Introspección: Un plan estratégico de publicidad y una mentira conectan a un político corrupto y a una socialité caprichosa.

Sumary: ¿Qué se necesita para llegar al cielo? Una escalera. Un trato entre el sol y la luna. Una mentira.

Disclaimer: Bleach y todos sus personajes pertenecen a Kubo Tite. No busco lucro ni nada por el estilo.

Notas:

El texto en itálica (cursiva) es para hechos pasados, flashback.

No generalizo a los políticos, quiero pensar que hay sus excepciones.


Gracias a:

Tenshi kuchika-chan,metitus,Chibbiruchi Ghost iv,Hikari Evans, Magenta07, natyshan, Fany D. Flowright, Koriitah, nanda18, Mei Fanel, Makiko-maki maki, alessandra08, yoxxa, rinxxav, Huasaaa, STIFF, karla kr, kaoru240, itziarxknup, Sakura-chan,Anita509, y a todos aquellos y aquellas que siguen la historia.

Hi everyone!!!

Aquí disfrutando de mi última semana de vacaciones antes de regresar a la Uni y por supuesto trayendoles el penúltimo capítulos del fic.

No diré mucho al respecto jeje ya lo leerán y lo descubrieran ;) y bueno la de final alternativo sigue en pié y seguro lo aplico.

Por otro lado, sus review del capi 13 los contesto en unos minutitos ;).

Gracias de antemano por leer y comentar.


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"Y si te dije que te amaba quizá pienses que algo está mal.

No soy un hombre de muchos rostros, la máscara que uso es una".

Shape of my heart * Sting

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Capítulo XIV

"Al Descubierto"

Eran las 9:00 de la mañana en punto y el recinto estaba casi a reventar, había una exagerada cantidad de reporteros de los periódicos más importantes, así como de los mejores noticieros del país, todos ellos aguardando sentados en esas almohadilladas sillas con todas sus herramientas de trabajo listas para registrar y captar la dichosa conferencia de prensa que se tenía prevista para el día.

Después de varios minutos, al fin apareció en el montado escenario el elegido por el equipo de campaña para ejercer las relaciones públicas y por ende ser el vocero; aunque eso puesto no era otra cosa que ser el primero en recibir el bombardeos de preguntas que tuviesen los reporteros y/o bien ser el que recibía primero las mentadas de madre o cualquier otra ofensa; como una forma de tantear el 'terreno' antes de que el verdadero implicado se presentara.

Un Sentaro correctamente vestido para la ocasión, salió por uno de los costados del improvisado escenario, siendo fotografiado por algunos cuantos, con total seriedad fue a sentarse a una de las sillas apoyando los brazos en la superficie de la mesa, su presencia calló todos los murmullos.

—Buenos días a todos y muchas gracias por venir— Dijo hacia los presentes inclinándose hacia los micrófonos y chunches instalados por los medios en la dichosa mesita.

A penas y se estaba acomodando para dar la merecida introducción cuando fue interrumpido por una reportera que al instante se levantó de su lugar sin pedir siquiera el permiso debido para hablar.

—Ingeniero…— A penas pudo pronunciarlo.

Sentaro por su parte sintió que le faltó al respeto no sólo por haberle interrumpido, si no también porque le llamó 'ingeniero', y tuvo esa ganas de humillar la causante.

—Señorita, en primer lugar NO soy 'Ingeniero'; soy Licenciado, el Licenciado Kotsubaki— Le dijo con evidente molestia que con una forzada sonrisa trataba de encubrir.

—Si como diga… ¿Qué nos puede decir sobre la ventaja que lleva el Licenciado Kurosaki en las encuestas a pesar de su situación fiscal? — Finalizó su pregunta con esos deseos de que le resolvieran.

El rostro de Sentaro tomó forma de sorpresa, y es que desconocía por completo esa información, echó una mirada hacia donde se encontraba Yoruichi y otros colaboradores; quienes por sus expresiones, tampoco lo sabían y acababan de enterarse para sorpresa de todos. Volvió la mirada al frente y carraspeó:

—Señorita, antes de responder su pregunta permítame hacer la debida introducción— Fue su respuesta al no saber qué decir respecto a la noticia de Kurosaki aventajando a Ishida, a parte de que cualquier cosa dicha podía acarrearle problemas con los miembros del equipo de campaña —Los candidatos a ocupar algún cargo público de gran importancia, como lo es la Gobernatura de Tokio, están comprometidos con la verdad y el cambio democrático; lamentablemente aún existen algunos candidatos que han hecho de la mentira y la difamación su modus vivendi, usándolas como armas para desprestigiar a gente de bien. El Licenciado Kurosaki no es más que una víctima de uno de esos 'candidatos', por eso hoy y para aclarar todas sus dudas, el Licenciado Kurosaki está aquí para contestar a todas sus preguntas— Acotó sonando con rigidez y hasta cierto odio para el susodicho candidato de anteojos.

