- Titulo: Nadie dijo que sería fácil

- Autor: Babi (Ex Miku_Cullen)

- Disclaimer: Twilight y todas sus referencias no me pertenece, son de la escritora del best-seller, Stephanie Meyer.

- Algo que deben saber:

1.- No gano dinero haciendo esto, sólo lo hago por diversión

ENJOY!

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A pesar que siempre decía que no le importaba lo que los demás tenían para decirle, Edward no podía dejar de sentirse ansioso con el sólo hecho de pensar que debía llegar a casa y enfrentar a sus tíos.

Seguramente ellos ya estaban enterados de su inasistencia a la costosa escuela a la que lo mandaban y lo reñirían nuevamente. Siempre ocurría lo mismo y ahora, que ya había faltado unas seis veces en el mes, eso no cambiaría.

¿Pero quién dijo que él quería ir a ese lujoso complejo? Es más ¿Quien dijo que él deseaba estudiar? Lo que él quería era seguir practicando el snowboard para ser el mejor y luego, cuando ya no pudiera competir, dedicarse a ser instructor. Sí, eso era lo que él deseaba.

Suspiró audiblemente al ver el auto de su tío estacionado frente al porche de la gran casa, casi mansión, que estos tenían. Siempre la había encontrado demasiado grande para sólo cinco personas, pero el nada podía hacer.

Se bajó de su auto con relativa calma y, luego de coger sus implementos, se dispuso a entrar en la casa.

Se podía escuchar movimiento en el interior. Se escuchaban cucharones resonando contra las ollas por lo que seguramente Ana, la cocinera, aun no se acostaba y estaría preparándole algo para pasar el mal momento que viviría dentro de poco.

— Joven...— escuchó que lo llamaban y, al voltearse y mirar hacia el costado de la casa, vio a Matilde. Ella era la sirvienta de la casa y, al igual que Ana, solía consentirlo y ocultarle cada una de sus travesuras. Según ella y la cocinera era porque él no era como sus primos. Él era noble, humilde y un buen muchacho, todo lo contrario a sus primos que eran unos superficiales y mal criados— Joven...

Edward caminó hacia ella con una sonrisa en su rostro, pero no se veía tan tranquila. Seguramente las cosas dentro no estaban muy bonitas.

— ¿Que sucede, Matilde? ¿Está muy feo allá dentro?

— Un poco. Su tío llegó muy molesto porque recibió una llamada del director de la escuela cuando estaba atendiendo unos pacientes y su tía no está mejor. Ella también parece muy molesta... Escuché que decían que le quitaran su auto.

— Pues que lo hagan, después de todo puedo vivir sin el... Están los buses.

—Joven, por favor, no diga nada el día de hoy ¿No cree que es mejor agachar la cabeza y guardar silencio? Así se ahorraría problemas

— Eso sí que no, Matilde. Yo no voy a ser un sumiso y si tengo que defenderme, lo haré

— Edward...

Los dos se quedaron de piedra al escuchar la voz de Esme. La sirvienta se ocultó rápidamente a la vuelta de la casa, mientras que el chico volvía a suspirar.

A enfrentar un nuevo duelo...

— Entra a la casa, Edward. Tenemos que hablar.

El chico suspiró y se dispuso a entrar en la casa, seguido de cerca por su tía que ya había cerrado la puerta a sus espaldas.

Sus primos lo miraban desde la escalera con unas sonrisas en sus rostros. Desde pequeños lo odiaban, aunque él no sabía por qué. No les había hecho nada y tampoco los molestaba... no se explicaba ese odio.

— A la sala— dijo Esme de manera cortante

— Ja, te pillaron. Ahora nada te salvara del castigo, primito— se burló Emmett, triunfante. Él le había contado a su madre que Edward no había asistido a clases y su padre solo llegó a ratificar la información.

— Emmett, Alice, a sus habitaciones. Terminen sus deberes que luego cenaremos— les indicó Esme y esperó a que los dos desaparecieran, para luego mirar a su sobrino— Dije a la sala

Edward siguió su camino en silencio pero molesto por dentro. Quería gritar, descargarse y luego encerrarse en su habitación ¿Por qué no podían dejarlo tranquilo y olvidarse de él? Si su padre lo había hecho ellos también podían.

Su tío Carlisle ya estaba en la sala, sentado en un sillón y revisando unos documentos. Se notaba molesto y, en cuanto los escuchó entrar, dejó los papeles a un lado y se quitó las gafas para dejarlas en una mesa.

Le indicó el sillón que había frente a él para que se sentara, pero Edward no lo hizo.

— Estoy bien así— contestó

— Supongo que sabes porque nos reunimos aquí— le dijo mirándolo fijamente, pero él no respondió— ¿No tienes nada que decir? ¿Nada que informarnos?

— No, nada— contestó tajante

— Nos llamó el director de la escuela— insistió Esme, pero él siguió en silencio— Nos dijo que no habías ido a clases el día de hoy y que no es la primera vez que esto ocurre ¿No tienes nada que decir en cuanto a eso?

