Hola! Como están? Yo acá pasando mi récord de escritura con este capitulo, definitivamente es el más largo que he escrito, así que les pido paciencia y como siempre espero que lo disfruten! Gracias por cada uno de sus comentarios en el anterior, me sacan sonrisas al leerlos!

Nota: Los personajes de Glee no me pertenecen.


Capitulo Catorce:

Santana ya tenía todo listo. Miraba detalladamente cada una de sus maletas, para que nada se le fuera a olvidar, había inspeccionado su closet, viendo que nada que pudiera necesitar se quedara en Ohio, porque claramente no todos los días iba a Nueva York y quería estar absolutamente preparada.

-¡San vas a llegar tarde al aeropuerto!-. Le gritaba su hermano desde la escalera-.

-¡Puedes esperar sólo un momento! ¡Si me olvido de algo será tú culpa!-. Le respondía la morena-.

-¡Llevas horas ahí! ¡Ya baja de una vez o te vas en taxi!-. Le reclama Santiago ya perdiendo la paciencia-.

-Ok…pero sube a ayudarme, están pesadas-. Pidió bajando el tono-.

Santiago entró y a regañadientes tomo las maletas de su hermana que verdaderamente estaban pesadas. No lograba entender para que necesitaba tantas cosas si era un viaje de cuatro días, pero su hermana ante sus reclamos sólo le contesto que una mujer siempre debía estar preparada, algo que él nunca podría entender.

Sus padres la esperaban en el umbral de la puerta para asegurarse que todo estuviera bien, después de todo era la primera que vez que viajaba sin ellos a alguna ciudad fuera de Ohio.

-Ya es suficiente, papá sólo son cuatro días, no quiero ni pensar cuando tu princesa se vaya a la Universidad-. Expresaba Santiago con fastidio-.

-Cuídate sí, y cualquier problema nos llamas, también extendí el disponible en tu tarjeta por si tienes alguna emergencia-. Dijo su padre abrazándola-.

-Gracias-. Contestó, eso le gustaba porque el concepto de emergencia de su padre podía ser muy diferente al de ella-.

-Entonces nos llamas-. su madre-.

-Lo haré, se los prometo y ahora me voy porque o sino perderé el avión-. Dijo ya aburrida de la excesiva preocupación de sus padres-.

Con su hermano subieron las maletas a su auto, y por fin pudieron partir rumbo al aeropuerto.

-Entonces ¿emocionada?...será tú primera vez en la gran ciudad-. Preguntó Santiago, sin quitar la vista del camino-.

-Sí, estuvimos durante dos años trabajando duro para llegar a las Nacionales, así que estoy emocionada y algo nerviosa-. Respondió-.

-¿Segura que estás nerviosa sólo por la competencia?-. Inquirió conocía a su hermana y sabía que algo más la tenía inquieta-.

-Tú sabes todo, pero además de eso, Kayle es de Nueva York, y quiere que conozca a su familia, a su abuelo en realidad, quien es algo así como el dueño de la mitad de la ciudad y es tradicional y nadie es suficiente para su nieta, entonces yo no quiero que me odie, pero tampoco quiero negarme a la invitación de Kay, porque no quiero que piense que no es importante para mí, porque si lo es….-. Santana francamente estaba comenzando a desvariar, siempre hacía eso cuando estaba nerviosa-.

-Ya cálmate-. Interrumpió-. Donde está la Santana López, segura de sí misma que conozco, tú eres maravillosa, divertida, inteligente, y si todo eso no es suficiente, tienes el encanto López, eso nunca falla hermanita-. Dijo intentando sacarle una sonrisa-.

-Eso no me está ayudando Santiago, tengo que darle una respuesta a Kayle, si la acompañaré o no-.

-Dile que sí, si ella quiere presentarte a alguien tan importante como su abuelo, es porque quiere que lo de ustedes vaya en serio, eres especial San, él no podría rechazarte y si eso llegara a ocurrir, tienes a Kayle quien creo no dudara en defenderte, porque está absolutamente enamorada de ti-. Aconsejo su hermano-.

-Tienes razón, ella me defendería sin pensarlo, tengo suerte sabes, al tener una novia que realmente está enamorada de mí, que se preocupa por lo que me pasa, me cuida, me consiente, creo que no podría haber encontrado a alguien mejor-. Reflexionó la latina-.

-¿Estás segura?...Porque a mí se viene a la mente alguien que estaría dispuesta hacer exactamente lo mismo por ti, y que también esta perdidamente enamorada-. Le recordó su hermano-.

-No tienes que recordármelo , pero a Britt yo le pedí una oportunidad y ella no quiso estar conmigo, mientras que Kayle, nunca me ha dejado sola ni me ha hecho sufrir, al contrario es capaz de hacer lo que sea por verme feliz, ¡Arreglo todo para que ahora podamos ir a Nueva York con el coro!-. Exclamó-.

-Lo sé y no tengo dudas de que ella es perfecta, pero lo es para ti San… ¿Es la chica perfecta para ti?-. Preguntó el joven-.

-Yo la quiero, y me hace feliz-. Respondió y su hermano entendió que no debía hacer más, ya habría tiempo cuando regresara de tener esa conversación-.

Cuando llegaron al aeropuerto estaban ahí casi todos los integrantes del Club Glee, en todos sus rostros estaba dibujada una sonrisa al ir a la ciudad de sus sueños.

-Quinn-. Saludó la latina-.

-San, por fin llegaste-. Expresó la rubia-.

-Créeme tuve que amenazarla para que bajara-.

-Estás exagerando-. Le dijo la latina rodando los ojos-. ¿Y Kayle?-.

-No ha llegado tampoco-. Respondió la rubia-.

-Parece que mi hermanita no puede estar mucho tiempo sin su novia perfecta-. Se burló el joven-.

Cuando Santana estaba a punto de responderle a su hermano con uno de sus insultos característicos, vio que venía Kayle, hablando por teléfono. Se notaba algo nerviosa, ya que al irse acercando, escuchó que respondía con casi puros monosílabos

-Si…por supuesto…no se preocupe…-. Contestaba Kayle-.

-¿Con quién hablas?-. Preguntó la latina curiosa-.

-Claro…la cuidare-. Seguía hablando la morena-.

-Kay…te estoy hablando-. Insistía Santana a quien no le gustaba que la ignoraran-.

-Gracias, espero que sea un buen viaje-. Y por fin cortó-.

-¿Ahora si puedes responderme?-. Increpó la latina-.

-Lo siento es que…-.

-¿Con quién hablabas?-.

-Mmm…es que me pidió que no te dijera porque te ibas a molestar-. Se excusó desviando su mirada-.

-Kay…dímelo-. Presiono-.

-Tú papá me llamo, para asegurarse de que te cuidara correctamente, me dijo que depositaba su confianza en mí para que no te pasara nada-.

-¡Que acaso tengo 5 años!-.

-Eres la princesa de papá eso no sólo tiene beneficios, San-. Intervino Santiago-.

-Si es la niña de papi-. Se burló Quinn quien se ganó con eso una mirada fulminante de Santana-.

Mientras estaban riendo a costa de Santana, se escuchó el llamado para abordar el avión con destino a Nueva York, Santiago le dio un abrazo a su hermana y le deseo suerte, de la misma cariñosa forma se acercó a donde estaba Britt para despedirse.

-Cuídame a Santana-. Le susurró al oído Santiago-.

-No sé si eso me corresponda ahora-. Le respondió una dudosa la bailarina-.

-Lo que hay entre tú y mi hermana es único y nadie puede romperlo, tú la conoces mejor que nadie Britt y su orgullo la ciega en muchas ocasiones-. Le respondió-.

-Te quiero y gracias-.

-No me des las gracias, reconquístala-. Dijo y se separó unos centímetros, cerrándole un ojo en señal de complicidad a lo que la rubia respondió con una sonrisa-.

Britt sintió ese apoyo que le estaba brindando Santiago. El último tiempo se estaba sintiendo sola, había resentido la lejanía de Santana quien siempre fue compañera, su amiga, su amante. No quería perder las esperanzas, se negaba a aceptar una derrota, ella no iba a rendirse hasta que su latina estuviera a su lado, como siempre había sido.


Una vez en el avión, todos estaban más relajados, conversando sobre lo espectacular que sería visitar todos los lugares emblemáticos que la gran ciudad les ofrecía, y también disfrutando de viajar en primera clase.

-¡Estoy tan emocionada!-. Exclamaba Rachel, quien estaba sentada junto a Quinn-.

-Lo sé, es la ciudad de tus sueños y donde tienes planeado tu futuro-. Expresó la rubia-.

-Así es, no puedo esperar y caminar por las calles de Broadway-.

-Te ves tan adorable cuando hablas de tus sueños, me encanta ese mágico brillo en tus ojos, eres tan especial Rachel, tanto que sólo espero que todos tus sueños se hagan realidad-. Dijo Quinn, no despegando sus ojos color esmeralda de su pequeña castaña-.

-Me gusta saber qué crees en mi tanto como yo en ti, aunque no sepa bien cuales sean tus sueños-. Respondió reflexiva puesto que Quinn nunca había mencionado sus planes al salir de la escuela-.

-Me gustaría tener tu pasión por algo, pero la verdad aún no decido que hacer, ni dónde está mi futuro-.