Y por el mismo sitio donde Sentaro salió, el pelinaranja hizo acto de presencia y de mismo modo fue fotografiado por los presentes y con seriedad fue asentarse, acompañando a su vocero. Miro con profundo desprecio a los reporteros, odiaba dar explicaciones a la gente y mucho más si estos eran 'gente' como ellos, entrometidos y criticones; cuando ahora bien podía haber seguido tirado en la cama y mejor aún, acompañado de la morena, pero no, estaba ahí derrochando tiempo de calidad dando explanaciones a gente que según él, no tenían futuro.

— Licenciado… reitero la pregunta. Hoy se publicaron los resultados de las encuestas a días de las elecciones y va aventajando al Ishida Uryuu a pesar de su supuesta evasión de impuestos ¿Cuál es su opinión al respecto? — La misma reportera del principio lanzó la cuestión, hasta el mismo Ichigo de escucharla se sorprendió, ¿Por qué nadie de su equipo se lo mencionó?, era inaudito que ese tipo de noticias no le llegaran como debía y eso que según esto, todos los colaboradores estaban tan al 'pendiente' de la situación.

Y tal parecía que muchos esperaban con ahínco a que soltara su respuesta, y como no si no era normal que aún después de tal acusación, los votantes parecieran aún estuviesen de su lado.

—Me sorprende la pregunta ya que desconocía ese dato, hasta ahora que usted fue tan amable de decírmelo…— Respondió serio, por un instante miró a donde su amotonado equipo, fulminándolos con la mirada por no cumplir con su deber de informarlo, tuvo que enterarse por una reportera, y para lo 'bien' que le caían la gente de los medios —Pero me da gusto, es una buena noticia, eso demuestra la confianza de mis seguidores y que no se dejan llevar por cualquier argumento— acotó volviendo la mirada al frente, sonando confiado y en efecto que le había dado gusto saber que las palabras dichas por Ishida en vez de traerle cosas peores, le trajo una buena noticia, por increíble que pareciera.

Al resolver la primera cuestión, la sala se volvió a llenar de murmullos y gritos, todos por querer realizar sus preguntas y que estas fuesen contestadas.

— Después de que su contendiente expuso que usted no pagaba impuestos ¿no le preocupa que la gente lo considere un fraude? — Inquirió un regordete reportero, que a su criterio no entendía esa despreocupada actitud del pelinaranja, se veía muy confiado, cualquier otra persona en su lugar estaría bastante intranquilo.

Pero para Ichigo era de vital importancia expresar seguridad ante las personas, tratar de transmitirles esa supuesta serenidad aunque él mejor que nadie sabía que por dentro estaba perturbado y molesto por las declaraciones de Ishida, de cierta forma era tener más de una máscara la cual se amoldara a la situaciones.

—No, porque todo lo dicho respecto al tema es falso. He cumplido con mis pagos de tributo en tiempo y forma— Mintió, era bueno para las mentiras, aunque la situación decía lo contrario, pero era conciente de que en esos momentos el decir una mentira era lo que lo podía salvar, lo que lo acercaba más al cielo.

Algunos le creyeron, su conducta les parecía convincente pero había otros tantos que no eran tan ingenuos, pero sólo uno se atrevió a pedirle que demostrara la autenticidad de sus palabras, porque hablar es muy fácil, pero manifestar con evidencias que lo que se dice es verdad es lo más difícil, de ello dependía todo.

— ¿Hay algún documento de por medio que indique que sus recientes declaraciones son verdaderas? — Preguntó el reportero de un periódico local, quería ver papeles, algo que le diera a confianza.

Kurosaki ya veía venir ese punto y con un ademán pidió que le pasaran el fólder amarillo que contenía dichos papeles. Cuando estos llegaron a sus manos, mostró ante el público dos de las cinco hojas que conformaban su declaración fiscal.

