Fic, "Y Después de todo.." (Parte14)
En ese preciso momento un golpe seco se oyo en el despacho de Brenan, parecido al sonido de una bofetada, lo que hizo que Angela se girase rapidamente.
Mientras Angela hablaba en el pasillo con Booth esto era lo que ocurria en el despacho de Temperance:
William mantenía a Brenan en ese estrecho abrazo; cuando el antropólogo rozó suavemente la curva de su labio superior, sólo aguantó unos segundos antes de desesperarse. De modo que empujó con fuerza a su ayudante y haciendo impulso se levantó, no sin dificultad de la posición en la que se encontraba. Él la miró con una expresión divertida y se acercó a ella, acortando la distancia que sería considerada prudencial.
Brenan no pudo ocultar su cara de asombro ante la osadía del hombre, y aunque tenía que admirar su audacia, la ira que sentía por su comportamiento era más fuerte. Apoyo las manos en las caderas y encaró visualmente a William, que le devolvió la mirada sin temor alguno, definitivamente tenía agallas.
-Me parece que eso a sido totalmente inapropiado
-Bueno, yo no puedo arrepentirme, porque con sinceridad, he disfrutado considerablemente.
-No se ofenda Dr. Edwards, pero lo que a usted le haga disfrutar o no, no es de mi incumbencia, voy a darle un consejo. Debería ser más cuidadoso si desea conservar su puesto aquí.
William aproximó más la distancia, pero Brenan no estaba dispuesta a dejarse intimidar, de modo que no se movió ni un milimetro. Él, sin embargo malinterpreto que ella no se moviese, lo tomó como una invitación, una demostración de que su acercamiento era bienvenido.
-Pues yo creo, doctora Brenan que está totalmente de acuerdo con mi apreciación de que ha sido una experiencia agradable para ambos.
Un brillo de ira cruzó los ojos de ella, el pensó que era deseo y con intrepidez rodeo la cintura de ella y la besó.
Brenan no sólo no correspondió al beso, sino que apartó bruscamente a William y le propino una sonora bofetada. El antropólogo miró incrédulo a Temperance con una mano sobre la mejilla que ella había golpeado, ella había devuelto sus manos a las caderas y cambiado su posición a una definitivamente desafiante. No sabía la suerte que había tenido, pues estaba haciendo gala de una gran autocontrol, en otras circunstancias, probablemente él estaría en el suelo con la suela del zapato de ella en su garganta.
-Yo ... crei que...
-Bien, obviamente estaba equivocado. Antes de que termine de aplastar su ego Dr. Edwards, le aconsejo que recoja sus cosas y haga una retirada digna.
William se encogió y la miró de soslayo. Antes de salir por la puerta se giró un momento.
-Lo siento Dr. Brenan. -Brenan vio un autentico arrepentimiento en los ojos del antropólogo. En ese momento Angela entraba por la puerta y observaba atónita la escena.
-Creame William, más lo siento yo. Si he de ser sincera, me caía usted bien y es, sin duda, un brillante antropólogo, pero definitivamente no encaja en este equipo. Adios, espero que tenga más suerte la próxima vez.
Él bajo la mirada y salió por la puerta como alma que lleva el diablo, dejando a Angela Montenegro en la puerta del despacho de su mejor amiga con tantas preguntas cruzando por su mente que ni siquiera sabía por donde empezar.
-Pero cariño ¿me puedes explicar que esta pasando aquí?, porque definitivamente no me entero de nada. ¿No os estabais besando hace un minuto con él sujetandote cual pareja de baile?
-¿Que? ¡ni hablar!, estaba insinuandose y lo aparté pero por lo visto, no se dio por enterado con el primer aviso.
-¿A que te refieres?
-Pues que aun apartandolo ha tenido la osadía de intentar besarme.
Angela frunció el ceño empezando a comprenderlo todo.
-Así que no he tenido más remedio que ponerlo en su sitio. Esa bofetada le dolerá más en su orgullo que otra cosa, pero se la merecía.
-Entonces antes, cuando él te sujetaba... quiero decir cuando estabas recostada en su brazos ¿no os estabais besando?
-¡Claro que no! ¿por quien me tomas Angela?. Puede que no rechazase a un hombre en una situación de aparente necesidad biológica, pero ahora las circunstancias son otras. ¡Parece mentira que seas tu precisamente quien me diga esto!
-¿Pero entonces que ha ocurrido exactamente para que acabases entre sus brazos?
-Pues que a entrado sigilosamente en el despacho y me he llevado un susto de muerte, he tropezado y él ha impedido que me cayese al suelo, eso es todo.
-¡Oh Dios mio!, Brenan creo que deberías sentarte un momento...
-No, lo que necesito es terminar de recoger, Booth estará aquí en seguida y no quiero que me vea tal alterada, porque como se entere de lo que me ha pasado igual le patea el culo a Edwards.
-Cariño no te tienes que preocupar por eso.
-Bueno es cierto, ya le he puesto yo en su sitio. Y Booth sabe contenerse cuando quiere, ha sido un malentendido, creo.