Rachel sintió algo en el pecho. Desde que estaba con Quinn, sus pensamientos siempre estaban ligados a ella, la quería, era con quien experimentaba sentimientos que nunca imagino, con quien quería todas sus primeras veces, pero su amor por Broadway siempre había sido más grande que cualquier otra cosa o persona. ¿Qué pasaba si en algún momento debía escoger entre su Quinn o su sueño?, su mente y ese gusto extremo por planearlo todo le estaba jugando una mala pasada, no era tiempo, se repitió, no es tiempo aún.

En otro asiento estaba Santana y Kayle. La primera estaba al lado de la ventana, intentando imaginar cómo iban a ser esos inolvidables días, sin embargo, las palabras de su hermano seguían dando vueltas, odiaba a Santiago, como si no tuviera suficientes dudas como para él viniera y las agudizara más. Por un momento desvió su vista hacía Kayle, quien parecía ida escuchando música, pero algo en su mirada le decía a la latina que algo le pasaba.

-¿Estás bien?-. Preguntó tomando su mano y presionándola para llamar su atención-.

-Si-. Contesto no muy convencida-.

-Dime la verdad… ¿o acaso sigues nerviosa por la conversación con mi padre?, se que puede sonar duro, pero sólo busca protegerme-. Expresó la latina girándose para mirarla fijo-.

-No es eso, de hecho agradezco que tú padre me haya llamado, significa que de alguna manera acepta la nuestro, y me considera digna de su princesa-. Contestó regalándole una de esas sonrisas que Santana tanto amaba-.

-¿Entonces qué es?, y no me digas que nada porque te conozco lo suficiente, así que no te atrevas a mentirme-. Dijo intentando que su novia le dijera lo que pasaba-.

-Desde lo que pasó con Francis que no vuelvo a Nueva York, aquí está mi pasado San, y yo era una persona muy distinta cuando vivía aquí, una que no quiero volver a ser, cometí muchos errores y herí a muchas personas, creía que por tener el apellido que tengo me daba algún derecho de sentirme superior…volver a esta ciudad me va a enfrentar a todo lo que fui y de alguna manera tengo miedo…-. Confesó con sus ojos verdes algo vidrioso por los recuerdos-.

-Tranquila, yo mejor que nadie sé que todo lo que has hecho en el pasado tiene consecuencias, pero te voy a repetir lo que te he dicho antes, para mí está eres tú, la Kayle que yo conozco es amable, tierna, atenta y sincera, ella fue la que estuvo conmigo sin condiciones cuando más la necesitaba, quien me ofreció su amor, tienes que dejar de atormentarte por el pasado y así dejar espacio para el futuro, uno que espero compartas conmigo-. acercándose para acurrucarla en un abrazo en el que ella también esperaba dejar todo atrás-.

-Te amo-. Le susurró Kayle al oído-.

-Y yo a ti-. Respondió sincera y dándole un beso para sellar su promesa, una en la que quería poder entregarse entera, poder volver a amar, aunque eso aún no fuera del todo posible-.

-No podría enfrentar todo sin ti a mi lado, eres mi luz Santana, eres la persona que pensé nunca encontraría, nadie más me hace sentir esto-.

Santana sólo veía sinceridad en esos ojos que habían pasado de un verde esmeralda profundo a uno más claro, casi transparente. No podía evitar sentirse culpable una vez más, porque si bien la quería, se atrevía a decir que estaba enamorada, no sentía esa pertenencia, ese algo que le permitiera poder entregarse por completo, de lanzarse al vacío con los ojos cerrados sin tener duda alguna que no correría peligro, no porque no confiara en ella, sino porque una vez lo había hecho y salió lastimada, sin embargo, pese a ese dolor, no podía dejar de amar a esa rubia, ni dejar de pensar en cómo serían las cosas si ella la hubiera aceptado esa vez.

No se dio cuenta cuando Kayle se quedó dormida a su lado, mantuvo la mirada en esa imagen que le parecía tan hermosa, era una chica hermosa, era todo lo que alguien pudiera desear. Las palabras de su hermano volvieron una vez más, sin duda era perfecta, pero ¿Era la chica perfecta para ella?, eso era algo que aún lo lograba resolver. Decidió que necesitaba ir al baño para mojarse la cara y despejarse.

Una vez allí, se miró en el diminuto espejo que había y no encontraba las respuestas a sus preguntas, no lograba entenderse, no lograba olvidar y eso ya comenzaba a ser un obstáculo para poder volver a entregar su corazón.

Cuando intento salir, chocó de frente con alguien. Como si con su mente la hubiera llamado ahí estaba esa mirada celeste, fija sobre ella, y sin decirle ninguna palabra, la empujo nuevamente hacía dentro. Era un espacio reducido, demasiado para Santana quien podía sentir la respiración de Britt, tan cerca que cada uno de sus sentidos se sentía invadido, intoxicado, necesitado.

-Britt…por favor, necesito salir-. Dijo la morena casi en tono de súplica-.

-Para que, para poder correr a sus brazos…-. la rubia-.

-No, pero no puedo estar aquí contigo tan cerca, no hoy, no ahora-. Expresó sin ser capaz de mirarla a los ojos-.

-San, mírame a los ojos, mírame y dime que quieres irte, que quieres estar lejos de mí, que no quieres que lo siga intentando, dime que la amas como me amas a mí y yo te dejare ser libre y feliz, porque por sobre todo quiero que seas feliz, aunque sea lejos de mí…-.

Santana no tenía palabras para responder a eso, por lo que hiso aquello que no debería, y rompió la diminuta distancia tomando delicadamente el cuello de la rubia para acercarla hasta chocar sus labios, comenzó de a poco y lentamente, hace mucho que no degustaba ese sabor, hace mucho que no sentía ese complemento perfecto. De un momento a otro se separó de Britt, quien aún tenía los ojos cerrados por aquel inesperado beso. La latina por otro lado, no quería tener que responderle a Britt el por qué lo había hecho, así que salió rápido de ahí.

Cuando llego a su asiento Kayle, seguía dormida. Era preferible, porque en ese instante no se sentía con el derecho de mirarla a los ojos, le había fallado, a quien menos se lo merecía, una vez más le había fallado.


El arribo a Nueva York, fue teóricamente sin complicaciones, los chicos habían ido a reconocer su equipaje, y cuando salieron varios autos los esperaban, eso los sorprendió, pero cuando Kayle hablo con su abuelo, este se ocupó de cada detalle para que su nieta estuviera satisfecha. El hotel en el que estaban hechas las reservaciones era más impresionante aún, elegante y sofisticado, cinco estrellas, donde se habían hospedado varias personalidades del espectáculo, lo que a Rachel la emociono, al igual que ha casi todos.

El señor Schue les asigno las habitaciones, cada una tenía cuatro camas, eran realmente grandes, algo que ellos jamás podrían haber costeado. Fueron divididos y las chicas quedaron juntas en una habitación Quinn, Britt, Rachel y Santana, cosa que Kayle no vio con muy buenos ojos, ya que se dio cuenta de que algo le pasaba a su latina, y en distintas oportunidades había sorprendido a Brittany mirándola fijo, por lo que presumía algo había pasado entre ellas, pero decidió dejarlo pasar, no quería otro problema con Santana por el mismo tema de siempre.

-Toma esto-. Dijo Kayle extendiendo su mano con una tarjeta que era la llave de su habitación-.

-¿Para qué me das esto?-. Preguntó aún ida-.

-¿Como que para qué?...para que puedas entrar cada vez que quieras y si eso es cada noche que pasemos aquí me harías muy feliz-. Respondió con una sonrisa-.

-Lo siento-. Dijo Santana de repente, no aguantaba que Kayle fueran tan linda, ella no se lo merecía-.

-¿Por qué?... ¿qué pasa hermosa?-. Preguntó algo descolocada mientras la morena la abrazaba y se fundía en su pecho-.

-No te merezco-. Susurró conteniendo las lágrimas-.

-San…me estás preocupando ¿qué pasa?-. Decía acariciándole el cabello-.

Santana quería decirle lo que había pasado, porque se habían dicho que siempre se dirían la verdad, por mucho que doliera, pero en ese momento no se sentía capaz, no quería arruinar ese viaje, ni menos su relación.

-No lo sé, sólo que siento que no te merezco-. Seguía sin poder mirarla a los ojos-.

-San-. Dijo tomando el rostro de su novia entre sus manos-. Estás nerviosa por la competencia, por eso estás pensando demasiado en todo, yo te quiero y no soy perfecta, soy yo la que agradece que estés conmigo, tienes que relajarte…así que sube, ordena tus cosas, yo estaré en mi habitación, puedes ir cuando estés lista-.

-Te quiero y gracias, iré a desarmar la maleta y te veo luego-. Se despidió-.

Mientras ya en la habitación, estaban Quinn, Rachel y Britt, quien necesitaba ver a Santana y aclarar todo lo que había pasado.

-¿Pasa algo Britt?-. Preguntó Quinn quien la conocía y se dio cuenta que algo no estaba bien-.

-Nada-.

-¿Segura?-. Insistió la ex capitana de las porristas-.

-Si-. Dijo esquiva y se fue a seguir desarmando su maleta, segundos después entró Santana-.

-Pensé que te ibas a quedar con Kay-. Dijo Quinn-.

-Tal vez lo haga, me dio una llave de su habitación-. Contestó la latina-. ¿Y Britt?-. Preguntó a lo que las chicas apuntaron a donde se había ido-.

Santana, entró y cerró la puerta que dividía la habitación, para poder hablar en privado con la bailarina.

