Poder Oculto

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Capitulo 14. Una vida nueva, ¿como ninja? Parte 2.

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-¡Naruto qué…!

Pero la pregunta se quedó atascada en su garganta cuando vio a quien había llegado…

Sus ojos se abrieron presas por el pánico mientras su boca comenzaba a formar una mueca de terror y asombro.

- N-no… - apenas si susurró ella mientras el rubio no podía moverse de su lugar.

Un grito comenzaba a formarse en su garganta, luchando por salir. Su cuerpo temblaba incontrolablemente mientras no podía apartar los ojos de aquella visión.

Lágrimas comenzaron a manar de sus ojos abiertos de par en par mientras un doloroso nudo comenzaba a obstruir su garganta al mismo tiempo que el grito.

No podía ser, no hubiese podido llegar hasta ahí. Simplemente no podía.

Sangre manchaba el piso de madera. Aquel rojo carmesí producto de sus pesadillas más recientes la obligó a quedarse de piedra en su lugar.

- N-no… No de n-nuevo… haz q-que se de-detenga… P-por fa-favor… No…

Aquel cuerpo conocido para ella comenzó a moverse, a arrastrarse hacía ella.

- No… - susurró, pero su voz se quebró al ver su rostro.

Un rostro de niña magullado, maltratado, manchado de sangre… Pero con los ojos más vivos de lo que ella recordaba.

Entonces aquel ser le habló con una voz pastosa:

- Hola Alex, quería verte. Espero y no te importe que haya tomado este cuerpo, pero necesitaba uno a mi medida… Y este estaba disponible…

- ¡¡¡¡NOOOOO!!!!

-¡¡¡ALEX!!!

Con un sobresalto, la chica se levantó del sofá donde estaba recostada. Temblaba y lágrimas recorrían sus mejillas. Escuchó su nombre y abrió los ojos. Aún sollozaba cuando un chico de cabello negro trataba de tranquilizarla.

- ¿Alex? ¿Qué sucede?

Ella se limitó a derramar más lágrimas con los ojos abiertos y fijos en un punto en el infinito. Parecía estar en trance.

- ¿Alex? – Volvió a preguntar, pero al no ver ninguna respuesta, el menor de los Uchiha se colocó delante de ella - ¿Puedes oírme?

Sus sollozos eran más fuertes y su cuerpo no dejaba de temblar. Sasuke tomó ambos hombros de la chica, sintiendo su piel fría. Ella parecía fuera de sí y el chico temió que perdiese la razón. Entonces ella bruscamente trató de liberarse de aquel suave agarre empujándolo lejos. Por la sorpresa, el chico momentáneamente la soltó, pero volvió a colocar sus manos en el mismo lugar, a pesar de la resistencia que ella oponía. No supo que hacer, solo podía sostenerla de los hombros y verla luchar para soltarse con lágrimas derramándose por sus mejillas.

Luego, y casi sin pensarlo la envolvió con sus brazos.

Alex se quedó quieta unos instantes pero luego relajó su postura, dejándose llevar por aquel reconfortante abrazo.

Las lágrimas seguían saliendo sin control de sus ojos, pero había detenido los sollozos al estar apresada por aquel abrazo la cual la tomó por sorpresa.

Permanecieron así cerca de diez minutos, en los cuales los únicos sonidos eran el tic-tac amortiguado del reloj de la cocina y sus respiraciones acompasadas.

Finalmente Sasuke se separó de ella un poco para ver como estaba; sus ojos hinchados por el llanto reciente eran lo único fuera de lugar. Aún podía sentirla temblar en sus brazos.

Suavemente la recostó de nuevo en el sofá y la cobijó con la manta llevada hasta ahí por él.

Ella lo observó atentamente mientras la acomodaba. Al darse cuenta de estar siendo observado, dijo:

- ¿Estás mejor?

La chica atinó a asentir con la cabeza, mientras lo veía con perplejidad.

- Descansa un poco, ¿de acuerdo? – Dijo al levantarse - Te traeré agua. – Dicho aquello, desapareció tras la puerta de la cocina.

