Muchas gracias a tods las personitas que leen y dejan sus reviews.
(Lo que va entre paréntesis notas de la autora (esa loca))
"Entre comillas pensamientos"
*****cambio de escena o algo así.
Summary. La niña de ojos violetas y su primera aventura como miembro la Orden Negra
Disclaimer. -man no me pertenece es propiedad de Hoshino-sama, yo solo me pirateo a sus personajes. (A excepción de Hikari y Greta que fueron creadas por mi para esta sarta de incoherencias)
-La luz de mis ojos-
La niña de ojos violetas
Hikari comía las galletas que Jerry personalmente le había llevado hasta la oficina de Komui y de vez en cuando dejaba los crayones y le dirigía pícaras sonrisas al supervisor. Bridget cerca de ambos no permitía que el chino interrumpiera sus labores, papeles que terminó de revisar casi al borde del mediodía. Hasta ese momento la señorita Fay lo dejo salir a pasear junto con Hikari alrededor del cuartel.
A pesar de ser pequeña, Hikari era inteligente y observadora y cual Bookman no parecía olvidar detalle de nada. Komui estaba embelezado por la niña cuando de repente una pregunta lo hizo sobresaltarse.
-¿Por qué mi mamá no se acuerda de mí?- dijo con la vocecilla a punto de quebrarse- ¿Por qué nadie quiere decirme nada? ¿Por qué no quieren que pregunte por ella? ¿o que me acerque? ¿Por qué?- y los ojos de la niña se llenaron de lágrimas.
Komui cerrando los ojos, inhaló profundamente y esbozó una sonrisa mientras los ojos violetas de su pequeña sobrina clamaban una respuesta.
El mayor tomó la mano de Hikari y la llevó hasta un rincón solitario. Se sentaron en el suelo y la pequeña esperó a que Komui encontrara las palabras para explicarle.
-Tu papá dijo que sabes que al nacer alguien quiso hacerte daño ¿cierto?- Komui hizo un pausa, al ver a Hikari asentir, continuó- Pues esa persona le hizo daño a tu mami, aunque con el tiempo ella se recuperó, no recordaba nada de lo que paso esa noche. Así que decidimos ocultar que tú y tu papá existían, para que ella no enfermara de nuevo. Al menos hasta que los encontráramos.
Un nudo en la garganta de Komui le impidió continuar. Sabía que en parte tenía responsabilidad. Y lo pagaba cada vez que Lenalee parecía vacía y sola. Y este momento, junto a Hikari lo hacía maldecirse por su imprudencia. Pero tenía miedo, Komui temía que Lenalee se alejara buscando a su preciada hija. Entonces las lágrimas se escaparon de sus ojos, intentó cubrirse el rostro con las manos pero las pequeñas manitas de Hikari sosteniendo las de él lo tomaron desprevenido.
-No llores, yo puedo esperar a que ella recuerde- le dijo Hikari sonriendo aunque con tristeza y Komui la abrazó fuertemente.
-¿Hikari, sabes quién es tu mamá?- le preguntó Komui cuando estuvo mas tranquilo.
-Mi mamá es Lenalee Lee, es tu hermana, tu eres mi tío- le dijo sonriente y se abrazó de nuevo a él. Komui se quedó pensando. "Kanda ha hecho un buen trabajo, es tan lista y encantadora como Lenalee, pero también es fuerte y estoica como él"
-¿Quieres helado?- preguntó el supervisor. La enorme sonrisa de Hikari era una afirmación.
*****
En el comedor, Komui y Hikari jugaban alegremente mientras Jerry preparaba una delicia. Hasta que la sombra del Auditor Leverrier se hizo presente. Hikari se sujeto fuertemente de la mano del supervisor. Temblaba al igual que Lenalee por la presencia de ese señor de aspecto vil. Leverrier se arrodilló para estar a la altura de Hikari logrando que ella terminara escondiéndose dentro de la bata del chino. Detrás del Auditor se encontraba Greta con una mueca de enfado.
-Es idéntica a su madre- dijo Leverrier sin perder de vista a la niña, para luego continuar cono lo que realmente le interesaba.
- Oí que el exorcista Kanda Yu trajo una Inocencia peculiar. Los comandantes han permitido que se pruebe en su posible portador- le dijo Leverrier señalando a la niña como la elegida. Komui se sobresaltó, pero antes de que pudiera objetar algo, el auditor le interrumpió.
-Es una orden. La división Cuervo vigilará que sea cumplida. De no llevarse a cabo los implicados serán juzgados como herejes y sin compasión.
La amenaza del auditor tenía un tono muy grave. Komui se quedó sin aliento, debía pensar algo para salvar a Hikari de la crueldad de Central. Necesitaba tiempo.
Con una reverencia el supervisor se despidió de Leverrier.
-Me encargaré de todo inmediatamente- dijo Komui mientras la mirada incrédula de Leverrier se clavaba en la niña. Precisamente para evitar cualquier inconveniente estaba Cuervo.
Sujetando a Hikari de la mano Komui salió del comedor, olvidando el helado que le había prometido. Antes de hacer su encargo Greta fue llamada por el auditor, este le dijo algo que pareció decepcionar a la mujer.