-Britt-. Llamó la morena para captar su atención-.

-San-. Respondió volviéndose de inmediato y acercándose-.

-Tenemos que hablar-. Dijo con su vista baja-.

-Lo sé-.

-Yo…no puedo hacer esto, no a Kayle, no debí besarte, me siento demasiado mal, porque no sólo engañe a mi novia, sino que te hago daño a ti…-. Expresó la morena-.

-San, yo sé que no es correcto, pero no me pidas que me arrepienta, porque sería como negar todo lo que siento por ti, y eso es imposible-.

-Britt, sé que es mi culpa, yo te bese, yo estoy confundida, yo he creado todo este lio, pero ahora necesito que mantengamos la distancia, tome una decisión, le pedí que fuera mi novia, y no es justo que le haga esto-.

-¿Y si es justo que te niegues otra oportunidad conmigo?, eso si lo es San, porque a mí no me parece justo, sobretodo porque aún hay sentimientos, tú todavía me amas y por mucho que intentes engañarte, eso es más fuerte que cualquier relación que puedas tener-. Expresó intentado acercarse pero Santana se alejaba-.

-Nunca te he negado lo que siento por ti, pero ahora necesito intentarlo y contigo aquí no puedo-. Contestó con la mano en su pecho, golpeando donde estaba su corazón-. Te tengo aquí Britt, con la diferencia que ahora no estás sólo tú, ella también está aquí, se lo ha ganado, se ganó una parte de mi corazón, por eso no puedo dejarla-. Confesó entre lágrimas-.

-¿Qué significa eso?, me vas a olvidar, eso estás intentando decirme-. Dijo también con lágrimas-.

-Créeme Britt, si eso fuera posible lo habría hecho el día que rompiste mi corazón, pero no puedo, tú eres parte de mí, de mi vida y yo soy parte de la tuya, pero ahora debo intentar ser feliz con alguien más, no quiero seguir haciéndote daño con mis actos impulsivos, así que por mucho que me cueste me mantendré alejada-. Expresó e hiso el intento de alejarse pero Britt no quería dar por terminada esa conversación, no así-.

-¡Es lo que tú decides!, ¡así de sencillo Santana!, porque sé que es mi culpa que ella haya entrado en tú corazón pero ya lo he pagado, llevo meses intentado recuperarte, y tú estás tan cegada por el orgullo, que no te das cuenta que podríamos ser felices, nos pertenecemos San, y estoy segura que nadie te hace sentir lo que yo, puedes decirme muchas cosas, pero cada vez que lo intentas, vuelves a mí, así que no me digas que te alejaras porque no puedes-. Señalo en una postura que la latina nunca había visto en ella, lo que le produjo una mescla extraña de sentimientos-.

-¡No es orgullo Britt!… ¡Es miedo!-. Exclamó intentado hacerla entender-. Tú no sabes todo lo que llore por ti, no sabes cómo me sentí con tú rechazo, fueron años Britt, años que me demore en aceptarme a mí misma, en abrir mi corazón, ¡para que!, para que tú en un par de minutos lo destrozaras, eso no lo puedo olvidar, por mucho que quiera ¡No puedo!-. Le alzó la voz, necesitaba desahogarse-.

-¡Y todo el tiempo que te esperé yo!...todas ese veces que dormías conmigo, que te entregabas a mí, y después me negabas diciendo que no habían sentimientos de por medio, yo también he sufrido Santana, pero al contrario de ti estoy dispuesta a entregarte nuevamente mi corazón, aunque puedas lastimarlo-. Respondió la bailarina en el mismo tono-.

-Tal vez ha llegado el momento en que se lo entregues a alguien que estés segura, no te lastimara, porque yo eso haré, Britt-. Dijo la latina ahora sí, sin darle una posibilidad de responderle-.

A Brittany le dolió escuchar eso, era como si Santana le estuviera dando su aprobación para estar con alguien que no fuera ella, para que se entregara a alguien que no fuera ella. Pero eso era impensado, no ahora, era demasiado tarde, porque cada centímetro de su cuerpo, cada latido de su corazón tenía una sola dueña, y esa era Santana López, aunque se negara a verlo…por el momento.

Santana salió y se encontró de frente con Quinn quien la miraba inquisidora, mientras Rachel, sin percatarse de la situación, seguía en otro lugar de la habitación.

-¿Estás bien?-. Preguntó la rubia-.

-Sí-.

-¿Necesitas algo?-. Preguntó-.

-Sí, necesito que me acompañes, voy a comprar un vestido-. Respondió como ida-.

-¿Ahora?-. Expresó una desconcertada rubia-.

-Si, subiré a hablar con Kay, y te esperó en el lobby en media hora-.

-Ok, le avisaré a Rachel-. La rubia no puso objeciones porque conocía a la perfección a Santana y sabía que aunque no lo dijera, la necesitaba.


Kayle estaba terminando de ordenar sus cosas, cuando sintió la puerta abrirse, nadie más que su novia tenía otra llave así que supuso que era ella. Cuando iba a su encuentro, Santana la sorprendió tomándola sin previo aviso en un apasionado beso, introdujo su lengua intentado saciar toda esa necesidad que tenía. A la chica de ojos verdes se le cortó la respiración, pero reacciono y la atrajo hacía ella tomando con fuerza su cadera, y seguir profundizando el beso.

-Te elijo a ti-. Susurró la latina para sí misma cuando el aire ya les faltaba-.

-Me encanta cuando me sorprendes así-. Dijo Kayle con su voz agitada, sin percatarse de lo que antes había dicho su novia-.

-¿Hoy es la cena no es verdad?-. Preguntó distanciándose un poco-.

-¿Con mi abuelo?, si de hecho hable con él hace algunos minutos-.

-¿Aún quieres que te acompañe?-.

-Pensé que…yo no quise presionarte, pero por supuesto que me gustaría que fueras conmigo, tú eres mi novia ahora-. Respondió con una gran sonrisa-.

-Entonces cambia la reservación para tres, yo ahora iré de compras con Quinn para buscar el vestido perfecto, me veré tan espectacular que tu abuelo no tendrá otra opción más que aceptarme -. Dijo con una sonrisa-.

-No necesitas un vestido perfecto para eso, me haces feliz con eso es suficiente-.

-Pero igual iré de compras, para asegurarnos-. Expresó haciéndole un guiño-.

-Ok, déjame hacer una llamada para avisarle al chofer de que las espere abajo-.

-Nos vemos más tarde-. Se despidió la latina-.

-A las 7:30, te espero en el lobby-. Respondió-.


Rachel no se despegó de la terraza que tenían en la habitación. Su mirada se perdía en la maravillosa vista que daba a la ciudad de las luces, incluso se atrevía a decir que desde ahí se podían ver las calles de Broadway.

-¿En que está pensando mi estrella?-. Quinn quien la abrazó por la espalda-.

-En que cada vez estoy más cerca de alcanzar mis sueños, no te imaginas lo que el sólo hecho de estar aquí, de pisar estas calles significa para mí-. Respondió ida-.

-Creo que puedo imaginarlo-.

-Quinn-. Dijo la castaña volteándose para verla de frente-. ¿Tú vas a ser parte de este futuro que sueño?-. Preguntó mirándola a los ojos-.

Quinn la miro y verdaderamente no sabía que responderle. La quería de eso no había duda, con ella ya no se sentía vacía, ni sola, al contrario cada espacio dentro de ella estaba lleno, lleno de Rachel Berry. Pero aun así su futuro no era algo que haya planeado, no todavía, quería salir de Lima, pero su destino no estaba del todo claro.

-Te quiero y quiero estar contigo-. Respondió-.

-Eso es suficiente para mí por el momento-. Expresó la castaña-.

-Rach…tengo que salir, Santana me pidió que la acompañara, ¿No te molesta?-.

-Claro que no, yo terminare de desarmar mi maleta y luego iré a buscar a Kurt para que visitemos algunos lugares-.

-Es un buen plan, te veo luego entonces-. Se despidió dándole un cariñoso beso-.

Santana estaba ya en el lobby cuando Quinn bajo.

-¿Me quieres decir para que quieres ir de compras con todo eso que trajiste de Lima?-. Preguntó la rubia de entrada-.

-Necesito algo especial, voy a cenar con al abuelo de Kayle, quiero darle una buena impresión-. Respondió a medida que avanzaban a la salida-.

-Señorita López-. Llamó un hombre que vestía un elegante traje, parecía ser el encargado del Hotel-.

-Sí, soy yo-. Respondió la latina-.

-La señorita Carpentier me pidió que me encargara de su transporte, así que permítame llevarlas a donde las espera el chofer-. Explicó el hombre-.

-Gracias-. Respondieron casi al unísono-.

Cuando salieron, las esperaba un brillante y elegante limosina, con un atento chofer que les tenía la puerta abierta para que subieran.

-Esto es impresionante, nunca espere recorrer Nueva York en Limosina-. Expresó la rubia-.

-Ni yo, debí esperar que cuando Kayle me dijo que se ocuparía de tenernos un vehículo no iba a ser cualquiera-. Dijo aún algo triste-.

-¿San ocurre algo?-. Preguntó-.

-Sí, pero si te lo cuento te vas a molestar conmigo-.

-¿Qué pasó con Britt?-.

-¿Cómo sabes que algo pasó con Britt?-. Dijo curiosa-.

-Te vi salir de la habitación y habías llorado, además Britt tampoco quedo bien después que te fuiste-. Señaló la rubia-.

