14.- Terapia al estilo Snape


—Hola Timmy—.

—Hola hermanote, ¿Está listo el paciente? —.

—No—.

—¡Perfecto! Entonces esto será muy divertido, ya sabes donde aparecerte en 30 minutos—.

Timmy, el hermano menor de Severus se desapareció y los dejo a solas.

—¿Qué se supone que haremos? —.

—Oh, nada especial. Solo sacarte de tu depresión—.

—Si claro, como es tan fáááciiil sacar a un adolescente de su depresión cuando su novio lo engaña y todo aparece en primera plana—.

—Podrás engañar a tu tía, a tu tío, incluso a tus amigos, pero no a mí, no a Timmy y definitivamente no al profesor Ryddle—.

—¿Qué tiene que ver el profesor Ryddle en esto? —.

—Él se dio cuenta de tu "plan de venganza" en cuanto vio el artículo. Nadie más podría tener tanto rencor como para tomar las fotos desde esos ángulos, quien las tomó debía querer que fuera innegable lo que hacían. Solamente alguien que quisiera ocuparlas como una venganza, y solo alguien podía querer la cabeza de Draco Malfoy y Ron Weasley en una pica, tú. El engañado—.

Harry suspiró, sabía que algún Slytherin se daría cuenta, las demás casas no eran tan maliciosas, Hermione le había enviado una carta de ánimo, llena de estadísticas sobre que este era el primero de al menos unos 5 a 10 novios antes de encontrar a su "media naranja", los gemelos le enviaron muchas de sus mejores bromas patentadas (aun en ese tiempo querían su tienda de bromas), Ginny Weasley que estaba de vuelta por vacaciones, le envió junto con un tal Tyler, amigo suyo de Ilvermorny al que había invitado a pasar unos días con su familia, un par de hechizos que desconocía, uno era una variante muy dolorosa del moco-murciélago. Neville le envió una caja de galletas caseras y una carta llena de palabras de ánimo.

Hubo muchas muestras de simpatía hacia él, el pobre e "inocente" chico engañado, el frágil, y virginal doncel que fue presionado por su novio, y el cual, al no lograr su objetivo, fue y agarró al mejor amigo de su novio como semental particular, y ambos jóvenes fueron retratados como "casi sátiros" que cogían como conejos por toda la escuela, pero suficientemente listos para que nadie los detectara. Excepto por el informante anónimo que considero que lo que hacían era "horrible", a una persona tan dulce como lo era Harry Potter.

—...Debo admitir que lo que me dijo a mí que era una venganza fue la fecha elegida para la publicación, nadie sospecharía que pudieras ser tu si "arruinas" a propósito tu cumpleaños. Una casualidad "fortuita" muy útil para que el público creyera en tu inocencia—.

—Supongo que no tiene caso fingir—Dijo Harry encogiéndose de hombros—, los encontré en el bosque prohibido. Yo... había decidido avanzar en mi relación con Draco, y una vez explorando el bosque prohibido, encontré este claro. Cuando lo vi, pensé que era un lugar muy romántico y pensé en arreglar ese lugar para nuestra primera vez. Lo encontré con Ron y yo... no sé cómo me contuve de hechizarlos. Hui al castillo y me encerré a llorar. Cuando me calme decidí que no tenía caso llorar, eso no me haría sentir mejor, solo me haría sentir mejor el humillar a Draco tanto como el me humilló a mí al engañarme—.

—...Conseguí la cámara hace tiempo, la usaba para tomar fotos de nosotros cuando salíamos, los estuve "cazando" y cuando vi que se comportaban "extraños", los seguí y supe que irían hacia el claro. No esperaba que ese día fueran a tener sexo, pero me sirvio de maravillas para mis planes, aunque no niego que me sentí enfermo. Se suponía que ambos seríamos el primero del otro, ¡Y él no pensaba decirme nada! ¡Actuaba como si no estuviera dejando que mi ex-mejor amigo se la metiera en el culo! —.

—...Actué como si nada hubiera cambiado entre ambos, incluso tuvimos estos manoseos de siempre, seguí la farsa de noviazgo hasta mi cumpleaños. Había enviado el articulo a la persona más viciosa, vil y despreciable de Inglaterra, Rita Skeeter. Ella sabría cómo hacer un artículo ideal para mis fines y así fue, lo último que supe de Draco y eso fue gracias a su padre, que me escribió una disculpa a nombre de su familia, es que Draco sería sacado de Hogwarts y yo no tendría el "disgusto" de verlo de nuevo—.

