Nota: ¿Que tal? feliz año. Es curioso que mi primer capitulo de 2013 sea el último de este fic... cosa de la vida. Si, he dicho último (con epilogo), suena un poco repentino pero así es, hemos llegado al final de esta historia... ¡Que os vaya bonito!
PD: gracias a Shaddy y a Mel por sus reviews.
Capitulo 13
-Zoro.- Luffy le susurró suavemente en el oído.- ¿Estas dormido?
-Mmmm...- hizo una queja sin abrir los ojos.- ¿Que hora es?
-Las nueve.
-Por dios Luffy, es sábado.- se puso de lado dándole la espalda a la vez que se cubría con la manta hasta la cabeza.
-Es que no podía dormir.
-Que casualidad, yo tampoco.
-¿Y si salimos hoy en bici?
-¿Mm?- se apartó la tela para mirarle.
-Como en los viejos tiempos. A mi me gustaría, si tu quieres.
El peliverde tuvo que pensárselo dos veces.
-Está bien.
-¿¡De verdad!?- sus ojos se llenaron de alegría.
-Si, pero mejor esta tarde. Ahora déjame dormir.
-Vale.- le dio beso en la mejilla y se fue cerrando la puerta.
Zoro volvió a recostar su cabeza en la almohada, suspiró, y al poco volvió a quedarse dormido.
Cuando llegó la tarde, las ganas que tenía de montar en bici eran las mismas que las de esa mañana. Pero era consciente de que Luffy estaba intentando por todos los medios que todo fuera como antes, y él también quería eso. Se preguntaba si los esfuerzos de ambos darían sus frutos, si dejarían de respirar continuamente un ambiente raro, y si por fin los dos podría sonreír con naturalidad.
-¿Quieres que pedalee yo?- le preguntó el moreno cuando iban ya a la vera del río.
-¿Eh? Ni hablar, seguro que acabamos con los peces.
-Pero si está ese murete de piedra.
-Creo... que esa no era la respuesta que debías dar.
-¿Um? ¿Por qué?
-Por nada- suspiró.- déjalo.
-Vale.- se llenó lo pulmones de aire, abrazó al peliverde mas fuerte y dejó descansar la cabeza en su espalda expirando.- La verdad es que se está muy bien.
Zoro sintió el viento en su cara, era algo agradable, nada comparado con el frío que se había aferrado a ellos durante esos meses. Le bastaba con una sudadera para guarecerse.
-Todo va cambiando.
Un autobús pasó en dirección contraria a la suya, tal y como estaban tampoco es que fuera un detalle al que se le debiera dar importancia, pero una vez lo dejaron atrás se escucharon una serie de chirridos de ruedas frenando, un golpe y seguido una orquesta de cláxones.
Justo tras el momento del golpe fue cuando Zoro paró in situ, volviendo la cara igual que Luffy para ver lo ocurrido.
El autobús había dado, por lo que parecía, un frenazo de manera espontanea y se había quedado en el sitio. El coche que iba detrás le había dado con el morro, pero por suerte no era nada grave. Después de eso solo había una larga cola de coches pitando.
-¿Que habrá pasado?- preguntó Luffy.
-¡NI SE TE OCURRA VOLVER A MONTAR EN UN AUTOBÚS, NIÑATA DE MIERDA! ¡CASI NOS MATAS A TODOS!
-¡APRENDA USTED A CONDUCIR!
Esos gritos venían del propio autobús, de donde salió una chica haciendo un corte de manga, seguramente al conductor, completamente enfurecida.
Zoro la reconoció, pero en el tiempo que tardó en reaccionar Perona ya había cruzado la distancia que los separaba, había apartado a Luffy de su camino tirándole al suelo y había abofeteado al peliverde.
-¿¡Pero a ti que mierda te pasa!?- otra bofetada de la chica fue su respuesta.
-¿¡Qué le has hecho a mi tío!?
-¿¡Yo qué le voy hacer!?- otra bofetada más.
-Creí que para ti significaba algo, pero ahora veo que no fue más que un trofeo adicional a tu carrera.
