Bergamota.
No supo en que momento había decidido explorar ciertos rincones de ese peligroso terreno a un horizonte que iba más allá de sus intereses demasiado humanos para el propio lugar y sus habitantes, pero Ciel al fin era consciente de que ya no podía dar marcha atrás pues no era su modo de enfrentar las cosas. Y tanto Él como Sebastian lo sabían.
―Relájese, joven amo ―murmuraba Sebastian contra su barbilla justo antes de morderla.
Sebastian, ¿Qué es lo que has hecho conmigo?
Sus ojos añiles se depositaron intencionalmente sobre los borgoñas, esperando una respuesta que logró formar un silencio breve, pero tenso. Lo suficiente para que Ciel sintiera su propia respiración acelerarse.
Lo mismo que usted me ha hecho a mí.
Las palabras se colaron a su mente tan rápido que se sintió desorientado. Haciéndole cerrar los ojos cuando notó que tras haber respondido. Sebastian había comenzado a descender su boca por su estremecido cuerpo.
Gotitas de sudor corrieron cuesta abajo por las mejillas de un exasperado Conde minutos más tarde y aunque intentara ignorar el constante y extraordinario palpitar que emergía de la zona cercana a su ingle, los gemidos de sus belfos eran incontenibles y lo eran tanto o más que los vergonzosos sonidos de succión en su pueril erección.
―Es muy diferente a la autocomplacencia. ¿No lo cree? ―sugirió Sebastian, sosteniendo con firmeza su sensible órgano entre sus manos.
Por otra parte, las manos temblorosas de Ciel luchaban por no terminar aferrándose al cuerpo ubicado entre sus muslos, a pesar de que la idea de abandonarse a su mayordomo infernal con la ausencia de su orgullo ―perdido en algún rincón olvidado de su mente― era algo que también había comenzado a aceptar.
Las sensaciones se concebían tan reales que su cuerpo se lo hacía saber una y otra vez por medio de espasmos gracias a cierta lengua perversa de textura áspera y acuosa que exploraba con detalle cada centímetro de su zona íntima, aquella zona que había pertenecido a las pocas cosas jamás corrompidas de su persona.
―Muy diferente… ―logró admitir el Conde justo antes de volverse a deshacer en gemidos.
―No estaba equivocado sobre usted. ¿Lo sabía? ―exclamó Sebastian de repente, logrando que Ciel volviera a centrar su atención en el demonio.
― ¿A qué te refieres? ―preguntó el niño después de dar un gran suspiro para recuperar el aire.
Sebastian entrecerró sus ojos, inclinando nuevamente sus labios hacía el erecto miembro del Conde, apenas rozándolo, justo antes de soltar una risa que Ciel no supo calificar como una burlona o una entretenida.
―El olor a bergamota no es nada para mí, sin embargo siempre me atrae cuando lo porta, incluso ahora mismo puedo degustarlo en mi boca cuando en realidad debería de saber despreciable, ―Ciel logró controlar un gemido cuando los labios de Sebastian entraron en contacto con su piel― pero es debido a usted, joven amo, que el sabor se hace sublime y magno. ―Apretó los párpados cuando sintió nuevamente el calor de la lengua demoniaca adueñarse de su húmeda punta, succionándola con más velocidad que antes.
― ¡Déjate de rodeos! ¡Acaba de una maldita vez! ―clamó Ciel en desesperación cuando comenzó a sentir una violenta sacudida inundar su interior, la cual viajaba desde su bajo vientre hasta su erección, sus muslos y más tarde, a su cuerpo entero.
Los niños eran exigentes con sus juegos, incluso si esos juegos incluían el agobio maligno del infierno mismo. Y residiendo en ese punto, Ciel ya no era capaz de pensar de una manera racional. Su curiosidad se centró en esa nueva sensación que no cesaba de acecharle y exigía saber la conclusión. La deseaba con apremio.
―Tranquilícese, está a punto de llegar al orgasmo, es todo ―dijo Sebastian en un tono bullicioso, antes de engullirlo entero nuevamente.
― ¡¿Orgasmo?! ―preguntó en automático Ciel, todavía preso del intenso regodeo que el demonio le brindaba, inhabilitándolo para hablar con desenvoltura.
Sebastian no respondió. En lugar de palabras, Ciel recibió el agudo placer incrementarse con prontitud en forma de contracciones, arrancándole un grito de su boca justo antes de poder evitarlo. Un grito que había hipado un nombre en específico.
― ¡Sebastian! ¡Sebastian! ¡Sebas…!
Un gustoso dolor proveniente de su boca lo había silenciado.
Sebastian había abandonado su miembro para besarlo con una ferocidad que debería de haberle hecho entrar en sobresalto, pues podía sentir dientes presionar sin tacto alguno los suyos antes de clavarse sobre su labio inferior con depravada hambre. Sí, los labios del demonio se movían erráticos contra los suyos y su lengua se movía del mismo modo en el que lo había estado haciendo con su erección, la cual no había sido abandonada del todo. Sebastian había sustituido una de sus manos por sus labios, masturbando a su joven amo sin detenerse.
Y Ciel comenzó a quedarse sin aire, pero la mano ubicada detrás de su nuca le previó de alejarse, gimiendo frenéticamente contra la ávida boca como resultado de las estimulaciones en su parte noble, suspirando cuando escuchó la seducción pura en las palabras de Sebastian inundar su mente una vez más.
Termine por mí, joven amo.
En aquel instante el Conde comenzó a sufrir arcadas, logrando que su demonio decidiera romper el beso para lamer la comisura de sus labios conforme las piernas de Ciel amenazaban con caer al suelo de su habitación al momento de sentir su insalvable liberación, empapando la mano de Sebastian con descontrol mientras jadeaba con exasperación.
Finalmente, Ciel se negó a mirar a Sebastian a los ojos, todavía sin recuperarse de esa ola de nuevas emociones, dándose cuenta de tres cosas; Su piel entera ardía con intensidad.
Sus manos ya habían rodeado la cintura de Sebastian con tal de no caer al piso.
Y su mente por fin había empezado a culparlo por lo que había hecho.
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N/A: ¿Y qué tal? ¿Les gustó? Me tomó un poco de tiempo escribir toda la extensión dándole detalles lo suficientemente buenos y he de decir que me ha agradado como quedó, también no llegué a las 1000 palabras (por poco jaja) por lo que igual estoy satisfecha. Me comentaban por ahí que ya extrañan los capítulos que son narrados desde Sebastian y quería informales que tengo pensado escribir el siguiente con su punto de vista porque yo sé que sabemos que Ciel ya medio-se-rindió pero, ¿Qué opina Sebastian de esto?
Lo sabrán pronto.
Por supuesto el lemon también va a seguir subiendo de tono y comenzaré a emplear una que otra sugerencia de ustedes. Muchas gracias por leer, favoritear y seguir. Nos leemos en la próxima viñeta y espero estén teniendo un buen inicio de año. ¡Saludos!