—¿Y Weasley? —.

—¿Él? Creo que volverá a Hogwarts, pero no me sorprendería si pasara todo su año encerrado en la sala común de su casa—.

—¿Te sientes mejor de hablarlo? —.

Harry pensó eso un momento... sí, se sentía mejor. Asintió con la cabeza.

—...Bien, creo que estás listo para la fase dos, dame la mano, voy a aparecernos conjuntamente—.

Harry le dio la mano a Severus y sintió el tirón de la desaparición y casi al instante, sus pies sintieron el duro suelo debajo de ellos. En donde estaba ahora, no había más que chatarra por todos lados, muchos muebles, cajas, de todo en metal, casi como la sala de los menesteres, pero no se sentía magia alrededor de ellos.

—¡Por aquí! ¡Encontré el ideal! —Ese era Timmy que gritaba y agitaba las manos en su dirección desde una montaña de chatarra.

—Ven, esto te va a gustar Harry—.

Harry siguió a Severus por entre la chatarra hasta llegar a un punto donde se veía un auto viejo, pero casi enteró. Ahí estaba Timmy con un bate de béisbol reforzado con metal en la punta.

—¿Qué hacemos aquí? —.

—Verás Harry, Timmy me sacó de la depresión que me dio luego de que tus padres fallecieran, al menos, lo suficiente para convencerme de ver a un terapeuta. Nadie había logrado hacer eso, pero Timmy si, nunca se rindió. No digo que tu estés tan deprimido como yo lo estuve, aunque tienes más derecho que yo a sentir esa pena. En fin, Timmy tiene unas ideas algo "radicales" para los magos en cuanto a cómo lidiar con la pena, la mayoría prefiere hechizos o pociones. Tomar terapia o usar las técnicas tan muggles de Timmy, serían impensables para la mayoría de los magos—.

—¿Estas proponiéndome una terapia muggle? —Dijo Harry mirando a Timmy.

—No solo una terapia muggle, LA TERAPIA MUGGLE. Casi todas las terapias exigen que el paciente, hable y hable, y suelen funciona con la mayoría de los casos, pero no te ayudan a lidiar directamente con emociones como la rabia, el enojo o la ira, te dicen que respires, cuentes hasta diez y eso, pero a veces, es mejor dejarlas salir. Claro, con el equipo adecuado—Diciendo esto, le dio en las manos el bate a Harry—Date gusto niño, imagina que el coche, son esos dos y diles lo que en verdad quieres decirles a la par que destruyes esa chatarra—.

Harry estaba conmovido, todos le daban muestras de apoyo, palabras dulces y lo manejaban con pincitas, Severus y Timmy le dieron un bate y la orden de destruir algo de forma física, era el mejor regalo del mundo. Harry rodeaba aquel desvencijado auto balanceando peligrosamente el bate y de repente, ¡Pam!, directo al parabrisas.

—¡MALDITA COMADREJA! ¿CÓMO PUDISTE? ¡ÉRAMOS AMIGOS! ¡AMIGOS! ¡DESDE NIÑOS! ¿CÓMO PUDISTE TRAICIONARME? —El parabrisas del auto quedó reducido a añicos y siguieron las demás ventanas—¡Y TU! ¡MALDITO RUBIO OXIGENADO! YO TE AMABA, TE AMABA, NO ESTABA LISTO, NO LO ESTABA, PERO QUERÍA ESTAR CONTIGO ¡DESGRACIADO MISERABLE! ¡ERES UNA RATA INMUNDA! —Más y más esquirlas de vidrio saltaron, la furia hacía que Harry tuviera fuerza en sus brazos.

—...¡LOS DOS ME DAN ASCO! ¡LOS AMABA A AMBOS! ¿POR QUÉ ME HICIERON ESTO? ¿QUÉ LES HICE PARA MERECERLO? ¡PAR DE BASURAS! —La puerta del conductor se abrió por el impacto y Harry arremetió contra ella hasta separarla del auto y reducirla a una masa informe—¡LOS DOS SON BASURA! ¡BASURA! ¡BASURA! —.