-¡El único que quería un trofeo era él!- esa bofetada siguiente tuvo más fuerza.
-¡Y lo dice el que ya van andando alegremente con otro como si nada!
Zoro le agarró por la muñeca cuando le iba abofetear de nuevo; Perona levantó la mano que le quedaba, pero también fue sujeta. La bici cayó de lado en un forcejeo. Zoro miró a la chica tan furioso como ella le miraba a él.
-Luffy- dijo sin apartar los ojos de la pelirrosa.- vete.
-Pero...
-¡He dicho que te vayas!
El chico no volvió a intentarlo, se fue sin dejar de mirar atrás de vez en cuando.
Zoro soltó casi en un empujón a Perona dejando algo de distancia.
-No sé que te habrá dicho Mihawk, pero la ruptura fue de mutuo acuerdo.
-Y una mierda de mutuo acuerdo. Vino a comer a casa ¿sabes? Nos informó de que tenía pensado pasar una temporada en el extranjero.
-¿Qué? ¿En el extranjero?- la sola idea le dejo un extraño y denso vació, tanto que casi se olvida de su ira.- ¿Se va?
-Si, y no precisamente cerca. Egipto nada más y nada menos, con un no se quién estudioso de fama, antiguo profesor suyo, a no sé qué de una tumba y no sé que de arqueología.
-Pero eso no tiene que ver conmigo.
-Claro.- afirmó con sarcasmo.- Egipto a estado toda la vida allí pero es justo ahora, por inspiración divina, cuando decide alejarse de todo.
-¡Joder! ¡Pues se habrá cansado de vivir aquí! Últimamente se harta de muchas cosas ¿sabes?
-¿¡Que insinúas!? ¡Tú para él has sido lo más importante!
-¡Si eso te lo ha dicho él será mejor que vuelvas a preguntarle porque creo que lo has entendido bastante mal!
-¡No hace falta! ¡Se ve lo hundido que está después de que tu lo dejaras tirado!
-¡ÉL FUE EL QUE ME DEJÓ TIRADO A MI ACOSTÁNDOSE CON OTRO!
Perona se quedó sin palabras, mirándo incrédula al peliverde.
-Mi tío no te haría eso.
-¿De verdad? A lo mejor estamos hablado de otro tío tuyo, porque al que yo me refiero ni tan siquiera hizo el mínimo esfuerzo por convencerme de lo contrario o intentar detenerme.- se agachó para recoger la bici y montarse en ella.
-¡Ni se te ocurra irte, aún no hemos acabado de hablar!
La ignoró por completo y empezó a pedalear, solo quería alejarse de allí.
-¡Si a mi tío no le hubieses importado no estaría tan insatisfecho con su vida como para exiliarse!
Fue lo último que escuchó de ella. Quería creerla, pero era demasiado bonito para ser verdad; y la auténtica verdad ya le había hecho darse de bruces contra el suelo varias veces.
Entró en el piso seguido de un fuerte portazo y lanzó un resoplido.
-Maldita sea...- apoyó su espalda en la puerta, dejándose caer hasta quedar sentado en el suelo con la cara entre las rodillas y las manos en la nuca.
" Si a mi tío no le hubieses importado no estaría tan insatisfecho con su vida como para exiliarse".
-O solo se va porque está tan aburrido de su vida como de mi.
Entraba por las ventanas la luz anaranjada del atardecer, la casa estaba completamente en silencio.
Levantó la cabeza cuando escuchó una melodía, provenía del bolsillo de su pantalón. Sacó el móvil y miró en la pantalla de quien se trataba. Su triste humor fue a peor al leer "Mihawk".
Se planteó si coger la llamada, después de todo ¿qué bueno podría traer?
" Nos informó de que tenía pensado pasar una temporada en el extranjero".
Pero finalmente, aún sin firmeza en su pulso, descolgó la llamada y se colocó el móvil en la oreja.
-¿Si?
-¿Zoro?
-Si, soy yo.- dijo levantándose.
-¿Como estas? Hace ya tiempo que no hablamos.