—Estos son los documentos oficiales, tienen su respectivo sello del Ministerio de Finanzas además de los datos de la persona que se encarga de mi contabilidad— Dijo señalando los papeles a sabiendas de que a esa vista no era posible corroborarlo, pero iba a dejar copias a los medios de tales documentos para quien lo quisiera, después de todo ellos no eran expertos y sus conocimientos en la materia era escasos, nadie iba a notar que eran falsos, aunque por si las dudas ya tenía a varias personas que lo encubrirían además de que serían una especie de apoyo para que la gente confiara. Si los contactos, las influencias y el dinero eran sus grandes aliados.

Obviamente más de uno quedó sorprendido, a decir verdad, muchos esperaban que el ojimiel se declarara culpable de esas acusaciones, pero al contrario les trajo documentos y que por la extrema seguridad que mostraba ante todos, les hacía pensar que decía la verdad, pero no todos terminaban de convencerse.

—Licenciado… Ishida Uryuu también puso a disposición documentos que demostraban su evasión fiscal, lo cual me sorprende que usted también lo haga demostrando lo contrario. ¿Por qué deberíamos creer que lo que dice ahí es verdad? — Otro reportero hizo especial énfasis en que ambos candidatos mostraron papeles, Ishida con papeles acusaba a Kurosaki y este a su vez hacía lo mismo pero en defensa propia, y esos hechos terminaban por confundir no sólo a los reporteros, también a los ciudadanos, era cuestión personal a cual de los dos creerle.

—Es evidente que Ishida Uryuu me atacó de esa vil forma porque no pudo hacerme frente en el debate en materia de economía y finanzas. Si fuera cierta mi evasión fiscal no estaría aquí, ofreciéndoles explicaciones y documentos que respaldan mi honestidad— Les hizo saber con toda la seriedad que requería la situación, en sus adentros se aplaudía y alababa así mismo por lo bien que le salían las respuestas.

Y su comentario puso a muchos a meditarlo, ya que francamente el dar una conferencia de prensa que seguro estaba siendo transmitida, defendiéndose con ayuda de papeleo legal y encima estar dispuesto a entregar esos documentos para un análisis era bastante atrevido si resultaba que era verdad su evasión de impuestos, era como un suicidio político, echarse la soga al cuello nada más porque sí a días de las elecciones, sólo alguien lo suficientemente idiota o culpable de algo haría semejante acto imprudente; y con ello se despejó toda clase de dudas, resolviendo que el 'mentiroso' dentro de todo el asunto era nadie más ni nadie menos que Ishida.

—Gracias a todos por venir, con permiso— Profirió el ojimiel, ya no tenía más que decir y con todo lo recién expuesto era suficiente para la gente se tomara una propia opinión, esperando que ésta al menos fuese positiva.

A penas lo dijo y buscaba levantarse de su asiento cuando los gritos y murmullos regresaron a inundar el recinto, aún tenían varias preguntas más por realizar.

— ¡¡Dijo que 'gracias a todos por venir', así que ya pueden irse!! — Gritó Sentaro con total poder de la situación para dejarles en claro a los reporteros que el candidato no iba a decir más, que ya había hecho suficiente al convocar una conferencia de prensa y si les gustó pues que bien y si no, se podían ir mucho a la mierda.

A los presentes no les quedó más que dar la orden a sus fotógrafos para que tomaran algunas cuantas al candidato y tener algo más que aportar a su nota. Ichigo se detuvo unos segundos para ser el blanco de los flashes y después de retiró por donde había entrado.

Mientras tanto, en alguna otra parte de la metrópoli, el sitio que era considerado como la base de operaciones del Nuevo Partido de Japón, en unos de las salas de junta yacían reunidos los más allegados e importantes dentro de la campaña de Ishida.

Acababan de apagar la televisión una vez que terminó de transmitir la conferencia de prensa del candidato contrario, y más de uno no daba crédito a lo que habían sido testigos, pero todos los presentes sin duda tenían algo bien claro, algo que quizás algunos no se atrevían a decir porque no era en su estilo hacerlo y otros porque realmente quería tener en frente al culpable de su desconcierto para darle unos cuantos moquetazos; pero hubo solo uno que dijo lo que opinaba y sentía.

—Ese Kurosaki… si que es un cabrón— Soltó sin recatos Tetsuzaemon de brazos cruzados, y eso que pensaba que en la política no podía caber más gente así, si ganaba Kurosaki todo Tokio estaría destinado a hundirse en la peor de las desgracias.