— No— contestó

— ¿No? ¿No tienes nada que decir?— inquirió su tía, molesta y contrariada. El solo se encogió de hombros— No puedo creerlo...

— ¿Puedo irme a mi habitación?— preguntó

— ¡Claro que no!— gritó Esme, exasperada. Carlisle le cogió una mano y la acarició para calmarla— No puedes faltar así como así a clases, Edward. Y menos estar todo el día fuera de casa sin avisar ¡No teníamos ni la menor idea de donde estabas!

— Estaba en el centro de ski— le dijo, mostrándole su vestimenta

— Eso lo sabemos, Edward. Diego nos lo dijo cuándo lo llamamos porque no sabíamos dónde estabas y él nos contó que le habías dicho que no tenías clases cuando no era así— siguió Carlisle al ver que su esposa estaba demasiado molesta— Edward, no te estamos molestando porque sí. Los estudios son importantes para ser alguien en la vida y llegar a la universidad...

Ante esas palabras Edward no hizo más que reír. Desde hace un tiempo que él sabía que no quería ir a la universidad... Eso no era para un alma libre como la de él... Solo quería hacer snowboard toda su vida.

Los dos adultos lo miraron con intriga ¿Qué era lo gracioso que habían dicho? ¿Tenían algo en el rostro?

Esme le preguntó qué era lo que le causaba tanta gracia y el solo sonrió aún más. De verdad le divertía todo esto.

— Te hice una pregunta— nada, seguía sonriendo— Edward, ya basta. Con tu tío nos hemos esforzado por darte lo mejor como a tus primos. Te compramos lo que necesitas, te regalamos un auto y te tenemos estudiando en el mejor colegio de Seattle, que nos sale mucho dinero.

— Pues nadie se los pidió— agregó dejando de reír— Podrían tenerme en una escuela cualquiera con gente normal y no solo niños hijos de papá que tienen todo con solo decirlo y sin esfuerzo.

— Tú también lo tienes todo, Edward— dijo Carlisle, sin creer lo que escuchaba. Ellos se esforzaban día a día por darle a su sobrino lo mismo que a sus hijos.

— No, ahí te equivocas. Yo no soy igual a todos esos niñatos... No tengo padre, mi madre es una asesina y soy un recogido de una familia que se demoró años en encontrarnos y que lo hace por caridad... No soy como ellos

— No digas esas cosas. Lo tuyo no es caridad, te amamos como a un hijo...

— ¡Pero no soy su hijo!— gritó, exasperado. Odiaba que le dijeran eso— No soy su hijo y nunca lo seré... Y la verdad es que me alegra no serlo

El chico se dio la media vuelta y comenzó a caminar en dirección a las escaleras con lágrimas en los ojos, pero también con mucha rabia en su interior. Odiaba vivir en esa casa y lo único que quería era que su madre saliera pronto de la cárcel para poder marcharse... Al menos ya no tenía que esperar tanto.

Carlisle se paró de su asiento para intentar detenerlo y saber que era lo que le ocurría. Al contrario de sus hijos él era un chico pacífico y que no les levantaba la voz a los mayores a pesar que fuera muy necesario... Que a veces podía ser un poco burlesco y hasta sarcástico sí, pero nunca irrespetuoso y si ahora lo había sido es porque algo le ocurría.

Lamentablemente, para cuando llegó frente a la habitación del chico este ya se había encerrado y no le abría la puerta ni por más que se lo tocara. Debí haberlo detenido antes que subiera, pensó.

— Hay alguien que se merece un buen castigo ¿O no, papá?— inquirió su hija asomándose por el umbral de la puerta

Su padre solo suspiró y le dijo que se lavará las manos para cenar. La chica asintió y se adentró nuevamente en su habitación.

El rubio bajó las escaleras y fue a la sala donde aún permanecía su esposa en estado de shock. En todos estos años Edward nunca les había dicho esas cosas, y menos gritado. Si, habían discutido, pero nunca habían llegado a ese extremo.

Su esposo se acercó a ella y la abrazó contra su pecho para consolarla. Sabía que lo debía estar pasando mal.

Estuvieron un buen rato abrazados hasta que Ana les dijo que la cena estaba lista. Llamaron a los chicos, pero solo bajaron sus hijos.

— ¿Y Edward no bajará?— inquirió maliciosamente Emmett, sabiendo lo que podía conseguir.

— Ya basta, Emmett. Sabes que no— le dijo su padre con molestia y comiendo su cena

El chico solo silenció su boca y siguió con su comida, mirando de vez en cuando a su hermana para ver si era bueno hablar. No se quería arriesgar a meterse en líos.

Ella solo movía su cabeza indicándole que era mejor guardar silencio. Las cosas no estaban como para seguir echándoles leña.

Al acabar de cenar cada uno se fue a su habitación a descansar, o intentarlo en el caso de Esme y Carlisle. Aún seguían pensando en su sobrino.

