Llegué a casa hecha una mierda y me encerré en mi cuarto a llorar. De madrugada, se puso a llover y no ha parado desde entonces. El tiempo ha ido concorde con mi estado anímico estos tres días. Me siento ligeramente recuperada por lo que he aceptado la cena que Brody me ha propuesto para esta noche. Además, si la volviera a rechazar, sospecharía que me pasaba algo.
Aparezco en el salón donde Blaine y Alex están mirando la televisión.
-Vaya por dios, si ya no pareces un zombie. – Me dice Blaine cuando me ve.
Tiene razón, parcia un alma en pena estos días, pero ahora llevo un bonito vestido veraniego y voy ligeramente maquillada.
-¿Has quedado con tu doctorcito? – me pregunta Alex uniéndose a la conversación.
-Sí, he quedado con Brody. – asiento y ella niega con la cabeza.
Suspiro profundamente y me siento en el sofá.
-¿Qué te pasa ahora? – le pregunto algo frustrada.
-Nada. – dice sin mirarme, atenta a la televisión.
Busco la mirada de Blaine, por si él sabe algo, pero niega con la cabeza en cuanto la encuentro.
-Siempre la misma historia Alex. – le digo y capto su atención.
-Es que al final yo tenía razón Scarlett.
-¿Por qué? Si ya no estoy con él. – le pregunto confusa sabiendo por dónde van los tiros.
-¿Ha acabado mal o no? – me pregunta y yo aparto la mirada sin responder. – Pues ya está. Lo que no me esperaba era que fuera por tu culpa Scar. Probablemente has jodido una de las mejores oportunidades de tu vida.
-Alex, ya vale… - le susurra Blaine intentando que yo no lo oiga, pero no lo consigue.
-¿Ya vale que? ¿De decirle la verdad? Ha dejado a un chico realmente encantador para volver con una imbécil que la dejo destrozada. – me mira fijamente. – y sabes que tengo razón. Sabes que te has equivocado y por eso llevas tres días en este modo depresivo. ¿Pero para que aceptarlo y arreglarlo? Deja de estar en lo seguro Scarlett.
Alex se levanta y abandona el salón. Blaine me mira de manera compasiva pero yo alzo la mano para callarlo antes de que diga nada. El timbre suena poco después y me dirijo al recibidor para abrir la puerta.
-Hola preciosa. – dice Brody y intenta darme un beso en los labios que acaba en la mejilla porque giro la cara.
-Hola. – digo y esbozo una sonrisa.
Lo miro de arriba a abajo y me doy cuenta de que sigue lloviendo por que lleva un paraguas en la mano.
-Mierda, no he cogido uno. – digo señalándolo.
-Da igual, con este valdrá para los dos. Tengo el coche casi en la puerta. – dice sonriente y yo asiento.
Un buen restaurante, dos copas de vino y una buena comida. Demasiado típico de Brody. Y ahora empieza de nuevo a contarme sus batallitas.
-Y entonces le dije al doctor Smith que eso no se hacía así. Que si era un interno o que. – empieza a reírse él solo y yo por cortesía suelto una ligera carcajada.
Si he de ser sincera, llevo un buen rato sin escucharlo. Tengo la mente en las palabras de Alex. Noto una ligera vibración en el móvil. Y excusándome lo saco. Tan solo es un mensaje de información, pero fingiendo que es importante, me quedo mirando fotos solo por dejar de escucharlo un rato más. Una foto con Blaine y Santana en el hospital, otra con Alex en el restaurante mejicano en el que casi nos da algo con ese plato picante… joder, lo que faltaba: las fotos que me hice con Sam en el hospital. ¿Por qué me las pasaría al móvil? Las paso una a una, con ligera rapidez, y me quedo estancada en la que me está besando mientras sostiene mi cara con una sola mano por las mejillas. Se me escapa una sonrisa y pronto mis pensamientos son interrumpidos.
-¿Todo bien Scarlett? – me pregunta Brody pasando una mano entre mi móvil y yo para interferir en la visión de la pantalla.
-¿Sabes qué? No, todo está mal. – digo bloqueando el móvil y guardándolo en el único bolsillo del vestido.
-¿Qué te pasa? – me pregunta confuso.
-Todo me pasa Brody. ¿Por qué viniste a buscarme? No, realmente, ese no es el problema. La cosa es porque fui tan tonta de aceptarte de nuevo. Estoy harta, de ti y de tu hospital y de todo. Deje escapar lo que más me importaba y debo recuperarlo.
-¿Qué estás diciendo?
-Se ha acabado Brody. – sentencio y me levanto decidida hacía la salida.
-Señorita, está lloviendo a mares. No le recomiendo salir sin paraguas. Será mejor que espere. – me dice el portero con una sonrisa.
Observo detenidamente la calle. Tiene razón. Llueve muchísimo.
-No importa. – le contesto sonriendo y echo a correr bajo la lluvia.
¿Dónde voy? Si lo llamo no me lo cogerá. No sé donde vive…la ficha del hospital. Ahí lo debe poner. Mercedes tiene turno si no recuerdo mal. Me freno en seco en medio de la calle, y saco el móvil. Las gotas caen sobre la pantalla y yo llamo a mi enfermera favorita.
-Mercedes al habla.
-Cedes, tienes que hacerme un favor enorme. – digo rápidamente.
-¿Qué pasa?
-Tienes que conseguirme la dirección de Sam.
