Guía de Sobrevivencia Deadite…Con Suigetsu y Juugo
Capítulo 2: "Más vale plana vivaracha…..que pechugona Muerta"
La última vez que dejamos a nuestros guías en este mundo de locos, se dirigían hacia una de las antiguas guaridas de Orochimaru cargando bienes indispensables para la supervivencia...
- Oye Juugo, ¿No viste donde dejé el control remoto de la tele?
- No ¿Ya te fijaste si te sentaste debajo de él?
- Si me hubiese sentado debajo del control remoto, tendría algo molestando en el trasero, créeme que lo sentiría rápido – Molesto respondió Suigetsu- Mejor busca por ahí mientras yo busco debajo de los botellones de agua…
- ¿No podrías simplemente pararte y cambiar de canal?
- ¡DEMONIOS JUUGO! – Exclamó el espadachín –Puede que el mundo haya ido al infierno, ¡Pero no por eso empezaremos a vivir como salvajes!
- Si, pero…
- ¡¿Ahora qué?! – Preguntó molesto el chico de pelo blanco.
- …Ya se acabaron los Doritos.
- ¡Demonios!
- No es para tanto, todavía quedan cubos de tofu y leche de soya.
- ¡AHHHH!
Mientras el espadachín de la aldea oculta de la niebla destruía todo en una rabieta al mejor estilo de una Diva sin tampones, la luz se fue del lugar dejando a los dos compañeros a oscuras.
- ¡Genial! ¡Simplemente GENIAL!...díganme…tan solo díganme ¡¿Qué hice para merecer este castigo?!
Juugo se acercó a su amigo y colocó su mano sobre el hombro de su compañero con la clara intención de calmar a su amigo.
- Usaste toda la energía conectando un televisor plasma, sistema de sonido Dolby Sound Round, un reproductor Blueray, tu Play3, el microondas y tu lámpara de lava…
- Maldito Orochimaru….jugando a ser de Greenpeace, usando esos estúpidos molinos de viento y malditos paneles solares – Maldecía el espadachín al ver que no podría ver el final de su novela japonesa en DVD.
- Vamos, no te pongas así –El pelinaranja replicó - Mira que para ser un maniaco, el compromiso ambiental Orochimaru era admirable.
El chico con los dientes de piraña pensó por un segundo en mandar al demonio a su amigo, tomar todas las cosas que pudiese y empezar a recorrer el largo camino hacia un destino incierto…pero solo bastó una mirada llena de tranquilidad por parte de Juugo para echar por tierra esos pensamientos.
-Adelante… - Respondió finalmente con resignación el chico.
Sin mucho trecho del dicho al hecho, pronto los dos compañeros de pesares se encontraban recorriendo el mundo nuevamente.
Si bien era cierto que no había pasado mucho tiempo desde que vieron al primer zombie, ya el mundo parecía haberse ido al carajo; desde el lugar donde se encontraban se podía divisar gruesas columnas de humo negro en todas direcciones, probablemente restos de las aldeas cercanas; de rato en rato el viento traía hacia sus narices el inconfundible olor de la sangre derramada de los vivos.
Todo lo que sus ojos esperaban ver, desesperanza y una tierra arruinada, se había cumplido; pero lo que no se esperaron fue ver un buen par de…
- Melones…
- ¿Qué? ¡¿De qué rayos hablas Juugo?!
- Que la chica que se atravesó en nuestro camino usa un perfume con olor a melones y otras frutas.
Cuando Suigetsu puso su vista sobre la dirección en la que apuntaba el bipolar, notó que una despampanante rubia había saltado frente a ellos en el sendero del bosque que recorrían, pronto un chico moreno y una pelirroja también salieron al paso; Suigetsu supuso que estaban a punto de ser asaltados así que tomó su espada preparándose para lo que viniese; pero después de unos instantes era notorio que ellos no estaban interesados en atacarlos, de hecho ni siquiera les prestaron atención.
- ¡Ahí vienen! – Gritó la pelirroja con algo de preocupación en la voz.
- Te preocupas demasiado Karui, son tan lentos que terminaremos antes del almuerzo.
- Ustedes dos no se distraigan – Ordenó una rubia de curvas candentes y mirada fría - Bee-san debe estaba peleando con muchas de esas.