A solas, Alex se llevó ambas manos a la cabeza, pasando los dedos por su cabello. No entendía nada y justo cuando iba a comenzar a levantarse, la puerta a su derecha se abrió.

- Naruto, ya era hora. – Espetó Sasuke desde el marco de la cocina. Había comenzado a caminar hacía la salita con un vaso grande de agua, pero se detuvo al ver al rubio.

- Gomen, pero había una larga fila. ¿Ha despertado ya?

- Obsérvala, está a un lado de ti.

Sus ojos azules se toparon con los cafés oscuros de ella y el rostro de Naruto se llenó de incertidumbre; por lo general los ojos de la chica siempre tenían vida, pero aquella vez se veían apagados, incluso tristes, como si el marrón oscuro hubiese quedado nublado de pronto.

- … - el rubio se quedó en su lugar, tratando de preguntarle como estaba.

- Estoy bien – dijo inmediatamente ella - ¿Qué ocurrió? – preguntó débilmente pues no reprimió un suspiro de alivio.

Sasuke llegó hasta ella y le ofreció el vaso con agua. Alex lo tomó y se bebió la mitad de un trago. Se le veía cansada, pero fuera de eso, estaba mejor.

Naruto se sentó a su lado mientras Sasuke permanecía de pie frente a ellos.

- Pues llegamos y nos sentamos a la mesa de la cocina – comenzó a explicar Naruto - Sasuke llegó cinco minutos después y cuando le fui a abrir, volvimos a la cocina y estabas profundamente dormida con la cabeza recargada en la mesa. Luego de eso, él trajo una manta, te cubrió y…

- ¿Me quede dormida?

- Si, Sasuke te llevó a la sala mientras yo hacia la cena.

Alex se paralizó; casi había olvidado que Sasuke se encontraba ahí y sintió calor en sus mejillas mientras evadió la primera parte de la oración.

- ¿Hacías? Si claro, ¿y esas bolsas? – apuntó con sorna mientras señalaba las bolsas de compra.

- Es-es-es-es.. equipo, si equipo. De… de mantenimiento para las armas ninja.

- Si como no, eso ni tú te lo creíste Naruto.

El rubio sonrió con una gran gota en su cabeza mientras suspiraba aliviado; si Alex comenzó a hacer bromas con eso, significaba que estaba bien.

Sasuke observaba desde la distancia, como manteniéndose fuera del alcance de ellos. Se había alejado del sofá donde descansaba la chica apenas si le dio el vaso. En el fondo le alegraba un poco saber que estaba bien.

Quince minutos después, los tres se sentaron a la mesa de la cocina y cenaron la comida que el rubio había "preparado". No hablaron mucho durante los primeros minutos, hasta que Sasuke notó que Alex recuperaba su tono habitual de piel.

- Estabas muy pálida al despertar – apuntó Naruto.

Alex sólo rió entre dientes y Naruto hizo lo mismo.

- Es tarde – dijo ella de pronto al ver el reloj en la pared de la cocina; marcaba las diez y veinte – debo irme ahora. Mañana debo entrenar con Kakashi. – Lo dijo así, sin más. Como si no hubiese pasado nada hace apenas media hora.

- ¿Ya llegó? – Preguntó el rubio.

- Llega mañana, - respondió ella. Esa misma mañana, después de haberla llevado al hospital debido al accidente, Kakashi fue llamado a misión - pero conociéndolo estará aquí en la tarde y me dará tiempo para descansar.

- ¿Cómo esta tu brazo? – Soltó de pronto el Uchiha y Alex lo miró sorprendida.

- B-bien supongo. Ya no me duele – expresó rápidamente. Se pudo ver reflejada en sus ojos negros y desvió la mirada. Aún recordaba como la había abrazado.

- Mientes – apuntó el moreno y Naruto movió su vaso haciendo ruido sobre la mesa.

