Contrato de Amor

Era un sueño que Yugi quería censur. Pero lo era... era ese hombre, indefenso en el abrazo de un hombre, hechizado por una atracción sexual tan poderosa, que la hacía traicionar los principios en los que siempre creyó.

-¡Sonríe! -un dedo le acarició el tembloroso labio inferior. Yugi se apartó y se cubrió con una toalla.

-Puede que tenga que soportar todo lo demás, pero no tengo por qué sonreír.

-Repite eso -Yami volvió a tirar de el con indolencia. Pero el chico apretó los dientes-. Veo que sufres de un fervor masoquista -murmuró con voz sedosa-. Me pregunto cuál es el motivo de tu silencio.

Yugi se dirigió a la cama, la alisó y se deslizó bajo las sábanas mientras oía que Yami se bañaba. La sábana olía a él... era un aroma evocador, íntimo, del cual no podía escapar. Yugi lo inhaló hasta que se dio cuenta de lo que hacía; tuvo ganas de llorar. Pero re cordó que Ryu había llorado sin parar, así que reprimió el impulso de hacerlo.

Tiempo después, Yami apartó la sábana y lo hizo volverse con manos frescas. Le robó un beso antes que el pudiera objetar.

-No puedo quedarme -admitió-. Tengo que presentar un informe a mi padre. Cenaré con él. Trataré de no tardarme.

-Tómate la noche entera -le sugirió-. Me sorprende que me hayas dedicado algo de tiempo en tu horario tan ocupado.

-Para algunas cosas siempre hay tiempo -rió con suavidad. No lo molestó su furia, pero tuvo la consideración de cubrirlo de nuevo. Yugi se sentó y se puso la sábana bajo las axilas.

-Creo que tengo derecho a un cuarto propio. Hay una docena de habitaciones disponibles.

-Pero entonces sería un inconveniente ir a buscarte -con calma terminó de vestirse No parecía afectarlo la tensión del ambiente.

-Te odio por esto -Yugi ventiló su rabia y frustración-. Nunca he odiado a nadie en mi vida, pero te odio a ti -atacó con sentimiento.

-¿Una categoría sólo para mí? Me siento honrado y lo entiendo. Fue muy desconsiderado de mi parte no pensar en tus sentimientos y haberlo convertido en una violación -lo miró con intensidad y se ñaló con serenidad-: Ahora, estarás a salvo en la ducha.

Cuando salió, Yugi quedó seguro de que lo olvidó por completo, al igual que trató de olvidarlo durante las dos últimas semanas. Lo trataba como a un compañero en una aventura sin importancia. No se sentía como un esposo. El no se comportaba como un esposo. Pero Yami le advirtió que así sería con anticipación. Le advirtió que el amor no tendría lugar en su unión. Y el aceptó esos términos... aun si no fue con plena conciencia.

En el instante en que Yami salió del cuarto, la furia de Yugi fue sustituida por una insoportable soledad. Había hecho un pacto con el diablo. Le estaba costando más que su libertad. Lo despojaba de su paz mental, de su orgullo. Necesitaba esos fingimientos que Yami despreciaba. Lo que no podía soportar era que lo tratara con desapego. Era como un rechazo.

Regresó muy tarde. Yugi no lo oyó entrar en el recibidor. Al verlo, a la luz de la lámpara a su lado, su pulso se aceleró. Se dijo que sólo era miedo.

-Llegaron unos invitados inesperados -explicó-. Habría sido una descortesía retirarme antes.

Yugi encogió los hombros. Su emotividad anterior era ahora una fría indiferencia.

-No necesitas darme explicaciones.

-Me parece cortés hacerlo -entrecerró los ojos. Fue Yugi quien se ruborizó. Trató de levantarse, pero Yami le puso una mano sobre la suya y se sentó frente a el.

-No me gustó saber que no saliste del palacio durante mi ausen cia. Sólo tenías que pedir un auto.

-Hasta ahora, no sentí deseos de hacerlo.

-Seguramente te habría divertido un paseo. No vives en la Bastilla -comentó con sequedad-. Es malo que estés encerrado des pués de tu enfermedad.

-Nadie me dijo que podía pedir un auto; además, ¿a dónde habría ido? No tengo dinero.

-Debí pensar en esas cosas -se sonrojó un poco-. Tienes mo tivos para quejarte.

-No me estoy quejando. Sólo te señalo los hechos.

-Debí llamarte por teléfono. Habrías podido recordármelo -sus piró-. No suelo tener malos modales.

Yugi se tensó al ver que consideraba un deber de cortesía llamar a su esposo por teléfono estando de viaje.