-Pues la verdad...- se sentó en el respaldo del sofá.- Es que estoy bien. No me quejo mucho.
-Ya...- sonó como en un suspiro.
-... ¿Y tú?
-Yo también estoy bien.
Iba a decirle que se iba, estaba claro. Ese era su adiós. Las manos del peliverde temblaban. ¿Qué debería decirle? ¿Buen viaje? ¿Que te vaya bien? ¿Me alegro por ti?
-No quiero que te vayas.
-Zoro.
-¿Si?
-Yo te llamaba para una cosa.- a la espera sus pulsaciones se aceleraron.- Es... sobre los módulos.
-¿Qué?
-Los módulos de formación profesional. Te busqué información y he encontrado algunos que te pueden interesar. Unos son de pago, pero hay otro que puedes acceder con un examen de ingreso.
-Ah... vale.
-Te enviado la información por correo.
-Vale, me la miraré. Gracias.
-No hay porqué.
Se produjo un silencio tenso.
-Te tengo que dejar Zoro.- dijo la voz del teléfono.
-S-si.- le costaba hablar.- Esta bien, no me gustaría entretenerte demasiado.
-No te preocupes por ello.
-No.. si yo no... no me preocupaba.
-Esta bien.- sonó como otro suspiro.- Cuidate mucho, Zoro.
-¡Espera Mihawk! Yo...-la llamada ya había sido colgada.
Le dolía el pecho y tenía un nudo en la garganta.
Llevó una de sus temblorosas manos a cubrirse ambos ojos. Inspiró y expiró profundamente.
-Te hecho de menos...
Si era tan importante para él como afirmaba Perona... ¿Por qué ni tan si quiera le decía que se marchaba?
-¿Estás seguro de que has hecho lo correcto?- le preguntó Shanks una vez Mihawk hubo colgado la llamada.
Antes de contestar suspiró por la nariz.
-Si, el saberlo no influirá en su vida. Y yo espero demasiado de su respuesta.- dicho esto se puso a meter sus libros en una caja de cartón.
Shanks no pudo evitar mirarle con pena, por mucho que quisiera aparentar normalidad su desolación podía sentirse hasta tres pisos más abajo. Siendo sinceros, nunca le había visto así.
-Vendré mañana sobre las ocho para recogerte.- le recordó cuando fue la hora de irse.
-Te lo agradezco.
-No hace falta. Hasta mañana.
-Hasta mañana.
Shanks cerró la puerta, cabizbajo, se dirigió al ascensor.
-Sigo sin comprender que pasó para que cortaran. Yo, excepto aquella vez que iba con unas copas de más, nunca hablé detenidamente con el chico, pero él también parecía enamorado.-resopló.- o tal vez solo fuera mis estúpidas ganas de que Mihawk fuera feliz con alguien.
La puertas del ascensor volvieron a abrirse en la planta baja. Salió a la calle en busca de su coche, al que le quitó el seguro a distancia con el botón de las llaves. Justo iba a abrir la puerta del conductor cuando escuchó una voz detrás de él.
-Tío Shanks.
Se volvió para ver quien era.
-¡Perona!- le revolvió el pelo con alegría, cosa que la otra no se quejó pero resaltaba que no le hacía gracia.- Cuanto tiempo, como has crecido. ¿Has venido ha despedirte de tu tío?
-Más bien a aclarar un para de cosas.- se arregló el pelo que le había desmantelado el pelirrojo. Quedó pensativa mirando al mayor.- ¿Tú conociste al novio de mi tío?
La pregunta le pilló un poco desprevenido.
-Si, es alumno mio, y de alguna manera se puede decir que yo los presenté.
-Vaya... ¿Y que piensas de él?
-¿De Zoro? Bueno, realmente no sé en profundidad que sentía por Mihawk pero...
-No me refiero a eso.- le cortó.- A ti te pareció que fuera un mentiroso.
-¿Mentiroso?- recordó como era él en clase, y las pocas veces que había coincidido con él.- No, siempre me ha parecido que es alguien bastante noble para esas cosas. ¿Por qué me lo preguntas?
