Capítulo 14
La bala le atravesó el pecho. James cayó bruscamente al suelo. La sangre comenzaba a manar de su pecho traspasando la nívea tela de su camisa oculta bajo su chaqueta
"¡James!"
Elizabeth se agachó junto a él Desesperada colocó ambas manos en su pecho tratando de detener sin la herida sin éxito alguno.
Mercer observando con rostro inexpresivo a Norrington desplomado sobre los brazos de Elizabeth.
"Insensato. Desperdiciar la vida de esa manera por una simple mujer" Beckett escuchó el ofensivo comentario y se limitó a soltar un bufidodespectivo
"Una lástima, Comodoro"
cargó de nuevo el arma sin la más mínima compasión y apuntó contra Elizabeth quien insistía desesperadamente en tapar la herida de James que ni siquiera oyó el click del amartille del arma.
"No es de caballeros disparar a una dama, mi Lord y mucho menos a una dama indefensa"
Barbossa intervino de pronto evitando una nueva desgracia aún mayor
"La señorita Swann eligió su destino el día que ayudó al señor Sparrow a escapar de la horca en Port Royal y lo sentenció al compartir su apellido, mucho me temo"
Beckett mantenía su brazo alzado por encima del hombro, apuntando hacia la nuca de Elizabeth
"Dudo que hayáis hecho tan largo viaje para acabar con la vida de una mujer"
Barbossa trataba de manejar la situación manteniendo su habitual actitud despreocupada
"queréis el tesoro, Lord Beckett pero somos nosotros quienes sabemos dónde encontrarlo" ensanchó una sonrisa dejando ver sus dientes amarillentos
Beckett le miró, captando por fin su atención
"¿A donde queréis llegar?" entrecerró sus fríos ojos
"Cuatro ojos ven más que dos. Tal vez deberíamos llegar a un acuerdo" propuso Barbossa observando cómo Beckett baja el arma
"Escuchad a vuestro segundo de abordo, señor Sparrow. Sabe lo que dice" Comentó Beckett con la pistola fuera de alcance aunque aún desenfundada
Barbossa asintió en silencio entrecerrando sus pequeños ojos "¿Vuestras condiciones?"
Beckett fue muy claro y preciso en lo que deseaba obtener
"Me guiareis hasta el tesoro. Sólo vos" inquirió con cierto recelo "e iréis desarmado"
Barbossa apretó los dientes
sin duda es más listo de lo que esperaba avanzó un par de pasos sin apartar la mirada de Beckett "Trato hecho" exclamó con su rota voz mientras una satisfactoria sonrisa surcaba las comisuras de sus agrietados labios
"Sea pues" susurró Beckett ladeando su media sonrisa triunfal "Mercer, quedaos aquí y no dudéis en abrir fuego a cualquiera de estos traidores si si así lo veis conveniente" añadió sin apenas ladear el cuello hacia su segundo "No debemos olvidar que nos encontramos rodeados de asesinos que no merecen otro destino que la horca"
Mercer desenfundó con gusto su pistola cargándola con una sonrisa en su marcado rostro "Si, señor"
"Y ahora, Barbossa...si sois tan amable..." Urgió alzando el brazo.
Barbossa lanzó una furtiva mirada a Jack quien seguía resguardado, oculto entre su propia tripulación, observó cómo inclinó levemente la cabeza, en un gesto de asentimiento
"Vos, ordenáis, Lord Beckett" exclamó obligandose a ensanchar una sonrisa, inclinando su espalda en una mofante reverencia; después de todo tenía a Beckett donde lo que quería, pues era él quien conocía la isla y Beckett debía seguirle a pasos de ciego. En silencio giró sobre sus botas de cuero dando la espalda a Jack y al resto de la tripulación y se dispuso a adentrarse entre la boscosa vegetación. Beckett, siguió sus pasos, cual perro siguiendo a su dueño al frondoso interior de la isla. las incontables hojas de los árboles absorbían la fresca brisa de la costa y el calor y la humedad se colaban bajo las telas de su pulcro uniforme de la compañía de las Indias Orientales. Beckett giró el rostro tras su hombro, observando la densa y boscosa vegetación que habían dejado atrás, dando por seguro que no sabría volver de nuevo a la costa
"Mas os vale que esto no sea uno de vuestros juegos, Barbossa" le replicó con cierta desconfianza. El viejo pirata dejó escapar de sus labios una seca carcajada
"un pirata no revela la localización de tan preciado tesoro así por que sí,Lord Beckett...tened paciencia...
el tesoro está oculto en una cueva" exclamó Barbossa apartando de su vista las verdes y abundantes hojas Y dicha cueva se oculta bajo los pies de una muy antigua iglesia"
"¿Y cuánto tardaremos en encontrar dicha iglesia?" Le reprochó Beckett nuevamente frunciendo el ceño.