Ni una palabra más fue dicha por el trío ya que un nutrido grupo de Deadites se abalanzó contra ellos; pero no fue nada del otro mundo, Suigetsu se vio sorprendido ante la técnica del chico con la espada y como las otras dos chicas también daban buena pelea.
- Vaya, tienen muy buena técnica, en especial ese chico de pelo blanco.
- Y yo que pensaba que en realidad mirabas a la rubia…sabes, así cualquiera diría que estuviste muy "apegado" a Sasuke por mucho tiempo.
- ¡Que quieres decir con eso!
- Yo nada… - Juugo comentó con una cierta sonrisa - …pero así no me extraña todo ese Yaoi de ti.
Suigetsu miró con furia a su compañero, hubiese tratado de partirlo a la mitad de no ser que tres figuras los rodearon.
- Vaya, vaya…. ¿Pero si no son los lacayos de Sasuke? – Preguntó Karui al verlos detenidamente.
- ¡No somos sus lacayos! Fuimos sus compañeros de equipo – Corrigió el buen Juugo.
- ¡A mí eso me vale!- Exclamó la pelirroja ya a punto de lanzar un golpe – Todavía recuerdo que ustedes trataron de matar a Bee-san.
-¡Hey nosotros solo tratamos de capturarlo!
- ¡ME DA IGUAL!
EL ambiente estaba demasiado tenso en ese momento, tanto que tal vez las espadas podrían cortarlo; solo la intervención de una voluptuosa mujer impidió una pelea innecesaria.
- Ya paren con esto.
- ¡Pero Samui!
- Si no tienen la piel verde y arrugada están bien por mí, necesitamos toda la ayuda que podamos encontrar.
La chica que respondía al nombre de Karui estaba por volver a gritar a los cuatro vientos, pero una mirada disuasiva de parte de la rubia fue lo único necesario para que cerrara la boca y agachase cabeza.
- Lamento la reacción de Karui ella tiende a ser un poco hormonal.
-¿Cómo que hormonal? – Dijo la pelirroja con cierta molestia.
- Significa que te vuelves ridículamente iracunda, violenta y molesta cuando terminas de menstruar.
- ¡O-Omoi!
Ella se puso colorada ante el comentario, y no pudo evitar mirar a su compañero como si fuese a matarlo de la forma más dolorosa concebible.
- Mi nombre es Samui, la otra chica es Karui y el chico listo que nos acompaña es Omoi, los tres somos de la aldea escondida de las nubes, pero creo que eso ya lo sabían ¿Verdad?
- Si, en cierta forma…Nosotros somos Juugo y Suigetsu; gracias por no caernos a palos como todos.
El amistoso primer encuentro fue sellado con un apretón de manos, pero en el instante mismo que los dedos del espadachín rozaron la suave piel de porcelana de la Kunoichi algo sumamente extraño ocurrió.
Suigetsu sintió como si su cuerpo no tuviese peso alguno, lo más sorpresivo llegó cuando sintió un pequeño pero curvilíneo cuerpo contra el suyo, su aroma era embriagador, su piel suave como la seda, su cabello brillaba como el resplandor del sol.
Ambos ascendían por los cielos hasta encontrarse en un lugar que solo podría describirse como de nubes de algodón de azúcar y corazones feroces.
- Sui-chan…dime que me amas.
- ¡Claro que te amo Samui!
- Por favor ¡por favor amor mío!...… ¿Me devuelves mi mano?
- ¿Perdona?
- Que si me devuelves la mano.
Fue un aterrizaje duro por parte de Suigetsu que dejó divagar su mente mientras sostenía la mano de Samui, generando obviamente cierta incomodidad en la kunoichi; incluso después del pedido pasaron algunos segundos antes de que el espadachín se diera cuenta de la situación.
Poco después los cinco ahora compañeros por fuerza mayor tomaron la decisión de montar un campamento, pues el sol no tardaba en ocultarse.
- Muy bien, ustedes dos ocúpense del fuego – Samiu ordenó a sus compañeros – y ustedes ocúpense deponer un techo sobre nuestras cabezas.
- Dalo por hecho – Respondió Suigetsu poniendo su espada al hombro y tratando de meter barriga y sacar pecho.
