Estábamos en el lago, donde el me había declarado su amor.
-solo faltan dos días-comenté triste, refiriéndome a su viaje a chicago.
-si-suspiro, luego me miro sonriendo, esa típica sonrisa de lado- tengo una idea.
¿una idea?
- a ver, dimela.-como estábamos recostados sobre la grama, me monte encima de él, acerque nuestros rostros, mientras él acariciaba mi cintura.
-ven conmigo a Chicago-murmuro.
-edward… ¿estas loco?-le pregunte seria.
-si, pero loco de amor de por ti, mi vida-me guiño el ojo aciendome sonreir-¿iras conmigo?
-bueno… dejame preguntarle a mis padres.
-te diran que no-hiso un puchero. Miro hacia el cielo y luego volvió a sonreírme- hare que mi madre hable con ellos… te aseguro que diran que si.
-de acuerdo. ¿Qué haremos en Chicago entonces?-le sonreí, aun sobre él.
-mi familia hace algo como… un intercambio. Rosalie viene cuatro meses, y yo me voy cuatro meses. Es para compartir con nuestros tios, mi madre no le habla a sus hermanos. Tuvieron muchos malentendidos y… bueno, me quieren es a mi-y se rio un poco.-y mi madre adora a Rosalie, asi que. La única forma en la que podemos asar tiempo con nuestros tios es haciendo ese intercambio.
-ah. ¿no sabes que tipos de malentendidos?-frunci el seño.
En este momento el nos giro, quedando el sobre mi.
-no, pero tampoco me interesan-me dio un casto beso- te encantara estar conmigo allá, haremos de todo.
-mmmmjumm pensé que ya hacíamos de todo-le guiñe el ojo mientras mi mano bajaba por su abdomen.
-hablo de turismo, pequeña malpensada.-me dijo riéndose contagiándome su risa.
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Aun no podía creer que mis padres, después de darme un rotundo no, hayan caído en el encanto de la señora Cullen, dejándome ir a Chicago.
Ahora estaba en un avión, primera clase, con Edward a mi lado.
Mire por la ventana, observando como comenzaba a llover.
-Belly-me llamo Edward.
-si?-me gire hacia el sonriéndole.
-te amo, muchas gracias por aceptar viajar conmigo. Si hubieras dicho que no, me estaría muriendo sin ti.
-yo también me estaría muriendo de lo mucho que te extrañaría.
Después de eso, solo nos dormimos, yo pensando en como me recibirían sus tios.
Me despertó la voz la Edward.
-Bella, Bella llegamos-abri los ojos para ver a Edward mirarme con dulzura.
Me rei un poco, y comenzamos a bajar del avión.
Cuando ya tuvimos nuestras maletas llego el taxi, el cual los tios de Edward enviaron solo para nosotros.
En el taxi reinaba un comodo silencio, Edward acariciaba, y de vez en cuando besaba, mi mano.
La casa de sus tios era… enorme, era 5 veces mi casa y la de Edward juntas.
Edward se bajo primero para abrirme la puerta.
-edward,… es gigante-dije aun mirando la casa impresionada.
-si, lo es.
De la puerta principal salió una mujer alta, y rubia, parecida a Rosalie.
-Edward-edward se acerco a abrazarla.
-tia Marie. Tanto tiempo.
-lo mismo digo.
-tia marie, ella es Isabella, mi novia-sonrio.
Su tia me inspecciono de arriba abajo, y me sonrio de mala gana.
-adorable.-y le sonrio a Edward- tu apellido.-me exigió.
-Swan. Mi padre es el dueño de Swan Factory y Swan company. Las líneas de diseño.-enseguida sonrio mejor y se acerco mas a mi.
Vieja interesada.
-oh, que bien. Veo que eres perfecta para Edward. Vienes de una buena familia.
Edward tomo mi mano y entramos a la casa.
proximo cap: la tia marie se comporta... no tan bien como deberia. ai una vecinita que no le gustara para nada a Bella... y paseoos turisticos en chicago con edward.
