Yu-Gi-Oh! No me pertenece, es propiedad de Kazuki Takahashi.
Blue-Eyes-White-Girl:
Konichiwa lectores/ras. Aquí otro capítulo más. Gracias de antemano por leer. Este capítulo tiene leves arreglos…
Capítulo 14: Sentimientos Cruzados
Después de haber dado término al torneo y de que todos los participantes se hubieran marchado, Seto en compañía de su inseparable hermano Mokuba se dirigía a su hogar en el vehículo del primero. La estadía en el medio de transporte había sido en silencio hasta que el menor de los Kaiba decidió romperlo.
-El torneo fue todo un éxito este fin de semana también, ¿no crees hermano?- comentó e interrogó Mokuba a su hermano mayor.
El nombrado no respondió a la interrogante, sus pensamientos en ese instante eran dueños de una joven de tez blanca y ojiazul con quien había platicado hace unos minutos atrás.
Mokuba, al ver que su hermano no había respondido, volvió a preguntar para captar su atención.
-¿Hermano?-
-Disculpa Mokuba, ¿qué decías?- dijo una vez fuera de sus pensamientos.
-Decía que el torneo fue un éxito este fin de semana.- recalcó.
-Sí, lo fue, estaba pensando en una nueva estrategia para que el próximo sea un éxito también.- contestó con la vista fija en la ruta que estaba trazando, queriéndole dar a entender a Mokuba que esa era la cuestión en la que estaba pensando y que por eso no respondió de inmediato a su pregunta.
''-Dudo mucho que estuvieras pensando en eso, hermano.-''
FLASH BACK:
-Isono, ¿le dijiste a mi hermano que me quedaría en casa y que lo esperaría para almorzar juntos?- preguntó Mokuba al nombrado.
-Sí señor, su recado fue entregado.- contestó Isono a través del teléfono a su segundo jefe.
-Bien, entonces lo esperaré para almorzar, gracias Isono.- respondió Mokuba a este último indicándole que colgaría el teléfono.
-Señor Mokuba, ¿cree que podría permanecer en el teléfono unos minutos más? Es que tengo algo que decirle.- dijo el subordinado al percatarse de aquello.
-Por supuesto Isono, dime ¿de qué se trata?- indagó.
-Es que el señor Kaiba ha estado actuando un tanto extraño que digamos.- confió Isono.
-¿Mi hermano actuando extraño? ¿Por qué lo dices?- volvió a preguntar.
-Pues vera, como usted sabe, el Señor Kaiba es un hombre muy dedicado a su trabajo, al grado de que muchas veces, tanto usted como yo, hemos tenido que recordarle que es un ser humano y que tanto trabajo podría enfermarlo.- introdujo Isono.
-Estoy consciente de ello.- respondió Mokuba.
-En los últimos días el señor se ha comportado de una manera tal, que pareciese como si quisiera evadir el trabajo.- informó.
Mokuba se sorprendió. Su hermano, como bien había dicho Isono, era prácticamente obsesivo con el trabajo, por eso el que quisiese evadirlo era sumamente extraño.
-¿Mi hermano intentando evadir el trabajo? Eso es alarmante.- respondió.
-Así es, últimamente ha estado muy exigente con los informes, pide que se los entreguen con rapidez, y además, trata de acelerar cualquier trámite que tenga que hacer. Es como si quisiese que el trabajo en la compañía terminara para el no tener que ejecutarlo, señor.- añadió Isono.
-Eso es realmente extraño, mi hermano nunca se había comportado así. Pero no te preocupes Isono, tal vez finalmente se dio cuenta de que tanto trabajo le hace mal.- respondió Mokuba.
-Tal vez señor, pero permítame decirle que una vez que termina el trabajo, en dos ocasiones en esta semana, el sale de la compañía sin pedir que ninguna tarea se deje en ejecución.- agregó.