Ella bajó la cabeza.
-Esta tarde me encontré con él. Le eché la bronca porque creí que había estado jugando con mi tío. Al final acabamos los dos gritando y él me dijo que mi tío se había estado acostando con otro.
-¿¡Qué!? Eso es imposible. Mihawk a podido tener muchas parejas a lo largo de su vida que le hayan importado muy poco, pero nunca ha hecho algo así.
-Eso mismo le dije yo. Pensé que mentía pero... cuando lo decía... parecía tan hundido como mi tío Mihawk.
El pelirrojo no se lo podía creer. Si Zoro decía lo que para él era cierto, entonces debió de ser un malentendio. Pero tuvo que pasar algo para...
-¿Pasa algo tío Shanks? Se te ha ido el color de la cara.
-Yo...-apartó el rostro.- no estoy seguro.
-¿De qué?
Él la miró a los ojos.
-El mismo día que cortaron yo desperté con una increíble resaca en casa de Mihawk.
-Si, pero eso no tiene nada que ver.
-Puede que no pero... Ellos ya habían roto cuando yo abrí los ojos, me había pasado toda la noche bebiendo y... estando ebrio...
-No entiendo a donde quieres llegar.
-Tal vez, sin darme cuenta, hice algo que no debía, algo que Zoro malinterpretó.
La chica abrió los ojos.
-Pero es una locura, tenía que haber sido algo muy grave.
-Puede que lo fuera,-después de todo no solo estaba al borde el coma etílico, su situación psicología dejaba mucho que desear ya antes de su primera cerveza.- y que para Zoro resultase tan evidente que actuó, según Mihawk, como si no le importase.
-Y mi tío se lo creyó de lleno, y pensó que no valió la pena darle explicaciones. Por eso Zoro dice que no intentó retenerle.
-Dios mio.- se llevó la mano a la frente para apartarse el flequillo.- Realmente parece una locura.
-¡Pero es la verdad! ¡Tenemos que decírselo a mi tío! -se volvió hacia el portal.
-¡Espera!- le agarró del brazo antes de que empezara a correr.- Ir ha Mihawk es inútil.
-¿Cómo que inútil? Pero si...
-Piensa un poco Perona. Mihawk está al corriente del malentendido de Zoro, aún así no le ha contado la verdad porque piensa que no cambiaría nada. Si vamos tu y yo ahora y le decimos que en realidad a Zoro si le afectó, solo que prefirió hacerse el duro, no nos creerá.
-¿Entonces que hacemos? Mi tío se va mañana, Shanks.
-Lo sé.- resopló.- Hay que ir a por Zoro.
-Después de lo de hoy no creo ni que nos deje entrar en su casa.
-¡Que complicada es la vida, joder! No le digas a Mihawk que he dicho "joder" delante tuya.
-¡Shanks!
-Vale, vale. Dejame pensar... Lo único que podemos hacer es encargarnos de que Zoro lo sepa.
-Que pesadita eres, tía.- Le dijo Zoro a Tashigi por el móvil.- si el profesor ha mandado un correo ya lo miraré yo.
-Pero es que ese importante.
-Solo es una excursión.
-Es un viaje pagado por la facultad para aprender los valores de la restauración.
-Lo que tu digas.
-Tu míralo y responde en afirmativo. Si no llegamos al cupo de alumno no vamos.
-Y eso sería una desgracia.- ironizó.
-Vale, haz lo que te de la gana. Estoy harta de...
-Esta bien, lo haré.
Ella se quedó callada, creyó haber oído mal.
-¿Qué?
-He dicho que lo haré.-hizo una pausa.- Lo siento mucho. No he tenido una buena tarde.- ni una buena racha.- y la iba a pagar contigo.
-No... no te preocupes.
-También siento lo del otro día. Como me puse y eso.
-... Da igual Zoro, sé que no estas en tu mejor momento, y yo también soy... "pesadita".
-Entonces... ¿todo olvidado?
