Advertencia: Pequeña insinuación, pero nada alarmante o explícito.
Nota de autor: Bueno, vuelvo a repetir la misma pregunta del capítulo anterior, ¿lemmon o no lemmon? Agradecimientos a Lor-mats, Zarland-black93 y CuentosyMentiras por sus comentarios ^^
Capítulo 13: Mucho más que eso
Casi sin darse cuenta de cómo el tiempo seguía pasando y pasando sin detenerse, el grupo cumplió su quinto mes en Dharmaville. Las posibilidades de encontrar a los suyos se iban reduciendo un poco más por cada día que pasaba, pero aún así, no dejaron de buscar en ningún momento.
También, con el paso de los días, James y Juliet habían conseguido establecer una rutina bastante cotidiana en sus vidas. Trabajar, volver a casa para almorzar todos juntos, hacer competiciones de quién podía leer cierto libro más rápido o simplemente sentarse en el porche durante las noches de cielo despejado con una cerveza en la mano y hablar durante horas.
A veces charlaban sobre temas estúpidos, pero en otras ocasiones habían logrado establecer conversaciones verdaderamente interesantes. Eran este segundo grupo de conversaciones las que verdaderamente le gustaban a James, ya que durante ellas, había llegado a conseguir que Juliet le hablara de su hermana y su sobrino o de su vida antes y durante el accidente del 815 de Oceanic. Sawyer, por su parte, le había relatado ciertos aspectos de su vida como estafador, aunque en el fondo estaba seguro de que probablemente ella ya conocía muchos de esos detalles.
Con el paso de los meses también se había producido la llegada de nuevos reclutas, lo que solo podía significar una cosa. Fiesta. Y efectivamente, apenas unas noches más tarde, una nueva fiesta de bienvenida se celebró en Dharma en honor a sus nuevos miembros.
Miles había optado por pedirle a Rosie que fuese su acompañante para el evento, mientras que Jin había preferido acudir solo. James, por su parte, y para no complicarse demasiado, se lo había pedido a Juliet. Obviamente ella había aceptado, ya que era más que consciente de que si no lo hacía Phil estaría al acecho, esperando su oportunidad. Por otro lado, James no era mal acompañante, tal y como había podido comprobar en el evento anterior.
De esta manera, y una vez ataviados con la indumentaria adecuada, el grupo se dirigió por separado a la fiesta. Desde el principio, James insistió en sacar a Juliet a la pista de baile, no dejándose engañar por la apariencia tímida y recatada que la rubia solía tener siempre al inicio de este tipo de eventos.
—Vamos, Dancing Queen, se que lo estás deseando—bromeó mientras que la arrastraba agarrándola por la muñeca. Juliet rió suavemente, dejándose llevar por su compañero.
—Puede, pero no puedo dejar de sentirme un poco incomoda por el hecho de que siento que todo el mundo nos está mirando—comentó la rubia, percatándose de las miradas que ocasionalmente les lanzaban los otros asistentes al evento.
Las palabras que Miles le había dicho semanas atrás volvieron a la memoria de Sawyer. Después de que Juliet saliese el otro día corriendo a buscarte a la Hidra, vuestro romance es el nuevo tema de actualidad en Dharma…
Ese pequeño detalle, unido al fantástico vestido de color rojo que la rubia estaba utilizando, podían justificar más que de sobra las miradas. Después de darle un nuevo repaso visual de arriba abajo, James llegó a la conclusión de que probablemente el vestido tenía más culpa que el incidente en la Hidra.
—Bueno, estás fantástica esta noche, es normal que la gente te admire—habló con un tono de voz lo suficientemente confuso para que Juliet no se tomara del todo en serio su afirmación pero para que se sonrojara levemente ante el halago.
— ¿Gracias?—sonrió de nuevo.
—De nada.
A medida que la noche fue avanzando, también lo fue haciendo el nivel de alcohol en sangre de todas las personas que estaban participando en el evento, disfrutando de la compañía, la buena comida y la música.
—Creo que me van a reventar los pies—se quejó Juliet, dejándose caer en una silla mientras que James se sentaba a su lado, tambaleándose lentamente antes de conseguirlo.
—Es lo que tiene llevar puesto eso, Barbie—señaló sus zapatos de tacón.
Ella sonrió tontamente, golpeándole con el puño en el hombro. Aún quedaban un par de horas para que la fiesta finalizara por completo, pero la rubia ya había tenido su ración de diversión necesaria para las próximas semanas, además de que el alcohol hacía un buen rato que se le había subido a la cabeza, lo que poco a poco comenzaba a causarle unas ganas irrefrenables de marcharse a dormir a pierna suelta. Tampoco había bebido demasiado, pero para una persona que no solía hacerlo nunca, había sido más que suficiente.
—Creo que voy a irme ya a casa—murmuró mientras que se ponía de nuevo en pie.
—Te acompaño.
—No es necesario, James, no quiero arruinarte la fiesta. Creo que seré capaz de andar los cien metros que me separan de mi cama sin perderme—bromeó, alzando levemente la ceja.
—Bueno, no quiero correr el riesgo de que Phil pueda secuestrarte si no miro…—ambos rieron de nuevo mientras que ponían rumbo a su pequeño hogar, despidiéndose antes de Horace y los demás.