Eso alarmó aún más a Mokuba. Por lo general, cuando su hermano salía de la compañía, él regresaba a la casa, dejaba al personal trabajando y les decía que cualquier anomalía le fuera informada. Últimamente se estaba quedando en la casa por petición de su hermano, según él, para que no se agobie con tanto trabajo que él se encargaría de hacer, por tal razón probablemente las veces que salió de la compañía el seguro no estaba. Pero lo que más le preocupaba, es que esas dos veces que Isono dijo que su hermano salió de la compañía, él no había regresado a la casa, pues había estado toda esa semana en ella por lo antes mencionado. ¿Acaso su hermano le estaría ocultando algo y por eso quiere que permanezca en la casa?
-En ese caso tampoco te preocupes Isono, yo me encargaré de investigar lo que sucede con mi hermano. Gracias por informarme y cualquier otra cosa que observes fuera de lo común me informas.- ordenó Mokuba.
-Sí señor, y no tiene nada que agradecer, estoy para servirle.- respondió Isono.
-Gracias, adiós.- respondió por última vez y colgó el teléfono.
END FLASH BACK
-Pero no te agobies tanto hermano, el torneo es el próximo fin de semana, es decir que tienes toda la semana para formular esa estrategia. Además, con lo inteligente que eres estoy seguro de que generarías, no una, sino varias estrategias en tan sólo minutos.- expresó sonriente Mokuba.
Seto sonrió intrínsecamente con cariño, su hermano siempre le apoyaba.
-Tal vez tengas razón hermano, pero es mejor prevenir que lamentar.- contestó Seto a su comentario.
Con esa respuesta comprobó las palabras de Isono. Efectivamente, su hermano estaba tratando de trabajar aceleradamente. La pregunta era el Por qué lo hacía. ¿Qué es lo que su hermano tenía o quería hacer que trataba de terminar el trabajo con tanta rapidez? Una posible respuesta surcó por la mente del menor de los Kaiba en forma de imagen, llevándolo a formularse una singular hipótesis…
''- ¿Será que a mi hermano le gusta la hermana de Yugi?-''
Según recordaba, la hermana de Yugi trabajaba en una Tienda-Cafetería que recién se había abierto, podía ser que la razón por la que su hermano quisiera terminar con tanta prisa el trabajo se debiera a que quisiera ir a verle allí. Su suposición daba sentido a la nueva actitud de su hermano respecto del trabajo.
Conociéndolo, jamás admitiría que ella le gusta, al menos no de inmediato, por eso decidió indagar antes de continuar con sus formulaciones.
-La hermana de Yugi me pareció una linda persona desde el principio, mucho más ahora que sé que es su pariente.- comentó, expectante a la actitud de su hermano.
Seto, al escucharle mencionar aquella chica, relajó sus facciones y su rostro se tornó más calmado, como si sólo su mención le provocara tantas sensaciones a la vez. No obstante, sólo asintió ante el comentario.
Se percató de todo aquello y sonrió, conocía a la perfección a su hermano y sabía que aquellos gestos, por simples que parecieran, eran la comprobación de que a él le gustaba la hermana de Yugi, aunque no podía asegurar que estaba enamorado. Iba a continuar pero notó que ya habían llegado a su hogar y decidió que era suficiente por ese momento.
Ambos se desmontaron del vehículo y se dirigieron a la entrada de su residencia. Mokuba le hizo saber que iría a su cuarto a descansar y le surgió que hiciera lo mismo, siguió su consejo y se dirigió a su cuarto. Una vez dentro, estaba a punto de encender su portátil pero al hacerlo la imagen de Yura se hizo presente, optó por no encenderla y se lanzó a su cama. Cerró los ojos por unos instantes, al hacerlo su cerebro comenzó a presentarle imágenes de todo lo que había sucedido con Yura mientras platicaban esa tarde. No había dejado de pensar en ella desde que se terminó el torneo y la vio marcharse de lejos.