-Todo olvidado.- suspiró.- la verdad yo había utilizado lo de la excursión como escusa, ya llevábamos un tiempo sin hablarnos. Aunque nuestra conversación no iba por buen camino.- rió.
-¿Eso significa que no tengo que mirar el correo?
-Una cosa no quita la otra.- dejó claro.
El peliverde resopló.
-Venga Zoro, si seguro que te lo pasas bien, y un cambio de ambiente de ayudará a despejarte.
-Supongo.
-¿Miraras el correo?
-Si, pesada.
-Vaale. Entonces hasta el lunes.
-Hasta el lunes.
Se colgó la llamada. Zoro suspiró cansado, rascándose la cabeza y guardando el móvil. Salió de la habitación, la casa permanecía vacía. Sanji estaba trabajando, y Luffy... no sabía donde estaba.
El portátil estaba sobre la mesa, lo recogió y lo puso en la barra mientras que él se sentaba en el taburete. Tenía varios correos nuevos, no pensó cual de ellos podía ser el del profesor, así que simplemente le dio al primero en la bandeja de entrada.
En la primera frase supo que no era el de la excursión.
"Mi tío no te puso los cuernos. Shanks me lo acaba de confirmar. El estaba borracho y tu lo entendiste todo mal; mi tío no te dijo nada porqué creyó que te daba igual estar con él o no.
Se va mañana a Egipto desde el aeropuerto de Marine Ford en el vuelo de las diez y media, terminal C, puerta 138.
Por favor Zoro, tienes que creerme, nunca lo había visto tan feliz como cuando empezasteis a salir."
Cerró la tapa del ordenador. Sus ojos se mantenía abiertos y su ceño fruncido, sus manos volvían a temblar.
-Tu eres la que lo entiende mal. Da igual que me digas que solo fue feliz conmigo o que ahora está más hundido que nunca. Aunque fuera verdad lo que me dices de Shanks, él siguió sin retenerme, como hoy a seguido sin decirme que se va.
Era indudable, él para Mihawk no significaba nada. Y ya estaba harto de que no le dejaran en paz.
No había dormido bien en toda la noche, incluso con el detalle de que se había metido en la cama justo después de ese maldita broma pesada en forma de correo. Consiguió adormilarse en una par de ocasiones; la primera se desveló cuando Sanji llegó al piso, la segunda cuando lo hizo Luffy que, tras trapichear un poco, volvió a desvelarle cuando se metió en la cama con él. Después de eso se había pasado bastantes horas mirando al techo.
Luffy se levantó algo después de la salida del sol. El peliverde fingió que estaba dormido, pensado que una vez se hubiese ido él, podría estar mas relajado para dormir. Pero no fue así. No dejaba de pensar en la luz que se colaba por las rendijas de las persiana, confirmando que ya era de día y que hacía una buena mañana para que los aviones despegaran.
Finalmente se sentó en la orilla de la cama. Miró la hora, eran las nueve y media.
-Será mejor que me tranquilice. Es imposible que llegue ahí antes de una hora.
Además de que la hora de despegue no tenía nada que ver respecto a la hora de facturación, seguro que Mihawk se había presentado ahí el primero para ir con tiempo de sobra aunque tuviera que esperar bastante a que abrieran la puerta de embarque.
Expiró por la nariz y se levantó.
Cuando entró en el salón el ambiente estaba raro. Luffy comía en la mesa, lento y callado; Sanji se hacía su propio desayuno.
-Buenos días.- dijo al entrar, dirigiéndose a la nevera. Sanji le contestó de manera seca, Luffy ni le contestó.
-¿No te has vestido muy pronto?- se fijó el rubio.
-No me desvestí ayer.
-Vaya guarrada. ¿Te metes con toda la mierda del día en la cama?
No quiso dar respuesta, esa eran las pocas conversaciones que tenían de un tiempo a esa parte, y Sanji siempre iba con segundas. Normalmente el rubio no decía mucho, pero incluso él tenía un limite en cuanto a guardarse su desagrado, de esa manera salían ese tipo de comentarios.
El silencio siguió mientras él se preparaba su propio desayuno.
