14. Enfrentar otro pasado (I)

Piso de Saga y Shaka, bien entrada la noche.

- ¿¡Pero cómo te has atrevido a ir tras él!? ¡¿Eh?! ¡¿Me lo puedes explicar?!

El estado con el que Saga llegó a sus dominios no era muy esperanzador. Como tampoco lo era el que se estaba cebando con Kanon en el momento de separarse. La aparición de Defteros en "The Wyvern's Cave" se había presentado como el peor regalo de año nuevo que ambos gemelos pudieran tener, y Shaka era consciente de ello. Tanto como que su decisión de prestar cercanía al recién llegado no sería bien aceptada por casi nadie.

Y Saga no era la excepción.

- Lo haré si te relajas un poco, Saga...- Propuso Shaka, que mentalmente luchaba con intensidad para mantenerse calmado pero firme.

- ¡Y una mierda! - Los papeles que llevaba el Fiscal entre manos se estamparon contra la mesa del salón, cayendo esparcidos aquí y allá mientras su dueño daba rodeos sin sentido con pasos que comandaba la furia interna que sentía.- ¡No puedo relajarme! ¡No estás en disposición de pedirme ésto! ¡No tú! - Le soltó, enfurismándose aún más al ver cómo Shaka se agachaba para ir recogiendo todo el desecho de anotaciones que acababa de ocasionar el gemelo mayor.- ¡Y deja éso, joder!

- Son tus estrategias para el juicio...

- ¡Me importan una mierda ahora mismo!

Shaka inspiró con cautela. Trató de no mirarse a Saga, pero no podía evitar ser partícipe de los insanos rodeos que éste no cesaba de dar entorno a su figura aún agachada. Se obligó a no contestar, a no rebajarse al nivel de nociva exaltación que estaba propiciando el Fiscal. Y odió con todas sus fuerzas tener que estar enfrentando una batalla dialéctica sin sentido con alguien que en ese momento no parecía presto a recapacitar.

Así que apiló los papeles, hizo caso omiso de más palabras que sus oídos rehusaron de atender y se alzó con la intención de acomodar bien todas las anotaciones para volverlas a insertar dentro del dossier que había corrido la suerte de quedarse atrancado entre la mesa y una silla bien arrimada a ella. El orden no le importó, pero los guardó, y lo hizo sin aceptar su parte en la batalla...de momento.

- Saga...Te lo digo en serio.- Expuso al fin, mirándose a su compañero de vida a través de la graduación de su sobria seriedad.- Debes calmarte. Y sabes porqué. Llevas con el ritmo cardíaco muy acelerado demasiado tiempo seguido. Podrías llegar a encontrarte mal, sufrir alguna bajada de tensión o un ataque de ansiedad.

- ¿Ahora sí que eres cardiólogo? - Inquirió Saga con una sorna que no era consciente de la intensidad con la que podía herir dándole un sobrante uso.- ¡Qué curioso! ¡Solo entiendes de cosas del corazón cuando te interesa! ¡Menudo médico estás hecho! ¡De conveniencia! - La mirada que le dedicó Saga antes de dirigirse hacia el amplio sofá dolió tanto como las palabras derrochadas sin sentido, pero Shaka siguió impasible. Al menos por fuera, aunque por dentro todo su ser temblara ante la inminente explosión de una de sus peleas míticas y terriblemente aborrecibles. El Fiscal le dio la espalda, alzó un cojín que el forense creía que solo apartaría para al fin, tomar asiento, pero vio como dicho objeto era arrojado con fuerza sobre el mismo sofá, acompañando este desubicado y rabioso gesto de un gruñido que no auguraba ningún estado de calma cercano.- "Ahora no entiendo de temas médicos del corazón, ahora sí..."...- Gruñó Saga con descaro, rodeando el sofá y fijándose en qué otro objeto podía caer víctima de su insalvable frustración. Shaka tragó saliva con pesadez, cerró los ojos por un largo segundo e inspiró...todo lo que pudo.- A fin de cuentas, ¿qué vas a saber tú de corazones? A los muertos que tienes como pacientes ya no les sirven de nada...

- Te estás pasando, Saga. No es mi culpa que Defteros haya decidido aparecer en vuestra vida justo ahora.