- Sabes ella no parece parce impresionada – Juugo le dijo con algo de malicia.
- Y-Yo…no trataba de impresionarla – fue la Tsundere reacción del albino ante lo dicho por su amigo y compañero.
- Claaaaaaro…
- ¡Sí que serás un pedazo de….!
- ¿Ya terminaron? – Samui preguntó molesta por la actitud de los dos ex taka – Iré por agua a el rio cercano…espero ver un refugio decente para cuando vuelva.
La chica de gran autoridad y….otros grandes dotes pronto llegó al rio, se agacho a recoger agua en una cantimplora, pero algo la paró en seco; con la poca luz que brindaba los últimos minutos de sol, logró ver a un hombre sumergido en el agua, tenía el pelo blanco y la saludaba con una sonrisa y con la mano en alto.
Fría y seria como siempre, ella se limitó a lanzar un Kunai sin advertencia alguna.
- Oh, es una pena que una bella joven como tú no admire la grandeza de… ¡Jiraiya! Afamado autor de novelas y ninja magnífico – Lamentó Jiraiya saliendo a la superficie.
- No me importa si es el Feudal, yo no voy a…..a…
Ya no hubieron más palabras heroicas; Samui sintió un fuertísimo dolor de cabeza, con sus últimas fuerzas llevo sus manos a sus oídos y palpó algo como una púa muy larga que había entrado por una oreja y salido por la otra; no era otra cosa más que la melena del ermitaño sapo.
- Muy bien linda, espero que cuando despiertes podamos iniciar correctamente – Dijo Jiraiya mientras esperaba que el inerte cuerpo de Samui volviera a moverse.
De regreso en el campamento los 4 ninjas que quedaban esperaban a su líder sentados alrededor del fuego.
- Se está tardando mucho – Dijo Karui con un semblante de preocupación en la cara.
- De seguro la capturó el enemigo y ahora viene por nosotros.
- ¡ESO NO ES GRACIOSO OMOI! – Exclamó la pelirroja apunto de moler a golpes a su compañero.
- Vamos –Dijo él- hablamos de Samui, ella no se dejará agarrar fácil.
- Aunque no sería una mala idea que alguien vaya a verla – Juugo sugirió codeando a Suigetsu para que capte la indirecta – Tal vez "alguien" que se preocupa por ella.
El albino solo se paró y miro molesto a Juugo, después fue caminando hacia el rio.
- Je…a veces es tan fácil – Decía el pelinaranja muy divertido mientras los otros dos ninjas de Kumokaruge se miraban entre ellos confundidos de lo que pasó.
Con Suigetsu…
- Estúpido Juugo con sus estúpidas indirectas…ni que me gustara tanto como para ir por ella cuando ya es de noche.
- Vaya eso si fue descortés Suigetsu.
- ¡SAMUI!...este yo…
El sorprendido albino se sorprendió todavía más cuando la chica lo empujó contra un árbol con rudeza.
- ¿Acaso te parezco fea? – Preguntó ella juguetona apegando su cuerpo al del espadachín.
- Este…yo…n-no, no eres fea…de…de hecho eres…eres linda… ¿No estás un poco fría?
- Me caí al rio sin querer…de hecho tal vez puedas ayudarme con eso.
Ella tomo las manos de Suigetsu y las colocó por debajo de su ropa sobre sus hombros desnudos.
- Me duele la espalda… ¿Me ayudas…Sui-chan?
Con una alegría que solo conocen los más afortunados Suigetsu empezó a masajear los hombros de la chica, la cara de puso el albino cuando Samui cuando ella lo guió hacia sus pechos solo era comparable a la de un niño pequeño en navidad abriendo sus regalos.
- ¿Te gustan Sui-chan?
- S-Si. – fue la simple respuesta dada, Suigetsu que se sentía como panadero con las manos en la masa.
- Que bueno…porque lo que viene te gustará más.
Con fuerza la chica tumbo al espadachín en el piso y se sentó sobre él, con algo de impaciencia le bajó los pantalones.
- Espera…yo…se gentil por favor – Fue su ridícula frase antes de entregarse por completo al momento.
