Fanfic Gundam Wing
Por Karin2 (karin al cuadrado)
"Lazos de sangre, lazos de Gundam.
El reencuentro"
Capítulo decimocuarto.- "Bajo estas estrellas prometo tenerte así, de esta forma en mis brazos por siempre... si tu corazón me lo permite. De este modo podré ver tus ojos oliva recibir mi aliento de afligida veneración.
Cómo olvidarlo... En el momento en que te conocí, me mostraste tu pura sonrisa con una simple conversación y me llenaste de gozo. Vi tu mirada tímida, entonces deseé estrecharte fuerte en mis brazos, así como ahora, para decirte lo que te diré en este mismo instante: - No te preocupes -. No puedo evitar sonreír porque al parecer, no encontré otras palabras que éstas.
Sin embargo, la tristeza aún me domina al verte así, débil en mis brazos y al saber que no soy el que se refleja en tus ojos. ¿Qué puedo hacer para que me dejes cargar con tu cruz?
Tus labios carmesíes son bellos pero no voy a besarlos ni a probar la miel que se esconde con tu aliento... Me conformo con sólo tenerte así... bajo este firmamento estrellado; la Luna no está presente porque nos reservará su belleza para un día en que pueda entrelazar mis dedos con los tuyos en una caminata interminable alrededor de un hermoso oasis entre las dunas del Sahara..."
(NdL: Que raro quedó esto... -U)
- Quatre... - susurró la chica débilmente en el regazo del árabe. No podía abrir los ojos y su cuerpo yacía adolorido y macerado, pudiendo sólo pensar dentro de su embrollado cerebro: "Tu voz hermosa y clara no permite que me vaya... Ah... lágrimas: son las palabras que no logro decir.
Te siento angustiado y es por una guerra que no es tuya; una cruz que no es tuya. Pero... deténme fuertemente... mientras sólo llevas una sonrisa y tocas mi mejilla suavemente... No me olvidaré de ti. Por favor, deténme fuertemente.
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- Dónde está Hilde... dónde está Hilde – repetía sin descanso Duo incorporándose en su asiento en la cabina del Wing Zero.
Wu Fei estaba junto a él intentando bajarlo del Gundam con el cable hasta el suelo. Sus compañeros estaban todos con la mente en otro lado y cada uno intentaba ayudar al otro inconscientemente.
Duo fijó su vista para ver más nítido y se dio cuenta del aspecto que tenía el lugar. Notó que Quatre estaba arriba del Butterfly casi calcinado con Naomi entre sus brazos, Heero se hallaba perdido en sus pensamientos, metros más allá; a todo esto, el Deathscythe estaba en buenas condiciones. Pero faltaba Trowa.
-¿Dónde está Trowa?-
- salvó tu pellejo- dijo Wu Fei tranquilamente- Esa mujer casi te mata y él terminó por ponerse delante... Le debes una. Por suerte él está bien, sólo que perdió un brazo del Heavyarms.
- ¿Pero que pasó aquí?... Yo estaba peleando con un sujeto que tiene secuestrada a Hilde y...-
- fue el sistema Zero el que te hizo ver todo eso...-
- Demonios...- se mordió los labios- pero de todas formas... necesito ver a Hilde y saber si está bien -.
- lo harás cuando nos volvamos el espacio -.
- ella... –dijo señalando a Naomi- ¿estará bien?-
- no lo sé. Podría morir en cualquier momento -.
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Miraba con algo de rencor la acción de Quatre. No esperaba que él corriera para salvarla ni que ella pudiera estar viva aún.
Su cabeza tenía ese mareo aún, que comenzó desde que se iniciaron sus pesadillas. Recordaba muy bien lo último que vio en el trance, mientras sus compañeros se alejaban de él en busca de Duo que pareció que algo malo sucederle
-"¿Qué le pasa ahora?"- se preguntó en ese momento cuando en su radar desaparecían varios mobile suit a causa del repentino actuar del 02.