Barbossa ensanchó una nueva sonrisa que Beckett no pudo apreciar
"Tardaremos cuanto debamos tardar, Lord Beckett..."
La herida no paraba de sangrar. La sangre empapaba la camisa de James y las suaves manos de Elizabeth
"¡Que alguien me ayude!" El destino de James era inevitable pero ella insistía en tratar de detenerle la herida. James apenas podía mantener los ojos abiertos. La vista se le nublaba, todo a su alrededor se convertían en sombras borrosas y los sonidos que oía le resultaban lejanos.
Jack se acercó a James
"¡Aparta!"
alejó a Elizabeth a un lado y sin perder un segundo vertió las frescas gotas de rocío de la Panacea. las únicas gotas de inmortalidad se deslizaban entre los pétalos azules cayendo en la mortal herida de James.
La densa vegetación eclipsaba completamente el lugar. Ya no se divisaba el mar, ni la playa, ni siquiera el horizonte "¿Qué es este lugar?" Exclamó Beckett arrugando su rostro confuso. Habían llegado frente a lo que parecía una vieja capilla de madera. Barbossa abrió la amplia trampilla,polvorienta y oxidada por la humedad del lugar "Queríais saber donde se oculta el tesoro. Os he guiado hasta el lugar. Depende ahora de vos ser capaz de encontrarlo" entrecerró sus ojos amarillos.
Beckett entrecerró los ojos
"Es un truco vuestro,Barbossa?" exclamó alarmado
"¿Truco , Lord Beckett?" Barbossa ensanchó una sonrisa en su arrugado rostro "Acordé llevaros hasta el tesoro y aquí estamos" abrió sus brazos señalando la inmensidad de la zona mientras el pequeño Jack se agarraba a su cuello.
"Aquí no hay ningún tesoro" replicó Beckett
"Sí que está, aunque vos no especificasteis que os revelara dónde se oculta exactamente" le informó Barbossa mostrando orgulloso su hilera de dientes podridos "yo he cumplido con mi parte del trato.. así que...Buena suerte, Lord Beckett" exclamó con una reverencia y mofante sonrisa y con dos rápidos movimientos Barbossa desapareció entre la vegetación dejando a Beckett tal y como lo quería; solo y desorientado.
Las imágenes cobraban nitidez de nuevo, las voces se oían claras y precisas y las fuerzas volvían poco a poco a él.
James inhaló con ansias llenando de aire sus pulmones y exhaló profundamente
Jack se incorporó y se dispuso a ir en busca de Beckett
"¡No tan deprisa, Sparrow!"
Mercer alzó elbrazo apuntando a Jack quien hizo oídos sordos.
Mercer apretó los dientes ante tal insultante desprecio y se dispuso a disparar pero la tripulación de Jack se interpuso
"No estás en condiciones de amenazar a nuestro capitán" exclamó Gibss con una sonrisa. Raguetti desenvainó la espada
Maldita sea
La tripulación le superaba en número. Beckett no estaba para respaldarle y observaba vencido como Jack desaparecía entre la vegetación.
Barbossa apresuró el prso de sus botas en una larga y exhausta carrera hasta llegar por fin junto a la enorme iglesia de piedra con una alta torre que custodiaba una enorme y negra campana. Lo cierto era que estaba a pocos metros de donde dejó a Beckett pero si no se había pisado antes aquel lugar era muy difícil de orientarse.
De una patada abrió la puerta trasera, mohosa y reseca, cedió fácilmente al pie de Barbossa.
El interior olía a una densa humedad y las matas de polvo bailaban entre la oscuridad. Barbossa avanzó con pasos lentos tratando de recordar el lugar exacto del tesoro. Un sonido tras él captó su atención. Giró y vio la figura de Beckett "era de esperar que toda rata guardase con recelo su pequeño porción de queso" exclamó
Beckett empuñando la pesada pistola en su mano, alzando el brazo apuntando al amplio pecho del viejo pirata "no me insulteis de tan vanal modo, Lord Beckett" exclamó Barbossa, inclinando la cabeza ocultando su rostro bajo su enorme sombrero "a fin de cuentas no soy más que un honrado pirata" en un rápido movimiento echó a correr ante la consternación de Beckett. alcanzó a subir con pasos apresurados las escaleras de la alta y estrecha torre oyendo tras de sí las botas apresuradas de Beckett besando el viejo suelo de madera. Barbossa había alcanzado la cima del torreón cuando Beckett alzó el brazo de nuevo y decidió disparar, pero la bala no dio en el cuerpo del pirata sino en la enorme campana de hierro. La pequeña bala hizo sonar la enorme campana con un sonoro sonido y sepulcral
"¡Gong!"