-No, no me refería a eso. Aunque lo del malentendido... no sabes a que escala cielo
-Entonces ¿que quieres decir?, igual debía haber actuado de otra manera ¿es eso?. Pero bueno, es que definitivamente no me ha dejado otra opción. Y de verás que lo siento porque era un excelente profesional, en fin... lo que ha hecho no tiene excusa.
-Sientate Brenan por favor y deja ya los papeles, que no se por donde empezar y me estas poniendo nerviosa. ¡SIENTATE POR DIOS!.
Brenan se giró anonadada ante el grito de su amiga y se sentó obediente en el sofa.
-¿Que ocurre Angela?, no entiendo porque me gritas ahora, pensé que de entre todas las personas del Jeffersonian, tu serías la primera en aplaudir mi acción.
-Y la aplaudo cielo, ese tio se merecia un buen puñetazo, pero no entiendes lo que ha ocurrido. Mira antes de entrar a tu despacho, desde fuera... desde el pasillo, las cosas parecían radicalmente distintas.
-¿Distintas?, ¿en que modo?
-Bueno cielo, parecía que tu y William os estabais dando un apasionado beso de esos al estilo de las películas antiguas.
-Bueno pues esta claro que no. ¿Y por eso me gritas?, no tengo la culpa de que la perspectiva sea una embustera.
-Pero no es solo lo que pareciese, sino que yo no era la única que ha visto esto desde el pasillo.
-Bueno pues se aclara con quien haga falta. -Dijo Brenan levantandose del sofa. -Ahora no quiero pensar en esas tonterias, estoy esperando a Booth y eso es más importante, ¿no me lo decías tu hace un rato?.
-Cariño, Booth no va a venir a buscarte porque ya vino hace un momento. Era la persona que estaba conmigo en el pasillo.
Temperance volvió a caer en el sofa con cara de comprensión, sobre todo teniendo en cuenta la multitud de posibilidades que su cerebro estaba analizando en un segundo. Angela la dejó asumir la información, pero se preocupó cuando al cabo de cinco largos segundos la cara de su amiga no cambió, estaba a punto de romper el silencio cuando las palabras surgieron de la boca de Brenan, casi en un susurro.
-¿Se marchó?
-Si cielo, y bastante enfadado, como te puedes imaginar.
Brenan se cubrió la cara con las manos.
-Como si esto no fuese suficientemente dificil ya de por si. Apenas se como actuar en una situación normal. Y ahora ¿que se supone que debo hacer?
-Pues deberías intentar hablar con él
-¿Intentar?... Tu crees que no va a querer hablar conmigo ¿verdad?.
-Bueno Brenn, dada vuestra conversación de ayer y todo lo que no habeís querido hablar durante años, yo espero que en el fondo te conceda una oportunidad de explicarte. Creo que él también querrá aclarar las cosas. Pero espera un poco. Ahora se siente herido y en un hombre esto es radicalmente distinto a una mujer.
-No entiendo a que te refieres.
-Me lo supongo, quiero decir que un hombre se siente herido en su ego. Deja que pasen unas horas para que pueda hablar contigo sin pensar que está siendo infiel a su orgullo, eso es todo.
-Maldito orgullo de macho alfa.
-Bueno, si lo prefieres decir asi. Pues si.
-¿Y como voy a ser capaz de esperar horas sin hablar con él?, esto va consumirme.
-Cielo, para ser una persona que no está en contacto con su sentimientos, eso ha sido muy gráfico, te felicito.
Angela se quedo pensativa un momento pero su cara se iluminó cuando a su mente acudió una posible solución. -Escucha Brenn, tengo una idea, mándale un mensaje a su movil. Puede que si tienes suerte lo lea.
-De acuerdo, si crees que eso puede funcionar.
Angela se marchó del despacho y Temperance tuvo un intenso deja vù. Su despacho vacio y ella desesperada con el telefono en la mano, sentada derrotada en su sofa. Pero sabía que ahora no tendría una llamada inesperada que la ayudase a salir de sus dudas, ahora le tocaba a ella. Antes de que su cerebro la detuviese con porques innecesarios, escribió rápida un mensaje y lo envió. Sólo esperaba que todo acabase por arreglarse, porque no sabía como podría reponerse si perdía de nuevo a Booth, sabía que con una vez había tenido suficiente.
Se que probablemente no querras hablar conmigo, pero tengo una explicacion racional. Por favor acude al Dinner a las 23.30 y dejame contarte toda la verdad. Creo que nos merecemos ser sinceros ¿tu no?. Brenan
En el piso de Booth un pitido sonó llenando el vacio del comedor, el movil vibró un instante sobre la mesa, antes de volver a quedar completamente inmovil y en silencio, pero el dueño del aparato no lo escuchó, nadie atendió al contenido de aquel mensaje, que como una pequeña piedra intentaba destacar en un enorme desierto de arena, cualquiera podía ver que era imposible.
Booth se encontraba en la ducha, con la cabeza bajo el chorro, intentando apartar de su cabeza a base de agua la imagen de Temperance en brazos del engreído del Dr. Edwards. Eran las 21.45 de la tarde.