En ese minuto, fatiga, náuseas y vértigo iniciaron nuevamente su trabajo en el cuerpo de Heero. Éste comenzó a respirar con dificultad mientras que frente a él, la cabina daba vueltas y vueltas como un remolino provocándole un desmayo, lo suficientemente largo como para ver el final de esa historia oculta dentro de su cabeza.
Todo se repitió hasta que cuando parecía que el trance iba a terminar, como ocasiones anteriores, las escenas seguían corriendo relatando la continuación: la pequeña Naomi intentaba alcanzarlo de entre los escombros y él intentaba hacer lo mismo. Hasta que con mucho esfuerzo, casi sobrehumano para una niña de su edad, ella logró llegar hasta él llevando sus manitas manchadas de sangre...
- ¡No!-
Volvió de su evocación con un sobresalto. Cerró los ojos fuertemente y no siguió recordando lo que se había mantenido oculto en su memoria por casi nueve años. Levantó su mirada y notó que Duo emprendía una rápida carrera hacia el sur del continente, para probablemente, viajar hasta el espacio. Volvió a mirar a Quatre que llevaba consigo a la muchacha al Sandrock para hacer lo mismo que Duo. Y Trowa con Wu Fei hacían lo suyo en sus respectivos Gundam. Sólo él se encontraba todavía sentado en una roca sin intención de seguir a sus compañeros. Pronto sería hora de amanecer y el sol lo quemaría si permanecía como estaba, por lo que caminó tranquilamente hacia el Wing Zero que había dejado el 02 hace un rato atrás. Mientras se acercaba a su Gundam por entre los matorrales, sus ojos azul-cobalto irradiaron un extraño fulgor que brilló siniestro en la oscuridad del desierto.
- debo matarla. Lo que se empieza... se termina-
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Quatre no podía evitar su preocupación al ver el estado de Naomi. Tampoco, por el hecho de no saber porqué Heero apareció de manera súbita e intentó acabar con ella.
Miró su cuerpo débil y delicado como un cristal. Suspiró y deseó estar pronto con la gente de "Prevención" para que ella pudiera internarse, a pesar de lo que pudiera opinar Wu Fei: "¡Y luego de que casi mata a Duo!" fue lo que comentó sutilmente.
- cuando despiertes, el mundo habrá cambiado a uno mejor. Pero para eso, debes ser fuerte y resistir. Por favor... no te vayas... aguanta un poco más-
Quatre le hablaba en un susurro, rezando al mismo tiempo para que sobreviviera hasta llegar a algún lugar seguro sin ser atacados por "Sarmi" en el espacio. En ese momento viajaban en un transbordador hacia el exterior de la esfera terrestre procurando no encontrarse con soldados de "Sarmi" para no tener problemas.
- estará bien. Ella siempre ha sido una mujer fuerte- dijo una voz conocida a sus espaldas.
- eso espero... Trowa- dijo, mientras se alejaba de la camilla y se apoyaba en la ventanilla de la nave.
El joven de semblante tranquilo se sentó junto a Quatre y contempló a la chica que lo abrazó horas antes en el desierto. Sintió que su figura le era conocida sin saber porqué. Recordó la sensación que tuvo en la piel con el calor de ella; un calor extraño y placentero. En ese instante su sangre corrió por sus venas de forma frenética y creyó que ella sintió lo mismo.
El chico permaneció callado pero Naomi lo presionó con la mirada. Trowa se le acercó tomándola de los hombros y ella comenzó a sentirse incómoda. Se estremeció y temblaba mientras un calor le recorrió la piel de pies a cabeza. De un momento a otro sintió ganas de abrazarlo. Era la primera vez que estaban los dos solos y fue sólo una vez la que mantuvieron una conversación, cuando Naomi le comunicó que Heero y Duo estaban capturados por el gobernador en la base "Sarmi".