la cuerda reseca cedió al peso de la campana y esta cayó con fuerza sobre la madera reseca a los pies del alto torreón, atravesándola y descubriendo la entrada de la cueva.
Jack entra al interior de la cueva.
¿qué ha sido eso?
Elizabeth junto a James oyó de pronto el lejano sonido sepulcral hendiendo los cielos
"la campana..." Exclamó Gibbs con un rastro de preocupación en su grave voz.
Elizabeth frunció el ceño, era evidente que aquel sonido no auguraba nada bueno
"¡Jack!" susurró con temor, levantándose de un ágil salto y desapareciendo entre la frondosa vegetación ,saliendo apresurada en busca de Jack
"¡La campana!"susurró Jack frunciendo el ceño con preocupación prestando atención al sepulcral sonido que surcó los cielos "¡Oh, puñeta!" Maldijo entre dientes, apresurando sus pasos. No estaba lejos de la enorme iglesia. Cuando llegó al lugar encontró para su desfortuna la amplia puerta abierta. Desenfundó su espada receloso antes de entrar al interior pero el silencio reinaba entre la oscuridad.
Jack avanzó con pasos sigilosos hacia el torreón, solitario para su desconcierto y ladeó una mueca de dasagraso al contemplar la pequeña trampilla de madera a los pies del torreón destrozada. bajó al interior, siendo envuelto por la humedad y la más absoluta oscuridad. Atravesó la amplia cueva manteniendo su espada alzada. Subió por varias rocas deformadas
"Resulta curioso el precio que un hombre está dispuesto a poner a su vida por conservar la más valiosa moneda de cambio" aquella voz resonó entre la oscuridad y para su infortunio divisó a pocos metros la figura Beckett acariciando las brillantes monedas de oro que casi rebosan en aquel enorme baúl.
"Supongo que la ambición es la peor de nuestras más valiosas virtudes" exclamó Jack deteniéndose sobre sus deja caer las monedas que tenía en su mano mezclándolas con el montón del cofre"debéis ayudarme a subir el cofre al Embaucador, Sparrow" apartó la vista de las doradas monedas y la centró en Jack, apoyado sobre la columna de la entrada.
Jack enarcó las cejas, entrecerrando sus ojos tiznados.
"¿Ayudaros?" mostró una mueca de desconcierto " Si mal no recuerdo el trato era entregaros el cofre y ya lo tenéis junto a vos" hizo un gesto en dirección al cofre "El cómo salgáis de aquí con él es algo que no me incumbe"
"Sin embargo estáis aquí" puntualizó apretó los dientes y frunció el ceño"¿Debo recordaros que osasteis amenazar a mi esposa" alzó su afilada espada.
Beckett ladeó una mofante sonrisa desenfundando su pistola "¿Así pretendéis vencer?" cargó la pistola con severa templanza "Sin duda vuestros impulsos os traicionan una vez más, Sparrow" ensanchó una insolente sonrisa
"Casi tanto como a vos vuestros más bajos deseos..."
Beckett apretó los labios ante aquel insulto. Arrojó la pistola al pequeño lago tras su espalda y desenfundó su espada dispuesto a encarar al ingenuo pirata
Las nubes colapsaron el cielo en cuestión de segundos, cubriéndolo de un gris amenazador. Varios relámpagos rugieron sobre los aires trayendo con sus rugidos una densa lluvia. Elizabeth se adentraba a toda prisa entre la frondosa isla, tratando de llegar a tiempo a la vieja iglesia. Su instinto le incitaba a pensar que Jack se hallaba allí junto a Beckett y la simple idea le hizo acelerar el ritmo de sus pasos. La fuerte tormenta había embarrado el terreno en cuestión de segundos y calado sus botas hundiendolas bajo la espeso fango a sus pies dificultándole avanzar en su carrera.
