Decimo cuarto capitulo, lo que significa que el final ya esta muy cerca, eso me apena, pero quiero decirles que este fic ha sido uno de los que mas he disfrutado escribir y les agradezco sus comentarios, follows, favoritos y tambien el apoyo de usuarios como mina-sama12 y VeckeFer, ademas de Juliex19, quien, como ya le dije en privado, me envio uno de los comentarios mejor redactados que haya leido. Gracias a todos por su apoyo y espero disfruten de este capitulo nuevo, el cual me disculpo si les resulta aburrido, les aseguro que lo mejor ya no tarda ;)


Pasaron dos días desde el regreso de Akihiko a casa y las cosas poco a poco empezaron a volver a la normalidad. Tan pronto como llego la mañana luego de haber vuelto, Misaki se encargo de llamar al doctor de la familia Usami para que revisara en qué estado se encontraba el autor, porque si bien el le había asegurado muchas veces que estaba bien y que lo habían curado como era debido, el chico no estaría tranquilo hasta oír una segunda opinión. Akihiko finalmente accedió a hacerse una revisión, nada más para que su pequeño estuviera tranquilo, después de todo, lo último que quería para Misaki después de esos meses tan angustiantes y llenos de tristeza eran más preocupaciones.

El doctor de Akihiko, el mismo que los atendía a él y a Haruhiko cuando eran niños, le aseguro a la pareja que el autor se encontraba en buenas condiciones, su pierna y hombro estaban sanando bien y en mas o menos una semana ya podría quitarse los vendajes. Akihiko estaba muy feliz de oír eso, más que nada porque eso quería decir que entonces podrían celebrar su boda el mismo día del cumpleaños de Misaki. Ansiaba decirle de su idea, en verdad anhelaba poder entregarle su corazón para siempre como regalo en ese día tan especial, el día en que además cumpliría los veinte, y ya siendo mayor de edad, podrían casarse sin problemas. Pero… ya habría tiempo de decírselo, por ahora tenía que asegurarse de descansar si quería que todo saliera bien y así poder levantarse de su cama lo antes posible. Misaki se aseguro de hacerle caso al doctor y no permitir que Akihiko se levantara a menos que fuera muy necesario, aunque claro, Akihiko tenía muy en claro lo que era prioridad en su vida.

Misaki se encontraba en la cocina haciendo la cena, ahora ya no usaba la mesa ya que le llevaba las tres comidas a Akihiko a la cama y el autor siempre lo convencía de que cenaran juntos, así que al chico no le quedaba de otra más que acompañarlo, pero en realidad al autor no le costaba nada de trabajo hacerlo, Misaki simplemente estaba muy feliz de tener a su conejo de regreso, en verdad era como un sueño, el cual deseaba poder cumplir durante todos los meses que él se encontraba lejos. Sus cartas siempre le hacían desearlo con más fuerza, las palabras de amor y devoción escritas en el papel las imaginaba siendo recitadas por su grave y seductora voz, cosa que hasta le hacía creer que estaba con él, lástima que la ilusión terminaba una vez que llegaba al final de la carta y finalmente se daba cuenta de que aun estaba solo, lo cual fue peor cuando… cuando… no, esa llamada y todo lo ocurrido después en verdad habían sido devastadores para el pobre universitario, todos esos días de pena y de solo esperar el día del funeral en verdad lo habían destrozado, solo estaba feliz de ya no tener que pasar por eso nunca más, ahora con su conejo de vuelta en casa, todo estaría bien de nuevo.