Al dar vuelta en el pasillo Komui se hecho a correr desesperadamente con Hikari bajo el brazo. Cuando Greta se dio cuenta el chino ya le llevaba ventaja, sonrió, esto solo lo hacía mas divertido. Era fácil perderse dentro del cuartel, era un edificio enorme y antiguo y nadie lo conocía por completo excepto Komui. Sin embargo la mujer de cuervo los alcanzaba rápidamente. No solo volaba como Cuervo, también tenía vista de halcón.
En un pasillo oscuro, Komui se detuvo para descansar un poco y aprovechó para sacar de su bolsillo un aparato de control remoto. "Jeje a ver si puede con mi nuevo Komurin" pensó y de repente, en el suelo se abrió una compuerta de la que salió el robot con gran parecido a su creador. El Komurin hizo señales a Greta para que lo persiguiera, la mujer indiferente, ni siquiera le presto atención y continuó su camino tras Komui, que al darse cuenta tomó a la niña en su brazo y siguió corriendo. Hikari por su parte, estaba emocionada.
El juego se volvió aburrido para Greta muy pronto y comenzó a aparecer frente a Komui forzándolo a modificar su ruta de escape, varias veces hasta encontrar que el camino estaba cerrado. Solo una gran puerta lo separaba de la mujer de Cuervo que estaba a punto de arrebatarle a Hikari y sin pensarlo se adentró en ella, sin saber que o quien estaría ahí.
Corrió a través de la oscuridad. El lugar era conocido.
-¿Por qué ya no nos sigue?- le preguntó Hikari a Komui. Él miró hacia atrás y notó que Greta no trataba de forzar la puerta y alcanzarlos. Arqueó una ceja. "¿Por qué?" pensó y no pasó mucho tiempo antes de que descubriera la razón.
El alboroto producido despertó a la exorcista. Era la sala de Hevlaska.
-¿Qué sucede Komui?- la voz de Hevlaska haciendo eco, sacó a Komui de sus pensamientos y este puso una cara de porque-soy-tan-estúpido. Puesto que la habitación de Hevlaska era uno de los lugares que debía evitar.
Hevlaska vio a Hikari acercarse, tenía una gran sonrisa en sus labios y no se veía temor en sus ojos.
-¿Así que tú eres Hikari?- le preguntó Hev notando que la niña aún no salía de su asombro al ver a la imponente exorcista.
Hikari se acercó al barandal, se sentó en la orilla y extendió su mano a Hevlaska.
-Mucho gusto- le dijo a la mujer compatible con el cubo. Antes de que Hev tuviera contacto con la pequeña, la puerta se abrió y la mujer de Cuervo entró con paso arrogante.
-Adelante supervisor, cumpla con sus ordenes- exigió Greta a Komui.
-Yo no estoy de acuerdo con lo que ordena Central- señaló Hev –Estoy dispuesta a ser juzgada, porque de ninguna manera cometeré ese error de nuevo. No volveré a forzar la sincronización. Y mucho menos con una niña indefensa.
Greta avanzó unos pasos hacia la niña pero Hevlaska le impidió aproximarse demasiado. En ese momento, Hikari se percató que hablaban de ella y sin querer se soltó del barandal del que se sostenía y cayó en la profundidad del refugio de Hevlaska. Komui y Greta se asomaron esperando lo peor.
Cerró los ojos al sentir el viento sobre su cara, esperando el golpe. Pero jamás lo sintió. Poco a poco Hikari abrió de nuevo los ojos y se encontró a unos pocos centímetros del suelo, rodeada por un vapor verde y luminoso.
Los tres presentes en la habitación se quedaron con la boca abierta. Hikari realmente era compatible con la Inocencia que Kanda había encontrado. Sin embargo, no tenía forma y en segundos perdió su efecto protector sobre la niña dejándola caer al suelo. Komui bajo rápidamente con su sobrina. La vio muy emocionada y un poco adolorida.
-¡Wiii, soy un exorcista!- gritó la pequeña, sin tener en cuenta el peligro al que había sido expuesta. Komui la abrazó muy fuerte. Su corazón latía frenético. Estaba asustado de lo que pasaría ahora. Hikari tan solo tenía tres años y la posibilidad de convertirse en exorcista. ¿Cuales serian los planes de Central? Komui tendría que encontrar muy buenas razones para evitar que fuera al campo de batalla siendo demasiado joven.
Greta miraba la escena desde lo alto, algo molesta por como habían resultado las cosas.
-Hey supervisor- le gritó a Komui capturando su atención –Leverrier dijo que probar compatibilidad era suficiente- Komui arqueó una ceja un poco intrigado por el comentario del auditor.
-Tener una mocosa en esta guerra sería problemático, además con la síntesis biológica de exorcistas mitad-akuma nos basta por ahora- dijo Greta antes de irse.
Komui y Hevlaska sonrieron aliviados "Así que Leverrier no tiene el corazón tan duro después de todo" pensó el chino. Hikari no comprendió del todo la situación pero se alegró por tener una gran historia para contar a su padre a su regreso.
*****
N.A. Cuando mi sobrina tenía tres años era como Hikari, por si les parece que actúa como si fuera mayor, ya saben cual fue mi modelo.
Que tal?...otra rareza. Hasta la próxima‼