-Está bien, en realidad no me fijé siquiera.

-Ahora me siento debidamente castigado, Yugi -sonrió de modo inesperado-. Una omisión deliberada que no es notada, es un castigo justo.

La fuerza de su carisma casi lo hizo romper su coraza de hielo. Quería sonreírle de vuelta. La atracción de Yami era tanto más poderosa cuanto que no se daba cuenta de ello. Yugi lo comparó con su hermano Tristan, cuyo encanto era calculado y pre sumido. Yami era un hombre culto y cínico, pero nunca adoptaría el aire de languidez aburrida de Tristan. Su energía y fría austeridad atraían mucho a Yugi.

-Mañana te llevaré al Cairo. Allí hay tiendas de muebles -ob servó los sombríos alrededores-. Nunca he vivido aquí ni he usado este cuarto antes.

Era típico de Yami que fuera un modelo de conducta educada y razonable. El amante apasionado había desaparecido. Yugi se es tremeció de anticipación y se levantó con rapidez.

-Bien, me voy a dormir, a menos de que tengas alguna objeción.

-Ve a la cama si quieres -lo observó con expresión insondable-. Tengo que trabajar.

Al llegar a la puerta, Yugi se volvió. Lo vio parado frente a la ventana. Inmóvil, solo. No lo necesitaba, no necesitaba de nadie. Pero el haberlo visto sin que Yami se percatara de ello, no lo dejó dormir. Era la una de la mañana y él seguía trabajando. Yugi abrazó la almohada.

Muebles, pensó, incrédula. Hablaba de comprar muebles cuando una brecha del ancho del universo los separaba. ¿Acaso creía que lo único que bastaba para contentarlo era comprarle joyas y dejarla gastar una fortuna en un hogar que nunca lo sería para el? ¿De veraz creía que se valoraba tan poco?

Al amanecer, descubrió que estaba abrazado a Yami en vez de a la almohada. No podía justificarse puesto que la cama tenía un ancho de dos metros. Empezó a separarse con timidez pero Yami lo atrajo a su cuerpo musculoso y bronceado. Murmuró algo en árabe y lo besó después de pronunciar su nombre. Yugi se excitó de inmediato. Yami metió la lengua en la boca húmeda del chico y por mucho tiempo, éste se olvidó de lo que pasaba.

Un rato después, Yami se acercó, vestido, al pie de la cama.

-¿Qué hora es? -susurró Yugi.

-Casi las seis y media.

-¿Apenas? -cerró los ojos de nuevo.

-Ahora es cuando hace menos calor. Después, ya no lo soporta rás. Siempre voy a montar por las mañanas. Puedes acompañarme. No tienes que privarte de ese gusto. ¿Ya visitaste las caballerizas?

-No soy buen jinete -Yugi no quería mirarlo. Recordó y sólo quiso morirse; y sin auditorio.

-No es algo importante -pero no pudo ocultar la sorpresa de su voz.

-Además, no estoy de humor para montar -murmuró-. Que te diviertas.

-No estás facilitando las cosas para ninguno de los dos -pro testó-. Te comportas, como un chiquillo malcriado.

-Es gracioso ver que siempre me porto así cuando estoy en de sacuerdo contigo o cuando me afirmo como individuo -comentó Yugi con amargura.

Su cansancio desapareció y se agitó en la cama antes de levantarse. Sí, actuaba como un niño. Estaba ensanchando la separación existen te entre ellos. Veinte minutos después, llegó al pórtico techado, a tiempo para ver cómo Yami se sentaba en la montura de un caballo pura sangre. Yugi creyó que llegaba demasiado tarde y temió que lo recibiera con frialdad, así que no reveló su presencia.

-Buenos días.

Yugi se volvió, sobresaltado. Tristan le sonrió.

-Mazourk y Yami son impresionantes. ¿No los acompañas?

-No -se ruborizó.

-El prefiere montar salo -gruñó-. Pero ahora que estás aquí, eso cambiará, por supuesto.

-No monto bien. Creo que no lo molestaré con mi compañía -se esforzó por sonreír.

-A mí no me molestarías


NOTA:

en unos dias empezare a subir dos historias que tengo en amor-yaoi y las teminare en esta pagina el motivo recibi muchos insultos de parte de los lectores y voy a dar de baja mi cuenta pero les aviso para que las lean y comenten y espero que les gusten y gracias por leer mis fics y por sus comentarios nos vemos en el proximo capitulo

P.D las historias se llaman

UN COLEGIO LLENO DE SORPRESAS

EL DESTINO NOS UNIO

espero que las lean

sayonara

tsuki no tenshi16