.
.
Indecisa
.
.
—No… no… No, no… Ah… no… ¡No, no…! Ah… Ahí… No… Oh, no… ¡Sí! Sí, sí, sí… ¡Sí, oh, sí!... ¡No!
—¿No? —preguntó Ranma levantando la cabeza.
—Sí —respondió Akane, mordiendo su dedo meñique sintiéndose al borde de un abismo de emociones al que deseaba saltar a pesar de sus miedos.
Ranma dudó, pero más impaciente volvió a sumergir su rostro dentro de su deseo.
—¡No! No… No, ay, no… ¡Ranma, no! Ahí no… Oh…
—¿Me detengo?
—¡No!
—¿Entonces sigo?
—¡Sí!
—Pero…
Akane cogió la cabeza de Ranma, ansiosa y furiosa, obligándolo a hundir otra vez el rostro entre sus…
—¡Oh, sí, Ranma, sí! ¡Sí, sí, sí…, no, no sí, sí, no!... no, ahí no… no, oh… sí… sigue, sí… Ay, ahí sí… sigue, no pares… oh… ah… ¡Oh! Sí… ¡Sí!
.
.