Alex lo miró mientras sentía una punzada extenderse por su brazo. No entendía porqué le dolía tanto. Por lo general siempre se iba luego de una dosis de la medicina de Tsunade.

- No debes exigirte tanto. Tu cuerpo apenas se esta acoplando a este estilo de vida. Además Kakashi se fue de misión hace dos horas con Asuma-sensei y Guy-sensei. Tengo entendido que volverán hasta dentro de tres días. Ese es el tiempo perfecto para que descanses. – Finalizó Sasuke en tono serio.

- ¿Cómo sabes eso? – preguntó el Uzumaki.

- Él me lo dijo, ¿por qué crees que llegué tarde? Primero fui a ver a Tsunade y luego él estaba ahí. Me lo explicó todo y te indicó descansar Alex – dijo aquello último hacia la chica, quien se estaba levantando para irse.

Ella suspiró resignada. Aún recordaba los primeros días; cuando terminaba tan cansada que no podía ni siquiera levantarse de la cama, con los músculos de la espalda tensados y exigiendo un cambio de posición pero sin poder hacer nada. Sólo descansaba los sábados, pero era muy poco tiempo para recuperarse, pues temprano empezaba con el entrenamiento diario.

Se quedó meditando aquellas palabras. Unos días de descanso no le vendrían nada mal.

- ¿Entonces? ¿Te quedas o te vas, Alex?

- ¿Me estas corriendo, Naruto? – espetó ella alzando una ceja.

- No, no es eso… simplemente que… pues… es muy tarde y…

- Ya entiendo Uzumaki, Naruto. ¿Quieres que me quede aquí? – Soltó de pronto Alex, haciendo que los ojos del rubio se iluminaran de golpe por la emoción y Sasuke diera un respingo en su lugar.

- ¿Podrías? – Preguntó. Hace unos días se había quedado por primera vez en casa del rubio. Se durmieron hasta que el sol comenzaba a rayar el alba y para alivio de ambos, ese día era el descanso de la chica. Desde entonces, solo planeaban especies de pijamadas para comer ramen hasta saciarse y hablar de sus experiencias. Todo en tiempos de calma.

- ¿Por qué no? Realmente no me vendría nada mal un buen descanso.

- Perfecto – dijo Naruto y se incorporó del asiento, levantando los platos de la mesa – ahora solo déjame hacer esto y no te molestes – añadió al ver a la chica hacer lo mismo que él – eres mi invitada y yo limpiaré la mesa.

- Ja ja debería quedarme más seguido contigo, la primera vez que visité tu casa parecía un basurero, sin ofender.

- Muy graciosa. Oye Sasuke, ¿no quieres quedarte? Sería genial si nos acompañaras, ¿o tienes algo que hacer? – Indagó el rubio. La vez pasada el Uchiha no los acompañó. Usó la excusa de haber tenido una misión, pero Naruto sabía la razón… e intuía que Alex también, pero no lo mencionaron.

Los ojos negros del chico los miraron con interés, mientras ellos hacían lo mismo.

- Vamos Sasuke, tu dijiste que a veces los descansos son necesarios, incluso para los ninjas. – Señaló Alex astutamente.

Entonces el menor de los Uchiha se encogió de hombros, aparentemente sin mostrar interés, pero su voz demostró lo contrario cuando habló:

- Supongo que tienes razón. Puedo tomarme un pequeño descanso.

- ¡Entonces esta decidido, datte bayo! – Gritó Naruto escandalosamente mientras recogía rápidamente la mesa – Debo darme prisa para acomodar la sala. Hay que tener todo preparado.

Alex rió abiertamente mientras Sasuke se limitaba a sonreír de medio lado. Pero la chica hubiera jurado que una carcajada comenzó a formarse en su garganta, aunque la cubrió a la perfección con una tos leve.

Afuera, el viento arrastraba las hojas caídas de algunos árboles y el murmullo de la noche envolvía a la Aldea en un cálido manto de tranquilidad.