-Soy una idiota, yo…la bese en el avión-. Recordó-.

Quinn abrió sus ojos sorprendida ante la confesión.

-¿Por qué hiciste eso?-.

-¡No lo sé!...

-Vamos San, uno no anda besando a las personas sin saber por qué, tú aún quieres a Britt, eso lo sé, pero engañaste a Kay, ella no se lo merece-.

-Lo sé y me siento horrible por eso, sé que ella es lo mejor que me pudo haber pasado, por eso fui a la habitación con Britt, para decirle que ya no puedo seguir haciendo eso, porque también la daño a ella-. Explicó cabizbaja-.

-¿Estás renunciando a Britt?-.

-Sí, necesito comenzar de nuevo-.

-Ojala mantengas tu palabra, porque ambas sabemos que estar lejos de Britt nunca te ha sido posible-.

-Lo sé-.

-Ya, pero no quiero verte desanimada, tenemos un vestido que comprar-. Dijo la rubia para subirle el ánimo-. ¿Has pensado que es lo que buscas?-.

-Por eso te traje Fabray, necesito tu consejo-.

-Creo que esto lo tendré que grabar, Santana López pidiendo consejos sobre moda-. Expresó con una sonrisa-.

-Graciosa, será sólo por esta vez, necesito algo menos J-lo y más no sé, ¿Tradicional?, como tú, que te vistes como una buena niña cristiana-. Respondió burlándose-.

-Voy a pasar por alto el insulto y te ayudare-.

Santana y Quinn comenzaron su búsqueda por las tiendas más exclusivas de la ciudad, la morena recordó lo que dijo su padre acerca de si tenía alguna emergencia y está definitivamente era una, así que no estimaría en gastos para lucir perfecta.


Rachel ordeno minuciosamente cada una de sus pertenencias en el closet de la habitación. Estaba por salir cuando escuchó sollozos, al seguirlos la guiaron a donde se encontraba una acongojada bailarina.

-Britt… ¿cariño que sucede?-. Preguntó amorosamente la castaña, acercándose-.

-Nada, no quiero hablar-. Respondió con la voz entrecortada, mientras seguía recostada en su cama-.

-Las personas no lloran por nada, menos de esa forma-. Contestó sentándose a su lado-.

-Creo que ya no me quiere-. Dijo la bailarina, levantándose para quedar sentada frente a frente-.

-Explícate Britt, hablemos, dime que te sucede-. Expresó acariciándole el cabello para intentar tranquilizarla-.

-Santana me besó en el avión y después me dice que no puede hacerlo, que no va a dejar a su novia, ya no me quiere Rach, ha decidido olvidarme-. Le contó la rubia-.

-Cariño, creo que Santana esta confundida, ella te quiere pero ahora esta con Kayle, no debió haberte besado…-.

-Pero se sintió tan bien, extrañaba tanto sus labios, tenerla para mí aunque sean segundos me devuelve la esperanza-. Recordó pasando un de sus dedos por sus labios-

-Por eso no debió besarte, porque te hace daño, Britt debes seguir con tu vida, no puedes esperar por siempre a Santana, ella tiene a alguien y está siguiendo adelante-.

-No puedo, nunca voy a encontrar a alguien como ella, la quiero desde que tengo uso de razón, como la sacó, como me olvido si en todos mis recuerdos esta ella-.

-Es difícil pero debes intentarlo-.

-Tú no lo entiendes, ¿Qué harías si Quinn decidiera olvidarte?, la dejarías así como así-. Preguntó la rubia-.

-Por supuesto que no, lucharía hasta el final-. Respondió casi en forma automática-.

-Entonces no me pidas a mí que deje de luchar por Santana-.

-Yo sólo quiero que te sientas mejor, no quiero verte así Britt, tú brillas naturalmente, no quiero que te apagues-. Expresó tiernamente la pequeña diva-.

-Si ella ya no me quiere, no tengo para quien brillar-. Repitió y sus lágrimas salieron con más fuerza-.

-Britt, mírame-. Pidió y con una de sus manos le acaricio el rostro-. No te ha dejado de querer, ustedes son almas gemelas y por muy dura que se vea Santana López o por mucho que lo intente, jamás va a dejar de quererte ni podrá olvidarte, eso iría contra su naturaleza-.

-¿Eso crees?-. Preguntó la rubia fijando esos hermosos ojos celestes en los cafés de Rachel-.

-Estoy segura, este último tiempo me he acercado por Quinn a Santana, y no sólo es maldad como yo creí alguna vez, también tiene su corazón y ese late por ti-. Expresó con una sonrisa para intentar a alegrar a la bailarina-.

-¡Gracias Rach! ¡Eres una persona increíble! Ahora entiendo porque sometiste a la gran Quinn Fabray-. Dijo reemplazando las lágrimas por una sonrisa-.

-Ahora, te vas a poner bonita porque vamos a salir, estamos en Nueva York, no podemos desaprovechar ni un ñaló emocionada-.

-Me gusta la idea… ¿Ira Kurt?-.

-Pasaremos por él a su habitación-. Respondió y Britt le dio un fuerte abrazo, había logrado que la bailarina dejara de llorar-.


Kayle bajo de su habitación, tenía la intención de salir a dar una vuelta, hace tiempo que no estaba en su ciudad. Cuando se abrieron las puertas de ascensor y se dirigía a la entrada, distinguió una silueta que se le hiso conocida, estaba de espalda, pero su postura elegante, con su hermoso pelo rubio acompañado de vestido ceñido de alta costura, eran inconfundibles. Desde su última conversación en Lima que no sabía nada de ella, por lo que decidió acercarse.

-Francis-. Expresó Kayle llamando la atención de la chica quien se volteó a mirarla-.

-Kayle…no esperaba verte-. Respondió descolocada, no se sentía preparada para verla-

-Ni yo… ¿Cómo estás?-. Preguntó manteniendo la distancia-.

-Bien-. Fue escueta aunque le costara debía ser fuerte y no lanzarse a los brazos de esa morena-.

-Puedo preguntar ¿qué haces aquí?-. Preguntó en forma amable-.

-Esperó a Kurt, él me ayudo cuando yo estaba en Lima, así que ahora le dije que iríamos a recorrer mi ciudad-. Explicó la rubia-.

-Me alegra que se hayan hecho buenos amigos-.

-Sí, él fue lo único bueno que me paso en mi estadía en Lima-. Expresó con sus hermosos ojos verdes fijos en Kayle-.

-Francis…yo…-.

-No me digas nada Kay, no quiero volver a hablar de eso-. Interrumpió-. Kurt me contó lo que hiciste por ellos, fue increíble…-.

-Tú sabes que mi abuelo tiene recursos, no le costaba nada ayudar al Club Glee-.

-Lo sé, además él no se rehúsa a nada que le pidas, y tú por supuesto a nada que "ella" te pida-. Dijo la rubia con una falsa sonrisa y enfatizando la última palabra-.

-Si te refieres a Santana, mi novia, ella no pidió nada, yo lo hice porque me gusta verla feliz, además los chicos del Club se han transformado en mis amigos-. Respondió-.

-¿Tu novia?-. Preguntó sorprendida-.

-Sí, ella es mi novia ahora-. Reconoció-.

Francis cuando se fue de Lima tenía claro que Kayle y Santana iba a seguir juntas, sin embargo, no estaba preparada para escucharlo, aún dolía, porque aunque habían intentado olvidar a Kayle, no lo conseguía, no existía nadie capaz de reemplazar en su corazón, a esa morena de ojos verdes que era su primer y gran amor-.

-Pues espero que te haga feliz-. Expresó esquivando su mirada y guardándose todo el dolor que le producía escuchar eso-.

-Gracias, yo también quiero que encuentres a alguien que te haga feliz-.

-¡Hola!-. Saludó un emocionado Kurt atrapando en un abrazo a Francis-.

-Hola, te estaba esperando-. Respondió la rubia-.

-Tenemos compañía espero que no te moleste-. Expresó el joven quien apunto a dónde venían Rachel y Britt-.

-No hay problema-.

-Espero que pasen un agradable día, nos vemos-. Se despidió algo incomoda Kayle-.

- Adiós-. Se despidió Francis-.

-Hola…-. Saludaron casi al unísono Brittany y Rachel, esta última mirando con recelo a Francis, no sabía que era ella la amiga de quien Kurt les había hablado-

- ¿Por dónde empezamos?...estoy impaciente-. Exclamó Kurt chocando sus manos en señal de emoción-.

- Creo que haciéndole un Fashion emergency a tu amiga no sería mala idea-. Respondió mirando de pies a cabeza a Rachel-.

-¿Disculpa? Pero yo me siento bastante cómoda con el atuendo que hoy llevo, además nunca he requerido que alguien me diga que es lo que debo usar-. Contestó Rachel con algo de exasperación-.

-Claramente no lo has hecho porque cualquiera que no esté ciego podría decirte que esa falda y tu abrigo de colores esta fuera de moda más o menos de los años sesenta-. Expresó la rubia en forma ácida -.

-Ok, creo que es mejor que salgamos de aquí, me gustaría conocer algunos teatros, ¿puede ser?-. Dijo Kurt intentado relajar el ambiente-.

-Apoyo a Kurt-. Britt quien se había mantenido en silencio-.

-Entonces allá vamos-. Les respondió Francis-.