— ¿Estás seguro que los documentos que recibiste son fidedignos? ¿No es algo que te hayas inventado? — Preguntó Matsumoto, la directora de campaña, hacia Uryuu, quien aún sentado en el diván aún no sabía ni como reaccionar.

—Por supuesto, Abarai es contador público y realiza trabajos esporádicos para el Departamento de Hacienda en el Ministerio de Finanzas, prácticamente tiene acceso a los papeles… es gente de confianza— Le contestó el de gafas y de manera personal no creía a su contacto capaz de hacerle una mala jugada, así que podía decir con toda confianza que algo había hecho Kurosaki para tener papeleo legal para revocar la acusación.

—Voy a confiar en lo que me dices… pero… en estos momentos no sé que es mejor…— Matsumoto había recibido un knockout con al conferencia de prensa y esas declaraciones del partido contrario, pensó que una defensa no iba a presentarse y ahora, por primera vez en su carrera no tenía idea de qué rayos hacer.

—Podemos convocar una conferencia donde deslindemos a Ishida de haber dado información falsa y buscar la forma de culpar a Kurosaki de evadir los impuestos…— Esa era la idea de Tetsuzaemon, la que creía más conveniente, tampoco podían no hacer nada y dejar mal parado al hombre para el cual estaban trabajando.

—No es mala idea pero no tenemos tiempo suficiente, para eso tendríamos que traer evidencias de todo esto y para obtenerla debemos allegarnos de más contactos y a su vez que estos tengan la disposición; eso nos llevará un par de días… olvídalo— Rangiku no quería embarcarse en una guerra de conferencias de prensa, y parecía que los contrarios la estaban instando a ello, pero desafortunadamente no tenían al tiempo a su favor, justo ahora se preguntaba como es que Yoruichi había conseguido esa 'información legal' y armar todo el circo de un día para otro, debía tener fuertes influencias porque de otra forma no sería posible.

—Entonces…— Murmuró Ishida con preocupación, si no podían hacer eso, que era lo más indicado, ¿entonces?... ¿lo iban a dejar 'morir' sólo?

—No lo sé… si preguntan hay que negarlo… no tenemos de otra— Decidió Rangiku sin más, si no había tiempo ni alguna otra herramienta que diera veracidad, la solución más barata era la negación, aunque eso iba a afectar a la popularidad de su cliente pero ¿más podía hacer?... y en ese momento se encomendaba en el sentido común de las personas.


La tarde comenzaba a caer cuando llegaron a la Bahía de Tokio, en la Península de Boso, aún había muchas personas merodeando por el lugar, y no era nada extraño ya que era un sitio con muchos atractivos como centros comerciales, el Tokio Disney Resort y Makuhari Messe, donde se puede disfrutar de los eventos y diversión entre otros sin embargo en vez de ir a sitios donde más se acumulaba la gente, fueron a pasar el tiempo a la playa.

Sin decirse nada fueron caminando hasta las aguas pero se detuvieron antes de llegar y se sentaron en la arena, observaron el panorama con detenimiento mientras el soplo del viento les acariciaba el rostro y mecía sus cabellos, ese sitio era de lo más relajante, era la clase de sensación que necesitaban para despejar su atribulada mente, sobre todo Ichigo, que dado a sus compromisos como servidor público en candidatura era normal que se sintiese estresado, harto, cansado de tanto acoso.

Rukia lo había acompañado a dar un ligero paseo fuera de la ciudad, con total alegría seguía mirando hacia el horizonte, en las cristalinas aguas se reflejaba el nacarado cielo, pero su atención se desvío al hombre que estaba a su lado cuando le habló.

— ¿Byakuya te dijo algo porque no llegaste a dormir? —

La morena ladeó su rostro de hermosa vista y la apuntó a donde su novio, era gracioso que le preocupara tanto lo que su Nii-sama pensara, eso hablaba del infundado respeto que le tenía.

—Sólo dijo que no iba a meterse entre tu y yo, que las cosas que hiciera contigo no le concernían pero que no por ese tipo de cosas debía faltar a mis clases en Waseda— Le comentó tranquila, ya que Nii-sama respetaba su vida privada, ella podía hacer lo que le viniera en gana pero sin descuidar sus responsabilidades, y eso lo remarcaba porque hoy había faltado a las dos primeras clases y todo por seguir enredada en las sábanas del ojimiel.