-¿Llegaras a tiempo al aeropuerto?
Luffy era el que había formulado la pregunta, captando toda la atención de los otros dos chicos, sobre todo de Zoro que le miraba con los ojos como platos.
-¿Qué has dicho?
-¿Si te dará tiempo a ir al aeropuerto? Ya son más de la nueve y media.
-¿¡Pero tu que sabes sobre eso!?
-Cerraste el ordenador, pero no lo apagaste. Cuando lo abrí se me puso el correo de frente.
-¿¡Y por eso tenías que leerlo!?
-¡Fue un acto reflejo! Sin te dan algo para leer lo lees.
-¡Genial! ¡Pues pues para que lo sepas NO! ¡No voy a ir al aeropuerto! ¿Contento? No tienes de que preocuparte.
-¡Pero él se irá!- se levantó alzando la voz.- ¿¡Es que te da igual?
Zoro tardó en comprender lo que le acababa de decir.
-¿Me estas... animando a que vaya?
-¿Es que no le quieres?
-Yo... yo... ¿¡Pero que demonios estas diciendo!? ¿Que pasa con nosotros?
-TÚ no me quieres, le quieres a él, hasta para alguien tan torpe como yo es evidente.
-No sabes de lo que estas hablando.
-Sé que si no te das prisa vas a perderle para siempre.
-¡Él ya está perdido joder! ¡Le importa un mierda si voy o no!
-¡Eso no es lo que te dice esa chica!
-¿¡Y tu que mierda sabrás!?
-¡SÉ MEJOR QUE TU LO QUE ES EL DESPRECIO DE LA PERSONA QUE AMAS!
Se hizo silencio. Luffy le miraba directamente a los ojos.
-No sabes lo que yo daría por la oportunidad que tu tienes.-su voz se quebró poco.- Aunque sea pequeña, tienes una posibilidad de detenerle, de que te corresponda. Si yo fuera tú, si tuviera una mínima esperanza, iría sin dudar. Si no... sería mentira todo lo que le quieres.
Luffy notó como le salían lagrimas y les dio la espalda para limpiárselas con las manos.
El peliverde se había quedado sin palabras mirando al moreno.
-Zoro ¿Cuando sale el vuelo?-le preguntó Sanji con tranquilidad.
-A... a las diez y media.
-No llegaras a tiempo ni de coña.
-Ya lo sé.- bajó la cabeza con tristeza.
-Las llaves de mi coche están en el aparador.- dijo volviendo su atención a la comida.
Zoro fijó sus ojos en él sin creérselo.
-Vete ya o me volveré a platear el dejartelo.- añadió.
El peliverde volvió a mirar a Luffy, seguía llorando. Apartó la mirada y tomó aire. Fue al aparador, recogió las llaves y se fue. La casa volvió a quedar en silencio excepto por los sollozos de Luffy.
-Parece que les has dado el empujón que le hacía falta.- le dijo Sanji sin volverse hacia él.- Como siempre, es a ti el único al que hace caso.- hizo una pausa.- No te enamoraste de dos a la vez ¿verdad?
No hubo respuesta, solo más sollozos.
No estaba seguro, pero creía recordar que una de las leyes de Murphi decían algo así como que si una cosa tenía probabilidades de salir mal iba a salir mal. Si Murphy había dicho algo así, llevaba toda la razón.
-¡Tu puta madre, Murphy!- no podía ser, otro semáforo en rojo. Se había comido una veintena desde que salió del garaje.
-Es inútil, esto debe ser una señal o algo.
Pensó en dejarlo, eso sería claramente lo más sensato ¿Acaso ganaría algo con presentarse allí de sopetón? Con suerte solo se reiría en su cara, si fuese dado a reír. Parecía tonto intentado llegar a tiempo, todo por ese maldito arrebato que Luffy le había provocado.
-Esto es una mierda.- quedó tirado en su asiento.-Como lo ha sido todo lo que me he propuesto en la vida.
Así era, ni su relación con Luffy, ni entrar en bellas artes y ni mucho su relación con Mihawk había salido bien. Había que irse haciendo a la idea, él no estaba hecho para ser feliz.