Visualizó todo sobre ella: sus penetrantes ojos azules, su largo y sedoso cabello blanco, su tersa piel blanca, su esbelto cuerpo y sobre todo su sonrisa, esa sonrisa cálida que daba calor a su pecho y le hacía sentir una calma inexplicable. Todo en ella le gustaba, le fascinaba…
Un momento…
¿Acabó de decir que ''Le gustaba''? Abrió sus ojos de golpe. ¿Acaso era ese el ''Por qué'' que tanto buscaba y por el cual había decidido acercarse a ella?
''-¿Entonces todo lo que siento cuando la veo… lo que he sentido desde el principio es porque… ella me gusta?-''
Pensó esta vez sentado en su cómoda y espaciosa cama. Para el todo esto que estaba sintiendo era nuevo. Desde su adolescencia, se había dedicado a trabajar en la compañía. Nunca había tomado el tiempo para pensar en cosas como el Amor y los sentimientos, por ello fue perdiendo el interés en esas cosas. Pero no por ello los desconocía, ya que había escuchado como otras personas se habían enamorado y las experiencias que habían tenido con ello. Además de que había leído, por su fama, libros en donde los autores relataban historias relacionadas con tales cosas. Pero la teoría no siempre concuerda con la práctica.
Finalmente había obtenido su respuesta: Yura le gustaba, aunque por su carácter le costaba aceptarlo no podía engañarse a sí mismo y negarse lo evidente. Pero en conjunto con la respuesta surgió una nueva duda: ¿Sentiría ella lo mismo que él? Esa respuesta la desconocía, pero lo que si conocía era su determinación, por ello sabía que no descansaría hasta hallar esa respuesta.
Aunque sabía que ella le gustaba, no conocía mucho del Amor, así que pensó que la mejor opción para saber más sobre él era volviendo a leer aquellos libros donde se relataban historias de Amor, el problema es que tendría que buscarlos dentro de la enorme biblioteca donde se encontraban, pero ya resolvería ese pequeño obstáculo. Con estos pensamientos terminó quedándose profundamente dormido.
…
La dueña de los pensamientos de Seto Kaiba se hallaba dentro de las paredes de su baño personal. Había acabado de tener una cena amena con su amada familia y posteriormente se había retirado al baño para ducharse. Mientras sentía el agua recorrer su cuerpo, su mente comenzó a hacerle un recuento sobre su conversación con Seto Kaiba esa tarde. Lo cierto es que no había dejado de pensar en él desde que puso un pie fuera de KaibaLand.
Se sentía feliz, ya que Seto no le odiaba por ser hermana de Yugi como pensó que lo haría. Pero después empezó a meditar en el Porqué de esa felicidad y eso la llevó a meditar sobre otros Por qué:
¿Por qué cada vez que hablaba con él se sentía feliz? ¿Por qué cada vez que terminaba la conversación, deseaba volver a hablar con él? ¿Por qué no había dejado de pensar en él desde que lo conoció?
¿Acaso será que ella…?
No, eso no podía ser, a ella no le podía gustar Seto Kaiba. Él era un hombre rico, de alta clase y ella una joven humilde de clase media, jamás llegaría a fijarse en alguien como ella, por eso no habría ni siquiera posibilidades de una relación, por consiguiente sus sentimientos no serían correspondidos y ella sufriría por ellos. Eso era lo que precisamente quería evitar, ya había sufrido demasiado en su vida y ahora que empezaba a ser feliz no dejaría que esa felicidad se esfumara. Por eso nunca se había molestado en salir con nadie, porque temía ser lastimada, le temía al sufrimiento.
Optó por dejar de pensar y salir del baño. Una vez fuera de él, secó su cuerpo mojado y se colocó su pijama. Poco a poco sus ojos se fueron cerrando e inconscientemente se quedó dormida.
Blue-Eyes-White-Girl:
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