—Menos mal— Se alivió de escuchar eso, no estaba para tener problemas con el familiar de su novia.

— Ganar las elecciones sería un buen regalo de cumpleaños ¿no crees? — Inquirió Rukia, hablando de otro tema.

La cara del político se iluminó al instante, miró a su compañera y concordó con su comentario.

—Sería el regalo perfecto— Dijo algo soñador, y es que efectivamente su cumpleaños era el próximo domingo, 15 de julio, mismo día en que se daban a conocer los resultados de las votaciones. No era una persona que creyera en ese tipo de cosas, pero le confortaba pensar que concordaban las fechas por alguna razón.

Se volvió a hacer un silencio, pero el pelinaranja sentía esa necesidad de decirle de una vez por todas, de desenmascarar la mentira, si ese había sido el propósito al invitarla a la Bahía, pero ahora comenzaba a dudar… sentía que no tenía el valor para hacerlo. Pasó unos minutos decidiéndolo, buscando las palabras correctas para decírselo y que ella no se alterara tanto, y cuando finalmente tomó el coraje suficiente, ella se fue de su lado, se levantó y con media sonrisa le miró y le extendió la mano.

—Vamos al agua…— Le invitó, no le importaba no llevar siquiera la ropa adecuada para bañarse en las aguas, sólo quería mojarse los pies y encontrarse con ese cristalino líquido, quería divertirse un poco.

—En unos momentos te alcanzo— Fue su escueta respuesta, para después verla alzarse de hombros, quitarse las zapatillas y verla correr cuesta abajo, con dirección a la aguas del mar, con ese espíritu divertido y jovial.

La contempló en su hazaña, la vio divertirse, ser feliz… y entendió que no podía hacerlo, era conciente de que él mismo se había buscado el problema pero no era capaz de arrebatarle esa sonrisa, ¿Quién era su persona para llenar de desdicha o de furia a una persona? ¿Porqué tomarse la molestia de confesarse y probablemente arruinar todo cuando no era necesario? Después de todo, confiaba en que nadie diría nada, en que nadie lo descubriría, que el secreto nunca sería revelado… era mejor dejarlo así… y ser feliz.


Un nuevo día apareció, uno que restaba a la fecha de elecciones para elegir quien Gobernará la Prefectura de Tokio durante 6 largos años, y debido a la cercanía de ese evento y por ende de la recta final, también lo estaban los compromisos que faltaban cubrirse dentro de la agenda. A Ichigo le era molesto y fastidioso ir de un lado a otro, haciendo proselitismo, haciendo los últimos intentos por convencer con demagogia a que votaran por su persona, los reporteros se habían vuelto ya parte fundamental de su campaña, la mayoría estaba presente a los sitios donde se presentaba nada más para cubrir la noticia, casi nadie le cuestionó de su supuesta evasión fiscal, parecía que la conferencia de prensa brindada había cumplido su objetivo, se podía decir que ese tema estaba en el olvido y completamente zanjado, y estaba satisfecho con eso.

Para Ishida la cosa fue más intensa, recorrió los sectores más necesitados, reiterando sus propuestas, resaltando los beneficios que la sociedad tendría si votaban por su persona, además de que proclamaba a los cuatro vientos que era un apersona cien por ciento auténtica y sincera, con evidente referencia a las declaraciones que Kurosaki había hecho sobre su persona. Para aquellos que lo apoyaban incondicionalmente, creían en él, en sus propuestas, en su honradez como político y su ética; los que dudaban se mantenían al margen y los que de simplemente no tenían en sus planes votar por él, criticaban cada palabra dicha.

La situación con la prensa tampoco fue sencilla, no sólo acudieron a cubrir la nota como lo indicaba su trabajo, también para cuestionar su honestidad, para saber su opinión sobre las declaraciones de Kurosaki, que si los papeles que presentó eran falsos, e incluso con preguntas hipotéticas que lo perturbaban ya que uno de tantos reporteros le preguntó que qué haría si Kurosaki lo demandaba por falsificación de documentos pero Ishida se mantuvo en silencio, y por mucho lo que dijo fue negar de lo que se le culpaba injustamente. Y con ese panorama Ishida ya no estaba tan seguro de ganar las elecciones a como pensaba hace días, sentía que la balanza en esos instantes estaba inclinada al candidato de cabellera naranja y esperaba que eso cambiara el día 15 de julio, que la gente 'abriera los ojos', votara por su persona y le diera el gane.