Saga enmudeció. Tan peligrosamente como solía hacer antes de desatar una de sus más candentes explosiones, y Shaka se mentalizó para ello. Para recibir el ataque y contrarrestarlo como buenamente pudiera.- ¿Cómo dices? - Inquirió Saga, avanzando unos preciosos pasos que le personaron frente al forense.- ¿Defteros? ¿Le nombras como si os conocierais de toda la vida y te quedas tan tranquilo?

- Él mismo me confió su nombre. No sé por qué razón no debería llamarle así.

- ¡Traicionó a mi padre, joder! - Exclamó el mayor, abriéndose de brazos para evidenciar aún más un detalle que ambos ya sabían.

- Sus razones tendría...y quizás está aquí para contároslas.

- Las razones que pueda tener me importan una reverenda mierda. Ahora ya es así. Las necesitaba cuando era un chiquillo. Cuando era un adolescente que apenas recordaba a su madre, una mujer desaparecida el mismo día que Kanon y yo dejamos de verle a él.- Expuso Saga, re-equilibrando una serenidad que Shaka presentía poco duradera.- Entonces las necesitaba...no pasados treinta años.

- Nunca es tarde para saber. Para escuchar. Para intentar comprender...

- ¡Cállate, Shaka! ¡Por favor! - Saga se agarró de los cabellos con desesperación, y sus pies seguían guiándole por rumbos circulares e indecisos mientras el joven hindú parecía anclado en el mismo punto hallado al inicio de la inevitable discusión.- ¡No hay nada que comprender! - Gritó, volviendo a posicionarse frente a Shaka, y consiguiendo que éste le eludiera la mirada un instante que aprovechó para rearmarse la defensa.- ¡Él y mi madre traicionaron a mi padre! ¡Le engañaron! ¡Y luego desaparecieron! Y yo...yo entiendo el dolor que sintió mi padre, Shaka...yo ahora lo entiendo, porqué lo he experimentado. Lo que no estoy tan seguro es que lo entiendas tú. Porqué en ésto tú has estado del otro lado...

Ahí había llegado el ataque que el joven forense había estado esperando. El recordarle su error. El mezclar demasiadas cosas que confundían el contexto claro y simple que se podía apreciar con tan solo alejarse unos pocos pasos del nefasto agujero negro que el Fiscal estaba extendiendo a su alrededor. Saga aún estaba relamiéndose la herida que Shaka y Kanon le habían abierto meses atrás, y esa noche la herida escocía con un fulgor heredado y lejano.

Renacido y reavivado.

- Puedo comprender la culpa y la repugnancia hacia sí mismo que es probable que sintiera Defteros...

El ardor que consumía a Saga por dentro se mezcló en una carcajada ácida que retumbó en todo el salón, pero Shaka la resistió. Sabía que el Fiscal atacaba a herir con precisión milimétrica cuando la cólera se cebaba con él. Sabía que luego se arrepentiría...Y sabía que en parte tenía razón; en su caso, él había desempeñado el papel de traidor.

- No debió sentirse muy culpable después de robarle la esposa a su hermano y la madre a sus sobrinos...Y ella tampoco, así que para mí ya puede irse por donde ha venido.- Murmuró Saga, que había comenzado a notar como un sudor frío se asentaba en su frente y las fuerzas se le escurrían por cada poro de su piel.

- Escúchale, Saga...Ve a verle, y deja que se explique, que te de su versión de los hechos, y quizás así comenzará a sanar algo de vuestro pasado...- Shaka no perdía detalle de los cambios que se estaban asentando sobre el rostro del Fiscal, y muy a su pesar dedujo que sus predicciones comenzaban a hacerse realidad, viéndose plasmadas en la repentina palidez que comenzaron a mostrar las facciones de Saga, que poco a poco se dio la vuelta y avanzó hacia el sofá, donde se dejó caer sentado, respirando con visible dificultad.- Saga...¿te encuentras mal? - Se aventuró a preguntar, cortando con el hilo conductor de la discusión.

- No...Déjame, Shaka...- Musitó, llevándose ambas manos al rostro. Secándose el sudor con ellas.