Los chicos se subieron al auto que los esperaba afuera y comenzaron a recorrer la ciudad. Francis estaba resultando ser una gran guía y aunque a veces no podía evitar hacer comentarios sobre el vestuario de Rachel, en lo demás era bastante agradable.

A los chicos les estaba dando hambre así que buscaron un lugar donde parar a comer algo y poder comentar sobre que le han parecido todos los lugares que han podido conocer hasta ahora.

-Creo que Nueva York no se puede comparar con ninguna otra ciudad del mundo-. Decía Rachel, tomando la carta del restaurant-.

-Te apoyo totalmente pequeña Barbra, todo en esta ciudad te grita espectáculo-. Añadió Kurt-.

-Lo he pasado muy bien-. Expresó Britt con una sonrisa-. ¿Cómo es vivir aquí?-. Preguntó a Francis-.

-Increíble, aunque cuando termine la escuela pensaba en irme a otro lugar-. Contestó-.

-¿Qué lugar podría ser mejor que este?-. Preguntó Rachel-.

-Quiero recorrer Europa, el verano anterior Kayle me llevo a Milán, Venecia, Toscana, París, creo que desde ahí me enamore de la magia de esas ciudades-. Recordó-.

Kurt se dio cuenta que a su amiga aún le afectaba hablar de su ex novia, lo que dejaba entrever que aunque haya pasado tiempo no lograba olvidarla. Para Britt conocer algo más a la chica fue como sentirse representada en lo que sentía, porque ambas estaban pasando por una desilusión amorosa. Rachel estaba atenta cuando el sonido de su celular la sacó, al mirar la pantalla se dio cuenta que era Quinn, así que pidió permiso y se retiró de la mesa.

-Hola hermosa… Quinn-.

-¡Hola!-.

-¿Qué haces?-.

-Nos detuvimos a comer algo con las chicas y Kurt-.

-¿Las chicas? Lauren y Tina están con ustedes también-.

-Mmm…no-.

-¿Entonces con quién?-.

-Estoy con Britt…y Francis-. Contestó dudosa-.

-¿Francis la ex novia de Kay?...eso es extraño-.

-Lo sé pero es amiga de Kurt así que salimos todos juntos, y tú ¿Qué haces?-.

-Recorro cada tienda de esta ciudad, Santana me está enloqueciendo, nada le gusta-. Expresó la rubia-.

-¿Buscan algo especial?-.

-Si un vestido perfecto, tiene una cena con Kayle hoy quien la presentara con su abuelo-. Explicó la rubia-.

-Ya veo, nosotros hemos recorrido muchas partes, y creo que hoy no será suficiente para conocerlo todo-.

-Para mañana no te comprometas, mañana eres sólo para mi Rachel Berry-. Dijo Quinn muy sensualmente-.

-¿Así y si me niego?-. Contestó coqueta-.

-Entonces me veré en la obligación de secuestrarte, así que por tu bien es mejor que no te resistas-.

-En ese caso es mejor que acepte-. Decía mientras jugaba nerviosa con su pelo-.

-Muy bien, será la mejor cita que hayas tenido nunca, ahora debo irme porque Santana está gritándome por no ponerle atención, te veo en el hotel-. Se despidió la rubia-.

-Te quiero-.

-Y yo a ti-.

-Todo bien, diva-. Preguntó Kurt más por curiosidad que otra cosa-.

-Sí, era Quinn quería saber dónde estaba-. Respondió aún con una sonrisa-.

-Veo que Q, te tiene bastante controlada-. Expresó Britt-.

-Sí, y mañana tendremos una cita, creo que es la primera oficial-. Dijo con sus ojos brillantes-.

-Entonces no sería mala idea ir de compras después de comer, no puedes lucir un horrible vestido en tu cita, la ahuyentaras de inmediato-. Comentó Francis-

Antes de que la pequeña diva pudiera rebatir el comentario, Kurt hablo primero.

-A nadie le hace mal un consejo-. Dijo para suavizar el ambiente una vez más a lo que Rachel se relajó y asintió-.

-¿Dónde está Q?-. Preguntó Britt-.

-Con Santana de compras-. Respondió-.

-¿De compras? Acabamos de llegar hoy, y por lo que me fije Santana empacó su closet completo, que puede necesitar-. Decía Kurt-.

-Quinn me dijo algo de una cena con Kayle, y su abuelo-. Contestó nuevamente la castaña no pensando que esas palabras no iban a ser bien recibidas por las otras dos chicas en la mesa-.

-Si me disculpan-. Se excusó Francis-.

La rubia se levantó y salió por un momento del local. Al escuchar a Rachel el aire comenzó a faltarle, y muchos recuerdos se le vinieron a la mente, todavía no estaba preparada para enfrentar que Kayle estuviera con alguien, alguien a quien al parecer amaba más de lo que alguna vez la amó a ella.

-¿Estás bien?-. Preguntó Kurt quien salió casi detrás de su amiga-.

-No-. Contestó-.

-¿Qué sucede?-. Dijo el joven abrazándola-.

-Está haciendo cosas por ella que nunca hiso por mí, eso es lo que pasa, está realmente enamorada, pienso que en realidad nunca estuvo enamorada de mi-. Respondió con rabia y tristeza-.

-No creo que eso sea cierto, fuiste su primer amor-. Decía para hacerla sentir mejor-.

-No estoy segura, fuimos novias por más de un año y nunca me presentó con su familia en forma oficial, no iba conmigo a las cenas, nada, y ahora cuanto tiempo tiene con ella y la lleva con James, ¡No lo entiendo!-. Exclama la rubia con rabia-.

-Cálmate cariño, ya no vale la pena que pienses en eso, te hace daño-.

-¿Qué ve en ella Kurt?, que tiene Santana López que yo no-. con una mano en su rostro-.

-Haber, eso no te lo voy a permitir, tú eres Francis Johansen, un icono juvenil, la chica con más estilo de Nueva York y la más hermosa también, así que esas inseguridades las borras de inmediato, no quiero volver a escucharlo-. Retó el joven para subirle el ánimo-.

-Lo siento, pero no puedo evitar que me afecte, cuando la vi de nuevo enfrente de un golpe todo lo que no logro olvidar, todo lo que aún la amo-. Respondió la rubia más tranquila-.

-Y lo entiendo, pero que eso no signifique que estés menospreciándote, tu eres increíble, ok y si yo lo digo no hay posibilidad a debatir, y ahora digo que entremos porque estoy muriendo de hambre-. Exclamó ofreciendo su mano-.

-Lo que tú digas-. Aceptó su mano y entró, agradeciendo tener un amigo de verdad en ese momento-.


Quinn ya estaba a punto de comenzar a gritarle a la latina. Habían recorrido cada tienda y nada la convencía.

-¿Sabes que podría estar con Rach en vez de aquí contigo eligiendo un vestido que te pondrás una vez y nada más?, porque te conozco, siempre haces lo mismo, lo usaras ahora y después ya no porque según tú estará pasado de moda o temporada-. Expresaba la rubia ya hastiada-.

-Tú no entiendes nada de moda, además hablaste recién con tú Hobbit que tanto reclamas-. Le contestó la morena-.

-Primero no le digas hobbit y segundo ella se lo estaba pasando mucho mejor que yo, porque estar de compras dejo de ser divertido cuando le dijiste que no al vestido número cien-.

-¿Dónde está Berry?-.

-Se había detenido a comer con Kurt, Britt y Francis-. Respondió la rubia sin darle importancia-.

-¡¿Con quién?-. Exclamo Santana saliendo del probador-.

-Con Kurt, Britt y Francis-. Repitió-.

-¿Y por qué están Britt y Berry, pasando tiempo con Johansen?, de que me perdí, es que acaso son amigas ahora, no me gusta que esa tipa ande rondando porque lo único que quiere es volver con Kayle, MI NOVIA, no la quiero cerca, porque no le dijiste eso a Berry cuando hablaron-. Expresaba enojada la latina, mientras Quinn simplemente la observaba-.

-San…creo que lo encontraste…te ves perfecta-. Murmuró la rubia mirándola fijamente sin hacer caso a todo lo que había dicho antes-.

Santana se volteó hacia el primer espejo que vio y se dio cuenta que su amiga tenía razón, ese era el que había estado buscando-.

Cuando salieron de la tienda, Quinn estaba aliviada de ya no tener que seguir buscando, aunque ahora le tocaba a ella, ya que quería comprar un regalo para Rachel, estaba decidida a preparar una cita inolvidable.

Una vez que entraron al hotel, ya era bien entrada la tarde. Rachel y Britt aún no llegaban y Quinn se recostó encima de su cama, su tarde había estado agitada y se sentía agotada. Mientras Santana se tomaba una ducha para relajarse y comenzar a cambiarse para su cena.

Después de casi dos horas, y cuando la rubia se estaba comenzando a quedar dormida, Santana salió y la verdad que es que la palabra hermosa no alcanzaba para describirla.

-¿Y qué tal me veo?-. Preguntó la latina algo nerviosa-.

-Eres lo más parecido a una princesa que he visto de cerca-. Respondió Quinn con una sonrisa-.

-Bueno en parte así me siento, como si fuera a pedir permiso para entrar a la corte real o algo por el estilo-. Expresó sarcásticamente-.

-Cuando éramos niñas, siempre soñamos con encontrar un príncipe azul recuerdas, supongo que tú encontraste lo más parecido a eso en Kayle, sólo que en vez de llegar en su brillante corcel, aprecio en su brillante limosina-. Señaló la rubia haciendo que Santana riera-.