Acababa de llegar la Universidad, los viernes eran los días más complicados y difíciles de lidiar en el instituto, no sólo por la cantidad de clases, también por los trabajos extras que tenía de tarea y de los cuales se dedicaba a realizar en fines de semana, pero ésta vez quiso adelantar un poco y se quedó hasta horas que se consideraban 'altas' como para estar en la Universidad y todo con el propósito de tener el domingo libre, ya que asistiría al cierre de campaña de su novio como un apoyo moral a las decisiones de la ciudadanía.

Estaba por entrar a la comodidad de su hogar pero una voz la detuvo.

— ¡¡Ya era hora de que llegaras, ya me estaba desesperando!! —

Rukia viró sobre su propio eje y se encontró con aquella persona que tenía tiempo sin ver, con aquel a quien le había roto su corazón, al hombre que pensó que nunca la perdonaría, que no deseaba volver a verla; le causó mucha sorpresa que este se acercara afable y la mirara como antes solía hacerlo, con ese mismo jubilo en sus ojos, con ese brío.

— ¿Qué haces aquí? — Le cuestionó la morena expresando estupefacción, debía haber una buena razón.

—Sólo hablar…— Le respondió sin dar más detalles, porque con ella tenía dos temas a tratar y que tenían que ver con la misma persona.

—Te escucho…— La morena no perdía nada en solo ser oyente de sus palabras, porque nada de lo que dijera podría hacerla cambiar de parecer.

—Kurosaki… es un mentiroso…— Renji inició la charla hablando de la persona más importante para Rukia y continuó con una descalificación y a ambas cosas Rukia no pudo evitar reaccionar en su defensa.

—Si dices eso por lo de su evasión de impuestos, déjame decirte que no me importa, si le miente o no al fisco y a la gente me da igual; no voy a dejarlo…— Se adelantó a cualquier otra cosa, ella era conciente que Ichigo no era la persona más honrada en su carrera política, pero como individuo era algo diferente, mientras él le quisiera no le importaba lo demás. Se necesitaba de un argumento mejor y verídico para hacerla cambiar de opinión.

Renji maldijo por debajo su respuesta, ella era egoísta, no iba a dejar al pelinaranja aún cuando éste no era alguien de fiar políticamente, pero quizá con lo segundo ella pudiese darse cuenta del error que cometió y seguía cometiendo estando al lado de Kurosaki.

—Si le mintió a miles de personas ¿Quién te asegura que a ti no te ha hecho lo mismo?... No dejes que se salga con la suya— Le comentó con auras de misterio y odio, quería advertirla, que se diera cuenta de la clase de pelafustán con el que se había relacionado, ella no merecía alguien así.

No supo porqué pero tuvo el presentimiento de que él sabía algo, en ese instante tuvo miedo, su corazón comenzó a palpitar rápidamente y sentía que la desesperación empezaba a invadirla.

—Qué es lo que sabes… si quieres ayudarme dímelo…— Pidió, con sus ojos y mirada preocupados.

—Me enteré que… la gente de su campaña lo presionó para hacerte creer que estaba enamorado de ti, ya que si estaba con alguien importante eso le iba a ayudar a subir en las encuestas de popularidad acordando que después del 15 de julio, el día de las elecciones, se desharía de ti…— No quiso añadirle más, acomodó algunas cosas a su gusto pero en esencia esa era la verdad.

— ¿Como es que te enteraste de eso? — La morena estaba asombrada, no quería creerlo pero cada palabra y el rememorar los instantes de cómo la llevaron a que sucediera la ponían en dudas.

—Por accidente escuché la plática de dos sujetos, el que narraba parecía ser conocido de Kurosaki, daba muchos detalles… y entre ellos mencionó que Kurosaki te odia pero se comportaba como si fuera lo contrario porque era su deber, porque con ello podría ganarse el voto de muchos— Acotó un poco más, el pelirrojo era honesto en algunas partes, si se había enterado de ello esa misma mañana, los sujetos en cuestión cuidaban las espaldas de uno de sus clientes. Renji no pudo evitar escuchar las declaraciones del calvo, aparente amigo del pelinaranja.

Hizo lo que debía hacer, hacérselo llegar a Rukia, aunque su verdadera intención estaba escondida en una fachada de buena voluntad.