El muchacho miró los ojos de Naomi y ésta no aguantó la tentación de abrazarlo. Le dio una sensación de protección y de afecto aquel cuerpo fuerte del piloto del "Heavyarms" .
El tiempo se detuvo en esa escena por varios minutos al mismo tiempo que la brisa volvía a correr traviesa revolviendo las hebras castañas de ambos...
- ¿qué pasa Trowa?- preguntó Quatre sacando al artista circense de sus recuerdos.
Trowa sólo sonrió y se levantó de su asiento dejándolos a solas. No haría preocupar a Quatre haciéndole creer que le quitaría a la chica. Optó en que todo quedaría en su mente y en sus recuerdos de un fenómeno agradable y al mismo tiempo... extraño.
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- Diablos... Trowa me dijo que cuando habló con ellas, estaban en la base lunar y que "Sarmi" tenía a Howard. Sólo espero que ellas estén todavía ahí y se hallen a salvo. Luego iré en busca de Howard.
Duo ya había llegado al espacio en un transbordador y se encontraba piloteando a toda potencia el Deathscythe en dirección a la base Lunar. Maldecía la hora en que se le ocurrió abordar el Wing Zero, para ser solidario con Heero, terminando engañado nuevamente por el condenado sistema Zero. No quería pensar en que era débil para eso pero... ¿qué otra cosa podía ser?
- no creo que el Wing Zero me odie y por eso me molesta tanto- dijo con una sonrisa al ocurrírsele tal idea fantasiosa de que un sistema de computadora le tenga antipatía.- Pero debo reconocer que te extrañé amigo...- terminó diciendo, refiriéndose al Deathscythe.
Apareció en su campo visual la pista de alunizaje en la base lunar y no tuvo mayor dificultad para ingresar puesto que "Sarmi" ya se había retirado del lugar puesto que estaban ocupados estableciendo sus dominios en las colonias, luego de la reciente derrota de "Jenny" en la Tierra. Averiguó el paradero de Relena recibiendo la información de que todavía estaba en el canal de televisión.
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- ¿Qué es este sabor amargo que siento en mi garganta?. Nunca lo había sentido -
Miraba con ojos melancólicos a través de la ventanilla del transbordador que le llevaría hasta L2. A la distancia veía las estrellas resplandeciendo suavemente como si brillaran al son de una canción triste. Hilde suspiraba repetidamente sin hacer caso de lo que pasaba alrededor y su mente se llenaba de pensamientos abstractos.
-¿Estaré haciendo lo correcto? ¿Lo habré hecho a tiempo?- se preguntaba una y otra vez, no estando segura de si deseaba encontrar las respuestas.
Una estrella fugaz corrió a lo lejos y Hilde cerró los ojos pidiendo el deseo de la felicidad, fuera con él o no, esa palabra tan codiciada por el ser humano, que incluso para algunos, resulta una verdadera utopía.
- ¿Señorita?- dijo una voz femenina a su costado.
Hilde volteó y puso su atención en el rostro preocupado de lo que se le podría llamar una azafata.
- Le ruego que abroche sus cinturones porque tenemos problemas. Nos rodean agentes de "Sarmi" con sus "Gold Talgessee".
- ¿Nos rodean?- preguntó sin comprender inmediatamente el peligro al que se enfrentaban.
- Sí. Se están tomando el poder en las colonias ya que ganaron en la tierra...-
- No puede ser. Los muchachos están...-
Una interferencia su unió al zumbido de las voces de los pasajeros que hablaban asustados sobre los nuevos acontecimientos. Esa interferencia fue el inicio de una transmisión directa a los altavoces de la nave, desde un "Gold Talgessee".
El piloto del mobile suit hablaba firme:- No intenten evadir ni oponerse. Su viaje continuará siempre y cuando obedezcan nuestras órdenes.