La figura fantasmal de Mercer apareció de entre los árboles con su acero desenfundado y una sonrisa en su arrugado rostro "¡Vaya! ¡Vaya!¿Os habéis perdido, dulce golondrina?" enarcó su oscura ceja asomando con ella la fila de arrugas sobre su rostro "Ya va siendo hora de que volváis a la jaula" empuñó con decisión el mango de su espada
Elizabeth desenfundó su espada y se encaró a él sin temor, soltando feroces rugidos de leona con cada estacada, consiguiendo desarmarle con un ágil movimiento de su espada y hundiendo su afilado acero en su brazo derecho.
"¡AAAHHHH!" Mercer gritó de dolor apretando los labios mientras el acero atravesaba la carne del brazo. La lluvia caía furiosa, incesante, torrencial. empapaba su rostro y debilitaba sus fuerzas, una simple estacada de Elizabeth y todo habría acabado para él pero Elizabeth optó por la clemencia.
Sacó con un movimiento brusco su espada y para desconcierto de Mercer se alejó desapareciendo entre la lluvia y las frondosas ramas dejando a un Mercer malherido quien a duras penas consiguió ponerse en pie, arrastró sus botas sobre el denso fango hasta llegar a un enorme árbol. dejó escapar un exhausto suspiro de sus labio y dejó caer su espalda, apoyadondose sobre el grueso tronco dejando que la incesante lluvia llevara a cabo su cometido
Las espadas rugían retumbando en el interior de la oscura cueva. Beckett estiró el pie golpeando bruscamente en el estómago de Jack, quien perdió el equilibrio cayendo de bruces sobre el pequeño lago. Beckett aprovechó para agarrar el cofre entre sus manos a abandonar la cueva en una desesperada carrera. Atravesó las enormes rocas a su paso escuchando al pirata salir de las aguas y gritar su nombre en un rugido
"¡BECKETT!"
Pero no miró atrá, avanzó con el pesado tesoro en sus manos hasta conseguir salir de la cueva, atravesando las astillas de madera hasta aparecer de nuevo en el interior de la iglesia, escuchando tras de sí los pasos desesperados de Sparrow. Beckett abandonó la iglesia pero la densa vegetación de la isla le rodaba al exterior y para su infortunio una inmensa lluvia caía desde los cielos eclipsando cualquier visibilidad a sus ojos ¡Maldita sea! frunció el ceño. No podía volver él solo a la costa, no conocía el camino. Un leve murmullo de agua resonaba tras la iglesia y Beckett decidió seguir el rumor. Debía alejarse cuanto antes o Sparrow acabaría apareciendo espada en mano. Giró sobre sus zapatos y echó a correr en busca del rugido. Sus pasos le llevaron a los pies de una enorme cascada cuyas aguas caían furiosas para parar a los pies de un profundo y bravo río, tirando con su fuerza de la corriente.
"¡Maldita sea!" Se lamentó Beckett "¡por aquí no puedo salir!" Se acercó con cuidado a los pies de la cima asomando el rostro sobre la inclinada pendiente
"¡BECKETT!"
La voz de Sparrow le pilló por sorpresa, girando el rostro hacia el pirata aferrandose con fuerza hacia el pesado cofre
"¡Ese cofre no os pertenece!" Le reprochó Jack empuñando su espada. avanzó hacia Beckett mientras la lluvia volvía resbaladiza la hierba
"¡Os equivocáis, Sparrow" gritó Beckett al borde del abismo alzando su voz siendo engullida por la fuerza de la intensa lluvia "¡Todo cuanto tenga que ver en este Caribe, me pertenece!" liberó una de sus manos del cofre para agarrar su espada, pero el peso de las monedas se cargaron sobre su pequeño brazo izquierdo y la descompensación le hizo tambalear. Amartilló la pistola pero al alzar el brazo en busca Jack sus ojos se toparon la la bota del pirata propinandole una brusca patada en su estómago. Beckett retrocedió ante el impacto y sus talones asomaron por el precipio. El prso del cofre aún le descompensaba con lo que su cuerpo terminó cediendo a la fuerza de sus talones cayendo por el precipicio. En un gesto desesperado de no caer se agarró al brazo de Jack tirando consigo al pirata. Beckett resbaló de espaldas aferrando con fuerza su mano libre sobre la resbaladiza tierra consiguiendo frenar la caída quedando colgado sobre abismo apartando la cabeza del cuerpo de Jack quien caída de rodillas sobre el precipicio consiguiendo aferrarse al fango a sus pies quedando para su infortunio a la misma altura de Beckett. Ambos trataban desesperados de impulsar sus cuerpos y subir de nuevo pero el esfuerzo les estaba siendo sido demasiado y la intensa lluvia les resbalaba en los dedos.