Muchos insultos después y varios golpes más tarde, el auto era apenas un retorcijo de metales, no conservaba ni siquiera el armazón intacto. Harry se había cansado de golpear el auto y estaba hincado en el suelo de tierra, llorando toda la frustración y dolor que sentía aún. Finalmente se paró, se secó las lágrimas y sacando su varita lanzó un hechizo hacia lo que quedaba del auto.

—¡BOMBARDA MAXIMA! —El auto no estalló como una explosión por todos lados, sino que el estallido pulverizó los restos de aquella chatarra, sorprendiendo un poco a los dos hermanos Snape.

—Vaya, sí que estabas enojado muchacho—Timmy se acercó a abrazar a Harry quien finalmente aceptó aquel consuelo y volvió a sollozar en el hombro del menor de los Snape.

Severus sabía que dejarlo salir era el primer paso a la curación. Él había perdido a sus dos grandes amores, y Harry acaba de sufrir su primera decepción amorosa, toda proporción guardada, el conocía mejor que nadie al adolescente. No fingía ser dulce y tierno, o leal o bondadoso, él era todo eso, pero también era vengativo, calculador y frío, astuto y ambicioso, después de todo, era un Slytherin. Él merecía su venganza, pero eso no iba a desaparecer la rabia por la humillación.

—¿Un trago? —Severus preguntó a ambos hombres.

—Me leíste la mente hermanote—.

—Yo aun no tengo edad para beber—.

—No, pero nada que no arreglen unas gotas de poción envejecedora—Severus le tendió un vial con media dosis de poción envejecedora, apenas lo suficiente para darle una horas de la apariencia de su yo adulto. Harry se la tomó y esperaron. Timmy abrió los ojos sorprendido.

—Vaya, eres guapo en un futuro, los chicos van a hacer fila solo para que te los cojas en serie, podrías tener tu harem—.

Severus tuvo que aceptar la forma tan "colorida" de Timmy de referirse al sumamente atractivo adulto en él que se iba a convertir el hijo de sus amigos y amantes. No era tan parecido a James en un futuro, tampoco a Lily, era apenas parecido a ambos, pero definitivamente era atractivo, de por sí ya era un adolescente atractivo, pero cuando estuviera en sus veinte... ¡Demonios!

Harry ahora era casi tan alto como Severus, su cuerpo era atlético, apenas con los músculos necesarios, su cabello revuelto ahora tenía la apariencia de haberse levantado apenas de la cama luego de una sesión intensa de sexo y el brillo de sus ojos esmeralda combinaba con la descuidada barba de tres días que asomaba, incluso sus lentes (que Harry había optado por modernizar hasta poder hacerse la cirugía correctiva) le quedaban a su rostro adulto.

—Creo que hay que ajustar su ropa—Dijo Severus viendo que la ropa que traía Harry estaba demasiado entallada.

—Mejor la transfiguramos, déjamelo a mi—.

Timmy tomó su varita y la ropa de Harry ahora era la de un adulto. Opto por algo clásico, una camisa cerrada de cuello de tortuga en verde oscuro y un pantalón gris oscuro, zapatos negros y un cinturón de piel de serpiente negro. En general parecía un guapo estudiante universitario muggle.

—Perfecto, ahora podemos irnos al bar, con esa apariencia, nadie pedirá tu identificación—Severus no lo aceptaría ni siquiera bajo tortura, pero la versión adulta de Harry le atraía mucho, le daban ganas de llevárselo a la cama, en ese mismo momento. Pero, aunque se viera como un adulto, aún era un chico de 16 años, así que tuvo que hacer acopio de todo su autocontrol para no deslizar su mano más allá de la espalda del atractivo "hombre" cuando lo asió hacia él para aparecerse en el Londres muggle.


—Barman, otra ronda de whiskey—Timmy repartió los tragos y controlaba lo que tomaba su hermano y el "pequeño" que ahora era asediado por varias féminas y varios chicos, Harry tenía esa aura de aquel que batea de ambos lados y todos los guapos de aquel bar, hombres y mujeres querían meterse en los pantalones del joven.