De la nada y sin verlo venir, sintió como unos grandes y fuertes brazos apresaban firmemente su cintura y lo apegaban hacia un cuerpo más grande detrás de él. Misaki estallo de felicidad en su interior, ¿exactamente cuántas veces anhelo ese agarre y ese calor de nuevo? Ya ni se acordaba, solo sabía que estaba feliz de sentir ambas cosas otra vez, y como si eso no fuera suficiente, una grave y muy sensual voz hizo que se le pusiera la piel de gallina al escuchar que decía con claridad y una gran sonrisa…

Akihiko: -lo abraza mas fuerte- Misaki…

Misaki (sonrojado): U-Usagi-san… ¿Qué haces levantado? El doctor dijo que…

Akihiko: Ya sé lo que dijo el doctor, es solo que extrañaba a mi lindo Misaki

Misaki: Baka, nos vimos hace como media hora cuando te fui a dar tu medicina, lo que me recuerda ¿ya te la tomaste?

Akihiko (fingiendo tristeza): ¿Por qué ese tono? Creí que estabas feliz de tenerme de nuevo contigo

Misaki: Claro que estoy feliz, ¿Cómo no estarlo después de que te creí…? Ya sabes

Akihiko (serio): Muerto…

Misaki: -baja la mirada y asiente con la cabeza-

Akihiko: Misaki, ya no tienes por qué estar triste, ya te prometí no volverme a alejar de ti, ni por culpa de esta tonta guerra ni por nada -lo voltea y lo mira a los ojos-, no permitiré tampoco que te alejen de mi lado a la fuerza, prometo encargarme de cualquiera que lo intente

Misaki (sonrojado y con la mirada fija en la suya): Usagi-san…

Akihiko: Además, no me gustaría que estuviéramos separados solo una semana antes de nuestra boda

Misaki: ¿Ah? ¿A qué te refieres?

Akihiko: -toma su mano y besa su anillo- ¿Ya olvidaste que te propuse matrimonio antes de irme?

Misaki: Baka Usagi, claro que no lo olvide, no me he sacado el anillo desde entonces, a lo que me refiero es ¿Cómo que una semana?

Akihiko: Misaki… quiero que te cases conmigo el día de tu cumpleaños, quiero declararte mi amor eterno y hacerte mío para siempre el día que cumplas veinte años, ese va a ser mi regalo ¿lo aceptas?

El pobre chico no tenía idea de cómo reaccionar, aunque su respuesta era clara. Su amadísimo conejo no solo le había propuesto matrimonio sino que además quería darle el regalo mas hermoso del mundo, que era el poder pasar a su lado el resto de su vida y hacer que todos sus futuros cumpleaños fueran ya no solo la celebración de su nacimiento sino que además la del nacimiento de su nueva vida con el hombre que ha amado los últimos dos años. Por supuesto que tenía que decir…

Misaki (en voz baja): -lo abraza muy fuerte y empieza a llorar- Claro que a-acepto, bo-bobo Usagi… quiero q-que estemos j-juntos siempre… ningún otro regalo podría… ha-hacerme más feliz…

Akihiko: -le regresa el abrazo- Misaki, siempre logras hacerme feliz… te amare para siempre, aunque…

Misaki (preocupado): -se suelta y lo mira- ¿Aunque qué?

Akihiko (sin soltarlo): Calma, no es nada malo, es solo que antes de volver quisieron llamarte para decirte que todo había sido un malentendido, pero no respondías el teléfono ni tu celular, por supuesto que me asuste mucho y eso hizo que volviera muy rápido ¿Exactamente qué fue lo que paso?

Misaki: -baja la mirada- No quiero decírtelo…

Akihiko: Misaki, por favor, quiero que confíes en mí, me preocupe muchísimo al no poder comunicarme contigo, me sentí aterrado de solo pensar que no te encontraría al volver… por favor dímelo

Misaki: Es que… es que…

Akihiko: Misaki… solo dilo, prometo no enojarme… nada podría hacer que me molestara contigo

Misaki: -empieza a llorar- Temía recibir la misma llamada otra vez…

Akihiko: ¿Uh?