- Saga, por favor...Dime qué te ocurre...- Insistió el joven rubio, olvidándose de todo el infantil daño que Saga se había propuesto derrochar sobre él. Sus pasos le acercaron hacia la posición que ahora ostentaba el Fiscal, y sin dudarlo se agachó frente a él, tomándole una de sus muñecas para comprobar el pulso, el cuál seguía un ritmo peligrosamente frenético.- Joder, te lo advertí...estás sufriendo una bajada de tensión...

- ¡Que me dejes! - Exclamó Saga, zafándose del agarre de un brusco tirón al tiempo que cerraba su mirada, inspiraba con problemas y recostaba su cabeza contra el respaldo del sofá.

- No te voy a dejar, Saga. Nunca. ¡Y ya no sé cómo narices tengo que demostrártelo! - Exclamó Shaka, que seguía con las piernas flexionadas ante Saga, atreviéndose a posar ambas manos sobre cada una de las rodillas del gemelo mayor.- Túmbate, estarás mejor...Necesitas recuperar un ritmo cardíaco más suave...

- No...No me voy a tumbar...y no voy a ir a verle al hotel, así que ya puedes tirar la tarjeta a la maldita basura...

Saga volvió a cubrirse el rostro con las manos, y entre ellas se notaba cómo el simple hecho de respirar le estaba costando un mundo, y Shaka solo pudo exhalar resignación al momento que se alzaba y se internaba en la cocina, emergiendo de ella con un vaso de agua fresca que tendió a Saga, y que éste tomó milagrosamente sin rechistar. La mano le temblaba con el sencillo acto de sostener el vaso, y fue Shaka quién lo rescató vacío de ella para dejarlo al buen recaudo de la pequeña mesa asentada frente al televisor.

Ninguno de los dos dijo nada más en lo que duró el tiempo que las mejillas de Saga demoraron en volver a cobijar algo de color. Shaka había tomado asiento sobre la misma mesa donde ahora reposaba el vaso y sus manos se habían cruzado entre la obertura que dejaban sus piernas encogidas mientras su mirada no dejaba de observar a Saga, a su inexcusable carencia de fuerzas y a todo el cúmulo de emociones que le estaban envenenando por dentro, y que seguirían haciéndolo si no le ponía remedio.

- Eres fuerte, Saga...- Dijo con un tono calculado y calmado, sin pretender conseguir una conexión de miradas que en cierto modo también necesitaba.- Y lo que sea que pueda contarte tu tío no tiene porqué hundirte, pero sí ayudarte a cerrar una etapa demasiado larga de tu vida...Los ciclos deben ser cerrados...

- No...tú no lo entiendes, Shaka...- Balbuceó el Fiscal, notando como irremediablemente sus ojos alejados de aquél al que amaba comenzaban a licuarse.

- Pues cuéntamelo. Confía en mí para lo malo también...

Una inoportuna lágrima se atrevió a surcar una de las mejillas del Fiscal, quién se la borró sin mucho éxito, dado que otra osaba asaltarle la mejilla contraria. Su mirada seguía focalizada en un punto impreciso y lejano, y un atrancado suspiro traspasó su pecho antes de poder ofrecer una voz que distaba mucho de ostentar la fuerza y la maldad que fue exhibida instantes atrás.

- Es que...me sentiré ridículo si lo hago...

- ¿Por qué? No digas éso...

Saga inspiró otra vez, dejó que otra lágrima fluyera con la libertad que no conocieron las anteriores y finalmente se forzó a buscar refugio dentro de ese azul que a veces se le antojaba tan necesario como infinito.

- Tengo miedo, Shaka...Mucho miedo...

- No debes tenerlo.

- ¿Y si resulta que todo en lo que he creído durante años es una falacia?

Shaka recibió la pregunta sin comprenderla del todo, necesitando unos segundos de análisis que culminaron con otra pregunta.- ¿A qué te refieres?

- ¿Y si me afirma que Aspros nunca fue mi padre? ¿Entonces qué? Estaré perdido...Muy perdido, Shaka...

- Hey, no debes pensar ésto...Aspros fue tu padre. Creciste con él. Él te educó, el te procuró una vida repleta de todo lo que tú y Kanon pudierais necesitar...él estuvo con vosotros, contigo...

- ¿Pero y si no lo es? ¿Y si nunca lo fue? ¿En qué he basado yo toda mi evolución como persona? ¿En una ilusión?

