. ¿Cómo estás? Me tenías preocupada.

-Estoy bien –asegura él y, por primera vez en mucho tiempo, sentía que la respuesta era sincera.

-¿Dónde os habíais metido? –pregunta Elena a Stefan separándose un poco más de Damon, quedando solamente cogidos de la mano.

-Damon, que estaba nostálgico –se limita a decir Stefan y, como si de un chiste privado se tratase, ambos hermanos ríen.

-Veo que os lo habéis pasado muy bien mientras yo estaba preocupadísima buscándoos –se queja ella.

-Lo sentimos –se disculpa Damon en nombre de los dos.

-Estáis bien, que es lo que importa –responde Elena aliviada porque el susto había pasado-. ¿Vais a contarme lo que ha pasado o no?

-Algún día –promete su novio.

Elena está tan feliz al ver que los Salvatore al fin están relajados y en paz el uno con el otro, que no quería acabar con ese momento. Nunca se sabe cuándo volvería a producirse.

-Dejadme hacer una cosa –pide Damon sacando su móvil del bolsillo para escribir un mensaje.

*Grupo: cazavampiros con licencia para patear

-Damon: el super talentoso e intuitivo Damon Salvatore se reincorpora al equipo. Al fin os podréis librar del aguafiestas de mi hermanito. No me lo agradezcáis a mí, sino al grupito de vampiros a los que vamos a patear el trasero.*

Poco después, las respuestas no tardan en llegar. En su mayoría son felicitaciones por volver a respirar aire puro, pero un mensaje destaca notablemente.

*-Elena: como vuelvas a darme un disgusto así, a ti si que te voy a patear yo el trasero*

Damon no puede evitar reír ante el comentario, a la vez que dirige su mirada hacia Elena, la cual le sonríe radiantemente. Nunca creyó que su ausencia llegaría a importar tanto. Ahora más que nunca, Damon se sentía como en casa. Era incapaz de recordar haberse sentido más querido de lo que se sentía ahora. Damon Salvatore estaba de vuelta, y todos celebraban alegremente su regreso.