Eso fue un levantón de autoestima para Harry. Había unos chicos incluso más guapos que Draco que estaban viendo insistentemente en su dirección, uno de ellos había tomado uno de esos cubos de hielo redondos y lo estaba chupando sugerentemente. Cuando el hielo se desbarató, el joven, que tenía el cabello largo y negro amarrado en una coleta, se acercó y le deslizó su número telefónico en el bolsillo del pantalón dándole un leve beso en la mejilla al tiempo que rozaba "sin querer" su miembro con la mano, lo que hizo ruborizar a Harry.

Otra chica se paseaba con su generoso escote cada que podía frente a él, una belleza de cabello castaño en bucles que se verían sugerentes en una almohada, el tipo de mujer que exuda sexualidad por todos sus poros. Pero él solo quería beber y olvidarse del mundo, y, además, los hermanos Snape eran muy divertidos, estaba pasando una de las mejores noches de su vida, a pesar de todo.

Salieron hasta la una de la mañana y Timmy ayudó a Severus a aparecerse con Harry en la casa del pocionista, el departamento de Timmy era algo pequeño porque casi toda su casa era para sus ingredientes de pociones del negocio. Además, Severus había prometido a Petunia, dejar a Harry en su casa para que durmiera a gusto y llevarlo para el desayuno.

Acostaron a Harry en la cama de invitados, solo quitándole los zapatos y aflojándole el cinturón, lo taparon con una sábana y se fueron de ahí. Timmy regreso a su casa por el Flu, no sin antes agarrar un par de viales de poción contra la resaca del gabinete de su hermano.

A la mañana siguiente, la poción envejecedora ya había terminado su efecto y el hechizo sobre la ropa de Harry se había acabado, volvía a ser el mismo adolescente de 16 años, pero ahora con mucho cansancio en el cuerpo y una resaca del tamaño del calamar gigante.

—Alguien despertó con jaqueca—La voz del pocionista se oía como miles de alfileres.

—Severus, ¿Buenos días? —.

—Toma, esto ayudara—Harry se tomó la copa que le ofrecía el pocionista sin chistar y en segundos, se sintió mejor.

—Poción para la resaca, gracias ¿Tienes café? —.

—¿No impedirá tu desarrollo? —La burla en la voz de Severus le indico a Harry que estaba bromeando con él.

—No importa, me gusta ser más bajo que mis novios—.

Harry sonreía sinceramente luego de semanas en la oscuridad. Severus convocó una taza de café para el adolescente y otra para él. Bebieron en silencio. No lo necesitaban. Luego de un rato, Harry se acomodó la ropa y se fue a asear antes de regresar a Privet Drive. Le dio las gracias sinceramente a Severus y Harry se fue por la chimenea.

Severus suspiró. La versión adulta de Harry le atraía, pero se trataba del hijo de sus dos mejores amigos y pareja ¿Qué haría si alguna vez sentía algo más que afecto filial por el joven? ¿Podría luchar contra Sirius o Remus, e incluso los Dursley, o Timmy? ¿Quién apoyaría esa unión si alguna vez pasara?

Tuvo que recordarse a sí mismo lo que su terapeuta le había dicho muchas veces cuando estuvo en tratamiento "vive un día a la vez". No tenía sentido preocuparse por lo que aún no pasaba.


El primero de septiembre llegó como siempre y por donde miraba en el andén había una cara sonriente y palabras de consuelo y apoyo para él, incluso Dudley, antes de partir hacia Beauxbatons le dejo un regalo extra de dulces franceses. En general, el plan de Harry había funcionado a la perfección, todos lo veían como a la pobre víctima de un par de desalmados.

Cuando se sentó en un cubículo, todos los que pasaban, le preguntaban cómo estaba y él contestaba que bien con su mejor sonrisa triste. Una señal de que aun dolía, pero lo iba superando lentamente. Todo gracias a los hermanos Snape, incluso su tía dijo que le había hecho bien la "noche de chicos" que había planeado Timothy Snape. Harry sonrió, rezando porque todas las terapias fueran así de interactivas, ayudaba mucho destruir cosas a su frustración e ira, ahora que las había dejado fluir.

Hermione y Neville le hicieron compañía un rato, luego Hermione se fue porque era prefecta de su casa, pero Luna vino a ocupar su lugar, luego los gemelos vinieron por Neville ya que habían preparado algo especial para "su hermanito", así que solo quedó Luna con él cuando Ron llegó.

—¿Sabes que a Draco lo enviaron a Durmstrang? —La voz del pelirrojo no recibió más respuesta que una mirada aburrida de parte de Harry.