-Aunque... si que lo fui con él.
Los meses que había pasado con Mihawk le llenaron mucho más que los años con Luffy, el quererle habría sido suficiente para él, pero fue mucho más.
"Sería mentira todo lo que le quieres".
Esa idea fue un chispazo para él, se irguió en el asiento, metió la primera marcha y aferró el volante. Cuando el semáforo pasó a verde las ruedas chirriaron en toda la calle. No supo si Murphy tenía que decir algo al respecto, pero de ahí a las afueras todos los semáforos brillaban con una verde luz.
-Vamos, más deprisa, vamos.- decía entre dientes, por mucho que pisaba el acelerador sentía que lo único que corría era el reloj.- Por favor, no te vayas, esperame.
Entró en el aeropuerto avasallando con todo y aparcó con media rueda en la acera. Salió del coche a trompicones, dirigiéndose directamente a las puertas de entrada.
-¡Espérese usted, muchacho!- alguien le agarró por el hombro, era un policía.- ¿Cree que puede dejar su vehículo ahí?
-¡Ahora vuelvo y lo cambio! ¡Tengo mucha prisa!
-Como no lo quite de ahí yo si que voy a tener prisa por llamar a la grúa.
-¡Pues llámela! ¡No vé que no tengo tiempo!
-¿Puedo ayudar?- se escuchó una tercera voz. Zoro abrió los ojos, era Shanks.- Yo puedo cambiar el coche si se me permite.
-Claro.- dijo el peliverde.
-Entonces háganlo rápido.- dijo el policía laragándose con mala cara.
Zoro le dio las llaves al pelirrojo.
-Hay que ver lo que te haces de rogar. Ya no sabía que hacer para entretener más a Mihawk.
-Muchas gracias.
-No me las des. Será mejor que corras, él ya estaba en la cola de embarque.
Siguió su consejo y salió corriendo hacía dentro del edifico. Todo estaba lleno de gente.
-Terminal C, puerta 138. Terminal C, puerta 138. Terminal...
Se repetía las palabras una y otra vez, pero no encontraba nada, estaba mareado y pronto no sabría ni su nombre.
-¡Maldita sea mi estúpido sentido de la orientación! ¡No encuentro nada!
¿Y si no estaba ni tan siquiera en la terminal indicada? No podía ser, no podía ser que después de todo lo perdiera por el maldito hecho de que no sabía donde coño estaba.
-¿Se encuentra bien?
Se referían a él, y era un pequeño viejecito con el pelo engominado hacia atrás, gafas y bigote.
-No encuentro la puerta de embarque 138.
-¿De la terminal C?- si le preguntaba eso al menos podía aliviarse de que estaba en la terminal correcta.
-Si.
-La tiene justo detrás suya.
Se giró rápidamente para corroborarlo. Se le iluminó la cara.
-¡Muchas gracias!- se volvió a lanzar a la carrera.
-¡No hay de qué!
No estaba muy lejos, pero no podía ir todo lo rápido que quería gracias al aglutinamiento de personas que debía esquivar. Entonces vio su espalda, le estaban entregando el billete.
-¡Mihawk!- no le oyó, ya se estaba metiendo tras la puerta.- ¡Miahwk!
El moreno se volvió a la vez que el peliverde salia del bulto de gente casi cayendo encima suya, suerte que lo sujetó a tiempo.
-¿Zoro?- su cara y su voz eran de una persona que acababa de ver una niña dándole vueltas la cabeza.- ¿Qué haces aquí?- le ayudó a ponerse de pie.
-Yo...- intentó regular sus pulmones, le miró a los ojos.- He venido ha decirte que no cojas ese avión.
La expresión que tenía se acentuó más.
-Mihawk... yo... No quiero que te vayas, quiero que te quedes conmigo y quiero estar contigo.- tomó fuerzas.- Te quiero.
Ya está, lo había dicho. Había dicho la verdad, lo que verdaderamente sentía. Pero Mihawk no hablaba.
-¿No... no vas a decir nada?