Allá a lo lejos, sobre una montaña de la cual se obtenía una vista panorámica de la Aldea de Konoha, dos siluetas se recortaban contra el cielo color tinta y cuajado de estrellas. Ambas llevaban sombreros orientales y capas negras y gruesas cubrían sus cuerpos.

Una de ellas levantó ligeramente su sombrero con su mano pálida a la luz de la luna y un anillo rojo como la sangre con un signo extraño brilló con malicia.

Observó a la villa, resguardada bajo la seguridad de aquella noche fresca. Una brisa llegó desde su espalda y agitó sus cabellos negros.

Soltó un bufido de inconformidad y su acompañante dio un respingo.

- ¿Qué sucede? ¿Acaso no te agrada volver? – Dijo con sorna.

Destapó más su rostro hasta hacer notar sus ojos negros como la misma noche.

- ¿Se supone que debo estarlo? – Contestó tajantemente y en aquellos ojos brilló un destello rojizo.

- Sólo creía que… después de tanto tiempo… - comenzó el otro, encogiéndose de hombros.

- No siempre lo que crees es necesariamente la verdad. Así que no hagas más preguntas estúpidas y movámonos de aquí. – Ordenó.

Sin hacer caso de la primera frase de su acompañante, volvió a preguntar:

- ¿Para qué demonios quieres moverte si no tienen mucha vigilancia? Son demasiado confiados, eso lo sabes de antemano. La vez anterior entramos como si fuera nues…

Pero no acabo su frase, pues los ojos negros se clavaron en él como dagas y no pudo continuar. Aquella vez, el destello rojizo duró milésimas de segundo y se desvaneció tan rápido como se había formado.

- Hay que acercarnos más para ver hasta donde podemos llegar. Con ese poder dentro de la Aldea, la Hokage colocó más vigilancia. No es estúpida y sabe de antemano a quien se enfrenta.

Sin decir nada más, ambas siluetas se fundieron en las sombras.

No dejaron evidencia de haber estado allí.

Sólo el tétrico sonido de un cascabel.

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- ¡Hokage-sama!

El grito asustado tensó a la mujer en su asiento y levantó la vista al ver al recién llegado.

- ¿Qué ocurre? – preguntó con un tono calmado.

Eran las once con cinco minutos. El despacho estaba tranquilo y la Hokage examinaba unos papeles provenientes de los archivos confidenciales.

- Akatsuki – dijo el shinobi sin rodeos y los ojos pardos de la mujer se oscurecieron visiblemente. Sin embargo, asintió mientras decía:

- Reporte.

- Se les vio hace media hora, cerca de la frontera norte. Los guardias los vieron. Dos figuras negras con manchas rojas y sombreros orientales. Y desaparecieron al cabo de unos minutos.

- ¿Desaparecieron? – preguntó extrañada la mujer mientras se inclinaba hacia el frente.

- Los centinelas afirman que así fue. No se reportó nada más extraño los siguientes minutos.

- Bien – dijo ella mientras volvía a recargarse en el asiento, entrelazando las manos a la altura de sus labios – doblen la seguridad en todas las entradas y sus respectivos radios de protección. Den aviso en las aldeas aledañas, llama a los ANBU, que estén en mi despacho en diez minutos y que todos los ninjas en guardia estén preparados. Y hazlo con discreción, no queremos que nos vean alterados. Calma y discreción ante todo.

- Enterado, Tsunade-sama – dicho aquello, el shinobi dio media vuelta y desapareció tras la puerta.

El silencio la envolvió un momento mientras suspiraba pesadamente.

- ¿Akatsuki? ¿Tan pronto? No puede ser, Tsunade-sama…

- Ya casi han pasado los dos meses… ¿Qué más podemos hacer? Lo único que nos queda es esperar el golpe. – Aunque aquello lo dijo con calma, su voz no sonaba muy tranquila.

- Van por ella, ¿cierto?

- Ellos aún no saben quien tiene el poder Shizune. Eso es una ventaja muy grande para nosotros. Además, el desempeño de Alex va muy bien, mejor de lo que esperaba. No les será fácil vencerla si sigue así.