—Disculpa Weasley, pero lo que suceda con Malfoy ya no es mi problema—.

—¡Claro que lo es! Draco me escribió diciendo que tu enviaste el articulo—.

—¡Oh sí! ¡E incluso hice que lo publicaran en MI CUMPLEAÑOS porque siempre he querido que TODOS vean que me PONEN el cuerno! Madura Weasley, algún compañero simplemente sintió que era su deber moral el descubrirlos como la basura que son—.

—A mí no me engañas, no eres más que una serpiente rastrera—.

La varita de Harry estaba justo debajo de la barbilla de Ron en un segundo, Harry no era el mejor buscador de la escuela por nada.

—Déjame dejarte algo muy claro Ronald porque tu cabeza es dura como piedra, no tienes derecho a hablarme, ni a dirigirte a mí en ninguna forma, ya no somos amigos. Hubiera perdonado a Draco si hubiera sido cualquier otro, pero que fueras tú, lo hace peor. Los amaba a ambos, a ti como un hermano y a él como mi novio, pensaba entregarme a él luego de mi cumpleaños ¿Cómo crees que se sintió recibir esa noticia, justo el día en que cumplía los 16? Mientras, tú ya le habías quitado aquello que debía ser mío—.

—Él era mío, tu no lo supiste apreciar—.

—No, él no era tuyo, tú te aprovechaste de que estaba en una de sus rabietas y era vulnerable, no creas que no te conozco. Seguramente lo atrajiste hasta ti con alguna excusa y luego un besito en la mejilla cerca de los labios, un roce... te conozco Weasley, sedujiste a mi novio por un motivo y creo saber cuál es, estabas celoso de nosotros. Tus noviazgos no han durado casi nada, has elegido mal a tus parejas y nos veías a ambos felices y cuando empezamos a pelear, viste la oportunidad de arruinar mi "perfecta" vida, como tú crees que la tengo—.

—¡TU TIENES TODO! ¡INCLUSO A DRACO! ¡ÉL ME GUSTÓ DESDE PRIMERO! ¡PERO ÉL SE FIJÓ EN TI! —Ron le gritó a Harry a pesar de que la varita de su ex-amigo seguía en su barbilla.

—Y gracias a ti, ahora no tiene a ninguno de los dos, ¡Bravo! —Harry retiró su varita y Ron pensó en aprovechar cuando Harry se dio la vuelta, no esperaba que Harry solo estuviera haciendo una finta y el hechizo de transformación lo golpeo directo en el pecho.

En donde antes estaba Ronald Weasley, ahora había una comadreja de pelaje rojizo.

Los gemelos y Neville, y varios alumnos se vieron atraídos por el alboroto y vieron a la comadreja siendo levitada y puesta en una jaula.

—Fred, George, su hermano trato de atacarme. Luna esta de testigo, yo solo lo transforme en esto, el hechizo pasará en unas horas, pero preferiría que se lo llevaran de mi vista—Harry puso su mejor cara de dolor y Neville tomó la jaula con el pelirrojo transformado.

—Le diré a Hermione para que avise a McGonagall, no creo que le haga gracia que uno de sus Gryffindor te intentara atacar—.

—Gracias Nev—.

Cuando los mirones se fueron, Luna lanzó varios hechizos de silencio y le preguntó directamente a Harry.

—Se que fuiste tú el del artículo, no te juzgare, pero solo tengo una duda—.

—¿Cuál Luna? —.

—¿No tuviste sexo con Draco? ¿Verdad? —.

Harry suspiró. Esa pregunta nadie se la había hecho hasta ahora.

—No, quería hacerlo, fue por eso por lo que me di cuenta, los encontré buscando un lugar especial. Solo habían estado tonteando un poco, pero cuando fui por pruebas, ellos... lo hicieron. Me siento terrible, no por vengarme, sino porque me siento como un idiota por no haberlo visto venir. Draco y yo estuvimos bien, hasta que quise intentar algo más con él, y él quería obtener lo que él quería, no pensaba en mí. Pensaba en él, en sus necesidades mientras yo, pensaba en que ambos teníamos que estar de acuerdo en el momento para entregarnos el uno al otro—.

—No eres tonto, solo estabas enamorado—.

—Gracias Luna, eres increíble—.

—Lo sé—.