No había otra opción, más que la de obedecer a los soldados del nuevo orden político, que se había establecido en la historia de la humanidad. Pero, a pesar de eso, nunca falta el sujeto rebelde y de mal temperamento que se opone tomando las riendas de la situación, provocando que las cosas empeoren. Los pasajeros se alarmaron al escuchar el desafío de aquel hombre, temiendo por sus vidas. Si "Sarmi" había triunfado, no había fuerza que los venciera más que los ahora desaparecidos Gundam.
- Retráctate de lo que dijiste o si no morirás junto con todos los pasajeros de esta nave-
- ¡No lo haré!-
La histeria y el pánico dominó el antes controlado temor de la gente a bordo y Hilde estaba pensando el cómo arreglar la amenaza. ¿Pero que podía hacer si estaban entre la espada y la pared?-
- ¡Retráctate desgraciado!-
- ¡Viva la libertad y viva Relena Peacecraft!
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- Salió todo perfectamente. Te felicito Arthur por todas tus hazañas estratégicas- decía de manera complacida James Worst, el gobernador y dirigente principal de "Sarmi".
Su asistente sólo se reclinó en su asiento en ademán de superioridad y victoria. La batalla se había ganado en Norteamérica y ahora eran dueños y señores de la tierra y el espacio. ¿Qué mas podían pedir si tenían todo lo que pudieron desear?
- Nuestra victoria se aseguró desde el momento en que se oyeron las explosiones de los Gundams y el de la líder de "Jenny". Ahora, ese lugar está igual de desierto que los corazones de las personas que perdieron sus "héroes"- dijo la palabra con tono de burla que incomodó un tanto al gobernador enfrente de él.
- No estés tan seguro. La gente se puede sublevar en este mismo instante y eso no sería bueno -.
- No se preocupe señor... Si pasa algo, yo me encargo de todo-
- está bien Arthur. Pero a veces dan miedo tus acciones por lo que no quiero que la gente muera ni nada por el estilo.-
El asistente sonrió, tomó un bolígrafo y comenzó a agitarlo en el aire jugando con los dedos sobre el nombrado objeto. Ya tenía bien acomodado su codo derecho en el escritorio, al que había llegado momentos antes, luego de hacer una visita especial a las "chicas Gundams" (Relena y Hilde) y se mecía de lado a lado en su cómodo sillón de asistente principal de operaciones tácticas. Estaba más que satisfecho de haberse deshecho de varios obstáculos de una sola vez, y ahora no pensaba en otra cosa que hacerse con la organización entera...
Un joven apareció por la puerta haciendo una reverencia al notar la presencia del gobernador en la sala principal. Se acercó a Arthur y le mostró unos documentos impresos recientemente cuyo contenido se leyó silenciosamente.
- no puede ser- habló entredientes el asistente, al leer el informe que le trajeron. Miró al gobernador y le dijo seriamente:- Están vivos... Los pilotos están vivos.
- ¿Cómo dices?-
- salieron con vida y ahora están en la base de "Prevención"... Maldita sea... -
- ¿Que vas a hacer? Si aparecen nuevamente, todo estará acabado.
Arthur mostró aquella sonrisa desagradable indicándole a su superior que no habría problema:- Iré personalmente a ajustar cuentas con esos niños...- Terminó por frotar sus manos y mirar fijamente el informe, imaginándose lo que haría cuando estuviera con su cañón apuntando el pecho de Heero Yuy y el sus compañeros.
- Te ordeno que no los mates... No quiero tener más problemas con la gente, así que deseo que los captures y los traigas con vida hasta acá -.
- como usted quiera... - mintió, sin sacarse esa mueca de odio y altanería.
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El sol irradiaba su luz directamente a la base de "Prevención" puesto que era una medida estratégica en tiempos de guerra, no como las colonias que usaban luz artificial. De esa forma las ondas electromagnéticas que emitía la estrella, interferían en cierto porcentaje en los radares y buscadores de los enemigos.