- Esperemos que ella esté bien ahora, muy pronto todo se acabará y no habrá forma de dar marcha atrás. Tsunade-sama, ¿cree que esté lista para aprender eso? -

La mujer dio un respingo mientras fijaba sus ojos en ella.

- Aún no – dijo simplemente – es muy pronto incluso para Naruto y Sasuke. Debemos esperar un poco más, no podemos arriesgarnos a que algo salga mal.

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- ¡Vamos! ¿¡Acaso es lo único que puedes dar!?

- ¡N-no!

Me levanté, decidida a seguir. Me dolía la cabeza, los brazos, las piernas… Pero debía seguir.

Él se movió, dejándome unos segundos para reaccionar. Junté mis manos, realizando sellos rápidamente; aquello era mí única opción.

Me golpeó por la derecha y mi figura se distorsionó, transformándose en la de un tronco.

De inmediato, una shuriken le llegó por la izquierda a mi agresor, quien la esquivó limpiamente lanzada por un bunshin desde lo lejos.

En el último segundo posible, la figura del tronco volvió a tomar mi forma, atacándolo directamente mientras huía de la shuriken; todo ocurrió en cuestión de segundos.

Cubrió con un brazo mi patada y con el otro mi puño. Me alejé de él, impulsándome hacia atrás y con un rápido movimiento, saqué una senbon brillante y un kunai con un sello explosivo y lanzándolos al aire.

Ambos seguimos su trayectoria mientras él se alejaba unos metros. Fue lo indicado; corrí hasta él y a tres metros una bomba de humo estalló, envolviéndonos en una negra nube espesa.

A pesar del humo, podía verlo; esa bomba la había dejado caer yo y la senbon brillaba al reaccionar con el humo. Ataque con todas mis fuerzas con una patada certera, aprendida recientemente gracias al taijutsu.

Pero un dolor superior se extendió desde la punta de mis dedos hasta mi abdomen.

Caí de bruces en el césped, lastimándome el hombro al chocar con el suelo.

- Es suficiente – dijo y con un movimiento, todo el humo desapareció.

- Alex, ¿estás bien? – preguntó mientras se acercaba a mí, extendiendo una mano para ayudar a levantarme.

- Descuida Kakashi, estoy bien. Pero la próxima vez te derribaré.

El ninja sonrió con la mirada cuando me levanté al decir aquello.

- De acuerdo, pero ahora debes descansar. Además ya es tarde. Hemos estado aquí desde las cinco de la mañana, ya es bastante tiempo.

Miré el pequeño reloj de pulsera que llevaba en mi muñeca; marcaba las seis y veinte de la tarde. El entrenamiento había sido duro ese día, pero valió la pena.

- Veo que has progresado en los ataques. No me esperaba esa senbon; se clavó justo en mi ropa. Para serte sincero, no la sentí.

- Me estoy volviendo buena en esto, ¿no?

- Es excelente, además el uso de la técnica de sustitución con un bushin atacando en la distancia y volviendo a tu forma original, no esta nada mal.

- Aunque se me fue la guardia en lo del tronco, saque la bomba muy tarde.

- En realidad estuvo bien. Sólo hay que practicar un poco más el taijutsu. Y debes ir al chequeo médico de Tsunade.

- Eso es todas las semanas, ¿no podemos pasarlo esta vez? – pregunté anhelante. La verdad ya me mareaba ir muy seguido al hospital.

Kakashi me miró con severidad.

- No puedes pasarlo por alto. Tu cuerpo no es como los ninjas normales de la villa. Debe estar en chequeo constante hasta que se acostumbre totalmente a esto. Mientras tanto, iremos con Tsunade-sama a… que te revise. – Añadió cuando me sujetó al tiempo para evitar caer de sentón en el suelo.

- Ya… Está bien. Iremos – dije resignada. Hubiese podido aguantar el dolor en la pierna, pero mi testarudo sentido de autosuficiencia me dijo que podía apoyarme en ella. Desgraciadamente, mis músculos no soportaron tanto ajetreo y flaquearon mi peso.