Misaki: Tenía miedo de repetir esa experiencia, que quizá me llamaran una y otra vez solo para recordármelo y así no olvidar que no ibas a volver. Ya sé que eso hubiera sido muy cruel y que no era necesario tampoco… solo… tenía miedo, eso es todo… perdóname por ser tan tonto…

Akihiko: -lo abraza aun mas fuerte- Misaki… no digas eso, no eres tonto, solo estabas triste y lo enfrentaste como creíste correcto, pero ya paso todo, la pesadilla termino y nunca volveré a irme, te lo prometo

Misaki: -le regresa el abrazo- Usagi-san… -derrama unas cuantas lagrimas mas-

Ambos quedaron abrazados un largo rato, igual como ocurrió la noche anterior a la partida de Akihiko, pero esta vez sabían que no tenía por qué acabar, ahora los dos podían permanecer así tanto como quisieran sin temor a que nadie los separara. Misaki se sentía muy afortunado de tener a su conejo de regreso, así como Akihiko se sentía increíblemente feliz de tener de nuevo a su niño en sus brazos, que era el lugar en donde quería mantenerlo para toda la vida.

No supieron cuanto tiempo paso hasta que Misaki sintió que era necesario que se lavara la cara, había derramado tantas lagrimas de felicidad que su cara estaba hecha un desastre, así que se soltó del agarre de su amante, aunque no sin antes recibir un cálido beso lleno de amor de su parte, como una manera de pedirle que no se tardara. Misaki le aseguro con la mirada que no lo haría, y fue rápido al baño, dejando a Akihiko solo abajo. Tomo sus muletas para poder regresar a su habitación, pero cuando estaba por hacerlo, el timbre empezó a sonar.

Akihiko: ¿Quién podrá ser en un momento como este? -va hacia la puerta-

No había querido molestar a Misaki, por eso decidió atender el mismo a quien estuviera tocando el timbre, al parecer sin recordar que Misaki era el único fuera de su enfermero, del mensajero del sargento y de Kaoru que sabían que estaba vivo. Sin más abrió la puerta, para recibir luego de un segundo a un muy sorprendido Takahiro, quien lo miraba como si fuera un fantasma, y de hecho incluso tiro al piso lo que traía en las manos.

Akihiko: Takahiro… no sabía que ibas a venir

Takahiro (en shock): U-U-Usagi-san… ¿pe-pero cómo… cómo es posible que…? Mi-Mi-Misaki me dijo que tu…

Akihiko: -suspira- Entiendo que quizá esto pueda ser muy sorprendente para ti. Por favor pasa, te explicare todo lo que ocurrió

Aun sin salir de su asombro, el pobre Takahiro recogió lo que había traído y entro al departamento de su mejor amigo y tomo asiento en la muy espaciosa sala de estar, donde Akihiko tomo asiento en frente de él… tenía que decirle la verdad cara a cara, sin embargo fue su invitado el que habló primero.

Takahiro: Solo venia a dejarle a Misaki algo de ropa que se le había quedado en mi casa cuando estuvo con nosotros unos días, además quise venir a ver como estaba el luego de enterarse de lo que te había pasado

Akihiko: Misaki estuvo muy mal durante muchos días, pero me conto que ni tu ni Manami lo dejaron solo y que lo acompañaron en su pena, en verdad se los agradezco mucho a ambos

Takahiro: Yo aun no entiendo que ocurrió… se suponía que habías muerto ¿acaso se equivocaron de soldado o algo?

Akihiko: Fue un malentendido un poco difícil de explicar, pero prometo contarte los detalles, ahora necesito que sepas algo sobre Misaki y sobre mi

Takahiro: El me conto todo…

Akihiko: ¿Ah?

Takahiro (serio): Me confesó lo de su relación, además me dijo que tenían pensado casarse

Akihiko: Takahiro, por favor, no creas que teníamos pensado ocultártelo para siempre, es solo que necesitábamos tiempo para poder pensar en un modo de decírtelo

Takahiro: Akihiko, eres mi mejor amigo y Misaki es mi hermanito, solo quiero que ambos sean felices, después de todo son dos de las personas que más quiero en el mundo, solo me entristeció un poco que no me lo hubieran dicho antes, pero eso no importa ya, solo te pido que cuides bien de él y que no lo hagas sufrir

Akihiko: Eso nunca, jamás haría sufrir a Misaki, lo amo más que a nada y te prometo que conmigo será muy feliz

Takahiro: -sonríe- Misaki, ya puedes salir, ya sé que estas ahí

Misaki, quien se había puesto a oír la conversación desde la escalera, finalmente se levanto y fue a reunirse con su amante y con su hermano mayor, un poco avergonzado de que lo hubieran sorprendido espiando, así que solo se sentó sin decir nada.