Quatre tomó suavemente su mano luego de escucharle un leve quejido. Estaba sentado junto a ella mirándola con ojos tristes y escuchando el pausado "beep" que hacía la máquina que estaba conectada a la chica. Pensaba, además, en el sufrimiento que podía estar recorriendo su mente inconsciente en ese instante.
- ¿Por qué tuve que conocerte en estas condiciones de sufrimiento y miseria?. Me duele verte así, aunque más me duele el hecho de saber que nunca fuiste feliz desde que murió tu familia. No dejo de preguntarme la forma de ayudarte y sacarte de este universo desdichado.
Las manos de Naomi estaban frías en las del árabe y su respiración era débil y casi inexistente. Ambos estaban juntos en esa habitación, pero se encontraban separados y distantes de corazones. ¿Cómo fue que el destino los unió si sus almas se encuentran apartados por algo que no pueden comprender? Apartados por una pared difícil de romper y tan invisible como el mismo aire que respiran cada segundo de sus vidas. Naomi siente que no tiene el derecho de amar ni ser amada hasta no sanar los rasguños que la vida le marcó en su alma y Quatre quiere ser el ungüento que cure esas heridas hasta la más profunda que puede existir. El tiempo pasa y nada parece solucionar esta distancia entre ellos. El árabe puede abrazarla y sentir su calor, aunque no lo hace por esa pared que no puede ver para romperla. ¿Y si hay una puerta? Sólo ella puede darle la llave de su felicidad y de sus sentimientos correspondidos.
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El arma la sujetaba firme entre sus dedos estando lista para ser disparada en cualquier momento. Su mobile suit lo había dejado antes de llegar a la base de Prevención y ahora caminaba por los fríos corredores de ésta. Sus pasos sonaban espectrales como un espíritu avanzando por los pisos de la nave
Se detuvo y contempló quieto la imagen que se formaba en los ventanales; y era que su reflejo le provocó cierta repugnancia por el destino que poseía en sus manos y en su vida entera. Movió sus pies y se acercó a su "otro yo ahí en la ventana". Respiró profundo y trató de contener las ganas de golpear al sujeto que cabellos marrones y de ojos azules, que lo miraba con odio. Trató de comprender el hecho de que porqué ese hombre parado al otro lado del plexiglás lo veía con ojos miserables, infelices e irritados. ¿Estaba detestando su condición de soldado perfecto y de supuesto héroe? "¡Maldición!" No tenía ese derecho, ni siquiera de pensarlo; no desde que aceptó aquella mano que se tendió tentadora y liberadora ante él cuando pequeño, aunque terminó por ser una mano manchada de sangre. Posó su mano en el ventanal y su aliento dejaba una huella húmeda, empañando la imagen de ese ser detestable de fríos ojos marinos y revueltos cabellos marrones. Apretó el puño y el arma, y se alejó de ese retrato que probablemente le mostraba el futuro; pero lo que no sabía, era que en realidad no era el futuro, sino que estaba mostrándole su presente que podía cambiar en ese mismo instante a uno mejor.
Bajó por el ascensor hasta el piso de enfermería. Iba tranquilo sin prestar atención a la gente de Prevención que lo veía curiosa; ellos ni se daban cuenta de que llevaba un arma cargada en la mano ni que les esperaba presenciar un espectáculo fatal.
- ¡Hola!- saludó una voz masculina a su costado desde una puerta que tenía un distintivo que decía " Bodega de medicamentos". Pero el de cabello marrón no lo oyó o aparentó no escucharlo, y siguió su camino hasta una sala bastante amplia cuyo cartel recitaba: "Cuidados intensivos. Por favor, mantenga silencio". Sus dedos digitaron veloces su clave de identificación y la compuerta metálica se abrió pesada frente a sus ojos. Entró y miró uno por uno los nombres de los internados, hallando el de Naomi Asano en la sala 3. Pero antes de caminar hacia la habitación, se encontró de frente con Quatre que lo miró con ojos desafiantes, como nunca se les habían visto.