Jack divisó de pronto a Elizabeth emerger de entre la lluvia llegando ante ellos "Elizabeth..." Susurró aterrado pero sus pasos se detuvieron a varios metros desconcertada
"¡Elizabeth!"
Jack la conocía perfectamente, sabía que se dejaría llevar por su impulso egoísta
"no hagas nada absurdo!" le ordenó desde el borde del precipicio pero Elizabeth echó a correr entre la tormenta hacia él. Se arrodilló a su lado y empezó a tirar con fuerza de sus brazos
"¡No voy a dejarte!" exclamó Elizabeth pero sus manos se le resbalaban en el empapado abrigo de Jack .La figura de Mercer también apareció junto a ellos, agarrándose el brazo donde Elizabeth le había herido, detuviendo donde antes se había detenido Elizabeth
"¡Mercer, ayúdame!" Ordenó Beckett a quien comenzaba a sentirse arrastrado por el peso de cofre. Su segundo oyó la orden pero permaneció quieto sujetándose el brazo y jadeando por el cansancio
"¡Mercer!"
Beckett no aguantaba el peso del tesoro y apenas conseguía sujetarse sobre el borde del precipicio.
Clavó desesperado sus uñas bajo la húmeda tierra, pero sus dedos se deslizaban por el barro. Su rostro ensombreció cuando Mercer dio media vuelta dejándole sólo en el abismo.
No
Beckett soltó el tesoro ya que de lo contrario acabaría cayendo con él mientras observaba cómo
Elizabeth conseguía ayudar a Jack, subiéndolo de nuevo, sacándolo del precipicio
Beckett jamás podría subir sólo. Sólo entonces lo comprende y ya no tiene interés en seguir esforzándose por sostenerse. Su causa está perdida . Dirigió una última mirada a Jack y Elizabeth
"Sólo era un buen negocio..." y tras aquellas palabras, soltó sus manos cayendo al vacío y con él el tesoro, dejándose engullir por las bravas y hambrientas aguas.
Jack exhausto se apoyó en Elizabeth mientras se asomó con cautela al borde del abismo pero Beckett había desaparecido bajo el fondo de las aguas. Sacó el mapa de su abrigo arrojándolo por el precipicio
"Nuestro trato queda cumplido" exclamó entre jadeos apartando el rostro de las aguas para buscar el rostro de Elizabeth y sus húmedos labios.
Mercer corría con pasos desesperados sin rumbo fijo a través de las confusas sendas de la isla.
La lluvia y la deshidratación habían conseguido desorientarle. Se detuvo a recuperar el aliento.Oía sonidos de animales a su alrededor no eran rugidos de algún animal feroz pero le hicieron desenfundar su espada.
Avanzó despacio mirando a su alrededor preparándose para el ataque repentino de cualquier animal que estuviera dispuesto a cruzarse en su lluvia había embarrado el camino y las botas se le prestaba atención al camino que pisaba. estaba tan centrado en los sonidos que provenían de entre los árboles cuando pisó un terreno demasiado botas comenzaron a hundirse lentamente en aquellas trató de liberarse pero con cada movimiento sólo conseguía hundirse más.
Desesperado gritó aterrado cuando aquellas hambrientas arenas lo tenían apresado por la cintura.
Se estiró tratando de alcanzar alguna rama a la que agarrarse pero el peso de las arenas era demasiado Los gritos aumentan mezclándose con los sonidos de los animales mientras era engullido por aquellas arenas movedizas.
La tormenta por fin pareció dar un poco de tregua. La lluvia había cesado y sólo quedaban finas gotas que aún se insistían en desprenderse bajo el cielo azul.
James y el resto de la tripulación aguardaban en la orilla sentados sobre la blanca apareció de entre los árboles dirigiéndose a ellos apoyado en Elizabeth.
Gibss se levantó de un salto al verles.
"¡Jack!" exclamó eufórico de volver a verlos al fin
James por su parte, se incorporó con cuidado, llevándose la mano al pecho con una mueca.
"¿Cómo estáis, Comodoro?" Preguntó Jack nada más llegar junto al grupo, apoyando su brazo sobre los hombros de Elizabeth mientras ella le rodeaba con cuidado la cintura.
"Vivo.." exclamó James desconcertado" Es imposible..." se palpó el pecho donde la bala le atravesó y donde su piel había cicatrizado.
Jack ensanchó una sonrisa dejando ver su diente de oro "Es curioso como a veces lo imposible resulta ser lo más probable"