-Eso sonó en extremo cursi, creo que Berry te está haciendo ver demasiados musicales-. Le dijo burlándose-.

-Aun así te ves hermosa y elegante así que estás lista para enfrentar a quien sea-.

-Gracias Q-. Expresó sinceramente y tomándola en un abrazo-.

-Ya es suficiente no quiero que te arrugues, además es casi la hora, Kay debe estar esperándote ya-.

-Tienes razón, nos vemos-.

-Cuando vuelvas tienes que contarme todos los detalles-.

-Ok, es un trato-. Y se dispuso a tomar su bolso para salir-.

Cuando iba a cruzar la puerta, se encontró con Rachel y Brittany, quienes venían llegando de su paseo por la ciudad. La bailarina clavo su mirada en Santana, por mucho que le hayan dolido las palabras que le dijo antes, no podía pasar por alto lo impresionante que se veía, la buscó intensamente, pero la latina bajo la mirada, no fue capaz de mirarla a los ojos.

Para Santana no pasó inadvertida la mirada de Britt, era tan fija que aunque no la viera podía sentirla. Recordó su conversación anterior con Quinn, y si era cierto que cuando las tres eran niñas, y leían los cuentos de hadas soñaban con encontrar a su príncipe azul, pero lo que la latina nunca dijo, fue que lo único azul en lo que soñaba, eran en esos profundos ojos que tenía su rubia bailarina.


Kayle estaba algo nerviosa, se encontraba en el bar del hotel, termino de tomar su trago y miró su reloj, ya era hora, así que salió rumbo al Lobby. Lo que vio al abrirse las puertas del ascensor fue a su novia aún más hermosa que cada día, llevaba un vestido en tonos marfil que brillaba ante la luz, se ajustaba a sus curvas pero el escote no era tan pronunciado, llevaba su cabello recogido y el maquillaje era suave, intensificando su hermosa mirada.

-Creo que nunca me va a dejar de impresionar lo bella que eres-. Exclamó Kayle tomando su mano-.

-Siempre tan amable, tú también te ves bien-. Respondió complacida con una sonrisa-.

-En este momento si alguien se fijara en mi estaría loco, tu acaparas toda la atención-. Expresó avanzando sin soltar su mano, para que todos supieran que esa hermosa latina ya tenía una dueña-.

Kayle le abrió caballerosamente la puerta de limosina, para dirigirse al restaurant.

-Tú me haces sentir como de la realeza, creo que nunca había andado tanto en limosina en un solo día-. Expresó Santana rompiendo el silencio y así relajarse-.

-No creo que haya nobles en mí familia, pero si ex presidentes así que tú podrías ser algo así como Jacky Kennedy-. Le respondió con una sonrisa-.

La conversación fue liviana durante todo el trayecto, lo que relajo a Santana, sin embargo, una vez que estacionaron y debían bajarse, los nervios la inundaron otra vez.

Una vez que entraron, Santana recorrido con la mirada el lugar. Era inmenso y todos los que entraban vestían casi de gala. Kayle preguntó por la mesa reservada y una joven muy amablemente las guio, cuando llegaron, pudo percibir que el hombre ya estaba sentado, esperándolas.

-Buenas noches, abuelo-. Saludó Kayle, a lo que el hombre se levantó y le dio un caluroso abrazo-.

-Mi pequeña, te he extrañado, no has venido a visitarme desde que se mudaron-. Expresó sin soltarla-.

-Abuelo-. Kayle se distancio y volvió a tomar la mano de Santana-. Ella es Santana López, mi novia-. Expresó la chica de ojos verdes, muy segura-.

-Buenas noches, es un placer Señor Carpentier-. Dijo estirando su mano-.

-Igualmente-. Respondió escuetamente y sin quitar su vista de ella, como si la estuviera inspeccionando-.

-Nos sentamos-. Dijo Kayle para romper el silencio-.

Se ubicaron en la mesa y la camarera les ofreció inmediatamente la carta de platos y también la de vinos. Este último fue elegido por Kayle, por petición de su abuelo, mientras les traían sus pedidos, James comenzó a hacer algunas preguntas.

-Así que Santana, lindo nombre, ¿Qué ascendencia tiene?-. Preguntó-.

-Es latino, señor-. Respondió algo nerviosa-.

-¿Siempre has vivido en Lima?-.

-Sí-.

-¿Y qué planes tienes para cuando te gradúes?, Porque Kayle tiene que volver a Nueva York para entrar a Yale, ahí estudio mi padre, yo y Benjamín, el padre de Kayle, es tradición en nuestra familia-. Explicó el hombre que poseía una postura rígida y unos ojos verdes como los de Kay, pero mucho más duros-.

-Abuelo, esto es una cena, no un interrogatorio, además yo aún no decido a que universidad iré, falta un año para graduarme-. Contestó Kayle con un tono firme-.

-Quiero conocer a tu novia un poco más, no veo que hay de malo con eso, o algo que he dicho te ha molestado, Santana-. Preguntó mirando a la latina-.

-No señor, no me ha molestado, pero la verdad aún no he decidido que voy a hacer al salir de la escuela, quiero entrar a la Universidad y salir de Lima, eso es seguro-. Contestó recuperando su seguridad

-Suena a un plan y ahora estás aquí para la competencia de coros, no es así-.

-Sí, clasificamos a las Nacionales que son el sábado, estamos muy emocionados y tenemos confianza en hacer una buena presentación-. Respondió-.

Cuando llegaron los platos, y sirvieron las copas de vino, James alzó su copa.

-Por este encuentro con mi nieta y su hermosa novia-. Expresó el hombre, eso era algo así como una aprobación, así que Santana sonrió complacida-.

-Gracias abuelo, ¿Y cuándo visitaras Lima?-. Preguntó la chica de ojos verdes-.

-No lo sé, tal vez para tú cumpleaños, ya vas a cumplir 18 y tú sabes lo que eso significa en nuestra familia-. Respondió el hombre-.

-Lo sé abuelo, me lo llevas diciendo durante los 17 años que tengo-.

La conversación se fue relajando con el pasar de la noche. Santana se había relajado y hasta pudo bromear en alguna ocasión con James, quien se mostraba más cercano, y amable. En un momento el celular de Kayle comenzó a sonar, vio que era Quinn por lo que prefirió contestar aunque Santana le sostuvo la mano para que no la dejara sola.

-Entonces… ¿Quieres de verdad a Kayle?-. Preguntó James una vez que estaban solos-.

-Por supuesto que la quiero, ella es increíble-. Respondió-.

-Lo es, Kayle es especial, y no lo digo porque sea mi nieta, sino porque pese a todo lo que ha tenido que pasar, que creo tú lo sabes, sigue confiando en las personas, entrego su corazón otra vez, y espero sinceramente que esta vez no salga lastimada-. Señaló mirándola fijamente-.

-Yo…haré todo lo posible por hacerla feliz como ella me hace a mí y no lastimarla, eso se lo prometo-.

-Me complace escuchar eso Santana, tú eres diferente a las chicas que Kayle ha conocido, nunca la había visto que mirara a alguien como te mira a ti, está enamorada de ti de una manera que ni siquiera con Francis lo estuvo-.

-Puedo preguntar ¿Por qué nunca aprobó a Francis?, la verdad me daba miedo enfrentarme a usted por temor a que me rechazara como a ella-. Preguntó curiosa-.

-Muchachas como Francis hay muchas en esta ciudad Santana, yo nunca la odie ni nada parecido, sólo estaba seguro que no era la indicada para Kayle, contigo es diferente, ¿Por qué te daba temor no tener mi aprobación?-.

-Porque conozco a Kayle y no quería que tuviera algún conflicto con su familia por mi culpa, aunque ella no lo diga, quiere su aprobación, tiene muchas fotografías suyas en su habitación, lo quiere y lo respeta-. Explicó la latina-.

-Por eso eres diferente, a ti te importa Kayle, no lo que viene con ella, y eso es lo que yo espero de la persona que este con mi nieta, porque como tú dices ella no siempre dice las cosas, puede verse fuerte, pero necesita a alguien a su lado, y ahora que te conozco, me alegra que esa persona seas tú, Santana-. Expresó James, dándole la primera sonrisa sincera en toda la noche-.

-¿De qué me perdí?-. Preguntó Kayle al reintegrarse a la mesa-.

-De nada que vayamos a repetir ¿o no James?-. Dijo Santana-.

-Por supuesto que no-. Corroboró el hombre-.

La siguiente hora hasta que la cena termino fue familiar, relajada, y compartiendo anécdotas.

-Creo que ya es hora de volver a casa, a mis años no es bueno trasnochar demasiado-. Expresó James-.

-Tienes razón abuelo, nosotros también tenemos que regresar al hotel, Santana tiene ensayo mañana desde muy temprano-. Añadió Kayle-.

Se levantaron y antes de separarse en la salida para ir cada uno a su vehículo.

-Espero verte pronto por Lima, abuelo-. Se despidió Kayle abrazándolo-.

-Y yo espero que decidas pasar aunque sea parte de tus vacaciones con nosotros en los Hampton, tienes que venir con Kayle, Santana, no te arrepentirás-. Invitó el hombre-.

-Es una gran idea, lo conversaremos con Kay-.

James estrechó en un abrazó a Santana, fue su última demostración de que contaba con todo su apoyo.

-Bienvenida a la familia, Santana-. Le dijo al oído-.