Akihiko: -le sonríe y lo abraza- Misaki, que bueno que estés aquí, hay algo muy importante que quiero decirles a ambos

Misaki: ¿Uh? ¿Qué es?

Akihiko: -lo suelta y mira a su amigo- Takahiro, eres mi mejor amigo desde que éramos muy jóvenes, además de ser hermano del chico que amo, me gustaría pedirte que me hicieras el honor de ser mi padrino de bodas

Tanto Takahiro como Misaki quedaron impresionados con esa petición. Claro, Takahiro hacía tiempo esperaba poder acompañar a su buen amigo el día de su boda, y quería hacer lo mismo con su hermanito cuando ese día tan especial llegara para él, después de todo ambos estuvieron presentes cuando él y Manami se casaron, solo que nunca espero que sería de ese modo, pero eso no lo hacía menos especial. Le dedico a ambos una cálida sonrisa, la cual ya mostraba lo que quería responder.

Takahiro: Por supuesto que sí, sería un honor y un placer ser el padrino de ambos, además me encantaría entregar a Misaki

Misaki (algo avergonzado): -se sonroja- ¡Nii-chan! Solo a las novias las entregan, no es necesario que lo hagas conmigo

Akihiko: -lo vuelve a abrazar- Pero serias una novia muy bonita, ya te imagino vestido de blanco y con un ramo de rosas en tus manos

Misaki: -trata de soltarse- ¡Baka Usagi! ¡No digas cosas tan raras en frente de Nii-chan!

Era bueno ver que Misaki volviera a comportarse como siempre, Takahiro había estado muy mal al ver lo triste que había quedado el pobre chico tras esa llamada, y a pesar de que quería aparentar enojo, se le podía ver en la mirada una intensa chispa de alegría que creyó que jamás volvería a verle, la cual obviamente era producto del regreso de su amante, en serio estaba muy contento por ambos y solo les deseaba lo mejor. Se dio cuenta tras un rato que debía volver a casa y darle un poco de intimidad a la pareja, así que tras levantarse y que Misaki lo acompañara hasta la puerta, se despidió de ambos, sin duda ansioso porque llegara el día de la ceremonia.

Akihiko: -lo abraza por detrás- Por fin solos…

Misaki: Usagi-san, es mejor que vayas a la cama, yo tengo que terminar de hacer la cena

Akihiko: De verdad me gustaría que pensaras en lo del vestido de novia, opino que te verías adorable

Misaki: ¡Ya te dije que no pienso usar un vestido, Baka!

Akihiko: Tienes razón, ¿Por qué usar ropa, si después de todo planeo quitártela apenas estemos en nuestra noche de bodas?

Misaki: Veo que la guerra no te cambió nada, sigues siendo un pervertido

Akihiko: -lo aprieta mas fuerte- Pero aun así me amas, sino no querrías casarte conmigo

Misaki: -se sonroja- Esta bien, tienes razón, ahora suéltame ¿quieres?