La castaña cogió el teléfono de la casa y llamó a su hermana, a quien siempre acudía cuando tenía problemas.

Estuvieron hablando por largos minutos tratando de saber que era lo que podía estar pasando con su sobrino. Entre una psicóloga y una asistente social tenían que lograr descubrir que era lo que ocurría con el chico. Sabían que era normal que él se sintiera mal al estar viviendo con ellos y no con sus padres, pero también sabían que él ya no tenía diez años y no se podía esperar que actuara de esa forma o pensara esas cosas.

Su hermana le sugirió que había que hablar entre todos con él para encontrar la solución y hacerlo también con sus amigos, ellos debían saber algo que ellas ignoraban.

Después de eso colgó y se arregló para dormir e intentar descansar aunque fuera un poco.

Se metió a la cama y se acomodó en el costado derecho de su esposo, abrazándose lo que más podía a él intentando buscar un poco de calor y paz.

En la habitación de Edward parecía que un huracán había arrasado con todo a su paso. El chico había tirado los pocos recuerdos que aún le quedaban de su madre, su bolso con sus cosas para la nieve estaba tirado en el suelo y toda su ropa y pertenencias estaban esparcidas por el suelo, su cama estaba hecha un desastre con las mantas arrugadas y las almohadas habían sido arrojadas a cualquier lugar.

En el centro de esta última se hallaba recostado el cuerpo tembloroso del chico de diecisiete años, casi dieciocho, que no dejaba de sollozar y derramar lágrimas como si de un rio estuvieran hablando.

La rabia y tristeza que sentía en su interior era demasiada grande como para controlarla y ya le generaban los espasmos típicos en esos casos de completo descontrol emocional. Solo quería que todo acabara y poder descansar.

Por su mente no dejaban de pasar un sinfín de pensamientos ¿Por qué mi madre tiene que estar presa? ¿Por qué cometió una estupidez tan grande? ¿Por qué no puedo tener una vida como cualquier chico normal, con una buena familia y un hogar propio?

Poco a poco los pensamientos, o más bien los sentimientos, fueron nublando su conciencia hasta que lo llevaron a un mundo de completa oscuridad. Su mente pedía a gritos un poco de descanso y relajo no hallando nada más útil en esos minutos que desconectarse por completo del mundo exterior.

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¡Hola a todo el mundo! ¿Cómo están esta semana? ¿Muy ajetreada? Espero que no y que hayan tenido sus momentos de relajo. Si no, aquí les dejo un regalito para que así sea.

Quiero darles las gracias a las personas que me siguen apoyando en esta nueva etapa de la historia, asi como darle la bienvenida a loas nuevos lectores. Ojala les siga gustando.

Ahora ¿Qué les pareció la actitud de Edward? ¿Qué les parece que les haya dicho eso a sus tíos? ¿Creen que Edward es así porque si o porque hay algo más de por medio? ¿Les agradan Emmett y Alice? Ok, creo que muchas preguntas por hoy.

Ya me han pedido dos outtake y creo que se los cumpliré, pero estos estarán para el final de esta etapa en la historia. No quiero meter nada entremedio o puede causar confusiones.

En este capítulo aún no sabemos quién llamó, pero sigo escuchando sus teorías. Signan haciendo sus apuestas.

Como siempre me gustaría agradecer, en primer lugar, a mi gran amiga Jennifer que siempre me ayuda en los momentos difíciles y más ahora que me había quedado un poco pegada en la parte más o menos final de la historia. También a Sandra, que me ayuda cuando me cuesta escribir algo. Y obviamente a cada uno de ustedes que leen mi historia, pero en especial a:

Candy1928: Hola. Si, la verdad es que la forma de ser de Edward tiene sus razones de ser y puede resultar un poco entendible. Bueno, habrá que esperar para ver si estas en lo cierto o no en cuanto a lo de Bree y sí, tenemos historia para rato. Cuídate y gracias por seguir leyendo.

Aru1313: Jajaja, creo que me cuesta creer que de verdad veas si he subido capi porque creo que mis historias no dan para tanto, pero bueno Gracias por hacerlo. Bueno, con respecto a Rose y Bella pronto sabrás porque no está con la castaña. Lo del outtake ya está en proceso el de cuando le pide a Rose que sean novios y ya veremos quién fue el de la llamada (la teoría de Bree me gusta). Saludos y cuídate.

Shy- kdark: bienvenida a la historia y espero seguir viéndote por acá.

Bueno, ahora la parte triste. Esta semana me voy a la playa con la familia para cerrar las vacaciones, asi que trataré de dejar adelantado el capi que hay que subir para esta semana y ver si mi amiga lo puede subir o sino ver si puedo subirlo desde alla, pero no prometo nada. Cualquier cosa, si no me aparezco la próxima semana, la siguiente tendrán capítulo doble para leer.

Sin nada más que decir y deseándoles un buen día, se despide.

Babi_Cullen