El profesor apartó la mirada con gesto serio.
-Lo siento mucho. Tal vez si hubiese sido antes...
-¿Antes?- volvía a sentir una presión en el pecho.
-Yo ya estaba convencido de irme. Este viaje puede ser la oportunidad de mi vida.
-Ah...- era lo único que podía decir.- es... está bien. Yo...- tosió para mantener firme su voz que se le quebraba.- Yo lo entiendo perfectamente.
-Lo siento mucho.
-No te preocupes. Yo... lo entiendo,-repitió.- no sientes lo mismo que yo... no puedo obligarte a nada.
Mihawk suspiró por la nariz y abrazó al peliverde.
-Cuidate mucho, Zoro.
-Tu también.
Se separaron. Mihawk recogió su maleta de ruedas y le dio la espalda para alejarse.
Zoro se quedó unos segundó allí, de pie y parado. No entendía que acababa de suceder. Se dio la vuelta e intentó andar hasta la salida, pero estaba mucho más mareado que antes. Se apoyó en el respaldo de una silla y con esfuerzo consiguió sentarse.
Apoyó los codos en las rodillas y la frente en sus manos enlazadas, cerrando los ojos con fuerza. Le temblaba todo el cuerpo.
Lo había intentado, había puesto la mano en el fuego por él... pero solo había conseguido quemarse.
-Disculpe joven.- alguien le puso la mano en el hombro, era el abuelo de antes.- Siento molestarle, pero su móvil está sonando.
Y vibraba, se había quedado tan tocado que ni se había dado cuenta.
-Gracias.- le tembló la voz.
-No hay de qué.- y se fue.
Zoro tomó aire y sacó el móvil del pantalón sin ni siquiera mirar de quién se trataba.
-¿Diga?
-¿Zoro?
-¿Mihawk? ¿Por... por qué me llamas?- había un límite para lo absurdo ¿no?
-Me sabe muy mal dejarte así.
-Ah, estoy bien, no te preocupes por mi.
-¿De verdad que estarás bien? No me gustaría leer mañana tu esquela en el periódico.
-¿¡Te crees que estoy para bromitas!?- se levantó de la silla.- apaga ya el maldito móvil antes de que se estrelle tu avión.
-Todavía no estoy en el avión.
-¡Lo que sea!
-En verdad solo quería preguntarte algo.
-¿El qué?
-¿No te acuerdas del final de Juntos, nada más?
No oyó esa pregunta por el móvil, sino justo detrás suya. Se giró con un asombro tan grande que para su rostro era casi inexpresable.
Ahí estaba, con el teléfono en el oído igual que él, sonriendo.
-Sin ti tenía mucho tiempo para ver películas.- dijo volviendo a guardar el móvil a la vez que Zoro bajaba el suyo.
-Pero... tu vuelo, tu viaje, la oportunidad de tu vida...
Mihawk se acercó quedando solo a unos centímetros de él, le puso la mano en la cara.
-Egipto lleva toda la vida ahí, puede esperar unos años más.
-Pero... ¿Por qué?
-Porque creo... que me estoy enamorando de ti.
Una parte en la cabeza del peliverde pensaba que todo aquello no dejaba de parecer un largometraje; la otra restante, que no cambiaría ese guión por nada. Aferró a Mihawk con todas sus fuerzas, hundiendo los ojos en su cuello y sintió el abrazo suave y firme del moreno.
-Dímelo otra vez.-le susurró Mihawk en el oído.
Zoro notó como el calor se le subía a la cara, sabía a que se refería.
-Te quiero.
Después de esas dos palabras, solo fue el primero de una larga lista de besos de un amor incondicional.
FIN
Notas finales: Bueno, hasta aquí hemos llegado (más el epílogo). Gracias por seguir hasta aquí, espero que os haya gustado igualmente. Cuando leáis el epílogo puede que penséis que hay algunas partes de la historia no referentes a los protagonistas que no han sido aclaradas; respecto a eso solo puedo decir que más tarde o más temprano, yo siempre lo aclaro todo.
¡Bye, bye!