En ese instante, aparecieron Wu Fei y Trowa que fueron avisados de la presencia de Heero y no dudaron en acudir en ayuda de Quatre al saber que la situación se volvería critica si el 01 intentaba hacer lo que ya había hecho anteriormente en el desierto.
- No te atrevas- le murmuró Heero a Quatre, caminando como si nada por un costado del árabe. Sus hombros se rozaron y el ambiente se transformó en uno tenso por la aparición del 01 dispuesto a plantar esa bala en el pecho de la piloto del Butterfly; y si fuera necesario, pasaría por el cadáver de sus llamados compañeros para terminar su misión...
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Sus pupilas se cegaron cuando recibió la fuerte luz del sol proveniente de una ventana. Las cortinas se mecían (artificialmente simulando una brisa) al compás del sonido que emitía el monitor de ritmo cardíaco; máquina que le indicaba a ella misma si estaba viva o no. Pareciera que sus pulsaciones disminuían en intensidad, perdiéndose en el vacío de la habitación.
- ¿Cómo llegué aquí?- se preguntó.
Acomodó su cuerpo a un costado evitando el dolor, para no entumecerse al estar quizás cuánto tiempo en esa posición. Aunque aún no estaba lúcida del todo, sus esfuerzos por recordar los últimos acontecimientos surtieron efecto. Preguntóse si había logrado aniquilar al autor de la tragedia en L1. Su incertidumbre y preocupación, le dieron fuerza para mover su cuerpo y así averiguar si su objetivo estaba cumplido. Sacó con sumo cuidado sus piernas de la camilla moviéndose lentamente ante la idea de no empeorar su estado. Desconectó las máquinas que la habían mantenido viva hasta ahora y avanzó hasta la puerta. Recordó las palabras que su mentor le había dicho con un desprecio impresionante cuando ella estaba a punto de morir con el Butterfly y "Jenny". Se detuvo antes de abrir la compuerta, pensando que tal vez el hombre habló así porque tenía un plan o algo que no pudo entender en ese momento, y que probablemente, era de él la mano cálida que sostuvo la suya cuando estaba dormida en la camilla luchando por sobrevivir. ¿Cómo pudo llegar a desconfiar de él si era el hombre más sabio que ella había conocido en toda su vida? ¿Cómo no se dio cuenta de que lo que dijo era para mejor y para hacerla más fuerte como acostumbraba a entrenarla? ¿O es que el amor que siente por él es más que lo que siente una hija hacia su padre, que en este caso, ése es el rol que cumplía él al haberla salvado de la miseria? ¿Amor diferente a ése que creyó sentir desde pequeña? ¿Y Quatre? ¿El sentimiento hacia al árabe no fue más que algo efímero como el calor del verano? Seguía preguntándose respecto al mismo tema una y otra vez.
Continuó avanzando, con precaución de no ser vista por los corredizos de ese lugar desconocido para ella.
- puede que aquí sea donde esté trabajando él- refiriéndose a su estimado apoderado y consejero.
Dio una vuelta a la izquierda y otra hacia la derecha deseando encontrar a quien buscaba y teniendo suerte de que nadie desconocido apareciera y la viera. Mientras caminaba, llevaba su mano derecha presionando su abdomen para evadir el escozor punzante al hacer fuerza con cada paso que daba. De súbito se detuvo y puso atención en las voces que hablaban metros más adelante; y así se quedó, atenta y expectante, afirmando la herida con su mano y afirmando la vida con el alma.
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- Debo matarla – dijo una voz masculina y fría en la sala principal. Se notaba que ya llevaban minutos en esa discusión.
- No lo hagas Heero, por favor... - le decía Quatre tratando de convencerlo y poniéndose en su paso -.