Kakashi había vuelto dos días después de lo esperado. Aún así tuve tiempo para descansar. Mi brazo se había recuperado totalmente y casi no se veía la cicatriz. La medicina ninja era una buena arma.

Pero había algo que últimamente me traía de nervios; tanto como Tsunade-sama, Kakashi y demás Jounin estaban como tensos y constantemente veía a varios miembros del escuadrón ANBU rondando por los alrededores; algunos de ellos bien camuflados, pero otros pasaban con una velocidad promedio en dirección al despacho de la Hokage.

Debo decir que aquello era poco usual, incluso para alguien como yo quien no conocía aquel mundo. Sin embargo no me preocupé; como iba en entrenamiento, supuse que podría arreglármelas sola frente a cualquier enemigo.

Excepto Akatsuki, claro esta.

La organización no había dado señales de vida y al parecer, se habían retrasado. Ya llevaba casi dos meses entrenando en la aldea junto con Kakashi, Tsunade-sama (si, Tsunade-sama. Era muy dura en sus entrenamientos, pero debo decir que aprendí a controlar enormemente mi chakra) y un par de veces con Naruto y Sasuke.

Fuera de eso, se podía decir que todo estaba bien.

Pero había una persona quien no estaba muy contenta que digamos con mi llegada a la aldea.

No fue hasta casi el mes dentro de la villa cuando por fin pude conocer a la "mano derecha de Tsunade-sama" siendo su mejor aprendiz, además de Shizune. Pero a diferencia de ésta última, el carácter de la chica era un poco cambiante. Mientras unas veces mostraba una sonrisa, otras veces mostraba un horrible monstruo lanzallamas dispuesto a calcinar a quien se le atravesara.

¿Su nombre? Imagino que deben saber quien es, ¿no?

Así es; su nombre era Haruno, Sakura.

La conocí no exactamente en uno de mis mejores momentos, pues Sasuke iba conmigo.

Caminábamos hacía la casa del rubio con un par de bolsas llenas de alimentos para la cena de esa tarde. Y ella apareció dos calles más delante de nuestro camino.

El camino estaba a rebosar de gente y mientras Sasuke y yo tratábamos de abrirnos paso a través de aquella marea incontrolada, me separé de él unos cuatro metros.

Desesperada, solté un bufido de molestia y con la ayuda de mi chakra, escalé la pared de un edificio y me subí a una de las farolas de la calle.

Busqué al pelinegro entre todas las cabezas, pero no tardé mucho en encontrarlo. La voz aguda de la chica se alzó en medio de aquel bullicio de la gente:

- ¡Sasuke-kun!

Los detecté a seis metros de donde estaba. Observé como Sasuke se detuvo en seco mientras aquella chica se le acercaba con una enorme sonrisa.

En esa ocasión ella llevaba una blusa negra con un chaleco de chunin, una falda blanca y sandalias negras. La banda de la Hoja estaba atada en su cabeza a modo de diadema y su cabello era de un peculiar color rosa.

Me froté los ojos compulsivamente, segura de haber visto un reflejo de luz o algo. Pero no; aquella chica tenía el cabello rosado.

Con un gran signo de interrogación sobre mi cabeza, bajé de la farola ayudándome con la mano y caminé hasta donde estaban ellos.

Llegue a la altura de Sasuke mientras ella le decía algo relacionado con: "No te había visto desde hace mucho tiempo, Sasuke-kun, ¿has estado ocupado?" Y entonces, y les prometo que no fue intencional, llegue junto al Uchiha con una sonrisa de oreja a oreja y tocándole suavemente el hombro, diciendo: "Sasuke, al fin te encontré".

Los ojos negros de la chica me miraron fijamente unos momentos mientras Sasuke asentía con la cabeza y respondía:

- Esta bien, hay mucha gente y no debemos separarnos. Ah y ella es Sakura – dijo al señalar a la aludida con la cabeza.

- Mucho gusto Sakura – dije al dar un paso al frente y levantar mi mano para saludarla – soy Alex.