El mundo se le vino encima, lo que hace minutos parecía ser perfecto y maravilloso se convirtió en su infierno terrenal, tenía esas grandes dudas atacándola pero la única persona que podía resolvérselas era Ichigo.


Escuchó el timbre de la puerta y al instante fue a abrir para saber de quien se trataba, se sorprendió al encontrarse con la morena, quien en silencio se dio paso.

—Te di una copia de la llaves, con ella hubieras abierto— Le comentó extrañado, cerrando la puerta.

Rukia no le puso atención, su mente no estaba para escuchar esas tonterías. Suspiró profundamente y después lo encaró.

— Dime la verdad… ¿es cierto que has estado fingiendo todo este tiempo sólo para lograr tus metas? — Le cuestionó, no encontraba otra forma de decírselo, y por dentro deseaba que fuese una total y vil mentira.

Kurosaki entendió al instante de qué se trataba su visita, la pregunta le vino de sorpresa, no lo esperaba, pensó muy estúpidamente que nunca se enteraría de sus iniciales razones para estar con ella, lo peor es que por el mismo cariño que le tenía no podía seguirle mintiendo, podía engañar a miles de personas pero a ella no.

— ¿Quién te lo dijo? — Con ello aceptó toda la culpa, sonando serio y visiblemente afectado.

Los ojos de la pelinegra se abrieron de par en par y sus pupilas titilaron, su corazón literalmente se rompió, eso era algo que no esperó escuchar, era la afirmación de la realidad, y no pudo evitar enfurecer no sólo con él si no con ella misma, por no ser capaz de haberlo descubierto antes de tiempo…

—Entonces es cierto… ya resultaba muy extraño que alguien como tú llegara a amar…— Le espetó con un tono de enfado, era demasiado bueno y perfecto para ser verdad.

— ¡¡¿Quién te lo dijo?!! — Le gritó exaltado, encolerizado, quería saber el nombre del gran hijo de puta que le estaba arruinando, para vengarse, para hacerle pagar el daño que estaba ocasionando.

— ¡¡No voy a decírtelo!! ¡¡Para qué… ¿para golpearlo o alguna de esas cosas que bien sabes hacer nada más por decirme la verdad?!! — Le profirió con ese mismo tono alto y estrepitoso, con ese par de ojos azul-violáceo inundados en lágrimas que no se atrevía a derramar porque era una mujer fuerte y no quería que viera como se quebrantaba por una tontería.

—Es una verdad a medias. Lo que había en un principio no tiene nada que ver con lo que ahora siento por ti. Te quiero— Espero hacerla entender con esas palabras, unas que sí eran sinceras, unas que sí quería que tomara en cuenta pero que ella no aceptó del todo.

—Si es cierto eso… búscame un día cualquiera de la vida, dímelo y házmelo sentir, pero para ese entonces ya no tienes que estar persiguiendo metas políticas, ni estar aprovechándote de mis sentimientos ni abusando de mi confianza— Le espetó con dureza, aún tratando de guardarse esas lágrimas, pero se veía forzada en dejárselo bien claro, porque hablar y decirle que la quería era muy fácil, que se lo dijera en esos momentos a días de las elecciones le parecían una estrategia, una mentira más para la colección, un simple acto de egoísmo, además y con lo que se enteró estaba segura de que él nunca le tuvo aprecio, por ello no esperaba que él fuese a declararle su sentir después del 15 de julio.

—Hasta aquí quedó todo…— Musitó la morena al ver que su interlocutor no decía nada, simplemente la miraba —Ten, puedes quedártelo… no lo necesito— Acotó a la par que se quitaba aquel anillo que él le regaló hace días y sin más se lo entregó, tomando su muñeca y abriendo la palma para depositarlo ahí. No valía la pena conservar algo que le traía recuerdos y que por ende le dolían, no podía atesorar un regalo que ni siquiera le había nacido darle como muestra de su cariño, si no para quedar bien.

Rukia sin más que añadir emprendió camino, pasó por el costado del ojimiel y salió del recinto, dejándolo sólo, sumido en sus pensamientos, con una mezcla de sentimientos que iba del rencor hacia el individuo que lo delató, de añoranza y angustia hacia ella, hacia el amor que acababa de perder y todo por una mentira.

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Capítulo 14 queda aquí.

Espero les guste y gracias por leerme y por opinar, lo parecio bastante :D

Nos veremos en última entrega. Se cuidan, besos y abrazos.