- En un hombre real, Saga. Aspros fue real...Y no debes avergonzarte de haberte sentido atraído por el magnetismo que pudiera tener su personalidad, sus aptitudes profesionales y todo lo que siempre me has confiado que has admirado de él...¿Qué más debe importarte a parte de todo lo que sientes por él?

- Soy consciente que tuvo sus sombras...que no fue modélico en muchos sentidos...pero yo le quería, Shaka...- Saga desvió la aguada mirada, posándola sobre el cruce de manos que Shaka mantenía entre sus piernas, y sin retenerse las disculpas que necesitaba procesar, dejó que una de sus manos acudiera a la unión de las de Shaka y la acariciara con delicadeza.- Perdóname...

- No pasa nada...- Le tranquilizó el forense, desarmando la unión de sus manos para tomar la de Saga con su diestra.

- Sí, sí que pasa. Cuando me hundo...Cuando me ofusco puedo llegar a ser muy venenoso con todo lo que digo. Y lo que me jode es que no siento la mayoría de las cosas que escupo...lo digo solamente para dañar...para hacer que quién está del otro lado se sienta más miserable que yo...

- Ya lo sé.

- Me tienes demasiada paciencia. Otro no lo aguantaría...

- Bueno...a veces resulta un poco complicado hacerlo...- Dijo Shaka, estirando los labios en una media sonrisa que deseó ir calmando la tensión que había reinado en el ambiente desde su llegada a casa.

Saga también se sonrió. O lo intentó entre las tímidas lágrimas que se iban formando sobre su verde mirada, y sin tener en cuenta la voluntad propia de sus instintos se incorporó del sofá todo lo que necesitó para abrazarse a Shaka con fuerza y en emotivo silencio.

- Ve a verle, Saga...- Susurró el joven contra el hombro del gemelo mayor al tiempo que sus brazos también le rodeaban la espalda y una de sus manos la acariciaba con devoción.- El "no" a todo ya lo tienes, pero no sabes lo que te puede ayudar hablar con él...Solo hablar...

- No me siento capaz de ir solo.- Confesó el Fiscal, sintiéndose vulnerable como un niño perdido que necesita guía y protección.- Ven conmigo, por favor...

Shaka meditó rápidamente la proposición, y con tan solo el boceto de un asentimiento ya pudo percibir cómo Saga inspiraba más tranquilo.- De acuerdo. Vendré, pero te esperaré en un lugar alejado de vuestro encuentro. Lo que os tengáis que decir es cosa de dos...o de tres. Kanon también debería acudir.

- Lo sé...- Saga fue aflojando el abrazo poco a poco, hasta quedar separados pero aún próximos.- Pero quizás prefiero hacerlo primero sin él.

- ¿Y cuando quieres ir?

- Ahora.

- ¿Ahora?

- O voy ahora, o si lo dejo para mañana ya no me voy a atrever.

- Kanon lo tiene que saber...Que vas a ir. No le ocultes nada de lo que hagas con este tema...

- Conduce tú y por el camino se lo digo.- Propuso, con un poco más de serenidad en su voz.

- Me parece bien.

Saga inspiró por enésima vez, presentando una respiración más pausada y acompasada. Se restregó el rostro con ambas manos y rindiéndose a otro impulso tomó a Shaka del rostro y le besó.- A veces no sé qué haría sin ti...- Añadió después, acariciándole la quijada con el pulgar.

- Va, Saga...Ve a lavarte la cara. Recuerda que eres fuerte, y justo ahora pareces el soldado más derrotado de una batalla.

El Fiscal sonrió a duras penas, pero debía admitir que su joven amante hacía todos los posibles por ir sembrando una armonía de espíritu que él perdía con demasiada facilidad, y sin contradecir sus sugerencias se alzó del sofá con cautela, comprobó que el mareo ya se había ido y se internó en el baño para llevar a cabo su rápido cometido.

En el salón, el rubio hindú se enfundó la chaqueta, buscó las llaves de su coche y recuperó la tarjeta que Defteros le había dado un par de horas atrás.

El hotel Anita Argo residía a cuatro o cinco calles de "The Wyvern's Cave", pero a él, ese trayecto ahora también se le antojaba largo y espinoso.

Urgente...

Y por el bien de los gemelos, necesario.

#Continuará#