-Gracias-. Respondió sinceramente y con alivio Santana-.

Una vez dentro de la limosina ya estaban sólo las dos chicas-.

-¿Creo que no fue tan terrible o no?-. Preguntó Kayle pasando un brazo por los hombros de su novia-.

-La verdad al principio me sentí como siendo interrogada por el FBI, pero después ya fue todo más relajado, creo que no me odia-. Respondió-.

-De hecho no sólo no te odia, sino que me atrevería a decir que le agradas y eso es impresionante, nunca lo había visto así de relajado con alguien que no es de la familia-.

-Bueno, eso es porque me dio la bienvenida a la familia, no hay nadie que se pueda negar a los encantos López, cariño, hay que sólo mirarte a ti-. Dijo sonriendo-.

-Después de esto, ya no tengo dudas acerca de tu encanto-.

-¿Qué las tuviste alguna vez?-. Preguntó fingiendo sentirse ofendida-.

-Claro que no…ven aquí-. Y la tomo en un apasionado beso, que no se detuvo hasta que llegaron al hotel-.

Kayle fue a dejar a su habitación a Santana, quien prefirió dormir donde le fue asignado para evitar problemas con el señor Schue, ya que habían ensayos muy temprano en la mañana.

Había sido una noche que le aclaro muchas cosas, si bien estaba nerviosa, lo termino disfrutando, Kayle, cada día le daba pruebas de lo mucho que deseaba que su relación fuera en serio y funcionara, y ella debía hacer lo mismo, todo para pudieran ser felices.


El viernes comenzó muy temprano para los integrantes de Nuevas Direcciones. El señor Schuster había comenzado cerca de las 6 de la mañana a despertarlos, para prepararlo todo. Tenían que escribir dos canciones, preparar una coreografía y coordinarse para que toda saliera perfecto.

A la hora del almuerzo, estaban todos estresados, y estar encerrados tantas horas los estaba agobiando absolutamente. El maestro los animaba diciéndoles que todos los esfuerzos valdrían la pena cuando se presentaran en las Nacionales y superaran a sus contrincantes.

Ya a las 5 de la tarde, estaban agotadísimos pero tenían las dos canciones para presentarse, un dúo y una canción grupal. La coreografía había caído en manos de Britt y Mike, quienes habían preparado una accesible para todos incluso para Finn. Así que el señor Schue accedió a que pudieran descansar, y le dio a Quinn el permiso que le pidió para salir con Rachel.

-Tienes una hora para prepararte diva-. Susurró Quinn al oído de Rachel y siguió su camino-.

Una hora después, Rachel estaba lista, había aunque a regañadientes seguido el consejo de Francis, así que se compró un vestido que la rubia y Kurt aprobaron. Al mirarse al espejo se dio cuenta que sus amigos tenían razón, se veía increíble, el rosa siempre había sido su color, pero este vestido no tenía nada de infantil como otros que había usado, dejaba a la vista sus dos armas más mortales, aquellas tonificadas y largas piernas que sabían eran la debilidad de su rubia, y se ajustaba perfectamente a sus curvas.

Recibió un mensaje de Quinn, que la esperaba abajo, así que se apresuró, tomo su bolso y salió con la ilusión de pasar una noche increíble con su hermosa chica.

Decir que Quinn estaba nerviosa era un eufemismo, puesto que la rubia nunca antes había organizado un cita para alguien, era nueva en todo eso, siempre había salido con chicos, con ellos todo siempre fue simple, fácil, pero ninguno nunca la hiso sentir como lo hacía Rachel, por eso quería que toda saliera a la perfección.

Cuando la vio acercarse todos sus nervios fueron olvidados, era tan hermosa que junto a ella nada podía salir mal.

-Hola hermosa-. Saludó la rubia con un roce de labios-.

-Hola… ¿Y a dónde vamos?-. Preguntó impaciente-.

-Ya lo verás-. Respondió la rubia misteriosa-.

-Me dejare sorprender por ti entonces-. Expresó regalándole una sonrisa-.

Subieron al auto que las esperaba en la entrada del hotel, y cuando ya se detuvo los ojos de la pequeña diva se abrieron de par en par, estaban al frente de uno de los teatros de Broadway, es espectáculo que se anunciaba era el musical Wicked.

-¡Como conseguiste entradas!-. Exclamó Rachel emocionada-.

-Eso no importa, tú sólo disfruta-. Le tomó la mano y entraron al teatro-.

Mientras duro el espectáculo, Quinn se dedicó más a mirar a Rachel que hacía el escenario. Amaba como los ojos de su chica brillaban por la emoción de ver un espectáculo así. Tenía claro lo que significaba Broadway para Rachel y como eso siempre ha sido su sueño.

Rachel no despegaba su mirada del escenario y se imaginaba cuando ella en un par de años más fuera la protagonista, lo deseaba con tanta fuerza que ya podía casi tocarlo, siempre se prometió que eso sería su prioridad, que nada podría interferir jamás entre ella y su destino, nada, excepto tal vez, esa rubia que estaba a su lado sosteniendo su mano.

Una vez terminado el musical, Rachel hablaba más y más rápido de lo acostumbrado. Quinn se estaba esforzando por seguir todo lo que decía pero a momentos se le hacía imposible así que opto por algo para hacer que se detuviera. La tomo fuerte por la cintura y la atrajo hacía si con pasión, con su otra mano le sostuvo el rostro y rompió la distancia con un beso que no sólo callo a la pequeña diva, sino que le quito la respiración.

-Te quiero-. Le susurró la rubia cuando se separaron y sin más tomo su mano y siguieron el camino hacia la salida-.

Una vez nuevamente en el auto, Rachel se había apegado mucho al cuerpo de Quinn, ese inesperado beso, la había dejado con ganas de más y aunque fueran sensaciones nuevas para ella, sentía un calor que invadía cada centímetro de su cuerpo.

-¿Y ahora volvemos al hotel?-. Preguntó la castaña-.

-La noche recién empieza-. Respondió

-Ya no sé qué más esperar de ti Quinn Fabray-.

-No esperes nada, sólo déjame sorprenderte-.

La siguiente parada fue un conocido restaurant Neoyorkino, en donde había fotografías de muchas figuras de Broadway.

Entraron e inmediatamente las llevaron a donde Quinn ya había reservado una mesa anteriormente, tomaron sus órdenes y la chica que las atendió procedió a retirarse.

-Me quieres decir como preparaste todo en menos de un día-. Expresó la castaña-.

-Tengo mis contactos-. Respondió con una sonrisa que a Rachel le parecía la más sensual que haya visto nunca-.

-Ha sido la mejor cita que he tenido, nunca nadie se había preocupado de llevarme a lugares que me gustaran, eres tan especial conmigo que me haces olvidarme de todo, para simplemente querer estar a tu lado siempre-. Confesó sin despegar sus brillantes ojos cafés de esa mirada verde-.

-No hay nada que quiera más que estar contigo, todo el tiempo que sea posible-. Respondió la rubia-.

Una vez que llegaron los platos, los disfrutaron en un silencio cómodo, ambas tenían cosas en mente que en parte no se atrevían a decirle a la otra, por miedo a apresurar demasiado su relación.

-¿En qué piensas?-. Preguntó Quinn-.

-En ti, en mí, en nosotros-. Respondió-.

-¿Paso algo que quieras decirme?-.

-Tengo miedo de quererte como lo hago, me estoy enamorando de ti Quinn, y esto no estaba en mis planes, no cuando ya vamos a entrar al último año de escuela-. Expuso la castaña-.

-Tampoco estaba en los míos Rach, yo tampoco tengo claro cómo enfrentar esto que me pasa, pero tengo claro que quiero seguir contigo, entiendo que tú siempre lo has planeado todo, pero hay momentos es que es mejor dejarse llevar y no analizar cada paso-. Respondió la rubia-.

-Tienes razón, en este momento sólo quiero disfrutar contigo-.

Una vez terminada la cena, tomaron sus cosas y salieron tomadas de la mano del restaurant, se sentían libres, lejos de Lima a nadie le importaba o las miraban extraño.

Cuando llegaron al hotel, y entraron al ascensor a Rachel le llamó la atención que marcara un piso diferente al que se encontraba su habitación-.

-Quinn, creo que te equivocaste-. Evidenció-.

-No lo hice, queda la última sorpresa-. Respondió-.

Cuando por fin el ascensor llegó al último piso, Rachel se dio cuenta que era nada menos que el Pent House del hotel a donde la llevaba la rubia, lo que le sacó otra sonrisa más, definitivamente Quinn se había ocupado de cada detalle.

Cuando entraron la rubia la llevo directamente a la terraza, donde estaba dispuesta una pequeña mesa con una botella de champaña y dos copas, se podía apreciar una vista impresionante y esa noche el cielo las acompañaba con un hermoso manto de estrellas. Quinn sirvió en ambas copas y se puso frente a frente con Rachel.

-Creo que algún día tú brillaras más que cualquiera que esas estrellas que están en el cielo-. Expresó la rubia mirándola fijo-.

-Quinn…yo…-.

-Tú eres mi estrella Rach-. Interrumpió-. Y desde que estamos juntas todo es más claro para mí, te quiero por eso, en esta ciudad que amas y después de una noche que intente fuera inolvidable quiero pedirte…¿Rachel Berry quieres ser mi novia?-. Preguntó nerviosa y por primera vez bajando la mirada-.