- Debí hacerlo aquella vez... desde un principio-
- Heero... tú la conoces desde pequeña y sé la razón de eso...-
- ¡entonces si lo sabes, déjame completar la misión!... ¡la que inicié cuando teníamos cinco años!- terminó gritando en un aullido desgarrador y se dejó caer en el suelo con las rodillas al mismo tiempo en que el arma que cargaba, cayó junto a él. Un nudo en la garganta no lo dejó seguir hablando, sus piernas temblaban de tal forma, que no le permitían avanzar como él deseaba y sus uñas rasguñaron bestialmente el piso como un animal cazado y agonizante frente a su captor.
"Si tanto sufrió, entonces acabaré con su dolor y así se encontrará con su familia en lo que llaman Cielo" pensaba.
Sus dedos tiritaban de la misma forma cuando en aquella vez, él sostenía el detonador para hacer volar la residencial, como su superior se lo ordenó.
- Ésta es tu misión Heero Yuy, aquí está el mapa, las bombas, y el detonador. Si logras hacerlo, podrás pasar a la siguiente fase de tu entrenamiento. Recuerda: no debes mirarlos a los ojos... Si lo haces...-
- Misión aceptada – contestó tragando saliva y apretando sus puños disimuladamente dentro de los bolsillos de su jardinera, para que el hombre no notara que intentaba aparentar con todas sus fuerzas madurez y seriedad a su edad.
- debí hacerlo... debí hacerlo...-
- ¡Heero!.. ¡Tus dedos están sangrando!- exclamó Quatre.
- Estaba detrás de unos arbustos frente a la pequeña plaza que adornaba la residencial. Ya había instalado las bombas y mi detonador se hallaba firme entre mis dedos temblorosos. Los niños corrían felices tras una pelota y me miraban con alegría sin saber que les esperaba; sin saber que la desgracia estaba frente a ellos... -
- Heero...-
- la hora de apretar el interruptor de color sangre, estaba por llegar. Tenía claro que debía obedecer las órdenes de no mirar a las víctimas. Faltaban 30 segundos... 30 malditos segundos...
Cerré los ojos, me arrodillé y... presioné el detonador cumplida la hora. Debí haberme alejado más de lo que me encontraba ese día porque el fuego de la explosión casi me alcanza y los cristales volaron afilados por mi rostro. Explosiones sucesivas... una tras otra en toda la línea de departamentos y en cada piso. Los gritos empezaron de inmediato; gritos que aún permanecen en mi mente. Y la vi; aquella niña de hermosos ojos verdes vivía en esos departamentos y yo no lo sabía... ¡Yo no lo sabía!... -.
- era Naomi... ¿verdad?- preguntó Quatre con algo de timidez por el actuar angustiado de Heero en ese momento. Estaba a un metro de él y el resto de sus compañeros miraban expectantes la situación en la sala y escuchando el relato de Heero.
- aquella niña que conocí meses antes...- murmuró en un hilo de voz angustiado y desesperado mientras que una indeseable lágrima se asomaba por sus ojos marinos, ojos que vieron en primera persona la tragedia de L1 en la que murieron muchas personas inocentes.
Continuará...
¿Que sucedió en la historia oculta de la infancia de Heero?
¿Realmente Naomi ama a su mentor o ama a Quatre?
¿Cuál será la resolución del enfrentamiento con los Gold Talgessee cuando Hilde se dirigía a L2 en el transbordador?
¿Arthur, el asistente del gobernador en "Sarmi", se saldrá con la suya luego de enterarse que los pilotos Gundam están vivos?
¿Qué diablos le sucede a Trowa cada vez que piensa en Naomi?
Pobrecito Heero... sus recuerdos lo están matando.
Te doy las gracias por leer este fanfic que ha sido el primero que he hecho y por darte el tiempo de hacerlo... De verdad que muchas gracias.
Saludos de Karin2 (karin al cuadrado): la chica que desafía las leyes de tiempo.
/ Todokanai ai to shitteiru no ni osaekirezuni aishitsuzuketa/ Aunque sé que mi amor nunca te alcanzará, continúo amándote descontroladamente/ Gackt /