El camino de vuelta a casa lo realizaron sumidos en un cómodo silencio, simplemente disfrutando de la compañía del otro. Entonces, el sonido de un trueno retumbó en el cielo, y tal como era habitual en la isla, no pasaron ni diez segundos antes de que se pusiera a diluviar de manera torrencial.
A pesar de estar a solo unos pocos metros de distancia, cuando ambos llegaron al porche de la casa estaban completamente empapados, con la respiración entrecortada debido a las risas y la pequeña carrera que se habían echado en un intento por no mojarse.
Sawyer abrió la puerta principal y ambos entraron en el interior de la vivienda, dejando sus zapatos junto a la puerta. Juliet se apoyó contra la pared del salón, riéndose aún levemente por lo ocurrido.
—Solía correr bajo la lluvia con Rachel cuando era niña—comentó, aún con la respiración entrecortada. Pero al contrario de lo que ella esperaba, Sawyer no hizo ningún comentario al respecto— ¿James?
Pero él no podía pronunciar ni una sola palabra. No sabía si era por el alcohol que había ingerido durante la noche, o si tal vez era por el condenado vestido rojo, empapado, que se había pegado a su cuerpo como si fuera una segunda piel, remarcando cada curva tentadoramente. Tampoco tenía muy claro si era por el color sonrosado que se había apoderado de sus mejillas debido a la carrera, o si tal vez era el movimiento oscilante de su pecho al subir y bajar rápidamente en busca de aire.
Sea como fuere, acaba de entrar en una especie de trance, un estado de hipnosis en el que solo podía ver a Juliet, frente a él, apoyada contra la pared. Mirándole con la misma intensidad con la que él la estaba mirando a ella.
Sawyer empezó a caminar hacia su dirección, lentamente, sin dejar de mirarla ni un solo segundo.
— ¿James?—volvió a llamarle de nuevo sin obtener respuesta.
El rubio siguió acercándose peligrosamente a ella y una vez que estuvieron frente a frente, apoyó cada una de sus manos a un lado de la cabeza de Juliet, atrapándola entre su cuerpo y la pared.
La respiración de la rubia se aceleró un poco más al sentir el aliento de Sawyer tan peligrosamente cerca de su rostro, mientras que los músculos de su cuerpo se tensaban sin que ella pudiese evitarlo.
— ¿James, qué…?—pero antes de que ella pudiese terminar de hablar, los labios del rubio chocaron furiosamente contra los suyos, devorando su boca con ansia.
Ella tardó varios segundos en reaccionar, pero cuando por fin lo hizo, le devolvió el beso con la misma intensidad con la que él la estaba besando a ella, permitiendo que sus lenguas se encontrasen por primera vez.
La falta de aire hizo que se separaran levemente, solo para que a los pocos segundos volvieran a besarse de nuevo furiosamente, apretando sus cuerpos el uno contra el otro en busca de amplificar la sensación que estaban sintiendo con el roce de sus labios.
Las manos de James empezaron a levantar el vestido de Juliet con urgencia, en busca de poder tocar por primera vez sus largas y suaves piernas, mientras que la rubia le abrió la camisa con rudeza, arrancándole los cuatro primeros botones, que salieron disparados por el suelo del salón.
Pero entonces, en mitad de la pasión arrolladora que estaban sintiendo en ese momento, la parte racional de Juliet logró conectar de nuevo con su mente.
Lo estaba disfrutando, por supuesto que lo estaba haciendo, y sería tan sencillo como permitir que sus instintos guiasen sus actos y dejar que James le hiciera el amor contra la pared del salón, salvaje, rudo, apasionado. Pero luego estaba esa parte de su conciencia que le decía que lo que estaban haciendo no estaba bien, que ellos eran solo amigos, que ella no era Kate y no estaba segura de poder soportar ser la segunda opción de nuevo.
—James para…—murmuró sin aliento, poniéndole las manos en el pecho—Detente por favor…
Él hizo caso a la petición de la rubia, alejándose levemente de ella, lo suficiente como para poder observar su rostro. Ambos respiraban agitadamente, sintiendo como el calor recorría sus cuerpos a pesar de estar empapados por la lluvia.
—Esto no está bien… Hemos bebido más de la cuenta—se excusó, ya que desde que sus labios se habían tocado por primera vez el alcohol había quedado relegado a un segundo plano—Nos vamos a arrepentir si seguimos adelante…
—Lo siento…—se disculpó él mientras que se hacía a un lado, liberando a Juliet.
Ambos se miraron el uno al otro durante unos instantes. Sus respiraciones agitadas, la ropa descolocada y casi fuera de su sitio.
—No pasa nada—murmuró con un hilo de voz.
Sin decir nada más, Juliet desapareció por el pasillo de la casa, encerrándose en su dormitorio. Dejó que su espalda resbalase contra la puerta, hasta que acabó sentada en el suelo. Sus dedos viajaron hasta sus labios, que aún continuaban enrojecidos y calientes por el beso que había compartido con Sawyer.
Pero después de los momentos de pasión, llegaron los momentos de duda, ya que Juliet no era capaz de encontrar en su cabeza el momento exacto en el que su amistad había pasado a ser algo más.
Su respiración se calmó por completo, pero el hormigueo sobre sus labios siguió allí durante toda la noche, mientras que las imágenes se repetían una y otra vez en su cabeza.
Continuará...