Y pude notar como su mirada se endurecía conforme iba diciendo cada una de aquellas palabras.

- Haruno, Sakura. Kunoichi médico rango B (N/A: eso me lo saque de la manga jeje el A+ es el más alto y a Sakura le faltan dos niveles para eso) y Chunin de la Aldea.

Me estrechó la mano, pero usó más fuerza de la debida y me adormeció un poco los dedos. No hice mueca alguna. Supongo que eso era lo que buscaba.

- Bien, lamento no quedarme más tiempo aquí a platicar contigo, pero debemos llegar a casa de Naruto. ¿Nos disculpas? – Solté sin más. Sasuke me lanzó una mirada mordaz.

- Está bien. Yo tengo asuntos por hacer. Hasta luego Alex – dijo en un tono frío, pero luego cambió a un cálido cuando dijo - Adiós Sasuke-kun, nos veremos más tarde.

Dicho aquello la chica siguió su camino y se perdió entre la gente. Lo cual le llevó bastante tiempo debido al color singular de su cabello, pero luego dobló una esquina y salió de nuestro campo de visión.

- Es muy agradable, ¿no? – atajé con sorna.

- En realidad lo es, pero puede ser muy desagradable cuando se lo propone – dijo Sasuke a su vez.

- Y eso, ¿te preocupa?

Sasuke me miró antes de contestar.

- Ahora supongo que no, ella puede comportarse como quiera. Éramos un equipo hace años. – Se quedó meditando unos segundos mientras la gente iba y venía entre las tiendas – Y es una verdadera molestia.

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- ¿Está segura de que está lista, Tsunade-sama? Este es un gran paso para cualquier ninja.

La mujer entrelazó las manos y recargó su barbilla mientras veía fijamente a su ayudante.

- Por supuesto. Ella está lista. Ha pasado todos los exámenes con honores me atrevería a decir y además su desempeño ha sido excelente.

Shizune suspiró con alivio.

- ¿Quiere que la mande llamar?

- Primero llama a Kakashi. Necesito hablar con él sobre esto. ¿Podrías…?

- Por supuesto, Tsunade-sama. – Dijo la mujer y desapareció tras la puerta.

Un silencio poco usual envolvió a la Hokage en su despacho. Se reclinó en la silla, suspirando hondo y cerrando los ojos. Al fin había llegado el día. Jamás creyó posible que lograra todo aquello en menos de dos meses.

- Así que está lista, ¿no es así?

La mujer abrió los ojos al encontrarse con su antiguo compañero de equipo frente a ella.

- De vez en cuando podrías usar la puerta Jiraya – espetó Tsunade irritada.

- Desde que me conoces eh usado las ventanas como puertas. Son las mejores entradas a una habitación.

- Si, si, lo que digas.

- Volviendo al tema, ¿cuándo le darás la noticia?

El rostro de la Hokage se puso serio aquella vez.

- Hoy mismo, si no tengo inconvenientes. Y quiero que sea Kakashi quien le de la noticia.

Continuara.


¡Hola! Espero que se encuentren bien. Gracias por sus comentarios.. en especial con eso del significado del –chan n.n la verdad pensé que se usaba solo en mujeres :P y lo bueno es que aprendemos de los errores jojo :D

Ojala y no los haya dejado en suspenso ;) y les subo este capitulo rápido porque voy a clase jeje tengo quince minutos para llegar pero creo que no quieren oírlo :P en fin, espero y les haya gustado. Ya estoy preparando el siguiente, la historia cada vez de pone mejor!

¡¡¡GRACIAS!!!

Nota: Todos los personajes son propiedad de Masashi Kishimoto, sólo el personaje principal es mío... dado que soy yo xD, no esta hecho con fines lucrativos... es sólo que me gusta la historia ^^U y ya xD, además si lo fueran sería millonaria :P

Ah y si quieren leer algo TOTALMENTE DIFERENTE lean el otro fic:

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Espero y les guste.

/Lady_Darkness_22*