Primero me toma a broma pero luego ve que voy muy enserio. No me promete nada y cuelga. Como esperaba, diez minutos después, tengo la dirección de su casa. Está a cinco minutos de aquí así que echo a correr de nuevo. Mi mente procesa con retraso que Sam ya no vive allí, si no que se mudó de nuevo a su propia casa. Así que cuando llego me dejo caer en las escaleras que dan acceso a la puerta de la casa. No sé si pasan diez minutos o una hora hasta que oigo una voz a mis espaldas.
-¿Scarlett? ¿Eres tú? – pregunta y yo me levanto para girarme.
-Mary. – acierto a decir. – Sí, soy yo.
-¿Qué haces aquí?
-Tengo que recuperar a Sam. – digo sin filtros.
No quiero perder el tiempo y si ella quiere ayudarme, espero que sea lo antes posible. La mujer me mira con compasión y asiente con la cabeza. Se acerca a mí por lo que quedo debajo de su paraguas.
-Él dijo que no, pero yo sabía que volverías. – admite y me dice la dirección.
Hago una ademan de abrazarla pero me lo pienso mejor. Voy empapada. Así que le beso la mejilla y tras una amplia sonrisa por parte de las dos vuelvo a salir corriendo pero me detengo al oírla.
-Hazlo feliz Scarlett.
-Lo prometo.
Echo a correr sin parar, tengo treinta minutos andando hasta allí, así que intento darme la más prisa posible.
Finalmente llego a un bonito edificio. Miro el reloj y me doy cuenta de que es bastante tarde. Las tres de la madrugada, para ser exactos. Pero tengo decido no echarme atrás. Pico en el piso que su madre me ha indicado y tras esperar un par de minutos una voz ronca contesta al interfono.
-¿Quién es?
-Sam, es importante. – digo y la puerta hace un sonido de que se abre.
Que chico más confiado. Podría ser un ladrón que ha visto su nombre en el buzón perfectamente. Se me escapa un pequeña carcajada, pero creo que es más por la histeria que por otra cosa. Subo hasta el último piso por las escaleras y entonces pico de nuevo a la puerta. Como no abre nadie ni se escucha nada, pico de nuevo. Está vez escucho un golpe y finalmente la puerta se abre.
-Perdona, me había dormido en el sof…- empieza a explicar pero se calla en cuanto me ve. – Scarlett.
-Sam. Lo siento. Sé que diga lo que diga, no tengo perdón. He cometido el error más grande que jamás he cometido. Te dije que no te iba dejar escapar y, aunque casi lo hago, quiero remediarlo ¿vale? Porque realmente no quiero dejarte ir.
El chico se queda en silenció unos segundos y luego sonríe.
-Estás empapada.- dice finalmente y yo me río.
-Te quiero. – me sale del alma decirlo.
La sonrisa se desvanece y coloca ambas manos en mis mejillas para atraerme a él y besarme. Me arrastra dentro con el beso y cierra la puerta tras nosotros. Rodeo su cuello con los brazos y él baja sus manos en mis piernas para elevarme. Me lleva a su habitación y nos deja caer en la cama. La intensidad de los besos ha aumentado considerablemente pero él hace un parón de repente.
-Yo también te quiero. – susurra y no puedo controlar mis ganas de besarlo.
La ropa desaparece en poco tiempo y dejo de saber cuando acaba mi cuerpo y comienza el suyo.
Son las once de la mañana y entro sigilosamente en mi piso con fe de que todos sigan durmiendo. Me dirijo a mi habitación a cambiarme de ropa para poder volver a salir.
-Hombre, pero si es la desaparecida. – dice Blaine en voz muy alta mientras se apoya en el marco de la puerta de mi cuarto.
El medio grito ha hecho aparecer a Alex, que pasa y se tumba en la cama.
-A sí que las cosas fueron bien con el doctorcito supongo. – dice la chica mirando el techo y a mí se me escapa un pequeña carcajada.
-Con el doctorcito precisamente no.
Ambos me prestan toda la atención y no tengo más remedio que contárselo todo.
-Y hemos empezado a salir. – digo finalmente y la habitación de inunda de gritos de emoción y muchas palabras que no logro entender pero que imagino que son felicitaciones.
Me dirijo al recibidor y abro la puerta con mis compañeros de piso tras de mí.
-Puedes pasar, estaban despiertos- digo sonriendo y Sam pasa dentro.
El chico es inundado a preguntas por parte de Blaine mientras Alex organiza una quedada en el Surgeon, donde nos encontramos media hora más tarde. Las presentaciones son rápidas gracias a Puckerman señalando a todo el mundo y gritando sus nombres. El único que dice delicadamente es el de Quinn, que acompaña con un "mi novia" y la sonrisa de ella.
Cervezas, preguntas y carcajadas. Sam encaja a la perfección y Santana propone un brindis en su nombre.
-Bienvenido a la familia Sam.
Todos alzamos las cervezas y las hacemos chocar para luego dar un trago. Una vez dejo la bebida en la mesa Sam me mira con una sonrisa y sin poder evitarlo remarco la bienvenida con un beso.
-No te dejaré escapar de nosotros. – digo sonriendo.
-Eso espero.
NA: Pues ya está. Mañana subiré un epílogo pero puedo decir que ya está casi :) Estoy preparando otro fic que tambien protagonizaran Sam y Scarlett... a ver que tal.