Akihiko: -le besa el cuello- Quiero que me digas que me amas, entonces te soltare

Misaki: ¿Qué me pasa? Llore toda una noche en casa de Nii-chan y me lamentaba no decirle a Usagi-san que lo amaba con mas frecuencia, y ahora que volvió no puedo hacerlo tal como prometí…

Akihiko: Misaki… estoy esperando

Misaki: Usagi-san… te… te… te amo…

Akihiko: Misaki… gracias… -lo besa aun más-

Misaki: Bien, ya lo dije, ahora ve a la cama, sino el doctor se va a enojar

Akihiko: No se enojara si no lo sabe, además… ya te prometí nunca más soltarte de nuevo y lo sostengo… quiero tenerte en mis brazos, abrazarte, besarte y no dejarte ir hasta que sea el día de nuestra boda -le mete la mano bajo la camisa-, y cuando estemos casados, quiero demostrarte todos los días cuanto te amo, incluso con más frecuencia que ahora

Misaki: -le cae una lagrima por la cara- Usagi-san… te amo…

Akihiko: -le sonríe y quita su mano- Pero eso será cuando nos hayamos casado, nos divertiremos aun mas esa noche si esperamos un poco

Misaki: Hemos esperado cinco meses

Akihiko: Parece que mi pequeño Misaki está ansioso, pero descuida, esa noche será inolvidable, te lo prometo -lo besa y se va a su habitación-

Misaki se quedo ahí de pie, preguntándose que era precisamente lo que su conejo pervertido tenía en mente. Prefirió no pensar más en eso y fue a seguir haciendo la cena para llevársela a Akihiko, ya que era claro que no le diría nada hasta dentro de una semana cuando fuera la boda.


Lentamente la semana finalmente transcurrió, de hecho muy lentamente, para desgracia del impaciente chico, pero finalmente lo hizo. El gran día para ambos finalmente había llegado y Misaki no podía estar más feliz mientras se encontraba en un pequeño cuarto en una bella iglesia de Inglaterra, poniéndose su traje y asegurándose de estar presentable para los invitados a la ceremonia, para el cura y por supuesto, su amado prometido. Tanto tiempo lamentando que este día no fuera a llegar por culpa de esa maldita guerra, pero al final nada pudo evitar que los dos enamorados pudieran gozar del día más feliz de sus vidas como era debido.

Misaki estaba usando un bello traje de un color rojo oscuro, camisa negra y una corbata del mismo color que su chaqueta y pantalones, además de un bonito clavel rojo adornado la solapa de la misma. Había sido idea de Akihiko, quien había amado tanto la sensación que le había dejado aquel sueño que hizo todo lo posible porque Misaki pudiera verse lo más parecido posible a como lo hacía en el, aunque el chico estaba más que nada feliz de no tener que usar un vestido, aunque ya sabía que Akihiko no sería tan malo como para obligarlo a usar uno en frente de sus conocidos y amigos de la universidad. Lo único malo, y que pese a todo hubiera evitado si hubiera accedido a usar vestido de novia, era que no lograba atar el nudo de su corbata. Akihiko era quien siempre lo hacía cuando debía usar traje, pero esta vez no podía hacerlo, ya que por tradición no podían verse antes de la ceremonia, ya que eso les podría traer mala suerte, cosa que a Akihiko le parecía una tontería, pero finalmente debió aceptar, solo para poder apreciar mas el momento en que ambos estuvieran por fin en el altar.

Misaki (frente al espejo): Veamos, otra vez, meto este lado por aquí y le doy una vuelta… no, no es así… tengo que dar la vuelta aquí y luego… no, así tampoco… -la suelta y ve que esta toda desordenada-. No tengo remedio, el único momento en dos años en el cual de verdad quiero lucir bien y no logro atar un simple nudo, quisiera que Usagi-san viniera a ayudarme

Un golpe a la puerta saco al futuro novio de sus lamentos, cosa que lo sorprendió, ya que no esperaba que de verdad alguien llegara a ayudarlo, aunque se imaginaba quien podría ser. No sabía si estar feliz o molesto, ya que si bien quería verlo y que lo ayudara con su pequeño problema, también iba en contra de la tradición.