La cabeza de la Kunoichi subía y bajaba mientras el albino llegaba a un nuevo nivel de éxtasis; fue tan grande la placentera sensación que ni escuchó los pasos apresurados de sus amigos.
- ¡¿Suigetsu donde estás?! – Gritaba por el Bosque su amigo - ¡Tenemos problemas!
- Samui los chico…ah…ellos…nos necesitan… ¡Uy si!...pero ellos…
La chica metió la mano debajo de la polera del espadachín, ella rasguñaba y pellizcaba mientras incrementaba el ritmo por lo que el buen Suigetsu quedó sin habla.
- No puedo creerlo…
- Oye quita esa….esa luz… ¡Oh sí!... ¡Oh sí!... ¡SIIIÍ!
Juugo llegó justo a tiempo para echar luz con una linterna al clímax de su amigo, aunque cuando el albino bajó la mirada quedó horrorizado por lo que vio.
- ¿Cómo estuvo Sui-chan? – preguntó ella sonriendo con la mórbida sonrisa de la muerte en el rostro.
- Tu…tu…
- Es hora del postre – Dijo ella mostrando una dentadura torcida y amarilla.
Suigetsu estaba en Shock por ver el pútrido, arrugado, deforme y verdoso rostro de la chica que le había brindado tanto placer, así que fue una suerte que su amigo la alejase de una patada en el rostro antes de que ella cometiera un atroz acto contra la santidad de las partes más sensibles de un hombre.
- ¡Hey Suigetu, reacciona tenemos que irnos!
- Ella…ella…ella…
El pelinaranja decidió cargar como un costal de papas a su amigo al ver que todavía no salía de la impresión. Salieron a toda velocidad del lugar justo a tiempo porque pronto arribaron dos personas más.
Lo siento Jiraiya-sama, parece que escaparon – Dijo Samui reacomodándose la mandíbula por la patada.
Eso es una pena; pero no importa, tenemos que prepararnos para una visita importante.
- Dígame Jiraiya sama ¿De quién se trata? – Omoi pregunto mientras la poca luz de la luna atravesaba un agujero en espiral que tenía en el pecho.
- Nuestra dueña se aproxima puede sentirlo en el aire – Respondió el Sanin mientras el viento movía su ensangrentada melena.
- Lo entiendo… ¿desea un pedazo?
Omoi le acercó un moreno brazo arrancado al mismo tiempo que se quitaba unos rojizos pelos de la boca producto de su merienda.
- Gracias, ya estaba hambriento
Jiraiya tomo la carne y puso marcha junto a sus nuevos compañeros en la muerte hacia un rumbo desconocido
Con nuestros héroes…Bueno como era de esperarse el ánimo no era de los mejores y no había nada como una solitaria caminata por medio de un bosque desconocido como para ilustrar tal situación.
- Oye…Suigetsu, lamento lo que pasó.
- Gracias – Respondió el sin ganas de nada y arrastrando su espada como si fuese una pesada cola.
- Pero...no todo fue malo - Juugo dijo tratando de animar a su amigo.
-…
- ¡Hey al menos ya te estrenaste!...
- No quiero hablar de eso ahora - Dijo todavía con los ánimos por el suelo y con algo de molestia en la voz.
-Aunque, creo que iniciaste muy temprano en una perversión como la necrofilia; imagínate después donde llegarás – Dijo el grandulón sin escuchar a si compañero- Luevo vas a querer hacerlo con objetos, viejas, animales...
- Juugo…
- ¿Dime? – preguntó el pelinaranja viendo hacia su amigo.
- Corre bastardo…corre.
Y así el par de despide por ahora; con Juugo escapando con una sonrisa mientras Suigetsu trata desesperadamente de cortarlo a la mitad.
Resumen:
* Un team-up es muy útil en situaciones de supervivencia, solo asegúrate de que ninguno de tus compañeros desee devorarte.
* Si algo nos enseñó la saga de viernes 13 es que coger en medio de una masacre es mala idea ¡Mantén los pantalones arriba!
* La última regla vale por dos si eres una rubia pechugona (No válido para los protagonistas).
* Último y más importante…cuida siempre donde pones a tu amigo; quien sabe si tú no serás el siguiente en el club de la necrofilia.