Rachel la miró con dulzura, nunca la había visto así, tan vulnerable, abriendo su corazón y diciéndole que la quería con ella. Antes de que pudiera esbozar una respuesta su cuerpo actuó por instinto y la abrazo con fuerza y después la beso, la beso recordando la primera vez que sus labios se juntaron, la besó como si su vida dependiera de ella, como si su oxigeno fuera permanecer al lado de esa rubia hermosa con quien podía verse por mucho tiempo.

-¿Supongo que aceptas?-. Preguntó la rubia cuando se distancio-.

-Alguien podría negarse a ti, eres la persona más impresionante que haya conocido y lo que más quiero en este momento, es ser tu novia, sólo tuya Quinn-. Respondió acercándose otra vez con mayor pasión que la vez anterior.

Quinn nunca había sentido a Rachel tan liberada y no podía culpar al alcohol porque sólo bebieron una copa cada una. Los movimientos desenfrenados de la castaña la estaban excitando demasiado, podía sentir como cada centímetro del cuerpo de Rachel estaba pegado al de ella y eso se sentía tan bien, que no era capaz de detenerla, no en ese momento. Por lo general siempre era la pequeña diva quien calmaba esos arranques de pasión pero esta vez no parecía querer detenerse, al contrario besada el cuello de la rubia con lujuria mientras con sus manos, la recorría completamente.

-Rach…si sigues así no creo poder detenerme-. Murmuró la rubia entre gemidos-.

-No quiero hacerlo…-. Respondió para tomar su mano y llevarla adentro.

La habitación contaba con una gigantesca y hermosa cama, Rachel hiso que Quinn se sentara en el borde, mientras desabrochaba sensualmente su vestido, hasta dejarlo caer en el piso, donde también quedaron sus tacones. Avanzó la pequeña distancia que la separada de Quinn, quien al observarla se mordía el labios inferior con deseo.

-¿Te gusta lo que ves?-. Susurró al oído de Quinn mientras se recostaba sobre ella-.

-Eres lo más bello que he visto-. Respondió dejándose hechizar por esa hermosa chica que sólo llevaba un diminuto conjunto blanco-.

-Quiero esta noche ser tuya, por primera vez-. Le dijo y le atrapó los labios en un beso-.

Quinn se estaba dejando llevar y todos sus temores de que Rachel no pudiera estar segura se borraron con sus palabras, así que se acomodó mejor en la cama y comenzó a hacer suyo ese cuerpo que tantas noches antes había soñado tener así, a su completa disposición.

Rachel se deshizo del vestido de Quinn con habilidad, quería poder tocar su piel tensa y suave. Quinn cambió de posiciones y se ubicó sobre ella, para poder besar primero por encima de la tela esos pechos redondos y firmes de lo que era dueña su novia, los acariciaba y besaba hasta que desprendió el sujetador con desesperación. Al verlos en toda su magnitud, se mojó con los labios y les pasó su lengua con dedicación succionando los pezones que no tardaron en ponerse rígidos al mismo tiempo que Rachel gemía y alzaba sus caderas pidiendo más. Pero la rubia quería ir con calma, disfrutar cada momento.

Luego de repetir con ambos pechos la misma acción y sin dejar de acariciarlos, comenzó a hacer un camino de besos por todo el abdomen de Rachel, quien sólo se dejaba amar y disfrutaba de todo lo que le provocaban las caricias de la rubia.

Siguió hasta llegar al centro de su novia, estaba a algunos centímetros y podía sentir como emanaba el calor, definitivamente todo el juego previo había dado resultado.

Sin ya querer demorar más, sacó con cuidado la última prenda y abrió más las piernas de la diva, dejando espacio suficiente para acercarse y con su lengua satisfacer a su novia. Comenzó con movimientos lentos, succionaba con cuidado el clítoris inflamado por tanta excitación y saboreaba la esencia de Rachel, quien gemía cada vez más fuerte, y realizaba movimientos erráticos tratando de obtener un poco más de Quinn.

La rubia subió con cuidado hasta juntar nuevamente sus labios con los de su novia, haciendo que Rachel saboreara su propio sabor.

-¿Estás lista?-. Quinn al oído-.

-Mmm…si-. Respondió con esfuerzo-.

Quinn bajo una de sus manos y primero acaricio el muslo interno hasta llegar al centro de Rachel para luego introducir dos dedos y comenzar con pequeñas embestidas, quería ir lento, para evitar hacerle daño, tenía claro que era su primera vez.

Rachel primero sintió un pequeño dolor que rápidamente fue reemplazado por placer, era como si millones de golpes eléctricos la azotaran al mismo tiempo. No tenía control de su cuerpo y sentía como se alzaban sus caderas pidiendo tácitamente que la rubia profundizara más.

Quinn podía sentir también como su propia excitación crecía con el roce del muslo de la diva sobre su sexo, cada vez más vertiginoso, con ansiedad, con deseo. Pronto las embestida eran más rápidas, los jadeos inundaban la habitación y sus respiraciones se sincronizaban. La rubia podía sentir como el espacio donde estaban sus dedos se hacía cada más estrecho, indicio de que ya faltaba poco para llegar al orgasmo.

Rachel sintió sólo una última carga eléctrica y abrió sus ojos para que llegara a ella la sensación más placentera que jamás antes había experimentado. Con ello Quinn también pudo llegar a su clímax, esa chica definitivamente tenía la capacidad de hacerla sentir como nadie nunca antes.

La rubia dejo caer todo su peso sobre la castaña y retiro sus dedos con cuidado, para después llevarlos a su boca y degustar el sabor más delicioso que probo.

-Nunca me había sentido así…es único-. Expresó Rachel aún agitada-.

-Fue increíble-. Respondió la rubia acomodándose al lado-.

-Lo fue porque lo hice con la persona indicada, tú eras a quien estaba esperando-. Dijo y apoyo su cabeza en el pecho-.

-Te quiero-.

-Yo más-.

Después de esa agotadora jornada cayeron en un sueño y placentero sueño.


Con la mañana, Rachel fue la primera en abrir los ojos. Miró a su lado y ahí descansaba una hermosa rubia quien tenía una leve sonrisa, si hasta dormida era bella, era todo lo que alguien quisiera, todo y más de lo que ella tal vez se merecía.

Se levantó cuidando de no despertarla, se dio una ducha muy rápido y salió de la habitación, había algo en su pecho, algo que sólo se calmaba con lo mejor que ella sabía hacer. Camino las calles que eran no más de cinco para llegar al teatro donde serían las presentaciones esa tarde para las Nacionales. Al entrar y por lo temprano que era no había nadie, así que aprovecho y se subió al escenario, dando pasos pequeños, disfrutando de cada espacio, respirando profundamente he intentado pensar que era lo que le ocurría.

Tenía miedo, eso pasaba, se había entregado en cuerpo y alma a una persona como nunca antes, y no se arrepentía, pero le daba miedo que eso que sentía por Quinn, fuera más fuerte que su amor por el escenario, su amor por la música, su sueño de llegar a triunfar en Broadway. Ella nunca había tenido nada más que sus aspiraciones, todo el tiempo que se sintió sola, su sueño la sostuvo, ¿Y qué pasaba ahora?. Quinn no tenía planes, pero si los formaba y esos estaban en otro lugar, ¿Sería capaz de seguirla?.

Sin darse cuenta comenzó a cantar, las notas venían a ella y se empezaba a escuchar la letra de "My Man" de Babra Streisand. Lo que en un principio eran susurros ahora ya era una clara voz, sacando todo lo que tenía dentro de sí, todas sus dudas, todos sus temores.

Estaba con sus ojos cerrados, por lo que no advirtió la presencia de alguien más hasta cuando la tomaron por la cintura y la giraron.

-Sabía que aún sentías algo por mí-. Expresó Jesse que antes de la que diva pudiera reaccionar ya tenía sus labios colisionando con los de Rachel.


Quinn despertó al sentir el espacio frío a su lado. Llamó a Rachel un par de veces para ver si estaba en otra parte, pero ninguno de sus gritos fueron contestados. Recorrió completamente el lugar y le comenzó a entrar el pánico ¿se habrá arrepentido?, por eso se fue así, mil preguntas pasaban por su cabeza en ese momento. Se metió a la ducha y se vistió casi en tiempo record y pensó por un momento, ¿Dónde podría estar?. La respuesta vino cuando ya presionaba con desesperación el botón del elevador. Corrió las cuadras que la separaban del teatro.

Entró con la respiración entrecortada por el esfuerzo y lo que vio le corto más la respiración. Rachel estaba al centro del escenario, entro los brazos de Jesse St. James. Por eso había desaparecido, para encontrarse con él, ahí enfrente suyo, estaba su respuesta.


Y? Lo sé estuvo largo, pero valio la pena o no? La verdad a mi me produjo sentimientos encontrados escribirlo, pero el en próximo se veran las consecuencias de todo lo que paso en este...

Ahora necesito desahogarme con todas ustedes, ¿Que les parecio el capitulo del martes de Glee?, la verdad no hubo nada más hermoso que escuchar a Naya cantar Adele, pero con el pasar de los días mi odio profundo y absoluto hacia Finn no pasa, LO DETESTO! No le perdono que por su culpa, Santana haya llorado, así que decidí iniciar una cruzada llamada "Asesinemos a Finn Hudson muy lenta y dolorosamente" Quien esta conmigo? jajaja... Gracias leer y espero sus review! Saludos, dany.