Misaki: Bueno, dos hombres casándose tampoco es muy tradicional que digamos… - mueve la cabeza- ¿Pero qué estoy pensando? ¿Y que si no es algo común? Amo a Usagi-san y eso es todo lo que importa, solo ve a ver quien toca la puerta y se acabo

El chico se dirigió a la puerta, para ver detrás a su hermano mayor, quien lucía un bonito smoking negro clásico y con una linda flor roja en la solapa. Rápidamente salto a abrazarlo, aunque debió soltarlo pronto, no quería arrugarle la ropa, ya que de seguro tardo en estar listo.

Misaki: Nii-chan, que bueno verte

Takahiro: Lo mismo digo, disculpa por interrumpirte mientras te alistas, es que quería asegurarme de que no estabas nervioso

Misaki: Un poco, siento mariposas en el estomago y las manos me sudan

Takahiro: Calma, es perfectamente normal, yo también me sentía así a solo una hora de casarme, solo debes recordar que lo que haces lo harás con la persona que amas, y con quien pasaras el resto de tu vida, no pienses en nada más que en eso y toda la incomodidad desaparecerá

Misaki: Gracias Nii-chan, lo tendré en cuenta. Por cierto ¿crees que podrías ayudarte con este tonto nudo? No logro atarme bien la corbata y la ceremonia empezara pronto

Takahiro: -se ríe- Seguro, me alegra ver que hay cosas que aun no cambian -le ata la corbata-

Una hora más tarde precisamente, todos en la iglesia ya habían tomado sus lugares, Akihiko se encontraba de pie entre el cura y todos los invitados, entre los cuales se encontraban todos quienes lo habían acompañado en la guerra: Hiroki, Nowaki, Miyagi, quien por supuesto había invitado a Shinobu, su hermano Haruhiko, su padre, Isaka, quien iba con Asahina, también a Manami, quien llevaba en brazos al pequeño Mahiro,y además pudo ver llegar a Kaoru en compañía de sus padres y hermana, además de a Takechi, quien iba con su esposa, quien lucía una prominente panza de embarazada. Todos ellos, además de los amigos de Misaki, llenaron los asientos de la iglesia. Al lado del cura estaba Aikawa, quien tal como Akihiko había pensado, fue quien organizo toda la ceremonia y quien sería la madrina de ambos. Se le veía muy feliz de acompañarlos a ambos en un día tan importante, pero además de saber que su sensei después de todo no había muerto en la guerra. Había sido de las personas más afectadas cuando se entero, y de las más felices cuando supo que no era verdad.

Los minutos pasaban y ya todos estaban a la espera del novio y el padrino. Akihiko, quien lucía muy guapo y compuesto en su bello smoking gris oscuro, de hecho ya estaba preparado para salir corriendo a buscar a su pequeño, ya la espera lo estaba desesperando y quería tenerlo ya con él para poder hacerlo su esposo. Aikawa le había advertido que esa clase de cosas no eran apropiadas en una boda y que tenía que ser paciente, ya que conocía bien sus caprichos y lo que seguramente pasaría si el chico se atrasaba solo un minuto, pero finalmente la espera termino no mucho después, y ahí todos pudieron ver como por la gran puerta de la iglesia entraban ambos, y al ver a su mejor amigo y al amor de su vida caminar por ese pasillo su sonrisa nunca fue más grande.

Takahiro llego con Misaki luego de interminables momentos, y soltando a su hermanito para que Akihiko lo recibiera, decidió no irse a su lugar sin antes dedicarle una mirada seria al autor.

Takahiro: Akihiko, confío en ti y sé que harás feliz a mi hermano, cuida bien de él, así como yo lo hice cuando era niño, recuerda que te entrego a una persona muy especial para mi

Akihiko: No tienes de que preocuparte, sabes que nunca traicionaría tu confianza ni haría nada que lastimara a Misaki

Tranquilo con eso, Takahiro se puso de pie en el lugar que le correspondía como padrino, y pudo ver como el cura pedía que todos oyeran los votos de los novios, ya que habían escrito los suyos propios.

Akihiko iba primero, y con una gran sonrisa, tomo las manos de Misaki, lo miro a los ojos y comenzó a hablar.

CONTINUARA…