Contestando reviews

Lady Aira H H: Y se va a poner más serio. Creo que en este capítulo habrá algo de Hiccstrid.

Love and Cute: Soy hiccelsa y hiccstrid (creo que eso preguntaste)

Flopi216: Este capítulo te contestara tus preguntas.

Yoloswagy: chan chan chan chaaaan

Fanatico z: intensooo! xD

Sirai: Saludos y gracias por leer.

«Capítulo 12»

Desde que la noticia de la muerte de James había llegado tan estrepitosamente a la vida de Mérida y Astrid, las dos estaban destrozadas. Mérida no salía del departamento y Rapunzel y Jack trataban de que saliera al menos a comer. Hiccup se la pasaba tratando de hacer hablar a Astrid, que desde la noticia no hablaba. Había pasado tres días y ni una de las dos salía de las habitaciones. Jack, Rapunzel y Hiccup las dejaban solas para que lloraran su pérdida sin estorbos ni miradas de lastima viéndolas a todo momento.

—¿Qué podemos hacer? —pregunto compungido Jack. Nunca había visto a esas dos chicas tan deprimidas.

—Lo bueno es que ha Mérida no le ha dado sus ataques de histeria —comento Rapunzel jugando con un cabello suelto de su trenza.

—Astrid no quiere salir del baño —dijo Hiccup saliendo del departamento.

Jack le había contado todo a Hiccup. La enfermedad de James, la enfermedad de Mérida y la relación tan estrecha que tenían el primero con Astrid. La rubia le tenía tanta estima, lo quería como a un hermano mayor, siempre estaba ahí detrás del teléfono cuando ella hablaba para poder desahogarse con Mérida y esta última no estaba. Siempre tenía una palabra de aliento, unas palmaditas en la espalda… hasta un chocolate caliente cuando iba y los visitaba de improviso. Hiccup se sentía conmovido y a la vez triste, ahora ya no tendría con quién desahogarse esa pobre chica.

—Vamos por comida —dijo Rapunzel—. Al menos tratemos de que coman.

—Dejándolas solas no les haremos ni un bien —dijo Hiccup entrando abruptamente al departamento.

Y él más que nadie sabía lo que era llorar la pérdida de un ser querido en soledad. No era bueno, si se deja a alguien solo esa persona podría entrar a la oscuridad de la soledad y del dolor… y de ahí nadie regresa.

—Astrid, abre la puerta —dijo con autoridad tocando la puerta del baño con fuerza.

—Lárgate, déjame sola —contesto, estaba apoyada contra la puerta—. Además a que viene ese lenguaje, no somos nada, apenas nos conocemos, que sabes tú…

—Porque se lo que es perder algo tan apreciado por eso te hablo así —replico.

—Perder un perro o una pierna no es lo mismo imbécil —contesto furiosa, no podía dejarla sola como lo había hecho desde ese día, necesitaba la soledad.

—Nunca termine de contarte todo —contesto sentándose contra la puerta.

—Cállate y lárgate.

—No me voy —hizo un pausa.

El silencio reino por un tiempo indefinido. Hasta que Astrid entreabrió la puerta, tenía ojeras y la cara algo apagada.

—Cuéntame.

Hiccup se apoyó en la parada un lado de la puerta del baño y Astrid igual que él pero aun dentro del toilette.

—Antes de que empieces la historia tengo algo que preguntarte.

—¿Sí?

—¿Por qué tus padres te dejaron ir a un viaje a España con doce años? —pregunto Astrid curiosa.

—Me tiene mucha confianza tus padres…. —decidió callarse antes de meter la pata.

—No —contesto, Hiccup se quedó de piedra.

—Bueno, era un once de marzo y si no mal recuerdo, estábamos Érica y yo en el metro subterráneo —era duro recordar todo eso pero sí con ello hacia que Astrid se abriera un poco no le importaba sentir dolor por un rato—. Platicamos de nuestros "sueños" —rio.

"Once de marzo… España" pensó Astrid, y tan pronto que llego a la conclusión abrió los ojos como platos, ese chico había estado ahí.

—Todo estaba tranquilo… hasta que… —su voz se fue pagando poco a poco.

—Sí no quieres hablar de ello está bien —le dijo Astrid poniendo su mano sobre la de él.

"¿Eso era compasión?" pensó Hiccup mirándola.

—Todo se volvió negro, después de la explosión —dijo mirando al suelo, la calidez de la mano de Astrid extrañamente le daba seguridad—. Cuando desperté todo era escombros y humo… Érica estaba frente a mí, un tubo del vagón le atravesaba un brazo… cuando mire hacia arriba una viga estaba a punto de caer… dude mucho en si tenía que ayudarla… trate de moverme pero mi pierna estaba prensada entre el suelo del vagón y un pedazo de techo del andén… —suspiro—. Hice lo posible para desembarazarme para ayudar a Érica —Astrid iba quitando su mano poco a poco cuando Hiccup la agarro con fuerza—. En el momento exacto que jale mi pierna y se desprendió, la viga cayó en la cabeza de ella…

Astrid no sabía qué hacer, estaba conmovida y triste. Lo que había pasado, lo de Érica y James eran historias diferentes, pero… ellos se sentían igual.

—Sí no hubiera dudado tanto, sí el miedo no se hubiera apoderado de mi… —las lágrimas empezaban a salirle de los ojos—. Te has de preguntar ¿Por qué mierda dice todo esto?

—Hiccup —susurro Astrid, quería abrazarlo pero su experiencia le decía que no debía hacerlo… nunca la habían abrazado.

—Se lo que se siente, perder a alguien y la impotencia que te da el pensar "qué hubiera sucedido sí yo…" pero las cosas pasan por algo —no debía llorar frente a ella—. Cuando llegue a casa dure casi todo un año encerrado en mi cuarto, acostado en la cama viendo el techo… culpándome por todo… ni si quiera le hacía caso a Toothless, el cual había recogido cuando sucedió el accidente…

—Sí yo hubiera hablado con James… si no me hubiera traído a Mérida, tal vez él —quería llorar pero su orgullo se lo impedía.

—El mundo no se va a arreglar con hubieras… Astrid… —la jalo hacia a él y la abrazo—. Lo peor que hicieron mis padres fue dejarme solo con mi dolor… no debes dejar a Mérida sola… la oscuridad de la soledad y el dolor puede tragársela completa y de ahí nadie sale sin repercusiones.

—No sé qué hacer — dijo Astrid no poniendo resistencia.

—A veces es bueno llorar —le susurro.

—Nunca he llorado —la voz se le quebraba.

—No te preocupes… no se lo diré a nadie —le dijo abrazándola con más fuerza.

Y esa fuerza y calidez dieron efecto, se aferró al cuello de Hiccup. Astrid lloro como nunca lo había hecho. Lloró por Mérida, por James, por su abuela, por el pequeño Lionell y por su vida.

Gracias por leer.